Periódico Eguna nº94.
21 de abril de 1937

Eguna nº94. Eguna fue el primer periódico publicado íntegramente en euskera, siendo junto con el diario en castellano Euzkadi, las publicaciones oficiales del Partido Nacionalista Vasco (PNV).
Se comenzó a publicar en plena Guerra Civil Española, su primer número vió la luz el 3 de enero de 1937 y el último el 13 de junio de ese mismo año, unos días antes de la caída de Bilbao.
Como periódico de guerra que fue, se repartía principalmente entre los batallones nacionalistas en el frente y estaba escrito por periodistas movilizados por la contienda.
En esta sección de Documentos de Época seguiremos publicando algunos números de este periódico para su consulta.

Número 94, del 21 de abril de 1937:

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Periódico Eguna nº1.
3 de enero de 1937

Eguna fue el primer periódico publicado íntegramente en euskera, siendo junto con el diario en castellano Euzkadi, las publicaciones oficiales del Partido Nacionalista Vasco (PNV).
Se comenzó a publicar en plena Guerra Civil Española, su primer número vió la luz el 3 de enero de 1937 y el último el 13 de junio de ese mismo año, unos días antes de la caída de Bilbao.
Como periódico de guerra que fue, se repartía principalmente entre los batallones nacionalistas en el frente y estaba escrito por periodistas movilizados por la contienda.
En esta sección de Documentos de Época iremos publicando los números de este periódico para su consulta.

Este es el número 1, del 3 de enero de 1937:

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Un ejército heterogéneo: El Cuerpo de Ejército de Euzkadi
(Parte II)

6. La producción simbólica: banderas, insignias, uniformes y culto al mártir.

La Revolución Francesa supuso el acceso de la masa política europea a la invención y despliegue de un universo simbólico por parte de movimientos políticos y sociales, convirtiéndose éstos en elementos que no solo manifiestan la postura política de un individuo sino en el medio por el que la gente se hacía consciente de su postura ideológica posibilitando la adhesión, oposición o indiferencia respecto a otras manifestaciones políticas (Casquete y Mees, 2012).

Por símbolos entenderé “cualquier objeto, acto, acontecimiento, cualidad o relación que sirve como vehículo a una concepción” (Clifford Geertz, 1988). En esta categoría entran banderas, himnos, gestos corporales, colores, indumentaria, emblemas, fechas, personajes… Respecto a las propiedades de éstos se pueden destacar las siguientes: marcador de la identidad grupal, activador emocional, conectividad, condensación e invitación a la acción. Sin duda, los símbolos permiten a un individuo reconocerse dentro de un grupo y diferenciarse de otros, generando sentimientos de adhesión o animadversión en función de la identificación del individuo con el símbolo. Además los símbolos permiten conectar y simplificar algo abstracto y ausente como la ideología, posibilitando la movilización y acción colectiva de los individuos (Casquete, 2003 y 2006).

Aunque algunos símbolos ya han sido tratados en este trabajo (fechas, himnos o gestos), ahora trataré la materialización de los símbolos en las insignias, banderas, uniformes, colores, personajes y la martirología del Cuerpo de Ejército de Euzkadi.

Los signos más antiguos empleados en la Guerra Civil en el País Vasco responden a los adaptados por el movimiento obrero en el color, el himno y la festividad. El color rojo, adoptado por el movimiento obrero en 1848 con la Comuna de París, será situado en las banderas e insignias de los diferentes batallones anarquistas, socialistas y comunistas. Es frecuente encontrar este color rojo combinado en banderas e insignias con otros elementos del horizonte simbólico comunista como la hoz y el martillo, coronas de laurel, el sol naciente, la estrella de cinco puntas, la estrella de tres puntas o el puño cerrado. El símbolo más recurrido por los comunistas de todo el mundo, y por ende de los comunistas vascos del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, es el martillo superpuesto a la hoz. Este símbolo fue diseñado por L. V. Rudnev durante la celebración del Día de Mayo de 1917 en Rusia (Figes y Kolonitskii, 2001) y representa la unión del trabajador industrial y campesino. También es frecuente encontrar en las banderas y emblemas elementos orlados que remiten a la corona de laurel, en la que cada hoja representa una parte étnica de la URSS, empleada por primera vez por el social revolucionario D. O. Khelaev en lo que fue el anticipo del escudo de armas de la URSS (Figes y Kolonitskii, 2001). Es probable que el significado de la corona de laurel aplicado por los revolucionarios en 1917 no sea el mismo que asimilaron los comunistas españoles/vascos, adquiriendo la connotación de victoria y gloria que ya se aplicaba en la antigua Roma (Salazar, 2010). Otros símbolos empleados dentro de la simbología comunista vasca y española, que se materializa en las banderas e insignias, es el sol naciente. En la retórica de los líderes de la revolución identificaron al Zar con la oscura opresión de la antigua Rusia, mientras los símbolos y emblemas de la revolución, que eran impresos en los documentos literarios y periodísticos, identificaban la revolución con un sol radiante abriéndose paso a través de las nubes, cadenas rotas o un trono y una corona derrocados (Figes y Kolonitskii, 2001). Por último, realizar una referencia a la utilización de la estrella de cinco puntas que después adaptaría la República Española para el Ejército Popular de la República y que supone el fin de las milicias populares. No solo la estrella de cinco puntas será utilizada por los comunistas, también fue empleada la estrella de tres puntas símbolo del internacionalismo y solidaridad proletaria que popularizaron las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil. Otros símbolos del comunismo y el socialismo que se encuentran en los emblemas y banderas son los puños cerrados, adoptándose éste a partir de que el Partido Comunista Alemán creara un saludo en respuesta al saludo romano adoptado por los fascistas italianos y nazis alemanes (Allert, 2005).

Carta de identidad del Batallón Karl Liebknecht

Carta de identidad del Batallón comunista Karl Liebknecht
Fotografía en: https://
lasmerindadesenlamemoria.
wordpress.com/

Respecto a la combinación de estos símbolos comunistas, algunos como el color rojo o el sol naciente compartidos por los socialistas también, es muy variada en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi. Todas las banderas comunistas conocidas presentan el color rojo de fondo y generalmente se observa el texto del grupo (GRUPO DE DINAMITEROS VASCOS) que la porta acompañado de la superposición del martillo con la hoz. Algunas banderas, como la comunista del Batallón Salsamendi, presentaban el texto correspondiente al grupo (Bllón Salsamendi) junto con una imagen de Esteban Salsamendi laureada y el martillo no superpuesto a la hoz. Otras banderas combinan el texto del grupo (LAS MUJERES PROLETARIAS / DE / RECALDE BERRI / RADIO NORTE COMUNISTA / BILBAO) con una estrella de cinco puntas, orlada con una corona de laurel, que alberga en su interior un martillo superpuesto a una hoz. Por último, también se puede observar la combinación de todos estos símbolos en una bandera que presenta el texto del grupo (PARTIDO COMUNISTA / EUZKADI / ARRIGORRIAGA) con un martillo sobre una hoz superpuestos sobre el sol naciente, todo ello orlado con una corona de laurel, y coronando el conjunto una estrella de cinco puntas. En lo que concierne al empleo de la estrella de tres puntas en el País Vasco, símbolo del internacionalismo obrero, solo se tiene referencia de ella en una bandera roja de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC) de Guipúzcoa durante un desfile en Bilbao. Respecto a los emblemas metálicos comunistas, lo más común es encontrar el símbolo del martillo superpuesto a la hoz realizadas en chapa por troquelado y que era portado en la boina o txapela de los combatientes. En las hebillas también se expresaba el mundo simbólico de los soldados, por ejemplo, en la hebilla del Batallón Stalin aparece el texto referente al batallón acompañado de una estrella de cinco puntas con una hoz y martillo cruzados en su interior junto con una orla de laurel que rodea completamente todo el conjunto. Por último, reseñar los membretes de la documentación, donde también se expresa un importante universo simbólico, en los que se puede observar comúnmente la estrella de cinco puntas, con una hoz y martillo en su interior, o simplemente la hoz y el martillo entrecruzados como en la cabecera de Euzkadi Roja.

Si bien ya he me he referido al color rojo o al sol naciente como un elemento compartido entre comunistas y socialistas, existen algunos elementos propios de los últimos. En sus insignias metálicas y membretes de documentación se puede observar la composición de un yunque con un libro abierto y una pluma con tintero en la parte superior del yunque. Aunque no he encontrado referencias al origen de toda esta simbología, sí corresponde al universo simbólico empleado por el partido socialista de Pablo Iglesias, anterior a la Guerra Civil, continuando su uso hasta la actualidad junto con otros símbolos recientes como el puño sosteniendo una rosa. Sin embargo, mi hipótesis sobre el símbolo es la unión de la intelectualidad (representado por el libro abierto junto con el tintero y la pluma) con la clase trabajadora (reflejado en el yunque). En insignias metálicas socialistas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se puede observar un emblema circular que contiene el yunque junto al libro y el tintero con la pluma, sirviendo la parte superior del yunque para establecer un sol naciente y completando el conjunto la ubicación de un martillo (izquierda) y una tenaza (derecha) a ambos lados del yunque. En la parte inferior de la composición se percibe un texto (MILICIAS SOCIALISTAS) que realiza una referencia explícita al horizonte ideológico del portador. Entre otros elementos simbólicos plenamente socialistas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se encuentra una hebilla del Batallón Pablo Iglesias, hebilla que presenta en la zona central una representación del fundador del PSOE con su nombre en la parte inferior de la figura.

En marzo de 1936 se crean las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), fruto de la unión de las Juventudes Comunistas de España (PCE) y de las Juventudes Socialistas de España (PSOE). Si bien en un inicio son más numerosas las juventudes socialistas, los jóvenes comunistas conseguirán hacerse con el control de las JSU con relativa facilidad (Graham, 2005). Este control por parte de las juventudes comunistas queda patente en la clara preponderancia simbólica de los comunistas en las JSU frente a los referentes simbólicos socialistas, como expondré a continuación, adoptando ya antes de la Guerra Civil un símbolo compuesto por un círculo blanco que contiene una estrella de cinco puntas roja con las letras JSU en su interior. Este símbolo será empleado en los membretes de cartas, documentos, postales… del Cuerpo de Ejército de Euzkadi y en los parches de tela cosidos en el pecho de algunos de sus miembros. Respecto a los emblemas metálicos empleados por los miembros de las JSU está la combinación de una estrella de cinco puntas en relieve con dos manos, que se sitúan en la parte inferior de la estrella formando un ángulo de 90°, portando una de las manos el martillo y la otra una hoz que se entrecruzan en la zona central de la estrella. En los antebrazos de cada una de las manos está escrito respectivamente comunistas y socialistas. Por último, destacar otros emblemas metálicos como el del Batallón Amuategui, insignia que combina la figura de un combatiente con fusil en posición de disparo con una estrella roja y un puño cerrado con el texto que hace alusión al propio batallón.

Batallón Sacco y Vanzetti 4º de CNT

Batallón Sacco y Vanzetti 4º de CNT, con la bandera confederal
Fotografía en: http://www.cob-ait.net/

Siguiendo con la simbología adoptada por la izquierda me referiré ahora a los símbolos empleados por los anarquistas, representados por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), del Cuerpo de Ejército de Euzkadi. Antes de abordar este horizonte simbólico cabe destacar la pobreza de éste, debido a las propias convicciones de los anarquistas y, por ende, su escasez convierte en las banderas de los batallones anarquistas y los membretes de la documentación de época en los únicos ejemplos de simbología ácrata existentes a día de hoy. La bandera anarquista, que se caracteriza por la combinación del color rojo y negro, nace según Abel Paz el 27 de abril de 1931 en el Sindicato de la Construcción de Barcelona con motivo de la disputa de dos grupos anarquistas, Bandera Roja y Bandera Negra, en una controversia por elegir qué bandera emplear para manifestarse el uno de mayo de ese año. Si bien unos incidían en la cuestión obrera y los segundos mantenían posturas más radicales, la cuestión fue resuelta con la fusión de las banderas por la diagonal a propuesta de García Oliver que militaba en Bandera Negra (Paz, 1996). Lo que sí está claro es el origen y significado del color rojo adoptado por el movimiento obrero, ya explicado anteriormente, y del color negro característico de la ideología anarquista empleado desde finales del siglo XIX como símbolo de pureza, rebeldía, resistencia o insumisión. La división de los colores en diagonal parece también la labor anarquista por diferenciarse de las banderas nacionales donde predominan las líneas horizontales. Los escasos ejemplos de simbología anarquista en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, que se basan en unas fotografías que muestran una bandera anarquista del Batallón Malatesta en las posiciones de Udala y los miembros del Batallón Sacco y Vanzetti posando con la bandera del batallón, ponen en evidencia el color rojinegro divididos por una línea horizontal. Aunque esta división de los colores no es la referida anteriormente, cabe destacar la utilización de la línea horizontal en las primeras banderas del movimiento anarquista. Sin embargo, los membretes de la documentación de época sí se puede percibir la utilización de una línea diagonal en la división de los colores en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi.

El universo simbólico adoptado por los nacionalistas vascos del Cuerpo de Ejército de Euzkadi no es muy antiguo si lo comparamos con el empleado por los partidos y sindicatos de izquierda. Los nacionalistas vascos adaptaran su simbología de preguerra a las circunstancias bélicas en los membretes de la documentación, las insignias metálicas, los parches de tela o las ikurriñas de sus batallones. Una de las características de esta simbología nacionalista vasca es la gran cantidad de testimonios sobre ella que han llegado hasta hoy, consecuencia directa del número de batallones con esta ideología que existían en el ejército leal a la república y a la utilización de éste horizonte simbólico por parte del Gobierno Provisional de Euzkadi. Aunque estoy hablando de nacionalistas vascos en general, hay que destacar las diferentes corrientes ideológicas que pueden convivir bajo esta denominación.

El simbolismo del nacionalismo vasco está estrechamente ligado al Partido Nacionalista Vasco (PNV) y a su gran ideólogo: Sabino Arana Goiri. Sería muy osado realizar en este trabajo una referencia a todo el universo simbólico empleado por los gudaris del PNV en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, por tanto, solamente me remitiré a los elementos más significativos como la ikurriña, el zazpiak bat, la cruz de San Andrés o la svástica y la figura Sabino Arana.

Batallón Lenago Il del Jagi-Jagi

Batallón Lenago Il del Jagi-Jagi en el monte Gorbeia
Fotografía en: https://zepolitte.wordpress.com/

La ikurriña junto con el zazpiak bat es el símbolo más empleado en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi. La bandera ikurriña, ikurriña en euskera es literalmente bandera, fue concebida por Luis y Sabino Arana en julio de 1894. A la ikurriña también se le conoce con el nombre de bicrucífera por que lleva la cruz blanca de la fe cristiana y la cruz verde de San Andrés, por señalar Sabino en su libro de Bizkaya por su independencia ese día del año 888 la batalla apócrifa en el que los vizcaínos derrotan a las huestes leonesas. Todo ello se sitúa sobre un fondo rojo que muestra la pureza de la sangre. Aunque para sus creadores fue la bandera de Vizcaya, durante el primer tercio del siglo XX se popularizó primero en Vizcaya expandiéndose posteriormente a los demás territorios vascos (Casquete y De Pablo, 2012). La ikurriña no solo fue empleada como la bandera de los batallones nacionalistas vascos del PNV, sino también como bandera del Gobierno Provisional de Euzkadi (BOPV, 21/09/1936). Aunque la ikurriña fue la bandera oficial del Gobierno Provisional de Euzkadi, ésta solamente se empleó en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi en los batallones de afiliación jeltzale. También este símbolo estaba presente en otros elementos como las insignias metálicas, los parches de tela e incluso cinturones. Las ikurriñas en parches de tela, con diferentes formas y tamaños, se portaban en el pecho izquierdo y también se encuentran éstas combinadas con svásticas en cinturones sobre la efigie de Sabino Arana. Muchas de las ikurriñas presentes en las fotografías de la Guerra Civil fueron confeccionadas y empleadas durante la actividad política de preguerra, así lo atestiguan las fotografías de la Guerra Civil en las que el texto presente en ellas hace alusión al Uri Buru Batzar (Junta Municipal) al que pertenecía. Las ikurriñas de los batallones vascos fueron creadas y bordadas ex profeso por las emakumes (mujeres) del partido como queda patente en las numerosas noticias del diario Euzkadi. Aunque existen algunas excepciones, generalmente las banderas de las compañías o los batallones del PNV presentan por ambos lados la bicrucífera acompañada del texto bordado que hace referencia a la unidad militar en euzkera. Esto permitió que palabras de escaso empleo en el lenguaje cotidiano de la población se popularizaran.

El siguiente símbolo más empleado por los gudaris del PNV fue el zazpiak bat. La necesidad del nacionalismo vasco en reflejar una Vasconia formada por los siete territorios llevó a la creación del lema Zazpiak Bat, muy presente desde la década de 1890 en poemas, cancioneros, fiestas, periódicos… Este lema fue el que dio lugar al diseño por Sabino Arana del escudo heráldico que unía, por orden alfabético y en varios cuarteles, los escudos de armas de cada territorio. Dado que las dos Navarras tenían el mismo escudo de armas, aparece representado solamente una vez existiendo seis cuarteles en vez de siete. El escudo fue utilizado por primera vez en 1896 en el anagrama de la editorial que publicó una de sus obras y en los años posteriores se fueron presentando algunas modificaciones respecto al orden de representación y los símbolos acorde al credo del PNV (De Pablo, 2012). En el escudo de Vizcaya no se presentaban los lobos de la familia López de Haro pero mantenían la cruz que simbolizaba la religión cristiana. Los leones fueron sustituidos por las cruces de San Andrés, en recuerdo a la apócrifa batalla, situadas alrededor del árbol que simbolizaba el roble de las libertades vascas de Guernica. Respecto al escudo de Guipúzcoa también se vio modificado con la supresión del rey y los cañones de la batalla de Velate, permaneciendo solo los tres tejos/fresnos sobre las olas marinas. En lo que concierne al escudo de Navarra, se produjo la supresión de la corona monárquica que remataba las cadenas de Navarra. Como explicaré posteriormente con los símbolos del Gobierno Provisional de Euzkadi, los nacionalistas vascos pretendían con estos cambios “eliminando de ellas los atributos de institución monárquica o señorial y de luchas fratricidas entre vascos” (BOPV, 21/10/1936). Sin embargo, todos los elementos de procedencia monárquica/señorial no fueron suprimidos ya que en el escudo de Lapurdi aparece el león, símbolo de los vizcondes de Labourd, y la flor de lis como donación de algún rey francés. En lo que concierne al escudo de Zuberoa quedó representado tras la adopción en 1897 del escudo del señor Mauleon. Entre otros elementos de clara procedencia monárquica también se encuentran las cadenas del escudo de Navarra que tienen su origen en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) tras la victoria del rey cristiano Sancho VII El Fuerte contra los musulmanes. Quizá este elemento, las cadenas de Navarra, fue adoptado por el nacionalismo vasco por el componente religioso y étnico de victoria frente a un enemigo exterior y con una concepción religiosa distinta. En definitiva, el Zazpiak Bat es un claro ejemplo de la resignificación o eliminación de antiguos símbolos monárquicos/señoriales según los intereses del propio partido que no dudó en utilizar esos símbolos para la movilización y creación de un sentido de pertenencia entre sus afiliados.

Insignia Zazpiak Bat

Insignia Zazpiak Bat
Fotografía en: http://www.todocoleccion.net/

El Zazpiak Bat, empleado por los nacionalistas vascos del PNV durante la Guerra Civil, se materializó sobretodo en los parches de tela cosidos a la txapela o en la parte izquierda del pecho. Entre los ejemplos más claros de su empleo están las series fotográficas realizadas por el fotógrafo David Seymour “Chim”, recientemente recuperadas en la denominada “Maleta Mexicana”, o los documentos gráficos que aporta la revista nacionalista vasca Gudari. Es probable que algunos de estos parches fueran ya producción de preguerra, utilizados luego durante el momento bélico, confeccionados artesanalmente por las emakumes de la casa. También existen algunos ejemplos de emblemas metálicos del momento bélico donde se combina el Zazpiak Bat con un abanderado portando la ikurriña en la parte superior del escudo, apareciendo en la parte inferior del Zazpiak Bat las palabras Euzko Gudari.

Otro elemento simbólico importante del nacionalismo vasco empleado por sus gudaris en la Guerra Civil fue la cruz o aspa de San Andrés. La adopción de este símbolo por el nacionalismo vasco, que se debe a la ya referenciada batalla de Arrigorriaga o Padura, es muy temprana y se reconoce en símbolos tan importantes para éste como son la ikurriña o en el Zazpiak Bat ya referenciados. Concretamente será el Euzko Mendigoixale Batza, sección de montañeros del PNV, y posteriormente con el Jagi-Jagi, “escisión” sabiniana del PNV, los que emplearán este símbolo de forma más profusa. Se puede apreciar la utilización del símbolo en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi de dos formas: sintetizado o sin sintetizar. Cuando me refiero a sintetizado es cuando la cruz se representa con los brazos en aspa sin poseer éstos los nudos que representan las ramas cortadas al construir la cruz, esta representación sería la empleada en la ikurriña, las cruces/aspas del escudo de armas de Bizkaia en el Zazpiak Bat o las cruces/aspas que aluden a la oficialidad de los miembros del Euzko Gudarostea durante los primeros meses de la guerra. En el caso de representación de la cruz sin sintetizar, un aspa con los nudos en los brazos, se reprodujo en banderas, pañuelos, parches de tela o membretes. En lo que concierne a las banderas y los pañuelos, estaban formadas por una cruz de San Andrés en color verde sobre fondo blanco y rodeada ésta por un rectángulo rojo, correspondía ya a la actividad y universo simbólico de preguerra del Euzko Mendigoixale Batza. En el caso de las banderas se puede hacer alusión con un texto escrito, ocupando un rectángulo en la parte superior izquierda de la bandera, en el que se hace alusión al herrialde que pertenece el grupo. En los parches de tela se tomaban los mismos elementos de la bandera y se combinaban con una montaña proporcionando al conjunto una forma de escudo que podía variar en tamaño o forma según el modelo, un ejemplo claro de este tipo de escudo se encuentra en un cartel del Aberri Eguna de 1932 en el que se muestra una representación iconográfica del mendigoixale con el escudo ya mencionado en la parte derecha. Aunque el aspa de San Andrés constituye uno de los símbolos más importantes de los jeltzales, las fuerzas tradicionalistas/carlistas que permanecieron junto a los sublevados también emplearon este símbolo entre sus filas.(1) Las principales diferencias en la representación del aspa de San Andrés por los nacionalistas vascos del PNV y los carlistas estaba en el color, verde para los primeros y rojo para los segundos, así como en la cantidad y disposición de los nudos en los distintos brazos del aspa. Por norma general cada brazo de la cruz de San Andrés adoptada por los carlistas presentaba cuatro nudos dispuestos a la misma altura en dos pares, sin embargo, la cruz nacionalista vasca poseía en cada brazo dos nudos en un lado y un tercero al otro.

Gudari vasco en Bilbao en Enero de 1937

Gudari vasco en Bilbao en Enero de 1937
Fotografía de Chim (David Seymour)
Fotografía en: http://museologiaupr2009.
blogspot.com.es/

El ejemplo más claro en el que los símbolos adquieren un significado determinado por un contexto y un grupo concreto lo constituye el empleo de la svástica por los nacionalistas vascos durante la preguerra y guerra. En un informe ruso, referido a la llegada del barco y la tripulación del Andréiev a Bilbao durante el conflicto bélico, se puede leer que la población vasca era buena, bondadosa y confiada, aunque poseían poca organización y falta de atención, pues la tripulación del barco pudo observar en la calle un comunista con la estrella roja en el ojal y a un fascista a su lado con su insignia (Tabernilla y Lezamiz, 2012). Los vascos no fueron poco organizados a esas alturas de la guerra, sino que esa tripulación rusa desconocía el empleo de la svástica por los nacionalistas vascos y que ellos asociaban a la incipiente Alemania nazi. También hay que destacar fotografías, me refiero a una fotografía del ya citado David Seymour “Chim”, en la que se observa la utilización de la svástica por parte de un gudari durante la guerra y que probablemente “Chim” decidió retratar a ese gudari por llamarle la atención la utilización de este símbolo por los vascos.

No todos los nacionalistas vascos fueron del PNV en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, por ello no todos emplearon los mismos símbolos. El partido Acción Nacionalista Vasca (ANV), fundado en 1930, se distanció del PNV mediante la defensa de un nacionalismo vasco moderado de carácter aconfesional y republicano. Durante su primera Asamblea Nacional celebrada en Éibar, en junio de 1932, se adoptó la bandera que llevarían sus batallones durante la Guerra Civil: una de fondo rojo con una estrella verde de seis puntas en su centro y una svástica blanca rectilínea (sustituida años después por el lauburu curvilíneo) (De la Granja, 2008). Aunque no se proporcionó la interpretación oficial de esta simbología, está claro que utilizaron colores propios del horizonte simbólico del PNV (verde, rojo y blanco) y no se representaron figuras como la cruz de San Andrés o de Cristo que podían recordar la confesionalidad católica del PNV. Aunque autores como Santiago de Pablo hablan sobre la proliferación del uso, por el nacionalismo vasco, del lauburu frente a la svástica durante la contienda bélica (De Pablo, 2012), las imágenes de época vienen a confirmar la sustitución de la svástica por el lauburu de forma casi completa entre los miembros de ANV. El empleo del lauburu en la simbología jeltzale durante la guerra fue inexistente o muy marginal, manteniendo el empleo de la svástica ya referido. El símbolo por excelencia de ANV se manifestó no solamente en las banderas sino también en los membretes de los documentos, los parches de tela que se portaban en el pecho izquierdo, en la txapela o también en brazaletes.

Respecto a la uniformidad del Ejército de Euzkadi no hay que olvidar que su base de partida fueron las milicias populares y de ahí la profusión en la utilización del mono o buzo de trabajo azul. El Gobierno Provisional de Euzkadi se esforzó en intentar sustituir el “mono” o buzo característico de éstas por un uniforme mediante decreto:

“se hace preciso proveer a las unidades milicianas de una prenda exterior uniforme y adecuada a la inclemencia del tiempo en nuestro territorio, sustituyendo al actual “mono”, impropio para la crudeza de la estación que atravesamos y que sea distintivo del Ejército popular y de su exclusivo uso. (…) Dicho uniforme sustituirá al llamado “mono” y no podrá ser vestido sino por los individuos de tropa y Milicias organizadas.”
(BOPV, 18/10/1936).

Batallón Euzko Indara ANV nº2

Batallón Euzko Indara ANV nº2
Fotografía en: http://www.euskolurra.eu/

Sin embargo, las circunstancias de la guerra imponían una carencia de materia prima que imposibilitaba crear un Ejército de Euzkadi uniformemente ataviado. A partir de aquí la proliferación de prendas civiles en el ejército me permite establecer diferencias entre los batallones de diferente ideología. Un análisis de las diferentes prendas que podían diferenciar a los individuos/grupos entre sí supondría un trabajo muy largo por lo que me centraré solo en las prendas de cabeza como un ejemplo ilustrativo. En lo que respecta a prendas de cabeza los periódicos El Liberal y Euzkadi se hicieron eco de la falta de visibilidad de sombreros tras el golpe militar de julio en sustitución de la boina (El Liberal, 21/05/1937; Euzkadi, 28/01/1937), viniendo a significar sendos artículos la importancia de la indumentaria no solo para la adscripción a una clase social sino también a una ideología. Por ejemplo, el empleo de la boina por parte de los civiles era generalizado y la portaron individuos de toda ideología al ser una prenda popular. Sin embargo, entre muchos individuos de la izquierda se empleó con amplia profusión otro tipo de prendas en la cabeza como gorras tipo madrileña o gorrillos militares de inspiración rusa que los nacionalistas vascos no emplearon.

Lejos del universo simbólico expresado en la materialidad con las insignias, hebillas, banderas, membretes de documentación, uniformes… encontramos el culto a los mártires. El culto a los mártires fue común a todas las ideologías políticas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi y permitía establecer entre los diferentes grupos unos lazos internos muy fuertes al existir un derramamiento de sangre por la causa. El mártir se identificaba así con una causa y no con la nación. En los nombres de los batallones o compañías del Cuerpo de Ejército de Euzkadi encontramos referencias a los mártires caídos por sus ideas en el pasado (Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht, Nicola Sacco, Bartolome Vanzetti, Jean Jaurès, Ángel García Hernández…) o durante la contienda civil (José de Ariztimuño, Cándido Saseta, Fulgencio Mateos, José María Korta, Esteban Elgezabal, Joseba Korbarria, Primitivo Ángel Estabillo…). Todos los órganos periodísticos de la época, diarios y revistas gráficas, también hacían continuo hincapié en la cuestión del derramamiento de sangre para consolidar los lazos entre los miembros de un grupo. La revista nacionalista vasca Gudari se manifestaba al respecto:

“Elgezabal, Kortabarria y Estabillo van a la cabeza de esa larga hilera de jóvenes que han sucumbido en el cumplimiento del deber más sagrado e incomovible. El morir por la patria, Euzkadi, es un honor para aquel que ha sentido la voz de la sangre y de la justicia. (…) Fueron vidas inmoladas con plena conciencia y sabemos que su sacrificio no será estéril.”
(Gudari, 06/03/1937).

Aunque las palabras aquí reproducidas se refieren a los mártires del PNV, también se pueden hacer extensibles al resto de ideologías del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, radicando la única diferencia entre el PNV y otras ideologías en la celebración de misas por los mártires provenientes de las filas de los jeltzales.

7. Conclusiones

El proceso modernizador que vivió el País Vasco desde el último tercio del siglo XIX, especialmente Bilbao y su comarca, dio lugar a una inimaginable cantidad de variables y combinaciones identitarias personales donde la expresión de matices roza el infinito. Sin embargo, no se debe analizar la construcción de la identidad personal como un fenómeno aislado pues los individuos construyen ésta a partir de su relación con otros individuos o grupos. Cuando los miembros de una sociedad se perciben así mismo como similares y realizan una definición colectiva interna, nos encontramos ante otro nivel identitario: la identidad colectiva o también llamada cultural. El proceso de modernización supuso la ruptura de la homogenización social y con ello la adscripción de los individuos a diferentes grupos culturales, complicando la construcción de la identidad colectiva al ser mucho más complejas las relaciones sociales.

Pañuelo-bandera del Euzko Gudaroztea

Pañuelo con la bandera del Euzko Gudarostea
Fotografía en: http://www.wikiwand.com

Con el estallido de la Guerra Civil Española (1936-1939), tras el golpe militar de julio, se formarán las milicias populares constituidas en su mayoría por elementos civiles y voluntarios de la población. Estas milicias populares fueron la base del futuro Ejército de Euzkadi en el País Vasco tras su progresiva “militarización” e incorporación de civiles llamados a filas. Si bien esta idea de un ejército puede transmitir una percepción de homogeneidad, ésta no existió por no poseer el Gobierno Provisional de Euzkadi los recursos materiales suficientes en el contexto bélico para conseguirla o por mantener dentro del ejército los diferentes grupos identitarios que practicaban aún sus creencias, ritos colectivos, símbolos o el lenguaje de preguerra adaptados a la marcialidad que implicaba un ejército. Se podría así diferenciar varios grupos identitarios dentro del ejército que dividiéndolos en categorías sociales según su ideología quedarían así: nacionalistas vascos jeltzales, nacionalistas vascos no jeltzales, socialistas, comunistas, republicanos y anarquistas. El grupo con mayor peso identitario serían los nacionalistas vascos del PNV, resultando de tal importancia que hoy en día se asocia al Ejército de Euzkadi con la figura del gudari o la ikurriña. Aunque todos los grupos combatieron bajo la denominación de Ejército de Euzkadi, también todos ellos mantuvieron independencia absoluta en los referentes identitarios analizados. Parece que tampoco existió un intercambio de símbolos, creencias o rituales colectivos; la existencia de alguno de estos elementos en común, como puede ser la martirología, responde más bien a una pauta social que repiten los diferentes grupos con independencia unos de otros que al intercambio o establecimiento de unos símbolos compartidos por todos.

A pesar de los esfuerzos desde arriba por crear un ejército uniforme, por ejemplo dotándolo de un himno y una bandera única, supondrá solamente un rotundo fracaso para el Gobierno Provisional de Euzkadi. Con toda probabilidad el fracaso de conseguir este ejército uniforme fue debido a los intentos de imposición de referentes identitarios propios del PNV y no compartidos por sus compañeros de armas que empezarían a verse desplazados por tal elección. También hay que tener en cuenta la construcción de la identidad desde abajo, como pasó en el proceso nacionalizador de España se pueden imponer referentes identitarios desde arriba pero de poco servirán si la población no los asimila y los convierte en propios.

Xabier Herrero


(1) Tras la reorganización del Requeté los tradicionalistas adoptaron el aspa de San Andrés como símbolo el 24 de abril de 1935.


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    Fondos fotográficos

  • Archivo Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo.
  • Archivo Fundación Sabino Arana.
  • Archivo Fundación Sancho el Sabio.
  • Archivo General Militar de Ávila.
  • Biblioteca Nacional de España.
  • Archivo Histórico de Euskadi.
  • Centro Documental de la Memoria Histórica.
  • Fundación Sancho el Sabio.
    Materialidad

  • Archivo de la Sociedad Cultural Amigos de Laguardia.
  • Archivo Documental de la Memoria Histórica.
  • Centro de Interpretación de Eibar.
  • Centro de Interpretación del Cinturón de Hierro.
  • Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica.
  • Colección Privada José Manuel Campesino.
  • Museo Arqueológico, etnográfico e histórico vasco.
  • Museo de la Batalla del Ebro.
  • Museo de la Industria Armera de Eibar.
  • Museo del Ejército de Toledo.
  • Museo Histórico Militar de Burgos.
  • Museo Militar de Valencia.

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Un ejército heterogéneo: El Cuerpo de Ejército de Euzkadi
(Parte I)

1. Introducción

El presente trabajo tiene como objetivo identificar las diferentes identidades colectivas que coexistían en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi durante la última contienda civil en el País Vasco (1936-1937). Para ello, realizaré una aproximación teórica sobre la identidad y su construcción al ser el concepto de la identidad ampliamente discutido en los últimos años en el ámbito de las ciencias sociales. A partir de la reflexión teórica pasaré a examinar en diferentes puntos los referentes identitarios, elementos culturales propios de un grupo, que considero importantes en la construcción e identificación de la identidad: la historia y prácticas colectivas, el lenguaje, las creencias y la producción simbólica. En un último punto expondré las conclusiones.

La hipótesis inicial de trabajo es la siguiente: frente a la idea de uniformidad que nos transmite el concepto ejército, el Cuerpo de Ejército de Euzkadi se caracterizó por su heterogeneidad a todos los niveles: uniformes, banderas, creencias…. La heterogeneidad ya venía marcada con el proceso modernizador que vivía el País Vasco desde el último tercio del siglo XIX y que conformaba entre la población una multitud inimaginable de combinaciones en matices y variables identitarias personales/colectivas. Al constituir una gran parte importante de esta población las milicias populares, tras el golpe militar de julio de 1936, y que con el paso de la guerra será el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, me espero encontrar con la existencia de grupos identitarios diferenciados dentro del ejército. Los individuos de los grupos tendrán elementos identitarios de preguerra, con algunos toques militares, comunes que les diferenciará del resto de conjuntos. Frente a los esfuerzos del Gobierno Provisional de Euzkadi en dotar de uniformidad identitaria al ejército (bandera, himno, uniforme…) éste fracasará rotundamente en su intento.

Combatientes vascos con las enseñas del Euzko Gudaroztea

Combatientes vascos con las enseñas del Euzko Gudaroztea
Fotografía de Chim (David Seymour)
En: http://laimagendelsiglo.blogspot.com.es

Un trabajo como éste presenta una relevancia social pero también científica. La relevancia social es clara pues la historia nos ayuda a comprender las estructuras actuales de lo social, por lo tanto, al planteamiento del futuro. Respecto a la importancia científica, el trabajo busca cubrir una laguna de desconocimiento en un episodio histórico reciente que ha carecido de estudios monográficos. Esto último implica también cierta originalidad a la hora en la elección del tema.

También reseñar que algunos topónimos, términos o nombres siguen la grafía según los documentos de época o se han visto modificados a la terminología actual en euskera. Señalar que por socialistas se entiende al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en su conjunto, independientemente del ala moderada de Indalecio Prieto o la revolucionaria de Largo Caballero. Por último, aunque las fuentes documentales y bibliográficas constituyen una parte importante del trabajo, hay otras fuentes como las fotográficas o materiales que son fundamentales para entender aspectos como la producción simbólica o los uniformes.

2. De la identidad personal (yo) a la identidad colectiva (nosotros)

A pesar de ser un concepto muy empleado el de la identidad en las ciencias sociales como en política, especialmente en el caso vasco, no se suele precisar qué se entiende por ésta. En los últimos años desde el ámbito de las ciencias sociales ha sido ampliamente discutido, por ello, este trabajo implica precisar qué es lo que yo entiendo por el término de identidad según mis lecturas.

La identidad se podría definir como “un sentimiento de mismidad y continuidad que experimenta un individuo en cuanto tal” (Erickson, 1977), es decir, “la conceptualización que la persona realiza de su continuidad como sujeto y de los atributos que la caracterizan y la diferencian con relación a otros seres humanos. Es un producto de la actividad reflexiva. Es el concepto que el individuo tiene de sí mismo como un ser físico, social, espiritual y moral” (Carozzi, 1992). Sin embargo, la construcción de sí mismo es en base a la interacción con otros individuos, dentro de un marco histórico concreto, adquiriendo el artificio un carácter social relevante. Precisamente es este carácter social lo que ha llevado a teorizar sobre la identidad social (Tajfel y Turner, 1979) y la identidad colectiva.

La identidad social se define como “la categoría de persona adjudicada a un individuo mediante mecanismos de autoatribución y atribución por otros, en el curso de la interacción” (Carozzi, 1992). Se produce así la ordenación del entorno a través de categorías o estereotipos reconocidos y compartidos por los miembros de la sociedad agrupando a los individuos de ésta con alguna característica similar; aludiendo “a rasgos de personalidad como simpáticos, huraños, sinceros, características físicas –altos, fuertes, rechochos-, conducta social como; trabajadores, vagos, responsables, al género; los hombres, las mujeres y sobre todo, a los grupos étnicos; gitanos, judíos, polacos y a los grupos nacionales; alemanes, franceses, italianos” (Aguirre, 1999). Sin embargo, los estereotipos no dejan de ser categorías simplistas, porque no contienen siempre los rasgos reales de los grupos, porque son solo creencias y también porque el hecho de clasificar a los grupos implica una discriminación (Maldonado y Hernández, 2010).

Recorte de Gudari del 27-3-1937

Texto publicado en la revista nacionalista Gudari del 27 de marzo de 1937, página 29

Sin embargo, cuando los miembros de una sociedad se perciben así mismo como similares y realizan una definición colectiva interna, nos encontramos ante otro nivel identitario: la identidad colectiva o también llamada cultural. La identidad colectiva es “la definición que los actores sociales hacen de sí mismos en cuanto que grupo, etnia, nación, en términos de un conjunto de rasgos que supuestamente comparten todos sus miembros y que se presentan por tanto, objetivados, debido a que uno de los procesos de formación y perpetuación de la identidad colectiva radica precisamente en que se expresa en contraposición a otro u otros, con respecto a los cuales se marcan las diferencias.” (Piqueras, 1996). La identidad colectiva se nos presenta entonces como una construcción sociocultural, no es una esencia que existe por sí misma, que “solo cobra existencia y se verifica a través de la interacción: es en el ámbito relacional, en el de inter-reconocimiento, donde las distintas identidades personales que vienen delineadas por una determinada estructura social se consensuan –se reconocen mutuamente, terminándose de conformar-. Y se enfrentan a su aceptación o rechazo” (Piqueras, 1996). La cultura, entendida como “un sistema de creencias, valores, normas, símbolos y prácticas colectivas aprendidas y compartidas por los miembros de una colectividad” (Maldonado y Hernández, 2010), el marco de las relaciones sociales de los individuos que la forman y juega un papel fundamental en la construcción de la identidad colectiva al nutrir de mencionados elementos a ésta.

En el proceso de construcción de la identidad (personal, social, colectiva/cultural) hay que destacar la creación de ésta a partir del enfrentamiento de lo ajeno con lo propio. La construcción del yo o nosotros es en base a la afirmación de lo propio y la negación de lo ajeno. También es importante reseñar que el tema de la identidad no se puede tratar de forma aislada al conformar los individuos los diferentes niveles de identidad en relación a individuos/grupos ajenos a ellos. El contexto social tanto micro como macro juega un papel muy importante al condicionar los niveles de identificación en función de la coyuntura histórica.

En lo que concierne a los referentes identitarios, los elementos culturales propios de un grupo, destacaré los siguientes en mi trabajo: la historia, las prácticas colectivas, la lengua, las creencias y los símbolos.

3. Utilización de la historia y prácticas colectivas

“Toda comunidad humana tiene un pasado que excede al pasado individual, a la memoria biográfica de cada uno de sus miembros, a la que envuelve y conforma en gran medida. Y la conciencia y concepción de tal pasado comunitario del grupo constituye un elemento inevitable de sus instituciones, valores, ideas, ceremonias y relaciones con el medio físico y otros grupos humanos circundantes. Aquí reside la necesidad de tener una conciencia del pasado comunitario y la función social de esa misma conciencia en el seno del grupo, como elemento de identificación y de orientación dentro del contexto natural y social donde se encuentre emplazado” (Moradiellos, 2009).

Un elemento esencial para entender la importancia de la historia en la conformación y sustentación de las diversas identidades que coexisten en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi fueron los nombres de sus batallones. Aunque los batallones socialistas, republicanos, anarquistas o comunistas tenían una denominación que hacía referencia a personajes históricos actuales (Rosa Luxemburgo, Buenaventura Durruti, Fermín y Galán, Sacco y Vanzetti, Isaac Puente, Martínez Aragón, Enrico Malatesta…), esto respondía más en su contexto histórico a un homenaje de sus mártires, tratado en el último punto de este trabajo, o a sus grandes teóricos políticos. Sin embargo, en los batallones nacionalistas vascos se añadió a la martirología y culto a sus teóricos el nombre de diferentes sucesos, lugares o construcciones medievales del pasado importantes para los jeltzales. Así encontramos entre sus nombres los episodios históricos, verídicos o inventados pero que conformaban el horizonte identitario de aquellas personas, relacionados con los enfrentamientos bélicos de las tropas bizkainas o navarras ante la invasión de los ejércitos castellanos: Padura/Arrigorriaga, Gordexola, Otxandiano, Mungia o Amayur. Por ejemplo, el periódico jeltzale por excelencia, Euzkadi, presentaba una sección titulada Efemérides Patrióticas y comentaba lo siguiente respecto al 467 aniversario de la batalla de Mungia durante la última contienda civil:

“Que nuestros gudaris tengan los ojos fijos y el pensamiento puesto en el heroico proceder de nuestros mayores que en el año 1470 escribieron una de las más brillantes páginas de nuestra historia patria. Y con ello, fuerte el brazo y animosos todos para la lucha, con la ayuda de Jaungoikua, de Euzkadi eterno Señor, lograremos demostrar que los gudaris del siglo XX son dignos sucesores y saben honrar la memoria de aquellos esforzados vascos que derrotaron al enemigo sobre los campos de Mungia.”
(Euzkadi, 24/07/1937).

Otros batallones conformados por miembros del Partido Nacionalista Vasco (PNV) harían referencia a construcciones defensivas medievales del País Vasco con especial significación para la ideología nacionalista (Muñatones, Martiartu, Avellaneda, Aralar) o episodios históricos que muestran el carácter subversivo de los bizkainos ante las pretensiones del poder centralizador de la corona española (Rebelión de la Sal). Esta diferencia entre los batallones de conjunción republicano-socialistas frente a los nacionalistas vascos viene a mostrar la importancia que juega la historia en la conformación de la identidad nacional, una historia que puede ser inventada o reinterpretada pero que adquiere especial significación en las ideologías nacionalistas que requieren de ella para la construcción de una nación y de un sentimiento de pertenencia a ésta (Anderson, 1993; Hobsbawm y Ranger, 2002).

Lejos de los nombres de los batallones, que indican una preeminencia de los nacionalistas vascos por el empleo de la historia, sus compañeros de armas también harían uso del pasado para alentar a sus hombres. Por ejemplo, en una alocución del General Miaja a los vizcaínos se alude al sitio de Bilbao, acaecido unos 100 años antes, en el que se expresó lo siguiente:

“darles aliento en la pelea, que tengo la seguridad de que descendiendo de los que lucharon contra Zumalacárregui por la libertad, no teméis las balondradas lanzadas en su proclama por el general faccioso Mola”
(El Liberal, 09/04/1937).

Se recurría así a la profusión y consolidación del mito de la ciudad liberal e invicta de Bilbao que ya se enfrentó contra el tradicionalismo, suceso histórico que en la época presentaba un gran calado social e identitario manifestado en la conmemoración anual del suceso analizado por Luis Castell (Castell, 2012).

Gudaris asistiendo a una misa de campaña

Gudaris asistiendo a una misa de campaña en el caserío Alipasua de Berriatua, Markina (Bizkaia), invierno 1936-37
Fotografía de Chim (David Seymour)
Fotografía en: http://laimagendelsiglo.
blogspot.com.es

La historia y las fechas dan lugar a una serie de prácticas colectivas, “actos pautados, repetitivos, que cohesionan y vertebran al grupo” (Aguirre, 1999), que también juegan un papel fundamental a la hora de conformar y sustentar las diferentes identidades que coexistieron en el ejército vasco: conmemoraciones, concentraciones… En este caso también el nacionalismo vasco destacó en comparación con sus compañeros de armas. El periódico Euzkadi y La Tarde reproducen numerosas noticias que aluden a prácticas colectivas católicas (misas, funerales y procesiones) o las concentraciones propias del nacionalismo vasco (Aberri Eguna) que vienen a mostrar la importancia del componente católico en el País Vasco frente a otras partes de la República Española. A las prácticas colectivas católicas mencionadas se sumaría la celebración de la Navidad y la Semana Santa. En lo que concierne a los soldados republicano-izquierdistas el componente católico no jugó un papel tan importante pero no por ello dejaron de celebrar, por ejemplo, la conmemoración del uno de mayo o del 14 de abril de 1931.

4. El lenguaje

La cuestión lingüística es considerada un referente identitario esencial, ya que el lenguaje es un sistema de comunicación entre los seres humanos que “implica el empleo de signos, señales, sonidos, símbolos, estructuras pronunciadas. Entre los animales por ejemplo, también hay un sistema de lenguaje, sin embargo la diferencia sustancial entre la comunicación de los animales y la del ser humano es la capacidad por parte del ser humano de producir e incrementar los artificios racionales que mejoren la capacidad de comunicación entre los seres humanos” (Zuñiga, 2010). En esta definición hay que destacar dos elementos: la comunicación interna/externa del grupo y la creación de un entramado simbólico. Las comunidades van generando un lenguaje escrito, hablado y gestual para la interacción de los miembros del grupo tanto de forma interna como externa que condiciona el ser de cada individuo, creando un entramado simbólico que se expresa en elementos como la narración, la poesía o la música.

Debido a la trayectoria histórica del País Vasco encontramos dos lenguas, el castellano y el euzkera, que coexisten de forma diferenciada por la geografía vasca a la altura del golpe militar del 18 de julio. La lengua era tan importante en el ejército y la sociedad que periódicos como El Liberal se preguntaba:

“¿No sería cosa de ir pensando en el saludo único? Ya parece que hay mando único, disciplina única y plato único. Convendría, además, unificar el saludo, que todavía es diverso y no está sometido a disciplina; como se dice ahora con evidente abuso está sin controlar. (…) Los nacionalistas –repito, reanudando la ilación de esta nota- dicen “!abur!”; los marxistas, “!salud!”, y los demás, republicanos y público en general, el tradicional “!adiós!”.”
(El Liberal, 27/02/1937).

Ya con la llegada de la guerra se popularizarían términos vinculados a ésta y poco empleados hasta entonces, por ejemplo, el término gudari para referirse a los combatientes nacionalistas vascos milicianos, frente a la palabra tradicional de soldatu (soldado), que en su conjunto formaron el Euzko Gudaroztea (Ejército Vasco). Por el contrario, el resto de componentes no nacionalistas vascos prefirieron definirse como milicianos, conformando tiempo después con los batallones nacionalistas vascos el Euzkadiko Gudaroztea (Ejército de Euzkadi). El euzkera solo fue preceptivo en las unidades nacionalistas vascas del Euzkadiko Gudaroztea, hasta un cierto punto en unidades con predominio de componentes castellano-parlantes, y en los demás grupos se desconocía o se hablaba a uso particular (Talón, 1988). Por último, señalar que durante la Guerra Civil apareció por primera vez el primer diario íntegro en euzkera: Eguna.

Lendakaritza - Presidencia. Sede del Gobierno Vasco en 1936

Lendakaritza – Presidencia
Sede del Gobierno Vasco, Bilbao 1936
Lendakari Jose Antonio Aguirre y demás autoridades
Fotografía en: http://ianasagasti.blogs.com

Desde el golpe militar del 18 de julio de 1936 hasta la constitución del Gobierno Provisional de Euzkadi, en octubre del mismo año, la utilización del euzkera en la administración fue escasa como demuestran los documentos. No será hasta la formación del Gobierno Provisional de Euzkadi, con el jeltzale José Antonio Aguirre como lendakari y consejero de defensa del mismo, cuando se impone el bilingüismo desde arriba. “El euzkera será como el castellano lengua oficial en el País Vasco, y, en consecuencia, las disposiciones oficiales de carácter general que emanen de los Poderes autónomos serán redactadas en ambos idiomas. En las relaciones con el Estado español o sus autoridades el idioma oficial será el castellano” (BOPV, 09/10/1936). Esta cooficialidad de ambos idiomas quedó regulada con las siguientes normas: la publicación y notificación en ambos idiomas de las resoluciones oficiales, reconocimiento del derecho de los vascos a elegir el idioma en su relación con la administración, la obligación de traducir al castellano los documentos redactados en vascuence cuando lo solicite un interesado o deba surtir efecto fuera, la regulación de la lengua castellana/vasca en la enseñanza y la obligación del conocimiento del euzkera por parte de los funcionarios que presten servicios en el territorio vasco (BOPV, 09/10/1936). La materialización de estos objetivos queda manifestada en la creación del Colegio Oficial de Profesores de Euzkera con el objetivo de “propagar e intensificar el uso del idioma vasco, otorgándole en la vida política y social el relieve a que, como lengua oficial de Euzkadi, es acreedor” (BOPV, 26/03/1937), la creación de la sección Lengua y Literatura Vasca en el Consejo del Departamento de Cultura (BOPV, 30/01/1937) o la inclusión de la lengua vernácula en diferentes ámbitos de la educación primaria y terciaria (BOPV, 31/01/1937; 12/10/1936; 18/11/1936).

La imposición desde arriba del bilingüismo quedó reflejada materialmente en los membretes de la documentación de los batallones del Cuerpo de Ejército de Euzkadi: Cuerpo de Ejército de Euzkadi, Euzkadiko Gudaroztea; Departamento de Defensa, Guda Zaingoa; Reclutamiento-Movilización, Galdaketa-Gertuketa; Marina de Guerra de Euzkadi, Euzkadiko Itxas-Guda; Estado-Mayor, Guda Goi-Agintaritza… Si bien no hay una imposición explícita del euzkera en los batallones castellano-parlantes desde la administración, fue a través de pequeños elementos de la vida cotidiana del soldado (correspondencia, notificaciones oficiales…) donde se produjo una obligación velada de la lengua vernácula desde arriba.

Si tenemos en cuenta el lenguaje no hablado o escrito, me refiero al entramado simbólico que se expresa con los gestos, la narración, la poesía o la música, también se encuentran diferencias entre los batallones. El análisis de estos cuatro elementos resultaría muy extenso para este trabajo así que me ceñiré solamente al lenguaje musical.

El estallido de la guerra civil supuso la creación de una música marcial que ya existía en el País Vasco gracias a las guarniciones militares aquí afincadas. La música de las fuerzas del nacionalismo vasco, que tenían su propia música, la mayoría en euzkera, procedía de la tradición folklórika local recuperada o adaptada por el nacionalismo y en la que se produce una identificación plena entre la música y el territorio (Vargas, 2010). También encontramos la música revolucionaria e internacionalista de las fuerzas republicano-izquierdistas que proporcionan un componente folklórico del País Vasco a su música. El distintivo lo proporcionó una música militante de signo político, conexa al republicanismo y a los movimientos político-sindicales de izquierda. En muchos casos se trataban de signos extranjeros, de la vieja Europa revolucionaria, adaptados al castellano o euzkera en los que se reivindica ante todo una mejoría de la clase obrera (Vargas, 2010). Esta diferenciación en el lenguaje musical solo acentuó la división existente entre los miembros de un mismo ejército, convirtiéndose así en un elemento de cohesión o diferenciación de los miembros de éste. La música dotaba a los individuos de un fuerte sentido de pertenencia a un grupo ideológico o causa política determinada que solo les alejaba/diferenciaba de sus compañeros de armas. Este aspecto lo evidencia un suceso acaecido el 25 de noviembre de 1936 con ocasión de un desfile, ante el gobierno autónomo, por parte de las fuerzas que marchaban al frente. Según manifestaron algunos testigos, desfilaron en primer lugar los batallones del Euzkadiko Gudaroztea a los acordes del Euzko Gudariak y, cuando aparecieron los del Frente Popular,

“la banda tuvo que cambiar el himno por una marcha militar. Aducían que el Euzko Gudariak era y había nacido del Partido Nacionalista Vasco y ellos no estaban dispuestos a secundarlo”
(Euzkadi, 05/07/1979).

Aunque con el tema lingüístico se observa una imposición de la administración autonómica, no ocurre lo mismo en el caso musical donde no se percibe en el Boletín Oficial del País Vasco la adopción de un himno autonómico. A pesar de ello, autores como José Luís de la Granja indican que el himno oficial del Gobierno Provisional de Euzkadi fue el Gora ta Gora o también llamado Euzko Abendaren Eserkija (De la Granja, 2007). Si esto fuera cierto, aquí se encajaría otra imposición velada de una administración autonómica, desde arriba, conformada por fuerzas de diferente cariz político pero con una clara mayoría nacionalista vasca ocupando las consejerías más importantes como la de defensa o cultura. En el himno Euzko Abendaren Eserkija que fue escrito por Sabino Arana, gran ideólogo del nacionalismo vasco, plasmó éste con letra euskérica su base ideológica política haciendo alusión a las tradiciones vascas, el foralismo, Dios y la cruz. Todo este universo simbólico e ideológico no era compartido por una parte importante del Ejército de Euzkadi, también conformado por republicanos-izquierdistas con una clara vocación universalista y no religiosa, que tendrían que desfilar bajo sus acordes al ser el himno del gobierno autonómico al que se adscriben, constituyendo una fuente de conflicto y mayor distanciamiento identitario como quedó patente en los sucesos del desfile ya citado.

5. Las creencias

Por creencias hay que entender los “sistemas de ideas sobre Dios, el mundo y el hombre, que tiene una comunidad, y desde las que interpreta la realidad; por eso se incluyen como creencias, la religión, los mitos, las tradiciones, las costumbres, la filosofía y la ideología; es la cosmovisión de una comunidad. En este sentido, las creencias o convicciones formadoras de conciencia son elementos importantes para la construcción de la identidad; no sólo porque a partir de ellas los sujetos entienden su realidad, sino porque dan sentido a la vida y formas de comportamiento de los sujetos y aceptación de los roles sociales y normativos, que propiamente integran su identidad, sustentada en valores” (Maldonado y Hernández, 2010). En este trabajo solamente se destacarán las creencias religiosas e ideológicas por ser las más fáciles de analizar.

Revista Gudari del 20-3-1937

Publicado en la revista nacionalista Gudari del 20 de marzo de 1937, páginas 10 y 11

George Steer, corresponsal británico del diario The Times en el País Vasco durante la Guerra Civil, definía así la catolicidad de los vascos: “Católicos hasta el último hombre, no hasta la última mujer, como en otras partes de España; sin embargo, apreciaban tanto su libertad, en contraposición a la tradición clasista y superretórica de Castilla, que estaban dispuestos a entablar negociaciones con el agnóstico Madrid” (Steer, 2004). Aunque el relato de G. Steer resulta una clara exageración de la catolicidad de los vascos, “hasta el último hombre”, sí resulta un análisis muy lúcido por dos razones: la diferenciación que se establece entre el País Vasco-España en materia religiosa durante la Guerra Civil y por la importancia que adquiere el componente religioso en la población del País Vasco.

El distanciamiento del País Vasco respecto a España en materia religiosa habría que buscarlo en los años republicanos y en la lucha estatutaria que enfrenta al principal promotor de ésta, el católico Partido Nacionalista Vasco, con una España que por primera vez en la historia pone fin a la confesionalidad del estado en 1931. Fue durante estos años republicanos y el desarrollo de la Guerra Civil cuando se empieza a hablar del Oasis Vasco (De la Granja, 2007), convirtiéndose el territorio vasco durante la Guerra Civil en el único lugar leal a la república donde se respetó el culto religioso católico como resultado de la hegemonía política de un partido católico y moderado. El panorama que se presentaba en otras zonas de España, por ejemplo, en la Cataluña revolucionaria hasta mayo de 1937, había dado como resultado la quema y saqueo de iglesias o conventos con la proscripción del culto en casas particulares. El profundo respeto a la catolicidad, y en definitiva una forma de entenderse a uno mismo y el mundo, se materializó en la celebración de misas en retaguardia o en el frente de combate, los acercamientos del Gobierno Provisional de Euzkadi al Vaticano, la formación del Cuerpo de Capellanes del Ejército de Euzkadi o el entierro de su Comandante José María Korta Uribarren.

Sin este contexto previo no se podría entender algunas especificidades del Cuerpo de Ejército de Euzkadi respecto a los demás Cuerpos de Ejército de la República Española. Muchos fueron los sacerdotes que prestaron servicios religiosos a los jóvenes nacionalistas que se desplazaban al frente y se hizo necesario improvisar la ayuda sacerdotal a las milicias iniciales. A medida que se conformaba el Cuerpo de Ejército de Euzkadi se vio la necesidad de organizar la Sección de Capellanes, situando a su cabeza una directiva compuesta por un Jefe Superior –sacerdote con grado de Comandante- y jefes subalternos. Cada batallón contaría con un Capellán Jefe, con grado de Capitán, y dos capellanes subalternos con grado de Teniente. Por supuesto, cada compañía del batallón tendría su correspondiente capellán. Las misiones de este Cuerpo eran celebrar la Santa Misa para los jóvenes soldados (incluso en las trincheras), cuidar la moralidad del gudari, asistirle espiritualmente en sus últimos momentos y fomentar la doctrina cristiana en los jóvenes movilizados. Todo esto daba lugar a una muestra de devoción cristiana muy poco común en la zona republicana, que incluía la celebración de misas en el frente de combate, solamente equiparable a los carlistas del bando rebelde. Estos capellanes únicamente se encontraban en los batallones nacionalistas vascos del PNV, ya que los de Acción Nacionalista Vasca (ANV) se caracterizaban por su aconfesionalidad, convirtiendo el componente religioso en un referente identitario que cohesionaba a un grupo determinado del ejército que además les acercaba al sentir del enemigo. Los esfuerzos de la política del bando rebelde por establecer la metáfora de la cruzada, presentando el enfrentamiento de la Guerra Civil como una guerra de los católicos contra el ateísmo, quedará refutada con la presencia católica vasca en el bando leal a la República Española.

Respecto al resto de componentes del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, los no nacionalistas vascos del PNV, no existen muchas referencias a su confesionalidad durante la Guerra Civil en la prensa vasca de época. Aunque las diferencias religiosas jugaron un papel fundamental durante los años republicanos, siendo el máximo representante de oposición a la catolicidad vasca el socialista Indalecio Prieto y su denuncia del “Gibraltar Vaticanista“, durante la Guerra Civil se atenuó el enfrentamiento de la concepción religiosa en pro de una buena convivencia. A pesar de ello, son numerosos los testimonios de supervivientes de la época que nos muestran la catolicidad de los gudaris enfrentada al ateísmo o agnosticismo de sus compañeros de armas en episodios de falta de respeto, de los últimos, a las creencias católicas de los primeros.

Recorte de CNT del Norte del 27-12-1936

Imagen aparecida en la portada del periódico anarquista CNT del Norte, el 27 de diciembre de 1936

Una rápida aproximación a las distintas concepciones ideológicas que existían en el seno del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se puede realizar a través de la prensa vasca de época y los batallones que formaron los partidos políticos o sindicales. Prácticamente todas las líneas ideológicas presentes entre los miembros del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, conformadas al final del siglo XIX y consolidadas durante los años republicanos, tuvieron sus órganos de expresión en la prensa vasca en forma de diario o revista gráfica durante la Guerra Civil: nacionalistas vascos (Euzkadi, Gudari), comunistas (Euzkadi Roja, Erri), anarquistas (CNT del Norte, Horizontes), socialistas (La Lucha de Clases) y republicanos (El Liberal, Creación). La prensa también permite establecer corrientes ideológicas concretas dentro de estas concepciones ideológicas, por ejemplo, en el nacionalismo vasco se encontraba la vertiente jeltzale y la conformada por ANV. En la vertiente jeltzale del nacionalismo vasco se diferencia la visión férreamente sabiniana, radical e independentista (Jagi-Jagi) enfrentada a la línea política más posibilista liderada por José Antonio Aguirre (Euzkadi). A estas dos grandes vertientes del nacionalismo vasco jeltzale habría que añadir el ámbito propiamente sindical (Euzko Langille). Confrontada con la vertiente jeltzale se encontraba la concepción republicana, laica y reformista (Tierra Vasca) del nacionalismo vasco de ANV.

No solo la prensa permite aproximarse a las diferentes ideologías que convivían en el seno del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, las reconocidas socialmente, ya que se tiene constancia del número de batallones que conformó cada partido político o sindicato: Partido Nacionalista Vasco (25 Batallones), Partido Socialista Español/Unión General de Trabajadores (11 Batallones), Juventudes Socialistas Unificadas (9 Batallones), Partido Comunista de España (8 Batallones), Confederación Nacional del Trabajo (7 Batallones), Izquierda Republicana (8 Batallones), Acción Nacionalista Vasca (4 Batallones), Jagi-Jagi (2 Batallones), Solidaridad de Trabajadores Vascos (1 Batallón), Republicanos (1 Batallón) y sin filiación (7 Batallones). A partir de esta relación se puede establecer una clara preponderancia de la ideología nacionalista jeltzale a la que sigue de cerca los socialistas y continúa en menor proporción los batallones comunistas, republicanos y anarquistas. Aunque con toda probabilidad estas proporciones resultan acertadas, existe una serie de problemas como el establecimiento de la incorporación civil obligatoria a filas, acabando con la voluntariedad que caracterizó a los primeros milicianos, que pueden transmitirnos una visión distorsionada del componente ideológico del Cuerpo de Ejército Vasco. Sin embargo, también se tiene constancia que se permitió a los movilizados elegir el batallón con el que mayor afinidad sentía, atracción que podría ser territorial (los amigos del pueblo) o ideológica.

Xabier Herrero


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  • Archivo Fundación Sabino Arana.
  • Archivo Fundación Sancho el Sabio.
  • Archivo General Militar de Ávila.
  • Biblioteca Nacional de España.
  • Archivo Histórico de Euskadi.
  • Centro Documental de la Memoria Histórica.
  • Fundación Sancho el Sabio.
    Materialidad

  • Archivo de la Sociedad Cultural Amigos de Laguardia.
  • Archivo Documental de la Memoria Histórica.
  • Centro de Interpretación de Eibar.
  • Centro de Interpretación del Cinturón de Hierro.
  • Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica.
  • Colección Privada José Manuel Campesino.
  • Museo Arqueológico, etnográfico e histórico vasco.
  • Museo de la Batalla del Ebro.
  • Museo de la Industria Armera de Eibar.
  • Museo del Ejército de Toledo.
  • Museo Histórico Militar de Burgos.
  • Museo Militar de Valencia.

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No busqué el exilio.

Semblanzas de una vida

No busqué el exilio. Semblanzas de una vidaFrancisco Gorritxo
Intxorta 1937 Kultur Elkartea, 2011

“Esta es la biografía de un Nacionalista Vasco perteneciente a la generación que resistió y peleó frente a la sublevación fascista. Testigo en primera persona de los acontecimiento que él mismo recogió y en calidad de Instructor de las Milicias Vascas primero, y de gudari después, nos muestra su recorrido por los frentes de Legutiano, Elgeta, Azkonabieta, Bizkargi, Peña Lemona y Artxanda entre otros. De teniente pasó a ser jefe de la 4ª Brigada de Infantería del Ejército del Norte. Su condición de exiliado en Iparralde, Chile, Uruguay y Argentina, no le doblegó, -muy al contrario-, siguió luchando por el reconocimiento de su lejana patria, Euskadi.
En varias ocasiones le prometieron publicar sus Memorias, pero no fue así. La razón principal puede ser que nunca quiso que fuesen recortadas. Han pasado 26 años desde que las concluyó y respetando su deseo, salen a la luz tal como él las escribió.”

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Zona Internacional de Getxo
(Parte II)

Los miembros encargados de vigilar la Zona Internacional y que conformaron su guardia fueron del PNV. Una de las pruebas fehacientes de ello fue que no se anunció en la prensa vasca la convocatoria para formar parte de ésta, al contrario que en la formación de la denominada ertzaña ya con el ejecutivo autonómico vasco, y que recibieron el principal edificio de la Avenida Zugazarte como cuartel: el Club Marítimo del Abra. También autores como Carmelo Landa Montegro apuntan que el llamamiento se realizó a través de los batzokis y las Juntas Municipales del partido jeltzale en Vizcaya, aunque de esto último yo no he encontrado pruebas documentales.

Sin pérdida de tiempo Luis de Ortúzar procedió al reclutamiento de aquellas personas que voluntariamente se iban a incorporar al cuerpo, eso sí, respondiendo a unas condiciones morales y físicas previas. Mientras las condiciones morales las supervisó el PNV, los requisitos físicos fueron a cargo del doctor Obieta que exigió una condición física perfecta con una altura mínima de 1,80 m y una edad de 25 a 35 años. Según el propio Ortúzar, en la entrega de un manuscrito en Lakua a la actual ertzaintza, el cuerpo estaba formado por “atletas, remeros, pelotaris, alpinistas, boxeadores, etc.” Esto nos indica el deseo de conformar una especie de cuerpo de élite, dentro de la coyuntura de la guerra, que se encargara del orden público en la Zona Internacional.

Policía Internacional de la Zona Internacional de Getxo

Policía Internacional de la Zona Internacional de Getxo, en la comitiva fúnebre de Jesús Ortúzar
(Fuente: Archivo Histórico de Euskadi)

También señaló Luis Ortúzar la realización de un código de honor en el que se acordó que entre todos sus hombres se denominaran “jaun” sin distinción de insignias y categorías. Así todo nombre de un miembro de la Policía Internacional iba acompañado de “jaun“. La instrucción militar fue de modalidad británica adaptada al folklore vasco. El día comenzaba con el toque de diana Jaiki Jaiki Euzkotarrak y terminaba con el toque de silencio con las tres primeras estrofas del Agur Jaunak. Claro está, todo acompañado con el txistu pues trompetas y tambores no iban con el ambiente.

Aunque la Zona Internacional surgió a finales de agosto y principio de septiembre, parece que la Policía Internacional no nació hasta el 21 de septiembre de 1936 como muestra el pago de la primera nómina. Durante este tiempo seguramente que el cuerpo de Carabineros, Guardia Nacional Republicana o la Guardia de Asalto se encargaría de la seguridad de la Zona Internacional. Las nóminas nos muestran 79 miembros denominados “vigilantes”, en su mayoría parados y entre los que no se aprecia ninguna diferencia respecto a rangos. No será hasta octubre cuando nazca un retén de 50 miembros, todos también ciudadanos en paro, destinado en Bilbao. Entonces el número de vigilantes de la Zona Internacional pasó a cerca de 90 miembros, comenzando la contratación de mujeres y algún hombre para la labor de cocina y servicios de limpieza (la intendencia). Para el 12 de octubre el retén de vigilancia de Bilbao crece de 118 a 243 miembros en dos días, mientras que el retén de Las Arenas pasó a ser de 68. La nómina del 19 de octubre nos muestra la primera compañía jerarquizada de la Policía Militar de Euzkadi compuesta por 109 agentes, 17 cabos, 6 sargentos y tres tenientes, recayendo el mando sobre el capitán Luciano Ocerin Egurrola. La sede de esta compañía, al mando del citado capitán, tiene como Cuartel el edificio de Los Agustinos en Bilbao, siendo destacada en Eibar a principios de noviembre pasó ese mismo mes a ocupar el Cuartel El Pinar de D. Víctor Chavarri.

El uniforme de la Policía Internacional constaba de una boina negra, una camisa caqui, correaje Sam Brown, pantalón milrayas y zapatos/albarcas. En las fotos se puede observar que las camisas caquis podían tener dos bolsillos, uno a cada lado del pecho, o ninguno. Las insignias eran una “E” gótica, muy empleada por el nacionalismo vasco, que se situaba en la parte izquierda de la txapela sobre la ceja, y un parche rectangular en el lado izquierdo del pecho con las iniciales de Policía Militar (PM) probablemente en color verde sobre un fondo rojo. Este parche no lo portaban todos los miembros pero sí un amplia mayoría. Las armas con las que contó la Policía Internacional fueron cortas como se atestigua en las fotos.

Aunque la Policía Internacional constituía una Policía Militar, éstos no estaban sometidos a las prácticas castrenses ya que era un cuerpo civil de carácter paramilitar que se dedicó a la vigilancia diurna y nocturna de la Zona Internacional, la custodia de los residentes y el control de embarque/desembarque en el muelle que daba al Abra.

Zona Internacional de Getxo, llegada de las niñas de la colonia municipal de Getxo

Llegada de las niñas de la colonia municipal de Getxo a la Zona Internacional. Aparecen también en la foto los profesores de las niñas, la oficialidad del buque inglés y Marcel Junod
(Fuente: Diputación Foral Bizkaia)

El día 16 de octubre de 1936 gracias a la intervención de la Cruz Roja, representada por el suizo Marcel Junod, se realizó un canje de prisioneros del bando nacional por una colonia de niñas de Getxo que estaban pasando el verano en Cardeña-Jimeno (Burgos) cuando estalló el golpe militar de julio. La colonia municipal formada por 40 niñas, dos profesores y tres ayudantes llegó a bordo del destroyer inglés S. K. H. 15. En la Zona Internacional les aguardaban las autoridades municipales de Getxo, familiares de las niñas y varios vecinos. Tras formarse la comitiva, abriendo marcha la Banda Municipal de Getxo y tamborileros, se dirigieron a las oficinas de la Zona Internacional donde el Cuerpo Consular de Bilbao les obsequió con una merienda y juguetes a las niñas. Poco después de las seis de la tarde se haría a la mar con rumbo desconocido el destroyer inglés. El ayuntamiento de Getxo envió en agradecimiento la siguiente nota donde podemos ver entre los participantes los guardias de la Zona Internacional: “Llevadas a buen término las gestiones realizadas, el Ayuntamiento de Guecho se complace en expresar su agradecimiento al Gobierno Vasco, a la representación de la Cruz Roja Internacional, Cuerpo Consular, cónsul de Inglaterra, Marina de guerra inglesa y, en general, a todas las organizaciones o personas que de alguna manera han colaborado en dichas gestiones, haciendo extensivo el agradecimiento a la Comisión de Orden Público y guardias de la zona internacional por su actuación desinteresada para la mejor organización del recibimiento.”

El mismo día 16 de octubre, el comandante de la Policía Internacional, Luis Ortúzar, obsequió con una cena al capitán Coacs del buque inglés “Esk” de la Armada Real Inglesa. A esta cena también acudió el citado M. Junod, de Cruz Roja Internacional, la oficialidad del navío británico, el cónsul inglés Stefens, vicecónsul inglés Innes y los oficiales de la Guardia Internacional. Esta buena relación entre la Zona Internacional y la Royal Navy respondió no solo al agradecimiento de los vascos a los ingleses por el transporte de los niños vascos presos en zona nacional sino también al deseo del gobierno inglés por conocer la situación real del País Vasco.

Pasados unos 15 días de la llegada a la Zona Internacional de la colonia municipal de Getxo, el día 31 de octubre de 1936 arribó en el puerto una colonia escolar donostiarra que se hallaba en Logroño pasando el verano cuando el golpe rebelde. De nuevo la Royal Navy transportó en uno de sus buques, el H. 66, a los escolares hasta la Zona Internacional. Esta vez asistieron a recibirles una representación del Cuerpo Consular, jefes de la Policía Internacional y una Comisión Gestora de la Diputación de Gipuzkoa, haciéndose ésta última cargo de los niños y niñas.

Policía Internacional de la Zona Internacional de Getxo rindiendo honores

La Policía Internacional rindiendo honores al nuevo Presidente del Gobierno de Euzkadi
(Fuente: Diputación Foral Bizkaia)

Por último, señalar una actuación de la Policía Internacional fuera de la mencionada Zona Internacional de Getxo. En la jura de José Antonio Aguirre el día 7 de octubre de 1936 como Presidente del Gobierno Provisional de Euzkadi, tras la aprobación del Estatuto de Autonomía, un piquete de la policía citada acudió a rendir honores al lendakari. Esto supuso el eco oficioso de ciertos periódicos en la formación de una policía presidencial de 500 hombres al mando de Luis Ortúzar cuya misión era estar a las órdenes del presidente y proporcionarle escolta cuando se dirigiera a los actos oficiales. En esta investidura como lendakari en Gernika, ante la representación del Cuerpo Consular de Bilbao, aprovechó Aguirre en señalar la importancia de la influencia consular para dar un giro al apaciguamiento de las potencias democráticas, reseñar el componente democristiano de su política o la defensa de los intereses económicos extranjeros: “Al Cuerpo consular aquí representado yo suplico, en nombre de mis compañeros y en nombre mío propio, que lleve a los países que tan dignamente representan la voz de un Gobierno que nace del pueblo, que responde a las instituciones democráticas seculares de este pueblo. (…) Llevadles la convicción de que por acusada que sea el avance social, por acusada que sea la intervención popular en la cosa pública, no puede confundirse el avance social y la intervención popular democrática en la cosa pública con la ordinariez y con el desorden. (…) Venimos nosotros a implantar un orden, un orden que será, además, en beneficio no ya de los naturales de este país que han de beneficiarse de él, sino también para mirado con respeto por los pueblos que vosotros tan dignamente representáis.”

En las primeras horas de la mañana del día 21 de octubre de 1936 la aviación nacional voló sobre Bizkaia. Algunos testigos aseguraban que fueron uno o dos, otros creen que tres, los aviones que volaban a una considerable altura siendo ese día de visibilidad difícil. Tras sonar las alarmas en la villa bilbaína un avión marchó hacia la costa y a la altura de Leioa, primeramente, y más tarde Ondarreta, dejó caer algunas bombas. En Leioa sobre las 10:00 horas fueron lanzadas cuatro bombas, entre ellas alguna incendiaria, que alcanzaron la fábrica Vidrieras de Lamiako sin ocasionar daños personales ni materiales reseñables. Sin embargo, en Ondarreta las bombas estallaron en los terrenos que ocupaba la Zona Internacional, concretamente una en la carretera frente al cuartel de la Policía Internacional (Club Martítimo del Abra) y otra entre éste y el chalet que existe a continuación (Consulado de Perú). Otras tres bombas fueron a caer al mar, junto al embarcadero del Club Marítimo, y dos más a corta distancia del buque inglés “Esk” y del barco-prisión “Altuna-Mendi”.

Las bombas caídas sobre Ondarreta sí causaron desgracias personales resultando muertos un súbdito peruano que se encontraba en el consulado, un varón de 21 años de edad que también estaba en el mismo consulado, dos gudaris de la Policía Internacional (José Luis Ibáñez Ariño y Jesús Ortúzar Aurrekoetxea), un vecino del barrio de Las Arenas, una mujer embarazada refugiada y un niño vecino de Romo. Entre los heridos existen dos de carácter grave, otros dos de pronóstico reservado y varios de menor importancia. Entre los heridos de pronóstico reservado por metralla se debe destacar a Berly Dolvy Vergels, de ocho años y súbdita inglesa, habitante con sus familiares en la Zona Internacional y que fallecería días después. También están entre los heridos otros miembros de la Policía Internacional, Francisco Zabala y Julio de Astobieta, que se encontraban de servicio en el momento del suceso.

Zona Internacional de Getxo, cortejo fúnebre de Jesús Ortúzar

Comitiva fúnebre de Jesús Ortúzar, muerto en el bombardeo sobre la Zona Internacional durante el día 21 de octubre de 1936
(Fuente: Archivo Histórico de Euskadi)

Los funerales por las almas de los dos Policías Internacionales fallecidos en el bombardeo se celebraron en la Zona Internacional de Getxo durante los días posteriores al suceso de éste. Ambos entierros contaron con el transporte por compañeros de la Policía Internacional del féretro cubierto con la ikurriña, seguidos de la oficialidad del buque inglés “Esk”, enfermeras y la comitiva fúnebre. Situada la capilla ardiente en el Club Marítimo del Abra, los actos religiosos se llevaron a cabo en la iglesia de las Mercedes que está ubicada a pocos metros del cuartel de la Policía Internacional.

Desde el momento inmediato al bombardeo el Gobierno Provisional de Euzkadi se esforzó en presentar el conflicto como internacional con el objetivo de romper la pasividad de las democracias europeas. Ese mismo día el periódico jeltzale “La Tarde” exponía lo siguiente: “Esta incursión de los aviones facciosos en plan completamente preparado para atacar el territorio que comprende la zona internacional, pone en evidencia el anhelo del mando enemigo en provocar por todos los medios que están a su alcance un conflicto de la máxima importancia y trascendencia. Cuando recurren a estos procedimientos belicosos sin respeto ni miramiento alguno hacia un sector en el que están albergados los representantes de las potencias extranjeras hacen sospechar que su situación no es nada halagüeña, y solamente buscan por cualquier medio que esté a su alcance la intervención de los demás países. Por otra parte, podemos decir que la incursión facciosa sobre la zona internacional, produciendo víctimas entre los súbditos extranjeros y entre la guardia internacional, a la que está encomendada la vigilancia de dicha zona, ha levantado la más enconada protesta de los que al margen de la lucha conviven con nosotros y se refugiaron allí en la creencia de que los rebeldes respetarían sus vidas. Todo hace creer que este malestar profundamente sentido ante la actuación de los aviones facciosos, se traducirá en una manifestación colectiva de protesta que formularán los representantes de las potencias extranjeras contra los que han producido este nuevo atentado contra el derecho de gentes.” Al día siguiente el célebre periódico nacionalista “Euzkadi” también se manifestaba en la misma línea: “El hecho en sí resulta inconcebible y nos hace presumir que los rebeldes tratan de conseguir que la contienda que se dirime derive por otros cauces. Porque, en efecto, conocida por el Gobierno faccioso de Burgos la creación de dicha zona internacional y la instalación de todos los Consulados de las naciones extranjeras dentro de la misma (…) no permite pensar en una posible equivocación de los bombarderos enemigos. (…) los elementos militares, castigados en su orgullo, que se ven contenidos por este pueblo (…) pretenden salvarse con ayudas inconfesables, y para conseguirlas no encuentran otro medio más a propósito que el de aumentar, si les es posible, la tirantez internacional, provocando conflictos de los que puedan aprovecharse.”

Enfermeras de la Cruz Roja Vasca en la Zona Internacional de Getxo

Enfermeras de Cruz Roja Vasca en el entierro de Jesús Ortúzar. La enfermera segunda por la izquierda es Encarna Aguirre, hermana de José Antonio Aguirre
(Fuente: Archivo Histórico de Euskadi)

Unas semanas después el secretario particular del Consejero de Gobernación declaró a varios medios periodísticos lo siguiente sobre el bombardeo en la Zona Internacional: “Se ha venido discutiendo por algún individuo de la zona internacional –dijo el referido secretario- que el último bombardeo, que tan directamente afectó a aquélla zona, fue debido a aparatos leales del Gobierno de la República, deseosos de provocar un conflicto de orden internacional. Afortunadamente, los técnicos, ante una de las bombas lanzadas contra dicho lugar no estalló, han podido desmontarla, soltando la espoleta y comprobándose la procedencia alemana de fabricación.”

Nada podía hacer el Gobierno Provisional de Euzkadi ante una política internacional poco favorable a la República Española con la ya consolidada “No Intervención” de las potencias democráticas europeas. Si bien las primeras declaraciones periodísticas debieron de surtir muy poco efecto en la política internacional, la exhibición de pruebas materiales de la intervención alemana en la guerra tampoco provocó el giro político necesario para que países como Francia o Inglaterra se decidieran a intervenir en la guerra. Aunque la pasividad de las potencias europeas tiene su primer argumento en la política de “No Intervención”, en el caso particular vasco encontramos en la documentación un Cuerpo Consular de Bilbao poco leal al ejecutivo de Aguirre que ejerce sus derechos y privilegios para ayudar a los súbditos extranjeros y a los perseguidos por el régimen legal.

Xabier Herrero


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  • Niebel, Ingo, Al infierno o a la gloria, Irún, Alberdania, 2009.
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  • Solé i Sabaté, Josep María y Joan Villaroya, España en llamas. La guerra civil desde el aire, Madrid, Temas de Hoy, 2003.
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  • Urgoitia badiola, Juan Antonio (dir.), Crónica de la Guerra Civil de 1936-1937 en la Euzkadi Peninsular, Oairtzun, Sendoa, 2001-2003.
  • VV. AA.: Historia General de la Guerra Civil en Euskadi. Haranburu/Naroki, San Sebastián/Bilbao, 1979, 1981 y 1982.
    Archivos, Bibliotecas y Hemerotecas:

  • Archivo Histórico de Euskadi, Bilbao.
  • Biblioteca Koldo Mitxelena de la Universidad del País Vasco, Vitoria.
  • Fundación Sabino Arana, Bilbao.
  • Hemeroteca Diputación Foral de Bizkaia, Bilbao.

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Al infierno o a la gloria.

Vida y muerte del ex cónsul y espía Wilhelm Wakonigg en Bilbao. 1900-1936

Al infierno o a la gloriaIngo Niebel
Alberdania, 2009

“Cementerio Municipal de Bilbao, 19 de noviembre de 1936. El pelotón de ejecución apunta a Wilhelm Wakonigg, el empresario que había sido cónsul honorífico de Austria y Hungría en la capital vizcaína durante la Primera Guerra Mundial. En los inicios de la Guerra Civil, Wakonigg había protagonizado el más famoso caso de espionaje que se ha producido en el territorio controlado por el Gobierno Vasco.
El historiador José Luis de la Granja afirma: “El juicio del Tribunal Popular que tuvo mayor resonancia, por afectar a dos diplomáticos extranjeros, fue el llamado “caso Wakonigg”, que sirve de muestra para valorar la justicia ejercida por dicho tribunal”:
Este libro reconstruye por primera vez con rigor este histórico caso de espionaje, siempre a partir de documentos de la época que se hallan dispersos en archivos vascos, españoles, alemanes y austríacos. El autor, con un pulso narrativo nítidamente periodístico, relata también cómo se creo cierta imagen de Wakonigg después de su fusilamiento a causa de las versiones ofrecidas por el periodista británico George L. Steer y el Gobierno de Euzkadi.
En la obra queda, asimismo, detallada constancia de la actuación de Wakonigg a favor de altos cargos falangistas y de las circunstancias que condujeron al apresamiento del ex cónsul con un maletín repleto de material altamente comprometedor. Tampoco escapan a la mirada del autor las consecuencias políticas que para el Gobierno Vasco y el PNV comportó el “caso Wakonigg”.

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Zona Internacional de Getxo
(Parte I)

El propio Luis Ortúzar escribió en una memoria sobre la ertzaña que la creación de un cuerpo que mantendría el orden público en la Euzkadi republicana no pasaba directamente con la creación de ese cuerpo, por lo que señaló que él mismo planteó la creación de una Zona Internacional como santuario para todos los extranjeros neutrales al conflicto que residían en el país. Algunos estudios históricos actuales, como el de Txema Ramírez o Iñaki Egaña, asocian la idea de la creación de la Policía Militar Internacional y de la Zona Internacional al jeltzale Telésforo Monzón, futuro consejero de Gobernación en el Gobierno Provisional de Euzkadi, que encargó a Luis de Ortúzar el 3 de noviembre de 1936 la constitución de una Zona Internacional y su guardia. Aunque no se sabe con certeza si fue Telésforo Monzón el que le encomendó a Luis Ortúzar el trabajo, lo cierto es que para el 3 de noviembre de 1936 la Policía Internacional y la Zona Internacional ya eran una realidad como lo atestiguan los documentos/fotografías de época. También vinculado a la figura de Luis de Ortúzar está el trabajo de Ingo Niebel. Este autor señala al excónsul autriaco Wilhem Wakonigg, yerno de Luis Ortúzar, como el verdadero promotor de la Zona Internacional. Plantea en su libro que el desarrollo de los negocios y gestiones humanitarias por parte de Wakonigg, una vez no fue reconocido como cónsul y no contó con la protección oficial de las leyes internacionales o el respaldo consular de Bilbao, se vieron muy restringidas, para ello, buscó la creación de un espacio protegido y oficialmente reconocido por la máxima autoridad de la zona, el Gobernador Civil de Vizcaya, y las potencias extranjeras para el desarrollo de sus empresas.

Otras teorías explican que la iniciativa de creación partió directamente del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y especialmente del Euzkadi Buru Batzar (EBB). El plan del EBB constó en la instalación de una Zona Internacional para después crear una guardia armada que la protegiera, según manifestó Jesús Solaún entonces miembro del EBB. Sin embargo, el destacado nacionalista Ceferino Jemein señaló como el origen de la Zona Internacional la petición del Cuerpo Consular de Bilbao que solicitó la creación de una zona neutral o de asilo para el uso de los súbditos extranjeros aún residentes en territorio vasco y de sus representantes. Esta petición sería atendida por el Gobernador Civil de Vizcaya que delegó en el alcalde del Ayuntamiento de Getxo, el nacionalista Justo Zabala, la organización de esta zona y de su guardia. Un dato que puede resultar interesante respecto a esta última teoría es el proporcionado por Antonio F. Maizcurrena Santiago en el que se señala que la Zona Internacional se hizo económicamente posible gracias a la aportación de 1000 pesetas por cada consulado.

Guillermo Wakonigg, cónsul de Austria

Guillermo Wakonigg, cónsul de Austria
(Fuente: Periódico municipal Bilbao)

Respecto a la fecha de creación de esta Zona Internacional y su guardia, el ya mencionado Ceferino de Jemein proporcionó una fecha exacta (22 de septiembre de 1936) de la creación de la zona a partir de la transcripción de unos documentos que no he conseguido localizar en los archivos. Información que otros autores como Ingo Niebel tampoco han encontrado ya que éste apunta que no parece existir documentación oficial que nos señale su creación como tal, existiendo solo una carta que Wakonnig que escribe a Tarnow el 6 de septiembre de 1936 en la cual habla de “nuestro nuevo domicilio”. Por lo que la creación tuvo que tener lugar entre el 25 de agosto (fecha de una reunión que mantiene Wakonigg con otras personalidades austriacas) y el 6 de septiembre de 1936.

Frente a lo que expone Antonio F. Maizcurrena Santiago en su trabajo sobre la Zona Internacional de Getxo en que fue respetada y protegida por el régimen autonómico vasco, la documentación del Archivo Histórico de Euskadi me lleva a considerar que solo la Junta de Defensa de Vizcaya fue la que realmente respetó y protegió ésta. Ya con el ejecutivo vasco se puede observar para inicios de noviembre los deseos de disolución y no reconocimiento de la Zona Internacional por éste. El Gobierno Provisional de Euzkadi aludirá principalmente al requerimiento urgente de los nuevos edificios consulares, poniéndolos al servicio de Asistencia Social, para el alojamiento de la población refugiada en Vizcaya. Los registros a los edificios consulares por los hombres del Consejero de Gobernación, los exiguos plazos de desalojo de algunos edificios consulares que no les permitía un traslado del archivo consular con garantías suficientes o los requerimientos del Cuerpo Consular de Bilbao para el mantenimiento de la Zona Internacional; me llevan a considerar que el Gobierno Provisional de Euzkadi a partir de diciembre disolvió y no reconoció la Zona Internacional.

La creación de esta Zona Internacional y una guardia encargada de su vigilancia no fue un fenómeno exclusivo del País Vasco durante la Guerra Civil en el norte. El traductor ruso Constant Alexis Brusiloff dio cuenta en su informe, sobre la guerra civil en el norte peninsular, de la creación de una Zona Internacional en Suances (Cantabria) ante los excesos de comunistas y anarquistas que practicaban su justicia contra los cónsules y extranjeros. Esta Zona Internacional se realizó a partir de la mediación y petición del Decano del Cuerpo Consular de Santander, cónsul inglés, y su secretario el cónsul de Uruguay. Posteriormente, debido a los conflictos que surgieron en la Zona Internacional de Santander, “el Gobernador destacó doce fornidos Guardias de Seguridad bajo las órdenes de un Cabo.” A. Brusiloff señaló que la creación de ésta Zona Internacional fue creada un mes antes que la de Getxo, recogiéndose en la prensa vasca de época algunas noticias referidas a las negociaciones en su creación que confirman la información proporcionada por el ruso.

La Zona Internacional se instaló en el Muelle de las Arenas frente al embarcadero por ser el lugar más indicado para los buques de guerra de distintos países que visitaban el puerto en servicios informativos o misiones humanitarias. Ante la requisa de numerosas casas con el fin de albergar a los diferentes consulados, los propietarios de los inmuebles que temían la incautación de sus bienes por razones ideológicas intentaron que alguno de estos consulados fijara su residencia. Por ejemplo, el consulado de Austria y Hungría se instaló en la casa del naviero José Luis Aznar existiendo cartas de agradecimiento de su mujer, Encarnación Coste, a G. Wakonigg por tal decisión. Esto no deja ser sorprendente si tenemos en cuenta otra documentación en la que se asegura que fue el propio Cuerpo Consular de Bilbao quién decidió cómo distribuir los consulados. Desde el Club Marítimo del Abra, convertido en el cuartel de la Policía Militar de la Zona Internacional, el paseo de Zugazarte y otras zonas anexas se convirtieron en el punto de unión de todos los consulados que se desplegaron de la siguiente forma:

NOMBRES Y DOMICILIOS DE LOS SRES. CÓNSULES EN LA ZONA INTERNACIONAL

PAÍS CÓNSUL DOMICILIO
Alemania Dn. Otto Tarnow Zugazarte 17
Argentina E. Landaburu Zugazarte 67
Austria Guillermo Wakonigg
Bélgica Emilio Dubois Zugazarte 7
Bolivia Manuel Rueda Revenga Zugazarte 5
Brasil José María Abaitua Zugazarte 19
Colombia José J. Duque Zugazarte G.74
Costa Rica José de Arriaga Zugazarte E.59
Cuba Alberto Almagro Barria 7
Checoslovaquia N. Berastegui Zugazarte 27
Chile Cirilo V. Anguiano Zugazarte 41
Dinamarca-Islandia Aage Lindegaard Zugazarte 29
República Dominicana José Luis Álvarez Zugazarte 29
Ecuador Marcelino Rivera Zugazarte 25
EE.UU. Ángel Escudero Paseo del Puerto 20
Estonia Genaro R. Lasso Zugazarte 65
Finlandia Arne T. Rovig Zugazarte 41
Francia Sr. Bonnet (R. Casteran) Zugazarte 43
Gran Bretaña Ángel Ojanguren Zugazarte 9-11
Grecia Amador Alday Barria 11
Guatemala Ricardo Ortíz Zugazarte 5
Honduras Vicente Vidaurrazaga Zugazarte 73
Italia Pedro Icaza Zugazarte 35
México J. Castro Zugazarte 63
Nicaragua Ricardo Ortíz Zugazarte 5
Noruega Sr. Somme Zugazarte 29
Países Bajos Luis Astorquia Zugazarte 11
Panamá Antonio Martínez Arias Zugazarte 47
Paraguay Federico Martínez Arias Zugazarte 47
Perú Antonio Menchaca Zugazarte 9-11
Polonia Sr. Astigarraga Zugazarte 9-11
Portugal Dn. Miguel Patricio Ferrer Chalet de Chábarri
Rumanía Agapito P. Sasia Carretera A.11
El Salvador Antonio Martínez Arias Carretera 47
Suecia Sr. Somme Carretera 29
Suiza Sr. Filippini Muelle 72
Uruguay Julio A. Payas Zugazarte 35
Venezuela Nibardo Pina Zugazarte 45

En la casa número 5 residían los cónsules de Bolivia, Guatemala y Nicaragua. En los números 9-11 se situaron los de Polonia y Perú más otra oficina de Gran Bretaña, pues el consulado británico se encontraba en una villa de la plaza de Santa Ana. Los alemanes hallaban su representante en el número 17. El agente consular de EE.UU. se alojó en el edificio número 20 del puerto, mientras que el cubano y el griego estuvieron en número 7 y 11 de Barria. De todos estos consulados resulta sorprendente la existencia de un representante alemán e italiano en territorio republicano cuando ambos países ya apoyaban de forma abierta al bando rebelde. El traslado de los consulados a estas nuevas viviendas fue más bien circunstancial en algunos casos ya que muchos de ellos poseían en sus domicilios habituales de Bilbao casas abiertas, siendo utilizadas estas últimas con más asiduidad que los nuevos domicilios. En cambio, poco a poco otros consulados como el de Polonia, Suiza o República Dominicana se vieron forzados a la utilización de sus nuevos domicilios al perder durante los raids aéreos sus antiguas casas en Bilbao.

Zona Internacional de Getxo - 01

Zona Internacional de Getxo. Consulado del Ecuador
(Fuente: Archivo Histórico de Euskadi)

Hay que tener presente que en la Zona Internacional no solo se reubicaron los cónsules sino también los súbditos del país que representaban, los familiares de los primeros y todas aquéllas personas que buscaban protección bajo bandera extranjera. Para octubre de 1936 la población total ubicada en ella se cifraba en unos 580 refugiados, reduciéndose un centenar para diciembre del mismo año. Sin embargo, existen testimonios como el del vicecónsul de Colombia, Rafael de Garamendi, que señaló en no menos de 800 personas las que permanecían en la Zona Internacional. Las carencias por las que pasaban los refugiados de la Zona Internacional empezaron a ser atendidas por Mr. Chapman (cónsul de EE.UU. y decano del Cuerpo Consular de Bilbao) y Antonio Menchaca de la Bodega (cónsul de Perú). El primero se dedicó a visitar al Delegado de Abastecimientos, obteniendo lo que podía dada la escasez de alimentos, mientras que el segundo compró unas vacas con la idea de proporcionar leche a los más pequeños.

Respecto a los cónsules es importante destacar la distinción entre los agentes diplomáticos y los agentes consulares. Los primeros son representantes políticos del estado u organización soberana independiente que los nombra, llevan la soberanía nacional del estado del que son enviados. En cambio, los segundos representan a una nación como organismo social/económico para favorecer, garantizar y proteger la navegación y tráfico, transigir las diferencias entre marineros o comerciantes y, en definitiva, desplegar una actividad de carácter protector sobre los súbditos de su nación. De esta diferencia también nace la distinción de derechos y privilegios entre un agente diplomático o consular. En lo que concierne a los Cónsules enviados, que no honorarios, su situación, derechos e inmunidades dependen y se hallan fijados en la legislación general del Estado español y en los Tratados o Convenios consulares suscritos entre España y los distintos Estados. No es el objetivo de este trabajo realizar un análisis de los derechos y privilegios consulares pero éstos se refieren a la utilización de la bandera y escudo del país que los nombra, sujeción a la jurisdicción civil y criminal del país en el que se hallan, exenciones tributarias, inviolabilidad del archivo consular o ciertas limitaciones en los registros domiciliarios.

La búsqueda de refugio y seguridad personal bajo bandera extranjera supuso la ubicación en esta Zona Internacional de personas no afectas al régimen legal, pues la mera pertenencia a una clase social suponía una sospecha de simpatizar con el enemigo y causa suficiente para la reclusión o ejecución. Era un secreto a voces que las embajadas y consulados protegían y propiciaban la huida de ciudadanos que veían en la zona sublevada su salvación, corriendo importantes riesgos los consulados en sus gestiones. Los cónsules nombraron como cónsules adjuntos, secretarios o personal del consulado a individuos en peligro, colocándolos bajo la protección de bandera extranjera. Siguieron a su acción la concesión de pasaportes, laisser-passers y la gestión de canjes. En esta labor de ayuda al perseguido hay que destacar los siguientes personajes: Valentín Anguiano (canciller de Chile), Julio Andrés Payás (canciller de Uruguay), Martínez Arias (cónsul Paraguay) o Guillermo Wakonigg (excónsul austriaco). En el caso de G. Wakonigg, único caso estudiado por ahora historiográficamente, se puede observar cómo no solo se limitó a sacar a unos u otros de sus conocidos sino que asentó toda una red de evasión beneficiándose de ésta personajes tan importantes como el citado naviero José Luis Aznar y Zabala o el falangista Evaristo Churruca Zubiría.

Más importante que gozar de una Zona Internacional es que el gobierno central de la República Española y el rebelde de Burgos reconocieran como tal la zona. En una minuta sobre la Zona Internacional se puede observar cómo el gobierno faccioso de Burgos reconocía la Zona Internacional de Getxo: “Al telegrama que el Cuerpo Consular de Bilbao dirigió al Sr. Decano del Cuerpo Consular de Vigo, confirmado posteriormente por otro, el citado General Franco ha contestado el día 29 de octubre a las 12,01 horas con el siguiente: “Para el Cónsul inglés en Bilbao para hacerlo seguir al Cuerpo Consular referente a la Zona Internacional.” El General Franco ha contestado a mi telegrama al respecto, como sigue: ZONA SERA ESPECIALMENTE REPETADA firmado Oxley (el Sr. Oxley es el cónsul de Gran Bretaña en Vigo).”. También el Gobierno de Madrid, en su representación legítima en la figura del Gobernador Civil, reconocerá la Zona Internacional pues “la autorización plena y alentadora concedida y fomentada por el que fue Gobernador de la Provincia de Vizcaya, Sr. Echevarría Novoa, (…) veía en dicho proyecto una mayor facilidad para proteger y garantizar más eficazmente las vidas y bienes de los elementos Consulares y extranjeros de la Provincia y de otras limítrofes, al concentrarlos en una Zona aislada.” Con el traslado del Gobierno de Madrid a Valencia se llevarán a cabo negociaciones para establecer nuevas demarcaciones neutrales para alojamiento de cónsules y ciudadanos extranjeros en otros sitios de España como Barcelona o Madrid.

Xabier Herrero


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Ertzaña, cuerpo de policía vasca 1936-37

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