Crónica “Candamo 36-37”
VI Jornadas de Recreación Histórica


Asturias a 22 de febrero de 1937.

Querida Madre
Ahora que la calma ha vuelto a caer sobre las hermosas montañas de Asturias aprovecho para escribirte unas líneas. ¿Estáis bien todos en casa? Dile a mis hermanos pequeños que me encuentro bien, combatiendo como un jabato por una buena causa y que pronto iré por casa a abrazarlos. Os añoro a todos y espero que pronto regresemos a Bilbao. ¿Padre ha conseguido curar sus dolores de tripa?
Aquí poco hay que contar. Ocupamos el tiempo en ejercitarnos en la instrucción, bromear con los compañeros en la taberna, pasear por el campamento y visitar a algún camarada herido mientras se recupera en el hospital.
Ayer tarde la suerte volvió a acompañarme y he conseguido salir intacto del campo de batalla. Una vez más hemos sabido, los comunistas vascos, comportarnos como verdaderos hombres y demostrar nuestra valía a los traidores fascistas. Hemos soportado lo indecible para defender para la causa leal las posiciones conquistadas en la loma de Pando y, cuando la situación se iba tornando más y más crítica, llegaron en nuestro auxilio los camaradas asturianos del Sangre de Octubre para expulsar a los fascistas definitivamente.
Nuestro batallón consiguió aproximarse a las posiciones enemigas sin que sus soldados lo advirtiesen y una vez alcanzado este objetivo nos lanzamos en furioso ataque contra los parapetos consiguiendo con nuestra bravura expulsar a los facciosos. Enseguida nos hicimos fuertes pero fue tal el ímpetu de los rebeles que nos vimos obligados a replegarnos a un último atrincheramiento donde nos hicimos fuertes y resistimos a costa de la pérdida de muchos de nuestros camaradas. Los muchachos del Sangre de Octubre consiguieron arrancar un grito unánime de júbilo cuando, con la tricolor en vanguardia, rompieron el cerco de moros y legionarios que prometía engullirnos sin remisión. Fue una jornada histórica.
Como justo premio a nuestro esfuerzo esa noche disfrutamos de un espectáculo de fama internacional a cargo del gran Rodrigo de Triana, Lauro de Odón y Luciana de Estambul y sus bailes exóticos. Fue esta actuación la que mayor expectación levantó entre los soldados del pueblo. En un extraño giro de esos que os guarda el destino, asistieron al evento algunos soldados contrarios y tal fue también su entusiasmo por las voluptuosas formas de las bailarinas, que casi convertimos aquel oasis de diversión en un campo de batalla cuando los ánimos se alteraron por conseguir el favor y las atenciones de las señoritas. Finalmente el capitán nos hizo desistir y logró enderezarnos a todos.
Madre, enseguida estaré de vuelta en casa y os llevaré algunas cosas que he conseguido para que os llevéis a la boca.
Su hijo que le quiere.


Sergio Balchada

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La amarga trastienda de los documentos

EL DOCUMENTO

Cuando estamos enfrascados en una investigación consultamos multitud de documentos. Normalmente son fríos papeles redactados en una oficina de un Estado Mayor en base a un requerimiento del frente. Pero esos documentos, muchas veces, encierran nombres o circunstancias que dejan entrever el drama que arrastra una guerra.

Escrito del Batallón 122 sobre las condiciones del alojamiento de las tropas. 15-5-1937

Escrito del Batallón 122.
Archivo Nacional de Euskadi. IRARGI

El documento que nos ocupa participa de ambas premisas: nos informa de una penosa situación en la que se encuentran los milicianos y, por otra parte, nos suministra una serie de nombres que en el devenir de la contienda sufrieron las consecuencias de la misma de diferente manera. En este caso aparecen los nombres de Fidel Fervenza, que expone el problema relativo a las lamentables condiciones de habitabilidad de los alojamientos asignados a su batallón; la firma de José Luis Arenillas, como Inspector General de Sanidad y, por último, el conocimiento de Tomás Mendicoa como Comandante – Jefe de Sanidad de la 1ª División Vasca. Tres nombres, tres destinos trágicos.


EL CONTEXTO

El escrito está fechado el día 16 de Mayo de 1937 en Maruri, en aquella época un pequeño núcleo de la Bizkaia rural, donde la guerra se empezó a sentir desde el día 8 de mayo, cuando por sus calles aparecieron los primeros combatientes, dispuestos a asegurar una nueva línea de defensa ante la previsible caída del monte Sollube. El batallón que refiere las lastimosas condiciones en las que se encuentra es el 122, perteneciente a la 2ª Brigada de Santander. Esta brigada, junto con la 1ª de Santander, había llegado a Bizkaia a finales de Abril como apoyo a las tropas del ejército de Euzkadi que, en esas fechas, se encontraba batiéndose contra las tropas franquistas. Las dos Brigadas santanderinas fueron posicionadas en la zona de Sollube y alrededores en los cruentos combates que tuvieron lugar en dicho monte para, una vez finalizados estos, pasar a la defensa del monte Jata y valle de Butrón.

Milicianos de la Columna cántabra Villarías

Milicianos de la Columna Villarías, formada por voluntarios cántabros y organizada desde Santoña (Cantabria). Parte de sus miembros pasaron a integrarse en el batallón 102, que combatió en la zona de Maruri (Bizkaia).
Fotografía en: https://lasmerindadesenlamemoria.
wordpress.com/

Asignadas a la 1ª División Vasca, cuya jefatura ostentaba Ricardo Gómez, el día 16 de Mayo reciben la orden de ocupar posiciones en los combates que, desde el día 13, se están desarrollando en la zona. La 1ª Brigada será asignada a la defensa del cordal del monte Gondramendi, junto a Mungia, y la 2ª lo hará en el Jata, en cuyas faldas se asienta Maruri.

El 19, ambas brigadas, ahora integradas en la 5ª división de Pablo Beldarrain, fueron arrolladas por las fuerzas italianas de Flechas Negras en Jata y por la Agrupación XXIII de Marzo en Gondramendi. Para descargo de las fuerzas santanderinas debemos decir que el relevo en ambos lugares se desarrolló de forma apresurada, efectuándose el cambio en algunos casos prácticamente la misma madrugada de los combates.

Tras la derrota fueron ubicados en la zona de Butrón: la 1ª en la franja Gatika – Mungia y la 2ª entre Maruri y Lemoiz. A primeros de Junio son enviados a la zona de las Encartaciones donde son encuadrados en la División de Enlace. Tras combatir en suelo bizkaino, sus batallones corrieron diversa suerte, algunos combatieron en suelo cántabro y asturiano, mientras otros, al poco tiempo fueron disueltos o integrados en otras unidades.


LOS PROTAGONISTAS

FIDEL FERVENZA FERNÁNDEZ (1892 – 1941)

Es el comisario político del batallón 122. Este batallón estaba formado por militantes y gente afín a las tesis libertarias de la CNT-FAI de Santander. Esta unidad se formó en Noviembre de 1936 con dos batallones anarquistas denominados “Libertad”. Agregados a la 12ª Brigada Mixta, lucharan en suelo cántabro para, en febrero de 1937, ser enviados a Asturias donde combatirán en la ofensiva sobre Oviedo. Una vez en Bizkaia, como se ha comentado arriba, se unieron a la 2ª Brigada de Santander, junto a los batallones 101 y 102.

Fidel Fervenza se adhirió a las tesis anarquistas desde muy joven. Siempre creyó que el sindicato debía conformar la base de la sociedad. De todas formas nunca fue amigo del uso de la violencia. De hecho era seguidor de las tesis de Ángel Pestaña (representante del ala moderada de la CNT).

Junto a su hermano Francisco(1), comandante de la Brigada y al que inculcó sus ideas, combatió en suelo cántabro, asturiano y bizkaino. Con la caída de Bizkaia continuó luchando en Cantabria hasta la caída de Santander, donde su unidad quedó prácticamente disuelta.

Desde Santander consigue huir a Francia junto a sus hermanas Carmen, Emilia y Sagrario, y su cuñado Emilio Oller, compañero de Sagrario. Residiendo en Francia, son detenidos por los alemanes que devuelven a España a sus hermanas. Sin embargo, Fidel, junto con su cuñado, es trasladado al campo de concentración de Mauthausen, donde debido a las penosas condiciones en las que se hallaba internado fallecería el 15 de febrero de 1941. El documento finaliza con el lema “Salud y triunfo”, desgraciadamente para Fidel no hubo ni una cosa ni la otra.


JOSE LUIS ARENILLAS OJINAGA (1904 – 1937)

Jose Luis Arenillas Ojinaga

Jose Luis Arenillas Ojinaga, Inspector General de Sanidad Militar del Euzkadiko Gudarostea (Ejército de Euzkadi), durante la Guerra Civil Española

El compromiso político de Arenillas le viene de muy joven. Era médico de la cofradía de pescadores de Bilbao. Desde Izquierda Comunista pasó en 1935 a pertenecer al POUM, de ideas trotskistas, del que fue miembro en su Comité Central. Al igual que sucedía con otros dirigentes comunistas de aquellos años, caso del consejero de transportes del gabinete de Aguirre, Juan Astigarrabia, vinculado al PC de Euzkadi, reconocía la existencia de una nacionalidad vasca, tratando de buscar un equilibrio entre las tesis comunistas y la cuestión nacional vasca, como lo reflejó en varios de sus trabajos escritos.

Cuando estalló la sublevación no dudó en incorporarse a las primeras columnas de milicianos que, partiendo de la capital bizkaina, se dirigían hacia la muga con Gipuzkoa. Su profesión médica le llevo a trabajar en hospitales como Urkiola, Ubidea y Otxandiano. Parece que sus dotes como médico y organizador fueron apreciados por el recién constituido Gobierno Vasco, que le nombra Inspector General de Sanidad. Poco antes de la caída de Bilbao, el 19 de junio de 1937, el lendakari Aguirre le designa Jefe de Sanidad. El periplo de Ojinaga siguió los pasos del gabinete de Aguirre en su éxodo por las Encartaciones para finalizar en Santander, donde es detenido en agosto.

Una vez en prisión, tras juicio sumarísimo celebrado en el mes de septiembre, es condenado a muerte acusado por el juez instructor, comandante Montero, de “Auxilio a la rebelión, con la agravante de peligrosidad y la trascendencia de los hechos realizados.”

Fue fusilado el 18 de diciembre de 1937. Junto a él, ese mismo día y en el mismo lugar, compartieron el mismo funesto destino otros insignes personajes del ámbito militar que también habían servido al Gobierno de Euzkadi, como los coroneles Gumersindo Azcárate y Daniel Irezábal, así como el comandante Ernesto Lafuente, jefe de Estado Mayor.


TOMÁS MENDICOA LANZAGORTA (1907 – 1984)

Tomás Mendicoa Lanzagorta

Tomás Mendicoa Lanzagorta, Comandante – Jefe de Sanidad de la 1ª División del Euzkadiko Gudarostea (Ejército de Euzkadi)

Aunque nació en México D.F., pronto arribó a tierras vascas. Estudió medicina en Zaragoza y Salamanca, especializándose en otorrinaringología. Antes de la guerra trabajó en el hospital de Basurto. Al estallar aquella se unió al cuerpo sanitario del Ejército de Euzkadi. Desde el inicio del conflicto se adhiere a la defensa de la República, de hecho, el 21 de julio ingresaba en la sanidad militar, actuando desde el frente de Gipuzkoa hasta el de Asturias, pasando de la graduación de teniente a la de capitán para acabar ostentando el grado de comandante.

Comenzó su andadura como médico del batallón nº 31 “Zabalbide”, en el que también estaba integrado como miliciano su hermano Baldomero. Este batallón, comandado en un principio por Ricardo Gómez y compuesto en su mayoría por gente cercana a Izquierda Republicana, pasó a defender posiciones en el sector de Elorrio en noviembre de 1936. Allí ejercía como teniente médico, encomendándosele la misión, por parte de la jefatura de Sanidad, de hacerse cargo del Hospital de Ganondo situado en la misma villa y, que, a partir de su nombramiento, pasaría a ser considerado hospital de primera línea, como primer centro sanitario al que llegaban los heridos en combate. No debió resultar fácil la gestión de este hospital pues, a finales de este mes, se conmina a Mendicoa para que ponga orden entre el personal sanitario debido a cierta dejadez en el desarrollo de sus labores, amenazando, incluso, desde la más alta instancia sanitaria con aplicar el código militar a quien no cumpliera con sus obligaciones.

Con la ofensiva sobre Bizkaia, , Mendicoa asume el cargo de Comandante médico de la 1ª División, a la que le toco bregar en Mayo del 37 en escenarios complicados como la batalla del Sollube y el Jata. Durante los combates de este último monte está fechada esta carta.

Mendicoa organizó un hospital divisionario, el de Bentades, con personal de la 17 Brigada vasca. Personal escaso, ya que en Mayo pedía un médico, enfermeros y practicantes.

En julio del 37 se encontraba en la zona de Castro Urdiales siguiendo la retirada del ejército de Euzkadi. En agosto es nombrado jefe de sanidad de la 54 División, adscrita al sector de Reinosa, del XV Cuerpo del Ejército. Y en septiembre, ya en tierras asturianas, le vemos organizando, como jefe, los Grupos de Evacuación. A partir de esta fecha se pierde su rastro. Es posible que huyera embarcado en alguno de los navíos de todo tipo que en octubre y desde las costas asturianas transportaron en su huida a dirigentes, entre ellos los vascos que continuaron la lucha, del desbaratado Ejercito del Norte.

Acabada la guerra se encuentra en Francia. El 24 de junio de 1939, desde el puerto de Le Havre, parte en el buque Cuba(2), junto a su esposa Mª Rosario Bacaicoa y otros 82 pasajeros, rumbo al exilio. En este caso Venezuela. El Cuba, tras escalas en Gran Bretaña y la isla de Guadalupe, arribó al puerto venezolano de La Guaira el 9 de julio.

Exiliados vascos en el buque Cuba a su llegada a Venezuela

Pasajeros vascos del buque Cuba a su llegada a Venezuela. Entre los que se encontraba Mendicoa y su esposa.
El pie de foto reza: “Los vascos del «Cuba» rodean a Monseñor Salabria, obispo de la Alajueja (Costa Rica).
Fotografía en: http://jazoera.blogspot.com.es/

Llama la atención que entre el pasaje había 10 médicos, sin embargo, era lógico ese destino para esta profesión. El país caribeño se encontraba desarrollando un programa sanitario en las regiones rurales, prácticamente deshabitadas. Para poner en marcha este proyecto necesitaba erradicar las enfermedades de índole tropical, como el paludismo, la tuberculosis, la antiquilostomasis, etc. que afectaban a esas zonas, antes de repoblarlas. Muchos de estos médicos acabarían poniendo en práctica sus conocimientos en un mundo rural con problemáticas sanitarias desconocidas para ellos.

También debían solventar las restricciones de orden político que el gobierno venezolano, presidido por el general López Contreras, ponía para evitar la entrada de ideas comunistas en su país. Por ello los exiliados españoles eran mirados, por parte de las autoridades, con cierto recelo a su llegada.

Mendicoa desarrolló parte su labor en la zona de Táchira, en la región de Los Andes, al Suroeste del país. En estas zonas agrícola-ganaderas participó en las campañas de lucha contra la malaria. También trabajó para la Central Azucarera venezolana.

Mendicoa no volvió del exilio, falleciendo en Caracas en 1984.


EPÍLOGO

Tres trayectorias vitales trágicas y que resumen el drama de una guerra. Personas que dieron un paso al frente en su compromiso en defensa de sus ideas, desde el desarrollo de sus profesiones en el caso de Arenillas y Mendicoa, y desde el plano militar aun no siéndolo, en el caso de Fervenza. Desplegando su labor en las difíciles condiciones que supone una guerra. Un compromiso que, por avatares del final de la guerra y sus consecuencias políticas, cayó en el olvido, obligado por la dictadura franquista. Es el triste sino de los perdedores.

Merece la pena rescatar del olvido personajes que contribuyeron con su esfuerzo a defender unos ideales que, para ellos, encarnaba la defensa de la República. No son conocidos, no son esos grandes nombres que llenan los libros de historia de la guerra civil, llevaron su trabajo y su esfuerzo desde el anonimato. Sirvan estas líneas para tributarles un pequeño homenaje.

Plácido Ugarte


(1) Francisco Fervenza fue un destacado militante de la CNT de Cantabria. Combatió en Cantabria, Burgos y Asturias antes de recalar en Bizkaia con el grado de comandante-jefe de la 2ª Brigada de Santander. Con la caída del frente norte siguió combatiendo, al mando de diversas unidades, en diversos escenarios bélicos como Teruel, Levante y Extremadura. Detenido en el puerto de Alicante al finalizar la guerra, sufrió cárcel hasta el año 1945. Cuando salió de prisión aun desconocía el trágico final de su hermano.
(2) Este navío partió gracias a las negociaciones del Gobierno Vasco en el exilio, en las personas de Jesús Mª Leizaola y el director de inmigración Julio Jáuregui, con las autoridades venezolanas.


    Fuentes

  • IRARGI.
  • Blog “Las Merindades en la memoria”.
  • Centro Documental de la Memoria Histórica. Salamanca. Documentación de los archivos P.S. Bilbao, Santander y Gijón.
    Bibliografía

  • Cuatro derroteros de la guerra civil en Cantabria. J. Gutiérrez Flórez – Enrique Gudín de la Lama. J. Gutiérrez 2007.
  • Guerra civil en Cantabria y pueblos de Castilla. Jesús Gutiérrez Flórez. Libros en red.
  • Gudaris y rehenes de Franco 1936 – 1943. Diarios. Ed. Alberdania. 2006.
  • La sanidad militar en Euzkadi. Euzko Jaurlaritza. 1937.
    Artículos

  • Jazoera.blogspot.com
  • Los médicos del exilio republicano en Venezuela. José F. Tinao Martin – Peña. HAOL nº 7.
  • Las Brigadas Asturianas y Santanderinas en el frente vasco. Francisco M. Vargas Alonso. Eusko Ikaskuntza. 1997.
  • Médicos vascos exiliados en América en 1937. A.Ercoreca. UPV –EHU.
  • Vuestro y de la causa obrera. Juan Ramon Garai Bengoa. Gara. 2004.

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Un ejército heterogéneo: El Cuerpo de Ejército de Euzkadi
(Parte II)

6. La producción simbólica: banderas, insignias, uniformes y culto al mártir.

La Revolución Francesa supuso el acceso de la masa política europea a la invención y despliegue de un universo simbólico por parte de movimientos políticos y sociales, convirtiéndose éstos en elementos que no solo manifiestan la postura política de un individuo sino en el medio por el que la gente se hacía consciente de su postura ideológica posibilitando la adhesión, oposición o indiferencia respecto a otras manifestaciones políticas (Casquete y Mees, 2012).

Por símbolos entenderé “cualquier objeto, acto, acontecimiento, cualidad o relación que sirve como vehículo a una concepción” (Clifford Geertz, 1988). En esta categoría entran banderas, himnos, gestos corporales, colores, indumentaria, emblemas, fechas, personajes… Respecto a las propiedades de éstos se pueden destacar las siguientes: marcador de la identidad grupal, activador emocional, conectividad, condensación e invitación a la acción. Sin duda, los símbolos permiten a un individuo reconocerse dentro de un grupo y diferenciarse de otros, generando sentimientos de adhesión o animadversión en función de la identificación del individuo con el símbolo. Además los símbolos permiten conectar y simplificar algo abstracto y ausente como la ideología, posibilitando la movilización y acción colectiva de los individuos (Casquete, 2003 y 2006).

Aunque algunos símbolos ya han sido tratados en este trabajo (fechas, himnos o gestos), ahora trataré la materialización de los símbolos en las insignias, banderas, uniformes, colores, personajes y la martirología del Cuerpo de Ejército de Euzkadi.

Los signos más antiguos empleados en la Guerra Civil en el País Vasco responden a los adaptados por el movimiento obrero en el color, el himno y la festividad. El color rojo, adoptado por el movimiento obrero en 1848 con la Comuna de París, será situado en las banderas e insignias de los diferentes batallones anarquistas, socialistas y comunistas. Es frecuente encontrar este color rojo combinado en banderas e insignias con otros elementos del horizonte simbólico comunista como la hoz y el martillo, coronas de laurel, el sol naciente, la estrella de cinco puntas, la estrella de tres puntas o el puño cerrado. El símbolo más recurrido por los comunistas de todo el mundo, y por ende de los comunistas vascos del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, es el martillo superpuesto a la hoz. Este símbolo fue diseñado por L. V. Rudnev durante la celebración del Día de Mayo de 1917 en Rusia (Figes y Kolonitskii, 2001) y representa la unión del trabajador industrial y campesino. También es frecuente encontrar en las banderas y emblemas elementos orlados que remiten a la corona de laurel, en la que cada hoja representa una parte étnica de la URSS, empleada por primera vez por el social revolucionario D. O. Khelaev en lo que fue el anticipo del escudo de armas de la URSS (Figes y Kolonitskii, 2001). Es probable que el significado de la corona de laurel aplicado por los revolucionarios en 1917 no sea el mismo que asimilaron los comunistas españoles/vascos, adquiriendo la connotación de victoria y gloria que ya se aplicaba en la antigua Roma (Salazar, 2010). Otros símbolos empleados dentro de la simbología comunista vasca y española, que se materializa en las banderas e insignias, es el sol naciente. En la retórica de los líderes de la revolución identificaron al Zar con la oscura opresión de la antigua Rusia, mientras los símbolos y emblemas de la revolución, que eran impresos en los documentos literarios y periodísticos, identificaban la revolución con un sol radiante abriéndose paso a través de las nubes, cadenas rotas o un trono y una corona derrocados (Figes y Kolonitskii, 2001). Por último, realizar una referencia a la utilización de la estrella de cinco puntas que después adaptaría la República Española para el Ejército Popular de la República y que supone el fin de las milicias populares. No solo la estrella de cinco puntas será utilizada por los comunistas, también fue empleada la estrella de tres puntas símbolo del internacionalismo y solidaridad proletaria que popularizaron las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil. Otros símbolos del comunismo y el socialismo que se encuentran en los emblemas y banderas son los puños cerrados, adoptándose éste a partir de que el Partido Comunista Alemán creara un saludo en respuesta al saludo romano adoptado por los fascistas italianos y nazis alemanes (Allert, 2005).

Carta de identidad del Batallón Karl Liebknecht

Carta de identidad del Batallón comunista Karl Liebknecht
Fotografía en: https://
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wordpress.com/

Respecto a la combinación de estos símbolos comunistas, algunos como el color rojo o el sol naciente compartidos por los socialistas también, es muy variada en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi. Todas las banderas comunistas conocidas presentan el color rojo de fondo y generalmente se observa el texto del grupo (GRUPO DE DINAMITEROS VASCOS) que la porta acompañado de la superposición del martillo con la hoz. Algunas banderas, como la comunista del Batallón Salsamendi, presentaban el texto correspondiente al grupo (Bllón Salsamendi) junto con una imagen de Esteban Salsamendi laureada y el martillo no superpuesto a la hoz. Otras banderas combinan el texto del grupo (LAS MUJERES PROLETARIAS / DE / RECALDE BERRI / RADIO NORTE COMUNISTA / BILBAO) con una estrella de cinco puntas, orlada con una corona de laurel, que alberga en su interior un martillo superpuesto a una hoz. Por último, también se puede observar la combinación de todos estos símbolos en una bandera que presenta el texto del grupo (PARTIDO COMUNISTA / EUZKADI / ARRIGORRIAGA) con un martillo sobre una hoz superpuestos sobre el sol naciente, todo ello orlado con una corona de laurel, y coronando el conjunto una estrella de cinco puntas. En lo que concierne al empleo de la estrella de tres puntas en el País Vasco, símbolo del internacionalismo obrero, solo se tiene referencia de ella en una bandera roja de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC) de Guipúzcoa durante un desfile en Bilbao. Respecto a los emblemas metálicos comunistas, lo más común es encontrar el símbolo del martillo superpuesto a la hoz realizadas en chapa por troquelado y que era portado en la boina o txapela de los combatientes. En las hebillas también se expresaba el mundo simbólico de los soldados, por ejemplo, en la hebilla del Batallón Stalin aparece el texto referente al batallón acompañado de una estrella de cinco puntas con una hoz y martillo cruzados en su interior junto con una orla de laurel que rodea completamente todo el conjunto. Por último, reseñar los membretes de la documentación, donde también se expresa un importante universo simbólico, en los que se puede observar comúnmente la estrella de cinco puntas, con una hoz y martillo en su interior, o simplemente la hoz y el martillo entrecruzados como en la cabecera de Euzkadi Roja.

Si bien ya he me he referido al color rojo o al sol naciente como un elemento compartido entre comunistas y socialistas, existen algunos elementos propios de los últimos. En sus insignias metálicas y membretes de documentación se puede observar la composición de un yunque con un libro abierto y una pluma con tintero en la parte superior del yunque. Aunque no he encontrado referencias al origen de toda esta simbología, sí corresponde al universo simbólico empleado por el partido socialista de Pablo Iglesias, anterior a la Guerra Civil, continuando su uso hasta la actualidad junto con otros símbolos recientes como el puño sosteniendo una rosa. Sin embargo, mi hipótesis sobre el símbolo es la unión de la intelectualidad (representado por el libro abierto junto con el tintero y la pluma) con la clase trabajadora (reflejado en el yunque). En insignias metálicas socialistas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se puede observar un emblema circular que contiene el yunque junto al libro y el tintero con la pluma, sirviendo la parte superior del yunque para establecer un sol naciente y completando el conjunto la ubicación de un martillo (izquierda) y una tenaza (derecha) a ambos lados del yunque. En la parte inferior de la composición se percibe un texto (MILICIAS SOCIALISTAS) que realiza una referencia explícita al horizonte ideológico del portador. Entre otros elementos simbólicos plenamente socialistas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se encuentra una hebilla del Batallón Pablo Iglesias, hebilla que presenta en la zona central una representación del fundador del PSOE con su nombre en la parte inferior de la figura.

En marzo de 1936 se crean las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), fruto de la unión de las Juventudes Comunistas de España (PCE) y de las Juventudes Socialistas de España (PSOE). Si bien en un inicio son más numerosas las juventudes socialistas, los jóvenes comunistas conseguirán hacerse con el control de las JSU con relativa facilidad (Graham, 2005). Este control por parte de las juventudes comunistas queda patente en la clara preponderancia simbólica de los comunistas en las JSU frente a los referentes simbólicos socialistas, como expondré a continuación, adoptando ya antes de la Guerra Civil un símbolo compuesto por un círculo blanco que contiene una estrella de cinco puntas roja con las letras JSU en su interior. Este símbolo será empleado en los membretes de cartas, documentos, postales… del Cuerpo de Ejército de Euzkadi y en los parches de tela cosidos en el pecho de algunos de sus miembros. Respecto a los emblemas metálicos empleados por los miembros de las JSU está la combinación de una estrella de cinco puntas en relieve con dos manos, que se sitúan en la parte inferior de la estrella formando un ángulo de 90°, portando una de las manos el martillo y la otra una hoz que se entrecruzan en la zona central de la estrella. En los antebrazos de cada una de las manos está escrito respectivamente comunistas y socialistas. Por último, destacar otros emblemas metálicos como el del Batallón Amuategui, insignia que combina la figura de un combatiente con fusil en posición de disparo con una estrella roja y un puño cerrado con el texto que hace alusión al propio batallón.

Batallón Sacco y Vanzetti 4º de CNT

Batallón Sacco y Vanzetti 4º de CNT, con la bandera confederal
Fotografía en: http://www.cob-ait.net/

Siguiendo con la simbología adoptada por la izquierda me referiré ahora a los símbolos empleados por los anarquistas, representados por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), del Cuerpo de Ejército de Euzkadi. Antes de abordar este horizonte simbólico cabe destacar la pobreza de éste, debido a las propias convicciones de los anarquistas y, por ende, su escasez convierte en las banderas de los batallones anarquistas y los membretes de la documentación de época en los únicos ejemplos de simbología ácrata existentes a día de hoy. La bandera anarquista, que se caracteriza por la combinación del color rojo y negro, nace según Abel Paz el 27 de abril de 1931 en el Sindicato de la Construcción de Barcelona con motivo de la disputa de dos grupos anarquistas, Bandera Roja y Bandera Negra, en una controversia por elegir qué bandera emplear para manifestarse el uno de mayo de ese año. Si bien unos incidían en la cuestión obrera y los segundos mantenían posturas más radicales, la cuestión fue resuelta con la fusión de las banderas por la diagonal a propuesta de García Oliver que militaba en Bandera Negra (Paz, 1996). Lo que sí está claro es el origen y significado del color rojo adoptado por el movimiento obrero, ya explicado anteriormente, y del color negro característico de la ideología anarquista empleado desde finales del siglo XIX como símbolo de pureza, rebeldía, resistencia o insumisión. La división de los colores en diagonal parece también la labor anarquista por diferenciarse de las banderas nacionales donde predominan las líneas horizontales. Los escasos ejemplos de simbología anarquista en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, que se basan en unas fotografías que muestran una bandera anarquista del Batallón Malatesta en las posiciones de Udala y los miembros del Batallón Sacco y Vanzetti posando con la bandera del batallón, ponen en evidencia el color rojinegro divididos por una línea horizontal. Aunque esta división de los colores no es la referida anteriormente, cabe destacar la utilización de la línea horizontal en las primeras banderas del movimiento anarquista. Sin embargo, los membretes de la documentación de época sí se puede percibir la utilización de una línea diagonal en la división de los colores en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi.

El universo simbólico adoptado por los nacionalistas vascos del Cuerpo de Ejército de Euzkadi no es muy antiguo si lo comparamos con el empleado por los partidos y sindicatos de izquierda. Los nacionalistas vascos adaptaran su simbología de preguerra a las circunstancias bélicas en los membretes de la documentación, las insignias metálicas, los parches de tela o las ikurriñas de sus batallones. Una de las características de esta simbología nacionalista vasca es la gran cantidad de testimonios sobre ella que han llegado hasta hoy, consecuencia directa del número de batallones con esta ideología que existían en el ejército leal a la república y a la utilización de éste horizonte simbólico por parte del Gobierno Provisional de Euzkadi. Aunque estoy hablando de nacionalistas vascos en general, hay que destacar las diferentes corrientes ideológicas que pueden convivir bajo esta denominación.

El simbolismo del nacionalismo vasco está estrechamente ligado al Partido Nacionalista Vasco (PNV) y a su gran ideólogo: Sabino Arana Goiri. Sería muy osado realizar en este trabajo una referencia a todo el universo simbólico empleado por los gudaris del PNV en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, por tanto, solamente me remitiré a los elementos más significativos como la ikurriña, el zazpiak bat, la cruz de San Andrés o la svástica y la figura Sabino Arana.

Batallón Lenago Il del Jagi-Jagi

Batallón Lenago Il del Jagi-Jagi en el monte Gorbeia
Fotografía en: https://zepolitte.wordpress.com/

La ikurriña junto con el zazpiak bat es el símbolo más empleado en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi. La bandera ikurriña, ikurriña en euskera es literalmente bandera, fue concebida por Luis y Sabino Arana en julio de 1894. A la ikurriña también se le conoce con el nombre de bicrucífera por que lleva la cruz blanca de la fe cristiana y la cruz verde de San Andrés, por señalar Sabino en su libro de Bizkaya por su independencia ese día del año 888 la batalla apócrifa en el que los vizcaínos derrotan a las huestes leonesas. Todo ello se sitúa sobre un fondo rojo que muestra la pureza de la sangre. Aunque para sus creadores fue la bandera de Vizcaya, durante el primer tercio del siglo XX se popularizó primero en Vizcaya expandiéndose posteriormente a los demás territorios vascos (Casquete y De Pablo, 2012). La ikurriña no solo fue empleada como la bandera de los batallones nacionalistas vascos del PNV, sino también como bandera del Gobierno Provisional de Euzkadi (BOPV, 21/09/1936). Aunque la ikurriña fue la bandera oficial del Gobierno Provisional de Euzkadi, ésta solamente se empleó en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi en los batallones de afiliación jeltzale. También este símbolo estaba presente en otros elementos como las insignias metálicas, los parches de tela e incluso cinturones. Las ikurriñas en parches de tela, con diferentes formas y tamaños, se portaban en el pecho izquierdo y también se encuentran éstas combinadas con svásticas en cinturones sobre la efigie de Sabino Arana. Muchas de las ikurriñas presentes en las fotografías de la Guerra Civil fueron confeccionadas y empleadas durante la actividad política de preguerra, así lo atestiguan las fotografías de la Guerra Civil en las que el texto presente en ellas hace alusión al Uri Buru Batzar (Junta Municipal) al que pertenecía. Las ikurriñas de los batallones vascos fueron creadas y bordadas ex profeso por las emakumes (mujeres) del partido como queda patente en las numerosas noticias del diario Euzkadi. Aunque existen algunas excepciones, generalmente las banderas de las compañías o los batallones del PNV presentan por ambos lados la bicrucífera acompañada del texto bordado que hace referencia a la unidad militar en euzkera. Esto permitió que palabras de escaso empleo en el lenguaje cotidiano de la población se popularizaran.

El siguiente símbolo más empleado por los gudaris del PNV fue el zazpiak bat. La necesidad del nacionalismo vasco en reflejar una Vasconia formada por los siete territorios llevó a la creación del lema Zazpiak Bat, muy presente desde la década de 1890 en poemas, cancioneros, fiestas, periódicos… Este lema fue el que dio lugar al diseño por Sabino Arana del escudo heráldico que unía, por orden alfabético y en varios cuarteles, los escudos de armas de cada territorio. Dado que las dos Navarras tenían el mismo escudo de armas, aparece representado solamente una vez existiendo seis cuarteles en vez de siete. El escudo fue utilizado por primera vez en 1896 en el anagrama de la editorial que publicó una de sus obras y en los años posteriores se fueron presentando algunas modificaciones respecto al orden de representación y los símbolos acorde al credo del PNV (De Pablo, 2012). En el escudo de Vizcaya no se presentaban los lobos de la familia López de Haro pero mantenían la cruz que simbolizaba la religión cristiana. Los leones fueron sustituidos por las cruces de San Andrés, en recuerdo a la apócrifa batalla, situadas alrededor del árbol que simbolizaba el roble de las libertades vascas de Guernica. Respecto al escudo de Guipúzcoa también se vio modificado con la supresión del rey y los cañones de la batalla de Velate, permaneciendo solo los tres tejos/fresnos sobre las olas marinas. En lo que concierne al escudo de Navarra, se produjo la supresión de la corona monárquica que remataba las cadenas de Navarra. Como explicaré posteriormente con los símbolos del Gobierno Provisional de Euzkadi, los nacionalistas vascos pretendían con estos cambios “eliminando de ellas los atributos de institución monárquica o señorial y de luchas fratricidas entre vascos” (BOPV, 21/10/1936). Sin embargo, todos los elementos de procedencia monárquica/señorial no fueron suprimidos ya que en el escudo de Lapurdi aparece el león, símbolo de los vizcondes de Labourd, y la flor de lis como donación de algún rey francés. En lo que concierne al escudo de Zuberoa quedó representado tras la adopción en 1897 del escudo del señor Mauleon. Entre otros elementos de clara procedencia monárquica también se encuentran las cadenas del escudo de Navarra que tienen su origen en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) tras la victoria del rey cristiano Sancho VII El Fuerte contra los musulmanes. Quizá este elemento, las cadenas de Navarra, fue adoptado por el nacionalismo vasco por el componente religioso y étnico de victoria frente a un enemigo exterior y con una concepción religiosa distinta. En definitiva, el Zazpiak Bat es un claro ejemplo de la resignificación o eliminación de antiguos símbolos monárquicos/señoriales según los intereses del propio partido que no dudó en utilizar esos símbolos para la movilización y creación de un sentido de pertenencia entre sus afiliados.

Insignia Zazpiak Bat

Insignia Zazpiak Bat
Fotografía en: http://www.todocoleccion.net/

El Zazpiak Bat, empleado por los nacionalistas vascos del PNV durante la Guerra Civil, se materializó sobretodo en los parches de tela cosidos a la txapela o en la parte izquierda del pecho. Entre los ejemplos más claros de su empleo están las series fotográficas realizadas por el fotógrafo David Seymour “Chim”, recientemente recuperadas en la denominada “Maleta Mexicana”, o los documentos gráficos que aporta la revista nacionalista vasca Gudari. Es probable que algunos de estos parches fueran ya producción de preguerra, utilizados luego durante el momento bélico, confeccionados artesanalmente por las emakumes de la casa. También existen algunos ejemplos de emblemas metálicos del momento bélico donde se combina el Zazpiak Bat con un abanderado portando la ikurriña en la parte superior del escudo, apareciendo en la parte inferior del Zazpiak Bat las palabras Euzko Gudari.

Otro elemento simbólico importante del nacionalismo vasco empleado por sus gudaris en la Guerra Civil fue la cruz o aspa de San Andrés. La adopción de este símbolo por el nacionalismo vasco, que se debe a la ya referenciada batalla de Arrigorriaga o Padura, es muy temprana y se reconoce en símbolos tan importantes para éste como son la ikurriña o en el Zazpiak Bat ya referenciados. Concretamente será el Euzko Mendigoixale Batza, sección de montañeros del PNV, y posteriormente con el Jagi-Jagi, “escisión” sabiniana del PNV, los que emplearán este símbolo de forma más profusa. Se puede apreciar la utilización del símbolo en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi de dos formas: sintetizado o sin sintetizar. Cuando me refiero a sintetizado es cuando la cruz se representa con los brazos en aspa sin poseer éstos los nudos que representan las ramas cortadas al construir la cruz, esta representación sería la empleada en la ikurriña, las cruces/aspas del escudo de armas de Bizkaia en el Zazpiak Bat o las cruces/aspas que aluden a la oficialidad de los miembros del Euzko Gudarostea durante los primeros meses de la guerra. En el caso de representación de la cruz sin sintetizar, un aspa con los nudos en los brazos, se reprodujo en banderas, pañuelos, parches de tela o membretes. En lo que concierne a las banderas y los pañuelos, estaban formadas por una cruz de San Andrés en color verde sobre fondo blanco y rodeada ésta por un rectángulo rojo, correspondía ya a la actividad y universo simbólico de preguerra del Euzko Mendigoixale Batza. En el caso de las banderas se puede hacer alusión con un texto escrito, ocupando un rectángulo en la parte superior izquierda de la bandera, en el que se hace alusión al herrialde que pertenece el grupo. En los parches de tela se tomaban los mismos elementos de la bandera y se combinaban con una montaña proporcionando al conjunto una forma de escudo que podía variar en tamaño o forma según el modelo, un ejemplo claro de este tipo de escudo se encuentra en un cartel del Aberri Eguna de 1932 en el que se muestra una representación iconográfica del mendigoixale con el escudo ya mencionado en la parte derecha. Aunque el aspa de San Andrés constituye uno de los símbolos más importantes de los jeltzales, las fuerzas tradicionalistas/carlistas que permanecieron junto a los sublevados también emplearon este símbolo entre sus filas.(1) Las principales diferencias en la representación del aspa de San Andrés por los nacionalistas vascos del PNV y los carlistas estaba en el color, verde para los primeros y rojo para los segundos, así como en la cantidad y disposición de los nudos en los distintos brazos del aspa. Por norma general cada brazo de la cruz de San Andrés adoptada por los carlistas presentaba cuatro nudos dispuestos a la misma altura en dos pares, sin embargo, la cruz nacionalista vasca poseía en cada brazo dos nudos en un lado y un tercero al otro.

Gudari vasco en Bilbao en Enero de 1937

Gudari vasco en Bilbao en Enero de 1937
Fotografía de Chim (David Seymour)
Fotografía en: http://museologiaupr2009.
blogspot.com.es/

El ejemplo más claro en el que los símbolos adquieren un significado determinado por un contexto y un grupo concreto lo constituye el empleo de la svástica por los nacionalistas vascos durante la preguerra y guerra. En un informe ruso, referido a la llegada del barco y la tripulación del Andréiev a Bilbao durante el conflicto bélico, se puede leer que la población vasca era buena, bondadosa y confiada, aunque poseían poca organización y falta de atención, pues la tripulación del barco pudo observar en la calle un comunista con la estrella roja en el ojal y a un fascista a su lado con su insignia (Tabernilla y Lezamiz, 2012). Los vascos no fueron poco organizados a esas alturas de la guerra, sino que esa tripulación rusa desconocía el empleo de la svástica por los nacionalistas vascos y que ellos asociaban a la incipiente Alemania nazi. También hay que destacar fotografías, me refiero a una fotografía del ya citado David Seymour “Chim”, en la que se observa la utilización de la svástica por parte de un gudari durante la guerra y que probablemente “Chim” decidió retratar a ese gudari por llamarle la atención la utilización de este símbolo por los vascos.

No todos los nacionalistas vascos fueron del PNV en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, por ello no todos emplearon los mismos símbolos. El partido Acción Nacionalista Vasca (ANV), fundado en 1930, se distanció del PNV mediante la defensa de un nacionalismo vasco moderado de carácter aconfesional y republicano. Durante su primera Asamblea Nacional celebrada en Éibar, en junio de 1932, se adoptó la bandera que llevarían sus batallones durante la Guerra Civil: una de fondo rojo con una estrella verde de seis puntas en su centro y una svástica blanca rectilínea (sustituida años después por el lauburu curvilíneo) (De la Granja, 2008). Aunque no se proporcionó la interpretación oficial de esta simbología, está claro que utilizaron colores propios del horizonte simbólico del PNV (verde, rojo y blanco) y no se representaron figuras como la cruz de San Andrés o de Cristo que podían recordar la confesionalidad católica del PNV. Aunque autores como Santiago de Pablo hablan sobre la proliferación del uso, por el nacionalismo vasco, del lauburu frente a la svástica durante la contienda bélica (De Pablo, 2012), las imágenes de época vienen a confirmar la sustitución de la svástica por el lauburu de forma casi completa entre los miembros de ANV. El empleo del lauburu en la simbología jeltzale durante la guerra fue inexistente o muy marginal, manteniendo el empleo de la svástica ya referido. El símbolo por excelencia de ANV se manifestó no solamente en las banderas sino también en los membretes de los documentos, los parches de tela que se portaban en el pecho izquierdo, en la txapela o también en brazaletes.

Respecto a la uniformidad del Ejército de Euzkadi no hay que olvidar que su base de partida fueron las milicias populares y de ahí la profusión en la utilización del mono o buzo de trabajo azul. El Gobierno Provisional de Euzkadi se esforzó en intentar sustituir el “mono” o buzo característico de éstas por un uniforme mediante decreto:

“se hace preciso proveer a las unidades milicianas de una prenda exterior uniforme y adecuada a la inclemencia del tiempo en nuestro territorio, sustituyendo al actual “mono”, impropio para la crudeza de la estación que atravesamos y que sea distintivo del Ejército popular y de su exclusivo uso. (…) Dicho uniforme sustituirá al llamado “mono” y no podrá ser vestido sino por los individuos de tropa y Milicias organizadas.”
(BOPV, 18/10/1936).

Batallón Euzko Indara ANV nº2

Batallón Euzko Indara ANV nº2
Fotografía en: http://www.euskolurra.eu/

Sin embargo, las circunstancias de la guerra imponían una carencia de materia prima que imposibilitaba crear un Ejército de Euzkadi uniformemente ataviado. A partir de aquí la proliferación de prendas civiles en el ejército me permite establecer diferencias entre los batallones de diferente ideología. Un análisis de las diferentes prendas que podían diferenciar a los individuos/grupos entre sí supondría un trabajo muy largo por lo que me centraré solo en las prendas de cabeza como un ejemplo ilustrativo. En lo que respecta a prendas de cabeza los periódicos El Liberal y Euzkadi se hicieron eco de la falta de visibilidad de sombreros tras el golpe militar de julio en sustitución de la boina (El Liberal, 21/05/1937; Euzkadi, 28/01/1937), viniendo a significar sendos artículos la importancia de la indumentaria no solo para la adscripción a una clase social sino también a una ideología. Por ejemplo, el empleo de la boina por parte de los civiles era generalizado y la portaron individuos de toda ideología al ser una prenda popular. Sin embargo, entre muchos individuos de la izquierda se empleó con amplia profusión otro tipo de prendas en la cabeza como gorras tipo madrileña o gorrillos militares de inspiración rusa que los nacionalistas vascos no emplearon.

Lejos del universo simbólico expresado en la materialidad con las insignias, hebillas, banderas, membretes de documentación, uniformes… encontramos el culto a los mártires. El culto a los mártires fue común a todas las ideologías políticas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi y permitía establecer entre los diferentes grupos unos lazos internos muy fuertes al existir un derramamiento de sangre por la causa. El mártir se identificaba así con una causa y no con la nación. En los nombres de los batallones o compañías del Cuerpo de Ejército de Euzkadi encontramos referencias a los mártires caídos por sus ideas en el pasado (Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht, Nicola Sacco, Bartolome Vanzetti, Jean Jaurès, Ángel García Hernández…) o durante la contienda civil (José de Ariztimuño, Cándido Saseta, Fulgencio Mateos, José María Korta, Esteban Elgezabal, Joseba Korbarria, Primitivo Ángel Estabillo…). Todos los órganos periodísticos de la época, diarios y revistas gráficas, también hacían continuo hincapié en la cuestión del derramamiento de sangre para consolidar los lazos entre los miembros de un grupo. La revista nacionalista vasca Gudari se manifestaba al respecto:

“Elgezabal, Kortabarria y Estabillo van a la cabeza de esa larga hilera de jóvenes que han sucumbido en el cumplimiento del deber más sagrado e incomovible. El morir por la patria, Euzkadi, es un honor para aquel que ha sentido la voz de la sangre y de la justicia. (…) Fueron vidas inmoladas con plena conciencia y sabemos que su sacrificio no será estéril.”
(Gudari, 06/03/1937).

Aunque las palabras aquí reproducidas se refieren a los mártires del PNV, también se pueden hacer extensibles al resto de ideologías del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, radicando la única diferencia entre el PNV y otras ideologías en la celebración de misas por los mártires provenientes de las filas de los jeltzales.

7. Conclusiones

El proceso modernizador que vivió el País Vasco desde el último tercio del siglo XIX, especialmente Bilbao y su comarca, dio lugar a una inimaginable cantidad de variables y combinaciones identitarias personales donde la expresión de matices roza el infinito. Sin embargo, no se debe analizar la construcción de la identidad personal como un fenómeno aislado pues los individuos construyen ésta a partir de su relación con otros individuos o grupos. Cuando los miembros de una sociedad se perciben así mismo como similares y realizan una definición colectiva interna, nos encontramos ante otro nivel identitario: la identidad colectiva o también llamada cultural. El proceso de modernización supuso la ruptura de la homogenización social y con ello la adscripción de los individuos a diferentes grupos culturales, complicando la construcción de la identidad colectiva al ser mucho más complejas las relaciones sociales.

Pañuelo-bandera del Euzko Gudaroztea

Pañuelo con la bandera del Euzko Gudarostea
Fotografía en: http://www.wikiwand.com

Con el estallido de la Guerra Civil Española (1936-1939), tras el golpe militar de julio, se formarán las milicias populares constituidas en su mayoría por elementos civiles y voluntarios de la población. Estas milicias populares fueron la base del futuro Ejército de Euzkadi en el País Vasco tras su progresiva “militarización” e incorporación de civiles llamados a filas. Si bien esta idea de un ejército puede transmitir una percepción de homogeneidad, ésta no existió por no poseer el Gobierno Provisional de Euzkadi los recursos materiales suficientes en el contexto bélico para conseguirla o por mantener dentro del ejército los diferentes grupos identitarios que practicaban aún sus creencias, ritos colectivos, símbolos o el lenguaje de preguerra adaptados a la marcialidad que implicaba un ejército. Se podría así diferenciar varios grupos identitarios dentro del ejército que dividiéndolos en categorías sociales según su ideología quedarían así: nacionalistas vascos jeltzales, nacionalistas vascos no jeltzales, socialistas, comunistas, republicanos y anarquistas. El grupo con mayor peso identitario serían los nacionalistas vascos del PNV, resultando de tal importancia que hoy en día se asocia al Ejército de Euzkadi con la figura del gudari o la ikurriña. Aunque todos los grupos combatieron bajo la denominación de Ejército de Euzkadi, también todos ellos mantuvieron independencia absoluta en los referentes identitarios analizados. Parece que tampoco existió un intercambio de símbolos, creencias o rituales colectivos; la existencia de alguno de estos elementos en común, como puede ser la martirología, responde más bien a una pauta social que repiten los diferentes grupos con independencia unos de otros que al intercambio o establecimiento de unos símbolos compartidos por todos.

A pesar de los esfuerzos desde arriba por crear un ejército uniforme, por ejemplo dotándolo de un himno y una bandera única, supondrá solamente un rotundo fracaso para el Gobierno Provisional de Euzkadi. Con toda probabilidad el fracaso de conseguir este ejército uniforme fue debido a los intentos de imposición de referentes identitarios propios del PNV y no compartidos por sus compañeros de armas que empezarían a verse desplazados por tal elección. También hay que tener en cuenta la construcción de la identidad desde abajo, como pasó en el proceso nacionalizador de España se pueden imponer referentes identitarios desde arriba pero de poco servirán si la población no los asimila y los convierte en propios.

Xabier Herrero


(1) Tras la reorganización del Requeté los tradicionalistas adoptaron el aspa de San Andrés como símbolo el 24 de abril de 1935.


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  • Archivo Fundación Sabino Arana.
  • Archivo Fundación Sancho el Sabio.
  • Archivo General Militar de Ávila.
  • Biblioteca Nacional de España.
  • Archivo Histórico de Euskadi.
  • Centro Documental de la Memoria Histórica.
  • Fundación Sancho el Sabio.
    Materialidad

  • Archivo de la Sociedad Cultural Amigos de Laguardia.
  • Archivo Documental de la Memoria Histórica.
  • Centro de Interpretación de Eibar.
  • Centro de Interpretación del Cinturón de Hierro.
  • Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica.
  • Colección Privada José Manuel Campesino.
  • Museo Arqueológico, etnográfico e histórico vasco.
  • Museo de la Batalla del Ebro.
  • Museo de la Industria Armera de Eibar.
  • Museo del Ejército de Toledo.
  • Museo Histórico Militar de Burgos.
  • Museo Militar de Valencia.

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Un ejército heterogéneo: El Cuerpo de Ejército de Euzkadi
(Parte I)

1. Introducción

El presente trabajo tiene como objetivo identificar las diferentes identidades colectivas que coexistían en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi durante la última contienda civil en el País Vasco (1936-1937). Para ello, realizaré una aproximación teórica sobre la identidad y su construcción al ser el concepto de la identidad ampliamente discutido en los últimos años en el ámbito de las ciencias sociales. A partir de la reflexión teórica pasaré a examinar en diferentes puntos los referentes identitarios, elementos culturales propios de un grupo, que considero importantes en la construcción e identificación de la identidad: la historia y prácticas colectivas, el lenguaje, las creencias y la producción simbólica. En un último punto expondré las conclusiones.

La hipótesis inicial de trabajo es la siguiente: frente a la idea de uniformidad que nos transmite el concepto ejército, el Cuerpo de Ejército de Euzkadi se caracterizó por su heterogeneidad a todos los niveles: uniformes, banderas, creencias…. La heterogeneidad ya venía marcada con el proceso modernizador que vivía el País Vasco desde el último tercio del siglo XIX y que conformaba entre la población una multitud inimaginable de combinaciones en matices y variables identitarias personales/colectivas. Al constituir una gran parte importante de esta población las milicias populares, tras el golpe militar de julio de 1936, y que con el paso de la guerra será el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, me espero encontrar con la existencia de grupos identitarios diferenciados dentro del ejército. Los individuos de los grupos tendrán elementos identitarios de preguerra, con algunos toques militares, comunes que les diferenciará del resto de conjuntos. Frente a los esfuerzos del Gobierno Provisional de Euzkadi en dotar de uniformidad identitaria al ejército (bandera, himno, uniforme…) éste fracasará rotundamente en su intento.

Combatientes vascos con las enseñas del Euzko Gudaroztea

Combatientes vascos con las enseñas del Euzko Gudaroztea
Fotografía de Chim (David Seymour)
En: http://laimagendelsiglo.blogspot.com.es

Un trabajo como éste presenta una relevancia social pero también científica. La relevancia social es clara pues la historia nos ayuda a comprender las estructuras actuales de lo social, por lo tanto, al planteamiento del futuro. Respecto a la importancia científica, el trabajo busca cubrir una laguna de desconocimiento en un episodio histórico reciente que ha carecido de estudios monográficos. Esto último implica también cierta originalidad a la hora en la elección del tema.

También reseñar que algunos topónimos, términos o nombres siguen la grafía según los documentos de época o se han visto modificados a la terminología actual en euskera. Señalar que por socialistas se entiende al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en su conjunto, independientemente del ala moderada de Indalecio Prieto o la revolucionaria de Largo Caballero. Por último, aunque las fuentes documentales y bibliográficas constituyen una parte importante del trabajo, hay otras fuentes como las fotográficas o materiales que son fundamentales para entender aspectos como la producción simbólica o los uniformes.

2. De la identidad personal (yo) a la identidad colectiva (nosotros)

A pesar de ser un concepto muy empleado el de la identidad en las ciencias sociales como en política, especialmente en el caso vasco, no se suele precisar qué se entiende por ésta. En los últimos años desde el ámbito de las ciencias sociales ha sido ampliamente discutido, por ello, este trabajo implica precisar qué es lo que yo entiendo por el término de identidad según mis lecturas.

La identidad se podría definir como “un sentimiento de mismidad y continuidad que experimenta un individuo en cuanto tal” (Erickson, 1977), es decir, “la conceptualización que la persona realiza de su continuidad como sujeto y de los atributos que la caracterizan y la diferencian con relación a otros seres humanos. Es un producto de la actividad reflexiva. Es el concepto que el individuo tiene de sí mismo como un ser físico, social, espiritual y moral” (Carozzi, 1992). Sin embargo, la construcción de sí mismo es en base a la interacción con otros individuos, dentro de un marco histórico concreto, adquiriendo el artificio un carácter social relevante. Precisamente es este carácter social lo que ha llevado a teorizar sobre la identidad social (Tajfel y Turner, 1979) y la identidad colectiva.

La identidad social se define como “la categoría de persona adjudicada a un individuo mediante mecanismos de autoatribución y atribución por otros, en el curso de la interacción” (Carozzi, 1992). Se produce así la ordenación del entorno a través de categorías o estereotipos reconocidos y compartidos por los miembros de la sociedad agrupando a los individuos de ésta con alguna característica similar; aludiendo “a rasgos de personalidad como simpáticos, huraños, sinceros, características físicas –altos, fuertes, rechochos-, conducta social como; trabajadores, vagos, responsables, al género; los hombres, las mujeres y sobre todo, a los grupos étnicos; gitanos, judíos, polacos y a los grupos nacionales; alemanes, franceses, italianos” (Aguirre, 1999). Sin embargo, los estereotipos no dejan de ser categorías simplistas, porque no contienen siempre los rasgos reales de los grupos, porque son solo creencias y también porque el hecho de clasificar a los grupos implica una discriminación (Maldonado y Hernández, 2010).

Recorte de Gudari del 27-3-1937

Texto publicado en la revista nacionalista Gudari del 27 de marzo de 1937, página 29

Sin embargo, cuando los miembros de una sociedad se perciben así mismo como similares y realizan una definición colectiva interna, nos encontramos ante otro nivel identitario: la identidad colectiva o también llamada cultural. La identidad colectiva es “la definición que los actores sociales hacen de sí mismos en cuanto que grupo, etnia, nación, en términos de un conjunto de rasgos que supuestamente comparten todos sus miembros y que se presentan por tanto, objetivados, debido a que uno de los procesos de formación y perpetuación de la identidad colectiva radica precisamente en que se expresa en contraposición a otro u otros, con respecto a los cuales se marcan las diferencias.” (Piqueras, 1996). La identidad colectiva se nos presenta entonces como una construcción sociocultural, no es una esencia que existe por sí misma, que “solo cobra existencia y se verifica a través de la interacción: es en el ámbito relacional, en el de inter-reconocimiento, donde las distintas identidades personales que vienen delineadas por una determinada estructura social se consensuan –se reconocen mutuamente, terminándose de conformar-. Y se enfrentan a su aceptación o rechazo” (Piqueras, 1996). La cultura, entendida como “un sistema de creencias, valores, normas, símbolos y prácticas colectivas aprendidas y compartidas por los miembros de una colectividad” (Maldonado y Hernández, 2010), el marco de las relaciones sociales de los individuos que la forman y juega un papel fundamental en la construcción de la identidad colectiva al nutrir de mencionados elementos a ésta.

En el proceso de construcción de la identidad (personal, social, colectiva/cultural) hay que destacar la creación de ésta a partir del enfrentamiento de lo ajeno con lo propio. La construcción del yo o nosotros es en base a la afirmación de lo propio y la negación de lo ajeno. También es importante reseñar que el tema de la identidad no se puede tratar de forma aislada al conformar los individuos los diferentes niveles de identidad en relación a individuos/grupos ajenos a ellos. El contexto social tanto micro como macro juega un papel muy importante al condicionar los niveles de identificación en función de la coyuntura histórica.

En lo que concierne a los referentes identitarios, los elementos culturales propios de un grupo, destacaré los siguientes en mi trabajo: la historia, las prácticas colectivas, la lengua, las creencias y los símbolos.

3. Utilización de la historia y prácticas colectivas

“Toda comunidad humana tiene un pasado que excede al pasado individual, a la memoria biográfica de cada uno de sus miembros, a la que envuelve y conforma en gran medida. Y la conciencia y concepción de tal pasado comunitario del grupo constituye un elemento inevitable de sus instituciones, valores, ideas, ceremonias y relaciones con el medio físico y otros grupos humanos circundantes. Aquí reside la necesidad de tener una conciencia del pasado comunitario y la función social de esa misma conciencia en el seno del grupo, como elemento de identificación y de orientación dentro del contexto natural y social donde se encuentre emplazado” (Moradiellos, 2009).

Un elemento esencial para entender la importancia de la historia en la conformación y sustentación de las diversas identidades que coexisten en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi fueron los nombres de sus batallones. Aunque los batallones socialistas, republicanos, anarquistas o comunistas tenían una denominación que hacía referencia a personajes históricos actuales (Rosa Luxemburgo, Buenaventura Durruti, Fermín y Galán, Sacco y Vanzetti, Isaac Puente, Martínez Aragón, Enrico Malatesta…), esto respondía más en su contexto histórico a un homenaje de sus mártires, tratado en el último punto de este trabajo, o a sus grandes teóricos políticos. Sin embargo, en los batallones nacionalistas vascos se añadió a la martirología y culto a sus teóricos el nombre de diferentes sucesos, lugares o construcciones medievales del pasado importantes para los jeltzales. Así encontramos entre sus nombres los episodios históricos, verídicos o inventados pero que conformaban el horizonte identitario de aquellas personas, relacionados con los enfrentamientos bélicos de las tropas bizkainas o navarras ante la invasión de los ejércitos castellanos: Padura/Arrigorriaga, Gordexola, Otxandiano, Mungia o Amayur. Por ejemplo, el periódico jeltzale por excelencia, Euzkadi, presentaba una sección titulada Efemérides Patrióticas y comentaba lo siguiente respecto al 467 aniversario de la batalla de Mungia durante la última contienda civil:

“Que nuestros gudaris tengan los ojos fijos y el pensamiento puesto en el heroico proceder de nuestros mayores que en el año 1470 escribieron una de las más brillantes páginas de nuestra historia patria. Y con ello, fuerte el brazo y animosos todos para la lucha, con la ayuda de Jaungoikua, de Euzkadi eterno Señor, lograremos demostrar que los gudaris del siglo XX son dignos sucesores y saben honrar la memoria de aquellos esforzados vascos que derrotaron al enemigo sobre los campos de Mungia.”
(Euzkadi, 24/07/1937).

Otros batallones conformados por miembros del Partido Nacionalista Vasco (PNV) harían referencia a construcciones defensivas medievales del País Vasco con especial significación para la ideología nacionalista (Muñatones, Martiartu, Avellaneda, Aralar) o episodios históricos que muestran el carácter subversivo de los bizkainos ante las pretensiones del poder centralizador de la corona española (Rebelión de la Sal). Esta diferencia entre los batallones de conjunción republicano-socialistas frente a los nacionalistas vascos viene a mostrar la importancia que juega la historia en la conformación de la identidad nacional, una historia que puede ser inventada o reinterpretada pero que adquiere especial significación en las ideologías nacionalistas que requieren de ella para la construcción de una nación y de un sentimiento de pertenencia a ésta (Anderson, 1993; Hobsbawm y Ranger, 2002).

Lejos de los nombres de los batallones, que indican una preeminencia de los nacionalistas vascos por el empleo de la historia, sus compañeros de armas también harían uso del pasado para alentar a sus hombres. Por ejemplo, en una alocución del General Miaja a los vizcaínos se alude al sitio de Bilbao, acaecido unos 100 años antes, en el que se expresó lo siguiente:

“darles aliento en la pelea, que tengo la seguridad de que descendiendo de los que lucharon contra Zumalacárregui por la libertad, no teméis las balondradas lanzadas en su proclama por el general faccioso Mola”
(El Liberal, 09/04/1937).

Se recurría así a la profusión y consolidación del mito de la ciudad liberal e invicta de Bilbao que ya se enfrentó contra el tradicionalismo, suceso histórico que en la época presentaba un gran calado social e identitario manifestado en la conmemoración anual del suceso analizado por Luis Castell (Castell, 2012).

Gudaris asistiendo a una misa de campaña

Gudaris asistiendo a una misa de campaña en el caserío Alipasua de Berriatua, Markina (Bizkaia), invierno 1936-37
Fotografía de Chim (David Seymour)
Fotografía en: http://laimagendelsiglo.
blogspot.com.es

La historia y las fechas dan lugar a una serie de prácticas colectivas, “actos pautados, repetitivos, que cohesionan y vertebran al grupo” (Aguirre, 1999), que también juegan un papel fundamental a la hora de conformar y sustentar las diferentes identidades que coexistieron en el ejército vasco: conmemoraciones, concentraciones… En este caso también el nacionalismo vasco destacó en comparación con sus compañeros de armas. El periódico Euzkadi y La Tarde reproducen numerosas noticias que aluden a prácticas colectivas católicas (misas, funerales y procesiones) o las concentraciones propias del nacionalismo vasco (Aberri Eguna) que vienen a mostrar la importancia del componente católico en el País Vasco frente a otras partes de la República Española. A las prácticas colectivas católicas mencionadas se sumaría la celebración de la Navidad y la Semana Santa. En lo que concierne a los soldados republicano-izquierdistas el componente católico no jugó un papel tan importante pero no por ello dejaron de celebrar, por ejemplo, la conmemoración del uno de mayo o del 14 de abril de 1931.

4. El lenguaje

La cuestión lingüística es considerada un referente identitario esencial, ya que el lenguaje es un sistema de comunicación entre los seres humanos que “implica el empleo de signos, señales, sonidos, símbolos, estructuras pronunciadas. Entre los animales por ejemplo, también hay un sistema de lenguaje, sin embargo la diferencia sustancial entre la comunicación de los animales y la del ser humano es la capacidad por parte del ser humano de producir e incrementar los artificios racionales que mejoren la capacidad de comunicación entre los seres humanos” (Zuñiga, 2010). En esta definición hay que destacar dos elementos: la comunicación interna/externa del grupo y la creación de un entramado simbólico. Las comunidades van generando un lenguaje escrito, hablado y gestual para la interacción de los miembros del grupo tanto de forma interna como externa que condiciona el ser de cada individuo, creando un entramado simbólico que se expresa en elementos como la narración, la poesía o la música.

Debido a la trayectoria histórica del País Vasco encontramos dos lenguas, el castellano y el euzkera, que coexisten de forma diferenciada por la geografía vasca a la altura del golpe militar del 18 de julio. La lengua era tan importante en el ejército y la sociedad que periódicos como El Liberal se preguntaba:

“¿No sería cosa de ir pensando en el saludo único? Ya parece que hay mando único, disciplina única y plato único. Convendría, además, unificar el saludo, que todavía es diverso y no está sometido a disciplina; como se dice ahora con evidente abuso está sin controlar. (…) Los nacionalistas –repito, reanudando la ilación de esta nota- dicen “!abur!”; los marxistas, “!salud!”, y los demás, republicanos y público en general, el tradicional “!adiós!”.”
(El Liberal, 27/02/1937).

Ya con la llegada de la guerra se popularizarían términos vinculados a ésta y poco empleados hasta entonces, por ejemplo, el término gudari para referirse a los combatientes nacionalistas vascos milicianos, frente a la palabra tradicional de soldatu (soldado), que en su conjunto formaron el Euzko Gudaroztea (Ejército Vasco). Por el contrario, el resto de componentes no nacionalistas vascos prefirieron definirse como milicianos, conformando tiempo después con los batallones nacionalistas vascos el Euzkadiko Gudaroztea (Ejército de Euzkadi). El euzkera solo fue preceptivo en las unidades nacionalistas vascas del Euzkadiko Gudaroztea, hasta un cierto punto en unidades con predominio de componentes castellano-parlantes, y en los demás grupos se desconocía o se hablaba a uso particular (Talón, 1988). Por último, señalar que durante la Guerra Civil apareció por primera vez el primer diario íntegro en euzkera: Eguna.

Lendakaritza - Presidencia. Sede del Gobierno Vasco en 1936

Lendakaritza – Presidencia
Sede del Gobierno Vasco, Bilbao 1936
Lendakari Jose Antonio Aguirre y demás autoridades
Fotografía en: http://ianasagasti.blogs.com

Desde el golpe militar del 18 de julio de 1936 hasta la constitución del Gobierno Provisional de Euzkadi, en octubre del mismo año, la utilización del euzkera en la administración fue escasa como demuestran los documentos. No será hasta la formación del Gobierno Provisional de Euzkadi, con el jeltzale José Antonio Aguirre como lendakari y consejero de defensa del mismo, cuando se impone el bilingüismo desde arriba. “El euzkera será como el castellano lengua oficial en el País Vasco, y, en consecuencia, las disposiciones oficiales de carácter general que emanen de los Poderes autónomos serán redactadas en ambos idiomas. En las relaciones con el Estado español o sus autoridades el idioma oficial será el castellano” (BOPV, 09/10/1936). Esta cooficialidad de ambos idiomas quedó regulada con las siguientes normas: la publicación y notificación en ambos idiomas de las resoluciones oficiales, reconocimiento del derecho de los vascos a elegir el idioma en su relación con la administración, la obligación de traducir al castellano los documentos redactados en vascuence cuando lo solicite un interesado o deba surtir efecto fuera, la regulación de la lengua castellana/vasca en la enseñanza y la obligación del conocimiento del euzkera por parte de los funcionarios que presten servicios en el territorio vasco (BOPV, 09/10/1936). La materialización de estos objetivos queda manifestada en la creación del Colegio Oficial de Profesores de Euzkera con el objetivo de “propagar e intensificar el uso del idioma vasco, otorgándole en la vida política y social el relieve a que, como lengua oficial de Euzkadi, es acreedor” (BOPV, 26/03/1937), la creación de la sección Lengua y Literatura Vasca en el Consejo del Departamento de Cultura (BOPV, 30/01/1937) o la inclusión de la lengua vernácula en diferentes ámbitos de la educación primaria y terciaria (BOPV, 31/01/1937; 12/10/1936; 18/11/1936).

La imposición desde arriba del bilingüismo quedó reflejada materialmente en los membretes de la documentación de los batallones del Cuerpo de Ejército de Euzkadi: Cuerpo de Ejército de Euzkadi, Euzkadiko Gudaroztea; Departamento de Defensa, Guda Zaingoa; Reclutamiento-Movilización, Galdaketa-Gertuketa; Marina de Guerra de Euzkadi, Euzkadiko Itxas-Guda; Estado-Mayor, Guda Goi-Agintaritza… Si bien no hay una imposición explícita del euzkera en los batallones castellano-parlantes desde la administración, fue a través de pequeños elementos de la vida cotidiana del soldado (correspondencia, notificaciones oficiales…) donde se produjo una obligación velada de la lengua vernácula desde arriba.

Si tenemos en cuenta el lenguaje no hablado o escrito, me refiero al entramado simbólico que se expresa con los gestos, la narración, la poesía o la música, también se encuentran diferencias entre los batallones. El análisis de estos cuatro elementos resultaría muy extenso para este trabajo así que me ceñiré solamente al lenguaje musical.

El estallido de la guerra civil supuso la creación de una música marcial que ya existía en el País Vasco gracias a las guarniciones militares aquí afincadas. La música de las fuerzas del nacionalismo vasco, que tenían su propia música, la mayoría en euzkera, procedía de la tradición folklórika local recuperada o adaptada por el nacionalismo y en la que se produce una identificación plena entre la música y el territorio (Vargas, 2010). También encontramos la música revolucionaria e internacionalista de las fuerzas republicano-izquierdistas que proporcionan un componente folklórico del País Vasco a su música. El distintivo lo proporcionó una música militante de signo político, conexa al republicanismo y a los movimientos político-sindicales de izquierda. En muchos casos se trataban de signos extranjeros, de la vieja Europa revolucionaria, adaptados al castellano o euzkera en los que se reivindica ante todo una mejoría de la clase obrera (Vargas, 2010). Esta diferenciación en el lenguaje musical solo acentuó la división existente entre los miembros de un mismo ejército, convirtiéndose así en un elemento de cohesión o diferenciación de los miembros de éste. La música dotaba a los individuos de un fuerte sentido de pertenencia a un grupo ideológico o causa política determinada que solo les alejaba/diferenciaba de sus compañeros de armas. Este aspecto lo evidencia un suceso acaecido el 25 de noviembre de 1936 con ocasión de un desfile, ante el gobierno autónomo, por parte de las fuerzas que marchaban al frente. Según manifestaron algunos testigos, desfilaron en primer lugar los batallones del Euzkadiko Gudaroztea a los acordes del Euzko Gudariak y, cuando aparecieron los del Frente Popular,

“la banda tuvo que cambiar el himno por una marcha militar. Aducían que el Euzko Gudariak era y había nacido del Partido Nacionalista Vasco y ellos no estaban dispuestos a secundarlo”
(Euzkadi, 05/07/1979).

Aunque con el tema lingüístico se observa una imposición de la administración autonómica, no ocurre lo mismo en el caso musical donde no se percibe en el Boletín Oficial del País Vasco la adopción de un himno autonómico. A pesar de ello, autores como José Luís de la Granja indican que el himno oficial del Gobierno Provisional de Euzkadi fue el Gora ta Gora o también llamado Euzko Abendaren Eserkija (De la Granja, 2007). Si esto fuera cierto, aquí se encajaría otra imposición velada de una administración autonómica, desde arriba, conformada por fuerzas de diferente cariz político pero con una clara mayoría nacionalista vasca ocupando las consejerías más importantes como la de defensa o cultura. En el himno Euzko Abendaren Eserkija que fue escrito por Sabino Arana, gran ideólogo del nacionalismo vasco, plasmó éste con letra euskérica su base ideológica política haciendo alusión a las tradiciones vascas, el foralismo, Dios y la cruz. Todo este universo simbólico e ideológico no era compartido por una parte importante del Ejército de Euzkadi, también conformado por republicanos-izquierdistas con una clara vocación universalista y no religiosa, que tendrían que desfilar bajo sus acordes al ser el himno del gobierno autonómico al que se adscriben, constituyendo una fuente de conflicto y mayor distanciamiento identitario como quedó patente en los sucesos del desfile ya citado.

5. Las creencias

Por creencias hay que entender los “sistemas de ideas sobre Dios, el mundo y el hombre, que tiene una comunidad, y desde las que interpreta la realidad; por eso se incluyen como creencias, la religión, los mitos, las tradiciones, las costumbres, la filosofía y la ideología; es la cosmovisión de una comunidad. En este sentido, las creencias o convicciones formadoras de conciencia son elementos importantes para la construcción de la identidad; no sólo porque a partir de ellas los sujetos entienden su realidad, sino porque dan sentido a la vida y formas de comportamiento de los sujetos y aceptación de los roles sociales y normativos, que propiamente integran su identidad, sustentada en valores” (Maldonado y Hernández, 2010). En este trabajo solamente se destacarán las creencias religiosas e ideológicas por ser las más fáciles de analizar.

Revista Gudari del 20-3-1937

Publicado en la revista nacionalista Gudari del 20 de marzo de 1937, páginas 10 y 11

George Steer, corresponsal británico del diario The Times en el País Vasco durante la Guerra Civil, definía así la catolicidad de los vascos: “Católicos hasta el último hombre, no hasta la última mujer, como en otras partes de España; sin embargo, apreciaban tanto su libertad, en contraposición a la tradición clasista y superretórica de Castilla, que estaban dispuestos a entablar negociaciones con el agnóstico Madrid” (Steer, 2004). Aunque el relato de G. Steer resulta una clara exageración de la catolicidad de los vascos, “hasta el último hombre”, sí resulta un análisis muy lúcido por dos razones: la diferenciación que se establece entre el País Vasco-España en materia religiosa durante la Guerra Civil y por la importancia que adquiere el componente religioso en la población del País Vasco.

El distanciamiento del País Vasco respecto a España en materia religiosa habría que buscarlo en los años republicanos y en la lucha estatutaria que enfrenta al principal promotor de ésta, el católico Partido Nacionalista Vasco, con una España que por primera vez en la historia pone fin a la confesionalidad del estado en 1931. Fue durante estos años republicanos y el desarrollo de la Guerra Civil cuando se empieza a hablar del Oasis Vasco (De la Granja, 2007), convirtiéndose el territorio vasco durante la Guerra Civil en el único lugar leal a la república donde se respetó el culto religioso católico como resultado de la hegemonía política de un partido católico y moderado. El panorama que se presentaba en otras zonas de España, por ejemplo, en la Cataluña revolucionaria hasta mayo de 1937, había dado como resultado la quema y saqueo de iglesias o conventos con la proscripción del culto en casas particulares. El profundo respeto a la catolicidad, y en definitiva una forma de entenderse a uno mismo y el mundo, se materializó en la celebración de misas en retaguardia o en el frente de combate, los acercamientos del Gobierno Provisional de Euzkadi al Vaticano, la formación del Cuerpo de Capellanes del Ejército de Euzkadi o el entierro de su Comandante José María Korta Uribarren.

Sin este contexto previo no se podría entender algunas especificidades del Cuerpo de Ejército de Euzkadi respecto a los demás Cuerpos de Ejército de la República Española. Muchos fueron los sacerdotes que prestaron servicios religiosos a los jóvenes nacionalistas que se desplazaban al frente y se hizo necesario improvisar la ayuda sacerdotal a las milicias iniciales. A medida que se conformaba el Cuerpo de Ejército de Euzkadi se vio la necesidad de organizar la Sección de Capellanes, situando a su cabeza una directiva compuesta por un Jefe Superior –sacerdote con grado de Comandante- y jefes subalternos. Cada batallón contaría con un Capellán Jefe, con grado de Capitán, y dos capellanes subalternos con grado de Teniente. Por supuesto, cada compañía del batallón tendría su correspondiente capellán. Las misiones de este Cuerpo eran celebrar la Santa Misa para los jóvenes soldados (incluso en las trincheras), cuidar la moralidad del gudari, asistirle espiritualmente en sus últimos momentos y fomentar la doctrina cristiana en los jóvenes movilizados. Todo esto daba lugar a una muestra de devoción cristiana muy poco común en la zona republicana, que incluía la celebración de misas en el frente de combate, solamente equiparable a los carlistas del bando rebelde. Estos capellanes únicamente se encontraban en los batallones nacionalistas vascos del PNV, ya que los de Acción Nacionalista Vasca (ANV) se caracterizaban por su aconfesionalidad, convirtiendo el componente religioso en un referente identitario que cohesionaba a un grupo determinado del ejército que además les acercaba al sentir del enemigo. Los esfuerzos de la política del bando rebelde por establecer la metáfora de la cruzada, presentando el enfrentamiento de la Guerra Civil como una guerra de los católicos contra el ateísmo, quedará refutada con la presencia católica vasca en el bando leal a la República Española.

Respecto al resto de componentes del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, los no nacionalistas vascos del PNV, no existen muchas referencias a su confesionalidad durante la Guerra Civil en la prensa vasca de época. Aunque las diferencias religiosas jugaron un papel fundamental durante los años republicanos, siendo el máximo representante de oposición a la catolicidad vasca el socialista Indalecio Prieto y su denuncia del “Gibraltar Vaticanista“, durante la Guerra Civil se atenuó el enfrentamiento de la concepción religiosa en pro de una buena convivencia. A pesar de ello, son numerosos los testimonios de supervivientes de la época que nos muestran la catolicidad de los gudaris enfrentada al ateísmo o agnosticismo de sus compañeros de armas en episodios de falta de respeto, de los últimos, a las creencias católicas de los primeros.

Recorte de CNT del Norte del 27-12-1936

Imagen aparecida en la portada del periódico anarquista CNT del Norte, el 27 de diciembre de 1936

Una rápida aproximación a las distintas concepciones ideológicas que existían en el seno del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se puede realizar a través de la prensa vasca de época y los batallones que formaron los partidos políticos o sindicales. Prácticamente todas las líneas ideológicas presentes entre los miembros del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, conformadas al final del siglo XIX y consolidadas durante los años republicanos, tuvieron sus órganos de expresión en la prensa vasca en forma de diario o revista gráfica durante la Guerra Civil: nacionalistas vascos (Euzkadi, Gudari), comunistas (Euzkadi Roja, Erri), anarquistas (CNT del Norte, Horizontes), socialistas (La Lucha de Clases) y republicanos (El Liberal, Creación). La prensa también permite establecer corrientes ideológicas concretas dentro de estas concepciones ideológicas, por ejemplo, en el nacionalismo vasco se encontraba la vertiente jeltzale y la conformada por ANV. En la vertiente jeltzale del nacionalismo vasco se diferencia la visión férreamente sabiniana, radical e independentista (Jagi-Jagi) enfrentada a la línea política más posibilista liderada por José Antonio Aguirre (Euzkadi). A estas dos grandes vertientes del nacionalismo vasco jeltzale habría que añadir el ámbito propiamente sindical (Euzko Langille). Confrontada con la vertiente jeltzale se encontraba la concepción republicana, laica y reformista (Tierra Vasca) del nacionalismo vasco de ANV.

No solo la prensa permite aproximarse a las diferentes ideologías que convivían en el seno del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, las reconocidas socialmente, ya que se tiene constancia del número de batallones que conformó cada partido político o sindicato: Partido Nacionalista Vasco (25 Batallones), Partido Socialista Español/Unión General de Trabajadores (11 Batallones), Juventudes Socialistas Unificadas (9 Batallones), Partido Comunista de España (8 Batallones), Confederación Nacional del Trabajo (7 Batallones), Izquierda Republicana (8 Batallones), Acción Nacionalista Vasca (4 Batallones), Jagi-Jagi (2 Batallones), Solidaridad de Trabajadores Vascos (1 Batallón), Republicanos (1 Batallón) y sin filiación (7 Batallones). A partir de esta relación se puede establecer una clara preponderancia de la ideología nacionalista jeltzale a la que sigue de cerca los socialistas y continúa en menor proporción los batallones comunistas, republicanos y anarquistas. Aunque con toda probabilidad estas proporciones resultan acertadas, existe una serie de problemas como el establecimiento de la incorporación civil obligatoria a filas, acabando con la voluntariedad que caracterizó a los primeros milicianos, que pueden transmitirnos una visión distorsionada del componente ideológico del Cuerpo de Ejército Vasco. Sin embargo, también se tiene constancia que se permitió a los movilizados elegir el batallón con el que mayor afinidad sentía, atracción que podría ser territorial (los amigos del pueblo) o ideológica.

Xabier Herrero


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  • Centro de Interpretación del Cinturón de Hierro.
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  • Museo Arqueológico, etnográfico e histórico vasco.
  • Museo de la Batalla del Ebro.
  • Museo de la Industria Armera de Eibar.
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  • Museo Militar de Valencia.

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