Docentes depurados por el franquismo en Maruri-Jatabe* (1937-1939)

1. INTRODUCCIÓN

Con el advenimiento de la República en 1931, el tema de la educación pasó a convertirse en materia prioritaria para el nuevo gobierno que trataba de corregir el secular abandono en que se encontraba. Nuevas propuestas como la escuela mixta, no separada por sexos, la laicidad, una formación más adecuada al profesorado, nuevas pedagogías, el incremento salarial… suponían una revolución dentro del sistema educativo conocido hasta entonces. Estas reformas sufrieron los vaivenes que marcó la política. Así, durante el bienio de gobierno de las derechas (1933-1936) muchas de esas renovaciones sufrieron un claro retroceso que el Frente Popular quiso recuperar a partir de 1936. La contienda civil acabó con este proceso.

La enseñanza en Maruri seguía los parámetros de cualquier centro educativo del resto de la Bizkaia rural. Suponemos que su relativo aislamiento impediría que muchas de las nuevas reformas llegasen a ponerse en práctica. No olvidemos, además, que la sociedad maruritarra era claramente conservadora en sus ideas, pues estaba dominada políticamente por el nacionalismo y el tradicionalismo.

Maruri a principios del siglo XX

Maruri a principios del s.XX.
Cliché Ojanguren. Coleccion particular.

Los niños y niñas procedían en su inmensa mayoría de caseríos donde las labores agrícola-ganaderas eran la principal ocupación de sus moradores y, en la que los y las menores, debían compaginar la enseñanza con los trabajos del caserío. La situación de las escuelas junto a la iglesia parroquial de San Lorenzo y el carácter disperso de la población, con abundantes caminos carretiles y senderos, suponían para los menores un perjuicio para su asistencia a clase.

En Maruri, el centro escolar estaba dividido en aulas para niños y niñas abarcando un arco de edades que podían ir desde los 4 hasta los 12 años, como correspondía a un centro de enseñanza primaria. Debía de encontrarse en un lamentable estado, según se deduce de una visita que realizó al pueblo la inspectora de 1ª enseñanza en diciembre de 1934. También, la maestra de niñas, Pilar Pereda, y por el mismo motivo, sugirió su traslado al edificio del Sindicato Agrícola, siendo desechada la idea por el Ayuntamiento debido al alto costo de su alquiler (250 ptas. anuales), inviable para las exiguas arcas municipales.

El Ayuntamiento, en enero de 1936, consciente del mal estado de las escuelas, reactiva un antiguo plan para la construcción de un nuevo edificio escolar mediante subvención pedida al Estado y que ya había sido proyectado el año anterior por el arquitecto Antonio Araluce(1). Mientras tanto, el Consistorio accede al traslado de la escuela de niñas a los locales del Sindicato Agrícola. Desgraciadamente también la guerra echó por tierra todos estos planes.

La plaza de maestro rural no debía ser del agrado de muchos docentes, de ahí las vacantes que se producían en las escuelas. En el caso de Maruri, a los inconvenientes propios del aislamiento, había que añadir el desconocimiento del idioma castellano que tenía la práctica totalidad del alumnado a enseñar. Dificultad que se hacía mayor en aquellos educadores procedentes de otras regiones del Estado. Disponemos al respecto de las anotaciones de carácter etnográfico que en el año 1936 envió un vecino de Maruri, de apellido Madariaga, al reputado antropólogo y etnólogo José Miguel de Barandiaran, entre las que incluye la vida escolar del pueblo, en ellas se decía:

“Comienzan a ir a la escuela a la edad de 6 años, para abandonarla a los 10. El tiempo que duran las clases es de 5 horas; tres a la mañana y dos a la tarde. Lo que aprenden se reduce a leer y escribir, y algo de matemáticas. El que regenta posee título oficial y es natural de países castellanos. La lengua que habla a los niños no puede ser otra que la castellana, ya que ignora el baskuenze (sic). Como los niños ignoran absolutamente la lengua castellana, es frecuente el caso de no poder entenderse el maestro con el chiquillo y viceversa. La localidad de Maruri posee también maestra oficial, a la cual se puede aplicar todo lo dicho para el maestro.” (2)

Todo esto se corroboraba en el hecho de que mientras las niñas tenían a su maestra desde 1930, la asignación del maestro había sido más problemática. En 1931 se nombró como titular interino a Elíseo Gonzalo Arriba, que no llegó a presentarse, como tampoco lo hizo su sucesor, Felipe Izarra Ijalba. En 1932, asumió el cargo Juan Arceluz, al que sustituyó, ya con plaza en propiedad, Luis Hernández de Palacio en 1934.

2. GUERRA Y DEPURACIÓN

La sublevación militar, encabezada por Franco, contra la legitimidad republicana se inició en julio de 1936. En Bizkaia, es a partir del 31 de Marzo del año siguiente, con la ofensiva del general Mola, cuando los rigores de la guerra se hacen sentir de manera más intensa. En Maruri, los combates que se desarrollaron en el monte Sollube(3) entre el 6 y el 14 de mayo, significaban para los maruritarras que la guerra estaba próxima. Muchos abandonarán sus caseríos para iniciar el éxodo hacia el oeste de Bizkaia. Tras la conquista del monte Jata(4), en cuyas faldas se asienta el pueblo, por las tropas italianas de Flechas Negras el 19 de mayo, era cuestión de tiempo la caída de Maruri en manos de los sublevados, como así ocurrió el 14 de junio de 1937.

Las nuevas autoridades, impuestas por los vencedores, inician un proceso de cambios en el Ayuntamiento. Los legítimos representantes serán encarcelados y los trabajadores desafectos al “Régimen“, depurados.

Expediente depurativo de Luis Hernández

Expediente depurativo de Luis Hernández

Los y las docentes con plaza en el pueblo sufrirán la depuración correspondiente a los funcionarios estatales. En junio de 1937, una vez que Bizkaia ha sucumbido prácticamente en su totalidad a las fuerzas franquistas, se inició el proceso depurativo de los maestros y maestras con plaza en el territorio histórico, consistente en la separación del docente de su plaza y su petición, a través del Rectorado de Valladolid del que dependía la enseñanza en Bizkaia, de reingreso en su puesto. Todos, sin excepción, debían demostrar que su carrera profesional se había regido por los parámetros que marcaba el nuevo Estado.

Los expedientes de depuración en territorio bizkaino alcanzaron la cifra de 1.010 y abarcaban todos los niveles de enseñanza, desde la universidad hasta la enseñanza primaria. Maruri solo disponía de escuelas para esta última, así que sus docentes fueron calificados dentro de la Comisión Depuradora D.(5)

Las nuevas fuerzas vivas del pueblo, afines a los fascistas, como el Alcalde, el cura, miembros de FET y de las JONS(6), la Guardia Civil o los padres de familia se encargaron de elevar los informes pertinentes sobre la vida laboral, moral y política del docente, realizándose a través de unos formularios cuyos apartados eran los siguientes:

  • Deberes religiosos.
  • Conducta privada.
  • Conducta política.
  • Actuación profesional.
  • Actuación durante el “Movimiento“.
  • Juicio personal.

Basándose en las respuestas, la Comisión Depuradora de Vizcaya proponía al Ministerio o a la Junta Técnica del Estado(7) la reposición, o no, en el puesto del expedientado. A su vez, el depurado podía formular las alegaciones que considerase necesarias y buscar el aval de su comportamiento entre personas afines a los vencedores. Una vez “escuchadas” todas las partes se emitía el dictamen definitivo.

Pilar Pereda Cámara, maestra de las niñas, y Luis Hernández de Palacio educador de los niños, serán los docentes a los que alcanzó el proceso depurativo, pues eran los que ocupaban las plazas de enseñanza primaria en Maruri cuando fue “liberada” por los “nacionales“.

2.1. PILAR PEREDA CÁMARA

Había nacido en Santiago de Tudela, pequeña localidad perteneciente al Valle de Mena, el 23 de mayo del año 1897. Ingresó en la Escuela de Magisterio en el año 1919 y tuvo su primer destino como maestra en 1925, en la escuela de párvulos de Sebastián de Ballesteros (Córdoba), hasta el curso 1929-30. El 15 de septiembre de 1930, ya con plaza fija, fue destinada a la escuela de niñas de Maruri. Estaba casada con Ángel Braceras Presa, militante del Partido Republicano Radical(8) y que, intermitentemente, ocupó el puesto de secretario del Ayuntamiento, cargo que se hizo oficial a partir de la entrada de los nuevos poderes locales franquistas. El 21 de mayo de 1937, Pilar y su hijo Ángel, se pasaron al lado “nacional” por el monte Jata siendo realojados en Bermeo. Su marido lo había hecho unos días antes.

Pilar Pereda con sus alumnas en 1930

Pilar Pereda con sus alumnas en 1930

A diferencia de los docentes para niños, Pilar Pereda se mantuvo en su puesto durante todo el periodo republicano. Vivía en el pueblo, siendo su residencia uno de los pisos del Sindicato Agrícola, lo que le hizo más cercana y conocida en el pueblo. Como curiosidad, el Ayuntamiento le destinaba una partida trimestral de 39,06 pesetas como “retribución escolar” que se sumaba a las 3.000 ptas. que tenía de sueldo anual abonado por el Estado. Durante la república, fue nombrada concejala en representación del Estado, dentro de la comisión gestora que gobernó el municipio entre enero y mayo de 1933 para servir de puente entre el Ayuntamiento elegido en 1931 y el resultante de las elecciones municipales de 1933.(9)

Una vez instalado el nuevo poder municipal, la Comisión Depuradora envió la correspondiente hoja informativa a rellenar por los poderes fácticos de Maruri.

Las valoraciones hacia la maestra que se hicieron relativas a su depuración fueron todas altamente positivas, como correspondía a una mujer muy vinculada al pensamiento católico y derechista. Los responsables de dictaminar su comportamiento durante el periodo republicano y de guerra fueron: el alcalde José Eguia Unibaso; el sacerdote Juan Aguirre Larrauri; el guardia civil de la comandancia de Mungia Primitivo Benito Gallego; Luciano Bengoechea Larrauri, que se presentaba como padre de familia aunque también era concejal del Ayuntamiento; Sabino Aguirre Unibaso que ostentaba los cargos de juez municipal, vocal de la junta municipal procombatientes(10) y encargado del Sindicato Católico Agrícola; Ignacio Garay Lopategui que, a partir del 17 de septiembre, sería nuevo alcalde en sustitución de José Eguía; y Nemesio Aguirre, hermano del párroco. Las declaraciones iban desde el 18 de agosto que lo hizo José Eguía al 27 de septiembre que lo completó Luciano Bengoechea.

Los informes evaluadores destacaban que cumplía con “exactitud” sus deberes religiosos, siendo “ejemplo para sus vecinos y modelo a imitar”. Ella misma declaraba que pertenecía a la asociación de la “Adoración real y perpetua al Santísimo Sacramento“. En su labor como docente su calificación es buena, aportando los informantes, coletillas como “Cumplía con su deber manifestando sentimientos patrióticos, morales y religiosos.” o “Buena educación a las niñas pese al ambiente separatista que infectaba estos pueblos ella dio siempre prueba de un españolismo arraigado”. En cuanto a su vida privada se señalaba que era persona buena y de derechas, cuyas candidaturas votaba, siendo “Muy afecta al movimiento” y lectora de la “Gaceta del Norte”(11). En cuanto a su actuación durante la guerra, todos destacaban su huida a las posiciones ocupadas por los fascistas; también se señalaba cómo se negó a obedecer las órdenes de dos emisarios del Gobierno Vasco para que se pusiera a su disposición. Como es de suponer, el juicio personal para todos los evaluadores se resume en palabras como: “inmejorable”, “de confianza” e incluso “una de las personas llamadas para la reconstrucción espiritual de la nueva España”.

Hoja informativa realizada por Jose Eguia

Hoja informativa realizada por Jose Eguia sobre Pilar Pereda

Pilar Pereda, en su escrito de declaración jurada para solicitar su reingreso al magisterio, aportaba pruebas de su afinidad con las nuevas autoridades manifestando, por una parte, que “al estallar el Movimiento a pesar del ambiente rojo separatista supo hacerle frente, manifestando su amor por la España única no sin grave riesgo de su cargo” y por otra, su escapatoria de Maruri hacia las líneas franquistas. También declaraba que “trabajó para que algunos vecinos que en momentos de órdenes de evacuación por los dirigentes rojo separatistas desobedecieran dichas órdenes trasladándose con sus ganados al lado de la España nacional”. En otro documento añade que “siempre procuré a pesar de las leyes laicas dictadas por las autoridades republicanas, trabajar por conservar la moral y los principios religiosos, patrióticos, etc.”

Con todos estos juicios estaba claro que el dictamen iba a ser positivo.

La Comisión Depuradora al examinar su expediente de petición de reingreso como maestra, observando los favorables informes y que no se habían presentado cargos contra ella, propuso su reposición en el cargo, siendo confirmada esta propuesta por la Comisión de Cultura y Enseñanza el 13 de enero de 1938.

Pilar Pereda regresó a Maruri donde continuó ejerciendo su labor como educadora durante un largo periodo de tiempo.

2.2. LUIS HERNÁNDEZ DE PALACIO

Era natural de Toledo, donde había nacido en 1909. No tenía cargas familiares durante su estancia en Maruri, pues se hallaba soltero, y residía en Mungia(12) en casa de unos familiares.

Obtuvo el título de maestro de primera enseñanza en 1927, iniciando su carrera docente en 1931 en la localidad de Burguillos, provincia de Toledo, continuando su carrera como maestro interino en otras localidades de la misma provincia como Las Ventas con Peña Aguilera, Navahermosa y Santiago de la Fuente, hasta el año 1934, en el que obtuvo plaza en propiedad en la escuela de niños de Maruri.

Cuando se produjo el “Alzamiento” se encontraba en su Toledo natal de vacaciones, permaneciendo en la misma hasta el 28 de septiembre de 1936, fecha de la entrada de las tropas franquistas en dicha localidad.

El 1 de octubre se afilia al requeté de Toledo siendo destinado al Tercio “El Alcázar“, partiendo al frente de Madrid, donde prestó servicio hasta finales de noviembre en que se le asigna el puesto de maestro en la escuela de niños de Santa Isabel, en la capital toledana. El 6 de abril de 1937 se incorpora nuevamente al Tercio “El Alcázar“, donde trabajó como escribiente en la Jefatura de Milicias Nacionales. En este destino se encontraba cuando en junio de 1937 dio comienzo su expediente de depuración.

Las contestaciones en el proceso depurativo de Luis Hernández fueron realizadas por el nuevo alcalde Ignacio Garay Lopategui, el párroco Juan Aguirre y Sabino Aguirre, personas que ya habían declarado con Pilar Pereda. Ahora se añadían el secretario del Ayuntamiento, Ángel Braceras Presa y el jefe local de FET y de las JONS, Esteban Laraudogoitia.

En todos los casos la valoración respecto al maestro es buena en cuanto a comportamiento personal y profesional, aunque coinciden en que desconocen datos de otra índole ya que, como apuntan los informantes, vivía en Mungia y al acabar las clases regresaba a dicho pueblo, no haciendo vida en Maruri.

Debido a esta última circunstancia, la Comisión Depuradora envía el cuestionario al municipio de Mungia para ser rellenado por el cura, Juan Mardaras, el comandante del puesto de la Guardia Civil, Honorio Miñambres y el jefe local de las FET y de las JONS, Eduardo Arruza.

Las respuestas en este caso fueron más duras. Así, el párroco apuntaba que era “frío en materia religiosa”, “era derechista pero sus tíos residentes en el pueblo eran de significación roja”. El comandante de la Guardia Civil declaraba que no frecuentaba la iglesia, su conducta privada era “algo indeseable”, no pertenecía a ningún partido político y que frecuentaba las tabernas, llegando a estar en varias ocasiones en “estado lastimoso”. Por último el jefe local de la FET y de las JONS manifestaba que estaba “contaminado por las izquierdas”, siendo de filiación republicana, que se embriagaba y que “últimamente se había descarriado debido a malas compañías”.

Un tercer informe es elevado por la Comisión de Depuración de Toledo en la que se le acusaba de pertenecer a Socorro Rojo Internacional(13), pasearse por la calles con el brazalete de dicha organización, e incluso, de dar conferencias en su apoyo.

El depurado tenía derecho a una contestación a los cargos que se le imputaban, que en este caso eran: ser simpatizante de izquierdas y mala conducta privada. Hernández de Palacio proclamaba en su defensa que no era simpatizante de izquierdas, ni pertenecía a ningún partido político. El brazalete de SRI lo justificaba aseverando que lo usaba para poder salir de casa sin ser molestado. En cuanto a su vida privada, declaraba que en Maruri siempre había dado ejemplo tanto como docente como en la defensa de los intereses de España, no negaba que fuera de Maruri pudo usar de su “derecho propio de un joven de mi edad, divirtiéndome honestamente y sin escándalo para mi profesión”.

Luis Hernández con sus alumnos en 1934

Luis Hernández con sus alumnos en 1934

Vistos los informes, la comisión superior dictaminadora de expedientes de depuración propuso al Ministerio de Educación la confirmación en su cargo de maestro pero inhabilitándole a perpetuidad para el ejercicio de cargos directivos y de confianza en instituciones culturales y de enseñanza. Al final, pesaron para emitir ese dictamen aspectos de su vida privada, como el ser “Frío en materia religiosa. Conducta privada algo deficiente pero sin escándalo para sus alumnos puesto que residía en pueblo distante a la escuela.”

Falta en su expediente la confirmación de dicha propuesta pero no dudamos que el Ministerio asumió en su totalidad la propuesta realizada hacia el educador.

Desconocemos que fue de Luis Hernández de Palacio al acabar la guerra, a su plaza de Maruri no regresó, siendo sustituido por Visitación Leiva de Nicolás como maestra interina de niños.

Los dos educadores de Maruri tuvieron “suerte” en sus respectivos enjuiciamientos, más Pilar Pereda que Luis Hernández al que se condenaba, dentro del ámbito educativo, a no pasar de la condición de maestro para toda su vida. Viendo sus expedientes comprobamos lo que significaba la “Nueva España“: rigidez tanto política como moral. El hecho de que ambos resaltasen sus fervores patrióticos o que una persona pierda parte de sus derechos como funcionario por llevar una vida no ajustada a los nuevos patrones de moralidad y religiosidad auguraba tiempos difíciles para el pueblo. El tiempo se encargaría de corroborarlo.

Plácido Ugarte

* Nota: hemos preferido utilizar para el texto el término Maruri en lugar de Maruri-Jatabe por ser el vocablo que se utilizaba en toda la documentación de la época. En algunos casos también se le denominaba como San Lorenzo de Maruri. El nombre de Maruri-Jatabe se hizo oficial a partir del año 1997.


(1) Arquitecto getxotarra responsable de trabajos como el ayuntamiento de Mungia, o el balneario de Igeretxe en Algorta, entre otros. Fue uno de los arquitectos que asumió durante la guerra la construcción del Cinturón de hierro lo que le acarreó el exilio y su depuración como arquitecto.
(2) Archivo Histórico de Euskadi. Fundación José Miguel de Barandiaran. Archivo personal.
(3) Cima situada en la margen izquierda de la ría de Urdaibai, cercana a la villa de Bermeo.
(4) Monte ubicado entre las poblaciones de Maruri, Bakio y Mungia, distante unos 7 kms. aproximadamente al oeste del Sollube.
(5) Existían cuatro comisiones la A (Universidad), B (Escuelas Especiales), C (Enseñanza Secundaria) y D (Enseñanza Primaria).
(6) Único partido del régimen de Franco nacido en abril de 1937 mediante la unión dentro de su seno de falangistas, tradicionalistas y partidos derechistas afines al “movimiento”.
(7) La Junta Técnica del Estado, dividida en varias comisiones, entre ellas la de Cultura y Enseñanza, fue creada por Franco como forma de gobierno desde octubre de 1936 hasta el 31 de enero de 1938, fecha esta última que marcó el inicio del nuevo Estado franquista estructurada en ministerios. Pilar Pereda fue repuesta en su cargo por la Junta Técnica pues su expediente fue resuelto el 18 de enero de 1938, mientras que el de Luis Hernández fue sancionado por el Ministerio de Educación el 30 de diciembre de 1939.
(8) Formación política de carácter conservador fundada por Alejandro Lerroux.
(9) Por la ley electoral de 20 de diciembre de 1932, cesaban los ayuntamientos elegidos a través del artículo 29 de la ley de Maura que posibilitaba la constitución de ayuntamientos sin haberse celebrado elecciones, como había sucedido en Maruri en 1931.
(10) La junta local procombatiente, presidida por José Eguia, se encargaba de la recaudación de un impuesto especial, establecido por el régimen franquista, destinado a ayudar a los familiares de los vecinos que se hallaban en el frente.
(11) Periódico bilbaíno fundado en 1901 y de tendencia católica y conservadora.
(12) Mungia o Munguia (término castellanizado), municipio distante a unos 3,5 kms. de Maruri.
(13) El SRI era un servicio social y asistencial de carácter comunista., presente en España desde la revolución de octubre de 1934.


    Fuentes

  • AGA Archivo General de la Administración. Alcalá de Henares (Madrid).
  • Archivo Ayuntamiento de Maruri-Jatabe.
  • Archivo Histórico Foral de Bizkaia. Bizkaiko Foru Agiritegi Historikoa.
  • Archivo Histórico de Euskadi.
    Bibliografía

  • De Pablo Lobo, Carlos: La depuración de la escuela española durante el franquismo 1936-1975. Institucionalizacion de una represión. Foro de Educación. 2009.
  • Egaña, Iñaki: 1936 Guerra civil en Euskal Herria. Aralar liburuak. 2000.
  • Paia, Fredi: Maruri-Jatabe: bizimodua eta ohiturak. Labayru Ikastegia. 2009.
  • Prieto Cascón, Patricia: La escuela rural en la II República: luces y sombras. Publicaciones didácticas. 2017.
  • Eusko Jaurlaritza / Eusko Ikaskuntza: Guía de fuentes documentales y bibliográficas sobre la guerra civil en el País Vasco. 2009.
  • Maruri-Jatabe Udala: Maruri-Jatabe: memoria histórica 1937-2017. 2017

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Maruri-Jatabe
memoria histórica / memoria historikoa 1937-2017

Maruri-Jatabe memoria histórica / memoria historikoa 1937-2017
Plácido Ugarte
Maruri-Jatabeko Udala, 2017

Para conmemorar el 80 aniversario de la Guerra Civil en Maruri-jatabe, el Ayuntamiento ha organizado una serie de actividades entre las que se han encontrado la señalización y visita guiada a los restos de la contienda, una recreación de época, exposición de materiales…y la edición de un folleto explicativo de lo que supuso la república y la guerra en el municipio.
Mediante esta publicación se ha querido rescatar una parte de la historia de los y las maruritarras. Historia prácticamente caída en el olvido pese a que Maruri-Jatabe tuvo el triste honor de ser frente de combate durante casi un mes. Como relata su párroco en un informe redactado tras la ocupación franquista: “…el 8 de mayo del presente año (1937) llegaron las tropas rojas que acudían a reforzar los puestos del monte Jata y establecieron en el pueblo el centro militar de sus operaciones con gran cantidad de material guerrero.” A la batalla del Jata que se dejó sentir en el pueblo entre el 12 y el 19 de mayo de 1937, vino a posteriori ser frente estabilizado entre los dos ejércitos hasta el 14 de junio, quedando entre ambos fuegos. Prueba de ello es la aparición de Maruri o San Lorenzo de Maruri, que de las dos formas se le denomina, en abundantes partes de guerra tanto del bando faccioso, Flechas negras italianas, como en los del Ejercito de Euzkadi: 9ª Brigada vasca, Brigadas santanderinas, Batallones Octubre, Bakunin, Saseta…
En este folleto, limitado en extensión, se ha querido reflejar lo que supuso una época convulsa en lo político como fue la Republica y el drama de la guerra con sus bombardeos, destrucciones, jóvenes llamados al frente, etc.
Lo limitado del texto sirve para una pequeña aproximación de aquellos años, no pudiendo extenderse la narración en muchos datos, historias, documentos…rescatados de los archivos tanto estatales como del ámbito vasco. Sin embargo, se ha tratado de que nada importante quede fuera.
Esta publicación, distribuida de manera gratuita, está a disposición del público, tanto de los habitantes de Maruri, que serán los más interesados, como de cualquier persona interesada en estos temas.

Plácido Ugarte

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Crónica del “Jata Batailaren 80 Urteurrena / 80 Aniversario Batalla del Jata”

Mayo del 37, Maruri Jatabe, la familia Ugarte ha decidido marchar a Bilbao. Llevamos casi un año de guerra y cada vez está más cerca. Bermeo está ya en manos del ejército sublevado y desde Sollube han empezado a bombardear Jata. Es inevitable, en unos de estos días, pasaran por Maruri desde donde se ve caer las bombas en Jata. Las tropas vascas con el apoyo de santanderinos tratan de frenar el avance de los italianos…
Los vecinos y las vecinas que todavía no se han decidido a marchar, se han reunido en la plaza de la iglesia con el alcalde y varios concejales para resolver las mejores opciones posibles. Algunos vecinos increpan al alcalde para que rinda ya el pueblo, otros piden ayuda para ir a Bilbao. Mientras, varios gudaris y santanderinos corren por el pueblo buscando un buen sitio desde donde cubrirse mientras siguen cayendo las bombas.
En mitad de todo el jaleo, irrumpen repentinamente varios soldados italianos y nacionales en la plaza dando inicio a una breve escaramuza con los gudaris y los santanderinos allí presentes que acaban retirándose a la Línea Inglesa. Una vez finalizada la refriega, apareció un italiano despistado preguntando si aquel pueblo era Lemoiz, el alcalde le reveló que aquel pueblo era Maruri Jatabe.
Durante el fin de semana del 19 al 21 de mayo se celebro el 80 aniversario de la Batalla del Jata acontecida entre el 12 de mayo y el 14 de junio de 1937. Tras la conquista de Sollube en los días previos, el siguiente objetivo era Jata siguiendo la carretera de la costa hacia Bilbao.
Durante todos estos días, se sucedieron diferentes combates a lo largo de los montes. La geografía de esta zona, está caracterizada por diferentes montes, Gondramendi, Tollu, JataTxiki, siendo Jata después del Sollube uno de los puntos mas altos desde el cual se tiene muy buenas vistas hasta el Abra.
Tras varios combates, Jata fue conquistada el 19 de mayo por las brigadas italianas y tras continuos fracasos de reconquistarlo por parte de tropas republicanas, se decidió reforzar las defensas de la Línea Inglesa desde la costa de Armintza hasta llegar a Mungia. Finalmente, el 13 de junio cae Mungia y se da la orden de retirarse hasta el sector costero del Cinturón de Hierro.
Con motivo del aniversario, se realizó una recreación tanto civil como militar rememorando aquellas fechas. El sábado, numerosos vecinos y vecinas de Maruri vistieron indumentaria de época para de esta manera interactuar con soldados republicanos, gudaris, requetés, italianos, nacionales entre otros, para mostrar al público asistente lo vivido en 1937. Por último, se proyectó la película, “Baile en Sindicato” de Fran Longoria. El domingo, se realizo una marcha guiada a la Linea Inglesa.
Agradecer al ayuntamiento de Maruri-Jatabe la invitación a participar junto a los compañeros de Frentes de Euzkadi, Aitor Miñambres del Museo Cinturón de Hierro de Berango, Miguel Ángel Mendoza y Juan Manuel Guerrero, pero en especial agradecer a Estanis Fernández y a todo los vecinos y vecinas de Maruri Jatabe por el buen recibimiento.

Ion Ibarguengoitia


    Bibliografía

  • Maruri–Jatabe, memoria histórica-memoria historikoa, 1937-2017. Ugarte, Placido. Maruri Jatabeko Udala, 2017

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Jata Batailaren 80. Urteurrena /
80 Aniversario Batalla del Jata

El próximo fin de semana, del 19 al 21 de mayo, nos espera a todos una cita en Maruri-Jatabe. Con ocasión de la celebración del 80 aniversario de la batalla del Jata, el ayuntamiento de esta localidad organiza, para el próximo fin de semana, unas jornadas repletas de actividades relacionadas con nuestra pasada Guerra Civil.

Comenzamos con una magnífica exposición en la casa de cultura sobre la contienda con todo tipo de objetos, banderas e insignias que harán las delicias de los visitantes. El sábado 20, miembros de esta casa recrearán un puesto de mando republicano a partir de las 17:30 horas, así como también a diferentes unidades del Ejército Nacional. También habrá una taberna de época y alguna que otra sorpresa. Todo en la plaza de la casa de cultura. Los vecinos de Maruri acudirán al evento caracterizados de época y desde aquí queremos animar a todos los visitantes a que también participen enfundándose con vestimenta de los años 30.

A las 19 horas en la iglesia, la proyección del largometraje Baile en el Sindicato. Película en la que ha participado Lubakikoak Elkartea en labores de producción, guión e interpretación y que está dirigida por Fran Longoria.

Las jornadas finalizarán el día 21 con una visita guiada a los fortines y trincheras conocidos como la Línea Inglesa. La excursión sale a las 9:30 horas de la plaza de la Casa de la Cultura.

No os lo perdáis.



Para más información visita la página del Ayuntamiento de Maruri-Jatabe.


La amarga trastienda de los documentos

EL DOCUMENTO

Cuando estamos enfrascados en una investigación consultamos multitud de documentos. Normalmente son fríos papeles redactados en una oficina de un Estado Mayor en base a un requerimiento del frente. Pero esos documentos, muchas veces, encierran nombres o circunstancias que dejan entrever el drama que arrastra una guerra.

Escrito del Batallón 122 sobre las condiciones del alojamiento de las tropas. 15-5-1937

Escrito del Batallón 122.
Archivo Nacional de Euskadi. IRARGI

El documento que nos ocupa participa de ambas premisas: nos informa de una penosa situación en la que se encuentran los milicianos y, por otra parte, nos suministra una serie de nombres que en el devenir de la contienda sufrieron las consecuencias de la misma de diferente manera. En este caso aparecen los nombres de Fidel Fervenza, que expone el problema relativo a las lamentables condiciones de habitabilidad de los alojamientos asignados a su batallón; la firma de José Luis Arenillas, como Inspector General de Sanidad y, por último, el conocimiento de Tomás Mendicoa como Comandante – Jefe de Sanidad de la 1ª División Vasca. Tres nombres, tres destinos trágicos.


EL CONTEXTO

El escrito está fechado el día 16 de Mayo de 1937 en Maruri, en aquella época un pequeño núcleo de la Bizkaia rural, donde la guerra se empezó a sentir desde el día 8 de mayo, cuando por sus calles aparecieron los primeros combatientes, dispuestos a asegurar una nueva línea de defensa ante la previsible caída del monte Sollube. El batallón que refiere las lastimosas condiciones en las que se encuentra es el 122, perteneciente a la 2ª Brigada de Santander. Esta brigada, junto con la 1ª de Santander, había llegado a Bizkaia a finales de Abril como apoyo a las tropas del ejército de Euzkadi que, en esas fechas, se encontraba batiéndose contra las tropas franquistas. Las dos Brigadas santanderinas fueron posicionadas en la zona de Sollube y alrededores en los cruentos combates que tuvieron lugar en dicho monte para, una vez finalizados estos, pasar a la defensa del monte Jata y valle de Butrón.

Milicianos de la Columna cántabra Villarías

Milicianos de la Columna Villarías, formada por voluntarios cántabros y organizada desde Santoña (Cantabria). Parte de sus miembros pasaron a integrarse en el batallón 102, que combatió en la zona de Maruri (Bizkaia).
Fotografía en: https://lasmerindadesenlamemoria.
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Asignadas a la 1ª División Vasca, cuya jefatura ostentaba Ricardo Gómez, el día 16 de Mayo reciben la orden de ocupar posiciones en los combates que, desde el día 13, se están desarrollando en la zona. La 1ª Brigada será asignada a la defensa del cordal del monte Gondramendi, junto a Mungia, y la 2ª lo hará en el Jata, en cuyas faldas se asienta Maruri.

El 19, ambas brigadas, ahora integradas en la 5ª división de Pablo Beldarrain, fueron arrolladas por las fuerzas italianas de Flechas Negras en Jata y por la Agrupación XXIII de Marzo en Gondramendi. Para descargo de las fuerzas santanderinas debemos decir que el relevo en ambos lugares se desarrolló de forma apresurada, efectuándose el cambio en algunos casos prácticamente la misma madrugada de los combates.

Tras la derrota fueron ubicados en la zona de Butrón: la 1ª en la franja Gatika – Mungia y la 2ª entre Maruri y Lemoiz. A primeros de Junio son enviados a la zona de las Encartaciones donde son encuadrados en la División de Enlace. Tras combatir en suelo bizkaino, sus batallones corrieron diversa suerte, algunos combatieron en suelo cántabro y asturiano, mientras otros, al poco tiempo fueron disueltos o integrados en otras unidades.


LOS PROTAGONISTAS

FIDEL FERVENZA FERNÁNDEZ (1892 – 1941)

Es el comisario político del batallón 122. Este batallón estaba formado por militantes y gente afín a las tesis libertarias de la CNT-FAI de Santander. Esta unidad se formó en Noviembre de 1936 con dos batallones anarquistas denominados “Libertad”. Agregados a la 12ª Brigada Mixta, lucharan en suelo cántabro para, en febrero de 1937, ser enviados a Asturias donde combatirán en la ofensiva sobre Oviedo. Una vez en Bizkaia, como se ha comentado arriba, se unieron a la 2ª Brigada de Santander, junto a los batallones 101 y 102.

Fidel Fervenza se adhirió a las tesis anarquistas desde muy joven. Siempre creyó que el sindicato debía conformar la base de la sociedad. De todas formas nunca fue amigo del uso de la violencia. De hecho era seguidor de las tesis de Ángel Pestaña (representante del ala moderada de la CNT).

Junto a su hermano Francisco(1), comandante de la Brigada y al que inculcó sus ideas, combatió en suelo cántabro, asturiano y bizkaino. Con la caída de Bizkaia continuó luchando en Cantabria hasta la caída de Santander, donde su unidad quedó prácticamente disuelta.

Desde Santander consigue huir a Francia junto a sus hermanas Carmen, Emilia y Sagrario, y su cuñado Emilio Oller, compañero de Sagrario. Residiendo en Francia, son detenidos por los alemanes que devuelven a España a sus hermanas. Sin embargo, Fidel, junto con su cuñado, es trasladado al campo de concentración de Mauthausen, donde debido a las penosas condiciones en las que se hallaba internado fallecería el 15 de febrero de 1941. El documento finaliza con el lema “Salud y triunfo”, desgraciadamente para Fidel no hubo ni una cosa ni la otra.


JOSE LUIS ARENILLAS OJINAGA (1904 – 1937)

Jose Luis Arenillas Ojinaga

Jose Luis Arenillas Ojinaga, Inspector General de Sanidad Militar del Euzkadiko Gudarostea (Ejército de Euzkadi), durante la Guerra Civil Española

El compromiso político de Arenillas le viene de muy joven. Era médico de la cofradía de pescadores de Bilbao. Desde Izquierda Comunista pasó en 1935 a pertenecer al POUM, de ideas trotskistas, del que fue miembro en su Comité Central. Al igual que sucedía con otros dirigentes comunistas de aquellos años, caso del consejero de transportes del gabinete de Aguirre, Juan Astigarrabia, vinculado al PC de Euzkadi, reconocía la existencia de una nacionalidad vasca, tratando de buscar un equilibrio entre las tesis comunistas y la cuestión nacional vasca, como lo reflejó en varios de sus trabajos escritos.

Cuando estalló la sublevación no dudó en incorporarse a las primeras columnas de milicianos que, partiendo de la capital bizkaina, se dirigían hacia la muga con Gipuzkoa. Su profesión médica le llevo a trabajar en hospitales como Urkiola, Ubidea y Otxandiano. Parece que sus dotes como médico y organizador fueron apreciados por el recién constituido Gobierno Vasco, que le nombra Inspector General de Sanidad. Poco antes de la caída de Bilbao, el 19 de junio de 1937, el lendakari Aguirre le designa Jefe de Sanidad. El periplo de Ojinaga siguió los pasos del gabinete de Aguirre en su éxodo por las Encartaciones para finalizar en Santander, donde es detenido en agosto.

Una vez en prisión, tras juicio sumarísimo celebrado en el mes de septiembre, es condenado a muerte acusado por el juez instructor, comandante Montero, de “Auxilio a la rebelión, con la agravante de peligrosidad y la trascendencia de los hechos realizados.”

Fue fusilado el 18 de diciembre de 1937. Junto a él, ese mismo día y en el mismo lugar, compartieron el mismo funesto destino otros insignes personajes del ámbito militar que también habían servido al Gobierno de Euzkadi, como los coroneles Gumersindo Azcárate y Daniel Irezábal, así como el comandante Ernesto Lafuente, jefe de Estado Mayor.


TOMÁS MENDICOA LANZAGORTA (1907 – 1984)

Tomás Mendicoa Lanzagorta

Tomás Mendicoa Lanzagorta, Comandante – Jefe de Sanidad de la 1ª División del Euzkadiko Gudarostea (Ejército de Euzkadi)

Aunque nació en México D.F., pronto arribó a tierras vascas. Estudió medicina en Zaragoza y Salamanca, especializándose en otorrinaringología. Antes de la guerra trabajó en el hospital de Basurto. Al estallar aquella se unió al cuerpo sanitario del Ejército de Euzkadi. Desde el inicio del conflicto se adhiere a la defensa de la República, de hecho, el 21 de julio ingresaba en la sanidad militar, actuando desde el frente de Gipuzkoa hasta el de Asturias, pasando de la graduación de teniente a la de capitán para acabar ostentando el grado de comandante.

Comenzó su andadura como médico del batallón nº 31 “Zabalbide”, en el que también estaba integrado como miliciano su hermano Baldomero. Este batallón, comandado en un principio por Ricardo Gómez y compuesto en su mayoría por gente cercana a Izquierda Republicana, pasó a defender posiciones en el sector de Elorrio en noviembre de 1936. Allí ejercía como teniente médico, encomendándosele la misión, por parte de la jefatura de Sanidad, de hacerse cargo del Hospital de Ganondo situado en la misma villa y, que, a partir de su nombramiento, pasaría a ser considerado hospital de primera línea, como primer centro sanitario al que llegaban los heridos en combate. No debió resultar fácil la gestión de este hospital pues, a finales de este mes, se conmina a Mendicoa para que ponga orden entre el personal sanitario debido a cierta dejadez en el desarrollo de sus labores, amenazando, incluso, desde la más alta instancia sanitaria con aplicar el código militar a quien no cumpliera con sus obligaciones.

Con la ofensiva sobre Bizkaia, , Mendicoa asume el cargo de Comandante médico de la 1ª División, a la que le toco bregar en Mayo del 37 en escenarios complicados como la batalla del Sollube y el Jata. Durante los combates de este último monte está fechada esta carta.

Mendicoa organizó un hospital divisionario, el de Bentades, con personal de la 17 Brigada vasca. Personal escaso, ya que en Mayo pedía un médico, enfermeros y practicantes.

En julio del 37 se encontraba en la zona de Castro Urdiales siguiendo la retirada del ejército de Euzkadi. En agosto es nombrado jefe de sanidad de la 54 División, adscrita al sector de Reinosa, del XV Cuerpo del Ejército. Y en septiembre, ya en tierras asturianas, le vemos organizando, como jefe, los Grupos de Evacuación. A partir de esta fecha se pierde su rastro. Es posible que huyera embarcado en alguno de los navíos de todo tipo que en octubre y desde las costas asturianas transportaron en su huida a dirigentes, entre ellos los vascos que continuaron la lucha, del desbaratado Ejercito del Norte.

Acabada la guerra se encuentra en Francia. El 24 de junio de 1939, desde el puerto de Le Havre, parte en el buque Cuba(2), junto a su esposa Mª Rosario Bacaicoa y otros 82 pasajeros, rumbo al exilio. En este caso Venezuela. El Cuba, tras escalas en Gran Bretaña y la isla de Guadalupe, arribó al puerto venezolano de La Guaira el 9 de julio.

Exiliados vascos en el buque Cuba a su llegada a Venezuela

Pasajeros vascos del buque Cuba a su llegada a Venezuela. Entre los que se encontraba Mendicoa y su esposa.
El pie de foto reza: “Los vascos del «Cuba» rodean a Monseñor Salabria, obispo de la Alajueja (Costa Rica).
Fotografía en: http://jazoera.blogspot.com.es/

Llama la atención que entre el pasaje había 10 médicos, sin embargo, era lógico ese destino para esta profesión. El país caribeño se encontraba desarrollando un programa sanitario en las regiones rurales, prácticamente deshabitadas. Para poner en marcha este proyecto necesitaba erradicar las enfermedades de índole tropical, como el paludismo, la tuberculosis, la antiquilostomasis, etc. que afectaban a esas zonas, antes de repoblarlas. Muchos de estos médicos acabarían poniendo en práctica sus conocimientos en un mundo rural con problemáticas sanitarias desconocidas para ellos.

También debían solventar las restricciones de orden político que el gobierno venezolano, presidido por el general López Contreras, ponía para evitar la entrada de ideas comunistas en su país. Por ello los exiliados españoles eran mirados, por parte de las autoridades, con cierto recelo a su llegada.

Mendicoa desarrolló parte su labor en la zona de Táchira, en la región de Los Andes, al Suroeste del país. En estas zonas agrícola-ganaderas participó en las campañas de lucha contra la malaria. También trabajó para la Central Azucarera venezolana.

Mendicoa no volvió del exilio, falleciendo en Caracas en 1984.


EPÍLOGO

Tres trayectorias vitales trágicas y que resumen el drama de una guerra. Personas que dieron un paso al frente en su compromiso en defensa de sus ideas, desde el desarrollo de sus profesiones en el caso de Arenillas y Mendicoa, y desde el plano militar aun no siéndolo, en el caso de Fervenza. Desplegando su labor en las difíciles condiciones que supone una guerra. Un compromiso que, por avatares del final de la guerra y sus consecuencias políticas, cayó en el olvido, obligado por la dictadura franquista. Es el triste sino de los perdedores.

Merece la pena rescatar del olvido personajes que contribuyeron con su esfuerzo a defender unos ideales que, para ellos, encarnaba la defensa de la República. No son conocidos, no son esos grandes nombres que llenan los libros de historia de la guerra civil, llevaron su trabajo y su esfuerzo desde el anonimato. Sirvan estas líneas para tributarles un pequeño homenaje.

Plácido Ugarte


(1) Francisco Fervenza fue un destacado militante de la CNT de Cantabria. Combatió en Cantabria, Burgos y Asturias antes de recalar en Bizkaia con el grado de comandante-jefe de la 2ª Brigada de Santander. Con la caída del frente norte siguió combatiendo, al mando de diversas unidades, en diversos escenarios bélicos como Teruel, Levante y Extremadura. Detenido en el puerto de Alicante al finalizar la guerra, sufrió cárcel hasta el año 1945. Cuando salió de prisión aun desconocía el trágico final de su hermano.
(2) Este navío partió gracias a las negociaciones del Gobierno Vasco en el exilio, en las personas de Jesús Mª Leizaola y el director de inmigración Julio Jáuregui, con las autoridades venezolanas.


    Fuentes

  • IRARGI.
  • Blog “Las Merindades en la memoria”.
  • Centro Documental de la Memoria Histórica. Salamanca. Documentación de los archivos P.S. Bilbao, Santander y Gijón.
    Bibliografía

  • Cuatro derroteros de la guerra civil en Cantabria. J. Gutiérrez Flórez – Enrique Gudín de la Lama. J. Gutiérrez 2007.
  • Guerra civil en Cantabria y pueblos de Castilla. Jesús Gutiérrez Flórez. Libros en red.
  • Gudaris y rehenes de Franco 1936 – 1943. Diarios. Ed. Alberdania. 2006.
  • La sanidad militar en Euzkadi. Euzko Jaurlaritza. 1937.
    Artículos

  • Jazoera.blogspot.com
  • Los médicos del exilio republicano en Venezuela. José F. Tinao Martin – Peña. HAOL nº 7.
  • Las Brigadas Asturianas y Santanderinas en el frente vasco. Francisco M. Vargas Alonso. Eusko Ikaskuntza. 1997.
  • Médicos vascos exiliados en América en 1937. A.Ercoreca. UPV –EHU.
  • Vuestro y de la causa obrera. Juan Ramon Garai Bengoa. Gara. 2004.

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