Aquel verano del 36
(I parte)

El 17 de julio de 1936 salta la chispa, en los territorios africanos españoles, de un pronunciamiento militar que se viene rumiando desde que prácticamente ha nacido la II República y que, posiblemente debido al triunfo del Frente Popular en el mes de febrero de 1936, ha producido el temor suficiente para que los dubitativos se adhieran de una vez por todas a la conspiración y los conjurados aceleren los preparativos para asestar el golpe. El 18 de julio esa chispa salta a la península.

El gobierno republicano conoce los movimientos de muchos de los implicados pero, o bien no sabe abordar la situación con la entereza y la fuerza necesarias ya que considera que se trata de una nueva sanjurjada, o bien hace oídos sordos a quienes auguran que aquella “asonada” va muy en serio creyendo, erróneamente como hoy sabemos, que pueden aplastarla con suma facilidad.

Lejos de las altas instancias gubernamentales o de los despachos, cafés o cuarteles donde se conjura contra el gobierno, muchos ciudadanos viven ajenos a estas circunstancias. Incluso no saben del estallido de la guerra de forma inmediata, y es obvio, puesto que por aquel entonces carecían de los medios a nuestro alcance hoy día para poder mantenerse informados; además, en muchos casos, los núcleos de población rural permanecen prácticamente aislados o pobremente comunicados con los centros urbanos de mayor entidad, donde resulta más sencillo acceder a la información.

Tropas del requeté alavés en Unzá (Araba)

Tropas del requeté alavés en Unzá (Araba).
Fotografía en: Diario de Noticias de Álava

A todo esto debemos sumarle el hecho de que los vecinos de estas entidades de entorno rural están mucho menos politizados que las masas de obreros fabriles residentes en las ciudades; y por lo tanto son ajenas en gran medida a ideologías y eslóganes revolucionarios y/o políticos. Por otro lado opciones más conservadoras se constituyen como las predominantes.

Dejando a un lado manuales, biografías o ensayos que nos hablan de las grandes personalidades políticas o militares que protagonizan este período, hemos querido abordar el asunto desde la perspectiva de la gente de a pie, desde el prisma de cualquier ciudadano alejado de los focos y de los escenarios principales, y narrar lo que sucedió en su entorno los primeros días de caos e indecisiones. A través de diversas entrevistas efectuadas en los últimos años a personas que sobrevivieron a la tragedia fratricida, vamos a conocer de primera mano sus impresiones sobre los hechos desplegados ante sus ojos; cuando y como llegaron a sus oídos los ecos de la contienda; cual fue su comportamiento inicial; sus acciones,… Algunos apenas son unos niños, otros en cambio militan en alguno de los partidos o sindicatos que se oponen a los sublevados y a algunos otros les sorprende el aluvión de acontecimientos. Demos comienzo entonces.


Manuel Ibarrola, natural de Laudio (Araba), está cumpliendo el servicio militar en Santander durante aquellos días en el Regimiento Valencia Nº 21. No obstante, cuando da comienzo la guerra se encuentra en Alcalá de Henares (Madrid), siguiendo órdenes de su capitán Francisco Álvarez, donde debe recoger un caballo de éste en los cuarteles que hasta hace poco ha ocupado el Regimiento de Caballería Calatrava y transportarlo a Santander:

En Alcalá de Henares si, ya, ya en la guerra ya con todo y claro entonces yo pues me encontré solo en Madrid, no había salido de casa. La primera vez que había salido era a las fiestas del 9 de mayo en Orduña.

Su única idea es regresar a Santander, pero para ello necesita hacerse con la cebada que el equino precisa para afrontar el largo viaje en tren hacia el norte y en los cuarteles no hay quien pueda ayudarle, todo son carreras e idas y venidas.

Y fui ante un jefe de estación y claro iba de militar yo, un cuartel de intendencia buscaba yo en Madrid, fíjate para encontrar un cuartel de intendencia en Madrid… Y se portó muy bien el hombre y me dijo: “Vaya usted al palacio real en tal dirección y allí al lado del palacio real está el cuartel de eso, del Pacífico”. Y efectivamente, voy al palacio real y estaban allí dos centinelas a la entrada, (…) me dieron 20 kgs de cebada para el caballo y yo a pasarlas como Dios, pasando hambre. Y así me pasó hasta que llegué a Santander.

Una vez entregado el caballo y tras echar un vistazo a la situación, piensa que la mejor opción es solicitar un pequeño permiso y regresar a su casa a la espera del devenir de los acontecimientos. Se presenta entonces ante el capitán Francisco Álvarez:

Y yo le dije: “Oiga mi capitán si me daría permiso para ir a Castro que ahí tengo un familiar” Pues yo ya sabía que no se podía, andaba mal el asunto y me dijo: “No se, eso va a ser difícil. Yo quisiera llevarle a Burgos”. Quería que vaya yo con él a Burgos. Pero yo le insistí “Oiga mi capitán es que he pasao mal por ahí durmiendo entre paja en el tren”. Porque había que ir con el caballo. “Bueno, bueno vaya usted donde el brigada que le haga un pase”.
Me hizo el pase. ¿Y sabes que hice yo? Al llegar a eso (Castro) seguí hasta Sodupe y en Sodupe en un camión de vacas de Arbide me vine a casa.

Manuel Ibarrola con Ikurriña del Batallón Araba

Manuel Ibarrola (derecha), con la Ikurriña de la 4ª Compañía del Batallón Araba.
Fotografía del autor

Manuel desconoce que pasa con este capitán y si finalmente consigue llegar a Burgos y como es de esperar unirse a los sublevados.

Una vez a salvo en Laudio, se presenta en el cuartel de la Guardia Civil por su condición de soldado de reemplazo para ayudar en lo que sea menester, mas no requieren de sus servicios hasta nuevo aviso. Finalmente lo llaman y equipado con un Mausser y sus respectivas cartucheras, acaba integrándose en el batallón Araba de adscripción nacionalista (PNV). Para ello se dirige al palacio del marqués de Urquijo, que había sido incautado por la Junta de Defensa local.


La experiencia de Mateo Balbuena es completamente distinta. Mateo es oriundo de León y vive desde febrero del 36 en Basauri. Persona inquieta y fuertemente ideologizada que milita en el Partido Comunista desde que es un adolescente, de hecho es secretario de las JSU desde mayo del 36. Ya el 18 de julio, cuando se entera del comienzo de la sublevación, se reúne en el local del partido con los demás compañeros para intentar organizarse de cara a la situación que se avecina y que consideran adversa.

Nos reunimos la directiva y acordamos formar grupos. Grupos que no llevaban armas, si no un punto de vigilancia. La dirección me encarga a mi como secretario que organice, y yo organizo grupos de 10 hombres; a estos 10 hombres les decía: “Bueno a ver, nombrad uno que tenga la responsabilidad de yo conocerle y tener relación conmigo. Lo que haya, las directivas que tengamos que dar pues que las recibe él por parte de esta”.
(…) Unos acontecimientos de una velocidad y de una, a veces de una oscuridad total; pero bueno los acontecimientos obligaban a hacer…a tomar partido. Pero claro tenga en cuenta que nosotros ya cuando a los…antes ya habíamos asaltado fábricas para…que tenían esto…los guardias, tenían un mosquetón; había unas…carabinas (…), yo recuerdo que cogimos, en la fábrica de… en Lutxana… una especie de fusil más reducido de procedencia inglesa. Y que por cierto el grupo que yo dirigía salió uno de la fábrica de “Cementos Anda”.

No lo duda ni un instante y cuando se solicitan voluntarios para acudir a Donostia se alista. Combate duramente en el asalto del hotel María Cristina y posteriormente en el asedio a los cuarteles de Loyola. Durante los combates para rendir el María Cristina, Mateo Balbuena se aposta en el teatro Victoria Eugenia anexo al hotel:

Se conoce que ellos por algún medio pidieron parlamento,(…) y ya, yo no se quien o como; se acercó a nosotros y dijo que se habían rendido. Y al poco tiempo entré con otros, a sacarles de allí. Que por cierto en un salón, un salón de entrada, la escalera y allí aparece una enorme paellera. Cago en diez, paella! Con esto…con todo lo necesario, con todo de una paella. Y perplejidad! A ver si va a estar envenenada. Pues vamos a ver, tenía un hambre y a comer. Y aparece mientras allí uno: “Hombre, yo soy tal” y sacó unas llaves, era el llavero de la bodega y fue a traer vino.

Mateo Balbuena y milicianos del Leandro Carro

Mateo Balbuena (izquierda), junto a otros milicianos del Batallón Leandro Carro.
Fotografía en: http://guerraenlauniversidad.
blogspot.com.es/

Después de la pitanza, exhaustos y con los rebeldes en retirada, deciden descansar para retomar la lucha con renovadas fuerzas:

Nos llevan a dormir al Casino; dormimos junto a cadáveres de facciosos, tanto guardias civiles como soldados.

Una vez los cuarteles de Loyola caen en manos leales a la República, Mateo regresa a Bilbao con lo puesto, cansado y con la ropa sucia y rota. No tiene ni un céntimo para tomar un tranvía que le pueda dejar en Basauri, donde tiene el domicilio. El revisor lo observa, Mateo duda si subirse o no pero acaba tomando asiento. El revisor se aproxima y sonriendo le dice: “No se preocupe, para los combatientes es gratis”. Todavía se emociona al recodar la anécdota.

Después ejercerá de teniente en el batallón comunista Leandro Carro, y una vez caído el frente norte continuará combatiendo en la 65ª Brigada de Carabineros.


Félix Padín no se queda atrás. Desde bien joven está afiliado a la CNT junto a sus hermanos, es uno de sus miembros más activos y concienciados; y como es de esperar, es consciente de que un pronunciamiento de los sectores más reaccionarios de la sociedad es cuestión de tiempo. Es testigo de primera mano de la táctica de Falange Española, la de crear alboroto y desasosiego en las calles bilbainas a base de algaradas y pistoleros contra miembros de la CNT. Actúan fundamentalmente en los barrios obreros de San Francisco y Las Cortes.

Vimos cuando ya salió la Falange el plan que traían. Porque por allí por Bilbao por la calle de Las Cortes; San Francisco, por allí; venían pistola en mano y armaban unos alborotos…
Y en la CNT pues entre 4 nos formamos un grupo… Porque cuando salías a vender el periódico; que solíamos salir nosotros a vender el periódico, te juntabas con ellos y ellos venían con pistoleros a provocar. Pues nosotros tuvimos que hacer una cosa parecida. Iba un compañero vendiendo el periódico y nosotros 3 detrás pues protegiéndolo por si acaso estos daban.

Llega el día de la sublevación, el local del sindicato es un hervidero de afiliados entre los que se encuentra Padín, porque allí disponen de una radio a través de la que se van enterando de los acontecimientos.

Junto con unos compañeros se dirigen a su casa y hacen acopio armas que han ido escondiendo en el alero del tejado, por si llega la fatídica fecha que están viviendo en esos momentos.

Y ya sacamos todo eso y fuimos al sindicato y el primer día nos dedicamos a recorrer Bilbao a ver lo que pasaba; porque ese día pues salió todo Bilbao; una manifestación pidiendo armas. Salió en Bilbao una cosa que… digno de ver era eso. Allí no había ideas, ni había banderas ni había más que un pueblo que pedía armas.

No obstante, su grupo se une a quienes previsoramente rodean los cuarteles de Garellano, donde se acuartela el Batallón de Montaña Nº 6. Más tarde consideran que allí no es necesario su concierto y deciden recorrer las armerías de la ciudad para requisar todo el armamento posible, incluso toman una camioneta para dirigirse al almacén de dinamita de Galdakao (Bizkaia):

…nos salió la guardia civil y se enfrentó a nosotros. Nosotros íbamos 4 y ellos estaban 4 ó 5; se enfrentaron a nosotros y dijeron que si queríamos dinamita teníamos que pasar por el cadáver de ellos. Y nosotros nos volvimos, recuerdo que fuimos al gobierno civil; nos presentamos allí, nos dieron unos papeles. Y volvimos a la fábrica y cargamos la furgoneta de dinamita sin tropiezos ya.

Félix Padín, retrato

Félix Padín en un retrato anterior al conflicto.
Fotografía de I. Gorriti.
Fotografía en: http://mugalari.info/

El día 20 de julio, el mismo grupo de compañeros enfila la carretera que les lleva a Otxandio (Bizkaia), población cercana a la capital alavesa en donde saben que han triunfado sin resistencia los militares rebeldes. Pretenden recabar toda la información posible, enterarse por donde se mueven los insurrectos y calibrar las fuerzas de las que disponen.

Junto al ayuntamiento conversan con algunos milicianos socialistas y comunistas, éstos creen que los militares pronto intentarán entrar en la villa, por lo que les piden que se queden ya que disponen de pocos hombres y mal armados.

Y nosotros dijimos “Mira nosotros bajamos a Bilbao, vamos al sindicato y pedimos voluntarios y en cuanto estén los voluntarios y nos pongan coches para venir, venimos”.
Y así fue, fuimos al sindicato… dijeron que querían que no nos marcharíamos pero ya se convencieron. Nos juntamos unos 30 y tantos; entre ellos me parece 4 ó 5 compañeras. Y llegamos a Ochandiano pues por la mañana del 21. Y luego hacia el mediodía llegó la columna de Ochandiano; y en esa venían guardias de asalto, venían militares, venía una agrupación de la UGT, otra de… comunista y luego venían algunos otros compañeros nuestros que ya nos juntamos allí unos 70 y tantos. En cada agrupación de eso estaríamos esa cantidad de hombres.

Sonríe al recordar una anécdota que les acontece camino de Otxandio; durante el trayecto alguien exclama que no portan bandera alguna que los identifique como milicianos de la CNT.

…Uno sacó allí un; no se si era un pañuelo, rojo y lo puso. Y dice “pues falta lo negro”, y dice una compañera, “Pues lo negro lo pongo yo” y hace así por el traje…

(imita como si se metiera la mano por debajo de una falda)

…y las puso allí.

(obviamente se refiere a las bragas).

Las risas y las chanzas duran poco. Al día siguiente presencia horrorizado la masacre producida por el bombardeo perpetrado por dos aviones Breguet XIX que han despegado de Logroño, la dantesca escena que queda luego de esta acción nunca se borró de entre sus recuerdos.

Al otro día recuerdo yo que llevaba una cajita así pequeña…

(con las manos simula una caja como para un niño de muy corta edad)

…un niño así llevaba yo al cementerio…y lloraba, lloraba y decía “Esta gente no tiene perdón”.

La guerra fue transcurriendo y Félix Padín pasa por los batallones anarquistas Durruti e Isaac Puente, después llegaron la cárcel y los campos de concentración.

Sergio Balchada


    Entrevistas

  • Manuel Ibarrola, entrevistado en Laudio (Araba) el 14/03/2011.
  • Mateo Balbuena, entrevistado en Lezama de Álava (Araba) el 03/06/2010.
  • Félix Padín, entrevistado en Miranda de Ebro (Burgos) el 07/07/2011.

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Crónica de “Candamo 36-37”
V Recreación Histórica

Batalla de Oviedo
Asturias, verano de 1936, parece que la sublevación en la provincia ha fracasado, pero el Coronel Antonio Aranda, oficial al cargo de la guarnición de Oviedo, inicialmente leal al gobierno, se une finalmente a las fuerzas sublevadas tomando la ciudad, aprovechando la escasa presencia de fuerzas leales al gobierno, el 19 de julio.
Por su parte, las milicias mineras y obreras que se habían mantenido fieles a la República se encontraban yendo a otras zonas a sofocar la sublevación, circunstancia que aprovecho Aranda, el 19 de julio para unirse definitivamente a la sublevación y tomar Oviedo sin oposición.
Tras conocerse la noticia de la sublevación de la guarnición de Oviedo, las milicias regresaron con la firme intención de sofocar la rebelión. Las tropas republicanas, que estaban formadas casi exclusivamente por milicias de obreros y mineros de los sindicatos UGT, CNT y JSU, sitiaron la ciudad desde las colinas que la rodean durante varios meses.
Oviedo se convertirá en un bastión sublevado dentro de una Asturias leal a la Republica. Pero no era la única, Gijón también quedo en manos sublevadas. Por razones estratégicas se decidió recuperar primero Gijón. Esta decisión, permitió al Coronel Aranda reforzar las defensas de Oviedo.
A primeros de octubre, tras conocerse que las tropas sublevadas procedentes de Galicia venían predispuestas a romper el cerco de Oviedo y estaban ya a escasos 40 Km de distancia, las milicias asturianas lanzaron una ofensiva final el 4 de octubre, dirigidos por el Teniente coronel Javier Linares Aranzabe. El día 12, lograron superar las defensas del perímetro de Oviedo y se entabló un combate urbano dentro de los edificios de la ciudad misma. Las escasas tropas sublevadas lograron mantener Oviedo hasta el 17 de octubre, cuando las fuerzas sublevadas procedentes de Galicia lograron romper el cerco.
A pesar de contar con mayor numero de milicianos y artillería frente a la escasa, pero mejor preparada guarnición sublevada, los milicianos no lograron recuperar Oviedo antes de la llegada de las tropas gallegas.

Candamo 2016
Por quinto año consecutivo, los compañeros de Frente del Nalón organizaron en Grullos (Candamo, Asturias) una nueva edición de las Jornadas de Recreación Histórica. Este año se celebraron dos recreaciones en las que se quería mostrar los combates disputados en Oviedo durante el verano de 1936.
Así, el viernes a la noche y el sábado a la mañana, dado el éxito de la noche anterior, los recreadores asistentes participamos en los hechos acaecidos en el ovetense cuartel de Santa Clara el 20 de julio del 36.
El comandante de Asalto Alfonso Ros Hernández reparte armas a los paisanos de izquierdas que han acudido al cuartel, ante el cariz que toma la situación en la ciudad. En un momento dado irrumpen las fuerzas rebeldes conminando a la rendición de los presentes. Ante la negativa de estos, da comienzo un tiroteo en el transcurso del cual paisanos y guardias de asalto leales a la Republica son masacrados.
El comandante Ros rinde la plaza finalmente y es convencido a que se presente a sus puertas para formalizar el hecho, ante la promesa de que se respetarán las vidas de los encerrados en el interior. Una vez estos acceden al exterior son traicionados y muertos con granadas. Ante los
cadáveres, los rebeldes dan lectura al bando de guerra.
El sábado por la tarde, se ha recreado a lo largo de las calles de San Román de Grullos en Candamo, el intento de recuperar Oviedo por parte de las milicias republicanas. Lubakikoak junto a varios amigos más, entre ellos y de nuevo, Aitor Miñambres del Museo Memorial del Cinturón de Hierro en Berango, hemos representado a las JSU. Tras un fallido asalto inicial, hemos tenido que replegarnos a unos de los flancos del asalto, mientras nuestros compañeros de armas de la CNT, acompañados de vehículos pesados, atacaban por el otro flanco a las tropas sublevadas. Los rebeldes, situados en diferentes trincheras, han mostrado una tenaz defensa dificultando el avance de las milicias, para mayor deleite del público allí congregado. En el transcurso del combate, los asistentes han podido “revivir” los hechos acontecidos en octubre de 1936 en la batalla de Oviedo. Como colofón final, el último asalto por parte de las milicias ha contado con un impresionante ataque de artillería a las defensas de Oviedo.
Una vez concluida la recreación ambos bandos se han fundido en un abrazo.
Durante todas las jornadas, el publico asistente ha podido disfrutar de los diferentes stands, que nos han permitido hacernos una idea del modo de vida en campaña durante aquellos años a través del hospital, un puesto de mando, una posición defensiva e incluso una cocina de campaña, donde se preparó el rancho de los recreadores. Como novedad, el evento ha contado con una tanqueta del futuro Museo El Cuetu (la cual se ha tenido que “maquillar” ya que este modelo no estuvo en Asturias en su día) y una hotchkiss de 1938.
Pero no todo es guerra, también hay tiempo para la vida en retaguardia con buena música y bailables en la “Noche de Coplas”, curso de baile incluido, el sábado por la noche.
Desde Lubakikoak ya estamos esperando que llegue la edición del 2017.

Ion Ibarguengoitia y Sergio Balchada

Nuestro agradecimiento por las fotografías a María Luz Carballude Mato, Mari Paz Sánchez, Nerea Villa, Gerardo Alonso, Felipe Álvarez Pereda, Gema Fernández Cerezo y al Diario La Nueva España.

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Un ejército heterogéneo: El Cuerpo de Ejército de Euzkadi
(Parte II)

6. La producción simbólica: banderas, insignias, uniformes y culto al mártir.

La Revolución Francesa supuso el acceso de la masa política europea a la invención y despliegue de un universo simbólico por parte de movimientos políticos y sociales, convirtiéndose éstos en elementos que no solo manifiestan la postura política de un individuo sino en el medio por el que la gente se hacía consciente de su postura ideológica posibilitando la adhesión, oposición o indiferencia respecto a otras manifestaciones políticas (Casquete y Mees, 2012).

Por símbolos entenderé “cualquier objeto, acto, acontecimiento, cualidad o relación que sirve como vehículo a una concepción” (Clifford Geertz, 1988). En esta categoría entran banderas, himnos, gestos corporales, colores, indumentaria, emblemas, fechas, personajes… Respecto a las propiedades de éstos se pueden destacar las siguientes: marcador de la identidad grupal, activador emocional, conectividad, condensación e invitación a la acción. Sin duda, los símbolos permiten a un individuo reconocerse dentro de un grupo y diferenciarse de otros, generando sentimientos de adhesión o animadversión en función de la identificación del individuo con el símbolo. Además los símbolos permiten conectar y simplificar algo abstracto y ausente como la ideología, posibilitando la movilización y acción colectiva de los individuos (Casquete, 2003 y 2006).

Aunque algunos símbolos ya han sido tratados en este trabajo (fechas, himnos o gestos), ahora trataré la materialización de los símbolos en las insignias, banderas, uniformes, colores, personajes y la martirología del Cuerpo de Ejército de Euzkadi.

Los signos más antiguos empleados en la Guerra Civil en el País Vasco responden a los adaptados por el movimiento obrero en el color, el himno y la festividad. El color rojo, adoptado por el movimiento obrero en 1848 con la Comuna de París, será situado en las banderas e insignias de los diferentes batallones anarquistas, socialistas y comunistas. Es frecuente encontrar este color rojo combinado en banderas e insignias con otros elementos del horizonte simbólico comunista como la hoz y el martillo, coronas de laurel, el sol naciente, la estrella de cinco puntas, la estrella de tres puntas o el puño cerrado. El símbolo más recurrido por los comunistas de todo el mundo, y por ende de los comunistas vascos del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, es el martillo superpuesto a la hoz. Este símbolo fue diseñado por L. V. Rudnev durante la celebración del Día de Mayo de 1917 en Rusia (Figes y Kolonitskii, 2001) y representa la unión del trabajador industrial y campesino. También es frecuente encontrar en las banderas y emblemas elementos orlados que remiten a la corona de laurel, en la que cada hoja representa una parte étnica de la URSS, empleada por primera vez por el social revolucionario D. O. Khelaev en lo que fue el anticipo del escudo de armas de la URSS (Figes y Kolonitskii, 2001). Es probable que el significado de la corona de laurel aplicado por los revolucionarios en 1917 no sea el mismo que asimilaron los comunistas españoles/vascos, adquiriendo la connotación de victoria y gloria que ya se aplicaba en la antigua Roma (Salazar, 2010). Otros símbolos empleados dentro de la simbología comunista vasca y española, que se materializa en las banderas e insignias, es el sol naciente. En la retórica de los líderes de la revolución identificaron al Zar con la oscura opresión de la antigua Rusia, mientras los símbolos y emblemas de la revolución, que eran impresos en los documentos literarios y periodísticos, identificaban la revolución con un sol radiante abriéndose paso a través de las nubes, cadenas rotas o un trono y una corona derrocados (Figes y Kolonitskii, 2001). Por último, realizar una referencia a la utilización de la estrella de cinco puntas que después adaptaría la República Española para el Ejército Popular de la República y que supone el fin de las milicias populares. No solo la estrella de cinco puntas será utilizada por los comunistas, también fue empleada la estrella de tres puntas símbolo del internacionalismo y solidaridad proletaria que popularizaron las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil. Otros símbolos del comunismo y el socialismo que se encuentran en los emblemas y banderas son los puños cerrados, adoptándose éste a partir de que el Partido Comunista Alemán creara un saludo en respuesta al saludo romano adoptado por los fascistas italianos y nazis alemanes (Allert, 2005).

Carta de identidad del Batallón Karl Liebknecht

Carta de identidad del Batallón comunista Karl Liebknecht
Fotografía en: https://
lasmerindadesenlamemoria.
wordpress.com/

Respecto a la combinación de estos símbolos comunistas, algunos como el color rojo o el sol naciente compartidos por los socialistas también, es muy variada en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi. Todas las banderas comunistas conocidas presentan el color rojo de fondo y generalmente se observa el texto del grupo (GRUPO DE DINAMITEROS VASCOS) que la porta acompañado de la superposición del martillo con la hoz. Algunas banderas, como la comunista del Batallón Salsamendi, presentaban el texto correspondiente al grupo (Bllón Salsamendi) junto con una imagen de Esteban Salsamendi laureada y el martillo no superpuesto a la hoz. Otras banderas combinan el texto del grupo (LAS MUJERES PROLETARIAS / DE / RECALDE BERRI / RADIO NORTE COMUNISTA / BILBAO) con una estrella de cinco puntas, orlada con una corona de laurel, que alberga en su interior un martillo superpuesto a una hoz. Por último, también se puede observar la combinación de todos estos símbolos en una bandera que presenta el texto del grupo (PARTIDO COMUNISTA / EUZKADI / ARRIGORRIAGA) con un martillo sobre una hoz superpuestos sobre el sol naciente, todo ello orlado con una corona de laurel, y coronando el conjunto una estrella de cinco puntas. En lo que concierne al empleo de la estrella de tres puntas en el País Vasco, símbolo del internacionalismo obrero, solo se tiene referencia de ella en una bandera roja de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC) de Guipúzcoa durante un desfile en Bilbao. Respecto a los emblemas metálicos comunistas, lo más común es encontrar el símbolo del martillo superpuesto a la hoz realizadas en chapa por troquelado y que era portado en la boina o txapela de los combatientes. En las hebillas también se expresaba el mundo simbólico de los soldados, por ejemplo, en la hebilla del Batallón Stalin aparece el texto referente al batallón acompañado de una estrella de cinco puntas con una hoz y martillo cruzados en su interior junto con una orla de laurel que rodea completamente todo el conjunto. Por último, reseñar los membretes de la documentación, donde también se expresa un importante universo simbólico, en los que se puede observar comúnmente la estrella de cinco puntas, con una hoz y martillo en su interior, o simplemente la hoz y el martillo entrecruzados como en la cabecera de Euzkadi Roja.

Si bien ya he me he referido al color rojo o al sol naciente como un elemento compartido entre comunistas y socialistas, existen algunos elementos propios de los últimos. En sus insignias metálicas y membretes de documentación se puede observar la composición de un yunque con un libro abierto y una pluma con tintero en la parte superior del yunque. Aunque no he encontrado referencias al origen de toda esta simbología, sí corresponde al universo simbólico empleado por el partido socialista de Pablo Iglesias, anterior a la Guerra Civil, continuando su uso hasta la actualidad junto con otros símbolos recientes como el puño sosteniendo una rosa. Sin embargo, mi hipótesis sobre el símbolo es la unión de la intelectualidad (representado por el libro abierto junto con el tintero y la pluma) con la clase trabajadora (reflejado en el yunque). En insignias metálicas socialistas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se puede observar un emblema circular que contiene el yunque junto al libro y el tintero con la pluma, sirviendo la parte superior del yunque para establecer un sol naciente y completando el conjunto la ubicación de un martillo (izquierda) y una tenaza (derecha) a ambos lados del yunque. En la parte inferior de la composición se percibe un texto (MILICIAS SOCIALISTAS) que realiza una referencia explícita al horizonte ideológico del portador. Entre otros elementos simbólicos plenamente socialistas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se encuentra una hebilla del Batallón Pablo Iglesias, hebilla que presenta en la zona central una representación del fundador del PSOE con su nombre en la parte inferior de la figura.

En marzo de 1936 se crean las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), fruto de la unión de las Juventudes Comunistas de España (PCE) y de las Juventudes Socialistas de España (PSOE). Si bien en un inicio son más numerosas las juventudes socialistas, los jóvenes comunistas conseguirán hacerse con el control de las JSU con relativa facilidad (Graham, 2005). Este control por parte de las juventudes comunistas queda patente en la clara preponderancia simbólica de los comunistas en las JSU frente a los referentes simbólicos socialistas, como expondré a continuación, adoptando ya antes de la Guerra Civil un símbolo compuesto por un círculo blanco que contiene una estrella de cinco puntas roja con las letras JSU en su interior. Este símbolo será empleado en los membretes de cartas, documentos, postales… del Cuerpo de Ejército de Euzkadi y en los parches de tela cosidos en el pecho de algunos de sus miembros. Respecto a los emblemas metálicos empleados por los miembros de las JSU está la combinación de una estrella de cinco puntas en relieve con dos manos, que se sitúan en la parte inferior de la estrella formando un ángulo de 90°, portando una de las manos el martillo y la otra una hoz que se entrecruzan en la zona central de la estrella. En los antebrazos de cada una de las manos está escrito respectivamente comunistas y socialistas. Por último, destacar otros emblemas metálicos como el del Batallón Amuategui, insignia que combina la figura de un combatiente con fusil en posición de disparo con una estrella roja y un puño cerrado con el texto que hace alusión al propio batallón.

Batallón Sacco y Vanzetti 4º de CNT

Batallón Sacco y Vanzetti 4º de CNT, con la bandera confederal
Fotografía en: http://www.cob-ait.net/

Siguiendo con la simbología adoptada por la izquierda me referiré ahora a los símbolos empleados por los anarquistas, representados por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), del Cuerpo de Ejército de Euzkadi. Antes de abordar este horizonte simbólico cabe destacar la pobreza de éste, debido a las propias convicciones de los anarquistas y, por ende, su escasez convierte en las banderas de los batallones anarquistas y los membretes de la documentación de época en los únicos ejemplos de simbología ácrata existentes a día de hoy. La bandera anarquista, que se caracteriza por la combinación del color rojo y negro, nace según Abel Paz el 27 de abril de 1931 en el Sindicato de la Construcción de Barcelona con motivo de la disputa de dos grupos anarquistas, Bandera Roja y Bandera Negra, en una controversia por elegir qué bandera emplear para manifestarse el uno de mayo de ese año. Si bien unos incidían en la cuestión obrera y los segundos mantenían posturas más radicales, la cuestión fue resuelta con la fusión de las banderas por la diagonal a propuesta de García Oliver que militaba en Bandera Negra (Paz, 1996). Lo que sí está claro es el origen y significado del color rojo adoptado por el movimiento obrero, ya explicado anteriormente, y del color negro característico de la ideología anarquista empleado desde finales del siglo XIX como símbolo de pureza, rebeldía, resistencia o insumisión. La división de los colores en diagonal parece también la labor anarquista por diferenciarse de las banderas nacionales donde predominan las líneas horizontales. Los escasos ejemplos de simbología anarquista en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, que se basan en unas fotografías que muestran una bandera anarquista del Batallón Malatesta en las posiciones de Udala y los miembros del Batallón Sacco y Vanzetti posando con la bandera del batallón, ponen en evidencia el color rojinegro divididos por una línea horizontal. Aunque esta división de los colores no es la referida anteriormente, cabe destacar la utilización de la línea horizontal en las primeras banderas del movimiento anarquista. Sin embargo, los membretes de la documentación de época sí se puede percibir la utilización de una línea diagonal en la división de los colores en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi.

El universo simbólico adoptado por los nacionalistas vascos del Cuerpo de Ejército de Euzkadi no es muy antiguo si lo comparamos con el empleado por los partidos y sindicatos de izquierda. Los nacionalistas vascos adaptaran su simbología de preguerra a las circunstancias bélicas en los membretes de la documentación, las insignias metálicas, los parches de tela o las ikurriñas de sus batallones. Una de las características de esta simbología nacionalista vasca es la gran cantidad de testimonios sobre ella que han llegado hasta hoy, consecuencia directa del número de batallones con esta ideología que existían en el ejército leal a la república y a la utilización de éste horizonte simbólico por parte del Gobierno Provisional de Euzkadi. Aunque estoy hablando de nacionalistas vascos en general, hay que destacar las diferentes corrientes ideológicas que pueden convivir bajo esta denominación.

El simbolismo del nacionalismo vasco está estrechamente ligado al Partido Nacionalista Vasco (PNV) y a su gran ideólogo: Sabino Arana Goiri. Sería muy osado realizar en este trabajo una referencia a todo el universo simbólico empleado por los gudaris del PNV en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, por tanto, solamente me remitiré a los elementos más significativos como la ikurriña, el zazpiak bat, la cruz de San Andrés o la svástica y la figura Sabino Arana.

Batallón Lenago Il del Jagi-Jagi

Batallón Lenago Il del Jagi-Jagi en el monte Gorbeia
Fotografía en: https://zepolitte.wordpress.com/

La ikurriña junto con el zazpiak bat es el símbolo más empleado en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi. La bandera ikurriña, ikurriña en euskera es literalmente bandera, fue concebida por Luis y Sabino Arana en julio de 1894. A la ikurriña también se le conoce con el nombre de bicrucífera por que lleva la cruz blanca de la fe cristiana y la cruz verde de San Andrés, por señalar Sabino en su libro de Bizkaya por su independencia ese día del año 888 la batalla apócrifa en el que los vizcaínos derrotan a las huestes leonesas. Todo ello se sitúa sobre un fondo rojo que muestra la pureza de la sangre. Aunque para sus creadores fue la bandera de Vizcaya, durante el primer tercio del siglo XX se popularizó primero en Vizcaya expandiéndose posteriormente a los demás territorios vascos (Casquete y De Pablo, 2012). La ikurriña no solo fue empleada como la bandera de los batallones nacionalistas vascos del PNV, sino también como bandera del Gobierno Provisional de Euzkadi (BOPV, 21/09/1936). Aunque la ikurriña fue la bandera oficial del Gobierno Provisional de Euzkadi, ésta solamente se empleó en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi en los batallones de afiliación jeltzale. También este símbolo estaba presente en otros elementos como las insignias metálicas, los parches de tela e incluso cinturones. Las ikurriñas en parches de tela, con diferentes formas y tamaños, se portaban en el pecho izquierdo y también se encuentran éstas combinadas con svásticas en cinturones sobre la efigie de Sabino Arana. Muchas de las ikurriñas presentes en las fotografías de la Guerra Civil fueron confeccionadas y empleadas durante la actividad política de preguerra, así lo atestiguan las fotografías de la Guerra Civil en las que el texto presente en ellas hace alusión al Uri Buru Batzar (Junta Municipal) al que pertenecía. Las ikurriñas de los batallones vascos fueron creadas y bordadas ex profeso por las emakumes (mujeres) del partido como queda patente en las numerosas noticias del diario Euzkadi. Aunque existen algunas excepciones, generalmente las banderas de las compañías o los batallones del PNV presentan por ambos lados la bicrucífera acompañada del texto bordado que hace referencia a la unidad militar en euzkera. Esto permitió que palabras de escaso empleo en el lenguaje cotidiano de la población se popularizaran.

El siguiente símbolo más empleado por los gudaris del PNV fue el zazpiak bat. La necesidad del nacionalismo vasco en reflejar una Vasconia formada por los siete territorios llevó a la creación del lema Zazpiak Bat, muy presente desde la década de 1890 en poemas, cancioneros, fiestas, periódicos… Este lema fue el que dio lugar al diseño por Sabino Arana del escudo heráldico que unía, por orden alfabético y en varios cuarteles, los escudos de armas de cada territorio. Dado que las dos Navarras tenían el mismo escudo de armas, aparece representado solamente una vez existiendo seis cuarteles en vez de siete. El escudo fue utilizado por primera vez en 1896 en el anagrama de la editorial que publicó una de sus obras y en los años posteriores se fueron presentando algunas modificaciones respecto al orden de representación y los símbolos acorde al credo del PNV (De Pablo, 2012). En el escudo de Vizcaya no se presentaban los lobos de la familia López de Haro pero mantenían la cruz que simbolizaba la religión cristiana. Los leones fueron sustituidos por las cruces de San Andrés, en recuerdo a la apócrifa batalla, situadas alrededor del árbol que simbolizaba el roble de las libertades vascas de Guernica. Respecto al escudo de Guipúzcoa también se vio modificado con la supresión del rey y los cañones de la batalla de Velate, permaneciendo solo los tres tejos/fresnos sobre las olas marinas. En lo que concierne al escudo de Navarra, se produjo la supresión de la corona monárquica que remataba las cadenas de Navarra. Como explicaré posteriormente con los símbolos del Gobierno Provisional de Euzkadi, los nacionalistas vascos pretendían con estos cambios “eliminando de ellas los atributos de institución monárquica o señorial y de luchas fratricidas entre vascos” (BOPV, 21/10/1936). Sin embargo, todos los elementos de procedencia monárquica/señorial no fueron suprimidos ya que en el escudo de Lapurdi aparece el león, símbolo de los vizcondes de Labourd, y la flor de lis como donación de algún rey francés. En lo que concierne al escudo de Zuberoa quedó representado tras la adopción en 1897 del escudo del señor Mauleon. Entre otros elementos de clara procedencia monárquica también se encuentran las cadenas del escudo de Navarra que tienen su origen en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) tras la victoria del rey cristiano Sancho VII El Fuerte contra los musulmanes. Quizá este elemento, las cadenas de Navarra, fue adoptado por el nacionalismo vasco por el componente religioso y étnico de victoria frente a un enemigo exterior y con una concepción religiosa distinta. En definitiva, el Zazpiak Bat es un claro ejemplo de la resignificación o eliminación de antiguos símbolos monárquicos/señoriales según los intereses del propio partido que no dudó en utilizar esos símbolos para la movilización y creación de un sentido de pertenencia entre sus afiliados.

Insignia Zazpiak Bat

Insignia Zazpiak Bat
Fotografía en: http://www.todocoleccion.net/

El Zazpiak Bat, empleado por los nacionalistas vascos del PNV durante la Guerra Civil, se materializó sobretodo en los parches de tela cosidos a la txapela o en la parte izquierda del pecho. Entre los ejemplos más claros de su empleo están las series fotográficas realizadas por el fotógrafo David Seymour “Chim”, recientemente recuperadas en la denominada “Maleta Mexicana”, o los documentos gráficos que aporta la revista nacionalista vasca Gudari. Es probable que algunos de estos parches fueran ya producción de preguerra, utilizados luego durante el momento bélico, confeccionados artesanalmente por las emakumes de la casa. También existen algunos ejemplos de emblemas metálicos del momento bélico donde se combina el Zazpiak Bat con un abanderado portando la ikurriña en la parte superior del escudo, apareciendo en la parte inferior del Zazpiak Bat las palabras Euzko Gudari.

Otro elemento simbólico importante del nacionalismo vasco empleado por sus gudaris en la Guerra Civil fue la cruz o aspa de San Andrés. La adopción de este símbolo por el nacionalismo vasco, que se debe a la ya referenciada batalla de Arrigorriaga o Padura, es muy temprana y se reconoce en símbolos tan importantes para éste como son la ikurriña o en el Zazpiak Bat ya referenciados. Concretamente será el Euzko Mendigoixale Batza, sección de montañeros del PNV, y posteriormente con el Jagi-Jagi, “escisión” sabiniana del PNV, los que emplearán este símbolo de forma más profusa. Se puede apreciar la utilización del símbolo en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi de dos formas: sintetizado o sin sintetizar. Cuando me refiero a sintetizado es cuando la cruz se representa con los brazos en aspa sin poseer éstos los nudos que representan las ramas cortadas al construir la cruz, esta representación sería la empleada en la ikurriña, las cruces/aspas del escudo de armas de Bizkaia en el Zazpiak Bat o las cruces/aspas que aluden a la oficialidad de los miembros del Euzko Gudarostea durante los primeros meses de la guerra. En el caso de representación de la cruz sin sintetizar, un aspa con los nudos en los brazos, se reprodujo en banderas, pañuelos, parches de tela o membretes. En lo que concierne a las banderas y los pañuelos, estaban formadas por una cruz de San Andrés en color verde sobre fondo blanco y rodeada ésta por un rectángulo rojo, correspondía ya a la actividad y universo simbólico de preguerra del Euzko Mendigoixale Batza. En el caso de las banderas se puede hacer alusión con un texto escrito, ocupando un rectángulo en la parte superior izquierda de la bandera, en el que se hace alusión al herrialde que pertenece el grupo. En los parches de tela se tomaban los mismos elementos de la bandera y se combinaban con una montaña proporcionando al conjunto una forma de escudo que podía variar en tamaño o forma según el modelo, un ejemplo claro de este tipo de escudo se encuentra en un cartel del Aberri Eguna de 1932 en el que se muestra una representación iconográfica del mendigoixale con el escudo ya mencionado en la parte derecha. Aunque el aspa de San Andrés constituye uno de los símbolos más importantes de los jeltzales, las fuerzas tradicionalistas/carlistas que permanecieron junto a los sublevados también emplearon este símbolo entre sus filas.(1) Las principales diferencias en la representación del aspa de San Andrés por los nacionalistas vascos del PNV y los carlistas estaba en el color, verde para los primeros y rojo para los segundos, así como en la cantidad y disposición de los nudos en los distintos brazos del aspa. Por norma general cada brazo de la cruz de San Andrés adoptada por los carlistas presentaba cuatro nudos dispuestos a la misma altura en dos pares, sin embargo, la cruz nacionalista vasca poseía en cada brazo dos nudos en un lado y un tercero al otro.

Gudari vasco en Bilbao en Enero de 1937

Gudari vasco en Bilbao en Enero de 1937
Fotografía de Chim (David Seymour)
Fotografía en: http://museologiaupr2009.
blogspot.com.es/

El ejemplo más claro en el que los símbolos adquieren un significado determinado por un contexto y un grupo concreto lo constituye el empleo de la svástica por los nacionalistas vascos durante la preguerra y guerra. En un informe ruso, referido a la llegada del barco y la tripulación del Andréiev a Bilbao durante el conflicto bélico, se puede leer que la población vasca era buena, bondadosa y confiada, aunque poseían poca organización y falta de atención, pues la tripulación del barco pudo observar en la calle un comunista con la estrella roja en el ojal y a un fascista a su lado con su insignia (Tabernilla y Lezamiz, 2012). Los vascos no fueron poco organizados a esas alturas de la guerra, sino que esa tripulación rusa desconocía el empleo de la svástica por los nacionalistas vascos y que ellos asociaban a la incipiente Alemania nazi. También hay que destacar fotografías, me refiero a una fotografía del ya citado David Seymour “Chim”, en la que se observa la utilización de la svástica por parte de un gudari durante la guerra y que probablemente “Chim” decidió retratar a ese gudari por llamarle la atención la utilización de este símbolo por los vascos.

No todos los nacionalistas vascos fueron del PNV en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, por ello no todos emplearon los mismos símbolos. El partido Acción Nacionalista Vasca (ANV), fundado en 1930, se distanció del PNV mediante la defensa de un nacionalismo vasco moderado de carácter aconfesional y republicano. Durante su primera Asamblea Nacional celebrada en Éibar, en junio de 1932, se adoptó la bandera que llevarían sus batallones durante la Guerra Civil: una de fondo rojo con una estrella verde de seis puntas en su centro y una svástica blanca rectilínea (sustituida años después por el lauburu curvilíneo) (De la Granja, 2008). Aunque no se proporcionó la interpretación oficial de esta simbología, está claro que utilizaron colores propios del horizonte simbólico del PNV (verde, rojo y blanco) y no se representaron figuras como la cruz de San Andrés o de Cristo que podían recordar la confesionalidad católica del PNV. Aunque autores como Santiago de Pablo hablan sobre la proliferación del uso, por el nacionalismo vasco, del lauburu frente a la svástica durante la contienda bélica (De Pablo, 2012), las imágenes de época vienen a confirmar la sustitución de la svástica por el lauburu de forma casi completa entre los miembros de ANV. El empleo del lauburu en la simbología jeltzale durante la guerra fue inexistente o muy marginal, manteniendo el empleo de la svástica ya referido. El símbolo por excelencia de ANV se manifestó no solamente en las banderas sino también en los membretes de los documentos, los parches de tela que se portaban en el pecho izquierdo, en la txapela o también en brazaletes.

Respecto a la uniformidad del Ejército de Euzkadi no hay que olvidar que su base de partida fueron las milicias populares y de ahí la profusión en la utilización del mono o buzo de trabajo azul. El Gobierno Provisional de Euzkadi se esforzó en intentar sustituir el “mono” o buzo característico de éstas por un uniforme mediante decreto:

“se hace preciso proveer a las unidades milicianas de una prenda exterior uniforme y adecuada a la inclemencia del tiempo en nuestro territorio, sustituyendo al actual “mono”, impropio para la crudeza de la estación que atravesamos y que sea distintivo del Ejército popular y de su exclusivo uso. (…) Dicho uniforme sustituirá al llamado “mono” y no podrá ser vestido sino por los individuos de tropa y Milicias organizadas.”
(BOPV, 18/10/1936).

Batallón Euzko Indara ANV nº2

Batallón Euzko Indara ANV nº2
Fotografía en: http://www.euskolurra.eu/

Sin embargo, las circunstancias de la guerra imponían una carencia de materia prima que imposibilitaba crear un Ejército de Euzkadi uniformemente ataviado. A partir de aquí la proliferación de prendas civiles en el ejército me permite establecer diferencias entre los batallones de diferente ideología. Un análisis de las diferentes prendas que podían diferenciar a los individuos/grupos entre sí supondría un trabajo muy largo por lo que me centraré solo en las prendas de cabeza como un ejemplo ilustrativo. En lo que respecta a prendas de cabeza los periódicos El Liberal y Euzkadi se hicieron eco de la falta de visibilidad de sombreros tras el golpe militar de julio en sustitución de la boina (El Liberal, 21/05/1937; Euzkadi, 28/01/1937), viniendo a significar sendos artículos la importancia de la indumentaria no solo para la adscripción a una clase social sino también a una ideología. Por ejemplo, el empleo de la boina por parte de los civiles era generalizado y la portaron individuos de toda ideología al ser una prenda popular. Sin embargo, entre muchos individuos de la izquierda se empleó con amplia profusión otro tipo de prendas en la cabeza como gorras tipo madrileña o gorrillos militares de inspiración rusa que los nacionalistas vascos no emplearon.

Lejos del universo simbólico expresado en la materialidad con las insignias, hebillas, banderas, membretes de documentación, uniformes… encontramos el culto a los mártires. El culto a los mártires fue común a todas las ideologías políticas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi y permitía establecer entre los diferentes grupos unos lazos internos muy fuertes al existir un derramamiento de sangre por la causa. El mártir se identificaba así con una causa y no con la nación. En los nombres de los batallones o compañías del Cuerpo de Ejército de Euzkadi encontramos referencias a los mártires caídos por sus ideas en el pasado (Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht, Nicola Sacco, Bartolome Vanzetti, Jean Jaurès, Ángel García Hernández…) o durante la contienda civil (José de Ariztimuño, Cándido Saseta, Fulgencio Mateos, José María Korta, Esteban Elgezabal, Joseba Korbarria, Primitivo Ángel Estabillo…). Todos los órganos periodísticos de la época, diarios y revistas gráficas, también hacían continuo hincapié en la cuestión del derramamiento de sangre para consolidar los lazos entre los miembros de un grupo. La revista nacionalista vasca Gudari se manifestaba al respecto:

“Elgezabal, Kortabarria y Estabillo van a la cabeza de esa larga hilera de jóvenes que han sucumbido en el cumplimiento del deber más sagrado e incomovible. El morir por la patria, Euzkadi, es un honor para aquel que ha sentido la voz de la sangre y de la justicia. (…) Fueron vidas inmoladas con plena conciencia y sabemos que su sacrificio no será estéril.”
(Gudari, 06/03/1937).

Aunque las palabras aquí reproducidas se refieren a los mártires del PNV, también se pueden hacer extensibles al resto de ideologías del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, radicando la única diferencia entre el PNV y otras ideologías en la celebración de misas por los mártires provenientes de las filas de los jeltzales.

7. Conclusiones

El proceso modernizador que vivió el País Vasco desde el último tercio del siglo XIX, especialmente Bilbao y su comarca, dio lugar a una inimaginable cantidad de variables y combinaciones identitarias personales donde la expresión de matices roza el infinito. Sin embargo, no se debe analizar la construcción de la identidad personal como un fenómeno aislado pues los individuos construyen ésta a partir de su relación con otros individuos o grupos. Cuando los miembros de una sociedad se perciben así mismo como similares y realizan una definición colectiva interna, nos encontramos ante otro nivel identitario: la identidad colectiva o también llamada cultural. El proceso de modernización supuso la ruptura de la homogenización social y con ello la adscripción de los individuos a diferentes grupos culturales, complicando la construcción de la identidad colectiva al ser mucho más complejas las relaciones sociales.

Pañuelo-bandera del Euzko Gudaroztea

Pañuelo con la bandera del Euzko Gudarostea
Fotografía en: http://www.wikiwand.com

Con el estallido de la Guerra Civil Española (1936-1939), tras el golpe militar de julio, se formarán las milicias populares constituidas en su mayoría por elementos civiles y voluntarios de la población. Estas milicias populares fueron la base del futuro Ejército de Euzkadi en el País Vasco tras su progresiva “militarización” e incorporación de civiles llamados a filas. Si bien esta idea de un ejército puede transmitir una percepción de homogeneidad, ésta no existió por no poseer el Gobierno Provisional de Euzkadi los recursos materiales suficientes en el contexto bélico para conseguirla o por mantener dentro del ejército los diferentes grupos identitarios que practicaban aún sus creencias, ritos colectivos, símbolos o el lenguaje de preguerra adaptados a la marcialidad que implicaba un ejército. Se podría así diferenciar varios grupos identitarios dentro del ejército que dividiéndolos en categorías sociales según su ideología quedarían así: nacionalistas vascos jeltzales, nacionalistas vascos no jeltzales, socialistas, comunistas, republicanos y anarquistas. El grupo con mayor peso identitario serían los nacionalistas vascos del PNV, resultando de tal importancia que hoy en día se asocia al Ejército de Euzkadi con la figura del gudari o la ikurriña. Aunque todos los grupos combatieron bajo la denominación de Ejército de Euzkadi, también todos ellos mantuvieron independencia absoluta en los referentes identitarios analizados. Parece que tampoco existió un intercambio de símbolos, creencias o rituales colectivos; la existencia de alguno de estos elementos en común, como puede ser la martirología, responde más bien a una pauta social que repiten los diferentes grupos con independencia unos de otros que al intercambio o establecimiento de unos símbolos compartidos por todos.

A pesar de los esfuerzos desde arriba por crear un ejército uniforme, por ejemplo dotándolo de un himno y una bandera única, supondrá solamente un rotundo fracaso para el Gobierno Provisional de Euzkadi. Con toda probabilidad el fracaso de conseguir este ejército uniforme fue debido a los intentos de imposición de referentes identitarios propios del PNV y no compartidos por sus compañeros de armas que empezarían a verse desplazados por tal elección. También hay que tener en cuenta la construcción de la identidad desde abajo, como pasó en el proceso nacionalizador de España se pueden imponer referentes identitarios desde arriba pero de poco servirán si la población no los asimila y los convierte en propios.

Xabier Herrero


(1) Tras la reorganización del Requeté los tradicionalistas adoptaron el aspa de San Andrés como símbolo el 24 de abril de 1935.


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  • Archivo Fundación Sancho el Sabio.
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  • Centro Documental de la Memoria Histórica.
  • Fundación Sancho el Sabio.
    Materialidad

  • Archivo de la Sociedad Cultural Amigos de Laguardia.
  • Archivo Documental de la Memoria Histórica.
  • Centro de Interpretación de Eibar.
  • Centro de Interpretación del Cinturón de Hierro.
  • Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica.
  • Colección Privada José Manuel Campesino.
  • Museo Arqueológico, etnográfico e histórico vasco.
  • Museo de la Batalla del Ebro.
  • Museo de la Industria Armera de Eibar.
  • Museo del Ejército de Toledo.
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  • Museo Militar de Valencia.

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