Crónica “Candamo 36-37”
VIII Jornadas de Recreación Histórica

Ya son dos días desde que salimos del cuartel de Lugo para socorrer a nuestros compañeros de Oviedo, los cuales estaban sitiados por los frentes populistas, cuando llegamos a las afueras de la zona de la capital asturiana.
Mientras avanzábamos a la cabeza de la columna, un miliciano alcanzó a vernos, intentamos abatirlo, pero huyo en una bicicleta. El sargento Outerial informó al teniente, y nos ordenó avanzar en prevengan. Después de minutos avanzando, divisamos las primeras casas y hórreos, con lo que extremamos la atención. Al torcer la esquina de la primera vivienda nos empezaron a hacer fuego, tras lo que nos cubrimos detrás de un hórreo y un muro de una huerta cercana, devolviendo el fuego, mientras el resto de la columna llegaba a nuestra posición.
Tras valorar la situación entre el capitán y nuestro teniente, nos ordenaron tanto a nuestra escuadra, como a las otras avanzar para tomar la posición desde la que los marxistas nos disparaban. Avanzando en cabeza de mi sección empezamos a cubrir el avance de nuestros compañeros, una vez estábamos las escuadras desplegadas, sometimos la posición a un fuego graneado, tras lo cual, los milicianos se retiraron al ver nuestra superioridad. Ante esto tomamos rápidamente la posición y conseguimos abatir un par de los que se retiraban.
Cuando estábamos abriendo fuego, de una de las casas, salió una niña pequeña (entiendo que al desconocer a que se deberían esos ruidos que sonaban en la calle) y tras ella salió su madre, debido a la tensión del momento los soldados no se dieron cuenta y entre los cabos y el sargento Outerial, gritando ¡alto el fuego!, conseguimos que dejaran de abrir fuego, salvándolas de morir en el cruce de disparos, aunque con ello perdiéramos la oportunidad de acabar con los rojos, preferíamos eso a que murieran inocentes.
Tras mandarlas hacia nuestra retaguardia, proseguimos con el avance durante unos cuantos metros y no vimos a ningún miliciano más, pero durante este trayecto localizamos lo que a la postre era la casa que usaban como oficina del “comité de guerra´’, aunque a nuestra llegada habían procedido a quemar muchos papeles vitales para ellos. Seguimos avanzando hasta que vimos otra posición; mientras las otras escuadras nos cubrían el avance, apareció un vehículo blindado del enemigo, con lo que tuvimos que saltar a un parapeto que nos imposibilitó apoyar a nuestros compañeros, y tuvimos que ver impasibles como la ametralladora del vehículo barría a nuestros camaradas, matando a muchos de ellos.
Parecía todo perdido, pero por suerte para nosotros, la otra columna que avanzaba muy cercana a la nuestra, y en la que estaba nuestra sección de artillería, apareció y consiguió abatir del maldito vehículo.
Tras revisar el interior del blindado, recuperar la ametralladora de éste y atender a los heridos, tuvimos que desmontar el parapeto enemigo, debido a que al encontrarse entre dos edificios, y con el vehículo destruido en el medio, imposibilitaba el paso del cañón, el cual nos vendría bien más adelante ya que topamos con otro parapeto nuevamente en nuestro avance.
El parapeto se encontraba junto a una campa elevada que le protegía un lateral, y por detrás del nido de sacos, en una colina baja, un hórreo fortificado que cubría y dominaba todo el lugar.
Los milicianos que nos acompañaban, milicia que estaba formada por los Caballeros de la Coruña y mandados por un teniente de la guardia civil, subieron a la campa elevada para disparar al hórreo y así cubrirnos. Tras un intercambio de fuego con el parapeto, finalmente llegó la pieza de artillería mandada por el Sargento Zarate, que batió la posición hasta que acabó con los milicianos allí apostados.
Pero se nos presentó un problema al intentar acabar con el Hórreo, ya que al encontrarse en posición elevada, y el cañón tratarse de un modelo de tiro tenso, según nos dijo el sargento Zarate, no se le podía batir.
Mientras los sargentos hablaban con los oficiales intentando encontrar una solución, el cabo Castro (cabo de la pieza de artillería) y yo, convenimos que lo mejor que se podía hacer era proteger la pieza de artillería con un parapeto usando los sacos de la antigua posición roja, y utilizando unos troncos y piedras de un cercado cercano, haríamos una pequeña rampa para elevar el cañón.
Tras hablarlo con los sargentos y estos con los oficiales, aceptaron nuestra propuesta. El alférez Torres posicionó sus ametralladoras, los milicianos del teniente de la guardia civil se colocaron en la elevación, y entre ambas unidades batieron el hórreo, dándonos la cobertura necesaria a varios miembros (entre ellos yo) de las distintas secciones, para que desmontásemos parte del parapeto, y montáramos otro nuevo para el cañón. Esta acción provoco heridos, en mi sección resulto herido el soldado Novoa, Dios lo guarde a tan valeroso soldado y compañero, y algunos muertos más.
Tras conseguir acabar el parapeto, el soldado Varela (sirviente de la de pieza de artillería) que fue el artífice de la idea de la rampa, con la ayuda de Lendoiro (otro miembro de mi sección que había sido agregado recientemente), trajeron lo necesario para hacer la rampa.
Una vez dispuesto todo, El sargento Zarate comenzó a batir el Hórreo, a la vez que las ametralladoras cubrían nuestro avance. En la unidad de asalto avanzamos el sargento Outerial, los soldados Mendez , García, Lendoiro y yo. Una vez conseguimos llegar a la distancia de carga y tras comprobar como los milicianos del Teniente Ivan Roma habían conseguido reptar al muro del final del terraplén, esperamos a que la pieza artillera destruyera el fortín en el que se había convertido el Hórreo. Al 5 disparo, destruyó el frontal de este, lo que aprovechamos las dos secciones para tomar el fortín.
Creyendo que ya había acabado todo, descubrimos como más adelante, había otro parapeto, el cual, lo montaron mientras nos había mantenido frenados el Hórreo, dando tiempo a que fortificaran la carretera. Cabe decir que de nada les sirvió, porque aunque los militares habíamos sufrido muchas bajas dejándonos mermados, los Caballeros mantenían un buen número, y estaban con el ánimo muy alto, por lo que procedieron a atacar el baluarte, y tras un intercambio de disparos, lo tomaron.
Tanto los milicianos rojos, como los militares del regimiento de cazadores que habían seguido del lado del gobierno marxista se retiraron, sin tratar de frenarnos pero con paqueo esporádico, lo que nos puso en alerta. Ante esto el capitán ordenó que los milicianos rodearan la zona mientras nosotros avanzábamos por la carretera y ascendíamos a una loma cercana, dejando atrás a la sección de artillería, la cual tendría que localizar un camino mejor para acompañarnos, debido a la pronunciada pendiente.
Para nuestra sorpresa en cuanto asomamos la cabeza por el terraplén, empezamos a recibir un denso fuego, al que respondimos lo mejor que pudimos, dadas la condiciones de estar pocos en la cima de la loma. Durante el fuego cruzado pude observar como un capitán se dirigía a alguien en los parapetos indicándole que debían retirarse, pero al ver que no le hacían caso (aunque el oficial le apunto con su arma), se retiraron un número importante de soldados, dejando a algunos milicianos. Al ver esto e informarle a mi sargento, este ordenó un asalto que se realizó entre mi mermada sección y la 2ª. La idea era avanzar y pegarnos al terreno, y que nuestra posición en la rampa la cubrieran la sección de ametralladoras para darnos fuego de cobertura. La idea era buena pero no contamos con que los milicianos de enfrente nos dispararan con tal intensidad que solo podíamos reptar como serpientes, mientras la sección de ametralladoras montaba la posición como podían.
En este avance fue gravemente herido mi querido hermano Daniel, quien se había unido a nosotros después de que toda su sección cayera muerta tras el ataque del vehículo blindado. Pero si quería salvarlo antes tenía que acabar con esas defensas; así que empezamos a disparar y el fuego de los milicianos bajo la intensidad al tener que cubrirse, pero no en precisión, ya que provocaron varios heridos más antes de que la sección 4 del alférez Torres asaltara la posición con la cobertura de ametralladoras y fusiles.
Para nuestra sorpresa, los que consideramos que habían sido los milicianos más duros de lo que llevábamos de combates, había sido una escuadra formada íntegramente por mujeres, y que habíamos confundido con hombres debido a que junto a ellas había dos hombres, los cuales descubrimos después, que no se habían retirado, ya que si lo hubieran intentado les habríamos cazado como a conejos.
De las 10 mujeres que estaba compuesta la unidad, conseguimos capturar con vida a 4 de ellas, no sin antes una de ellas (la que más tarde supe que se llamaba Lucia, gracias a que la identificamos), forcejeara con un soldado, tratando de derribarlo y dispararle, pero por suerte para este, había más miembros de su sección que lo socorrieron y redujeron a la miliciana sin abatirla.
Una vez que se quedó media sección del 4º con las prisioneras para llevarlas a la retaguardia y custodiarlas, seguimos el avance hacia la Ermita del pueblo, topando allí la posición final. Se les dijo que se rindieran, que éramos más y con más material, pero no atendieron a razones y comenzaron a dispararnos con todo lo que tenían, haciendo lo propio nosotros. Entre el fuego de nuestras distintas secciones, la de artillería que se había conseguido reincorporar y la llegada de los Caballeros de la Coruña que aparecieron por uno de los flancos, conseguimos hacer una tenaza sobre los rojos acabando finalmente con su posición.
Habíamos conseguido tomar otro pueblo en nuestro avance hacia Oviedo, ¡¡pero a qué precio!! Tantos buenos patriotas habían caído heridos o muertos, el sargento Outerial muerto, mi hermano Daniel, Novoa y Lendoiro y yo heridos, además de muchos otros en las distintas escuadras…

Extracto del libro de Mario Souto

Mario Luque

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Candamo 36-37.
VIII Jornadas de Recreación Histórica

Frente a frente en el Nalón. La lucha por Pravia.

Los próximos 13 a 15 de septiembre se celebran las VIII Jornadas de Recreación Histórica Candamo 36-37, en Grullos, Candamo (Asturias), organizadas por el Grupo de Recración Histórica Frente del Nalón y rememorando la lucha por Pravia durante la Guerra Civil Española.

Como todos los años, las Jornadas han sido organizadas con una programación variada de actos como son dos recreaciones de combates, el museo vivo, el mercadillo de antigüedades y no menos importantes, bailes y un espectáculo de variedades ambientados en la época que estamos recreando.

Las recreaciones de combates serán “La toma del cuartel de Santa Clara” el viernes a las 20.00 horas y “La Toma de Pravia” el sábado a las 19.00 horas.

Una vez más esta cita será un gran fin de semana de Recreación Histórica de Guerra Civil Española además de unos días para recordar y homenajear, siempre desde el respeto, a todos cuantos combatieron y sufrieron la guerra en Asturias y a los compañeros de Recreaciones que nos han dejado y a los que echaremos en falta.



La Batalla Olvidada.
VIII Jornadas Promoción Histórico Cultural del Alto Tajuña

Este fin de semana (15 y 16 de junio) se celebra en la localidad de Abánades de Tajuña (Guadalajara) las octavas jornadas de “La Batalla Olvidada”. Asociaciones y grupos recreacionistas de todo el Estado se dan cita en el evento para dar vida nuevamente a las operaciones militares que se desarrollaron en la villa y sus alrededores durante la primavera de 1937.
Lubakikoak también tomará parte en el evento que ya es todo un referente cultural en la comarca del Alto Tajuña.

Crónica Candamo 36-37.
VII Jornadas de Recreación Histórica

A pesar de los ruegos de madre. A pesar de sus lágrimas y de que se aferraba a padre con todas sus fuerzas no puede evitar que se lance a la calle. Le dice para convencerla que sus compañeros se están partiendo la cara con los fascistas y que ahí está su puesto, en la barricadas, aportando su granito de arena para la revolución.
Hemos pasado unos días angustiosos sin recibir noticias de él. Encerrados en casa de mi tía Marisa que parece haberse mudado junto a la radio. Mi madre parece ausente y es la prima Estrellina quien ha tomado las riendas de la casa y se hace cargo de los guajes. De la calle sólo nos llega el sonido de disparos y explosiones.
Hoy nos ha visitado al fin padre. Se presenta sucio y cansado. Un tosco vendaje igual de sucio en una de sus manos. Trae bajo el brazo algo de comida y chocolate para los más pequeños. Revolotean como pajarillos piando a su alrededor. Mientras los mayores hablan, la Estrellina se afana en la cocina para guisar las viandas que ha traído padre. Yo me acerco silencioso a la sala para oír las nuevas que nos trae padre. A través de la puerta entreabierta lo puedo ver despanzurrado en el butacón, jugueteando con una mano con un pistolón y con un vaso de vino en la otra. Desgrana a las dos mujeres las vicisitudes de los ataques al cuartel de Simancas donde se atrincheran los fascistas. La cantidad de compañeros fallecidos y la escasez de medios con los que cuentan. No obstante es optimista y cree que pronto van a poder darles su merecido. Después de comer y una buena siesta regresa a la lucha.
De las calles nos llegan gritos de júbilo. Ya no se oyen explosiones, si disparos, pero suenan diferentes a los de otros días. Salimos al balcón y vemos pasar un tropel de gente exultante. Se ríen, se abrazan, cantan,… Los puños crispados sobre sus cabezas sobre las que ondean algunas banderas rojas y negras de la CNT. ¡Simancas ha caído!.
No existe el descanso. Ahora toca dar una patada el trasero a los facciosos que todavía resisten en Oviedo. Padre ha llegado precipitadamente, no cabe en sí de gozo y parece que va a comerse el mundo. La visita es rápida. Aseo, ropa limpia… Engulle el plato de lentejas mientras trata de contarnos que se va a Oviedo. Madre vuelve a romper a llorar y yo, coitado de mi, le digo que quiero unirme a la lucha. “Todavía eres muy joven” me dice sonriendo. Creo que un atisbo de orgullo ha brillado en sus ojos.
La normalidad, si se le puede llamar así, regresa a Gijón. Las jornadas pasan envueltas en rumores sobre lo que sucede en Oviedo. De padre no sabemos absolutamente nada.
No sé que día es. No consigo recordarlo después de tantos años como han pasado, lo que si estoy seguro que nos enteramos a principios de septiembre. Nos enteramos a través de Quico, el hermano del novio de Estrellina. Estaba allí cuando padre fallece.
Avanzan, comienza Quico, en abigarrado grupo detrás de un blindado contra las posiciones enemigas. Sobre sus cabezas silban las balas. El blindado consigue hacer brecha en las alambradas y los milicianos se lanzan aullando sobre las trincheras defendidas por guardias civiles y soldados. No pueden frenar a las milicias y optan por abandonarlas. Nuestros bravos milicianos consideran poco botín el premio y nuevamente a la carrera atacan la segunda línea de defensa que los traidores han pergeñado. A Quico se le quiebra más, si cabe, la voz. Sabemos que ahora va a vomitar la mala noticia, aquello por lo que realmente viene a visitarnos.
Cuando tan sólo han recorrido unos pocos metros las ametralladoras comienzan a tabletear. A su alrededor caen compañeros mordidos por el plomo. Entre éstos, padre. Madre se desmaya y se forma en torno a ella un pequeño revuelo. Yo no puedo articular palabra.
Quico acaba el relato confirmando que después de cuantiosas bajas han tenido que rendirse a la evidencia y retirarse. No pudieron recuperar su cadáver ni tampoco el de docenas de compañeros.
Se marcha. Va a ser una guerra muy larga y jodida.

Sergio Balchada

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Candamo 36 -37.
VII Jornadas de Recreación Histórica

Los asedios de Oviedo y Gijón.

Los próximos 14 a 16 de septiembre se celebran las VII Jornadas de Recreación Histórica Candamo 36-37, en Grullos, Candamo (Asturias), organizadas por el Grupo de Recración Histórica Frente del Nalón y rememorando los asedios de Oviedo y Gijón durante la Guerra Civil Española.

Las jornadas se han organizado con una programación variada de actos entre los que se encuentran las recreaciones de combates, el museo vivo, visitas guíadas, un concurso de modelismo, encuentro de vehículos clásicos, proyecciones, mercadillo, conferencias y verbena de época. Las Recreaciones Históricas, en esta ocasión, serán tres: la primera el viernes 14 por la tarde, en la que se recreará la sublevación de Gijón, el 20 de julio de 1936; el sábado 15 por la mañana se recreará el asalto al cuartel de Simancas, el 25 de agosto del mismo año y, como colofón, el mismo sábado por la tarde se recreará la ofensiva sobre Oviedo del 4 de septiembre también de 1936.

Unos actos muy variados, que conforman un magnífico programa para un gran fin de semana de Recreación Histórica de Guerra Civil Española.

Unos días para recordar y homenajear, siempre desde el respeto, a todos cuantos combatieron y sufrieron la guerra en Asturias.



Crónica “Candamo 36-37”
VI Jornadas de Recreación Histórica


Asturias a 22 de febrero de 1937.

Querida Madre
Ahora que la calma ha vuelto a caer sobre las hermosas montañas de Asturias aprovecho para escribirte unas líneas. ¿Estáis bien todos en casa? Dile a mis hermanos pequeños que me encuentro bien, combatiendo como un jabato por una buena causa y que pronto iré por casa a abrazarlos. Os añoro a todos y espero que pronto regresemos a Bilbao. ¿Padre ha conseguido curar sus dolores de tripa?
Aquí poco hay que contar. Ocupamos el tiempo en ejercitarnos en la instrucción, bromear con los compañeros en la taberna, pasear por el campamento y visitar a algún camarada herido mientras se recupera en el hospital.
Ayer tarde la suerte volvió a acompañarme y he conseguido salir intacto del campo de batalla. Una vez más hemos sabido, los comunistas vascos, comportarnos como verdaderos hombres y demostrar nuestra valía a los traidores fascistas. Hemos soportado lo indecible para defender para la causa leal las posiciones conquistadas en la loma de Pando y, cuando la situación se iba tornando más y más crítica, llegaron en nuestro auxilio los camaradas asturianos del Sangre de Octubre para expulsar a los fascistas definitivamente.
Nuestro batallón consiguió aproximarse a las posiciones enemigas sin que sus soldados lo advirtiesen y una vez alcanzado este objetivo nos lanzamos en furioso ataque contra los parapetos consiguiendo con nuestra bravura expulsar a los facciosos. Enseguida nos hicimos fuertes pero fue tal el ímpetu de los rebeles que nos vimos obligados a replegarnos a un último atrincheramiento donde nos hicimos fuertes y resistimos a costa de la pérdida de muchos de nuestros camaradas. Los muchachos del Sangre de Octubre consiguieron arrancar un grito unánime de júbilo cuando, con la tricolor en vanguardia, rompieron el cerco de moros y legionarios que prometía engullirnos sin remisión. Fue una jornada histórica.
Como justo premio a nuestro esfuerzo esa noche disfrutamos de un espectáculo de fama internacional a cargo del gran Rodrigo de Triana, Lauro de Odón y Luciana de Estambul y sus bailes exóticos. Fue esta actuación la que mayor expectación levantó entre los soldados del pueblo. En un extraño giro de esos que os guarda el destino, asistieron al evento algunos soldados contrarios y tal fue también su entusiasmo por las voluptuosas formas de las bailarinas, que casi convertimos aquel oasis de diversión en un campo de batalla cuando los ánimos se alteraron por conseguir el favor y las atenciones de las señoritas. Finalmente el capitán nos hizo desistir y logró enderezarnos a todos.
Madre, enseguida estaré de vuelta en casa y os llevaré algunas cosas que he conseguido para que os llevéis a la boca.
Su hijo que le quiere.


Sergio Balchada

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Candamo 36-37.
Jornadas de Recreación Histórica

El próximo fin de semana del 22 al 24 de septiembre, se celebran en Grullos, Candamo (Asturias), las Jornadas de Recreación Histórica Candamo 36-37, en su sexta edición, organizadas por el Grupo de Recreación Histórica Frente del Nalón.

Recreación Histórica, Museo Vivo, Visita Guiada al fortín de la Peña, Conferencia y Verbena, además de la feria de militaria, serán los actos programados para este año.

En esta edición, la tarde del sábado 23, se recrearán los combates acaecidos en la Batalla de Loma del Pando, durante la ofensiva republicana de febrero de 1937 en esta zona.

Al comenzar la Guerra Civil Española, Asturias quedó desde un principio afecta al régimen republicano a excepción de una pequeña porción oriental y de la ciudad de Oviedo.

Cercada en un principio, la ciudad logró resistir el cerco establecido por las tropas republicanas, hasta que fue liberada por las columnas del bando sublevado, llegadas desde Galicia, en octubre de 1936.

En febrero de 1937 llegan a suelo asturiano dos Brigadas Vascas con la misión de auxiliar a las milicias astures y doblegar Oviedo. Tras los duros combates en la Loma del Pando, la ciudad es cercada de nuevo, aunque por poco tiempo, solo hasta el contraataque de los sublevados. La ciudad ovetense permaneció del lado rebelde hasta la caída definitiva del frente norte con la derrota republicana, en octubre de 1937.




Crónica “Burdin Hesia Larrabetzu 1937-2017”

El pasado sábado 10 de junio se celebró, en Larrabetzu (Bizkaia), la ruta guiada a las posiciones del Cinturón de hierro en la zona, dentro de las Jornadas “Burdin Hesia Larrabetzu 1937-2017”. Hubo gran asistencia de visitantes que disfrutaron de una instructiva y entretenida jornada acompañada de un tiempo excelente.
El acto consistía en un paseo por algunos puntos del pueblo y de los montes cercanos. Los asistentes fueron acompañados de un guía que iba explicando cada punto de interés y se contó con la presencia de recreadores que ocuparon dichos puntos de interés, ayudaron al guía en las explicaciones e interactuaron con los visitantes. Además, toda la ruta estaba organizada a modo de visita teatralizada, haciendo sentir a los asistentes partícipes de la situación vivida en el pueblo de Larrabetzu en 1937.
Rebuscando en hemerotecas de viejas publicaciones de guerra, encontramos esta crónica al respecto:

“Por nuestro corresponsal de guerra en la zona:
Extraño suceso en el frente de Larrabetzu.

Larrabatzu, diez y media de la mañana del 10 de junio de 1937.

Todo empezó, en la plaza del pueblo, donde un teniente de la XII Brigada, las tropas que ocupan el pueblo, descubrió un extraño grupo de personas vestidos con aún más extraños atuendos. Decían ser un grupo que venía a visitar las posiciones del Cinturón de Hierro en Larrabetzu y su guía, que participaban en una ruta organizada para ello. El teniente, perplejo, llamó al sargento administrativo del Estado Mayor de la Brigada para informarle de la situación, y de la pretensión de los visitantes. Ambos, sin salir de su perplejidad, decidieron acceder a enseñar al extraño grupo el sistema defensivo en la zona, ya que estaban allí.
Junto al teniente y el sargento del Estado Mayor de la Brigada, en la misma plaza del pueblo, los raros civiles pudieron observar como eran un puesto médico, un puesto de comunicaciones del Ejército de Euzkadi y una posición de Artillería con varias piezas de las que se explicó su funcionamiento.
Tras esto, el teniente pidió al sargento que les condujera a las posiciones en el pueblo y sus cercanías para que las conocieran las personas que habían venido de visita.
En primer lugar, se encaminaron hacia un caserío en las afueras del pueblo, que cuenta en su arquitectura con un pequeño bunker adosado a la pared del mismo y un muro aspillerado que lo une con el caserío contiguo, todo ello a modo de posición defensiva. Los recibieron las tropas del Batallón Abellaneda, nacionalista vasco del PNV, que estaban allí desplegadas. Los participantes en la ruta, como ellos la llamaban, pudieron visitar la posición acompañados por los gudaris.
Más tarde, la excursión acompañada ya, por seguridad ante la cercanía del frente, por las tropas del Abellaneda, se dirigió hacia la serrería del pueblo. Es esta una nave cercana al centro del pueblo que cuenta también con un alto muro aspillerado adosado a su estructura. Un impresionante muro con dos alturas de aspilleras, que lo convierten en una sólida posición defensiva.
La comitiva partió hacia la zona ocupada por el Batallón Celta de la CNT, que compartía posiciones con la II Brigada Asturiana, posiciones que ya se situan en el monte cercano y que serían la siguiente parada. Todos juntos se pusieron en camino hacia allí.
Al acercarse el grupo a las posiciones anarquistas, por un error de identificación, se produjo tiroteo entre las dos tropas que, afortunadamente, no produjo ningún herido entre los combatientes ni entre los civiles.
Tras esta violenta toma de contacto, y tras unos gritos que identificaron a cada batallón, la situación se calmó y los participantes en la “ruta” pudieron observar y hablar con los integrantes del Batallón Celta y de la Brigada Asturiana, visitando también la posición, que consiste en una amplia galería de cemento con aspilleras que termina, en uno de sus extremos, en una posición abierta en la que se ha situado una ametralladora. A la luz de las velas, los asistentes recorrieron la galería y observaron desde donde disparan defendiéndose los combatientes, ante el ataque de los facciosos.
Tras esta última visita, todos los combatientes junto a los civiles visitantes, se encaminaron de nuevo a la plaza del pueblo. Allí, tras formar las tropas y expresar unas palabras de agradecimiento a todas las personas que habían acudido a esta cita, a esta ruta desde otro tiempo, se dio por finalizada la jornada.
Las tropas volvieron a sus posiciones para estar alertas en espera del previsible y ya inminente ataque enemigo, y los extraños visitantes volvieron a sus mundos, allá donde estuvieran.”

Sin duda un gran día en el que los recreadores pudimos disfrutar de lo que nos gusta hacer, y en el que además, lo pudimos compartir con todas las personas que se acercaron para participar en la ruta. Para Lubakikoak, un día disfrutado en la buena compañía de nuestros amigos de Frentes de Euzkadi, de Aitor Miñambres del Museo Memorial Cinturón de Hierro, de nuestros compañeros Miguel Ángel Mendoza y Juan Manuel Guerrero, de todos los demás compañeros y compañeras recreacionistas y de los miembros del Partido Comunista de Euskadi, que nos permitieron disfrutar de las piezas de artillería.

Dani García

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“Burdin Hesia Ugaon” VI. Historia Astea / VI Semana Histórica del “Cinturón de Hierro en Ugao”

Desde el próximo día 14 hasta el 18 de este mes de junio, se celebra, en Ugao-Miraballes (Bizkaia), la VI Semana Histórica del “Cinturón de Hierro en Ugao”. Un homenaje a los vecinos de la zona víctimas de la Guerra Civil; una conferencia con el título “¿Se puede ganar una guerra sin armas?” cuyo ponente será el investigador y escritor Iñaki Anasagasti; y una visita abierta a todos los asistentes a las fortificaciones del Citurón de Hierro en Ugao, serán los actos de esta edición. Además, durante la visita al cinturón de Hierro, se contará con un Museo Viviente a cargo de recreadores para que los visitantes puedan observar la vida en las trincheras, así como uniformes, armamento y pertrechos de las tropas de ambos bandos que combatieron en esta zona durante la Guerra Civil Española. Desde Lubakikoak, que estará presente en el Museo Viviente, os animamos a participar en los actos de esta Semana Histórica.

El Cinturón de Hierro era una serie de fortificaciones defensivas que rodeaban la ciudad de Bilbao, intentando protegerla del avance sublevado. En esta zona los combates se desarrollaron en junio de 1937 y, tras una dura resistencia en la zona por parte republicana, el día 17 de dicho mes el frente se derrumba. El 18 las tropas sublevadas entran en Ugao-Miraballes desalojando de las posiciones del Cinturón de Hierro a los últimos rezagados que cubren la retirada republicana.



Cartel y programa "Burdin Hesia Ugaon / Cinturón de Hierro en Ugao" 2017

Cartel y programa


La Batalla Olvidada.
VII Jornadas de Promoción Histórico Cultural del Alto Tajuña

El próximo fin de semana del 10 y 11 de junio se celebran las séptimas Jornadas de Promoción Histórico Cultural del Alto Tajuña en Abánades, en la provincia de Guadalajara. Estas jornadas tendrán, como acto central y como cada año, la Recreación Histórica de Guerra Civil Española “La Batalla Olvidada”.
Se rememora y recrea la ofensica republicana en la zona del Alto Tajuña en abril de 1938. Esta ofensiva tenía como objetivo liberar presión y ayudar al Ejército del Este, que estaba siendo acosado por el avance sublevado en el Frente de Aragón. El plan de ataque republicano era intentar profundizar en el campo rebelde y cortar las comunicaciones y abastecimiento en la zona para así, comprometer las líneas enemigas.
Después de intensos combates, férreas resistencias y el contrataque final de las tropas sublevadas, la ofensiva inicial se detuvo habiendo logrado muy poco avance en cuanto a terreno conquistado. A pesar de la ferocidad de la lucha y de las más de 7000 bajas sufridas por ambos bandos, fue y es una de las operaciones menos conocida y olvidada de la Guerra Civil Española.