Gallegos en los Frentes Guipuzcoanos
(II Parte)

La Batalla por Irún.

Estabilizado el frente, a principios de agosto en la zona del Bidasoa después de los combates acontecidos en Rentería, el coronel Beorlegui considera que es llegado el momento de caer sobre Irún. Para que la población pase de manos, primero debe rebasar las dos líneas defensivas que los republicanos han establecido para detenerlos. La primera barrera la componen los montes Pikoketa, Gorostiaga, Erlaitz y Pagogaña, contando también con las posiciones de Peñas de Aya y Endarlaza. La segunda línea tiene como bastión el monte San Marcial, acompañado de los altos de Elaiza y Zubelzu, así como también con el cuartel de carabineros de Puntza.(1)

Teniente Coronel José Solchaga

Teniente Coronel José Solchaga, Brigadas Navarras
Fotografía en www.euskomedia.org

El 7 de agosto, el teniente coronel José Solchaga, decide que es imperioso eliminar los reductos desde los cuales hostigan la línea de suministros y, de paso, posibilitar la progresión hacia la frontera. Para ello comienza la operación con una acción sorpresa que consigue arrebatar Pikoketa. Seguidamente, la madrugada del 15 de agosto, la columna Ortiz de Zárate asalta Erlaitz y Pagogaña; el combate es feroz y los milicianos gallegos se defienden con unos “cañoncitos” y blindados artesanales(2), posiblemente fabricados en Trintxerpe. En Erlaitz encontramos como jefe de centuria al socialista ferrolano José Suárez Hermida(3), que había llegado en el Arkale. En el ataque participa el regimiento América que debe retirarse con cuantiosas bajas; esa tarde se realiza por segunda vez un asalto, esta vez a cargo de las 2ª y 3ª Cías. del Tercio de Lacar, que se ve coronado por el éxito. Simultáneamente, García Valiño despliega 3.000 hombres ante Peñas de Aya y toma la posición.(4)

A partir de este momento la guerra toma otro rumbo, otro cariz; sobretodo con la llegada de refuerzos del ejército africano y de los primeros aviones y tanques ligeros italianos. Para completar el cerco, ya desde principios de agosto, los cañones del crucero Almirante Cervera, el destructor Velasco y el acorazado España, no dejan de castigar a la población, junto con algunos aviones italianos que bombardean Pasajes, Irún y Hondarribia.

El día 19, los rebeldes reinician la ofensiva castigando el flanco izquierdo republicano, Elaiza y Zubelzu; este sufre la embestida de la columna García Valiño, que consigue desalojar a sus ocupantes. Será por poco tiempo, un contraataque leal echa por tierra el triunfo rebelde. Fracasados estos intentos, la aviación se ensaña con el monte San Marcial, como preludio de los asaltos que no modifican el statu quo.(5)

El 31 amanece con una lluvia de obuses y granadas sobre las posiciones en San Marcial, se persigue el ablandamiento tanto físico como moral de los combatientes. El asalto da comienzo cuando cesa el bombardeo, distribuidas las fuerzas en dos columnas:

  • Columna del coronel Utrilla: 4 Cías. del requeté; 2 Centurias de Falange y 1 Cía. del VII Bon. de Montaña de Flandes.
  • Columna del teniente coronel Los Arcos: 5 Cías. del Regimiento América; 5 Cías del Requeté y la II Bandera del Tercio de la Legión.(6)

El objetivo no es tomado y las fuerzas deben retirarse a los puntos de partida. En la defensa de San Marcial, la Centuria del ferrolano José Suárez Hermida, a buen seguro está exhausta y satisfecha por la exitosa defensa, pero no saben lo que les viene encima.

Milicianos en San Marcial

Milicianos en el monte San Marcial (Gipuzkoa).
Fotografía en www.asociacionrepublicanairunesa.org

Se repite el mismo guión el día 1 de septiembre: los bombardeos se suceden mañana y tarde acompañados de aviones italianos; en uno de los ataques García Valiño es herido y evacuado. Las milicias populares aguantan el chaparrón una vez más.

Al día siguiente nuevamente se repite el bombardeo que precede el avance de la infantería; la refriega se extiende a lo largo de toda la mañana y a las 15 hrs los legionarios ocupan la cumbre de San Marcial.(7) Simultáneamente, tanques italianos desalojan el cuartel de carabineros de Puntza; las milicias se repliegan sobre la ermita donde resisten el embate hasta las primeras sombras de la noche, momento en que los rebeldes consiguen al fin el control del monte.(8)

El 4 de septiembre la República pierde Behobia y el puente Internacional, el cerco sobre Irún es asfixiante y nadie confía en un desenlace venturoso.

El 5 Irún cae en manos de los sublevados, pero todavía se resiste en el puente internacional; por ello, el propio Beorlegui acompaña a una columna de tanques, con el fin de observar la situación e impartir las órdenes pertinentes. Mientras estudia los reductos del enemigo es herido e una pierna. Tras ser atendido con una cura de urgencia, prosigue realizando sus funciones en primera línea; lo que en un principio parece una herida sin importancia, derivará en el fallecimiento del militar a los pocos días.

En la retirada, milicianos anarquistas incendian algunos edificios de la villa, algunas voces en los sectores más conservadores culpan a gallegos y asturianos de los incendios.(9)

En los combates de Irún, José Cadabal Cadabal, afiliado a Avance Marino, es dado por desaparecido(10); otros consiguen llegar a Francia y regresar a territorio republicano, gracias a un tren fletado por el gobierno de León Blum.

La Toma de Donostia.

Las milicias del Frente Popular se repliegan para defender la capital. Se establece la nueva línea defensiva entre el Jaizkibel y el alto de Gaintziruzketa; por el sector de Hernani-Astigarraga se encastilla Santiagomendi. Precisamente, esta última posición es responsabilidad de la CNT, y ésta la pone bajo la batuta de los gallegos de Trintxerpe, comandados por un asturiano, hasta totalizar casi a 50 milicianos de origen galaico en Santiagomendi; algunos de ellos son: Los hermanos Juan y Donato Armental de Corrubedo (A Coruña); Manuel Parada Rosendo de Posmarcos (A Coruña); Juan Miguez Esteiro de Redondela (Pontevedra); o Manuel Cervo Maceda de Viveiro (Lugo).

Civiles vascos evacuados observan los combates y bombardeos en Irún

Civiles vascos evacuados observan los combates y bombardeos en Irún desde la orilla francesa.
Fotografía en http://hendayetxingudi.canalblog.com

La moral se había derrumbado con la pérdida de Irún y el poderío técnico del enemigo era claramente superior al propio; la carencia de medios en el lado republicano era desesperada:

Teníamos orden de permanecer agachados y vigilantes sin disparar ni un solo tiro, porque teníamos poca munición.(11)

La posesión de Santiagomendi se hace vital porque controla unos de los accesos a la capital y además, su captura puede actuar de efecto dominó para el derrumbe del frente en Rentería y la toma de Hernani y Astigarraga.

El 7 de septiembre la columna Los Arcos conquista Gaintzirusketa, enlazando de este modo con sus camaradas en Oiartzun. Como era previsible, cuatro días después, los combates se trasladan a Hernani y Santiago mendi, donde revisten dureza. Será el 12 cuando se tomen al asalto las posiciones guarecidas por los muchachos de Avance Marino. Jesús Carballo testigo excepcional de los combates nos cuenta

“..vimos que desde unos caseríos situados a nuestra derecha, estaban pasando soldados en dirección a la ermita. El jefe ordenó disparar con el alza del fusil a seiscientos metros, (…). Se les veía pasar de uno en uno, y la orden era de disparar cuando se les viera bien porque teníamos poca munición. El asturiano, cogió uno de los morteros y lo instaló por delante del parapeto.” (12)

La Junta de Defensa de San Sebastián convoca una reunión de urgencia, el cariz de los hechos insta a tomar una complicada decisión. La ciudad se ve rodeada por tres cuartas partes; Lezo y Pasajes cañoneadas desde el Jaizkibel, los rebeldes han cortado el suministro de agua y electricidad; se pretende sondear a cada grupo político en la conveniencia de persistir la lucha en la ciudad, con su consecuente destrucción, o evacuarla mientras todavía haya tiempo a Bizkaia, porque el enemigo parece no darse prisa en cortar la carretera a Bilbao.

Finalmente se concluye evacuar de Donostia, de la forma más ordenada posible, a la población. De una población de unos 80.000 habitantes, alrededor de 50.000 donostiarras eligen el destierro(13); los pescadores gallegos ponen a disposición de las autoridades los bous de pesca, para transportar a los miles de evacuados; otros huyen por la carretera con sus enseres personales a pie, en coches, camionetas, en los camiones blindados, autobuses; el abanico es amplio porque los trenes también fueron utilizados como medio de evacuación.

Requetés entrando en Donostia

Requetés entrando en Donostia (Gipuzkoa).
Fotografía en Fondo Pascual Marín de la Fototeka Kutxa

Jesús Carballo, tras sortear diversas vicisitudes, consigue llegar a Pasaia por la noche. Lo recibe una villa silenciosa, desierta y a oscuras. Acude al puerto y constata que la mayor parte de la flota ha zarpado y algunos pescadores de Trintxerpe tratan de hundir un barco en “Punta Cruces“, con el objeto de bloquear la entrada al puerto.(14) El navío en cuestión es el vapor “Jata Mendi“, y los pescadores que se afanan en su hundimiento son pescadores afiliados al sindicato “Alianza Marítima”(15). Jesús Carballo será uno de los últimos milicianos en evacuar Pasaia.

A la mañana siguiente, los pasos de los requetés alteran el silencio reinante, ocupan Pasaia sin resistencia, parece que todos se han ido.

“Trintxerpe, cuando las tropas de Franco, al frente de Beorlegui, entraron, se fue toda la gente y también se llevaron todos los barcos. Sólo quedó un barco en construcción que lo estábamos haciendo nosotros. Por la calle sólo se oía el maullar de los gatos que salían a los balcones. El hecho de que dejen Trintxerpe hay que tener en cuenta que era un foco de CNT – FAI, tipo comunistoide, y de allí la huída. Con el tiempo fueron regresando.” (16)

A su paso, las milicias en retirada van volando los puentes para dificultar la marcha del enemigo que le pisa los talones. En las alturas próximas a Eibar se establecerá el nuevo frente a principios de octubre. Agotadas las fuerzas tras los combates en el Kalamua y sus inmediaciones, el sector se estabiliza hasta el año próximo.

El éxodo de guipuzcoanos es continuo y pronto supondrán un serio problema para el naciente Gobierno de Euzkadi.

Sergio Balchada


(1) Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
(2) Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
(3) Información facilitada al autor por el investigador gallego Dionisio Pereira.
(4) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(5) Ibídem.
(6) Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
(7) Ibídem.
(8) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(9) Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
(10) Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
(11) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(12) Ibídem.
(13) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(14) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(15) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(16) Ibídem.


    Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los Últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011.
  • Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
  • Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
  • Barruso Barés, Pedro. Violencia Política y Represión durante la Guerra Civil y el primer Franquismo (1936-1945). San Sebastián, 2005.
  • Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
  • Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
  • De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978.
  • Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
  • Fraser, Ronald. Recuérdalo tú y recuérdalo a Otros. Historia oral de la guerra civil española. Tomo I y II, Barcelona, 1979.
  • Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
  • Iparragirre, Pilar. Félix Likiniano. Miliciano de la Libertad. Tafalla, 1994.
  • Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
  • Jiménez de Aberasturi, J.C. (Dir.). Historia de Rentería. Ayto. de Rentería, 1996.
  • Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
  • Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
  • Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donosita, 2006.
  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
  • Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras Fuentes

  • Testimonio de Mateo Balbuena en entrevista realizada en su domicilio el día 3/06/2010.
  • Periódico “Frente Popular”.
  • Archivo Irargi.

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Gallegos en los Frentes Guipuzcoanos
(I Parte)

En artículos anteriores publicados, pudimos ser testigos de los combates urbanos que tuvieron lugar en el mes de julio de 1936 en la capital donostiarra, conducentes a frenar a los sediciosos que se habían alzado en la ciudad. En dichos combates participaron en primera línea numerosos gallegos anarquistas, muchos de ellos integrantes del sindicato trintxerpetarra de la CNT Avance Marino.

Una vez sofocada la intentona en la ciudad, los esfuerzos se encaminaron a detener a las fuerzas del requeté carlista que, divididas en tres columnas, llegaban de Navarra con la intención de dominar la provincia y sobre todo, hacerse con Donostia.

Colaboración de Avance Marino en el Esfuerzo de Retaguardia.

El entusiasmo por las victorias obtenidas propició que los sindicatos ganaran prestigio y hasta sus sedes se acercase la ciudadanía para dirimir los problemas más cotidianos. En la provincia nacen tres Juntas de Defensa con “jurisprudencia” en determinado territorio, cada una de diferente signo político. Así tenemos una en Eibar de claro signo socialista, otra en Azpeitia bajo la batuta del PNV y una tercera en Donostia presidida por el socialista Miguel Amilibia y donde conviven las diferentes sensibilidades leales al gobierno republicano.

Milicianos de Pasaia

Milicianos de Pasaia antes de salir hacia el frente.
Fotografía en http://www.antxo.com/

En Pasaia también se crea una Junta de Defensa con cuatro comisarías: Orden Público, Guerra, Finanzas y Abastos. La CNT, con protagonismo de Avance Marino, controlará las comisarías de Guerra y Orden Público. El sindicato moviliza enseguida a sus afiliados y simpatizantes en cuadrillas de trabajo que intentan paliar las necesidades básicas de la población. Como primera medida se coordinan turnos de trabajo de 30 hombres con la tarea de repartir el bacalao estibado en los almacenes de la PYSBE, lugar en el que permanecían debido a la huelga que desde mayo mantenían los trabajadores del mar. Colectivizan la flota pesquera en ausencia de los armadores, cuadrillas de marineros se dedican a la puesta a punto de navíos y aperos de pesca; luego estos mismos bous saldrán a faenar, las capturas son entregadas a los hospitales y comedores populares. Como receptor de los fusiles obtenidos en los cuarteles, se encargará de armar a las partidas de milicianos que marchan al frente. Además de armarlos, hacen entrega al miliciano de sus correspondientes cartucheras y correaje, manta, toalla y buzo azul(1).

Los testimonios que Xavier Portugal recoge del padre Gelasio Aramburu en su obra(2), nos aclaran como era el día a día en Pasaia bajo la autoridad de los anarquistas gallegos; afirma el sacerdote que el templo continuó abierto al culto con toda normalidad, el padre caminaba en sotana por las calles sin temor a represalias, asevera también que no cometieron asesinatos ni atropellos. La única cosa que desaprueba es que “blasfemaban horriblemente”.

El periódico Frente Popular se hace eco de la labor desarrollada por los marineros gallegos bajo un sonoro titular: Cómo cooperan los entusiastas pescadores de Trincherpe a la obra común.

“Esta sufrida gente de mar ha sido la primera que se ha puesto en plan de lucha. Acudieron a la capital en cuanto tuvieron noticia de que su presencia era necesaria,.
Hicieron otros trabajos de metalurgia a los que no se habían dedicado nunca. (…).
Por otra parte, dos parejas de pesca salen a la mar con objeto de procurar pescado para los hospitales de sangre y enfermos, así como para los compañeros que lo necesitan.
Otros dos turnos de treinta hombres trabajan e los barcos de la “Pysbe” descargando el bacalao almacenado en las bodegas. (…).” (3)

Con la ciudad bajo control, ahora la atención se dirige a las columnas navarras que avanzan por la provincia. El doble esfuerzo de organizar de la nada un ejército carente de disciplina y en ocasiones de lo más básico, junto con el abastecimiento y ordenación de la retaguardia después de resquebrajarse el poder republicano, supuso un esfuerzo titánico para la recién creada Junta de Defensa.

La presencia de milicianos gallegos en los diferentes frentes abiertos en la provincia es notoria en Rentería, Peñas de Aya y Erlaitz, así como también en la defensa de Irún. La importancia demográfica del sindicato Avance Marino, junto con el carácter revolucionario del que venían haciendo gala sus afiliados, lo situaron como principal apoyo de la CNT en la lucha. Se confiaba en su capacidad y en la valía de sus hombres. La organización anarquista será la última en encuadrar a sus afiliados y simpatizantes en milicias propiamente dichas:

La CNT dándose perfecta cuenta de lo que las determinadas circunstancias del momento, e reunión de Comités y delegados de los pueblos de la provincia, ha estimado, con absoluta unanimidad, la imperiosa necesidad de unificar la acción de todas las actividades guerreras de cuantos confederados y simpatizantes estén dispuestos a luchar bajo las siglas de la CNT. (…) A este respecto se ha nombrado un Comité de Alistamiento y Control al objeto de constituir rápidamente las milicias de la CNT.(4)

En los listados confeccionados por la CNT gipuzkoana, encontramos una relación de gallegos afincados en Pasaia que combatieron en la provincia; sirvan como pequeño ejemplo: Ricardo Pastoriza Cao y Manuel Recamán Recamán (ambos de Marín, Pontevedra), Juan García Cambeiro y Juan Maneiro Folgar (ambos de Ribeira, A Coruña), Francisco Caamaño Fernández (A Pobra do Caramiñal, A Coruña), o José Creo Mayo (Tal, Muros, A Coruña).(5)

Según estimaciones vertidas por Manuel Chiapuso, el sindicato Avance Marino contaba al inicio de la sublevación con los “gallegos de Pasajes” (6), que rondaban los “dos mil y pico afiliados” (7).

A este contingente hay que añadir, como ya se ha dicho con anterioridad, los compatriotas huidos de Galicia por vía marítima. Además de los dos pesqueros mencionados, tenemos también noticia de la huída de un bonitero, el Arkale, que la noche del 23 de julio sale del puerto de Cariño (A Coruña) con 38 hombres a bordo: cuadros relevantes del SIP de Cariño, cenetistas de la comarca y socialistas de O Ferrol (A Coruña). Son los hermanos José, Manuel y Vicente Pita Armada, este último secretario del sindicato de pescadores; José Suárez Hermida, secretario de la Federación Coruñesa del PSOE, junto con su paisano y camarada el maestro Marcial Fernández; el líder de la CNT de Viveiro (Lugo), Manuel Rodríguez, O Roxo de Viveiro(8).

Arriban a Saint Nazaire 36 horas después de haber zarpado; son acogidos con los brazos abiertos y será un sindicato local el que se ocupe de su manutención; en agradecimiento a las atenciones dispensadas y en un gran gesto de solidaridad, ofrecen los 2.500 kgs de bonito que guardan en las bodegas, a un hospicio y a los trabajadores del astillero que llevan en huelga desde finales de junio(9). El 1 de agosto entran a territorio republicano por Hendaya para engrosar las milicias populares.

Requetés desfilando en Pamplona

Requetés desfilando en Pamplona camino a los frentes, el 19 de julio de 1936.
Fotografía en http://premindeiruna.blogspot.com.es/

El 19 de julio se produce en Navarra el alzamiento, las milicias del Requeté apenas se topan con oposición y ya ese mismo día parten columnas a los límites con Gipuzkoa. Tres son las columnas que parten de Pamplona siguiendo los pasos naturales; el coronel Beorlegui comanda una de estas columnas, en origen, su misión principal es auxiliar a los rebeldes donostiarras. La rendición de los cuarteles dará al traste con el cometido, pero abre la puerta para que los rebeldes fijen su atención en el cierre de la frontera, los esfuerzos de Beorlegui se encaminarán a conseguirlo.

El 20 de julio el capitán Cabello llega a Bera de Bidasoa, se hace con el control de la villa fácilmente y aguarda la venida de su relevo: El coronel Beorlegui. Será esta columna la que libre los combates contra milicianos de origen gallego y de la que nos interesa seguir el itinerario. Beorlegui tiene instrucciones de tomar Irún y cerrar la frontera y tomar también la capital de provincia. El cierre de la frontera complicaría mucho la situación de los republicanos, el peligro del aislamiento era realmente serio.

Para ello, en primera instancia avanza hacia el puente de Endarlaza, que lo colocaría a las puertas de Irún; se encuentra éste volado y decide volver sobre sus pasos para tomar el puerto de Arritxulegi(10), rodeando así las Peñas de Aya para caer sobre Oiartzun.

El 23 de julio, Beorlegui ataca Oiartzun defendida por 250 guardias civiles, 70 carabineros y un número indeterminado de milicianos(11), entre los que podría haber algunos de origen gallego. El militar cuenta con escasas fuerzas y, a pesar del éxito inicial con la conquista del barrio de Alcívar, la superioridad numérica del enemigo le obliga a hacerse fuerte en una loma cercana y es aislado de su línea de suministros.

El sitio transcurre sin cambios hasta el 26, cuando la columna del coronel Joaquín Ortiz de Zárate acude en auxilio de los requetés y consiguen además que los republicanos se retiren hacia Rentería.(12)

En Rentería, Pérez Garmendia se hace cargo de la defensa y establece ésta en el barrio de Ugaldetxo, ya que desde sus caseríos controla la carretera de Oiartzun; también sitúa una ametralladora en el campanario de la iglesia. Los milicianos toman posiciones en los caseríos, entre ellos hay un grupo de gallegos pasaitarras.(13)

Los requetés son rechazados en primera instancia y se repliegan a posiciones próximas al núcleo urbano; a mediodía comienza el ataque. Sobre el campo se despliegan la 1ª Cía. de Guías de Navarra al mando del capitán Villanova, la Cía. Morlán de Escopeteros de Lacar y la Cía. del teniente García del Pino.(14)

El avance es lento, condicionado por la ametralladora del campanario y la resistencia que ofrecen los leales; inexorablemente, se van imponiendo los navarros y ocupan el barrio de Las Agustinas avanzando hacia el puente de Santa Clara. Llegados a este punto, los requetés dudan si cruzar el puente, creen posible que vayan camino de una celada. En el ínterin hace aparición el “Tren Blindado” y consigue hacerlos retroceder con algunas bajas vistas, refugiándose en el convento de Las Agustinas y en algunos caseríos, donde son arrinconados por la citada ametralladora emplazada en el campanario(15), uno de estos caseríos es el de Lecumberri. Con la llegada de la anochecida los combates van decayendo en intensidad, reduciéndose al intermitente paqueo entre posiciones.

Las milicias leales al gobierno montan un puesto avanzado en una casa próxima al convento, donde se guarecen los navarros, conocida como Elizegi. El turno de guardia corre a cargo de un grupo de carabineros, un puñado de anarquistas de Trintxerpe y tres muchachos nacionalistas entre los que se encuentra Koldo Mitxelena. Estos muchachos, por ser vecinos de Rentería, saben que en la casa existe un oratorio perteneciente al confesor de la familia, pero finalmente es hallado y saqueado por los anarquistas:

Aparecieron revestidos de sotanas y capas pluviales, esgrimiendo hisopos e incensarios. Después de largos debates sobre la tolerancia cuando la necesidad es virtud depusieron por fin los bagajes.(16)

Para aquellos muchachos, debió suponer un verdadero sacrilegio la frivolidad de la que probablemente hicieron gala los milicianos, pero no dejaban de ser sus aliados en la lucha contra los alzados.

El 28 de julio, milicianos procedentes de Donostia traen la noticia de la rendición de los militares; una partida de milicianos gallegos esgrime fusiles del botín obtenido en los cuarteles. El entusiasmo se desborda, enciende la mecha de la moral de los combatientes que se lanzan en tromba contra las posiciones defendidas por los requetés. Estos abandonan las posiciones dejando atrás a seis heridos que son rematados en sus lechos, un nuevo episodio de la “justicia caliente”. En el transcurso de los combates fallece el comandante Augusto Pérez Garmendia.

La acción sobre Peñas de Aya.

Estabilizado el frente en Rentería a finales de julio, el peligro sobre la villa es todavía grande. Félix Liquiniano, histórico de la CNT donostiarra, concibe un plan por el cual acometer al enemigo por retaguardia y al mismo tiempo hostigar su línea de suministros. Consultadas las autoridades militares, que ven viable la iniciativa, se arma a una partida de 100 pescadores gallegos a los que se suman más milicianos donostiarras(17). En el batzoki de Irún solicitan el concurso de algún mendigozaile que les guíe por las trochas del monte, lamentablemente no llegan a un entendimiento y no consiguen el guía deseado. Aún así la operación continua en marcha y esa noche pernoctan en unas escuelas; a las 4 de las mañana parte un convoy compuesto por 3 coches y 10 camiones en un ambiente de euforia y camaradería:

Milicianos en Alegia

Milicianos en Alegia (Gipuzkoa).
Fotografía en http://vehiculosblindadosdelaguerracivil
.blogspot.com.es/

Donostiarras y gallegos simpatizaron rápidamente. El mismo ideal les unía.(18)

La comitiva es cañoneada desde el monte Arkale por fuerzas del Requeté bajo las órdenes de García del Pino, que lo habían ocupado el pasado día 28. La columna no sufre contratiempo alguno y consigue cruzar, de hecho serán los últimos vehículos en cruzar la carretera de Donostia-Irún.

Una vez dejan los vehículos, una partida de milicianos gallegos se destaca como avanzadilla, topándose con el teniente de carabineros Ortega, que había desplegado a sus hombres en las proximidades de Peñas de Aya(19). Más tarde al grueso de la columna le proporcionará un guía y una ametralladora.

Pronto, la excursión pasa factura a los marineros gallegos, poco habituados a caminatas por los vericuetos del monte; además hay que añadir que calzan katiuskas. Quejas, bufidos y juramentos en su idioma natal acompañan cada trecho.

Se decide dividir la avanzadilla en dos grupos para abarcar más terreno; uno de estos grupos llega a la ermita de San Antón, que permanece ocupada por fuerzas del Requeté; después de un intercambio de disparos los milicianos se retiran ante la llegada de refuerzos enemigos. El otro grupo ha tenido más fortuna, traen a unos requetés a los que han sorprendido en tareas de batida. Los prisioneros son conducidos a Pasaia para ser interrogados en los locales de Avance Marino. Así averiguan que ruta utiliza el enemigo para abastecer a las columnas que combaten en Oiartzun.

Ocupadas las Peñas de Aya y las alturas de Pikoketa y Pagogaña, enseguida los milicianos arriman el hombro para cavar trincheras y levantar parapetos. Al día siguiente se realiza una descubierta en dirección Oiartzun y en el paso de Arritxelugi descubren la reata de mulos que suministran víveres y municiones a Beorlegui. Se toma la determinación de preparar una emboscada, para lo cual, una partida intenta cruzar al otro lado de la trocha dando un rodeo, encontrando en el camino un caserío ocupado por los requetés que tirotean a los milicianos; a su vez la otra parte de la partida hace lo propio sobre la reata de mulos. Ésta es dispersada y los milicianos gallegos se hacen con cinco mulas como botín.

La segunda noche al raso es demasiado para los gallegos trintxerpetarras, deciden abandonar las posiciones y regresar llevándose consigo los fusiles. Se les intenta convencer de lo contrario pero no hay nada que hacer; afortunadamente se consigue contactar con el secretario de Avance Marino, Juan Varela, para que devuelvan las armas y así poder enviar hombres que cubran el hueco.

Se conforma de este modo, la primera línea defensiva para hacer frente a las columnas navarras. Apoyándose en Endarlaza por un lado y continuando por las alturas de Pagogaña, Pikoketa, Peñas de Aya y el monte Erlaitz, cuya cumbre alberga las ruinas de un pequeño fuerte que había prestado sus servicios en la última guerra carlista. Desde el fuerte se hostiga la línea de suministros que cubre la ruta Lesaka-Oiartzun(20), donde se han emplazado unos cañones. En Pikoketa se emplaza una ametralladora en un caserío con escasa guarnición.

Sergio Balchada


(1) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(2) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(3) Frente Popular, 1/08/1936.
(4) Frente Popular, 17/08/1936.
(5) Control de Milicias de la CNT.
(6) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
(7) Ibídem.
(8) Los entresijos de la huída del Arkale en Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(9) Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(10) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(11) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(12) La columna de Ortiz de Zárate estaba compuesta por las siguientes fuerzas: El tercio de Lacar: Cía. Gil de Arévalo, Cía. Ferriz, Cía. Morlán (Escopeteros de Lacar); Una Cía. del Regimiento América; una sección de Ametralladoras y otra de Morteros; más algunas piezas de artillería. En Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(13) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(14) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(15) Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
(16) Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
(17) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007. Los donostiarras estaban capitaneados por Liquiniano y Rivera.
(18) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
(19) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(20) Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.


    Bibliografía

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    Otras fuentes

  • Testimonio de Mateo Balbuena en entrevista realizada en su domicilio el día 3/06/2010.
  • Periódico “Frente Popular”.
  • Archivo Irargi.

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