Ruta posiciones defensivas de Las Tetas.
Serra d’Espadà (Castelló)

Posiciones defensivas de Las Tetas en la Serra d'Espadà - 00

Posiciones defensivas de Las Tetas.
Serra d’Espadà (Castelló)

Sierra de Espadán, julio de 1938. En plena ofensiva del Levante por parte sublevada, se encuentra la última línea de defensa republicana para proteger la provincia de Valencia y la misma capital, sede, desde noviembre de 1936, del gobierno de la Segunda República Española. Es la llamada Línea XYZ, que se ubica entre los límites de ambas provincias, en un terreno montañoso y agreste, de cimas secas y abrasadas por el sol en esta época del año. En pleno centro del macizo y formando parte de la línea defensiva se encuentran dos cotas de 871 y 875 metros de altura conocidas, por sus formas, con el nombre de “Las Tetas” o “Las Gemelas”.
Las tropas republicanas allí apostadas tienen ordenes de no retroceder, de no abandonar sus posiciones; dichas órdenes del gobierno de Valencia, a través de un Informe redactado por el Jefe de Estado Mayor del Grupo de Ejércitos y enviado a las tropas el 9 de julio de 1938, son claras: “defender a toda costa las posiciones que se les confían, sin pensar en repliegue de ninguna clase, teniendo en cuenta que su resistencia ha de permitir al Ejército de Levante retirarse al amparo de la línea, con lo que dispondrá del tiempo necesario para reorganizar sus Unidades desgastadas”.
Pero a su vez, la toma de estas colinas supone, para el mando sublevado, una de las claves para la posesión total de la sierra y con ello, una puerta abierta hacia la conquista de Valencia. En pleno avance que parece imparable, los sublevados piensan que aquí tampoco serán detenidos. Pero aquí, la resistencia republicana además de ser feroz es efectiva y el avance para las tropas de Franco va a resultar inviable.
Con todo esto, el 10 de julio de 1938 comienza el ataque sublevado con el objetivo de tomar ambas posiciones. Las tropas en el sector son las pertenecientes al Destacamento de Enlace, a cuyo mando se encuentra el teniente coronel García Valiño. El Tercio de Lácar, con el apoyo del Tercio de Montejurra, intentan el asalto de las posiciones republicanas en tres ocasiones. Son rechazados cada vez contando con numerosas bajas al final del día. Hasta el día 18 no se realiza un nuevo intento de asalto por parte del bando sublevado tras concentrar un mayor número de tropas. En esta ocasión, al final del día se ha conseguido tomar una de las dos Tetas, a casi tiro de piedra de la otra.
Esa misma noche del 18 al 19 de julio, el bando republicano lanza una serie de contrataques para recuperar la posición perdida. Estos asaltos los realizan las brigadas mixtas 129 y 207, que defienden la zona y que forman parte del Cuerpo de Ejército A, mandado por el coronel Güemes. En estos asaltos se llega al combate cuerpo a cuerpo por la cima. Al final, las tropas republicanas son rechazadas por la 5ª Bandera de la Legión y el 2º Batallón de San Marcial, apostados en la posición.
Los combates se prolongan durante varios días más, con nuevos intentos por parte republicana de recuperar el terreno perdido en los que se llega de nuevo a los combates cuerpo a cuerpo en la misma cumbre, y durísimos ataques contra las defensas republicanas, por parte sublevada, pero todos ellos fueron repelidos y solo siguieron causando gran número de bajas en ambos bandos.
A partir del día 25 de julio los ataques sublevados empezaron a ser menores hasta casi desaparecer. El gobierno de la República había lanzado la ofensiva del Ebro, con la que se buscaba liberar presión de este frente e intentar volver a unir el terrirorio republicano reciéntemente partido en dos, con la llegada del ejército sublevado al Mediterráneo en Vinaroz. Por este motivo importantes fuerzas del bando sublevado fueron desplazadas a ese sector.
Todavía durante el mes de agosto se vuelven a registrar nuevos intentos republicanos por recuperar la cota perdida, pero también son rechazados.
Tras estos últimos combates, el frente quedó estabilizado en toda esta zona, ocupando cada bando una de las colinas hasta el final de la guerra. Las tropas sublevadas se encontraban detenidas a unos 50 kilómetros de Valencia.

Las posiciones de Las Tetas se encuentran en la Sierra de Espadán, al sur de la provincia de Castelló, en la Comunidad de Valencia. A medio camino de la carretera entre las localidades de Algimia de Almonacid y Alcudia de Veo, existe un pequeño aparcamiento desde donde se accede a ‘La Nevera’. Al otro lado de la carretera sale una pista que asciende la ladera del monte(imagen 1) y que tomaremos hasta una bifurcación en la que hay un letrero de madera indicando el camino al pico de La Rápita(imágenes 2 y 3), el cual sale a la izquierda y el que seguiremos. Un trecho más adelante llegaremos a otra bifurcación que también tomaremos a la izquierda. Siguiendo en esta dirección, encontraremos más adelante, a mano derecha, un camino de acceso a una casa visible a simple vista(imagen 4). Dejando la casa a mano izquierda tomamos el camino que asciende por al lado de esta(imagen 5), el cual nos va a conducir ya hasta la primera Teta. La senda es empinada y nos conduce hasta la cima de La Teta que permaneció en manos republicanas, en la cual no hay ninguna fortificación y desde la que ya se observa a escasa distancia La Teta del bando sublevado. Seguiremos el camino que desde aquí desciende a un cercano collado entre ambas colinas. Continuando la marcha deberemos estar pendientes para tomar una pequeña senda, a mano derecha, que asciende, por una pendiente también bastante empinada, hacia la segunda Teta(imagen 6). Esta es la que fue tomada y mantenida del lado sublevado y que se fortificó debido a la vulnerabilidad a la que estaba sometida bajo el fuego republicano.
Desde el principio de la ruta, este camino está marcado con los colores de señalización de senderos blanco y amarillo (sendero de pequeño recorrido), hasta la última bifurcación que sube a la segunda Teta.
Como curiosidad se puede observar, en el techo de uno de los búnkeres de La Teta sublevada, la inscripción realizada por alguno de sus constructores que, con gran ironía reza: “Viva la muerte a los 95 años”.

Dani García

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La Batalla Olvidada

La Batalla Olvidada
Juan Francisco Fuertes Palasí y Carlos Mallench Sanz
Divalentis SL, 2006

La llamada Batalla de Levante es el episodio menos tratado en la historiografía de la Guerra Civil, una batalla menor, una “anécdota” periférica que —de manera deliberada en unos casos o inconscientemente en otros— ha sido siempre relegada. Podemos hablar sin un ápice de exceso de una Batalla Olvidada en la que los trascendentales sucesos de los frentes castellonenses han quedado disueltos, como desvinculados del necesario encadenamiento de la crónica de nuestra contienda. Huyendo de tediosos análisis estructurales y cuantitativos este libro pretende, siguiendo un modelo narrativo y ameno, recuperar para la Historia la llamada Batalla de Levante, una de las operaciones militares en la que más unidades se movieron, la que concentró a las más selectas unidades franquistas, la gran mayoría de sus capacidades de fuego, la práctica totalidad de sus generales, la que más estragos y destrucciones causó sobre las poblaciones y una de las que más víctimas militares y civiles provocó. La historia arrinconada de la resistencia en la sierra de Espadán, prácticamente a las puertas de Valencia, y que resultó ser clave para prolongar la agónica supervivencia de la República durante varios meses más.

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