Hitzaldia “Anarkismoa eta bere parte hartzea Gipuzkoako defentsan” / Conferencia “El anarquismo y su participación en la defensa de Gipuzkoa”

El viernes 20 octubre, a las 19.00 horas, y dentro del ciclo de conferencias “1936/07/18ko Estatu Kolpea Gipuzkoa eta Nafarroan / El Golpe de Estado del 18/07/1936 en Gipuzkoa y Navarra”, nuestro compañero Sergio Balchada, miembro de Lubakikoak, ofrecerá la conferencia con el título “El anarquismo y su participación en la defensa de Gipuzkoa. El Sindicato Avance Marino. Los anarquistas gallegos en Gipuzkoa”.

Este ciclo de conferencias están organizadas por la Asociación por la Memoria Histórica Islada Ezkutatuak en colaboración con el Ayuntamiento de Lasarte-Oria y la Diputación Foral de Gipuzkoa. Se celebran en la Sala Antonio Mercero del Ayuntamiento de Lasarte-Oria.



Cartel Hitzaldia Anarkismoa eta bere parte hartzea Gipuzkoako defentsan / Conferencia El anarquismo y su participación en la defensa de Gipuzkoa

Cartel Hitzaldia / Conferencia


Crónica Falencia / Hitzaldia “Anarquistas galegos en Euskadi: O Batallón Bakunin”

El pasado día 16 de septiembre nuestro compañero Sergio Balchada ofreció una conferencia en el Fato Cultural Daniel Castelao de Trintxerpe, Pasaia (Gipuzkoa), sobre los anarquistas galegos en Euskadi durante la Guerra Civil Española. Muchos de ellos eran residentes en Trintxerpe y pertenecientes al sindicato, afecto a la CNT, Avance Marino y formaron parte del Batallón Bakunin, nº1 de la CNT en el frente vasco. Sobre el Bakunin y su devenir en la guerra se basó la conferencia, acompañando a sus integrantes hasta caida del Frente Vasco y sus últimos combates en Cantabria antes de la rendición en Santoña.
La conferencia se desarrolló durante una hora y media, ante una reducida pero selecta audiencia, y finalizó con un tiempo para preguntas que se alargó ante la participación de los asistentes. Tras esto, un grupo de hijas de milicianos galegos, se acercaron para preguntar y compartir la información que tenían sobre sus familiares con nuestro compañero.
Desde Lubakikoak queremos agradecer al Fato Cultural Daniel Castelao por la labor que realiza para no perder la Memoria de tantas personas que combatieron convencidas en defensa de sus ideas.

Dani García

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Falencia / Hitzaldia “Anarquistas galegos en Euskadi: O Batallón Bakunin”

El próximo sábado día 16 a las 12 horas nuestro compañero Sergio Balchada, miembro de Lubakikoak Elkartea, impartirá una charla en La Tenencia de Alcaldía de Trintxerpe. Sergio nos desgranará las vicisitudes de los anarquistas gallegos que se integraron en las filas del batallón CNT Nº 1 Bakunin para combatir al fascismo. Trabajadores del mar que, desde mediados de los años 20, residían precisamente en Trintxerpe o en las poblaciones aledañas, aglutinados en su mayoría en el sindicato afecto a la CNT Avance Marino.

Agradecemos desde aquí la invitación de la asociación Fato Cultural Galego Daniel Castelao de Trintxerpe, que desde hace 40 años se ocupa de poner en valor la cultura gallega en Euskadi.



Cartel Falencia / Hitzaldia "Anarquistas galegos en Euskadi: O Batallón Bakunin"

Cartel Falencia / Hitzaldia


Gallegos en los Frentes Guipuzcoanos
(II Parte)

La Batalla por Irún.

Estabilizado el frente, a principios de agosto en la zona del Bidasoa después de los combates acontecidos en Rentería, el coronel Beorlegui considera que es llegado el momento de caer sobre Irún. Para que la población pase de manos, primero debe rebasar las dos líneas defensivas que los republicanos han establecido para detenerlos. La primera barrera la componen los montes Pikoketa, Gorostiaga, Erlaitz y Pagogaña, contando también con las posiciones de Peñas de Aya y Endarlaza. La segunda línea tiene como bastión el monte San Marcial, acompañado de los altos de Elaiza y Zubelzu, así como también con el cuartel de carabineros de Puntza.(1)

Teniente Coronel José Solchaga

Teniente Coronel José Solchaga, Brigadas Navarras
Fotografía en www.euskomedia.org

El 7 de agosto, el teniente coronel José Solchaga, decide que es imperioso eliminar los reductos desde los cuales hostigan la línea de suministros y, de paso, posibilitar la progresión hacia la frontera. Para ello comienza la operación con una acción sorpresa que consigue arrebatar Pikoketa. Seguidamente, la madrugada del 15 de agosto, la columna Ortiz de Zárate asalta Erlaitz y Pagogaña; el combate es feroz y los milicianos gallegos se defienden con unos “cañoncitos” y blindados artesanales(2), posiblemente fabricados en Trintxerpe. En Erlaitz encontramos como jefe de centuria al socialista ferrolano José Suárez Hermida(3), que había llegado en el Arkale. En el ataque participa el regimiento América que debe retirarse con cuantiosas bajas; esa tarde se realiza por segunda vez un asalto, esta vez a cargo de las 2ª y 3ª Cías. del Tercio de Lacar, que se ve coronado por el éxito. Simultáneamente, García Valiño despliega 3.000 hombres ante Peñas de Aya y toma la posición.(4)

A partir de este momento la guerra toma otro rumbo, otro cariz; sobretodo con la llegada de refuerzos del ejército africano y de los primeros aviones y tanques ligeros italianos. Para completar el cerco, ya desde principios de agosto, los cañones del crucero Almirante Cervera, el destructor Velasco y el acorazado España, no dejan de castigar a la población, junto con algunos aviones italianos que bombardean Pasajes, Irún y Hondarribia.

El día 19, los rebeldes reinician la ofensiva castigando el flanco izquierdo republicano, Elaiza y Zubelzu; este sufre la embestida de la columna García Valiño, que consigue desalojar a sus ocupantes. Será por poco tiempo, un contraataque leal echa por tierra el triunfo rebelde. Fracasados estos intentos, la aviación se ensaña con el monte San Marcial, como preludio de los asaltos que no modifican el statu quo.(5)

El 31 amanece con una lluvia de obuses y granadas sobre las posiciones en San Marcial, se persigue el ablandamiento tanto físico como moral de los combatientes. El asalto da comienzo cuando cesa el bombardeo, distribuidas las fuerzas en dos columnas:

  • Columna del coronel Utrilla: 4 Cías. del requeté; 2 Centurias de Falange y 1 Cía. del VII Bon. de Montaña de Flandes.
  • Columna del teniente coronel Los Arcos: 5 Cías. del Regimiento América; 5 Cías del Requeté y la II Bandera del Tercio de la Legión.(6)

El objetivo no es tomado y las fuerzas deben retirarse a los puntos de partida. En la defensa de San Marcial, la Centuria del ferrolano José Suárez Hermida, a buen seguro está exhausta y satisfecha por la exitosa defensa, pero no saben lo que les viene encima.

Milicianos en San Marcial

Milicianos en el monte San Marcial (Gipuzkoa).
Fotografía en www.asociacionrepublicanairunesa.org

Se repite el mismo guión el día 1 de septiembre: los bombardeos se suceden mañana y tarde acompañados de aviones italianos; en uno de los ataques García Valiño es herido y evacuado. Las milicias populares aguantan el chaparrón una vez más.

Al día siguiente nuevamente se repite el bombardeo que precede el avance de la infantería; la refriega se extiende a lo largo de toda la mañana y a las 15 hrs los legionarios ocupan la cumbre de San Marcial.(7) Simultáneamente, tanques italianos desalojan el cuartel de carabineros de Puntza; las milicias se repliegan sobre la ermita donde resisten el embate hasta las primeras sombras de la noche, momento en que los rebeldes consiguen al fin el control del monte.(8)

El 4 de septiembre la República pierde Behobia y el puente Internacional, el cerco sobre Irún es asfixiante y nadie confía en un desenlace venturoso.

El 5 Irún cae en manos de los sublevados, pero todavía se resiste en el puente internacional; por ello, el propio Beorlegui acompaña a una columna de tanques, con el fin de observar la situación e impartir las órdenes pertinentes. Mientras estudia los reductos del enemigo es herido e una pierna. Tras ser atendido con una cura de urgencia, prosigue realizando sus funciones en primera línea; lo que en un principio parece una herida sin importancia, derivará en el fallecimiento del militar a los pocos días.

En la retirada, milicianos anarquistas incendian algunos edificios de la villa, algunas voces en los sectores más conservadores culpan a gallegos y asturianos de los incendios.(9)

En los combates de Irún, José Cadabal Cadabal, afiliado a Avance Marino, es dado por desaparecido(10); otros consiguen llegar a Francia y regresar a territorio republicano, gracias a un tren fletado por el gobierno de León Blum.

La Toma de Donostia.

Las milicias del Frente Popular se repliegan para defender la capital. Se establece la nueva línea defensiva entre el Jaizkibel y el alto de Gaintziruzketa; por el sector de Hernani-Astigarraga se encastilla Santiagomendi. Precisamente, esta última posición es responsabilidad de la CNT, y ésta la pone bajo la batuta de los gallegos de Trintxerpe, comandados por un asturiano, hasta totalizar casi a 50 milicianos de origen galaico en Santiagomendi; algunos de ellos son: Los hermanos Juan y Donato Armental de Corrubedo (A Coruña); Manuel Parada Rosendo de Posmarcos (A Coruña); Juan Miguez Esteiro de Redondela (Pontevedra); o Manuel Cervo Maceda de Viveiro (Lugo).

Civiles vascos evacuados observan los combates y bombardeos en Irún

Civiles vascos evacuados observan los combates y bombardeos en Irún desde la orilla francesa.
Fotografía en http://hendayetxingudi.canalblog.com

La moral se había derrumbado con la pérdida de Irún y el poderío técnico del enemigo era claramente superior al propio; la carencia de medios en el lado republicano era desesperada:

Teníamos orden de permanecer agachados y vigilantes sin disparar ni un solo tiro, porque teníamos poca munición.(11)

La posesión de Santiagomendi se hace vital porque controla unos de los accesos a la capital y además, su captura puede actuar de efecto dominó para el derrumbe del frente en Rentería y la toma de Hernani y Astigarraga.

El 7 de septiembre la columna Los Arcos conquista Gaintzirusketa, enlazando de este modo con sus camaradas en Oiartzun. Como era previsible, cuatro días después, los combates se trasladan a Hernani y Santiago mendi, donde revisten dureza. Será el 12 cuando se tomen al asalto las posiciones guarecidas por los muchachos de Avance Marino. Jesús Carballo testigo excepcional de los combates nos cuenta

“..vimos que desde unos caseríos situados a nuestra derecha, estaban pasando soldados en dirección a la ermita. El jefe ordenó disparar con el alza del fusil a seiscientos metros, (…). Se les veía pasar de uno en uno, y la orden era de disparar cuando se les viera bien porque teníamos poca munición. El asturiano, cogió uno de los morteros y lo instaló por delante del parapeto.” (12)

La Junta de Defensa de San Sebastián convoca una reunión de urgencia, el cariz de los hechos insta a tomar una complicada decisión. La ciudad se ve rodeada por tres cuartas partes; Lezo y Pasajes cañoneadas desde el Jaizkibel, los rebeldes han cortado el suministro de agua y electricidad; se pretende sondear a cada grupo político en la conveniencia de persistir la lucha en la ciudad, con su consecuente destrucción, o evacuarla mientras todavía haya tiempo a Bizkaia, porque el enemigo parece no darse prisa en cortar la carretera a Bilbao.

Finalmente se concluye evacuar de Donostia, de la forma más ordenada posible, a la población. De una población de unos 80.000 habitantes, alrededor de 50.000 donostiarras eligen el destierro(13); los pescadores gallegos ponen a disposición de las autoridades los bous de pesca, para transportar a los miles de evacuados; otros huyen por la carretera con sus enseres personales a pie, en coches, camionetas, en los camiones blindados, autobuses; el abanico es amplio porque los trenes también fueron utilizados como medio de evacuación.

Requetés entrando en Donostia

Requetés entrando en Donostia (Gipuzkoa).
Fotografía en Fondo Pascual Marín de la Fototeka Kutxa

Jesús Carballo, tras sortear diversas vicisitudes, consigue llegar a Pasaia por la noche. Lo recibe una villa silenciosa, desierta y a oscuras. Acude al puerto y constata que la mayor parte de la flota ha zarpado y algunos pescadores de Trintxerpe tratan de hundir un barco en “Punta Cruces“, con el objeto de bloquear la entrada al puerto.(14) El navío en cuestión es el vapor “Jata Mendi“, y los pescadores que se afanan en su hundimiento son pescadores afiliados al sindicato “Alianza Marítima”(15). Jesús Carballo será uno de los últimos milicianos en evacuar Pasaia.

A la mañana siguiente, los pasos de los requetés alteran el silencio reinante, ocupan Pasaia sin resistencia, parece que todos se han ido.

“Trintxerpe, cuando las tropas de Franco, al frente de Beorlegui, entraron, se fue toda la gente y también se llevaron todos los barcos. Sólo quedó un barco en construcción que lo estábamos haciendo nosotros. Por la calle sólo se oía el maullar de los gatos que salían a los balcones. El hecho de que dejen Trintxerpe hay que tener en cuenta que era un foco de CNT – FAI, tipo comunistoide, y de allí la huída. Con el tiempo fueron regresando.” (16)

A su paso, las milicias en retirada van volando los puentes para dificultar la marcha del enemigo que le pisa los talones. En las alturas próximas a Eibar se establecerá el nuevo frente a principios de octubre. Agotadas las fuerzas tras los combates en el Kalamua y sus inmediaciones, el sector se estabiliza hasta el año próximo.

El éxodo de guipuzcoanos es continuo y pronto supondrán un serio problema para el naciente Gobierno de Euzkadi.

Sergio Balchada


(1) Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
(2) Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
(3) Información facilitada al autor por el investigador gallego Dionisio Pereira.
(4) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(5) Ibídem.
(6) Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
(7) Ibídem.
(8) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(9) Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
(10) Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
(11) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(12) Ibídem.
(13) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(14) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(15) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(16) Ibídem.


    Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los Últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011.
  • Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
  • Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
  • Barruso Barés, Pedro. Violencia Política y Represión durante la Guerra Civil y el primer Franquismo (1936-1945). San Sebastián, 2005.
  • Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
  • Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
  • De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978.
  • Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
  • Fraser, Ronald. Recuérdalo tú y recuérdalo a Otros. Historia oral de la guerra civil española. Tomo I y II, Barcelona, 1979.
  • Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
  • Iparragirre, Pilar. Félix Likiniano. Miliciano de la Libertad. Tafalla, 1994.
  • Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
  • Jiménez de Aberasturi, J.C. (Dir.). Historia de Rentería. Ayto. de Rentería, 1996.
  • Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
  • Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
  • Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donosita, 2006.
  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
  • Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras Fuentes

  • Testimonio de Mateo Balbuena en entrevista realizada en su domicilio el día 3/06/2010.
  • Periódico “Frente Popular”.
  • Archivo Irargi.

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Gallegos en los Frentes Guipuzcoanos
(I Parte)

En artículos anteriores publicados, pudimos ser testigos de los combates urbanos que tuvieron lugar en el mes de julio de 1936 en la capital donostiarra, conducentes a frenar a los sediciosos que se habían alzado en la ciudad. En dichos combates participaron en primera línea numerosos gallegos anarquistas, muchos de ellos integrantes del sindicato trintxerpetarra de la CNT Avance Marino.

Una vez sofocada la intentona en la ciudad, los esfuerzos se encaminaron a detener a las fuerzas del requeté carlista que, divididas en tres columnas, llegaban de Navarra con la intención de dominar la provincia y sobre todo, hacerse con Donostia.

Colaboración de Avance Marino en el Esfuerzo de Retaguardia.

El entusiasmo por las victorias obtenidas propició que los sindicatos ganaran prestigio y hasta sus sedes se acercase la ciudadanía para dirimir los problemas más cotidianos. En la provincia nacen tres Juntas de Defensa con “jurisprudencia” en determinado territorio, cada una de diferente signo político. Así tenemos una en Eibar de claro signo socialista, otra en Azpeitia bajo la batuta del PNV y una tercera en Donostia presidida por el socialista Miguel Amilibia y donde conviven las diferentes sensibilidades leales al gobierno republicano.

Milicianos de Pasaia

Milicianos de Pasaia antes de salir hacia el frente.
Fotografía en http://www.antxo.com/

En Pasaia también se crea una Junta de Defensa con cuatro comisarías: Orden Público, Guerra, Finanzas y Abastos. La CNT, con protagonismo de Avance Marino, controlará las comisarías de Guerra y Orden Público. El sindicato moviliza enseguida a sus afiliados y simpatizantes en cuadrillas de trabajo que intentan paliar las necesidades básicas de la población. Como primera medida se coordinan turnos de trabajo de 30 hombres con la tarea de repartir el bacalao estibado en los almacenes de la PYSBE, lugar en el que permanecían debido a la huelga que desde mayo mantenían los trabajadores del mar. Colectivizan la flota pesquera en ausencia de los armadores, cuadrillas de marineros se dedican a la puesta a punto de navíos y aperos de pesca; luego estos mismos bous saldrán a faenar, las capturas son entregadas a los hospitales y comedores populares. Como receptor de los fusiles obtenidos en los cuarteles, se encargará de armar a las partidas de milicianos que marchan al frente. Además de armarlos, hacen entrega al miliciano de sus correspondientes cartucheras y correaje, manta, toalla y buzo azul(1).

Los testimonios que Xavier Portugal recoge del padre Gelasio Aramburu en su obra(2), nos aclaran como era el día a día en Pasaia bajo la autoridad de los anarquistas gallegos; afirma el sacerdote que el templo continuó abierto al culto con toda normalidad, el padre caminaba en sotana por las calles sin temor a represalias, asevera también que no cometieron asesinatos ni atropellos. La única cosa que desaprueba es que “blasfemaban horriblemente”.

El periódico Frente Popular se hace eco de la labor desarrollada por los marineros gallegos bajo un sonoro titular: Cómo cooperan los entusiastas pescadores de Trincherpe a la obra común.

“Esta sufrida gente de mar ha sido la primera que se ha puesto en plan de lucha. Acudieron a la capital en cuanto tuvieron noticia de que su presencia era necesaria,.
Hicieron otros trabajos de metalurgia a los que no se habían dedicado nunca. (…).
Por otra parte, dos parejas de pesca salen a la mar con objeto de procurar pescado para los hospitales de sangre y enfermos, así como para los compañeros que lo necesitan.
Otros dos turnos de treinta hombres trabajan e los barcos de la “Pysbe” descargando el bacalao almacenado en las bodegas. (…).” (3)

Con la ciudad bajo control, ahora la atención se dirige a las columnas navarras que avanzan por la provincia. El doble esfuerzo de organizar de la nada un ejército carente de disciplina y en ocasiones de lo más básico, junto con el abastecimiento y ordenación de la retaguardia después de resquebrajarse el poder republicano, supuso un esfuerzo titánico para la recién creada Junta de Defensa.

La presencia de milicianos gallegos en los diferentes frentes abiertos en la provincia es notoria en Rentería, Peñas de Aya y Erlaitz, así como también en la defensa de Irún. La importancia demográfica del sindicato Avance Marino, junto con el carácter revolucionario del que venían haciendo gala sus afiliados, lo situaron como principal apoyo de la CNT en la lucha. Se confiaba en su capacidad y en la valía de sus hombres. La organización anarquista será la última en encuadrar a sus afiliados y simpatizantes en milicias propiamente dichas:

La CNT dándose perfecta cuenta de lo que las determinadas circunstancias del momento, e reunión de Comités y delegados de los pueblos de la provincia, ha estimado, con absoluta unanimidad, la imperiosa necesidad de unificar la acción de todas las actividades guerreras de cuantos confederados y simpatizantes estén dispuestos a luchar bajo las siglas de la CNT. (…) A este respecto se ha nombrado un Comité de Alistamiento y Control al objeto de constituir rápidamente las milicias de la CNT.(4)

En los listados confeccionados por la CNT gipuzkoana, encontramos una relación de gallegos afincados en Pasaia que combatieron en la provincia; sirvan como pequeño ejemplo: Ricardo Pastoriza Cao y Manuel Recamán Recamán (ambos de Marín, Pontevedra), Juan García Cambeiro y Juan Maneiro Folgar (ambos de Ribeira, A Coruña), Francisco Caamaño Fernández (A Pobra do Caramiñal, A Coruña), o José Creo Mayo (Tal, Muros, A Coruña).(5)

Según estimaciones vertidas por Manuel Chiapuso, el sindicato Avance Marino contaba al inicio de la sublevación con los “gallegos de Pasajes” (6), que rondaban los “dos mil y pico afiliados” (7).

A este contingente hay que añadir, como ya se ha dicho con anterioridad, los compatriotas huidos de Galicia por vía marítima. Además de los dos pesqueros mencionados, tenemos también noticia de la huída de un bonitero, el Arkale, que la noche del 23 de julio sale del puerto de Cariño (A Coruña) con 38 hombres a bordo: cuadros relevantes del SIP de Cariño, cenetistas de la comarca y socialistas de O Ferrol (A Coruña). Son los hermanos José, Manuel y Vicente Pita Armada, este último secretario del sindicato de pescadores; José Suárez Hermida, secretario de la Federación Coruñesa del PSOE, junto con su paisano y camarada el maestro Marcial Fernández; el líder de la CNT de Viveiro (Lugo), Manuel Rodríguez, O Roxo de Viveiro(8).

Arriban a Saint Nazaire 36 horas después de haber zarpado; son acogidos con los brazos abiertos y será un sindicato local el que se ocupe de su manutención; en agradecimiento a las atenciones dispensadas y en un gran gesto de solidaridad, ofrecen los 2.500 kgs de bonito que guardan en las bodegas, a un hospicio y a los trabajadores del astillero que llevan en huelga desde finales de junio(9). El 1 de agosto entran a territorio republicano por Hendaya para engrosar las milicias populares.

Requetés desfilando en Pamplona

Requetés desfilando en Pamplona camino a los frentes, el 19 de julio de 1936.
Fotografía en http://premindeiruna.blogspot.com.es/

El 19 de julio se produce en Navarra el alzamiento, las milicias del Requeté apenas se topan con oposición y ya ese mismo día parten columnas a los límites con Gipuzkoa. Tres son las columnas que parten de Pamplona siguiendo los pasos naturales; el coronel Beorlegui comanda una de estas columnas, en origen, su misión principal es auxiliar a los rebeldes donostiarras. La rendición de los cuarteles dará al traste con el cometido, pero abre la puerta para que los rebeldes fijen su atención en el cierre de la frontera, los esfuerzos de Beorlegui se encaminarán a conseguirlo.

El 20 de julio el capitán Cabello llega a Bera de Bidasoa, se hace con el control de la villa fácilmente y aguarda la venida de su relevo: El coronel Beorlegui. Será esta columna la que libre los combates contra milicianos de origen gallego y de la que nos interesa seguir el itinerario. Beorlegui tiene instrucciones de tomar Irún y cerrar la frontera y tomar también la capital de provincia. El cierre de la frontera complicaría mucho la situación de los republicanos, el peligro del aislamiento era realmente serio.

Para ello, en primera instancia avanza hacia el puente de Endarlaza, que lo colocaría a las puertas de Irún; se encuentra éste volado y decide volver sobre sus pasos para tomar el puerto de Arritxulegi(10), rodeando así las Peñas de Aya para caer sobre Oiartzun.

El 23 de julio, Beorlegui ataca Oiartzun defendida por 250 guardias civiles, 70 carabineros y un número indeterminado de milicianos(11), entre los que podría haber algunos de origen gallego. El militar cuenta con escasas fuerzas y, a pesar del éxito inicial con la conquista del barrio de Alcívar, la superioridad numérica del enemigo le obliga a hacerse fuerte en una loma cercana y es aislado de su línea de suministros.

El sitio transcurre sin cambios hasta el 26, cuando la columna del coronel Joaquín Ortiz de Zárate acude en auxilio de los requetés y consiguen además que los republicanos se retiren hacia Rentería.(12)

En Rentería, Pérez Garmendia se hace cargo de la defensa y establece ésta en el barrio de Ugaldetxo, ya que desde sus caseríos controla la carretera de Oiartzun; también sitúa una ametralladora en el campanario de la iglesia. Los milicianos toman posiciones en los caseríos, entre ellos hay un grupo de gallegos pasaitarras.(13)

Los requetés son rechazados en primera instancia y se repliegan a posiciones próximas al núcleo urbano; a mediodía comienza el ataque. Sobre el campo se despliegan la 1ª Cía. de Guías de Navarra al mando del capitán Villanova, la Cía. Morlán de Escopeteros de Lacar y la Cía. del teniente García del Pino.(14)

El avance es lento, condicionado por la ametralladora del campanario y la resistencia que ofrecen los leales; inexorablemente, se van imponiendo los navarros y ocupan el barrio de Las Agustinas avanzando hacia el puente de Santa Clara. Llegados a este punto, los requetés dudan si cruzar el puente, creen posible que vayan camino de una celada. En el ínterin hace aparición el “Tren Blindado” y consigue hacerlos retroceder con algunas bajas vistas, refugiándose en el convento de Las Agustinas y en algunos caseríos, donde son arrinconados por la citada ametralladora emplazada en el campanario(15), uno de estos caseríos es el de Lecumberri. Con la llegada de la anochecida los combates van decayendo en intensidad, reduciéndose al intermitente paqueo entre posiciones.

Las milicias leales al gobierno montan un puesto avanzado en una casa próxima al convento, donde se guarecen los navarros, conocida como Elizegi. El turno de guardia corre a cargo de un grupo de carabineros, un puñado de anarquistas de Trintxerpe y tres muchachos nacionalistas entre los que se encuentra Koldo Mitxelena. Estos muchachos, por ser vecinos de Rentería, saben que en la casa existe un oratorio perteneciente al confesor de la familia, pero finalmente es hallado y saqueado por los anarquistas:

Aparecieron revestidos de sotanas y capas pluviales, esgrimiendo hisopos e incensarios. Después de largos debates sobre la tolerancia cuando la necesidad es virtud depusieron por fin los bagajes.(16)

Para aquellos muchachos, debió suponer un verdadero sacrilegio la frivolidad de la que probablemente hicieron gala los milicianos, pero no dejaban de ser sus aliados en la lucha contra los alzados.

El 28 de julio, milicianos procedentes de Donostia traen la noticia de la rendición de los militares; una partida de milicianos gallegos esgrime fusiles del botín obtenido en los cuarteles. El entusiasmo se desborda, enciende la mecha de la moral de los combatientes que se lanzan en tromba contra las posiciones defendidas por los requetés. Estos abandonan las posiciones dejando atrás a seis heridos que son rematados en sus lechos, un nuevo episodio de la “justicia caliente”. En el transcurso de los combates fallece el comandante Augusto Pérez Garmendia.

La acción sobre Peñas de Aya.

Estabilizado el frente en Rentería a finales de julio, el peligro sobre la villa es todavía grande. Félix Liquiniano, histórico de la CNT donostiarra, concibe un plan por el cual acometer al enemigo por retaguardia y al mismo tiempo hostigar su línea de suministros. Consultadas las autoridades militares, que ven viable la iniciativa, se arma a una partida de 100 pescadores gallegos a los que se suman más milicianos donostiarras(17). En el batzoki de Irún solicitan el concurso de algún mendigozaile que les guíe por las trochas del monte, lamentablemente no llegan a un entendimiento y no consiguen el guía deseado. Aún así la operación continua en marcha y esa noche pernoctan en unas escuelas; a las 4 de las mañana parte un convoy compuesto por 3 coches y 10 camiones en un ambiente de euforia y camaradería:

Milicianos en Alegia

Milicianos en Alegia (Gipuzkoa).
Fotografía en http://vehiculosblindadosdelaguerracivil
.blogspot.com.es/

Donostiarras y gallegos simpatizaron rápidamente. El mismo ideal les unía.(18)

La comitiva es cañoneada desde el monte Arkale por fuerzas del Requeté bajo las órdenes de García del Pino, que lo habían ocupado el pasado día 28. La columna no sufre contratiempo alguno y consigue cruzar, de hecho serán los últimos vehículos en cruzar la carretera de Donostia-Irún.

Una vez dejan los vehículos, una partida de milicianos gallegos se destaca como avanzadilla, topándose con el teniente de carabineros Ortega, que había desplegado a sus hombres en las proximidades de Peñas de Aya(19). Más tarde al grueso de la columna le proporcionará un guía y una ametralladora.

Pronto, la excursión pasa factura a los marineros gallegos, poco habituados a caminatas por los vericuetos del monte; además hay que añadir que calzan katiuskas. Quejas, bufidos y juramentos en su idioma natal acompañan cada trecho.

Se decide dividir la avanzadilla en dos grupos para abarcar más terreno; uno de estos grupos llega a la ermita de San Antón, que permanece ocupada por fuerzas del Requeté; después de un intercambio de disparos los milicianos se retiran ante la llegada de refuerzos enemigos. El otro grupo ha tenido más fortuna, traen a unos requetés a los que han sorprendido en tareas de batida. Los prisioneros son conducidos a Pasaia para ser interrogados en los locales de Avance Marino. Así averiguan que ruta utiliza el enemigo para abastecer a las columnas que combaten en Oiartzun.

Ocupadas las Peñas de Aya y las alturas de Pikoketa y Pagogaña, enseguida los milicianos arriman el hombro para cavar trincheras y levantar parapetos. Al día siguiente se realiza una descubierta en dirección Oiartzun y en el paso de Arritxelugi descubren la reata de mulos que suministran víveres y municiones a Beorlegui. Se toma la determinación de preparar una emboscada, para lo cual, una partida intenta cruzar al otro lado de la trocha dando un rodeo, encontrando en el camino un caserío ocupado por los requetés que tirotean a los milicianos; a su vez la otra parte de la partida hace lo propio sobre la reata de mulos. Ésta es dispersada y los milicianos gallegos se hacen con cinco mulas como botín.

La segunda noche al raso es demasiado para los gallegos trintxerpetarras, deciden abandonar las posiciones y regresar llevándose consigo los fusiles. Se les intenta convencer de lo contrario pero no hay nada que hacer; afortunadamente se consigue contactar con el secretario de Avance Marino, Juan Varela, para que devuelvan las armas y así poder enviar hombres que cubran el hueco.

Se conforma de este modo, la primera línea defensiva para hacer frente a las columnas navarras. Apoyándose en Endarlaza por un lado y continuando por las alturas de Pagogaña, Pikoketa, Peñas de Aya y el monte Erlaitz, cuya cumbre alberga las ruinas de un pequeño fuerte que había prestado sus servicios en la última guerra carlista. Desde el fuerte se hostiga la línea de suministros que cubre la ruta Lesaka-Oiartzun(20), donde se han emplazado unos cañones. En Pikoketa se emplaza una ametralladora en un caserío con escasa guarnición.

Sergio Balchada


(1) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(2) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(3) Frente Popular, 1/08/1936.
(4) Frente Popular, 17/08/1936.
(5) Control de Milicias de la CNT.
(6) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
(7) Ibídem.
(8) Los entresijos de la huída del Arkale en Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(9) Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(10) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(11) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(12) La columna de Ortiz de Zárate estaba compuesta por las siguientes fuerzas: El tercio de Lacar: Cía. Gil de Arévalo, Cía. Ferriz, Cía. Morlán (Escopeteros de Lacar); Una Cía. del Regimiento América; una sección de Ametralladoras y otra de Morteros; más algunas piezas de artillería. En Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(13) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(14) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(15) Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
(16) Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
(17) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007. Los donostiarras estaban capitaneados por Liquiniano y Rivera.
(18) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
(19) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(20) Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.


    Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011.
  • Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
  • Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
  • Barruso Barés, Pedro. Violencia Política y Represión durante la Guerra Civil y el primer Franquismo (1936-1945). San Sebastián, 2005.
  • Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
  • Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
  • De Irujo, Manuel. La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto. Madrid, 1978.
  • Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
  • Fraser, Ronald. Recuérdalo tú y recuérdalo a Otros. Historia oral de la guerra civil española. Tomo I y II, Barcelona, 1979.
  • Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
  • Iparragirre, Pilar. Félix Likiniano. Miliciano de la Libertad. Tafalla, 1994.
  • Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
  • Jiménez de Aberasturi, J.C. (Dir.). Historia de Rentería. Ayto. de Rentería, 1996.
  • Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
  • Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
  • Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
  • Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras fuentes

  • Testimonio de Mateo Balbuena en entrevista realizada en su domicilio el día 3/06/2010.
  • Periódico “Frente Popular”.
  • Archivo Irargi.

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Días de plomo: Gallegos en la defensa de Donostia, julio de 1936
(II parte)

En Bilbao la intentona golpista había sido controlada sin demasiadas complicaciones por el gobernador civil, el pontevedrés José Echeverría Novoa. Conocedores allí de los combates desarrollados en las calles donostiarras, se solicitan voluntarios para integrar una columna que acuda en ayuda de la capital gipuzkoana. Éstos deben presentarse en un instituto bilbaíno frente a Correos. Finalmente parten 166 hombres; a su frente un gallego, Justo Rodríguez Rivas. Natural de Verín (Ourense), era guardia de asalto con grado de teniente. Descabezada la rebelión en Bilbao, la duda sobre sus verdaderas inclinaciones políticas dieron con sus huesos en una celda. Avalado por el Teniente Coronel Gabriel Aizpuru y por Francisco Ciutat, es puesto en libertad y se le encomienda la dirección de la citada columna.(1)

Salen la mañana del día 22 de julio, de camino se desvían a Mondragón porque el destacamento local de la guardia civil se ha sublevado y se niegan a abandonar el cuartel; Justo Rodríguez se aproxima y parlamenta con el oficial al mando consiguiendo que depongan su actitud y se unan a la columna. Precisamente en esta población coincide con Augusto Pérez Garmendia y enseguida ponen rumbo a Donostia junto a un tercer grupo que desde Eibar salva el trayecto en ferrocarril.(2)

Llegados a las cercanías de la ciudad se decide penetrar por dos puntos mientras el tren continúa hasta la Estación del Norte. Justo Rodríguez se abre paso por Aldapeta; en vanguardia un blindado artesanal con milicianos gallegos de Trintxerpe avanza por la calle Urbieta, recibe el impacto de un mortero que lo hace volcar, sus ocupantes corren ilesos a resguardarse.

A su vez Pérez Garmendia hace aparición por Miraconcha y la calle San Martín sorprendiendo a los rebeldes que se ven obligados a pasar a la defensiva. El tren de Eibar se detiene en la estación, los milicianos se precipitan fuera y son recibidos por la ametralladora sita al final de la calle Iztueta, hay algunas bajas vistas y las milicias quedan fijadas en el andén.

Casino de San Sebastián después de los combates

Casino de la ciudad (actual ayuntamiento) después de los combates.
Fotografía tomada de http://www.donostia.org/

Los combates se recrudecen y Pérez Garmendia se hace cargo de las operaciones, para ello enlaza con los responsables de la CNT y establece el puesto de mando en los bajos del número 47 de la calle Easo.(3) Tras sucederse unas horas más de combates los rebeldes optan por retirarse, algunos consiguen alcanzar los cuarteles, mientras otros se atrincheran en diferentes edificios de la ciudad en espera de ser auxiliados por sus camaradas de armas: El Casino, el Club Náutico, la Equitativa, el Gobierno Militar, el Círculo Easonense y el Hotel María Cristina. Pasado el meridiano del día, las milicias se dedicarán a sofocar los núcleos que todavía resisten.

En el puerto de Pasaia permanece atracado el Torpedero Nº3 de la marina, milicianos de Avance Marino, de UGT y del PC lo abordan y toman el control del mismo ante la pasividad de la tripulación y del teniente Amador González.(4) Persuaden al oficial de la conveniencia de poner rumbo a la bahía de la Concha y hostigar las plazas ocupadas por los rebeldes, éste se niega tajante, no quiere responsabilizarse de los posibles daños colaterales que pueda causar el ataque. Entonces Juan Varela, secretario de Avance Marino extiende un documento firmado donde exime al teniente de toda culpa recayendo en su persona toda responsabilidad.(5) El torpedero enfila proa hacia la isla de Santa Clara y abren fuego contra el Club Náutico y el Casino con parco resultado. Las baterías de Ametzagaña los obligan a retirarse.

La tarde avanza inexorable y los focos de resistencia son sofocados, bien porque son tomados al asalto (como es el caso del Casino) o porque son abandonados o sus ocupantes enarbolan bandera blanca. Todos excepto el hotel María Cristina que continúa aguantando las embestidas de los milicianos. Las ametralladoras rebeldes son dueñas absolutas del paso del puente del Kursaal donde permanece abandonado un camión blindado con sus dos ocupantes muertos; incluso se ha intentado aproximar un camión cisterna de la CAMPSA para rociar el hotel con gasolina.(6) El plan se frustró con la muerte del conductor cuando enfilaba el camión hacia las verjas del hotel.

Nuevamente entran en liza los pescadores gallegos con el Torpedero Nº 3, esta vez desde la desembocadura del Urumea, el objetivo es obviamente el hotel. No consiguen alcanzar el objetivo pero algunos proyectiles impactan contra el Teatro María Eugenia donde las milicias del Frente Popular se guarecen. Garmendia es tajante y ordena que se retiren. La participación del torpedero causó una fuerte impresión a los sitiados y comenzó a abrirse una brecha en la moral. Al cabo de unas horas sábanas blancas son descolgadas de las ventanas, el hotel se rinde.

Tras la caída del hotel la Estación del Norte y La Equitativa son abandonados; la ya famosa ametralladora de la calle Iztueta es silenciada con una pieza de artillería que consigue que sus servidores la abandonen a su suerte.

La ciudad queda en manos de las organizaciones obreras que enseguida se afanan en plasmar, por un breve período de tiempo, sus teorías sociales. Pero una preocupación mayor viene a canalizar los esfuerzos del Frente Popular; los cuarteles de Loyola y las alturas inmediatas todavía representan un peligro real que deben atajar de inmediato.

Milicianos durante los combates en el cementerio de Polloe

Milicianos durante los combates en el cementerio de Polloe.
Fotografía en http://www.donostia.org/

El 24 de julio las milicias comienzan a hostigar las posiciones rebeldes que son rodeadas; se asalta el cementerio de Polloe donde Justo Rodríguez dirige a las milicias entre las cuales hay numerosos marineros de Trintxerpe. Las milicias son contenidas por los tiradores de élite, las bajas son cuantiosas por lo que el ataque se paraliza, ocupándose diferentes posiciones en torno a los cuarteles, a Polloe y Ametzagaña. Se corta el suministro de luz y agua del cuartel.

El 25 se opta por cambiar de táctica, un viejo avión apodado el “Abuelo” deja caer sobre los cuarteles octavillas con mensajes de los familiares de los soldados, algunos desertan cuando van a hacer la aguada.

El día 26 se asaltan simultáneamente el alto de Ametzagaña y el cementerio de Polloe(7); en la refriega en el cementerio el teniente de asalto Justo Rodríguez Rivas es herido de gravedad en el vientre. Luis Arbella también se encuentra en el mismo lugar, esto es lo que nos cuenta:

Estábamos nosotros allí en posiciones (en el cementerio de Polloe), y un buen día sacaron ellos una bandera blanca para parlamentar. Íbamos a ir: entre ellos Antxon Andonegui, yo y algunos más y los militares no dejaron, porque tenían que ser ellos los que tenían que ir a parlamentar. Y efectivamente salió (¿Cómo se llamaba aquel Teniente de Asalto?¿Cómo?). No me acuerdo. Bueno salieron tres y cuando estuvieron a huevo, como generalmente se dice, ellos tiraron y nos mataron a alguien. Iban a parlamentar y los mataron en el camino.(8)

Justo Rodríguez no fallece allí mismo, si no que es trasladado al Hospital San Ignacio donde muere pocas horas después.(9) Posteriormente el cuerpo será trasladado a Bilbao donde se oficiará el sepelio con la presencia de autoridades.(10)

Los combates se suceden en los alrededores del cuartel, un avión gubernamental entra en liza y arroja dos bombas que causan graves desperfectos en uno de los muros de los cuarteles. El ataque exaspera a Vallespín que quiere a toda costa enviar un escrito en tono amenazador a las autoridades civiles, pero se topa con la oposición de la oficialidad, a cuya cabeza Carrasco junto al comandante Herce son de la opinión de tomar una actitud más conciliadora invitándoles a parlamentar. Finalmente consiguen imponerse bajo la condición de que los receptores fuesen los diputados, ya que para Vallespín eran la única autoridad civil que consideraba legítima.

A la mañana siguiente se decreta un tenso alto el fuego y en el puente de ingreso a los cuarteles se encuentran ambas partes. Por parte de los militares hacen acto de presencia el coronel Carrasco, el teniente coronel Vallespín y el comandante Herce; de parte de las autoridades civiles acuden a la cita los diputados Miguel Amilibia (PSOE), Irazusta, Manuel de Irujo, Picabea y Lasarte (todos del PNV).

Los diputados exigen la rendición incondicional; Vallespín obviamente se niega tajante a aceptar estas condiciones “Eso es: que el ratón imponga condiciones al gato.(11) Los diputados dan un tiempo a los militares para que reflexionen sobre lo propuesto o para que aporten otras sugerencias que se puedan tener en cuenta.

La moral de los sitiados no vive sus mejores momentos, Vallespín se encuentra solo una vez más, la mayoría de los oficiales se inclinan por capitular y la idea de intentar una salida para enlazar con los navarros es desechada porque no confían en la lealtad de la tropa una vez fuera. Vallespín huye a las 6:30 horas de los cuarteles y se refugia en el cercano monasterio de Uba (desde donde es testigo de la rendición), más tarde en Astigarraga un coche lo conducirá a Pamplona.

Milicianos de la CNT en el asalto al cuartel de Loyola

Milicianos de la CNT haciendo acopio de armas tras la toma de los cuarteles.
Fotografía en Archivo CNT

Aprovechando al confusión inicial, miembros de la CNT introducen camiones por la parte posterior de los cuarteles y se hacen con un botín de 1.400 fusiles y municiones que almacenaron en el cuartel que los gallegos pasaitarras tenían en Bidebieta.(12) Esta acción no sienta nada bien a sus aliados que exigen la repartición de los fusiles; la CNT se niega alegando que cuando se tomó el hotel María Cristina fueron excluidos del reparto de armas.

La presencia de gallegos en los combates registrados en la capital gipuzkoana entre los días 22 y 28 de julio de 1936 en las filas, mayormente de la CNT, es destacada. Al contingente galaico del sindicato trintxerpetarra Avance Marino ya de por si elevado, hay que sumar la llegada de al menos dos barcos pesqueros a Pasai-San Pedro que venían huyendo de Galicia. Desconocemos el puerto de partida, pero recientes estudios de Dionisio Pereira apuntan que antes el 22 de julio hay localizadas dos fugas por mar desde la provincia de A Coruña.(13) Cuatro tripulantes de estos pesqueros resultaron fallecidos durante los combates donostiarras: Manuel Ramos Sanpedro, José Lage Iza, Serafín Ubeira y Clemente Queipo.(14)

Sergio Balchada


(1) Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978
(2) A su regreso a la capital guipuzcoana la columna estaba integrada por 3000 hombres, a los 166 voluntarios con los que había partido desde Bilbao el Teniente de Aslato Justo Rodríguez, se habían sumado 300 milicianos bilbaínos y 300 dinamiteros asturianos, además en la población se unieron más milicianos de la comarca del Deba, en Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
(3) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
(4) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(5) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
(6) Testimonio de Mateo Balbuena al autor en entrevista realizada e 3/06/2010 en Lezama (Araba)
(7) Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los Últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011
(8) Luis Arbella estaba afiliado a la UGT, más tarde entraría a formar parte del Bon. Rusia. Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
(9) Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
(10) Frente Popular, 25/07/1936.
(11) De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978.
(12) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
(13) Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(14) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.


    Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los Últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011.
  • Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
  • Chiapuso, Manuel; Jiménez de Aberasturi, Luis Mª. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
  • De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978.
  • Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
  • Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
  • Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donostia, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras Fuentes

  • Hemeroteca de Koldo Mitxelena Kulturunea
  • Entrevista al miliciano comunista Mateo Balbuena el 03/06/2010.

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Días de plomo: Gallegos en la defensa de Donostia, julio de 1936
(I parte)

A partir de los años 20 se instala en la vecina población de Pasaia una importante colonia de marineros gallegos. Nace así el barrio pasaitarra de Trintxerpe y con él el sindicato Avance Marino integrado en la CNT y donde los pescadores galaicos van a aglutinar fuerzas en contra de las terribles condiciones laborales de las que son víctimas.

En mayo de 1936 los trabajadores del mar del puerto de Pasaia inician una huelga que se enquistará ante la negativa de la patronal a ceder ni un ápice en las demandas de sus asalariados y la negativa de éstos a reincorporarse a sus puestos de trabajo.

Por aquel entonces, solicitaban los marineros 375 pts. al mes, con una gratificaciónde 50 pts. para los que iban a los caladeros más lejanos, en razón de la subida de un 3% en los precios de las subsistencias; Bolsín de Trabajo establecido y controlado por los sindicatos, para terminar con los favoritismos y la especulación con el empleo; incremento de las tripulaciones de los bous y de las parejas, para reducir las jornadas laborales que estaban entre las 15 y las 18 horas; cumplimiento efectivo de los descansos; un mes de vacaciones pagadas; mejora de las condiciones sanitarias,de seguridad y de habitabilidad de los barcos…(1)

La huelga se mantiene todavía activa a mediados de julio cuando las guarniciones africanas se sublevan contra el gobierno. El día 18 de julio Miguel González Inestal, secretario del sindicato trintxerpetarra, acude al Gobierno civil a reunirse con el gobernador Jesús Artola Goicoechea con el que está negociando el fin de la huelga; la entrevista es interrumpida por el coronel León Carrasco, a la sazón jefe militar de la provincia. El coronel asegura que su lealtad y la de sus hombres están con el gobierno constituido en las urnas. Una vez el coronel abandona el despacho de Artola, Inestal telefonea a la sede del sindicato Avance Marino la consigna es que se preparen para lo que pueda suceder.

Pescadores en una lonja de Pasaia

Pescadores en una lonja de Pasaia
(archivo Kutxa Fototeka)
En Pasaia el sindicato Avance Marino comienza a movilizar a su gente y se forman patrullas armadas que se sitúan en puntos estratégicos de la población con la tarea de pedir la documentación y detener y registrar los coches que circulan por la calzada. También acuden a Rentería gentes de Trintxerpe en labores de vigilancia y cacheo.

El foco principal fue Trincherpe, un barrio de Pasajes, y costó cierto tiempo reducirlos a la impotencia. (…). Honradamente he de decir que en Rentería, aparte de crear una situación de inseguridad, atemorizar a honrados ciudadanos y pedir documentación, no hicieron nada más. Sin embargo crearon un ambiente sumamente desagradable.(2)

El palacio de Salinas es incautado por los gallegos pasaitarras y en el se instala una fábrica de explosivos.(3) En los talleres Luzuriaga y Torrea de Pasajes San Pedro(4) se blindan camiones para enviar al frente. Estos blindados artesanales no eran más que camiones o camionetas recubiertos de planchas de metal, a las que se practicaban unas aberturas por las cuales sacar el cañón de los fusiles y la correspondiente para el conductor. Uno de estos blindados partió de Pasaia el día 22 de julio en dirección a Tolosa en una descubierta; en la carretera se topan con una avanzadilla enemiga y en la refriega éstos últimos salen victoriosos. Sus tripulantes fueron fusilados in situ(5) al socaire de la “justicia caliente” que se aplicó rigurosamente en ambos bandos durante el verano del 36.

Desconocemos cuantos milicianos ocupaban el camión, al menos sabemos que uno de ellos se llamaba Manuel Gil García e ingresó cadáver el mismo día 22 en el Hospital Civil de Pasajes. Era vecino de Trintxerpe donde se ganaba la vida como marinero, pero natural de Marín (Pontevedra) y tenía 31 años.(6)

Con la cercanía de los cuarteles de Loyola donde la tropa permanecía acantonada, la capital gipuzkoana no podía respirar tranquila. Por otro lado, las fuerzas civiles afines a la sublevación comienzan a reunirse en el interior del Buen Pastor la madrugada del día 19 en espera de los militares que habían prometido armarlos.

Esa misma madrugada el coronel Carrasco se ve sitiado por grupos de izquierdistas armados en el edificio del Gobierno Militar; sin saber muy bien cómo alguien abre fuego contra el edificio y se entabla un intercambio de disparos. El coronel telefonea al Gobierno Civil informando del ataque y reiterando su adhesión al gobierno de la República. El tiroteo arrecia y esta vez el militar telefonea a los cuarteles solicitando refuerzos. En su auxilio parten dos blindados bajo las órdenes del teniente Leoz; la columna de socorro es recibida a tiros a su paso por el Boulevard siendo alcanzado mortalmente un soldado.(7) Ante la ausencia de Carrasco el teniente coronel Vallespín intenta convencer a la oficialidad que permanece dubitativa pero no logra su objetivo frustrando así que tomen la iniciativa y se hagan con la ciudad fácilmente.

El nerviosismo crece entre los elementos civiles comprometidos con la trama golpista; la mañana del 19 todavía continúan aguardando que los militares se subleven; las patrullas de izquierdistas armados no les auguran un futuro prometedor si son identificados. Que los militares no van a acudir a la cita se hace evidente; por lo tanto deciden abandonar el Buen Pastor, algunos acuden a los cuarteles; otros en cambio tratan de enlazar con las columnas de requetés que avanzaban hacia la capital o en su defecto alcanzar la muga con Navarra.

A lo largo de ese día las milicias prosiguen estableciendo controles de vigilancia y el cuartel de la Guardia de Asalto de “La Brecha” es acometido para hacerse con las armas que hay en su interior.

El día 20 de julio el Comandante del Estado Mayor Augusto Pérez Garmendia   arriba a Donostia, va camino de Oviedo tras conocer las noticias en su lugar de vacaciones en Francia, para presentarse ante el general Aranda su inmediato superior. Los responsables del Frente Popular le proponen su inclusión como jefe militar de las milicias populares; la carestía de mandos competentes era alarmante. Pérez Garmendia acepta el puesto y una de las primeras medidas que se adoptan es la formación de una columna que se dirija a Vitoria donde el alzamiento ha triunfado, uniéndose previamente a otra columna de Eibar que debe llevarles armas. Junto a esta tropa miliciana se quiere reforzar la expedición con soldados del cuartel de Loyola. Carrasco promete colaborar con una compañía y baterías. Ordena al teniente Presilla que se haga cargo de preparar una compañía de Zapadores y 2 baterías de 155 mm; y que se una la mañana del 21 con la columna.(8)

En la columna se quiere incluir tanto a los gallegos de Trintxerpe como a los que han llegado huyendo de su tierra en barco después de enfrentarse en vano contra los sublevados. A los primeros se les temía por su condición de anarquistas de armas tomar; a los segundos por las noticias que traían de la brutal represión desatada en Galicia y que iban exaltando los ánimos.

Entre otras ventajas que nos proporcionaba la expedición, era una de ellas la de retirar de la ciudad, del puerto y de la frontera a unos cuantos cientos de gentes extrañas al País, singularmente gallegos, que imprimía un sello de violencia exótico e inconveniente a nuestra causa, que era la defensa de la República (…)Realmente controlábamos mal a aquellos grupos armados, extraños y pintorescos que daban un tinte extraño a la amable vida guipuzcoana y al carácter y maneras de producirse del país.(9)

A pesar de la alarma suscitada no se conocen actos de vandalismo o asesinatos perpetrados por los anarquistas gallegos.

El 21 a las 10 de la mañana la columna compuesta por 60 camiones inicia la marcha sin que los militares hayan hecho acto de presencia. El teniente coronel Vallespín presenta una serie de evasivas excusando la presencia del contingente de militares; no obstante añade que tan pronto puedan saldrán a reunirse con las milicias. Si hacemos caso a las cifras manejadas por Manuel de Irujo en sus memorias, la columna estaba integrada por alrededor de 5000 milicianos donde “tal vez una mitad aproximada, hablaban castellano con tono gallego.(10) La marcha de los camiones por las calles iba acompañada de gritos revolucionarios y banderas rojinegras; en verdad debió de ser un espectáculo que puso los pelos de punta a los sectores conservadores de Donostia.

Vacía la ciudad de considerables fuerzas izquierdistas Vallespín consigue hacer valer su criterio y declara el Estado de Guerra en toda la provincia. Asegura las alturas inmediatas a los cuarteles asegurando al mismo tiempo los accesos desde la ciudad. En Ametzagaña sitúa 2 piezas de 155 MM y despliega una compañía al mando del capitán Álvaro Padilla que también ocupa el manicomio de Uba. En el cementerio de Polloe y el convento de las Hermanitas de la Caridad se despliegan 100 hombres a cuyo frente está el capitán Miquel; entre esta tropa hay tiradores de elite. (11)

Barricada en el barrio de Amara

Una de las barricadas en el barrio de Amara
(CDMH Salamanca, fondo Erich Andres)

Vallespín telefonea al Gobierno Civil e insta a las autoridades a que se rindan bajo amenaza de bombardeo de la ciudad.(12)En la ciudad la actividad es febril y se comienzan a montar las primeras barricadas en los accesos a la ciudad y en las bocacalles de las principales arterias de la ciudad. Esa noche el comandante Velasco, siguiendo el curso del Urumea llega hasta el puente de Hierro con 2 blindados y una heterogénea tropa de soldados, guardias civiles, guardias de asalto y carabineros.(13) La ciudad los recibe con las calles sumidas en la completa oscuridad, dudan; temen una emboscada. El capitán Velasco regresa sobre sus pasos.

Así llegamos a la madrugada del 22 de julio. El capitán de artillería Joaquín Arana sobreviene sobre la ciudad con 800 hombres entre soldados, fuerzas del orden y paisanos pertrechados con correajes y uniformes; un blindado y morteros.(14) Los rebeldes penetran por el barrio de Amara y progresan por las calles Urbieta y Prim; las primeras escaramuzas tienen lugar en las inmediaciones del teatro de Bellas Artes con elementos de la CNT que se van replegando hacia la calle Larramendi donde se ubican los locales del sindicato y se han levantado barricadas. Es en esta zona donde la CNT articula un entramado defensivo apoyándose en los citados locales; en las escuelas de Amara y en las azoteas de los edificios de la manzana(15) que resultó eficaz y detuvo el avance de los rebeldes. Los combates se enquistan durante toda la mañana, por momentos revistan cotas de una dureza sorprendente; el control de las azoteas desde las que los anarquistas lanzan explosivos caseros es crucial para el desenlace del combate; se reciben refuerzos por parte de elementos comunistas y socialistas que no acaban de decantar la balanza hacia el lado de las milicias.

En el éxito de la enconada resistencia de los combates tuvo mucho que ver el sindicato Avance Marino; hasta en dos ocasiones se desplazó Félix Liquiniano al local del sindicato procurando en su primer viaje “Algunas botellas incendiarias y algunos cartuchos de dinamita con la mecha preparada.(16) Una vez agotado el arsenal, Liquiniano regresa a Trintxerpe donde es testigo de la febril actividad que las mujeres de los pescadores tienen entre manos: “las mujeres continúan afanándose unas en la elaboración de explosivos rudimentarios; mientras otras se dedican a las labores de recolección de botellas para llenar de gasolina.(17)

Mientras los combates se suceden en la calle Larramendi, una porción de la columna rebelde se desgaja del grueso y toma posiciones en los jardines de la estación del Norte, situando una ametralladora al final de la calle Iztueta la que mantiene en jaque durante horas a las fuerzas populares que se mueven por los accesos al barrio de Atotxa.(18)

Sergio Balchada


(1) Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donostia, 2006.
(2) Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
(3) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(4) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(5) Ibídem.
(6) Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(7) Se trata del ingeniero Sangenís, en Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
(8) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(9) De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978. Desde el principio de la contienda la máxima preocupación del PNV fue la de mantener el orden en retaguardia y no permitir desmanes.
(10) De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978. Esta cifra que nos da Irujo se antoja hinchada por el autor; o bien fue tanta la impresión que le causó el desfile de los 1800 milicianos reforzados con 1 secc. De la guardia civil y otra de carabineros, esta última estimación en: Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008
(11) Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978. estos tiradores de elite estaban casualmente de paso por los cuarteles camino de un concurso de tiro entre regimientos. Pronto se revelarían muy eficaces.
(12) De hecho Vallespín ordena a las piezas de Ametzagaña que disparen al mar. La impresión debió ser enorme ya que del Gobierno Civil salieron a la carrera los responsables del Frente Popular.
(13) Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
(14) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(15) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
(16) Ibídem.
(17) Ibídem.
(18) Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.


    Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los Últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011.
  • Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
  • Chiapuso, Manuel; Jiménez de Aberasturi, Luis Mª. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
  • De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978.
  • Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
  • Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
  • Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donostia, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras Fuentes

  • Hemeroteca de Koldo Mitxelena Kulturunea
  • Entrevista al miliciano comunista Mateo Balbuena el 03/06/2010.

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