El Batallón Celta: Os Leóns do Norte

En el Diario Oficial del País Vasco se decreta el 27 de octubre de 1936 la militarización de las Milicias de Voluntarios. Enseguida los diferentes partidos y sindicatos que combaten a los golpistas comienzan a articular una serie de batallones con los que hacer frente a los fascistas. La CNT organiza siete batallones de infantería y entre ellos el CNT Nº6 Celta. Más adelante, en abril del 37, se integra en la 12ª Brigada de la 4ª División como el batallón Nº 30 del Cuerpo de Ejército de Euskadi. La formación del batallón Celta es tardía, corresponde a mediados de noviembre. Tiene su cuartel en el colegio de los Salesianos de Barakaldo. Su comandante es Luis Vázquez Rodriguez nacido en A Pobra de Trives (Ourense).

Miembros del Batallon Celta CNT nº6. Larrabetzu finales de mayo de 1937

Miembros del Batallon Celta CNT nº6. Larrabetzu (Bizkaia) finales de mayo de 1937. El segundo por la izquierda es Manuel Fuentes González de A Pobra do Caramiñal (A Coruña).
Fotografía: FAL (Fundación Anselmo Lorenzo)

El Celta intenta aglutinar a los gallegos residentes en Vizcaya y Gipuzkoa, donde destaca el importante contingente de marineros que viven y trabajan en Trintxerpe (Pasaia, Gipuzkoa). Barrio que se dio a conocer como la quinta provincia gallega. También se hace un llamamiento a los paisanos que, o bien están repartidos por los distintos batallones del Euzkadiko Gudarostea; o bien todavía no se han movilizado como voluntarios de primera hora. Evadidos y desertores del ejército sublevado de filiación izquierdista, grupos que huyen de la represión por mar desde la Galicia.

A principios de diciembre el Celta se despliega en el monte Kalamua, muy cerca de Markina (Bizkaia) y de la raya con Gipuzkoa. La madrugada del día 3 capturan al capitán Juan Barquero Barquero cuando intenta cruzar hacia las líneas enemigas. Este capitán estaba implicado en la fallida trama golpista articulada por los militares en el bilbaíno cuartel de Garellano, y que desde entonces permanecía en paradero desconocido.

Precisamente ese mismo día se hace eco el periódico Euzkadi Roja de la solicitud de una bandera que lleve como emblema algo que simbolice la región gallega. La petición, en nombre del batallón, corre a cargo del capitán Manuel Lampón Ríos (A Pobra do Caramiñal, A Coruña) y del teniente José Paz Dávila (posiblemente también de A Pobra do Caramiñal).

El día 26 de ese mismo mes el batallón entra en combate. Los fascistas atacan en el sector para hacerse con las posiciones más avanzadas del Kalamua, apenas separadas 200 metros las unas de las otras, y que defienden los gallegos del Celta. El embate enemigo es de tal magnitud que produce, en un primer momento, el abandono de los parapetos defendidos. Se topan con uno de los batallones de ANV que sube al monte como refuerzo. Los gudaris del mismo reprueban la actitud de los gallegos provocando que el batallón se recomponga y organice un contraataque mediante el cual retoma la posición abandonada. Soportará los diversos contraataques lanzados por los requetés. Esta jornada fallecen entre otros el teniente Manuel Aguete Lino natural de Loira (Marín, Pontevedra) o el miliciano Andrés Pérez Millán de A Pobra do Caramiñal (A Coruña).

Desde enero de 1937 el frente vasco va a caracterizarse por la tranquilidad después de la frustrada ofensiva sobre Legutio (Araba) por parte republicana. No se contabilizan combates de entidad excepto los habituales paqueos y duelos artilleros, o la pequeñas escaramuzas que para nada modifican el estado general del frente de guerra. Esta tónica va a mudar drásticamente a partir del 31 de marzo de 1937. El general Emilio Mola quiere finalizar de una vez por todas con el frente vizcaíno y emprende una ofensiva que promete llegar a Bilbao en dos semanas. Pero la realidad es que se va a demorarse dos meses y medio la toma de la capital vizcaína.

Cuenta para la ocasión con las Brigadas de Navarra, fuerzas muy combativas y fogueadas. Y también con la inestimable colaboración de la Legión Cóndor alemana y también de la Aviazione Legionaria italiana.

Al inicio de la ofensiva el Celta pasa a defender el puerto de Krutzeta sito junto a la carretera que comunica Legutio con Aramaio en la frontera entre las provincias de Araba y Bizkaia. Cuando los gallegos son relevados de la primera línea por el batallón Eusko Indarra (ANV Nº2), los gudaris nacionalistas deben defenderse de un ataque enemigo en un campo donde yacen muertos del batallón Celta, posiblemente fruto de algún contraataque nocturno o efectuado a la víspera según recoge en su diario el Comandante Pablo Beldarrain.

La progresión del Ejército franquista es lenta. En buena medida debido a la orografía característica del país y al espíritu combativo de milicianos y gudaris. A cada instante la línea del frente se ve modificada y sin apenas descanso los batallones deben acudir a los diferentes frentes abiertos.

Después de disfrutar de un descanso, el batallón acude esta vez al sector de Elorrio (Bizkaia) a finales de abril. En junio ocupan posiciones en el conocido como Cinturón de Hierro de Bilbao. Una suerte de último reducto, de última línea defensiva que circunvala la capital vizcaína; los gallegos van a ocupar diferentes trincheras en un inexorable repliegue que va a mermar profundamente la moral de los combatientes.

Batallón Celta en Larrabetzu

Batallón Celta CNT nº6 en Larrabetzu (Bizkaia)
Fotografía: FAL (Fundación Anselmo Lorenzo)

El 12 de junio el Ejército de Franco ataca y quiebra el Cinturón de Hierro en las cercanías de la villa de Larrabetzu. Esa jornada el Celta participa junto a otros batallones en los choques contra el enemigo una vez rebasa las fortificaciones vascas En un intento por contenerlo y tal vez expulsarlo. No tienen éxito. Una semana más tarde, el 19 de junio, se evacúa Bilbo y la ciudad cae en manos de los sublevados. El Ejército de Euskadi es empujado hacia la provincia de Santander. Sin embargo los gallegos aún tienen tiempo de intervenir en la última batalla en suelo vizcaíno. La batalla del Kolitza. Tiene lugar los días 27 y 28 de julio de 1937. Es un verdadero desastre. A las malas condiciones climatológicas, hay que sumarle la descoordinación entre las diferentes unidades republicanas y a errores de la oficialidad a la hora de tomar decisiones en el diseño y desarollo de la ofensiva. Los milicianos del Celta dejan un buen número de compañeros sobre el terreno.

El batallón ya no vuelve a entrar en acción. Está deshecho después de tres meses combatiendo. Por ello pasa a la reserva estableciendo su cuartel en Colindres (Cantabria). El 23 de agosto del 37 el batallón se desplaza a la villa marinera de Santoña donde tienen nuevas de que el Ejército de Euskadi se está concentrando. Al día siguiente cerca de 15.000 combatientes y 3.000 oficiales se entregan a los soldados del Cuerpo Truppe Volontaire en el que se dio a conocer como el Pacto de Santoña. A muchos de sus milicianos, a los que Castelao apodó como Os Leóns do Norte, les espera la muerte frente a un piquete de ejecución o una longa noite de pedra.

Sergio Balchada

(Artículo publicado en el periódico Novas da Galiza en noviembre de 2017)


Fuentes

  • Archivos
    • Archivo Histórico de Euskadi (AHE).
    • Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca (CDMH).
  • Prensa
    • CNT del Norte.
    • Euzkadi Roja.

Bibliografía

  • Beldarrain, Pablo. Historia Crítica de la Guerra en Euskadi (1936-37). Edición del autor,1991.
  • Cándano, Xuan. El Pacto de Santoña (1937). La Rendición del Nacionalismo Vasco al Fascismo. Madrid, 2006.
  • Jiménez de Aberasturi Corta, Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
  • Larraz Andía, Pablo; Sierra-Sesúmaga, Victor. Requetés. De las Trincheras al Olvido. Madrid, 2011.
  • Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
  • Miñambres Amezaga, Aitor. El Cinturón de Hierro-Bilbao`kox”Burdin-Esia”. Historias de los Vascos, Blogs Deia, 2012.
  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Steer L. George. El Árbol de Gernika. Tafalla, 2002.
  • Talón, Vicente (Dir.). Los Vascos en la Batalla de Santander. Junio-Septiembre 1937. Extras Defensa, Nº 22. Madrid, 1978.
  • Vargas Alonso, F. Manuel. Anarquismo y Milicias de la CNT en Euskadi. Eusko Ikaskuntza, 1996.

Docentes depurados por el franquismo en Maruri-Jatabe* (1937-1939)

1. INTRODUCCIÓN

Con el advenimiento de la República en 1931, el tema de la educación pasó a convertirse en materia prioritaria para el nuevo gobierno que trataba de corregir el secular abandono en que se encontraba. Nuevas propuestas como la escuela mixta, no separada por sexos, la laicidad, una formación más adecuada al profesorado, nuevas pedagogías, el incremento salarial… suponían una revolución dentro del sistema educativo conocido hasta entonces. Estas reformas sufrieron los vaivenes que marcó la política. Así, durante el bienio de gobierno de las derechas (1933-1936) muchas de esas renovaciones sufrieron un claro retroceso que el Frente Popular quiso recuperar a partir de 1936. La contienda civil acabó con este proceso.

La enseñanza en Maruri seguía los parámetros de cualquier centro educativo del resto de la Bizkaia rural. Suponemos que su relativo aislamiento impediría que muchas de las nuevas reformas llegasen a ponerse en práctica. No olvidemos, además, que la sociedad maruritarra era claramente conservadora en sus ideas, pues estaba dominada políticamente por el nacionalismo y el tradicionalismo.

Maruri a principios del siglo XX

Maruri a principios del s.XX.
Cliché Ojanguren. Coleccion particular.

Los niños y niñas procedían en su inmensa mayoría de caseríos donde las labores agrícola-ganaderas eran la principal ocupación de sus moradores y, en la que los y las menores, debían compaginar la enseñanza con los trabajos del caserío. La situación de las escuelas junto a la iglesia parroquial de San Lorenzo y el carácter disperso de la población, con abundantes caminos carretiles y senderos, suponían para los menores un perjuicio para su asistencia a clase.

En Maruri, el centro escolar estaba dividido en aulas para niños y niñas abarcando un arco de edades que podían ir desde los 4 hasta los 12 años, como correspondía a un centro de enseñanza primaria. Debía de encontrarse en un lamentable estado, según se deduce de una visita que realizó al pueblo la inspectora de 1ª enseñanza en diciembre de 1934. También, la maestra de niñas, Pilar Pereda, y por el mismo motivo, sugirió su traslado al edificio del Sindicato Agrícola, siendo desechada la idea por el Ayuntamiento debido al alto costo de su alquiler (250 ptas. anuales), inviable para las exiguas arcas municipales.

El Ayuntamiento, en enero de 1936, consciente del mal estado de las escuelas, reactiva un antiguo plan para la construcción de un nuevo edificio escolar mediante subvención pedida al Estado y que ya había sido proyectado el año anterior por el arquitecto Antonio Araluce(1). Mientras tanto, el Consistorio accede al traslado de la escuela de niñas a los locales del Sindicato Agrícola. Desgraciadamente también la guerra echó por tierra todos estos planes.

La plaza de maestro rural no debía ser del agrado de muchos docentes, de ahí las vacantes que se producían en las escuelas. En el caso de Maruri, a los inconvenientes propios del aislamiento, había que añadir el desconocimiento del idioma castellano que tenía la práctica totalidad del alumnado a enseñar. Dificultad que se hacía mayor en aquellos educadores procedentes de otras regiones del Estado. Disponemos al respecto de las anotaciones de carácter etnográfico que en el año 1936 envió un vecino de Maruri, de apellido Madariaga, al reputado antropólogo y etnólogo José Miguel de Barandiaran, entre las que incluye la vida escolar del pueblo, en ellas se decía:

“Comienzan a ir a la escuela a la edad de 6 años, para abandonarla a los 10. El tiempo que duran las clases es de 5 horas; tres a la mañana y dos a la tarde. Lo que aprenden se reduce a leer y escribir, y algo de matemáticas. El que regenta posee título oficial y es natural de países castellanos. La lengua que habla a los niños no puede ser otra que la castellana, ya que ignora el baskuenze (sic). Como los niños ignoran absolutamente la lengua castellana, es frecuente el caso de no poder entenderse el maestro con el chiquillo y viceversa. La localidad de Maruri posee también maestra oficial, a la cual se puede aplicar todo lo dicho para el maestro.” (2)

Todo esto se corroboraba en el hecho de que mientras las niñas tenían a su maestra desde 1930, la asignación del maestro había sido más problemática. En 1931 se nombró como titular interino a Elíseo Gonzalo Arriba, que no llegó a presentarse, como tampoco lo hizo su sucesor, Felipe Izarra Ijalba. En 1932, asumió el cargo Juan Arceluz, al que sustituyó, ya con plaza en propiedad, Luis Hernández de Palacio en 1934.

2. GUERRA Y DEPURACIÓN

La sublevación militar, encabezada por Franco, contra la legitimidad republicana se inició en julio de 1936. En Bizkaia, es a partir del 31 de Marzo del año siguiente, con la ofensiva del general Mola, cuando los rigores de la guerra se hacen sentir de manera más intensa. En Maruri, los combates que se desarrollaron en el monte Sollube(3) entre el 6 y el 14 de mayo, significaban para los maruritarras que la guerra estaba próxima. Muchos abandonarán sus caseríos para iniciar el éxodo hacia el oeste de Bizkaia. Tras la conquista del monte Jata(4), en cuyas faldas se asienta el pueblo, por las tropas italianas de Flechas Negras el 19 de mayo, era cuestión de tiempo la caída de Maruri en manos de los sublevados, como así ocurrió el 14 de junio de 1937.

Las nuevas autoridades, impuestas por los vencedores, inician un proceso de cambios en el Ayuntamiento. Los legítimos representantes serán encarcelados y los trabajadores desafectos al “Régimen“, depurados.

Expediente depurativo de Luis Hernández

Expediente depurativo de Luis Hernández

Los y las docentes con plaza en el pueblo sufrirán la depuración correspondiente a los funcionarios estatales. En junio de 1937, una vez que Bizkaia ha sucumbido prácticamente en su totalidad a las fuerzas franquistas, se inició el proceso depurativo de los maestros y maestras con plaza en el territorio histórico, consistente en la separación del docente de su plaza y su petición, a través del Rectorado de Valladolid del que dependía la enseñanza en Bizkaia, de reingreso en su puesto. Todos, sin excepción, debían demostrar que su carrera profesional se había regido por los parámetros que marcaba el nuevo Estado.

Los expedientes de depuración en territorio bizkaino alcanzaron la cifra de 1.010 y abarcaban todos los niveles de enseñanza, desde la universidad hasta la enseñanza primaria. Maruri solo disponía de escuelas para esta última, así que sus docentes fueron calificados dentro de la Comisión Depuradora D.(5)

Las nuevas fuerzas vivas del pueblo, afines a los fascistas, como el Alcalde, el cura, miembros de FET y de las JONS(6), la Guardia Civil o los padres de familia se encargaron de elevar los informes pertinentes sobre la vida laboral, moral y política del docente, realizándose a través de unos formularios cuyos apartados eran los siguientes:

  • Deberes religiosos.
  • Conducta privada.
  • Conducta política.
  • Actuación profesional.
  • Actuación durante el “Movimiento“.
  • Juicio personal.

Basándose en las respuestas, la Comisión Depuradora de Vizcaya proponía al Ministerio o a la Junta Técnica del Estado(7) la reposición, o no, en el puesto del expedientado. A su vez, el depurado podía formular las alegaciones que considerase necesarias y buscar el aval de su comportamiento entre personas afines a los vencedores. Una vez “escuchadas” todas las partes se emitía el dictamen definitivo.

Pilar Pereda Cámara, maestra de las niñas, y Luis Hernández de Palacio educador de los niños, serán los docentes a los que alcanzó el proceso depurativo, pues eran los que ocupaban las plazas de enseñanza primaria en Maruri cuando fue “liberada” por los “nacionales“.

2.1. PILAR PEREDA CÁMARA

Había nacido en Santiago de Tudela, pequeña localidad perteneciente al Valle de Mena, el 23 de mayo del año 1897. Ingresó en la Escuela de Magisterio en el año 1919 y tuvo su primer destino como maestra en 1925, en la escuela de párvulos de Sebastián de Ballesteros (Córdoba), hasta el curso 1929-30. El 15 de septiembre de 1930, ya con plaza fija, fue destinada a la escuela de niñas de Maruri. Estaba casada con Ángel Braceras Presa, militante del Partido Republicano Radical(8) y que, intermitentemente, ocupó el puesto de secretario del Ayuntamiento, cargo que se hizo oficial a partir de la entrada de los nuevos poderes locales franquistas. El 21 de mayo de 1937, Pilar y su hijo Ángel, se pasaron al lado “nacional” por el monte Jata siendo realojados en Bermeo. Su marido lo había hecho unos días antes.

Pilar Pereda con sus alumnas en 1930

Pilar Pereda con sus alumnas en 1930

A diferencia de los docentes para niños, Pilar Pereda se mantuvo en su puesto durante todo el periodo republicano. Vivía en el pueblo, siendo su residencia uno de los pisos del Sindicato Agrícola, lo que le hizo más cercana y conocida en el pueblo. Como curiosidad, el Ayuntamiento le destinaba una partida trimestral de 39,06 pesetas como “retribución escolar” que se sumaba a las 3.000 ptas. que tenía de sueldo anual abonado por el Estado. Durante la república, fue nombrada concejala en representación del Estado, dentro de la comisión gestora que gobernó el municipio entre enero y mayo de 1933 para servir de puente entre el Ayuntamiento elegido en 1931 y el resultante de las elecciones municipales de 1933.(9)

Una vez instalado el nuevo poder municipal, la Comisión Depuradora envió la correspondiente hoja informativa a rellenar por los poderes fácticos de Maruri.

Las valoraciones hacia la maestra que se hicieron relativas a su depuración fueron todas altamente positivas, como correspondía a una mujer muy vinculada al pensamiento católico y derechista. Los responsables de dictaminar su comportamiento durante el periodo republicano y de guerra fueron: el alcalde José Eguia Unibaso; el sacerdote Juan Aguirre Larrauri; el guardia civil de la comandancia de Mungia Primitivo Benito Gallego; Luciano Bengoechea Larrauri, que se presentaba como padre de familia aunque también era concejal del Ayuntamiento; Sabino Aguirre Unibaso que ostentaba los cargos de juez municipal, vocal de la junta municipal procombatientes(10) y encargado del Sindicato Católico Agrícola; Ignacio Garay Lopategui que, a partir del 17 de septiembre, sería nuevo alcalde en sustitución de José Eguía; y Nemesio Aguirre, hermano del párroco. Las declaraciones iban desde el 18 de agosto que lo hizo José Eguía al 27 de septiembre que lo completó Luciano Bengoechea.

Los informes evaluadores destacaban que cumplía con “exactitud” sus deberes religiosos, siendo “ejemplo para sus vecinos y modelo a imitar”. Ella misma declaraba que pertenecía a la asociación de la “Adoración real y perpetua al Santísimo Sacramento“. En su labor como docente su calificación es buena, aportando los informantes, coletillas como “Cumplía con su deber manifestando sentimientos patrióticos, morales y religiosos.” o “Buena educación a las niñas pese al ambiente separatista que infectaba estos pueblos ella dio siempre prueba de un españolismo arraigado”. En cuanto a su vida privada se señalaba que era persona buena y de derechas, cuyas candidaturas votaba, siendo “Muy afecta al movimiento” y lectora de la “Gaceta del Norte”(11). En cuanto a su actuación durante la guerra, todos destacaban su huida a las posiciones ocupadas por los fascistas; también se señalaba cómo se negó a obedecer las órdenes de dos emisarios del Gobierno Vasco para que se pusiera a su disposición. Como es de suponer, el juicio personal para todos los evaluadores se resume en palabras como: “inmejorable”, “de confianza” e incluso “una de las personas llamadas para la reconstrucción espiritual de la nueva España”.

Hoja informativa realizada por Jose Eguia

Hoja informativa realizada por Jose Eguia sobre Pilar Pereda

Pilar Pereda, en su escrito de declaración jurada para solicitar su reingreso al magisterio, aportaba pruebas de su afinidad con las nuevas autoridades manifestando, por una parte, que “al estallar el Movimiento a pesar del ambiente rojo separatista supo hacerle frente, manifestando su amor por la España única no sin grave riesgo de su cargo” y por otra, su escapatoria de Maruri hacia las líneas franquistas. También declaraba que “trabajó para que algunos vecinos que en momentos de órdenes de evacuación por los dirigentes rojo separatistas desobedecieran dichas órdenes trasladándose con sus ganados al lado de la España nacional”. En otro documento añade que “siempre procuré a pesar de las leyes laicas dictadas por las autoridades republicanas, trabajar por conservar la moral y los principios religiosos, patrióticos, etc.”

Con todos estos juicios estaba claro que el dictamen iba a ser positivo.

La Comisión Depuradora al examinar su expediente de petición de reingreso como maestra, observando los favorables informes y que no se habían presentado cargos contra ella, propuso su reposición en el cargo, siendo confirmada esta propuesta por la Comisión de Cultura y Enseñanza el 13 de enero de 1938.

Pilar Pereda regresó a Maruri donde continuó ejerciendo su labor como educadora durante un largo periodo de tiempo.

2.2. LUIS HERNÁNDEZ DE PALACIO

Era natural de Toledo, donde había nacido en 1909. No tenía cargas familiares durante su estancia en Maruri, pues se hallaba soltero, y residía en Mungia(12) en casa de unos familiares.

Obtuvo el título de maestro de primera enseñanza en 1927, iniciando su carrera docente en 1931 en la localidad de Burguillos, provincia de Toledo, continuando su carrera como maestro interino en otras localidades de la misma provincia como Las Ventas con Peña Aguilera, Navahermosa y Santiago de la Fuente, hasta el año 1934, en el que obtuvo plaza en propiedad en la escuela de niños de Maruri.

Cuando se produjo el “Alzamiento” se encontraba en su Toledo natal de vacaciones, permaneciendo en la misma hasta el 28 de septiembre de 1936, fecha de la entrada de las tropas franquistas en dicha localidad.

El 1 de octubre se afilia al requeté de Toledo siendo destinado al Tercio “El Alcázar“, partiendo al frente de Madrid, donde prestó servicio hasta finales de noviembre en que se le asigna el puesto de maestro en la escuela de niños de Santa Isabel, en la capital toledana. El 6 de abril de 1937 se incorpora nuevamente al Tercio “El Alcázar“, donde trabajó como escribiente en la Jefatura de Milicias Nacionales. En este destino se encontraba cuando en junio de 1937 dio comienzo su expediente de depuración.

Las contestaciones en el proceso depurativo de Luis Hernández fueron realizadas por el nuevo alcalde Ignacio Garay Lopategui, el párroco Juan Aguirre y Sabino Aguirre, personas que ya habían declarado con Pilar Pereda. Ahora se añadían el secretario del Ayuntamiento, Ángel Braceras Presa y el jefe local de FET y de las JONS, Esteban Laraudogoitia.

En todos los casos la valoración respecto al maestro es buena en cuanto a comportamiento personal y profesional, aunque coinciden en que desconocen datos de otra índole ya que, como apuntan los informantes, vivía en Mungia y al acabar las clases regresaba a dicho pueblo, no haciendo vida en Maruri.

Debido a esta última circunstancia, la Comisión Depuradora envía el cuestionario al municipio de Mungia para ser rellenado por el cura, Juan Mardaras, el comandante del puesto de la Guardia Civil, Honorio Miñambres y el jefe local de las FET y de las JONS, Eduardo Arruza.

Las respuestas en este caso fueron más duras. Así, el párroco apuntaba que era “frío en materia religiosa”, “era derechista pero sus tíos residentes en el pueblo eran de significación roja”. El comandante de la Guardia Civil declaraba que no frecuentaba la iglesia, su conducta privada era “algo indeseable”, no pertenecía a ningún partido político y que frecuentaba las tabernas, llegando a estar en varias ocasiones en “estado lastimoso”. Por último el jefe local de la FET y de las JONS manifestaba que estaba “contaminado por las izquierdas”, siendo de filiación republicana, que se embriagaba y que “últimamente se había descarriado debido a malas compañías”.

Un tercer informe es elevado por la Comisión de Depuración de Toledo en la que se le acusaba de pertenecer a Socorro Rojo Internacional(13), pasearse por la calles con el brazalete de dicha organización, e incluso, de dar conferencias en su apoyo.

El depurado tenía derecho a una contestación a los cargos que se le imputaban, que en este caso eran: ser simpatizante de izquierdas y mala conducta privada. Hernández de Palacio proclamaba en su defensa que no era simpatizante de izquierdas, ni pertenecía a ningún partido político. El brazalete de SRI lo justificaba aseverando que lo usaba para poder salir de casa sin ser molestado. En cuanto a su vida privada, declaraba que en Maruri siempre había dado ejemplo tanto como docente como en la defensa de los intereses de España, no negaba que fuera de Maruri pudo usar de su “derecho propio de un joven de mi edad, divirtiéndome honestamente y sin escándalo para mi profesión”.

Luis Hernández con sus alumnos en 1934

Luis Hernández con sus alumnos en 1934

Vistos los informes, la comisión superior dictaminadora de expedientes de depuración propuso al Ministerio de Educación la confirmación en su cargo de maestro pero inhabilitándole a perpetuidad para el ejercicio de cargos directivos y de confianza en instituciones culturales y de enseñanza. Al final, pesaron para emitir ese dictamen aspectos de su vida privada, como el ser “Frío en materia religiosa. Conducta privada algo deficiente pero sin escándalo para sus alumnos puesto que residía en pueblo distante a la escuela.”

Falta en su expediente la confirmación de dicha propuesta pero no dudamos que el Ministerio asumió en su totalidad la propuesta realizada hacia el educador.

Desconocemos que fue de Luis Hernández de Palacio al acabar la guerra, a su plaza de Maruri no regresó, siendo sustituido por Visitación Leiva de Nicolás como maestra interina de niños.

Los dos educadores de Maruri tuvieron “suerte” en sus respectivos enjuiciamientos, más Pilar Pereda que Luis Hernández al que se condenaba, dentro del ámbito educativo, a no pasar de la condición de maestro para toda su vida. Viendo sus expedientes comprobamos lo que significaba la “Nueva España“: rigidez tanto política como moral. El hecho de que ambos resaltasen sus fervores patrióticos o que una persona pierda parte de sus derechos como funcionario por llevar una vida no ajustada a los nuevos patrones de moralidad y religiosidad auguraba tiempos difíciles para el pueblo. El tiempo se encargaría de corroborarlo.

Plácido Ugarte

* Nota: hemos preferido utilizar para el texto el término Maruri en lugar de Maruri-Jatabe por ser el vocablo que se utilizaba en toda la documentación de la época. En algunos casos también se le denominaba como San Lorenzo de Maruri. El nombre de Maruri-Jatabe se hizo oficial a partir del año 1997.


(1) Arquitecto getxotarra responsable de trabajos como el ayuntamiento de Mungia, o el balneario de Igeretxe en Algorta, entre otros. Fue uno de los arquitectos que asumió durante la guerra la construcción del Cinturón de hierro lo que le acarreó el exilio y su depuración como arquitecto.
(2) Archivo Histórico de Euskadi. Fundación José Miguel de Barandiaran. Archivo personal.
(3) Cima situada en la margen izquierda de la ría de Urdaibai, cercana a la villa de Bermeo.
(4) Monte ubicado entre las poblaciones de Maruri, Bakio y Mungia, distante unos 7 kms. aproximadamente al oeste del Sollube.
(5) Existían cuatro comisiones la A (Universidad), B (Escuelas Especiales), C (Enseñanza Secundaria) y D (Enseñanza Primaria).
(6) Único partido del régimen de Franco nacido en abril de 1937 mediante la unión dentro de su seno de falangistas, tradicionalistas y partidos derechistas afines al “movimiento”.
(7) La Junta Técnica del Estado, dividida en varias comisiones, entre ellas la de Cultura y Enseñanza, fue creada por Franco como forma de gobierno desde octubre de 1936 hasta el 31 de enero de 1938, fecha esta última que marcó el inicio del nuevo Estado franquista estructurada en ministerios. Pilar Pereda fue repuesta en su cargo por la Junta Técnica pues su expediente fue resuelto el 18 de enero de 1938, mientras que el de Luis Hernández fue sancionado por el Ministerio de Educación el 30 de diciembre de 1939.
(8) Formación política de carácter conservador fundada por Alejandro Lerroux.
(9) Por la ley electoral de 20 de diciembre de 1932, cesaban los ayuntamientos elegidos a través del artículo 29 de la ley de Maura que posibilitaba la constitución de ayuntamientos sin haberse celebrado elecciones, como había sucedido en Maruri en 1931.
(10) La junta local procombatiente, presidida por José Eguia, se encargaba de la recaudación de un impuesto especial, establecido por el régimen franquista, destinado a ayudar a los familiares de los vecinos que se hallaban en el frente.
(11) Periódico bilbaíno fundado en 1901 y de tendencia católica y conservadora.
(12) Mungia o Munguia (término castellanizado), municipio distante a unos 3,5 kms. de Maruri.
(13) El SRI era un servicio social y asistencial de carácter comunista., presente en España desde la revolución de octubre de 1934.


    Fuentes

  • AGA Archivo General de la Administración. Alcalá de Henares (Madrid).
  • Archivo Ayuntamiento de Maruri-Jatabe.
  • Archivo Histórico Foral de Bizkaia. Bizkaiko Foru Agiritegi Historikoa.
  • Archivo Histórico de Euskadi.
    Bibliografía

  • De Pablo Lobo, Carlos: La depuración de la escuela española durante el franquismo 1936-1975. Institucionalizacion de una represión. Foro de Educación. 2009.
  • Egaña, Iñaki: 1936 Guerra civil en Euskal Herria. Aralar liburuak. 2000.
  • Paia, Fredi: Maruri-Jatabe: bizimodua eta ohiturak. Labayru Ikastegia. 2009.
  • Prieto Cascón, Patricia: La escuela rural en la II República: luces y sombras. Publicaciones didácticas. 2017.
  • Eusko Jaurlaritza / Eusko Ikaskuntza: Guía de fuentes documentales y bibliográficas sobre la guerra civil en el País Vasco. 2009.
  • Maruri-Jatabe Udala: Maruri-Jatabe: memoria histórica 1937-2017. 2017

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La Casa del Salvador de Amurrio: De Reformatorio a Cuartel de Milicias

La Casa Reformatorio del Salvador fue una obra promovida por el presidente del Tribunal de Menores de Bilbao, Gabriel María de Ibarra, ante la necesidad que existía de una institución que acogiese a los menores en estado de delincuencia,corrupción o rebeldía del aspirante (Madinabeitia, 1979) de Bilbao y de Vitoria. Para ello, se procura financiar la obra acudiendo a las clases pudientes de la buena sociedad de ambas capitales de provincia, creándose para ello una especie de asociación protectora donde cada cual aporta una cantidad de dinero. Una vez rematadas las instalaciones, el capital que los socios protectores continúan donando se ocupa en el mantenimiento del reformatorio y en la manutención de sus moradores.

Colocación de la primera piedra de la Casa Reformatorio del Salvador de Amurrio en 1917

Colocación de la primera piedra de la Casa Reformatorio del Salvador de Amurrio en 1917.
Fotografía en: http://aztarna.es

Su construcción da comienzo en 1917 y tres años después abren al fin sus puertas. La dirección del mismo está a cargo de la congregación de religiosas de los Hermanos Terciarios de Nuestra Señora de los Dolores.

La impronta de carácter religioso de la institución viene marcada desde sus primeros pasos:
Su denominación es Casa Reformatorio del Salvador. Se llama Casa para denotar el calor y el afecto del hogar. Se llama Reformatorio para expresar su objeto social, o sea la reforma protectora de niños delincuentes, corrompidos o indisciplinados. Se llama del Salvador, porque es precisamente una escuela de salvación y porque sus fundadores entendieron que no podían escoger para esta empresa nombre más adecuado que un nombre de Cristo. (Madinabeitia, 1979).

El centro, una vez en marcha, será considerado uno de los más modernos y con la mejor normativa jurídica de la época, además de ser el primero en el Estado con sus características. Cuenta con una granja, huertas, talleres, una vaquería y diversas instalaciones deportivas y de recreo. También destaca por su innovación como rasgo propio que lo desvincula de los demás centros de menores: un laboratorio de psicología experimental. Además de una educación cultural, en el centro se enseña a los menores un oficio en los diferentes talleres para, una vez reformado, tengan ocasión de ganarse la vida de una forma honrada.

Milicianos del Batallón Bakunin en Amurrio

Milicianos del Batallón Bakunin en Amurrio (Araba).
Fotografía propiedad de Jacinto Pérez

La Casa-Reformatorio, llegado el año 1936, va a cambiar radicalmente sus funciones y a acoger a nuevos inquilinos: Milicianos del batallón CNT Nº 1 Bakunin.

En octubre de 1936 el batallón Bakunin es enviado al frente de Álava, concretamente al sector Amurrio-Orozko, estableciendo el cuartel en el Reformatorio de Amurrio, población cercana a las posiciones que principalmente ocuparán, hasta abril del año siguiente, en los montes Txibiarte y Sobrehayas. Ante la inminente llegada de los milicianos ácratas, los religiosos del reformatorio son reubicados en algunas casas de la población cercada de Llodio/Laudio.

El frente alavés se ha estabilizado a finales de septiembre, además de Bizkaia y un reducido pedazo de Gipuzkoa, el gobierno de José Antonio Aguirre tenía jurisdicción sobre una importante franja del norte de Araba: Dando comienzo en Arceniega continua por el límite de la provincia con Burgos para regresar más adelante a Vizcaya por Lendoño de Arriba; continua por Orduña, por la vía del ferrocarril, hasta Lezama y el cruce de Berganza (Aguirregabiria, Tabernilla; 2008).

El batallón está comandado por Isaac Olmos (Peñafiel, Valladolid) y como comandante intendente Julio Martínez “Lenin”. En sus filas cuenta con un numeroso contingente de pecadores gallegos bregados en los combates desarrollados en Gipuzkoa durante el verano. En su mayoría son vecinos de Pasaia y de villas aledañas, aunque también cuentan con algunos paisanos que llegaron a las costas vascas huyendo de Galicia.

Además de la quema de los santos de la ermita de San Prudencio de Lezama para hacer café y chocolate, los milicianos del Bakunin destrozaron la biblioteca del Reformatorio, donde se atesoraban gran número de libros de temática religioso y piadosa (Azkue, 2004).

Al poco tiempo de establecerse en Amurrio, concretamente el 13 de octubre, tuvo lugar un episodio luctuoso en el cual se vieron involucrados milicianos del batallón Bakunin. Nos referimos al asesinato de cinco guardias de asalto que habían llegado al cuartel desde Bilbao. Se trataba de los cabos Jesús Echevarría Prado, Ceferino Fernández Llamas y Domingo Monje Vázquez y los guardias Augusto Rodríguez Ruiz y José María López Pérez.

Oficialidad del Batallón Bakunin CNT nº1

Oficialidad del Batallón Bakunin CNT nº1.
Fotografía en: http://aztarna.es

Los cinco se personaron en el cuartel de El Reformatorio, presentando credenciales conforme llegaban, como Instructores de Infantería del batallón; inmediatamente son alojados en una habitación de uno de los oficiales en espera de la llegada del comandante, que estaba ausente. Llegado éste, da cuenta de la reunión que acaba de abandonar con el teniente coronel Aizpuru, a la sazón jefe del sector, donde se le ha informado de que los guardias de asalto que duermen en su habitación pertenecen a la 5ª columna y tiene órdenes superiores de ejecutarlos. Esa misma noche la oficialidad del batallón Bakunin dilucida quien será el brazo ejecutor; quien nos relata los hechos, Sebastián Mendivil, que había excusado su presencia, se entera por la mañana temprano de la suerte corrida por los guardias. Fueron paseados (Mendivil,1992).

Tras unos días, dos de las esposas de los guardias preguntan por sus maridos y se les dice que hace poco se han pasado al enemigo. La mentira piadosa no convenció a las mujeres; en Amurrio era un secreto a voces que se comentaba en las tabernas, y nada discretamente por cierto. (Aguirregabiria,Tabernilla; 2008).

A principios de febrero de 1937 reciben, los milicianos del batallón Bakunin, la visita de la reportera tolosarra Cecilia García de Guilarte en calidad de reportera del periódico CNT del Norte. Tras visitar las posiciones defendidas en Txibiarte, la reportera y su acompañante tienen tiempo de compartir, en el reformatorio, la cena con los combatientes que permanecen como reserva en el cuartel (CNT del Norte, 02/02/37).

Revista Horizontes del 25 de marzo de 1937

Revista Horizontes nº4 del 25 de marzo de 1937

Los milicianos del Bakunin también tuvieron tiempo de inaugurar el Hogar del Miliciano el 14/03/1937. Espacio para la cultura y el esparcimiento, donde milicianos y los chiquillos de Amurrio y los pueblos de alrededor pueden acudir para disfrutar de su biblioteca y de las diversas actividades y juegos que allí se organizan. La revista Horizontes se hace eco de esta inauguración en su número 4, correspondiente al 25/03/1937.

La inauguración es cubierta por el periódico CNT del Norte, hasta el cuartel acuden autoridades políticas y civiles delante de las cuales desfila el batallón, al que se acaba de hacer entrega de una bandera que los represente: en la que a pesar de destacar el rojo y negro, aparecían hermanados los colores de todas las organizaciones antifascistas. (CNT del Norte 17/03/2017). Los actos estuvieron amenizados en todo momento por la banda de música La Libertad, afecta a la CNT.

El tedio en el frente, salpicado con algún ligero paqueo e intercambio artillero, se ve roto el 24 de marzo de 1937; ese día en Bilbao el Gobierno Vasco presidido por el lehendakari José Antonio Aguirre colisiona con el sindicato anarquista. La CNT había adquirido los talleres del periódico El Noticiero Bilbaíno, dotado de unas instalaciones modernas, para editar su rotativo CNT del Norte. Los sindicalistas supieron entonces de una maniobra por parte del gobierno vasco, en connivencia con el Partido Comunista, que pretendía llevar a cabo una redistribución de los talleres de impresión con la intención de ceder, a éstos últimos, los utilizados por los anarquistas y editar así Euzkadi Roja. Y la CNT pasaría a ocupar los de El Nervión, donde la maquinaria era vieja y de mala calidad. La compra de dichas instalaciones se concreta el 23 de febrero. (Chiapuso-Aberasturi, 2009).

A pesar de ello, y valiéndose del Departamento de Hacienda, se suspenden las tiradas de varios rotativos, entre ellos El Noticiero Bilbaíno, y el 23 de marzo dotaciones de la ertzaña acceden a las instalaciones sitas en Gran Vía donde, ante la pasividad de los allí presentes, los responsables del periódico cenetista son sacados del edificio y conducidos a la Dirección General de Seguridad. En consecuencia, ante estos hechos los batallones de la CNT no permanecen ociosos y se declaran en rebeldía, consideran un atropello y una traición lo acontecido. En Amurrio Isaac Olmos, comandante del Bakunin, no da crédito a lo que ven sus ojos: fuera del cuartel de El Reformatorio, el edificio es cercado por dos batallones nacionalistas; en su interior las dos compañías que permanecen de descanso, se prestan a repeler un posible ataque ocupando ventanas y accesos con las armas a punto.

Hubo largas discusiones entre los comandantes nacionalistas y Olmos, el comandante del Bakunin, quien amenazaba con retirar del frente las dos compañías si los nacionalistas no se volvían a Bilbao. (Chiapuso-Aberasturi,2009).

Ramón Ibarrola, que combatió en el batallón nacionalista Araba, estuvo aquella jornada rodeando el cuartel de los anarquistas junto a efectivos del batallón nacionalista Gordexola (Núñez,1997):
Entonces nos ordenaron de La Muera de Orduña que estábamos en el cuartel nosotros, coger de madrugada y rodeamos el cuartel del Bakunin en Amurrio. (…). Nada, ni un tiro. Lo rodeamos todo, había un campo de fútbol al lado. Y no se si era para las 2 o las 3 de la tarde ya estábamos de vuelta en La Muera. (Entrevista a Ramón Ibarrola, 14/03/2011).

Casa Reformatorio del Salvador de Amurrio en la actualidad

Casa Reformatorio del Salvador de Amurrio (Araba) en la actualidad.
Fotografía de Sergio Balchada

Finalmente, el batallón Bakunin abandonará definitivamente las instalaciones del Reformatorio en mayo del 37, el día 12 de dicho mes releva al batallón asturiano 212 Mario en la cumbre del monte Sollube. La Casa Reformatorio del Salvador de Amurrio recuperó, tras los avatares de la contienda, su función primigenia por muchas décadas después, hasta su cierre a finales de los años 70 del siglo XX.

Sergio Balchada


Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azkue, Koldo. Araba, oi Araba! La Lucha en Araba por la Libertad de Euskal Herria. Bilbao, 2004.
  • Chiapuso, Manuel; Jiménez de Aberasturi, Luis Mª. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
  • Madinabeitia, José. El Libro de Amurrio. Diputación Foral de Álava, 2ª edición, 1979.
  • Mendivil Urquijo, Sebastián. Miliciano, Militar y Fugitivo. Memorias de un Baracaldés. Bilbao, 1992.
  • Núñez Uribe, Félix. Amurrianos Ilustres. Ayto. De Amurrio, 1997.
  • Vargas Alonso, F. Manuel. Anarquismo y Milicias de la CNT en Euskadi. Eusko Ikaskuntza, 1996.

Otras Fuentes

  • Periódico CNT del Norte.
  • Compañero Olmos. Blog elgajedeloficio.wordpress.com
  • Entrevista a Ramón Ibarrola, gudari del batallón Araba, realizada en Laudio el 14/03/2011.

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Aquel verano del 36
(II parte)

Hasta el momento, en la primera parte de este artículo, hemos presentado los testimonios de combatientes, de personas implicadas con mayor o menor compromiso en los avatares politico-sociales de aquella época. Militantes que tomaron bien el pulso a los convulsos meses previos al día “D”. Sin embargo para otras personas resulta una desagradable sorpresa con la que tienen que convivir muy a su pesar.


Salvador Usategi y Santos Guinea tienen 12 y 15 años respectivamente. Ambos residen en Lezama (Araba) y, dada su edad y la ubicación del pueblo en una zona agrícola al norte de la provincia alavesa, desconocen lo que se estaba cocinando.

Santos Guinea le lleva, no obstante, ventaja a su vecino. Ya por entonces sus padres regentan, al pie de la carretera que de Amurrio conduce a Gasteiz, un establecimiento hostelero que todavía existe gestionado por la misma familia, se trata del restaurante Bideko. En él se detienen comerciantes de camino a Gasteiz, tratantes de ganado que andan por las aldeas comprando animales… en ocasiones traen noticias que de otro modo no llegarían a sus oídos.

Pues fue el 18 de… julio… ya se hablaba días antes de si iba a haber de si no iba a haber una revolución. Ya la gente mayor comentaba, bueno el que leía el periódico, aquí nos traían todos los días. Pasaba un panadero que comía aquí y solía traer El Noticiero Bilbaíno, (…). Y otro que traía era El Liberal, que era republicano. Y le solían dejar a mi padre para que leería. Le gustaba leer.
EL día 18 se hacía la fiesta ahí en un pueblo, Santa Marina; en Astobiza; un pueblo que ya no existe. Y vivía allí, en la Iglesia donde se hacía la fiesta un tío nuestro. Y yo chaval pues iba allí a… comer y así. Y tenía primos de mi edad, y ya se hablaba que había algo, revolución. Y efectivamente ya al otro día ya empezó a haber gente por Amurrio que había salido o que ya en Vitoria, o por ahí en algunas capitales los militares ya se habían sublevado.

Placa conmemorativa a Jose María Viguri y María Guadalupe

Placa conmemorativa, desaparecida en la actualidad, a Jose María Viguri y María Guadalupe.
Fotografía del autor

El día 25 milicianos ajenos al pueblo vuelan los puentes de la vía del ferrocarril para evitar el desplazamiento de los sublevados. Recuerda a dos hermanos naturales de Basauri entre los dinamiteros y que además protagonizan un episodio negro en Amurrio al “pasear” a un hombre a su hija al día siguiente de la voladura de los puentes.

Se trata de José Mª Viguri y Berganza de 46 años y su hija María Guadalupe de 12 años de edad.

Unos hermanos… que eran de Basauri que luego no se si los fusilaron porque en Amurrio mataron a un padre. Fueron a buscar a un hombre y la hija se agarró al padre y mataron a los dos. Por lo visto acabó la guerra estaban en la calle.
Pero los detuvieron y luego los fusilaron.

Muy pronto se perciben movimientos de requetés en los montes cercanos de San Pedro y Txibiarte y algunos vecinos que comulgaban con sus ideas deciden unirse a ellos. Salvador Usategi lo recuerda bien, pues el caserío de sus padres está muy cerca de Txibiarte y la curiosidad de niño lo empuja a ir a echar un vistazo:

Pues estábamos ahí en esa pieza sallando borona, bueno yo no; yo mirando como sallaban porque con 12 años. Y llegaron dos vecinos uno de abajo y otro de más arriba… y mi hermano estaba ahí…

(señala a través de la ventana)

…eran amigos y le comentaron lo que estaba pasando. Era el día 19. Y ya para entonces en los montes apareció, no se, una compañía o no se cuantos y bastantes mulos y dijeron que iban con cañones. Parece que lo veo ahora como vienen, si. Y los chicos pues tomaron una determinación, no se que hicieron pero cada uno se fue por un “lao” y se que un vecino de ahí abajo, que luego fue alcalde durante la guerra el primer año, y el chico de más allá se vino. Estaban de la iglesia “pacá” metidos en un jaro, escondidos, y alguno dijo: “joer, bah” asomaban las cabezas con miedo a… y yo pues chiquillo pues “na” y fui.

Monte Txibiarte y caseríos cercanos

Monte Txibiarte y caseríos cercanos.
Fotografía del autor

Unos días después algunos muchachos de la zona organizan una partida armada con carabinas y escopetas, suben al monte Txibiarte para tender una emboscada a los carlistas. Saben que los requetés pasan la noche en la cercana población de Uzkiano y cada mañana recorren el mismo camino para ocupar las posiciones de control y vigilancia que han establecido en Txibiarte:

Y venían 4 ó 5 requetés y venían tranquilamente hablando cuando de repente ¡pam!, un tiro y enseguida “tarratata”… tiros bastantes. Y levantaron el vuelo “pa” Lezama.
Pero… los otros se tiraron pronto… eran militares, se tiraron al suelo y les vieron como se levantaban y echaban a correr; ¡Pum!. A uno le, lo… claro se quedó allí.
(…) Dicen que los vecinos de allá oían, porque hay unas casas que están bastante cerca; oían: “Eh venís “pacá” a llevar al muerto”. Claro ellos no oían nada seguramente, ellos estaban ya… Yo me acuerdo que venía uno con dos carabinas al hombro, por ahí pasando por casa…

Salvador nos relata cómo se desarrolló aquella emboscada pero Santos Guinea añade un detalle más:

…era Aniceto Zaldegi (…) Y lo mataron, claro lo dejaron ahí los otros… los otros corrieron y lo dejaron; le llamaban “El Rojo” porque era de cutis muy colorao. Y lo dejaron allí y se conoce que no lo enterraron, lo echaron… porque un día por ahí, del pico de Txibiarte para abajo hicieron fuego y se comentó que le habían quemado allí.


Ángel Durana reside en Belandia (Bizkaia), pueblecito que pertenece al ayuntamiento de Orduña y que linda con el alavés valle de Aiara. A sus 19 años trabaja junto a sus hermanos en el caserío cuidando el rebaño de ovejas familiar. Apenas un par de años antes ha estado trabajando en Deusto y ha sido testigo de las huelgas y movilizaciones obreras, pero no creía que pudiera suceder algo tan terrible como una guerra.

Sierra Sálbada-Gorobel desde Belandia

Sierra Sálbada-Gorobel desde Belandia.
Fotografía en https://www.escapadarural.com

Empezaron a venir por allí milicianos a requisar escopetas y armas porque no había fusiles aquí.
Mientras tanto los otros allá arriba estaban, en la Peña.

(se refiere a la sierra Sálbada/Gorobel).

Ante el cariz que toman los acontecimientos, junto a su hermano Elías, ascienden a la sierra para recuperar el rebaño que, como cada verano, los pastores de la comarca suben para aprovechar los buenos pastos que ésta les ofrece.

Y fuimos el día de Santiago mi hermano Elías que es más joven y yo a ver el “ganao” que teníamos allí en la sierra . Joder! Y nos empezaron a tirar tiros y tuvimos que volver atrás y dejar el ganao y todo, allí quedó el “ganao”. El “ganao” nuestro claro, se lo llevaron los requetés, pero como tenía un hermano allí pues cogió después de… cuando llegó el invierno recogió el “ganao”.


Igualmente ajena a todo permanece nuestra última testigo Encarnación Velasco, con 15 años su vida cambia repentinamente. Su casa muy pronto permanecerá cerca de primera línea y se verá obligada a convivir con milicianos de la UGT. Ajena a la azarosa singladura de la República, Encarnación vive en la Venta de Pozoportillo (Kexaa, Aiara, Araba), una vida sencilla y de duro trabajo en el caserío. No fue hasta el 22 de julio cuando supo que su inmediato futuro.

…teníamos unos familiares aquí en Retes…

(Retes de Llanteno)

…que se hacía la Magdalena, o sea el 22 de eso. Y ya empezaron a decir que había guerra. Y fuimos a cenar, yo fui con mi madre, pues a casa de los familiares. Y entonces “Que hay guerra, que hay guerra”.
Y cuando subíamos por la zona de Lujo pues que oímos “Bum” “Bum” “Bum”. Unas bombas en el puerto Angulo o por ahí era, se oyeron aquella noche. Es lo primero que se oyó. Esto fue el día 22 de julio.

Requetés burgaleses toman el puerto de Angulo y, para evitar que por la carretera puedan circular milicianos y lleguen a sorprenderles, dinamitan un risco y la obstruyen. Tras esta experiencia no vuelven a tener noticias de la guerra y nadie viene a molestarles hasta agosto:

Venta de Pozoportillo

Venta de Pozoportillo.
Fotografía en: http://azai.host22.com/

Los primeros milicianos llegaron en agosto del 36, estábamos trillando a la parte de atrás de la casa. Estábamos limpiando la era para trillar, el 5 de agosto, entraron 3, vinieron 3… Jo, un miedo que pa que…luego tenían los fusiles con una.., o sea bayonetas brillantes que daba…
“Aquí hay guerra, aquí hay guerra”. Empezaron con eso y un miedo que pa que… Llegaron, estuvieron muy simpáticos hablando con nosotros. Eran de San Salvador del Valle; tres y después ya empezaron a venir pues mas. Luego ya se instalaron… pues esto sería ya octubre o por ahí; se instalaron ya aquí.


Testimonios anónimos que poco a poco se van perdiendo y que, como comentábamos al inicio del presente artículo, no pertenecen a grandes personalidades clave en todo el embrollo que traería el 18 de julio de 1936, pero que están imbuidos de la llaneza y, en algunos casos, de la inocencia de los que sufrieron y perdieron mucho más que los grandes nombres. La naturaleza es implacable y nuestra es la responsabilidad de recabar esta memoria para que no caiga en el olvido.

Sergio Balchada


    Entrevistas

  • Salvador Usategi entrevistado en Lezama de Álava (Araba) el 31/05/2010.
  • Santos Guinea entrevistado en Lezama de Álava (Araba) el 03/06/2010.
  • Ángel Durana entrevistado en Orozko (Bizkaia) el 28/12/2012.
  • Encarnación Velasco entrevistada en Beotegi (Araba) el 04/05/2012.

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Aquel verano del 36
(I parte)

El 17 de julio de 1936 salta la chispa, en los territorios africanos españoles, de un pronunciamiento militar que se viene rumiando desde que prácticamente ha nacido la II República y que, posiblemente debido al triunfo del Frente Popular en el mes de febrero de 1936, ha producido el temor suficiente para que los dubitativos se adhieran de una vez por todas a la conspiración y los conjurados aceleren los preparativos para asestar el golpe. El 18 de julio esa chispa salta a la península.

El gobierno republicano conoce los movimientos de muchos de los implicados pero, o bien no sabe abordar la situación con la entereza y la fuerza necesarias ya que considera que se trata de una nueva sanjurjada, o bien hace oídos sordos a quienes auguran que aquella “asonada” va muy en serio creyendo, erróneamente como hoy sabemos, que pueden aplastarla con suma facilidad.

Lejos de las altas instancias gubernamentales o de los despachos, cafés o cuarteles donde se conjura contra el gobierno, muchos ciudadanos viven ajenos a estas circunstancias. Incluso no saben del estallido de la guerra de forma inmediata, y es obvio, puesto que por aquel entonces carecían de los medios a nuestro alcance hoy día para poder mantenerse informados; además, en muchos casos, los núcleos de población rural permanecen prácticamente aislados o pobremente comunicados con los centros urbanos de mayor entidad, donde resulta más sencillo acceder a la información.

Tropas del requeté alavés en Unzá (Araba)

Tropas del requeté alavés en Unzá (Araba).
Fotografía en: Diario de Noticias de Álava

A todo esto debemos sumarle el hecho de que los vecinos de estas entidades de entorno rural están mucho menos politizados que las masas de obreros fabriles residentes en las ciudades; y por lo tanto son ajenas en gran medida a ideologías y eslóganes revolucionarios y/o políticos. Por otro lado opciones más conservadoras se constituyen como las predominantes.

Dejando a un lado manuales, biografías o ensayos que nos hablan de las grandes personalidades políticas o militares que protagonizan este período, hemos querido abordar el asunto desde la perspectiva de la gente de a pie, desde el prisma de cualquier ciudadano alejado de los focos y de los escenarios principales, y narrar lo que sucedió en su entorno los primeros días de caos e indecisiones. A través de diversas entrevistas efectuadas en los últimos años a personas que sobrevivieron a la tragedia fratricida, vamos a conocer de primera mano sus impresiones sobre los hechos desplegados ante sus ojos; cuando y como llegaron a sus oídos los ecos de la contienda; cual fue su comportamiento inicial; sus acciones,… Algunos apenas son unos niños, otros en cambio militan en alguno de los partidos o sindicatos que se oponen a los sublevados y a algunos otros les sorprende el aluvión de acontecimientos. Demos comienzo entonces.


Manuel Ibarrola, natural de Laudio (Araba), está cumpliendo el servicio militar en Santander durante aquellos días en el Regimiento Valencia Nº 21. No obstante, cuando da comienzo la guerra se encuentra en Alcalá de Henares (Madrid), siguiendo órdenes de su capitán Francisco Álvarez, donde debe recoger un caballo de éste en los cuarteles que hasta hace poco ha ocupado el Regimiento de Caballería Calatrava y transportarlo a Santander:

En Alcalá de Henares si, ya, ya en la guerra ya con todo y claro entonces yo pues me encontré solo en Madrid, no había salido de casa. La primera vez que había salido era a las fiestas del 9 de mayo en Orduña.

Su única idea es regresar a Santander, pero para ello necesita hacerse con la cebada que el equino precisa para afrontar el largo viaje en tren hacia el norte y en los cuarteles no hay quien pueda ayudarle, todo son carreras e idas y venidas.

Y fui ante un jefe de estación y claro iba de militar yo, un cuartel de intendencia buscaba yo en Madrid, fíjate para encontrar un cuartel de intendencia en Madrid… Y se portó muy bien el hombre y me dijo: “Vaya usted al palacio real en tal dirección y allí al lado del palacio real está el cuartel de eso, del Pacífico”. Y efectivamente, voy al palacio real y estaban allí dos centinelas a la entrada, (…) me dieron 20 kgs de cebada para el caballo y yo a pasarlas como Dios, pasando hambre. Y así me pasó hasta que llegué a Santander.

Una vez entregado el caballo y tras echar un vistazo a la situación, piensa que la mejor opción es solicitar un pequeño permiso y regresar a su casa a la espera del devenir de los acontecimientos. Se presenta entonces ante el capitán Francisco Álvarez:

Y yo le dije: “Oiga mi capitán si me daría permiso para ir a Castro que ahí tengo un familiar” Pues yo ya sabía que no se podía, andaba mal el asunto y me dijo: “No se, eso va a ser difícil. Yo quisiera llevarle a Burgos”. Quería que vaya yo con él a Burgos. Pero yo le insistí “Oiga mi capitán es que he pasao mal por ahí durmiendo entre paja en el tren”. Porque había que ir con el caballo. “Bueno, bueno vaya usted donde el brigada que le haga un pase”.
Me hizo el pase. ¿Y sabes que hice yo? Al llegar a eso (Castro) seguí hasta Sodupe y en Sodupe en un camión de vacas de Arbide me vine a casa.

Manuel Ibarrola con Ikurriña del Batallón Araba

Manuel Ibarrola (derecha), con la Ikurriña de la 4ª Compañía del Batallón Araba.
Fotografía del autor

Manuel desconoce que pasa con este capitán y si finalmente consigue llegar a Burgos y como es de esperar unirse a los sublevados.

Una vez a salvo en Laudio, se presenta en el cuartel de la Guardia Civil por su condición de soldado de reemplazo para ayudar en lo que sea menester, mas no requieren de sus servicios hasta nuevo aviso. Finalmente lo llaman y equipado con un Mausser y sus respectivas cartucheras, acaba integrándose en el batallón Araba de adscripción nacionalista (PNV). Para ello se dirige al palacio del marqués de Urquijo, que había sido incautado por la Junta de Defensa local.


La experiencia de Mateo Balbuena es completamente distinta. Mateo es oriundo de León y vive desde febrero del 36 en Basauri. Persona inquieta y fuertemente ideologizada que milita en el Partido Comunista desde que es un adolescente, de hecho es secretario de las JSU desde mayo del 36. Ya el 18 de julio, cuando se entera del comienzo de la sublevación, se reúne en el local del partido con los demás compañeros para intentar organizarse de cara a la situación que se avecina y que consideran adversa.

Nos reunimos la directiva y acordamos formar grupos. Grupos que no llevaban armas, si no un punto de vigilancia. La dirección me encarga a mi como secretario que organice, y yo organizo grupos de 10 hombres; a estos 10 hombres les decía: “Bueno a ver, nombrad uno que tenga la responsabilidad de yo conocerle y tener relación conmigo. Lo que haya, las directivas que tengamos que dar pues que las recibe él por parte de esta”.
(…) Unos acontecimientos de una velocidad y de una, a veces de una oscuridad total; pero bueno los acontecimientos obligaban a hacer…a tomar partido. Pero claro tenga en cuenta que nosotros ya cuando a los…antes ya habíamos asaltado fábricas para…que tenían esto…los guardias, tenían un mosquetón; había unas…carabinas (…), yo recuerdo que cogimos, en la fábrica de… en Lutxana… una especie de fusil más reducido de procedencia inglesa. Y que por cierto el grupo que yo dirigía salió uno de la fábrica de “Cementos Anda”.

No lo duda ni un instante y cuando se solicitan voluntarios para acudir a Donostia se alista. Combate duramente en el asalto del hotel María Cristina y posteriormente en el asedio a los cuarteles de Loyola. Durante los combates para rendir el María Cristina, Mateo Balbuena se aposta en el teatro Victoria Eugenia anexo al hotel:

Se conoce que ellos por algún medio pidieron parlamento,(…) y ya, yo no se quien o como; se acercó a nosotros y dijo que se habían rendido. Y al poco tiempo entré con otros, a sacarles de allí. Que por cierto en un salón, un salón de entrada, la escalera y allí aparece una enorme paellera. Cago en diez, paella! Con esto…con todo lo necesario, con todo de una paella. Y perplejidad! A ver si va a estar envenenada. Pues vamos a ver, tenía un hambre y a comer. Y aparece mientras allí uno: “Hombre, yo soy tal” y sacó unas llaves, era el llavero de la bodega y fue a traer vino.

Mateo Balbuena y milicianos del Leandro Carro

Mateo Balbuena (izquierda), junto a otros milicianos del Batallón Leandro Carro.
Fotografía en: http://guerraenlauniversidad.
blogspot.com.es/

Después de la pitanza, exhaustos y con los rebeldes en retirada, deciden descansar para retomar la lucha con renovadas fuerzas:

Nos llevan a dormir al Casino; dormimos junto a cadáveres de facciosos, tanto guardias civiles como soldados.

Una vez los cuarteles de Loyola caen en manos leales a la República, Mateo regresa a Bilbao con lo puesto, cansado y con la ropa sucia y rota. No tiene ni un céntimo para tomar un tranvía que le pueda dejar en Basauri, donde tiene el domicilio. El revisor lo observa, Mateo duda si subirse o no pero acaba tomando asiento. El revisor se aproxima y sonriendo le dice: “No se preocupe, para los combatientes es gratis”. Todavía se emociona al recodar la anécdota.

Después ejercerá de teniente en el batallón comunista Leandro Carro, y una vez caído el frente norte continuará combatiendo en la 65ª Brigada de Carabineros.


Félix Padín no se queda atrás. Desde bien joven está afiliado a la CNT junto a sus hermanos, es uno de sus miembros más activos y concienciados; y como es de esperar, es consciente de que un pronunciamiento de los sectores más reaccionarios de la sociedad es cuestión de tiempo. Es testigo de primera mano de la táctica de Falange Española, la de crear alboroto y desasosiego en las calles bilbainas a base de algaradas y pistoleros contra miembros de la CNT. Actúan fundamentalmente en los barrios obreros de San Francisco y Las Cortes.

Vimos cuando ya salió la Falange el plan que traían. Porque por allí por Bilbao por la calle de Las Cortes; San Francisco, por allí; venían pistola en mano y armaban unos alborotos…
Y en la CNT pues entre 4 nos formamos un grupo… Porque cuando salías a vender el periódico; que solíamos salir nosotros a vender el periódico, te juntabas con ellos y ellos venían con pistoleros a provocar. Pues nosotros tuvimos que hacer una cosa parecida. Iba un compañero vendiendo el periódico y nosotros 3 detrás pues protegiéndolo por si acaso estos daban.

Llega el día de la sublevación, el local del sindicato es un hervidero de afiliados entre los que se encuentra Padín, porque allí disponen de una radio a través de la que se van enterando de los acontecimientos.

Junto con unos compañeros se dirigen a su casa y hacen acopio armas que han ido escondiendo en el alero del tejado, por si llega la fatídica fecha que están viviendo en esos momentos.

Y ya sacamos todo eso y fuimos al sindicato y el primer día nos dedicamos a recorrer Bilbao a ver lo que pasaba; porque ese día pues salió todo Bilbao; una manifestación pidiendo armas. Salió en Bilbao una cosa que… digno de ver era eso. Allí no había ideas, ni había banderas ni había más que un pueblo que pedía armas.

No obstante, su grupo se une a quienes previsoramente rodean los cuarteles de Garellano, donde se acuartela el Batallón de Montaña Nº 6. Más tarde consideran que allí no es necesario su concierto y deciden recorrer las armerías de la ciudad para requisar todo el armamento posible, incluso toman una camioneta para dirigirse al almacén de dinamita de Galdakao (Bizkaia):

…nos salió la guardia civil y se enfrentó a nosotros. Nosotros íbamos 4 y ellos estaban 4 ó 5; se enfrentaron a nosotros y dijeron que si queríamos dinamita teníamos que pasar por el cadáver de ellos. Y nosotros nos volvimos, recuerdo que fuimos al gobierno civil; nos presentamos allí, nos dieron unos papeles. Y volvimos a la fábrica y cargamos la furgoneta de dinamita sin tropiezos ya.

Félix Padín, retrato

Félix Padín en un retrato anterior al conflicto.
Fotografía de I. Gorriti.
Fotografía en: http://mugalari.info/

El día 20 de julio, el mismo grupo de compañeros enfila la carretera que les lleva a Otxandio (Bizkaia), población cercana a la capital alavesa en donde saben que han triunfado sin resistencia los militares rebeldes. Pretenden recabar toda la información posible, enterarse por donde se mueven los insurrectos y calibrar las fuerzas de las que disponen.

Junto al ayuntamiento conversan con algunos milicianos socialistas y comunistas, éstos creen que los militares pronto intentarán entrar en la villa, por lo que les piden que se queden ya que disponen de pocos hombres y mal armados.

Y nosotros dijimos “Mira nosotros bajamos a Bilbao, vamos al sindicato y pedimos voluntarios y en cuanto estén los voluntarios y nos pongan coches para venir, venimos”.
Y así fue, fuimos al sindicato… dijeron que querían que no nos marcharíamos pero ya se convencieron. Nos juntamos unos 30 y tantos; entre ellos me parece 4 ó 5 compañeras. Y llegamos a Ochandiano pues por la mañana del 21. Y luego hacia el mediodía llegó la columna de Ochandiano; y en esa venían guardias de asalto, venían militares, venía una agrupación de la UGT, otra de… comunista y luego venían algunos otros compañeros nuestros que ya nos juntamos allí unos 70 y tantos. En cada agrupación de eso estaríamos esa cantidad de hombres.

Sonríe al recordar una anécdota que les acontece camino de Otxandio; durante el trayecto alguien exclama que no portan bandera alguna que los identifique como milicianos de la CNT.

…Uno sacó allí un; no se si era un pañuelo, rojo y lo puso. Y dice “pues falta lo negro”, y dice una compañera, “Pues lo negro lo pongo yo” y hace así por el traje…

(imita como si se metiera la mano por debajo de una falda)

…y las puso allí.

(obviamente se refiere a las bragas).

Las risas y las chanzas duran poco. Al día siguiente presencia horrorizado la masacre producida por el bombardeo perpetrado por dos aviones Breguet XIX que han despegado de Logroño, la dantesca escena que queda luego de esta acción nunca se borró de entre sus recuerdos.

Al otro día recuerdo yo que llevaba una cajita así pequeña…

(con las manos simula una caja como para un niño de muy corta edad)

…un niño así llevaba yo al cementerio…y lloraba, lloraba y decía “Esta gente no tiene perdón”.

La guerra fue transcurriendo y Félix Padín pasa por los batallones anarquistas Durruti e Isaac Puente, después llegaron la cárcel y los campos de concentración.

Sergio Balchada


    Entrevistas

  • Manuel Ibarrola, entrevistado en Laudio (Araba) el 14/03/2011.
  • Mateo Balbuena, entrevistado en Lezama de Álava (Araba) el 03/06/2010.
  • Félix Padín, entrevistado en Miranda de Ebro (Burgos) el 07/07/2011.

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La amarga trastienda de los documentos

EL DOCUMENTO

Cuando estamos enfrascados en una investigación consultamos multitud de documentos. Normalmente son fríos papeles redactados en una oficina de un Estado Mayor en base a un requerimiento del frente. Pero esos documentos, muchas veces, encierran nombres o circunstancias que dejan entrever el drama que arrastra una guerra.

Escrito del Batallón 122 sobre las condiciones del alojamiento de las tropas. 15-5-1937

Escrito del Batallón 122.
Archivo Nacional de Euskadi. IRARGI

El documento que nos ocupa participa de ambas premisas: nos informa de una penosa situación en la que se encuentran los milicianos y, por otra parte, nos suministra una serie de nombres que en el devenir de la contienda sufrieron las consecuencias de la misma de diferente manera. En este caso aparecen los nombres de Fidel Fervenza, que expone el problema relativo a las lamentables condiciones de habitabilidad de los alojamientos asignados a su batallón; la firma de José Luis Arenillas, como Inspector General de Sanidad y, por último, el conocimiento de Tomás Mendicoa como Comandante – Jefe de Sanidad de la 1ª División Vasca. Tres nombres, tres destinos trágicos.


EL CONTEXTO

El escrito está fechado el día 16 de Mayo de 1937 en Maruri, en aquella época un pequeño núcleo de la Bizkaia rural, donde la guerra se empezó a sentir desde el día 8 de mayo, cuando por sus calles aparecieron los primeros combatientes, dispuestos a asegurar una nueva línea de defensa ante la previsible caída del monte Sollube. El batallón que refiere las lastimosas condiciones en las que se encuentra es el 122, perteneciente a la 2ª Brigada de Santander. Esta brigada, junto con la 1ª de Santander, había llegado a Bizkaia a finales de Abril como apoyo a las tropas del ejército de Euzkadi que, en esas fechas, se encontraba batiéndose contra las tropas franquistas. Las dos Brigadas santanderinas fueron posicionadas en la zona de Sollube y alrededores en los cruentos combates que tuvieron lugar en dicho monte para, una vez finalizados estos, pasar a la defensa del monte Jata y valle de Butrón.

Milicianos de la Columna cántabra Villarías

Milicianos de la Columna Villarías, formada por voluntarios cántabros y organizada desde Santoña (Cantabria). Parte de sus miembros pasaron a integrarse en el batallón 102, que combatió en la zona de Maruri (Bizkaia).
Fotografía en: https://lasmerindadesenlamemoria.
wordpress.com/

Asignadas a la 1ª División Vasca, cuya jefatura ostentaba Ricardo Gómez, el día 16 de Mayo reciben la orden de ocupar posiciones en los combates que, desde el día 13, se están desarrollando en la zona. La 1ª Brigada será asignada a la defensa del cordal del monte Gondramendi, junto a Mungia, y la 2ª lo hará en el Jata, en cuyas faldas se asienta Maruri.

El 19, ambas brigadas, ahora integradas en la 5ª división de Pablo Beldarrain, fueron arrolladas por las fuerzas italianas de Flechas Negras en Jata y por la Agrupación XXIII de Marzo en Gondramendi. Para descargo de las fuerzas santanderinas debemos decir que el relevo en ambos lugares se desarrolló de forma apresurada, efectuándose el cambio en algunos casos prácticamente la misma madrugada de los combates.

Tras la derrota fueron ubicados en la zona de Butrón: la 1ª en la franja Gatika – Mungia y la 2ª entre Maruri y Lemoiz. A primeros de Junio son enviados a la zona de las Encartaciones donde son encuadrados en la División de Enlace. Tras combatir en suelo bizkaino, sus batallones corrieron diversa suerte, algunos combatieron en suelo cántabro y asturiano, mientras otros, al poco tiempo fueron disueltos o integrados en otras unidades.


LOS PROTAGONISTAS

FIDEL FERVENZA FERNÁNDEZ (1892 – 1941)

Es el comisario político del batallón 122. Este batallón estaba formado por militantes y gente afín a las tesis libertarias de la CNT-FAI de Santander. Esta unidad se formó en Noviembre de 1936 con dos batallones anarquistas denominados “Libertad”. Agregados a la 12ª Brigada Mixta, lucharan en suelo cántabro para, en febrero de 1937, ser enviados a Asturias donde combatirán en la ofensiva sobre Oviedo. Una vez en Bizkaia, como se ha comentado arriba, se unieron a la 2ª Brigada de Santander, junto a los batallones 101 y 102.

Fidel Fervenza se adhirió a las tesis anarquistas desde muy joven. Siempre creyó que el sindicato debía conformar la base de la sociedad. De todas formas nunca fue amigo del uso de la violencia. De hecho era seguidor de las tesis de Ángel Pestaña (representante del ala moderada de la CNT).

Junto a su hermano Francisco(1), comandante de la Brigada y al que inculcó sus ideas, combatió en suelo cántabro, asturiano y bizkaino. Con la caída de Bizkaia continuó luchando en Cantabria hasta la caída de Santander, donde su unidad quedó prácticamente disuelta.

Desde Santander consigue huir a Francia junto a sus hermanas Carmen, Emilia y Sagrario, y su cuñado Emilio Oller, compañero de Sagrario. Residiendo en Francia, son detenidos por los alemanes que devuelven a España a sus hermanas. Sin embargo, Fidel, junto con su cuñado, es trasladado al campo de concentración de Mauthausen, donde debido a las penosas condiciones en las que se hallaba internado fallecería el 15 de febrero de 1941. El documento finaliza con el lema “Salud y triunfo”, desgraciadamente para Fidel no hubo ni una cosa ni la otra.


JOSE LUIS ARENILLAS OJINAGA (1904 – 1937)

Jose Luis Arenillas Ojinaga

Jose Luis Arenillas Ojinaga, Inspector General de Sanidad Militar del Euzkadiko Gudarostea (Ejército de Euzkadi), durante la Guerra Civil Española

El compromiso político de Arenillas le viene de muy joven. Era médico de la cofradía de pescadores de Bilbao. Desde Izquierda Comunista pasó en 1935 a pertenecer al POUM, de ideas trotskistas, del que fue miembro en su Comité Central. Al igual que sucedía con otros dirigentes comunistas de aquellos años, caso del consejero de transportes del gabinete de Aguirre, Juan Astigarrabia, vinculado al PC de Euzkadi, reconocía la existencia de una nacionalidad vasca, tratando de buscar un equilibrio entre las tesis comunistas y la cuestión nacional vasca, como lo reflejó en varios de sus trabajos escritos.

Cuando estalló la sublevación no dudó en incorporarse a las primeras columnas de milicianos que, partiendo de la capital bizkaina, se dirigían hacia la muga con Gipuzkoa. Su profesión médica le llevo a trabajar en hospitales como Urkiola, Ubidea y Otxandiano. Parece que sus dotes como médico y organizador fueron apreciados por el recién constituido Gobierno Vasco, que le nombra Inspector General de Sanidad. Poco antes de la caída de Bilbao, el 19 de junio de 1937, el lendakari Aguirre le designa Jefe de Sanidad. El periplo de Ojinaga siguió los pasos del gabinete de Aguirre en su éxodo por las Encartaciones para finalizar en Santander, donde es detenido en agosto.

Una vez en prisión, tras juicio sumarísimo celebrado en el mes de septiembre, es condenado a muerte acusado por el juez instructor, comandante Montero, de “Auxilio a la rebelión, con la agravante de peligrosidad y la trascendencia de los hechos realizados.”

Fue fusilado el 18 de diciembre de 1937. Junto a él, ese mismo día y en el mismo lugar, compartieron el mismo funesto destino otros insignes personajes del ámbito militar que también habían servido al Gobierno de Euzkadi, como los coroneles Gumersindo Azcárate y Daniel Irezábal, así como el comandante Ernesto Lafuente, jefe de Estado Mayor.


TOMÁS MENDICOA LANZAGORTA (1907 – 1984)

Tomás Mendicoa Lanzagorta

Tomás Mendicoa Lanzagorta, Comandante – Jefe de Sanidad de la 1ª División del Euzkadiko Gudarostea (Ejército de Euzkadi)

Aunque nació en México D.F., pronto arribó a tierras vascas. Estudió medicina en Zaragoza y Salamanca, especializándose en otorrinaringología. Antes de la guerra trabajó en el hospital de Basurto. Al estallar aquella se unió al cuerpo sanitario del Ejército de Euzkadi. Desde el inicio del conflicto se adhiere a la defensa de la República, de hecho, el 21 de julio ingresaba en la sanidad militar, actuando desde el frente de Gipuzkoa hasta el de Asturias, pasando de la graduación de teniente a la de capitán para acabar ostentando el grado de comandante.

Comenzó su andadura como médico del batallón nº 31 “Zabalbide”, en el que también estaba integrado como miliciano su hermano Baldomero. Este batallón, comandado en un principio por Ricardo Gómez y compuesto en su mayoría por gente cercana a Izquierda Republicana, pasó a defender posiciones en el sector de Elorrio en noviembre de 1936. Allí ejercía como teniente médico, encomendándosele la misión, por parte de la jefatura de Sanidad, de hacerse cargo del Hospital de Ganondo situado en la misma villa y, que, a partir de su nombramiento, pasaría a ser considerado hospital de primera línea, como primer centro sanitario al que llegaban los heridos en combate. No debió resultar fácil la gestión de este hospital pues, a finales de este mes, se conmina a Mendicoa para que ponga orden entre el personal sanitario debido a cierta dejadez en el desarrollo de sus labores, amenazando, incluso, desde la más alta instancia sanitaria con aplicar el código militar a quien no cumpliera con sus obligaciones.

Con la ofensiva sobre Bizkaia, , Mendicoa asume el cargo de Comandante médico de la 1ª División, a la que le toco bregar en Mayo del 37 en escenarios complicados como la batalla del Sollube y el Jata. Durante los combates de este último monte está fechada esta carta.

Mendicoa organizó un hospital divisionario, el de Bentades, con personal de la 17 Brigada vasca. Personal escaso, ya que en Mayo pedía un médico, enfermeros y practicantes.

En julio del 37 se encontraba en la zona de Castro Urdiales siguiendo la retirada del ejército de Euzkadi. En agosto es nombrado jefe de sanidad de la 54 División, adscrita al sector de Reinosa, del XV Cuerpo del Ejército. Y en septiembre, ya en tierras asturianas, le vemos organizando, como jefe, los Grupos de Evacuación. A partir de esta fecha se pierde su rastro. Es posible que huyera embarcado en alguno de los navíos de todo tipo que en octubre y desde las costas asturianas transportaron en su huida a dirigentes, entre ellos los vascos que continuaron la lucha, del desbaratado Ejercito del Norte.

Acabada la guerra se encuentra en Francia. El 24 de junio de 1939, desde el puerto de Le Havre, parte en el buque Cuba(2), junto a su esposa Mª Rosario Bacaicoa y otros 82 pasajeros, rumbo al exilio. En este caso Venezuela. El Cuba, tras escalas en Gran Bretaña y la isla de Guadalupe, arribó al puerto venezolano de La Guaira el 9 de julio.

Exiliados vascos en el buque Cuba a su llegada a Venezuela

Pasajeros vascos del buque Cuba a su llegada a Venezuela. Entre los que se encontraba Mendicoa y su esposa.
El pie de foto reza: “Los vascos del «Cuba» rodean a Monseñor Salabria, obispo de la Alajueja (Costa Rica).
Fotografía en: http://jazoera.blogspot.com.es/

Llama la atención que entre el pasaje había 10 médicos, sin embargo, era lógico ese destino para esta profesión. El país caribeño se encontraba desarrollando un programa sanitario en las regiones rurales, prácticamente deshabitadas. Para poner en marcha este proyecto necesitaba erradicar las enfermedades de índole tropical, como el paludismo, la tuberculosis, la antiquilostomasis, etc. que afectaban a esas zonas, antes de repoblarlas. Muchos de estos médicos acabarían poniendo en práctica sus conocimientos en un mundo rural con problemáticas sanitarias desconocidas para ellos.

También debían solventar las restricciones de orden político que el gobierno venezolano, presidido por el general López Contreras, ponía para evitar la entrada de ideas comunistas en su país. Por ello los exiliados españoles eran mirados, por parte de las autoridades, con cierto recelo a su llegada.

Mendicoa desarrolló parte su labor en la zona de Táchira, en la región de Los Andes, al Suroeste del país. En estas zonas agrícola-ganaderas participó en las campañas de lucha contra la malaria. También trabajó para la Central Azucarera venezolana.

Mendicoa no volvió del exilio, falleciendo en Caracas en 1984.


EPÍLOGO

Tres trayectorias vitales trágicas y que resumen el drama de una guerra. Personas que dieron un paso al frente en su compromiso en defensa de sus ideas, desde el desarrollo de sus profesiones en el caso de Arenillas y Mendicoa, y desde el plano militar aun no siéndolo, en el caso de Fervenza. Desplegando su labor en las difíciles condiciones que supone una guerra. Un compromiso que, por avatares del final de la guerra y sus consecuencias políticas, cayó en el olvido, obligado por la dictadura franquista. Es el triste sino de los perdedores.

Merece la pena rescatar del olvido personajes que contribuyeron con su esfuerzo a defender unos ideales que, para ellos, encarnaba la defensa de la República. No son conocidos, no son esos grandes nombres que llenan los libros de historia de la guerra civil, llevaron su trabajo y su esfuerzo desde el anonimato. Sirvan estas líneas para tributarles un pequeño homenaje.

Plácido Ugarte


(1) Francisco Fervenza fue un destacado militante de la CNT de Cantabria. Combatió en Cantabria, Burgos y Asturias antes de recalar en Bizkaia con el grado de comandante-jefe de la 2ª Brigada de Santander. Con la caída del frente norte siguió combatiendo, al mando de diversas unidades, en diversos escenarios bélicos como Teruel, Levante y Extremadura. Detenido en el puerto de Alicante al finalizar la guerra, sufrió cárcel hasta el año 1945. Cuando salió de prisión aun desconocía el trágico final de su hermano.
(2) Este navío partió gracias a las negociaciones del Gobierno Vasco en el exilio, en las personas de Jesús Mª Leizaola y el director de inmigración Julio Jáuregui, con las autoridades venezolanas.


    Fuentes

  • IRARGI.
  • Blog “Las Merindades en la memoria”.
  • Centro Documental de la Memoria Histórica. Salamanca. Documentación de los archivos P.S. Bilbao, Santander y Gijón.
    Bibliografía

  • Cuatro derroteros de la guerra civil en Cantabria. J. Gutiérrez Flórez – Enrique Gudín de la Lama. J. Gutiérrez 2007.
  • Guerra civil en Cantabria y pueblos de Castilla. Jesús Gutiérrez Flórez. Libros en red.
  • Gudaris y rehenes de Franco 1936 – 1943. Diarios. Ed. Alberdania. 2006.
  • La sanidad militar en Euzkadi. Euzko Jaurlaritza. 1937.
    Artículos

  • Jazoera.blogspot.com
  • Los médicos del exilio republicano en Venezuela. José F. Tinao Martin – Peña. HAOL nº 7.
  • Las Brigadas Asturianas y Santanderinas en el frente vasco. Francisco M. Vargas Alonso. Eusko Ikaskuntza. 1997.
  • Médicos vascos exiliados en América en 1937. A.Ercoreca. UPV –EHU.
  • Vuestro y de la causa obrera. Juan Ramon Garai Bengoa. Gara. 2004.

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Dionisio Rentería, las vicisitudes de un niño de la guerra

Cuando nos dedicamos al rescate de la memoria de los terribles acontecimientos vividos en la pasada guerra civil española, uno de los trabajos más satisfactorios, a la vez que doloroso, es el de la recogida de los testimonios de aquellas personas que vivieron aquellos funestos sucesos. Cada vez son menos los protagonistas que lo vivieron luchando en cualquiera de los dos bandos, nos queda sacar del olvido los testimonios de aquellos que lo sufrieron siendo niños.

Dionisio Rentería evacuado en Girona

Dionisio Rentería, fotografiado en Girona durante su evacuación

Este es el caso de Dionisio Rentería, niño en la guerra, que vivió de manera trágica aquellos días y que lo hizo por diferentes escenarios, arrastrando las penalidades de un refugiado.

Nació en Mundaka el 11 de Octubre de 1924. Con seis años se traslada a vivir a Basauri, populosa localidad cercana a Bilbao, al quedar huérfano de madre, junto a sus tres hermanos. El inicio de la guerra sorprende a Dionisio en esta localidad, donde recuerda los camiones cargados de milicianos y gudaris que del Ayuntamiento partían para el frente, algunos armados con simples escopetas de caza pero la mayoría con la simple voluntad de detener al fascismo.

Como las clases se encontraban suspendidas, su padre le envía a casa de una hermana de su abuela que residía en un caserío situado en el barrio mungitarra de Billela, a medio camino entre Mungia y Maruri, enclavada en la Bizkaia rural. La vida se le torna dura, ya que comenzará a conocer lo que son los difíciles trabajos del caserío, calzado con unas simples alpargatas, Dionisio subía a los montes cercanos a realizar trabajos de pastoreo y recogida de leña; aún recuerda los pinchazos que la argoma le producían en sus piernas.

Pero la guerra seguía su imparable progreso y las tropas de Franco se aproximan a la zona del monte Jata(1). Un día que nuestro protagonista se hallaba cuidando las vacas de sus parientes de acogida, observó como un avión se acercaba a la zona donde pastoreaba el ganado, “volaba muy bajo, podía ver al piloto perfectamente” refiere, el ganado salió despavorido y al acercarse a su altura el piloto arrojó una granada de piña cerca de la zanja en la que Dionisio se ocultó para protegerse. No llegó a estallar y, en su inocencia, la recogió y la llevó al caserío donde el marido de su tía abuela, horrorizado, le conminó a que la arrojara al río adonde la echó. Ante la gravedad que suponía la proximidad del frente(2), el padre de Dionisio decide recoger a su vástago y llevarlo de nuevo a Basauri. Sin embargo, los acontecimientos se precipitaban y Basauri también sentía cercano los rigores de la guerra, casi todos los días los pasaba metido en los refugios, sobre todo en el de Bolintxu.

Refugiadas vascas en 1937

Refugiadas vascas en 1937
Fotografía en: http://www.iniciados.com

Nuevo éxodo con su familia compuesta por su madrastra, con la que se había casado su padre al quedar viudo y que aportaba un hijo a la familia, más los tres hermanos de nuestro testigo. Su padre se quedará en Basauri y estará preso de la justicia franquista durante unos meses. Esta vez el destino será Arcentales, localidad encartada, donde se alojará en el caserío de su abuela. Allí también, el conflicto armado se hará sentir rápidamente puesto que la batalla de San Roque o monte Kolitza(3) alcanzará esos parajes vizcaínos, sumiendo la zona en campo de batalla. El caserío donde se alojaba sufrió cercanos los bombardeos al estar localizado en las proximidades de una vía férrea que era objetivo de la aviación y la artillería franquista; “dos bombas cayeron cercanas al caserío de mi abuela, a apenas 30 metros, produciendo dos grandes boquetes que aun hoy en día son visibles” rememora Dionisio. El miedo se apodera de la familia pasando muchas noches metidos en una alcantarilla cercana al caserío, durmiendo sobre hierba seca que acomodaban dentro de la misma.

El frente avanza y con la pérdida de Bizkaia la peregrinación de la familia Rentería prosigue hacia Santander, alojándose en el teatro Pereda, donde las autoridades les dan para comer queso de bola. Al día siguiente son trasladados a Renedo de Piélagos, municipio situado a unos 20 kms. de la capital. Allí son albergados en un chalet ocupado anteriormente por milicianos y que se encontraba infestado de parásitos: “Allí nos llenamos de piojos y, de un cuartel próximo, nos traían un arroz seco, seco… a cada uno un cazo”. También hacían trueque con el jabón que les daban por aceite, cambiándolo en Torrelavega, adonde iban andando.

La inminente caída de Santander(4) en manos franquistas propició la huida de muchos refugiados que se encontraban en ella. La salida natural de aquel contingente humano era la vía marítima y en su puerto se agolparon numerosos ciudadanos que buscaban escapar del infierno que se aproximaba. La familia de Dionisio al completo consigue plaza en un barco inglés que sale del puerto de Santander. Al poco de zarpar, son interceptados por el crucero franquista “Almirante Cervera” que, tras una larga negociación y tras revisar el pasaje, les permite continuar rumbo a Francia.

En el país galo, una vez desembarcados, son enviados a Bayona, centro de acogida de refugiados, donde son examinados sanitariamente y enviados casi de inmediato, por vía férrea, a Caldas de Malavella (Girona), donde son alojados en un balneario(5) situado en dicha localidad. Aquí permanecen durante dos meses, hasta octubre, cuando la madre de Dionisio cae enferma de tifus. Las autoridades sanitarias deciden su traslado a Girona capital para su recuperación, aunque finalmente son acogidos por una familia en Santa Eufemia, localidad situada a escasos kms. de la capital, hoy en día absorbida por la urbe.

Economato para refugiados vascos en Catalunya

Economato para refugiados vascos en Catalunya
Fotografía en: http://getxosarri.blogspot.com.es

En este lugar permanecieron hasta enero de 1939. En Girona la vida para Dionisio y su familia se hizo más llevadera pues el Gobierno Vasco, a través de un economato, repartía alimentos entre los vascos residentes en la zona, lo que provocaba que el excedente de los mismos les sirviera para el intercambio de productos que los catalanes carecían, sobre todo aceite y azúcar.

El derrumbe del ejército republicano con la ofensiva franquista sobre Cataluña(6), va a suponer para Dionisio un nuevo desplazamiento, esta vez el más duro en la odisea vivida por la familia Rentería: el éxodo hacia la frontera francesa(7).

De Girona a Figueres caminando, durante aproximadamente 65 kms., junto a miles refugiados. Pero la tragedia no solo era andar esa enorme distancia, también tenía el drama añadido de los continuos ametrallamientos que la aviación franquista efectuaba sobre aquella caravana de indefensos seres. “…íbamos todos cargados, a mí me toco llevar seis mantas y andábamos noche y día. La aviación nos ametrallaba por la carretera, menos mal que había bastantes pinares y allí nos podíamos guarecer” todavía recuerda Dionisio como si hubiera sido ayer mismo. A medida que la macabra multitud avanzaba, disminuida por los heridos y muertos, iban abandonado multitud de objetos por las cunetas: maletas, ropas, enseres… con el fin de progresar más rápido y ligero y para poder ocultarse con celeridad de los ataques de los cazas nacionales. A Jesús(8), el hermano pequeño de Dionisio, que contaba con tan solo cuatro años, una camioneta de la Cruz Roja lo recoge para llevarlo a Figueras. Una vez allí son incapaces de encontrarlo pese a recorrer albergues, escuelas y hospitales, hasta que lo ven caminando integrado en una fila de niños cuyo destino era la Unión Soviética; al ver a su familia, el pequeño Juan abandona corriendo la fila para juntarse con sus familiares.

En Figueras lo que se vivía era indescriptible, miles de refugiados intentando subirse a los trenes que llevaban a la frontera. Pero a ese horror se añadían los bombardeos de la aviación fascista sobre la estación atestada de gente. Mareas humanas desplazándose horrorizadas cada vez que los bombarderos asomaban por el cielo. A Dionisio le desaparecieron las seis mantas que desde Girona custodiaba, así que en el siguiente bombardeo se ocultó debajo de un tren, guardando las maletas de la familia con la intención de evitar su robo, desde ese refugio improvisado veía los bombardeos que se sucedían sobre la estación.

Le Perthus principios de 1939

Refugiados llegados a Le Perthus a principios de 1939
Fotografía en: http://www.capcatalogne.com

Por fin pueden acceder a un tren que les transporta hasta Portbou(9), en esta población fronteriza permanecen tres días, durmiendo en los vagones y alimentándose de harina de maíz. Pese a estar tan cerca de la frontera las sombrías visitas de la aviación franquista eran continuas. El camino hacia el fin del terror de este hormiguero humano era de trescientos metros, distancia que separa la estación de Portbou del túnel del mismo nombre que marca la frontera hispano-gala. Una carrera a vida o muerte pues el recorrido era objetivo de los cazas rebeldes. “Yo tenía 14 años y llegaba fácil pero los niños con sus madres y los ancianos, esos, no llegaban al túnel, allí morían ametrallados, aquello cuando lo recuerdo todavía me dan ganas de llorar” revive con una mezcla de impotencia y tristeza nuestro personaje.

El éxodo de Dionisio continuó en Francia. Una vez en la frontera, la familia es enviada por las autoridades francesas a Rennes, capital de Bretaña, donde sus recuerdos son contradictorios: recuerda la buena comida, pero el alojamiento era en barracones de madera donde paso mucho frio. Además le reubicaron en la zona destinada a soldados, conviviendo con mutilados de guerra y donde cogió sarna y piojos.

La terrible odisea de nuestro basauritarra de adopción llega a su fin al cabo de dos meses de estancia en Rennes, cuando es repatriado junto a su familia.

A la frontera llegó con el miedo metido en el cuerpo después de las experiencias vividas durante la guerra, su paso por el puesto fronterizo va asociado al despojo, pues les arrebataron las pocas cosas de valor que aun poseían. Entraban en la “nueva España”.

Plácido Ugarte


(1) Cima costera situada en las proximidades de Bakio y Maruri. Los combates para su dominio se iniciaron el 14 de mayo de 1937, aunque desde el día 12 la zona ya era bombardeada, acabando el día 19 con su conquista por parte de las brigadas mixtas de Flechas Negras.
(2) Bilbao cae en manos franquistas el 19 de Junio de 1937.
(3) Cima perteneciente a la localidad de Balmaseda. El 30 de junio de 1937 la IV Brigada de Navarra se apoderó del monte Kolitza. Los días 27-28 y 29 de julio las tropas de la 12ª Brigada del Cuerpo del Ejército de Euzkadi intentaron infructuosamente su reconquista.
(4) El 26 de Agosto de 1937 la VI Brigada de Navarra y la División Littorio italiana hacían la entrada en Santander capital.
(5) Se trataría del balneario Vichy, célebre por su agua mineral envasada.
(6) La ofensiva sobre Cataluña se inició a finales de diciembre de 1938 finalizando el 11 de febrero con la conquista del pueblo gerundense de Llivia.
(7) Entre finales de enero y el mes de febrero ceca de 350.000personas huyeron a Francia a través de los pasos de Pertús, Portbou y otros puntos del Alt Empordá.
(8) Como curiosidad, Jesús Rentería llegaría a militar en las filas del Athletic club de Bilbao entre los años 1958 – 1964.
(9) Aproximadamente unos 150.000 refugiados cruzaron la frontera por este lugar.


    Fuente

  • Testimonio oral de Dionisio Rentería Aguirresarobe. Basauri 2015
    Bibliografía

  • Gudaris. Sancho de Beurko. Editorial La Gran Enciclopedia Vasca. 1977.
  • Guerra civil en Cantabria y pueblos del norte de Castilla. Jesus Gutierrez Flores. Libros en red. 2006.
  • IRARGI. Sistema Nacional de Archivos de Euskadi.
  • Vizcaya. José Manuel Martínez Bande. Editorial San Martin. 1971.
  • Museu Memorial de l’Exili. www.museuexlili.cat
  • 1937 Los niños evacuados a Francia y Belgica. Jesus J. Alonso Carballés. Asociación niños evacuados del 37. 1998.

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Gallegos en los Frentes Guipuzcoanos
(II Parte)

La Batalla por Irún.

Estabilizado el frente, a principios de agosto en la zona del Bidasoa después de los combates acontecidos en Rentería, el coronel Beorlegui considera que es llegado el momento de caer sobre Irún. Para que la población pase de manos, primero debe rebasar las dos líneas defensivas que los republicanos han establecido para detenerlos. La primera barrera la componen los montes Pikoketa, Gorostiaga, Erlaitz y Pagogaña, contando también con las posiciones de Peñas de Aya y Endarlaza. La segunda línea tiene como bastión el monte San Marcial, acompañado de los altos de Elaiza y Zubelzu, así como también con el cuartel de carabineros de Puntza.(1)

Teniente Coronel José Solchaga

Teniente Coronel José Solchaga, Brigadas Navarras
Fotografía en www.euskomedia.org

El 7 de agosto, el teniente coronel José Solchaga, decide que es imperioso eliminar los reductos desde los cuales hostigan la línea de suministros y, de paso, posibilitar la progresión hacia la frontera. Para ello comienza la operación con una acción sorpresa que consigue arrebatar Pikoketa. Seguidamente, la madrugada del 15 de agosto, la columna Ortiz de Zárate asalta Erlaitz y Pagogaña; el combate es feroz y los milicianos gallegos se defienden con unos “cañoncitos” y blindados artesanales(2), posiblemente fabricados en Trintxerpe. En Erlaitz encontramos como jefe de centuria al socialista ferrolano José Suárez Hermida(3), que había llegado en el Arkale. En el ataque participa el regimiento América que debe retirarse con cuantiosas bajas; esa tarde se realiza por segunda vez un asalto, esta vez a cargo de las 2ª y 3ª Cías. del Tercio de Lacar, que se ve coronado por el éxito. Simultáneamente, García Valiño despliega 3.000 hombres ante Peñas de Aya y toma la posición.(4)

A partir de este momento la guerra toma otro rumbo, otro cariz; sobretodo con la llegada de refuerzos del ejército africano y de los primeros aviones y tanques ligeros italianos. Para completar el cerco, ya desde principios de agosto, los cañones del crucero Almirante Cervera, el destructor Velasco y el acorazado España, no dejan de castigar a la población, junto con algunos aviones italianos que bombardean Pasajes, Irún y Hondarribia.

El día 19, los rebeldes reinician la ofensiva castigando el flanco izquierdo republicano, Elaiza y Zubelzu; este sufre la embestida de la columna García Valiño, que consigue desalojar a sus ocupantes. Será por poco tiempo, un contraataque leal echa por tierra el triunfo rebelde. Fracasados estos intentos, la aviación se ensaña con el monte San Marcial, como preludio de los asaltos que no modifican el statu quo.(5)

El 31 amanece con una lluvia de obuses y granadas sobre las posiciones en San Marcial, se persigue el ablandamiento tanto físico como moral de los combatientes. El asalto da comienzo cuando cesa el bombardeo, distribuidas las fuerzas en dos columnas:

  • Columna del coronel Utrilla: 4 Cías. del requeté; 2 Centurias de Falange y 1 Cía. del VII Bon. de Montaña de Flandes.
  • Columna del teniente coronel Los Arcos: 5 Cías. del Regimiento América; 5 Cías del Requeté y la II Bandera del Tercio de la Legión.(6)

El objetivo no es tomado y las fuerzas deben retirarse a los puntos de partida. En la defensa de San Marcial, la Centuria del ferrolano José Suárez Hermida, a buen seguro está exhausta y satisfecha por la exitosa defensa, pero no saben lo que les viene encima.

Milicianos en San Marcial

Milicianos en el monte San Marcial (Gipuzkoa).
Fotografía en www.asociacionrepublicanairunesa.org

Se repite el mismo guión el día 1 de septiembre: los bombardeos se suceden mañana y tarde acompañados de aviones italianos; en uno de los ataques García Valiño es herido y evacuado. Las milicias populares aguantan el chaparrón una vez más.

Al día siguiente nuevamente se repite el bombardeo que precede el avance de la infantería; la refriega se extiende a lo largo de toda la mañana y a las 15 hrs los legionarios ocupan la cumbre de San Marcial.(7) Simultáneamente, tanques italianos desalojan el cuartel de carabineros de Puntza; las milicias se repliegan sobre la ermita donde resisten el embate hasta las primeras sombras de la noche, momento en que los rebeldes consiguen al fin el control del monte.(8)

El 4 de septiembre la República pierde Behobia y el puente Internacional, el cerco sobre Irún es asfixiante y nadie confía en un desenlace venturoso.

El 5 Irún cae en manos de los sublevados, pero todavía se resiste en el puente internacional; por ello, el propio Beorlegui acompaña a una columna de tanques, con el fin de observar la situación e impartir las órdenes pertinentes. Mientras estudia los reductos del enemigo es herido e una pierna. Tras ser atendido con una cura de urgencia, prosigue realizando sus funciones en primera línea; lo que en un principio parece una herida sin importancia, derivará en el fallecimiento del militar a los pocos días.

En la retirada, milicianos anarquistas incendian algunos edificios de la villa, algunas voces en los sectores más conservadores culpan a gallegos y asturianos de los incendios.(9)

En los combates de Irún, José Cadabal Cadabal, afiliado a Avance Marino, es dado por desaparecido(10); otros consiguen llegar a Francia y regresar a territorio republicano, gracias a un tren fletado por el gobierno de León Blum.

La Toma de Donostia.

Las milicias del Frente Popular se repliegan para defender la capital. Se establece la nueva línea defensiva entre el Jaizkibel y el alto de Gaintziruzketa; por el sector de Hernani-Astigarraga se encastilla Santiagomendi. Precisamente, esta última posición es responsabilidad de la CNT, y ésta la pone bajo la batuta de los gallegos de Trintxerpe, comandados por un asturiano, hasta totalizar casi a 50 milicianos de origen galaico en Santiagomendi; algunos de ellos son: Los hermanos Juan y Donato Armental de Corrubedo (A Coruña); Manuel Parada Rosendo de Posmarcos (A Coruña); Juan Miguez Esteiro de Redondela (Pontevedra); o Manuel Cervo Maceda de Viveiro (Lugo).

Civiles vascos evacuados observan los combates y bombardeos en Irún

Civiles vascos evacuados observan los combates y bombardeos en Irún desde la orilla francesa.
Fotografía en http://hendayetxingudi.canalblog.com

La moral se había derrumbado con la pérdida de Irún y el poderío técnico del enemigo era claramente superior al propio; la carencia de medios en el lado republicano era desesperada:

Teníamos orden de permanecer agachados y vigilantes sin disparar ni un solo tiro, porque teníamos poca munición.(11)

La posesión de Santiagomendi se hace vital porque controla unos de los accesos a la capital y además, su captura puede actuar de efecto dominó para el derrumbe del frente en Rentería y la toma de Hernani y Astigarraga.

El 7 de septiembre la columna Los Arcos conquista Gaintzirusketa, enlazando de este modo con sus camaradas en Oiartzun. Como era previsible, cuatro días después, los combates se trasladan a Hernani y Santiago mendi, donde revisten dureza. Será el 12 cuando se tomen al asalto las posiciones guarecidas por los muchachos de Avance Marino. Jesús Carballo testigo excepcional de los combates nos cuenta

“..vimos que desde unos caseríos situados a nuestra derecha, estaban pasando soldados en dirección a la ermita. El jefe ordenó disparar con el alza del fusil a seiscientos metros, (…). Se les veía pasar de uno en uno, y la orden era de disparar cuando se les viera bien porque teníamos poca munición. El asturiano, cogió uno de los morteros y lo instaló por delante del parapeto.” (12)

La Junta de Defensa de San Sebastián convoca una reunión de urgencia, el cariz de los hechos insta a tomar una complicada decisión. La ciudad se ve rodeada por tres cuartas partes; Lezo y Pasajes cañoneadas desde el Jaizkibel, los rebeldes han cortado el suministro de agua y electricidad; se pretende sondear a cada grupo político en la conveniencia de persistir la lucha en la ciudad, con su consecuente destrucción, o evacuarla mientras todavía haya tiempo a Bizkaia, porque el enemigo parece no darse prisa en cortar la carretera a Bilbao.

Finalmente se concluye evacuar de Donostia, de la forma más ordenada posible, a la población. De una población de unos 80.000 habitantes, alrededor de 50.000 donostiarras eligen el destierro(13); los pescadores gallegos ponen a disposición de las autoridades los bous de pesca, para transportar a los miles de evacuados; otros huyen por la carretera con sus enseres personales a pie, en coches, camionetas, en los camiones blindados, autobuses; el abanico es amplio porque los trenes también fueron utilizados como medio de evacuación.

Requetés entrando en Donostia

Requetés entrando en Donostia (Gipuzkoa).
Fotografía en Fondo Pascual Marín de la Fototeka Kutxa

Jesús Carballo, tras sortear diversas vicisitudes, consigue llegar a Pasaia por la noche. Lo recibe una villa silenciosa, desierta y a oscuras. Acude al puerto y constata que la mayor parte de la flota ha zarpado y algunos pescadores de Trintxerpe tratan de hundir un barco en “Punta Cruces“, con el objeto de bloquear la entrada al puerto.(14) El navío en cuestión es el vapor “Jata Mendi“, y los pescadores que se afanan en su hundimiento son pescadores afiliados al sindicato “Alianza Marítima”(15). Jesús Carballo será uno de los últimos milicianos en evacuar Pasaia.

A la mañana siguiente, los pasos de los requetés alteran el silencio reinante, ocupan Pasaia sin resistencia, parece que todos se han ido.

“Trintxerpe, cuando las tropas de Franco, al frente de Beorlegui, entraron, se fue toda la gente y también se llevaron todos los barcos. Sólo quedó un barco en construcción que lo estábamos haciendo nosotros. Por la calle sólo se oía el maullar de los gatos que salían a los balcones. El hecho de que dejen Trintxerpe hay que tener en cuenta que era un foco de CNT – FAI, tipo comunistoide, y de allí la huída. Con el tiempo fueron regresando.” (16)

A su paso, las milicias en retirada van volando los puentes para dificultar la marcha del enemigo que le pisa los talones. En las alturas próximas a Eibar se establecerá el nuevo frente a principios de octubre. Agotadas las fuerzas tras los combates en el Kalamua y sus inmediaciones, el sector se estabiliza hasta el año próximo.

El éxodo de guipuzcoanos es continuo y pronto supondrán un serio problema para el naciente Gobierno de Euzkadi.

Sergio Balchada


(1) Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
(2) Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
(3) Información facilitada al autor por el investigador gallego Dionisio Pereira.
(4) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(5) Ibídem.
(6) Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
(7) Ibídem.
(8) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(9) Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
(10) Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
(11) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(12) Ibídem.
(13) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(14) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(15) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(16) Ibídem.


    Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los Últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011.
  • Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
  • Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
  • Barruso Barés, Pedro. Violencia Política y Represión durante la Guerra Civil y el primer Franquismo (1936-1945). San Sebastián, 2005.
  • Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
  • Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
  • De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978.
  • Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
  • Fraser, Ronald. Recuérdalo tú y recuérdalo a Otros. Historia oral de la guerra civil española. Tomo I y II, Barcelona, 1979.
  • Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
  • Iparragirre, Pilar. Félix Likiniano. Miliciano de la Libertad. Tafalla, 1994.
  • Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
  • Jiménez de Aberasturi, J.C. (Dir.). Historia de Rentería. Ayto. de Rentería, 1996.
  • Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
  • Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
  • Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donosita, 2006.
  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
  • Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras Fuentes

  • Testimonio de Mateo Balbuena en entrevista realizada en su domicilio el día 3/06/2010.
  • Periódico “Frente Popular”.
  • Archivo Irargi.

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Gallegos en los Frentes Guipuzcoanos
(I Parte)

En artículos anteriores publicados, pudimos ser testigos de los combates urbanos que tuvieron lugar en el mes de julio de 1936 en la capital donostiarra, conducentes a frenar a los sediciosos que se habían alzado en la ciudad. En dichos combates participaron en primera línea numerosos gallegos anarquistas, muchos de ellos integrantes del sindicato trintxerpetarra de la CNT Avance Marino.

Una vez sofocada la intentona en la ciudad, los esfuerzos se encaminaron a detener a las fuerzas del requeté carlista que, divididas en tres columnas, llegaban de Navarra con la intención de dominar la provincia y sobre todo, hacerse con Donostia.

Colaboración de Avance Marino en el Esfuerzo de Retaguardia.

El entusiasmo por las victorias obtenidas propició que los sindicatos ganaran prestigio y hasta sus sedes se acercase la ciudadanía para dirimir los problemas más cotidianos. En la provincia nacen tres Juntas de Defensa con “jurisprudencia” en determinado territorio, cada una de diferente signo político. Así tenemos una en Eibar de claro signo socialista, otra en Azpeitia bajo la batuta del PNV y una tercera en Donostia presidida por el socialista Miguel Amilibia y donde conviven las diferentes sensibilidades leales al gobierno republicano.

Milicianos de Pasaia

Milicianos de Pasaia antes de salir hacia el frente.
Fotografía en http://www.antxo.com/

En Pasaia también se crea una Junta de Defensa con cuatro comisarías: Orden Público, Guerra, Finanzas y Abastos. La CNT, con protagonismo de Avance Marino, controlará las comisarías de Guerra y Orden Público. El sindicato moviliza enseguida a sus afiliados y simpatizantes en cuadrillas de trabajo que intentan paliar las necesidades básicas de la población. Como primera medida se coordinan turnos de trabajo de 30 hombres con la tarea de repartir el bacalao estibado en los almacenes de la PYSBE, lugar en el que permanecían debido a la huelga que desde mayo mantenían los trabajadores del mar. Colectivizan la flota pesquera en ausencia de los armadores, cuadrillas de marineros se dedican a la puesta a punto de navíos y aperos de pesca; luego estos mismos bous saldrán a faenar, las capturas son entregadas a los hospitales y comedores populares. Como receptor de los fusiles obtenidos en los cuarteles, se encargará de armar a las partidas de milicianos que marchan al frente. Además de armarlos, hacen entrega al miliciano de sus correspondientes cartucheras y correaje, manta, toalla y buzo azul(1).

Los testimonios que Xavier Portugal recoge del padre Gelasio Aramburu en su obra(2), nos aclaran como era el día a día en Pasaia bajo la autoridad de los anarquistas gallegos; afirma el sacerdote que el templo continuó abierto al culto con toda normalidad, el padre caminaba en sotana por las calles sin temor a represalias, asevera también que no cometieron asesinatos ni atropellos. La única cosa que desaprueba es que “blasfemaban horriblemente”.

El periódico Frente Popular se hace eco de la labor desarrollada por los marineros gallegos bajo un sonoro titular: Cómo cooperan los entusiastas pescadores de Trincherpe a la obra común.

“Esta sufrida gente de mar ha sido la primera que se ha puesto en plan de lucha. Acudieron a la capital en cuanto tuvieron noticia de que su presencia era necesaria,.
Hicieron otros trabajos de metalurgia a los que no se habían dedicado nunca. (…).
Por otra parte, dos parejas de pesca salen a la mar con objeto de procurar pescado para los hospitales de sangre y enfermos, así como para los compañeros que lo necesitan.
Otros dos turnos de treinta hombres trabajan e los barcos de la “Pysbe” descargando el bacalao almacenado en las bodegas. (…).” (3)

Con la ciudad bajo control, ahora la atención se dirige a las columnas navarras que avanzan por la provincia. El doble esfuerzo de organizar de la nada un ejército carente de disciplina y en ocasiones de lo más básico, junto con el abastecimiento y ordenación de la retaguardia después de resquebrajarse el poder republicano, supuso un esfuerzo titánico para la recién creada Junta de Defensa.

La presencia de milicianos gallegos en los diferentes frentes abiertos en la provincia es notoria en Rentería, Peñas de Aya y Erlaitz, así como también en la defensa de Irún. La importancia demográfica del sindicato Avance Marino, junto con el carácter revolucionario del que venían haciendo gala sus afiliados, lo situaron como principal apoyo de la CNT en la lucha. Se confiaba en su capacidad y en la valía de sus hombres. La organización anarquista será la última en encuadrar a sus afiliados y simpatizantes en milicias propiamente dichas:

La CNT dándose perfecta cuenta de lo que las determinadas circunstancias del momento, e reunión de Comités y delegados de los pueblos de la provincia, ha estimado, con absoluta unanimidad, la imperiosa necesidad de unificar la acción de todas las actividades guerreras de cuantos confederados y simpatizantes estén dispuestos a luchar bajo las siglas de la CNT. (…) A este respecto se ha nombrado un Comité de Alistamiento y Control al objeto de constituir rápidamente las milicias de la CNT.(4)

En los listados confeccionados por la CNT gipuzkoana, encontramos una relación de gallegos afincados en Pasaia que combatieron en la provincia; sirvan como pequeño ejemplo: Ricardo Pastoriza Cao y Manuel Recamán Recamán (ambos de Marín, Pontevedra), Juan García Cambeiro y Juan Maneiro Folgar (ambos de Ribeira, A Coruña), Francisco Caamaño Fernández (A Pobra do Caramiñal, A Coruña), o José Creo Mayo (Tal, Muros, A Coruña).(5)

Según estimaciones vertidas por Manuel Chiapuso, el sindicato Avance Marino contaba al inicio de la sublevación con los “gallegos de Pasajes” (6), que rondaban los “dos mil y pico afiliados” (7).

A este contingente hay que añadir, como ya se ha dicho con anterioridad, los compatriotas huidos de Galicia por vía marítima. Además de los dos pesqueros mencionados, tenemos también noticia de la huída de un bonitero, el Arkale, que la noche del 23 de julio sale del puerto de Cariño (A Coruña) con 38 hombres a bordo: cuadros relevantes del SIP de Cariño, cenetistas de la comarca y socialistas de O Ferrol (A Coruña). Son los hermanos José, Manuel y Vicente Pita Armada, este último secretario del sindicato de pescadores; José Suárez Hermida, secretario de la Federación Coruñesa del PSOE, junto con su paisano y camarada el maestro Marcial Fernández; el líder de la CNT de Viveiro (Lugo), Manuel Rodríguez, O Roxo de Viveiro(8).

Arriban a Saint Nazaire 36 horas después de haber zarpado; son acogidos con los brazos abiertos y será un sindicato local el que se ocupe de su manutención; en agradecimiento a las atenciones dispensadas y en un gran gesto de solidaridad, ofrecen los 2.500 kgs de bonito que guardan en las bodegas, a un hospicio y a los trabajadores del astillero que llevan en huelga desde finales de junio(9). El 1 de agosto entran a territorio republicano por Hendaya para engrosar las milicias populares.

Requetés desfilando en Pamplona

Requetés desfilando en Pamplona camino a los frentes, el 19 de julio de 1936.
Fotografía en http://premindeiruna.blogspot.com.es/

El 19 de julio se produce en Navarra el alzamiento, las milicias del Requeté apenas se topan con oposición y ya ese mismo día parten columnas a los límites con Gipuzkoa. Tres son las columnas que parten de Pamplona siguiendo los pasos naturales; el coronel Beorlegui comanda una de estas columnas, en origen, su misión principal es auxiliar a los rebeldes donostiarras. La rendición de los cuarteles dará al traste con el cometido, pero abre la puerta para que los rebeldes fijen su atención en el cierre de la frontera, los esfuerzos de Beorlegui se encaminarán a conseguirlo.

El 20 de julio el capitán Cabello llega a Bera de Bidasoa, se hace con el control de la villa fácilmente y aguarda la venida de su relevo: El coronel Beorlegui. Será esta columna la que libre los combates contra milicianos de origen gallego y de la que nos interesa seguir el itinerario. Beorlegui tiene instrucciones de tomar Irún y cerrar la frontera y tomar también la capital de provincia. El cierre de la frontera complicaría mucho la situación de los republicanos, el peligro del aislamiento era realmente serio.

Para ello, en primera instancia avanza hacia el puente de Endarlaza, que lo colocaría a las puertas de Irún; se encuentra éste volado y decide volver sobre sus pasos para tomar el puerto de Arritxulegi(10), rodeando así las Peñas de Aya para caer sobre Oiartzun.

El 23 de julio, Beorlegui ataca Oiartzun defendida por 250 guardias civiles, 70 carabineros y un número indeterminado de milicianos(11), entre los que podría haber algunos de origen gallego. El militar cuenta con escasas fuerzas y, a pesar del éxito inicial con la conquista del barrio de Alcívar, la superioridad numérica del enemigo le obliga a hacerse fuerte en una loma cercana y es aislado de su línea de suministros.

El sitio transcurre sin cambios hasta el 26, cuando la columna del coronel Joaquín Ortiz de Zárate acude en auxilio de los requetés y consiguen además que los republicanos se retiren hacia Rentería.(12)

En Rentería, Pérez Garmendia se hace cargo de la defensa y establece ésta en el barrio de Ugaldetxo, ya que desde sus caseríos controla la carretera de Oiartzun; también sitúa una ametralladora en el campanario de la iglesia. Los milicianos toman posiciones en los caseríos, entre ellos hay un grupo de gallegos pasaitarras.(13)

Los requetés son rechazados en primera instancia y se repliegan a posiciones próximas al núcleo urbano; a mediodía comienza el ataque. Sobre el campo se despliegan la 1ª Cía. de Guías de Navarra al mando del capitán Villanova, la Cía. Morlán de Escopeteros de Lacar y la Cía. del teniente García del Pino.(14)

El avance es lento, condicionado por la ametralladora del campanario y la resistencia que ofrecen los leales; inexorablemente, se van imponiendo los navarros y ocupan el barrio de Las Agustinas avanzando hacia el puente de Santa Clara. Llegados a este punto, los requetés dudan si cruzar el puente, creen posible que vayan camino de una celada. En el ínterin hace aparición el “Tren Blindado” y consigue hacerlos retroceder con algunas bajas vistas, refugiándose en el convento de Las Agustinas y en algunos caseríos, donde son arrinconados por la citada ametralladora emplazada en el campanario(15), uno de estos caseríos es el de Lecumberri. Con la llegada de la anochecida los combates van decayendo en intensidad, reduciéndose al intermitente paqueo entre posiciones.

Las milicias leales al gobierno montan un puesto avanzado en una casa próxima al convento, donde se guarecen los navarros, conocida como Elizegi. El turno de guardia corre a cargo de un grupo de carabineros, un puñado de anarquistas de Trintxerpe y tres muchachos nacionalistas entre los que se encuentra Koldo Mitxelena. Estos muchachos, por ser vecinos de Rentería, saben que en la casa existe un oratorio perteneciente al confesor de la familia, pero finalmente es hallado y saqueado por los anarquistas:

Aparecieron revestidos de sotanas y capas pluviales, esgrimiendo hisopos e incensarios. Después de largos debates sobre la tolerancia cuando la necesidad es virtud depusieron por fin los bagajes.(16)

Para aquellos muchachos, debió suponer un verdadero sacrilegio la frivolidad de la que probablemente hicieron gala los milicianos, pero no dejaban de ser sus aliados en la lucha contra los alzados.

El 28 de julio, milicianos procedentes de Donostia traen la noticia de la rendición de los militares; una partida de milicianos gallegos esgrime fusiles del botín obtenido en los cuarteles. El entusiasmo se desborda, enciende la mecha de la moral de los combatientes que se lanzan en tromba contra las posiciones defendidas por los requetés. Estos abandonan las posiciones dejando atrás a seis heridos que son rematados en sus lechos, un nuevo episodio de la “justicia caliente”. En el transcurso de los combates fallece el comandante Augusto Pérez Garmendia.

La acción sobre Peñas de Aya.

Estabilizado el frente en Rentería a finales de julio, el peligro sobre la villa es todavía grande. Félix Liquiniano, histórico de la CNT donostiarra, concibe un plan por el cual acometer al enemigo por retaguardia y al mismo tiempo hostigar su línea de suministros. Consultadas las autoridades militares, que ven viable la iniciativa, se arma a una partida de 100 pescadores gallegos a los que se suman más milicianos donostiarras(17). En el batzoki de Irún solicitan el concurso de algún mendigozaile que les guíe por las trochas del monte, lamentablemente no llegan a un entendimiento y no consiguen el guía deseado. Aún así la operación continua en marcha y esa noche pernoctan en unas escuelas; a las 4 de las mañana parte un convoy compuesto por 3 coches y 10 camiones en un ambiente de euforia y camaradería:

Milicianos en Alegia

Milicianos en Alegia (Gipuzkoa).
Fotografía en http://vehiculosblindadosdelaguerracivil
.blogspot.com.es/

Donostiarras y gallegos simpatizaron rápidamente. El mismo ideal les unía.(18)

La comitiva es cañoneada desde el monte Arkale por fuerzas del Requeté bajo las órdenes de García del Pino, que lo habían ocupado el pasado día 28. La columna no sufre contratiempo alguno y consigue cruzar, de hecho serán los últimos vehículos en cruzar la carretera de Donostia-Irún.

Una vez dejan los vehículos, una partida de milicianos gallegos se destaca como avanzadilla, topándose con el teniente de carabineros Ortega, que había desplegado a sus hombres en las proximidades de Peñas de Aya(19). Más tarde al grueso de la columna le proporcionará un guía y una ametralladora.

Pronto, la excursión pasa factura a los marineros gallegos, poco habituados a caminatas por los vericuetos del monte; además hay que añadir que calzan katiuskas. Quejas, bufidos y juramentos en su idioma natal acompañan cada trecho.

Se decide dividir la avanzadilla en dos grupos para abarcar más terreno; uno de estos grupos llega a la ermita de San Antón, que permanece ocupada por fuerzas del Requeté; después de un intercambio de disparos los milicianos se retiran ante la llegada de refuerzos enemigos. El otro grupo ha tenido más fortuna, traen a unos requetés a los que han sorprendido en tareas de batida. Los prisioneros son conducidos a Pasaia para ser interrogados en los locales de Avance Marino. Así averiguan que ruta utiliza el enemigo para abastecer a las columnas que combaten en Oiartzun.

Ocupadas las Peñas de Aya y las alturas de Pikoketa y Pagogaña, enseguida los milicianos arriman el hombro para cavar trincheras y levantar parapetos. Al día siguiente se realiza una descubierta en dirección Oiartzun y en el paso de Arritxelugi descubren la reata de mulos que suministran víveres y municiones a Beorlegui. Se toma la determinación de preparar una emboscada, para lo cual, una partida intenta cruzar al otro lado de la trocha dando un rodeo, encontrando en el camino un caserío ocupado por los requetés que tirotean a los milicianos; a su vez la otra parte de la partida hace lo propio sobre la reata de mulos. Ésta es dispersada y los milicianos gallegos se hacen con cinco mulas como botín.

La segunda noche al raso es demasiado para los gallegos trintxerpetarras, deciden abandonar las posiciones y regresar llevándose consigo los fusiles. Se les intenta convencer de lo contrario pero no hay nada que hacer; afortunadamente se consigue contactar con el secretario de Avance Marino, Juan Varela, para que devuelvan las armas y así poder enviar hombres que cubran el hueco.

Se conforma de este modo, la primera línea defensiva para hacer frente a las columnas navarras. Apoyándose en Endarlaza por un lado y continuando por las alturas de Pagogaña, Pikoketa, Peñas de Aya y el monte Erlaitz, cuya cumbre alberga las ruinas de un pequeño fuerte que había prestado sus servicios en la última guerra carlista. Desde el fuerte se hostiga la línea de suministros que cubre la ruta Lesaka-Oiartzun(20), donde se han emplazado unos cañones. En Pikoketa se emplaza una ametralladora en un caserío con escasa guarnición.

Sergio Balchada


(1) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(2) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(3) Frente Popular, 1/08/1936.
(4) Frente Popular, 17/08/1936.
(5) Control de Milicias de la CNT.
(6) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
(7) Ibídem.
(8) Los entresijos de la huída del Arkale en Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(9) Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(10) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(11) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(12) La columna de Ortiz de Zárate estaba compuesta por las siguientes fuerzas: El tercio de Lacar: Cía. Gil de Arévalo, Cía. Ferriz, Cía. Morlán (Escopeteros de Lacar); Una Cía. del Regimiento América; una sección de Ametralladoras y otra de Morteros; más algunas piezas de artillería. En Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(13) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(14) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(15) Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
(16) Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
(17) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007. Los donostiarras estaban capitaneados por Liquiniano y Rivera.
(18) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
(19) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(20) Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.


    Bibliografía

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  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
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  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras fuentes

  • Testimonio de Mateo Balbuena en entrevista realizada en su domicilio el día 3/06/2010.
  • Periódico “Frente Popular”.
  • Archivo Irargi.

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