Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas Ceuta nº3

Tabor del Grupo de Regulares Ceuta nº3

Tabor del Grupo de Regulares Ceuta nº3.
Morata de Tajuña (Madrid) 2013

Fuerzas de vanguardia y choque, las tropas de Regulares del Ejército de África cruzan combatiendo las tierras de España en todas las direcciones durante la Guerra Civil.
El Grupo de Regulares Ceuta nº3, constituye durante todo el conflicto, junto a las otras unidades de Regulares y el Tercio, la columna vertebral del Ejército Nacional o golpista, participando activamente en la mayoría de las acciones bélicas que tienen lugar en la misma: Avance hacia Madrid, Toledo, Ciudad Universitaria, Batalla del Jarama, Teruel, Batalla del Ebro, Frente de Cataluña. A lo largo de la contienda llegó a tener hasta doce Tabores de Infantería y uno de Caballería.
Es la primera fuerza en cruzar el Estrecho y de las únicas que lo hacen por mar. Durante la noche del 18 al 19 julio cruzan a bordo del destructor Churruca y la motonave Ciudad de Algeciras, desembarcando por la mañana en Cádiz el I Tabor de Regulares de Ceuta (562 hombres) y el 2º Escuadrón del Tabor de Caballería de Ceuta desmontado (107 hombres). Tras descargar a las tropas, el Churruca junto con el crucero Libertad se pasaron al bando republicano. Esa misma mañana, la del 19, salió de Ceuta a bordo del cañonero Dato y del mercante Cabo Espartel el II Tabor de Ceuta (566 hombres), que desembarcaron en Algeciras a las 9 de la mañana. Tras esto, la marina republicana bloquea el Estrecho y comienza el puente aéreo para transportar al resto de las fuerzas del Ejército de Africa a la península, salvo las pocas que lo hicieron nuevamente por mar, en el llamado “Convoy de la Victoria” del 5 de agosto.
A principios de 1937, las fuerzas del Ejército de África habían aumentado a 60.000 hombres, renombrándose como Cuerpo de Ejército Marroquí.
Durante la Batalla del Jarama participaron en los durísimos y sangrientos combates por el cerro de El Pingarrón. Tomado y perdido por ambos bandos en varias ocasiones durante la batalla en medio de sangrientos asaltos, combates cuerpo a cuerpo y heroicas resistencias.

La altura del Pingarrón ha pasado muchas veces de unas manos a otras. Ya ha costado a ambas partes varios miles de hombres. Cinco o seis casas y una calva petrea, lisa y empinada […] Quien la domine mandará sobre un gran trecho del río […] Entre las casas y la colina petrea, se ha abierto -ya nadie recuerda por quien- una breve trincherita. La ocupan, por turno, ora los fascistas, ora los republicanos. La pequeña trinchera esta inundada de sangre, llena de cadáveres y jirones de cuerpos humanos, despedazados por las explosiones de los obuses. Es imposible distinguir los cadáveres -sólo una cabeza de la que se conserva entera la mitad habla del África por el pendiente de la oreja.

Mijail Koltsov. Corresponsal extraordinario de Pravda


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