El primer día de la guerra.

Segunda República y Guerra Civil en Melilla

El primer día de la guerra
Miguel Platón
Editorial Ciudad Autonoma de Melilla, 2013.

Durante la primera mitad del siglo XX, y siempre en la segunda quincena de julio, el centro de gravedad de la historia de España pasó tres veces por Melilla: en 1909, 1921 y 1936. Ninguna coyuntura fue tan crítica como la última, cuando una guerra civil de casi tres años comenzó, de manera imprevista y un tanto desconcertante, a la 16:20 de la tarde del 17 de julio, con un amago de enfrentamiento entre veinte hombres armados, de los cuales sólo uno conocía lo que estaba pasando.
Un sargento legionario portugués fue el organizador de la primera fuerza movilizada, sin saber para qué. En la ciudad había amplia mayoría de izquierda y parte del escaso público que estaba en la calle, durante esa calurosa tarde de verano, escuchó con escepticismo y hasta alguna burla la proclamación del estado de guerra. Durante horas, los militares rebeldes se encontraron aislados. Sólo controlaron la ciudad cuando llegaron, desde el vecino Protectorado, unidades de la Legión y Regulares, integradas en gran medida por extranjeros. Fueron precisamente un sargento y un soldado marroquíes los primeros muertos de la Guerra de España, caídos en suelo de su país apenas dos horas después del inicio de la sublevación.
Pasaron horas antes de que el director de la conspiración, Emilio Mola, y el general que debía iniciar el movimiento, Francisco Franco, supieran que la sublevación había empezado; en contra de los planes del segundo, que no había previsto comenzar antes del 20 de julio. No menos sorprendido fue el Gobierno de Santiago Casares Quiroga, puesto que no había precedente de unidades del Norte de África implicadas en una rebelión. Unos y otros actuaron con torpeza durante unas horas cruciales y no tomaron medidas que hubieran podido resultar decisivas, con lo que el alzamiento militar tuvo éxito a medias y antes de 48 horas derivó en guerra civil.

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