Días de plomo: Gallegos en la defensa de Donostia, julio de 1936
(II parte)

En Bilbao la intentona golpista había sido controlada sin demasiadas complicaciones por el gobernador civil, el pontevedrés José Echeverría Novoa. Conocedores allí de los combates desarrollados en las calles donostiarras, se solicitan voluntarios para integrar una columna que acuda en ayuda de la capital gipuzkoana. Éstos deben presentarse en un instituto bilbaíno frente a Correos. Finalmente parten 166 hombres; a su frente un gallego, Justo Rodríguez Rivas. Natural de Verín (Ourense), era guardia de asalto con grado de teniente. Descabezada la rebelión en Bilbao, la duda sobre sus verdaderas inclinaciones políticas dieron con sus huesos en una celda. Avalado por el Teniente Coronel Gabriel Aizpuru y por Francisco Ciutat, es puesto en libertad y se le encomienda la dirección de la citada columna.(1)

Salen la mañana del día 22 de julio, de camino se desvían a Mondragón porque el destacamento local de la guardia civil se ha sublevado y se niegan a abandonar el cuartel; Justo Rodríguez se aproxima y parlamenta con el oficial al mando consiguiendo que depongan su actitud y se unan a la columna. Precisamente en esta población coincide con Augusto Pérez Garmendia y enseguida ponen rumbo a Donostia junto a un tercer grupo que desde Eibar salva el trayecto en ferrocarril.(2)

Llegados a las cercanías de la ciudad se decide penetrar por dos puntos mientras el tren continúa hasta la Estación del Norte. Justo Rodríguez se abre paso por Aldapeta; en vanguardia un blindado artesanal con milicianos gallegos de Trintxerpe avanza por la calle Urbieta, recibe el impacto de un mortero que lo hace volcar, sus ocupantes corren ilesos a resguardarse.

A su vez Pérez Garmendia hace aparición por Miraconcha y la calle San Martín sorprendiendo a los rebeldes que se ven obligados a pasar a la defensiva. El tren de Eibar se detiene en la estación, los milicianos se precipitan fuera y son recibidos por la ametralladora sita al final de la calle Iztueta, hay algunas bajas vistas y las milicias quedan fijadas en el andén.

Casino de San Sebastián después de los combates

Casino de la ciudad (actual ayuntamiento) después de los combates.
Fotografía tomada de http://www.donostia.org/

Los combates se recrudecen y Pérez Garmendia se hace cargo de las operaciones, para ello enlaza con los responsables de la CNT y establece el puesto de mando en los bajos del número 47 de la calle Easo.(3) Tras sucederse unas horas más de combates los rebeldes optan por retirarse, algunos consiguen alcanzar los cuarteles, mientras otros se atrincheran en diferentes edificios de la ciudad en espera de ser auxiliados por sus camaradas de armas: El Casino, el Club Náutico, la Equitativa, el Gobierno Militar, el Círculo Easonense y el Hotel María Cristina. Pasado el meridiano del día, las milicias se dedicarán a sofocar los núcleos que todavía resisten.

En el puerto de Pasaia permanece atracado el Torpedero Nº3 de la marina, milicianos de Avance Marino, de UGT y del PC lo abordan y toman el control del mismo ante la pasividad de la tripulación y del teniente Amador González.(4) Persuaden al oficial de la conveniencia de poner rumbo a la bahía de la Concha y hostigar las plazas ocupadas por los rebeldes, éste se niega tajante, no quiere responsabilizarse de los posibles daños colaterales que pueda causar el ataque. Entonces Juan Varela, secretario de Avance Marino extiende un documento firmado donde exime al teniente de toda culpa recayendo en su persona toda responsabilidad.(5) El torpedero enfila proa hacia la isla de Santa Clara y abren fuego contra el Club Náutico y el Casino con parco resultado. Las baterías de Ametzagaña los obligan a retirarse.

La tarde avanza inexorable y los focos de resistencia son sofocados, bien porque son tomados al asalto (como es el caso del Casino) o porque son abandonados o sus ocupantes enarbolan bandera blanca. Todos excepto el hotel María Cristina que continúa aguantando las embestidas de los milicianos. Las ametralladoras rebeldes son dueñas absolutas del paso del puente del Kursaal donde permanece abandonado un camión blindado con sus dos ocupantes muertos; incluso se ha intentado aproximar un camión cisterna de la CAMPSA para rociar el hotel con gasolina.(6) El plan se frustró con la muerte del conductor cuando enfilaba el camión hacia las verjas del hotel.

Nuevamente entran en liza los pescadores gallegos con el Torpedero Nº 3, esta vez desde la desembocadura del Urumea, el objetivo es obviamente el hotel. No consiguen alcanzar el objetivo pero algunos proyectiles impactan contra el Teatro María Eugenia donde las milicias del Frente Popular se guarecen. Garmendia es tajante y ordena que se retiren. La participación del torpedero causó una fuerte impresión a los sitiados y comenzó a abrirse una brecha en la moral. Al cabo de unas horas sábanas blancas son descolgadas de las ventanas, el hotel se rinde.

Tras la caída del hotel la Estación del Norte y La Equitativa son abandonados; la ya famosa ametralladora de la calle Iztueta es silenciada con una pieza de artillería que consigue que sus servidores la abandonen a su suerte.

La ciudad queda en manos de las organizaciones obreras que enseguida se afanan en plasmar, por un breve período de tiempo, sus teorías sociales. Pero una preocupación mayor viene a canalizar los esfuerzos del Frente Popular; los cuarteles de Loyola y las alturas inmediatas todavía representan un peligro real que deben atajar de inmediato.

Milicianos durante los combates en el cementerio de Polloe

Milicianos durante los combates en el cementerio de Polloe.
Fotografía en http://www.donostia.org/

El 24 de julio las milicias comienzan a hostigar las posiciones rebeldes que son rodeadas; se asalta el cementerio de Polloe donde Justo Rodríguez dirige a las milicias entre las cuales hay numerosos marineros de Trintxerpe. Las milicias son contenidas por los tiradores de élite, las bajas son cuantiosas por lo que el ataque se paraliza, ocupándose diferentes posiciones en torno a los cuarteles, a Polloe y Ametzagaña. Se corta el suministro de luz y agua del cuartel.

El 25 se opta por cambiar de táctica, un viejo avión apodado el “Abuelo” deja caer sobre los cuarteles octavillas con mensajes de los familiares de los soldados, algunos desertan cuando van a hacer la aguada.

El día 26 se asaltan simultáneamente el alto de Ametzagaña y el cementerio de Polloe(7); en la refriega en el cementerio el teniente de asalto Justo Rodríguez Rivas es herido de gravedad en el vientre. Luis Arbella también se encuentra en el mismo lugar, esto es lo que nos cuenta:

Estábamos nosotros allí en posiciones (en el cementerio de Polloe), y un buen día sacaron ellos una bandera blanca para parlamentar. Íbamos a ir: entre ellos Antxon Andonegui, yo y algunos más y los militares no dejaron, porque tenían que ser ellos los que tenían que ir a parlamentar. Y efectivamente salió (¿Cómo se llamaba aquel Teniente de Asalto?¿Cómo?). No me acuerdo. Bueno salieron tres y cuando estuvieron a huevo, como generalmente se dice, ellos tiraron y nos mataron a alguien. Iban a parlamentar y los mataron en el camino.(8)

Justo Rodríguez no fallece allí mismo, si no que es trasladado al Hospital San Ignacio donde muere pocas horas después.(9) Posteriormente el cuerpo será trasladado a Bilbao donde se oficiará el sepelio con la presencia de autoridades.(10)

Los combates se suceden en los alrededores del cuartel, un avión gubernamental entra en liza y arroja dos bombas que causan graves desperfectos en uno de los muros de los cuarteles. El ataque exaspera a Vallespín que quiere a toda costa enviar un escrito en tono amenazador a las autoridades civiles, pero se topa con la oposición de la oficialidad, a cuya cabeza Carrasco junto al comandante Herce son de la opinión de tomar una actitud más conciliadora invitándoles a parlamentar. Finalmente consiguen imponerse bajo la condición de que los receptores fuesen los diputados, ya que para Vallespín eran la única autoridad civil que consideraba legítima.

A la mañana siguiente se decreta un tenso alto el fuego y en el puente de ingreso a los cuarteles se encuentran ambas partes. Por parte de los militares hacen acto de presencia el coronel Carrasco, el teniente coronel Vallespín y el comandante Herce; de parte de las autoridades civiles acuden a la cita los diputados Miguel Amilibia (PSOE), Irazusta, Manuel de Irujo, Picabea y Lasarte (todos del PNV).

Los diputados exigen la rendición incondicional; Vallespín obviamente se niega tajante a aceptar estas condiciones “Eso es: que el ratón imponga condiciones al gato.(11) Los diputados dan un tiempo a los militares para que reflexionen sobre lo propuesto o para que aporten otras sugerencias que se puedan tener en cuenta.

La moral de los sitiados no vive sus mejores momentos, Vallespín se encuentra solo una vez más, la mayoría de los oficiales se inclinan por capitular y la idea de intentar una salida para enlazar con los navarros es desechada porque no confían en la lealtad de la tropa una vez fuera. Vallespín huye a las 6:30 horas de los cuarteles y se refugia en el cercano monasterio de Uba (desde donde es testigo de la rendición), más tarde en Astigarraga un coche lo conducirá a Pamplona.

Milicianos de la CNT en el asalto al cuartel de Loyola

Milicianos de la CNT haciendo acopio de armas tras la toma de los cuarteles.
Fotografía en Archivo CNT

Aprovechando al confusión inicial, miembros de la CNT introducen camiones por la parte posterior de los cuarteles y se hacen con un botín de 1.400 fusiles y municiones que almacenaron en el cuartel que los gallegos pasaitarras tenían en Bidebieta.(12) Esta acción no sienta nada bien a sus aliados que exigen la repartición de los fusiles; la CNT se niega alegando que cuando se tomó el hotel María Cristina fueron excluidos del reparto de armas.

La presencia de gallegos en los combates registrados en la capital gipuzkoana entre los días 22 y 28 de julio de 1936 en las filas, mayormente de la CNT, es destacada. Al contingente galaico del sindicato trintxerpetarra Avance Marino ya de por si elevado, hay que sumar la llegada de al menos dos barcos pesqueros a Pasai-San Pedro que venían huyendo de Galicia. Desconocemos el puerto de partida, pero recientes estudios de Dionisio Pereira apuntan que antes el 22 de julio hay localizadas dos fugas por mar desde la provincia de A Coruña.(13) Cuatro tripulantes de estos pesqueros resultaron fallecidos durante los combates donostiarras: Manuel Ramos Sanpedro, José Lage Iza, Serafín Ubeira y Clemente Queipo.(14)

Sergio Balchada


(1) Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978
(2) A su regreso a la capital guipuzcoana la columna estaba integrada por 3000 hombres, a los 166 voluntarios con los que había partido desde Bilbao el Teniente de Aslato Justo Rodríguez, se habían sumado 300 milicianos bilbaínos y 300 dinamiteros asturianos, además en la población se unieron más milicianos de la comarca del Deba, en Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
(3) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
(4) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(5) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
(6) Testimonio de Mateo Balbuena al autor en entrevista realizada e 3/06/2010 en Lezama (Araba)
(7) Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los Últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011
(8) Luis Arbella estaba afiliado a la UGT, más tarde entraría a formar parte del Bon. Rusia. Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
(9) Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
(10) Frente Popular, 25/07/1936.
(11) De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978.
(12) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
(13) Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(14) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.


    Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los Últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011.
  • Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
  • Chiapuso, Manuel; Jiménez de Aberasturi, Luis Mª. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
  • De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978.
  • Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
  • Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
  • Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donostia, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras Fuentes

  • Hemeroteca de Koldo Mitxelena Kulturunea
  • Entrevista al miliciano comunista Mateo Balbuena el 03/06/2010.

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Días de plomo: Gallegos en la defensa de Donostia, julio de 1936
(I parte)

A partir de los años 20 se instala en la vecina población de Pasaia una importante colonia de marineros gallegos. Nace así el barrio pasaitarra de Trintxerpe y con él el sindicato Avance Marino integrado en la CNT y donde los pescadores galaicos van a aglutinar fuerzas en contra de las terribles condiciones laborales de las que son víctimas.

En mayo de 1936 los trabajadores del mar del puerto de Pasaia inician una huelga que se enquistará ante la negativa de la patronal a ceder ni un ápice en las demandas de sus asalariados y la negativa de éstos a reincorporarse a sus puestos de trabajo.

Por aquel entonces, solicitaban los marineros 375 pts. al mes, con una gratificaciónde 50 pts. para los que iban a los caladeros más lejanos, en razón de la subida de un 3% en los precios de las subsistencias; Bolsín de Trabajo establecido y controlado por los sindicatos, para terminar con los favoritismos y la especulación con el empleo; incremento de las tripulaciones de los bous y de las parejas, para reducir las jornadas laborales que estaban entre las 15 y las 18 horas; cumplimiento efectivo de los descansos; un mes de vacaciones pagadas; mejora de las condiciones sanitarias,de seguridad y de habitabilidad de los barcos…(1)

La huelga se mantiene todavía activa a mediados de julio cuando las guarniciones africanas se sublevan contra el gobierno. El día 18 de julio Miguel González Inestal, secretario del sindicato trintxerpetarra, acude al Gobierno civil a reunirse con el gobernador Jesús Artola Goicoechea con el que está negociando el fin de la huelga; la entrevista es interrumpida por el coronel León Carrasco, a la sazón jefe militar de la provincia. El coronel asegura que su lealtad y la de sus hombres están con el gobierno constituido en las urnas. Una vez el coronel abandona el despacho de Artola, Inestal telefonea a la sede del sindicato Avance Marino la consigna es que se preparen para lo que pueda suceder.

Pescadores en una lonja de Pasaia

Pescadores en una lonja de Pasaia
(archivo Kutxa Fototeka)
En Pasaia el sindicato Avance Marino comienza a movilizar a su gente y se forman patrullas armadas que se sitúan en puntos estratégicos de la población con la tarea de pedir la documentación y detener y registrar los coches que circulan por la calzada. También acuden a Rentería gentes de Trintxerpe en labores de vigilancia y cacheo.

El foco principal fue Trincherpe, un barrio de Pasajes, y costó cierto tiempo reducirlos a la impotencia. (…). Honradamente he de decir que en Rentería, aparte de crear una situación de inseguridad, atemorizar a honrados ciudadanos y pedir documentación, no hicieron nada más. Sin embargo crearon un ambiente sumamente desagradable.(2)

El palacio de Salinas es incautado por los gallegos pasaitarras y en el se instala una fábrica de explosivos.(3) En los talleres Luzuriaga y Torrea de Pasajes San Pedro(4) se blindan camiones para enviar al frente. Estos blindados artesanales no eran más que camiones o camionetas recubiertos de planchas de metal, a las que se practicaban unas aberturas por las cuales sacar el cañón de los fusiles y la correspondiente para el conductor. Uno de estos blindados partió de Pasaia el día 22 de julio en dirección a Tolosa en una descubierta; en la carretera se topan con una avanzadilla enemiga y en la refriega éstos últimos salen victoriosos. Sus tripulantes fueron fusilados in situ(5) al socaire de la “justicia caliente” que se aplicó rigurosamente en ambos bandos durante el verano del 36.

Desconocemos cuantos milicianos ocupaban el camión, al menos sabemos que uno de ellos se llamaba Manuel Gil García e ingresó cadáver el mismo día 22 en el Hospital Civil de Pasajes. Era vecino de Trintxerpe donde se ganaba la vida como marinero, pero natural de Marín (Pontevedra) y tenía 31 años.(6)

Con la cercanía de los cuarteles de Loyola donde la tropa permanecía acantonada, la capital gipuzkoana no podía respirar tranquila. Por otro lado, las fuerzas civiles afines a la sublevación comienzan a reunirse en el interior del Buen Pastor la madrugada del día 19 en espera de los militares que habían prometido armarlos.

Esa misma madrugada el coronel Carrasco se ve sitiado por grupos de izquierdistas armados en el edificio del Gobierno Militar; sin saber muy bien cómo alguien abre fuego contra el edificio y se entabla un intercambio de disparos. El coronel telefonea al Gobierno Civil informando del ataque y reiterando su adhesión al gobierno de la República. El tiroteo arrecia y esta vez el militar telefonea a los cuarteles solicitando refuerzos. En su auxilio parten dos blindados bajo las órdenes del teniente Leoz; la columna de socorro es recibida a tiros a su paso por el Boulevard siendo alcanzado mortalmente un soldado.(7) Ante la ausencia de Carrasco el teniente coronel Vallespín intenta convencer a la oficialidad que permanece dubitativa pero no logra su objetivo frustrando así que tomen la iniciativa y se hagan con la ciudad fácilmente.

El nerviosismo crece entre los elementos civiles comprometidos con la trama golpista; la mañana del 19 todavía continúan aguardando que los militares se subleven; las patrullas de izquierdistas armados no les auguran un futuro prometedor si son identificados. Que los militares no van a acudir a la cita se hace evidente; por lo tanto deciden abandonar el Buen Pastor, algunos acuden a los cuarteles; otros en cambio tratan de enlazar con las columnas de requetés que avanzaban hacia la capital o en su defecto alcanzar la muga con Navarra.

A lo largo de ese día las milicias prosiguen estableciendo controles de vigilancia y el cuartel de la Guardia de Asalto de “La Brecha” es acometido para hacerse con las armas que hay en su interior.

El día 20 de julio el Comandante del Estado Mayor Augusto Pérez Garmendia   arriba a Donostia, va camino de Oviedo tras conocer las noticias en su lugar de vacaciones en Francia, para presentarse ante el general Aranda su inmediato superior. Los responsables del Frente Popular le proponen su inclusión como jefe militar de las milicias populares; la carestía de mandos competentes era alarmante. Pérez Garmendia acepta el puesto y una de las primeras medidas que se adoptan es la formación de una columna que se dirija a Vitoria donde el alzamiento ha triunfado, uniéndose previamente a otra columna de Eibar que debe llevarles armas. Junto a esta tropa miliciana se quiere reforzar la expedición con soldados del cuartel de Loyola. Carrasco promete colaborar con una compañía y baterías. Ordena al teniente Presilla que se haga cargo de preparar una compañía de Zapadores y 2 baterías de 155 mm; y que se una la mañana del 21 con la columna.(8)

En la columna se quiere incluir tanto a los gallegos de Trintxerpe como a los que han llegado huyendo de su tierra en barco después de enfrentarse en vano contra los sublevados. A los primeros se les temía por su condición de anarquistas de armas tomar; a los segundos por las noticias que traían de la brutal represión desatada en Galicia y que iban exaltando los ánimos.

Entre otras ventajas que nos proporcionaba la expedición, era una de ellas la de retirar de la ciudad, del puerto y de la frontera a unos cuantos cientos de gentes extrañas al País, singularmente gallegos, que imprimía un sello de violencia exótico e inconveniente a nuestra causa, que era la defensa de la República (…)Realmente controlábamos mal a aquellos grupos armados, extraños y pintorescos que daban un tinte extraño a la amable vida guipuzcoana y al carácter y maneras de producirse del país.(9)

A pesar de la alarma suscitada no se conocen actos de vandalismo o asesinatos perpetrados por los anarquistas gallegos.

El 21 a las 10 de la mañana la columna compuesta por 60 camiones inicia la marcha sin que los militares hayan hecho acto de presencia. El teniente coronel Vallespín presenta una serie de evasivas excusando la presencia del contingente de militares; no obstante añade que tan pronto puedan saldrán a reunirse con las milicias. Si hacemos caso a las cifras manejadas por Manuel de Irujo en sus memorias, la columna estaba integrada por alrededor de 5000 milicianos donde “tal vez una mitad aproximada, hablaban castellano con tono gallego.(10) La marcha de los camiones por las calles iba acompañada de gritos revolucionarios y banderas rojinegras; en verdad debió de ser un espectáculo que puso los pelos de punta a los sectores conservadores de Donostia.

Vacía la ciudad de considerables fuerzas izquierdistas Vallespín consigue hacer valer su criterio y declara el Estado de Guerra en toda la provincia. Asegura las alturas inmediatas a los cuarteles asegurando al mismo tiempo los accesos desde la ciudad. En Ametzagaña sitúa 2 piezas de 155 MM y despliega una compañía al mando del capitán Álvaro Padilla que también ocupa el manicomio de Uba. En el cementerio de Polloe y el convento de las Hermanitas de la Caridad se despliegan 100 hombres a cuyo frente está el capitán Miquel; entre esta tropa hay tiradores de elite. (11)

Barricada en el barrio de Amara

Una de las barricadas en el barrio de Amara
(CDMH Salamanca, fondo Erich Andres)

Vallespín telefonea al Gobierno Civil e insta a las autoridades a que se rindan bajo amenaza de bombardeo de la ciudad.(12)En la ciudad la actividad es febril y se comienzan a montar las primeras barricadas en los accesos a la ciudad y en las bocacalles de las principales arterias de la ciudad. Esa noche el comandante Velasco, siguiendo el curso del Urumea llega hasta el puente de Hierro con 2 blindados y una heterogénea tropa de soldados, guardias civiles, guardias de asalto y carabineros.(13) La ciudad los recibe con las calles sumidas en la completa oscuridad, dudan; temen una emboscada. El capitán Velasco regresa sobre sus pasos.

Así llegamos a la madrugada del 22 de julio. El capitán de artillería Joaquín Arana sobreviene sobre la ciudad con 800 hombres entre soldados, fuerzas del orden y paisanos pertrechados con correajes y uniformes; un blindado y morteros.(14) Los rebeldes penetran por el barrio de Amara y progresan por las calles Urbieta y Prim; las primeras escaramuzas tienen lugar en las inmediaciones del teatro de Bellas Artes con elementos de la CNT que se van replegando hacia la calle Larramendi donde se ubican los locales del sindicato y se han levantado barricadas. Es en esta zona donde la CNT articula un entramado defensivo apoyándose en los citados locales; en las escuelas de Amara y en las azoteas de los edificios de la manzana(15) que resultó eficaz y detuvo el avance de los rebeldes. Los combates se enquistan durante toda la mañana, por momentos revistan cotas de una dureza sorprendente; el control de las azoteas desde las que los anarquistas lanzan explosivos caseros es crucial para el desenlace del combate; se reciben refuerzos por parte de elementos comunistas y socialistas que no acaban de decantar la balanza hacia el lado de las milicias.

En el éxito de la enconada resistencia de los combates tuvo mucho que ver el sindicato Avance Marino; hasta en dos ocasiones se desplazó Félix Liquiniano al local del sindicato procurando en su primer viaje “Algunas botellas incendiarias y algunos cartuchos de dinamita con la mecha preparada.(16) Una vez agotado el arsenal, Liquiniano regresa a Trintxerpe donde es testigo de la febril actividad que las mujeres de los pescadores tienen entre manos: “las mujeres continúan afanándose unas en la elaboración de explosivos rudimentarios; mientras otras se dedican a las labores de recolección de botellas para llenar de gasolina.(17)

Mientras los combates se suceden en la calle Larramendi, una porción de la columna rebelde se desgaja del grueso y toma posiciones en los jardines de la estación del Norte, situando una ametralladora al final de la calle Iztueta la que mantiene en jaque durante horas a las fuerzas populares que se mueven por los accesos al barrio de Atotxa.(18)

Sergio Balchada


(1) Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donostia, 2006.
(2) Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
(3) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(4) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(5) Ibídem.
(6) Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(7) Se trata del ingeniero Sangenís, en Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
(8) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(9) De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978. Desde el principio de la contienda la máxima preocupación del PNV fue la de mantener el orden en retaguardia y no permitir desmanes.
(10) De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978. Esta cifra que nos da Irujo se antoja hinchada por el autor; o bien fue tanta la impresión que le causó el desfile de los 1800 milicianos reforzados con 1 secc. De la guardia civil y otra de carabineros, esta última estimación en: Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008
(11) Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978. estos tiradores de elite estaban casualmente de paso por los cuarteles camino de un concurso de tiro entre regimientos. Pronto se revelarían muy eficaces.
(12) De hecho Vallespín ordena a las piezas de Ametzagaña que disparen al mar. La impresión debió ser enorme ya que del Gobierno Civil salieron a la carrera los responsables del Frente Popular.
(13) Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
(14) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(15) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
(16) Ibídem.
(17) Ibídem.
(18) Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.


    Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los Últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011.
  • Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
  • Chiapuso, Manuel; Jiménez de Aberasturi, Luis Mª. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009
  • De Irujo, Manuel. “La Guerra Civil en Euzkadi antes del Estatuto”. Madrid, 1978.
  • Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
  • Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
  • Muñoz Echabeguiren, Fermín. San Sebastián. Los Años Trágicos. 1934-1936-1939. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donostia, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras Fuentes

  • Hemeroteca de Koldo Mitxelena Kulturunea
  • Entrevista al miliciano comunista Mateo Balbuena el 03/06/2010.

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Zona Internacional de Getxo
(Parte II)

Los miembros encargados de vigilar la Zona Internacional y que conformaron su guardia fueron del PNV. Una de las pruebas fehacientes de ello fue que no se anunció en la prensa vasca la convocatoria para formar parte de ésta, al contrario que en la formación de la denominada ertzaña ya con el ejecutivo autonómico vasco, y que recibieron el principal edificio de la Avenida Zugazarte como cuartel: el Club Marítimo del Abra. También autores como Carmelo Landa Montegro apuntan que el llamamiento se realizó a través de los batzokis y las Juntas Municipales del partido jeltzale en Vizcaya, aunque de esto último yo no he encontrado pruebas documentales.

Sin pérdida de tiempo Luis de Ortúzar procedió al reclutamiento de aquellas personas que voluntariamente se iban a incorporar al cuerpo, eso sí, respondiendo a unas condiciones morales y físicas previas. Mientras las condiciones morales las supervisó el PNV, los requisitos físicos fueron a cargo del doctor Obieta que exigió una condición física perfecta con una altura mínima de 1,80 m y una edad de 25 a 35 años. Según el propio Ortúzar, en la entrega de un manuscrito en Lakua a la actual ertzaintza, el cuerpo estaba formado por “atletas, remeros, pelotaris, alpinistas, boxeadores, etc.” Esto nos indica el deseo de conformar una especie de cuerpo de élite, dentro de la coyuntura de la guerra, que se encargara del orden público en la Zona Internacional.

Policía Internacional de la Zona Internacional de Getxo

Policía Internacional de la Zona Internacional de Getxo, en la comitiva fúnebre de Jesús Ortúzar
(Fuente: Archivo Histórico de Euskadi)

También señaló Luis Ortúzar la realización de un código de honor en el que se acordó que entre todos sus hombres se denominaran “jaun” sin distinción de insignias y categorías. Así todo nombre de un miembro de la Policía Internacional iba acompañado de “jaun“. La instrucción militar fue de modalidad británica adaptada al folklore vasco. El día comenzaba con el toque de diana Jaiki Jaiki Euzkotarrak y terminaba con el toque de silencio con las tres primeras estrofas del Agur Jaunak. Claro está, todo acompañado con el txistu pues trompetas y tambores no iban con el ambiente.

Aunque la Zona Internacional surgió a finales de agosto y principio de septiembre, parece que la Policía Internacional no nació hasta el 21 de septiembre de 1936 como muestra el pago de la primera nómina. Durante este tiempo seguramente que el cuerpo de Carabineros, Guardia Nacional Republicana o la Guardia de Asalto se encargaría de la seguridad de la Zona Internacional. Las nóminas nos muestran 79 miembros denominados “vigilantes”, en su mayoría parados y entre los que no se aprecia ninguna diferencia respecto a rangos. No será hasta octubre cuando nazca un retén de 50 miembros, todos también ciudadanos en paro, destinado en Bilbao. Entonces el número de vigilantes de la Zona Internacional pasó a cerca de 90 miembros, comenzando la contratación de mujeres y algún hombre para la labor de cocina y servicios de limpieza (la intendencia). Para el 12 de octubre el retén de vigilancia de Bilbao crece de 118 a 243 miembros en dos días, mientras que el retén de Las Arenas pasó a ser de 68. La nómina del 19 de octubre nos muestra la primera compañía jerarquizada de la Policía Militar de Euzkadi compuesta por 109 agentes, 17 cabos, 6 sargentos y tres tenientes, recayendo el mando sobre el capitán Luciano Ocerin Egurrola. La sede de esta compañía, al mando del citado capitán, tiene como Cuartel el edificio de Los Agustinos en Bilbao, siendo destacada en Eibar a principios de noviembre pasó ese mismo mes a ocupar el Cuartel El Pinar de D. Víctor Chavarri.

El uniforme de la Policía Internacional constaba de una boina negra, una camisa caqui, correaje Sam Brown, pantalón milrayas y zapatos/albarcas. En las fotos se puede observar que las camisas caquis podían tener dos bolsillos, uno a cada lado del pecho, o ninguno. Las insignias eran una “E” gótica, muy empleada por el nacionalismo vasco, que se situaba en la parte izquierda de la txapela sobre la ceja, y un parche rectangular en el lado izquierdo del pecho con las iniciales de Policía Militar (PM) probablemente en color verde sobre un fondo rojo. Este parche no lo portaban todos los miembros pero sí un amplia mayoría. Las armas con las que contó la Policía Internacional fueron cortas como se atestigua en las fotos.

Aunque la Policía Internacional constituía una Policía Militar, éstos no estaban sometidos a las prácticas castrenses ya que era un cuerpo civil de carácter paramilitar que se dedicó a la vigilancia diurna y nocturna de la Zona Internacional, la custodia de los residentes y el control de embarque/desembarque en el muelle que daba al Abra.

Zona Internacional de Getxo, llegada de las niñas de la colonia municipal de Getxo

Llegada de las niñas de la colonia municipal de Getxo a la Zona Internacional. Aparecen también en la foto los profesores de las niñas, la oficialidad del buque inglés y Marcel Junod
(Fuente: Diputación Foral Bizkaia)

El día 16 de octubre de 1936 gracias a la intervención de la Cruz Roja, representada por el suizo Marcel Junod, se realizó un canje de prisioneros del bando nacional por una colonia de niñas de Getxo que estaban pasando el verano en Cardeña-Jimeno (Burgos) cuando estalló el golpe militar de julio. La colonia municipal formada por 40 niñas, dos profesores y tres ayudantes llegó a bordo del destroyer inglés S. K. H. 15. En la Zona Internacional les aguardaban las autoridades municipales de Getxo, familiares de las niñas y varios vecinos. Tras formarse la comitiva, abriendo marcha la Banda Municipal de Getxo y tamborileros, se dirigieron a las oficinas de la Zona Internacional donde el Cuerpo Consular de Bilbao les obsequió con una merienda y juguetes a las niñas. Poco después de las seis de la tarde se haría a la mar con rumbo desconocido el destroyer inglés. El ayuntamiento de Getxo envió en agradecimiento la siguiente nota donde podemos ver entre los participantes los guardias de la Zona Internacional: “Llevadas a buen término las gestiones realizadas, el Ayuntamiento de Guecho se complace en expresar su agradecimiento al Gobierno Vasco, a la representación de la Cruz Roja Internacional, Cuerpo Consular, cónsul de Inglaterra, Marina de guerra inglesa y, en general, a todas las organizaciones o personas que de alguna manera han colaborado en dichas gestiones, haciendo extensivo el agradecimiento a la Comisión de Orden Público y guardias de la zona internacional por su actuación desinteresada para la mejor organización del recibimiento.”

El mismo día 16 de octubre, el comandante de la Policía Internacional, Luis Ortúzar, obsequió con una cena al capitán Coacs del buque inglés “Esk” de la Armada Real Inglesa. A esta cena también acudió el citado M. Junod, de Cruz Roja Internacional, la oficialidad del navío británico, el cónsul inglés Stefens, vicecónsul inglés Innes y los oficiales de la Guardia Internacional. Esta buena relación entre la Zona Internacional y la Royal Navy respondió no solo al agradecimiento de los vascos a los ingleses por el transporte de los niños vascos presos en zona nacional sino también al deseo del gobierno inglés por conocer la situación real del País Vasco.

Pasados unos 15 días de la llegada a la Zona Internacional de la colonia municipal de Getxo, el día 31 de octubre de 1936 arribó en el puerto una colonia escolar donostiarra que se hallaba en Logroño pasando el verano cuando el golpe rebelde. De nuevo la Royal Navy transportó en uno de sus buques, el H. 66, a los escolares hasta la Zona Internacional. Esta vez asistieron a recibirles una representación del Cuerpo Consular, jefes de la Policía Internacional y una Comisión Gestora de la Diputación de Gipuzkoa, haciéndose ésta última cargo de los niños y niñas.

Policía Internacional de la Zona Internacional de Getxo rindiendo honores

La Policía Internacional rindiendo honores al nuevo Presidente del Gobierno de Euzkadi
(Fuente: Diputación Foral Bizkaia)

Por último, señalar una actuación de la Policía Internacional fuera de la mencionada Zona Internacional de Getxo. En la jura de José Antonio Aguirre el día 7 de octubre de 1936 como Presidente del Gobierno Provisional de Euzkadi, tras la aprobación del Estatuto de Autonomía, un piquete de la policía citada acudió a rendir honores al lendakari. Esto supuso el eco oficioso de ciertos periódicos en la formación de una policía presidencial de 500 hombres al mando de Luis Ortúzar cuya misión era estar a las órdenes del presidente y proporcionarle escolta cuando se dirigiera a los actos oficiales. En esta investidura como lendakari en Gernika, ante la representación del Cuerpo Consular de Bilbao, aprovechó Aguirre en señalar la importancia de la influencia consular para dar un giro al apaciguamiento de las potencias democráticas, reseñar el componente democristiano de su política o la defensa de los intereses económicos extranjeros: “Al Cuerpo consular aquí representado yo suplico, en nombre de mis compañeros y en nombre mío propio, que lleve a los países que tan dignamente representan la voz de un Gobierno que nace del pueblo, que responde a las instituciones democráticas seculares de este pueblo. (…) Llevadles la convicción de que por acusada que sea el avance social, por acusada que sea la intervención popular en la cosa pública, no puede confundirse el avance social y la intervención popular democrática en la cosa pública con la ordinariez y con el desorden. (…) Venimos nosotros a implantar un orden, un orden que será, además, en beneficio no ya de los naturales de este país que han de beneficiarse de él, sino también para mirado con respeto por los pueblos que vosotros tan dignamente representáis.”

En las primeras horas de la mañana del día 21 de octubre de 1936 la aviación nacional voló sobre Bizkaia. Algunos testigos aseguraban que fueron uno o dos, otros creen que tres, los aviones que volaban a una considerable altura siendo ese día de visibilidad difícil. Tras sonar las alarmas en la villa bilbaína un avión marchó hacia la costa y a la altura de Leioa, primeramente, y más tarde Ondarreta, dejó caer algunas bombas. En Leioa sobre las 10:00 horas fueron lanzadas cuatro bombas, entre ellas alguna incendiaria, que alcanzaron la fábrica Vidrieras de Lamiako sin ocasionar daños personales ni materiales reseñables. Sin embargo, en Ondarreta las bombas estallaron en los terrenos que ocupaba la Zona Internacional, concretamente una en la carretera frente al cuartel de la Policía Internacional (Club Martítimo del Abra) y otra entre éste y el chalet que existe a continuación (Consulado de Perú). Otras tres bombas fueron a caer al mar, junto al embarcadero del Club Marítimo, y dos más a corta distancia del buque inglés “Esk” y del barco-prisión “Altuna-Mendi”.

Las bombas caídas sobre Ondarreta sí causaron desgracias personales resultando muertos un súbdito peruano que se encontraba en el consulado, un varón de 21 años de edad que también estaba en el mismo consulado, dos gudaris de la Policía Internacional (José Luis Ibáñez Ariño y Jesús Ortúzar Aurrekoetxea), un vecino del barrio de Las Arenas, una mujer embarazada refugiada y un niño vecino de Romo. Entre los heridos existen dos de carácter grave, otros dos de pronóstico reservado y varios de menor importancia. Entre los heridos de pronóstico reservado por metralla se debe destacar a Berly Dolvy Vergels, de ocho años y súbdita inglesa, habitante con sus familiares en la Zona Internacional y que fallecería días después. También están entre los heridos otros miembros de la Policía Internacional, Francisco Zabala y Julio de Astobieta, que se encontraban de servicio en el momento del suceso.

Zona Internacional de Getxo, cortejo fúnebre de Jesús Ortúzar

Comitiva fúnebre de Jesús Ortúzar, muerto en el bombardeo sobre la Zona Internacional durante el día 21 de octubre de 1936
(Fuente: Archivo Histórico de Euskadi)

Los funerales por las almas de los dos Policías Internacionales fallecidos en el bombardeo se celebraron en la Zona Internacional de Getxo durante los días posteriores al suceso de éste. Ambos entierros contaron con el transporte por compañeros de la Policía Internacional del féretro cubierto con la ikurriña, seguidos de la oficialidad del buque inglés “Esk”, enfermeras y la comitiva fúnebre. Situada la capilla ardiente en el Club Marítimo del Abra, los actos religiosos se llevaron a cabo en la iglesia de las Mercedes que está ubicada a pocos metros del cuartel de la Policía Internacional.

Desde el momento inmediato al bombardeo el Gobierno Provisional de Euzkadi se esforzó en presentar el conflicto como internacional con el objetivo de romper la pasividad de las democracias europeas. Ese mismo día el periódico jeltzale “La Tarde” exponía lo siguiente: “Esta incursión de los aviones facciosos en plan completamente preparado para atacar el territorio que comprende la zona internacional, pone en evidencia el anhelo del mando enemigo en provocar por todos los medios que están a su alcance un conflicto de la máxima importancia y trascendencia. Cuando recurren a estos procedimientos belicosos sin respeto ni miramiento alguno hacia un sector en el que están albergados los representantes de las potencias extranjeras hacen sospechar que su situación no es nada halagüeña, y solamente buscan por cualquier medio que esté a su alcance la intervención de los demás países. Por otra parte, podemos decir que la incursión facciosa sobre la zona internacional, produciendo víctimas entre los súbditos extranjeros y entre la guardia internacional, a la que está encomendada la vigilancia de dicha zona, ha levantado la más enconada protesta de los que al margen de la lucha conviven con nosotros y se refugiaron allí en la creencia de que los rebeldes respetarían sus vidas. Todo hace creer que este malestar profundamente sentido ante la actuación de los aviones facciosos, se traducirá en una manifestación colectiva de protesta que formularán los representantes de las potencias extranjeras contra los que han producido este nuevo atentado contra el derecho de gentes.” Al día siguiente el célebre periódico nacionalista “Euzkadi” también se manifestaba en la misma línea: “El hecho en sí resulta inconcebible y nos hace presumir que los rebeldes tratan de conseguir que la contienda que se dirime derive por otros cauces. Porque, en efecto, conocida por el Gobierno faccioso de Burgos la creación de dicha zona internacional y la instalación de todos los Consulados de las naciones extranjeras dentro de la misma (…) no permite pensar en una posible equivocación de los bombarderos enemigos. (…) los elementos militares, castigados en su orgullo, que se ven contenidos por este pueblo (…) pretenden salvarse con ayudas inconfesables, y para conseguirlas no encuentran otro medio más a propósito que el de aumentar, si les es posible, la tirantez internacional, provocando conflictos de los que puedan aprovecharse.”

Enfermeras de la Cruz Roja Vasca en la Zona Internacional de Getxo

Enfermeras de Cruz Roja Vasca en el entierro de Jesús Ortúzar. La enfermera segunda por la izquierda es Encarna Aguirre, hermana de José Antonio Aguirre
(Fuente: Archivo Histórico de Euskadi)

Unas semanas después el secretario particular del Consejero de Gobernación declaró a varios medios periodísticos lo siguiente sobre el bombardeo en la Zona Internacional: “Se ha venido discutiendo por algún individuo de la zona internacional –dijo el referido secretario- que el último bombardeo, que tan directamente afectó a aquélla zona, fue debido a aparatos leales del Gobierno de la República, deseosos de provocar un conflicto de orden internacional. Afortunadamente, los técnicos, ante una de las bombas lanzadas contra dicho lugar no estalló, han podido desmontarla, soltando la espoleta y comprobándose la procedencia alemana de fabricación.”

Nada podía hacer el Gobierno Provisional de Euzkadi ante una política internacional poco favorable a la República Española con la ya consolidada “No Intervención” de las potencias democráticas europeas. Si bien las primeras declaraciones periodísticas debieron de surtir muy poco efecto en la política internacional, la exhibición de pruebas materiales de la intervención alemana en la guerra tampoco provocó el giro político necesario para que países como Francia o Inglaterra se decidieran a intervenir en la guerra. Aunque la pasividad de las potencias europeas tiene su primer argumento en la política de “No Intervención”, en el caso particular vasco encontramos en la documentación un Cuerpo Consular de Bilbao poco leal al ejecutivo de Aguirre que ejerce sus derechos y privilegios para ayudar a los súbditos extranjeros y a los perseguidos por el régimen legal.

Xabier Herrero


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    Archivos, Bibliotecas y Hemerotecas:

  • Archivo Histórico de Euskadi, Bilbao.
  • Biblioteca Koldo Mitxelena de la Universidad del País Vasco, Vitoria.
  • Fundación Sabino Arana, Bilbao.
  • Hemeroteca Diputación Foral de Bizkaia, Bilbao.

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Zona Internacional de Getxo
(Parte I)

El propio Luis Ortúzar escribió en una memoria sobre la ertzaña que la creación de un cuerpo que mantendría el orden público en la Euzkadi republicana no pasaba directamente con la creación de ese cuerpo, por lo que señaló que él mismo planteó la creación de una Zona Internacional como santuario para todos los extranjeros neutrales al conflicto que residían en el país. Algunos estudios históricos actuales, como el de Txema Ramírez o Iñaki Egaña, asocian la idea de la creación de la Policía Militar Internacional y de la Zona Internacional al jeltzale Telésforo Monzón, futuro consejero de Gobernación en el Gobierno Provisional de Euzkadi, que encargó a Luis de Ortúzar el 3 de noviembre de 1936 la constitución de una Zona Internacional y su guardia. Aunque no se sabe con certeza si fue Telésforo Monzón el que le encomendó a Luis Ortúzar el trabajo, lo cierto es que para el 3 de noviembre de 1936 la Policía Internacional y la Zona Internacional ya eran una realidad como lo atestiguan los documentos/fotografías de época. También vinculado a la figura de Luis de Ortúzar está el trabajo de Ingo Niebel. Este autor señala al excónsul autriaco Wilhem Wakonigg, yerno de Luis Ortúzar, como el verdadero promotor de la Zona Internacional. Plantea en su libro que el desarrollo de los negocios y gestiones humanitarias por parte de Wakonigg, una vez no fue reconocido como cónsul y no contó con la protección oficial de las leyes internacionales o el respaldo consular de Bilbao, se vieron muy restringidas, para ello, buscó la creación de un espacio protegido y oficialmente reconocido por la máxima autoridad de la zona, el Gobernador Civil de Vizcaya, y las potencias extranjeras para el desarrollo de sus empresas.

Otras teorías explican que la iniciativa de creación partió directamente del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y especialmente del Euzkadi Buru Batzar (EBB). El plan del EBB constó en la instalación de una Zona Internacional para después crear una guardia armada que la protegiera, según manifestó Jesús Solaún entonces miembro del EBB. Sin embargo, el destacado nacionalista Ceferino Jemein señaló como el origen de la Zona Internacional la petición del Cuerpo Consular de Bilbao que solicitó la creación de una zona neutral o de asilo para el uso de los súbditos extranjeros aún residentes en territorio vasco y de sus representantes. Esta petición sería atendida por el Gobernador Civil de Vizcaya que delegó en el alcalde del Ayuntamiento de Getxo, el nacionalista Justo Zabala, la organización de esta zona y de su guardia. Un dato que puede resultar interesante respecto a esta última teoría es el proporcionado por Antonio F. Maizcurrena Santiago en el que se señala que la Zona Internacional se hizo económicamente posible gracias a la aportación de 1000 pesetas por cada consulado.

Guillermo Wakonigg, cónsul de Austria

Guillermo Wakonigg, cónsul de Austria
(Fuente: Periódico municipal Bilbao)

Respecto a la fecha de creación de esta Zona Internacional y su guardia, el ya mencionado Ceferino de Jemein proporcionó una fecha exacta (22 de septiembre de 1936) de la creación de la zona a partir de la transcripción de unos documentos que no he conseguido localizar en los archivos. Información que otros autores como Ingo Niebel tampoco han encontrado ya que éste apunta que no parece existir documentación oficial que nos señale su creación como tal, existiendo solo una carta que Wakonnig que escribe a Tarnow el 6 de septiembre de 1936 en la cual habla de “nuestro nuevo domicilio”. Por lo que la creación tuvo que tener lugar entre el 25 de agosto (fecha de una reunión que mantiene Wakonigg con otras personalidades austriacas) y el 6 de septiembre de 1936.

Frente a lo que expone Antonio F. Maizcurrena Santiago en su trabajo sobre la Zona Internacional de Getxo en que fue respetada y protegida por el régimen autonómico vasco, la documentación del Archivo Histórico de Euskadi me lleva a considerar que solo la Junta de Defensa de Vizcaya fue la que realmente respetó y protegió ésta. Ya con el ejecutivo vasco se puede observar para inicios de noviembre los deseos de disolución y no reconocimiento de la Zona Internacional por éste. El Gobierno Provisional de Euzkadi aludirá principalmente al requerimiento urgente de los nuevos edificios consulares, poniéndolos al servicio de Asistencia Social, para el alojamiento de la población refugiada en Vizcaya. Los registros a los edificios consulares por los hombres del Consejero de Gobernación, los exiguos plazos de desalojo de algunos edificios consulares que no les permitía un traslado del archivo consular con garantías suficientes o los requerimientos del Cuerpo Consular de Bilbao para el mantenimiento de la Zona Internacional; me llevan a considerar que el Gobierno Provisional de Euzkadi a partir de diciembre disolvió y no reconoció la Zona Internacional.

La creación de esta Zona Internacional y una guardia encargada de su vigilancia no fue un fenómeno exclusivo del País Vasco durante la Guerra Civil en el norte. El traductor ruso Constant Alexis Brusiloff dio cuenta en su informe, sobre la guerra civil en el norte peninsular, de la creación de una Zona Internacional en Suances (Cantabria) ante los excesos de comunistas y anarquistas que practicaban su justicia contra los cónsules y extranjeros. Esta Zona Internacional se realizó a partir de la mediación y petición del Decano del Cuerpo Consular de Santander, cónsul inglés, y su secretario el cónsul de Uruguay. Posteriormente, debido a los conflictos que surgieron en la Zona Internacional de Santander, “el Gobernador destacó doce fornidos Guardias de Seguridad bajo las órdenes de un Cabo.” A. Brusiloff señaló que la creación de ésta Zona Internacional fue creada un mes antes que la de Getxo, recogiéndose en la prensa vasca de época algunas noticias referidas a las negociaciones en su creación que confirman la información proporcionada por el ruso.

La Zona Internacional se instaló en el Muelle de las Arenas frente al embarcadero por ser el lugar más indicado para los buques de guerra de distintos países que visitaban el puerto en servicios informativos o misiones humanitarias. Ante la requisa de numerosas casas con el fin de albergar a los diferentes consulados, los propietarios de los inmuebles que temían la incautación de sus bienes por razones ideológicas intentaron que alguno de estos consulados fijara su residencia. Por ejemplo, el consulado de Austria y Hungría se instaló en la casa del naviero José Luis Aznar existiendo cartas de agradecimiento de su mujer, Encarnación Coste, a G. Wakonigg por tal decisión. Esto no deja ser sorprendente si tenemos en cuenta otra documentación en la que se asegura que fue el propio Cuerpo Consular de Bilbao quién decidió cómo distribuir los consulados. Desde el Club Marítimo del Abra, convertido en el cuartel de la Policía Militar de la Zona Internacional, el paseo de Zugazarte y otras zonas anexas se convirtieron en el punto de unión de todos los consulados que se desplegaron de la siguiente forma:

NOMBRES Y DOMICILIOS DE LOS SRES. CÓNSULES EN LA ZONA INTERNACIONAL

PAÍS CÓNSUL DOMICILIO
Alemania Dn. Otto Tarnow Zugazarte 17
Argentina E. Landaburu Zugazarte 67
Austria Guillermo Wakonigg
Bélgica Emilio Dubois Zugazarte 7
Bolivia Manuel Rueda Revenga Zugazarte 5
Brasil José María Abaitua Zugazarte 19
Colombia José J. Duque Zugazarte G.74
Costa Rica José de Arriaga Zugazarte E.59
Cuba Alberto Almagro Barria 7
Checoslovaquia N. Berastegui Zugazarte 27
Chile Cirilo V. Anguiano Zugazarte 41
Dinamarca-Islandia Aage Lindegaard Zugazarte 29
República Dominicana José Luis Álvarez Zugazarte 29
Ecuador Marcelino Rivera Zugazarte 25
EE.UU. Ángel Escudero Paseo del Puerto 20
Estonia Genaro R. Lasso Zugazarte 65
Finlandia Arne T. Rovig Zugazarte 41
Francia Sr. Bonnet (R. Casteran) Zugazarte 43
Gran Bretaña Ángel Ojanguren Zugazarte 9-11
Grecia Amador Alday Barria 11
Guatemala Ricardo Ortíz Zugazarte 5
Honduras Vicente Vidaurrazaga Zugazarte 73
Italia Pedro Icaza Zugazarte 35
México J. Castro Zugazarte 63
Nicaragua Ricardo Ortíz Zugazarte 5
Noruega Sr. Somme Zugazarte 29
Países Bajos Luis Astorquia Zugazarte 11
Panamá Antonio Martínez Arias Zugazarte 47
Paraguay Federico Martínez Arias Zugazarte 47
Perú Antonio Menchaca Zugazarte 9-11
Polonia Sr. Astigarraga Zugazarte 9-11
Portugal Dn. Miguel Patricio Ferrer Chalet de Chábarri
Rumanía Agapito P. Sasia Carretera A.11
El Salvador Antonio Martínez Arias Carretera 47
Suecia Sr. Somme Carretera 29
Suiza Sr. Filippini Muelle 72
Uruguay Julio A. Payas Zugazarte 35
Venezuela Nibardo Pina Zugazarte 45

En la casa número 5 residían los cónsules de Bolivia, Guatemala y Nicaragua. En los números 9-11 se situaron los de Polonia y Perú más otra oficina de Gran Bretaña, pues el consulado británico se encontraba en una villa de la plaza de Santa Ana. Los alemanes hallaban su representante en el número 17. El agente consular de EE.UU. se alojó en el edificio número 20 del puerto, mientras que el cubano y el griego estuvieron en número 7 y 11 de Barria. De todos estos consulados resulta sorprendente la existencia de un representante alemán e italiano en territorio republicano cuando ambos países ya apoyaban de forma abierta al bando rebelde. El traslado de los consulados a estas nuevas viviendas fue más bien circunstancial en algunos casos ya que muchos de ellos poseían en sus domicilios habituales de Bilbao casas abiertas, siendo utilizadas estas últimas con más asiduidad que los nuevos domicilios. En cambio, poco a poco otros consulados como el de Polonia, Suiza o República Dominicana se vieron forzados a la utilización de sus nuevos domicilios al perder durante los raids aéreos sus antiguas casas en Bilbao.

Zona Internacional de Getxo - 01

Zona Internacional de Getxo. Consulado del Ecuador
(Fuente: Archivo Histórico de Euskadi)

Hay que tener presente que en la Zona Internacional no solo se reubicaron los cónsules sino también los súbditos del país que representaban, los familiares de los primeros y todas aquéllas personas que buscaban protección bajo bandera extranjera. Para octubre de 1936 la población total ubicada en ella se cifraba en unos 580 refugiados, reduciéndose un centenar para diciembre del mismo año. Sin embargo, existen testimonios como el del vicecónsul de Colombia, Rafael de Garamendi, que señaló en no menos de 800 personas las que permanecían en la Zona Internacional. Las carencias por las que pasaban los refugiados de la Zona Internacional empezaron a ser atendidas por Mr. Chapman (cónsul de EE.UU. y decano del Cuerpo Consular de Bilbao) y Antonio Menchaca de la Bodega (cónsul de Perú). El primero se dedicó a visitar al Delegado de Abastecimientos, obteniendo lo que podía dada la escasez de alimentos, mientras que el segundo compró unas vacas con la idea de proporcionar leche a los más pequeños.

Respecto a los cónsules es importante destacar la distinción entre los agentes diplomáticos y los agentes consulares. Los primeros son representantes políticos del estado u organización soberana independiente que los nombra, llevan la soberanía nacional del estado del que son enviados. En cambio, los segundos representan a una nación como organismo social/económico para favorecer, garantizar y proteger la navegación y tráfico, transigir las diferencias entre marineros o comerciantes y, en definitiva, desplegar una actividad de carácter protector sobre los súbditos de su nación. De esta diferencia también nace la distinción de derechos y privilegios entre un agente diplomático o consular. En lo que concierne a los Cónsules enviados, que no honorarios, su situación, derechos e inmunidades dependen y se hallan fijados en la legislación general del Estado español y en los Tratados o Convenios consulares suscritos entre España y los distintos Estados. No es el objetivo de este trabajo realizar un análisis de los derechos y privilegios consulares pero éstos se refieren a la utilización de la bandera y escudo del país que los nombra, sujeción a la jurisdicción civil y criminal del país en el que se hallan, exenciones tributarias, inviolabilidad del archivo consular o ciertas limitaciones en los registros domiciliarios.

La búsqueda de refugio y seguridad personal bajo bandera extranjera supuso la ubicación en esta Zona Internacional de personas no afectas al régimen legal, pues la mera pertenencia a una clase social suponía una sospecha de simpatizar con el enemigo y causa suficiente para la reclusión o ejecución. Era un secreto a voces que las embajadas y consulados protegían y propiciaban la huida de ciudadanos que veían en la zona sublevada su salvación, corriendo importantes riesgos los consulados en sus gestiones. Los cónsules nombraron como cónsules adjuntos, secretarios o personal del consulado a individuos en peligro, colocándolos bajo la protección de bandera extranjera. Siguieron a su acción la concesión de pasaportes, laisser-passers y la gestión de canjes. En esta labor de ayuda al perseguido hay que destacar los siguientes personajes: Valentín Anguiano (canciller de Chile), Julio Andrés Payás (canciller de Uruguay), Martínez Arias (cónsul Paraguay) o Guillermo Wakonigg (excónsul austriaco). En el caso de G. Wakonigg, único caso estudiado por ahora historiográficamente, se puede observar cómo no solo se limitó a sacar a unos u otros de sus conocidos sino que asentó toda una red de evasión beneficiándose de ésta personajes tan importantes como el citado naviero José Luis Aznar y Zabala o el falangista Evaristo Churruca Zubiría.

Más importante que gozar de una Zona Internacional es que el gobierno central de la República Española y el rebelde de Burgos reconocieran como tal la zona. En una minuta sobre la Zona Internacional se puede observar cómo el gobierno faccioso de Burgos reconocía la Zona Internacional de Getxo: “Al telegrama que el Cuerpo Consular de Bilbao dirigió al Sr. Decano del Cuerpo Consular de Vigo, confirmado posteriormente por otro, el citado General Franco ha contestado el día 29 de octubre a las 12,01 horas con el siguiente: “Para el Cónsul inglés en Bilbao para hacerlo seguir al Cuerpo Consular referente a la Zona Internacional.” El General Franco ha contestado a mi telegrama al respecto, como sigue: ZONA SERA ESPECIALMENTE REPETADA firmado Oxley (el Sr. Oxley es el cónsul de Gran Bretaña en Vigo).”. También el Gobierno de Madrid, en su representación legítima en la figura del Gobernador Civil, reconocerá la Zona Internacional pues “la autorización plena y alentadora concedida y fomentada por el que fue Gobernador de la Provincia de Vizcaya, Sr. Echevarría Novoa, (…) veía en dicho proyecto una mayor facilidad para proteger y garantizar más eficazmente las vidas y bienes de los elementos Consulares y extranjeros de la Provincia y de otras limítrofes, al concentrarlos en una Zona aislada.” Con el traslado del Gobierno de Madrid a Valencia se llevarán a cabo negociaciones para establecer nuevas demarcaciones neutrales para alojamiento de cónsules y ciudadanos extranjeros en otros sitios de España como Barcelona o Madrid.

Xabier Herrero


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    Archivos, Bibliotecas y Hemerotecas:

  • Archivo Histórico de Euskadi, Bilbao.
  • Biblioteca Koldo Mitxelena de la Universidad del País Vasco, Vitoria.
  • Fundación Sabino Arana, Bilbao.
  • Hemeroteca Diputación Foral de Bizkaia, Bilbao.

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Los tanques en Vizcaya 1937

En el presente trabajo queremos abordar el uso que se dio a los distintos modelos de tanques que se utilizaron en Vizcaya durante la campaña de 1937; comparando los modelos que en ella participaron entre si, no solo en lo que respecta al blindaje y armamento, si no también en el ámbito de la mecánica y de las prestaciones. Empecemos por la distribución de los modelos que entraron en liza: Sigue leyendo