La Casa del Salvador de Amurrio: De Reformatorio a Cuartel de Milicias

La Casa Reformatorio del Salvador fue una obra promovida por el presidente del Tribunal de Menores de Bilbao, Gabriel María de Ibarra, ante la necesidad que existía de una institución que acogiese a los menores en estado de delincuencia,corrupción o rebeldía del aspirante (Madinabeitia, 1979) de Bilbao y de Vitoria. Para ello, se procura financiar la obra acudiendo a las clases pudientes de la buena sociedad de ambas capitales de provincia, creándose para ello una especie de asociación protectora donde cada cual aporta una cantidad de dinero. Una vez rematadas las instalaciones, el capital que los socios protectores continúan donando se ocupa en el mantenimiento del reformatorio y en la manutención de sus moradores.

Colocación de la primera piedra de la Casa Reformatorio del Salvador de Amurrio en 1917

Colocación de la primera piedra de la Casa Reformatorio del Salvador de Amurrio en 1917.
Fotografía en: http://aztarna.es

Su construcción da comienzo en 1917 y tres años después abren al fin sus puertas. La dirección del mismo está a cargo de la congregación de religiosas de los Hermanos Terciarios de Nuestra Señora de los Dolores.

La impronta de carácter religioso de la institución viene marcada desde sus primeros pasos:
Su denominación es Casa Reformatorio del Salvador. Se llama Casa para denotar el calor y el afecto del hogar. Se llama Reformatorio para expresar su objeto social, o sea la reforma protectora de niños delincuentes, corrompidos o indisciplinados. Se llama del Salvador, porque es precisamente una escuela de salvación y porque sus fundadores entendieron que no podían escoger para esta empresa nombre más adecuado que un nombre de Cristo. (Madinabeitia, 1979).

El centro, una vez en marcha, será considerado uno de los más modernos y con la mejor normativa jurídica de la época, además de ser el primero en el Estado con sus características. Cuenta con una granja, huertas, talleres, una vaquería y diversas instalaciones deportivas y de recreo. También destaca por su innovación como rasgo propio que lo desvincula de los demás centros de menores: un laboratorio de psicología experimental. Además de una educación cultural, en el centro se enseña a los menores un oficio en los diferentes talleres para, una vez reformado, tengan ocasión de ganarse la vida de una forma honrada.

Milicianos del Batallón Bakunin en Amurrio

Milicianos del Batallón Bakunin en Amurrio (Araba).
Fotografía propiedad de Jacinto Pérez

La Casa-Reformatorio, llegado el año 1936, va a cambiar radicalmente sus funciones y a acoger a nuevos inquilinos: Milicianos del batallón CNT Nº 1 Bakunin.

En octubre de 1936 el batallón Bakunin es enviado al frente de Álava, concretamente al sector Amurrio-Orozko, estableciendo el cuartel en el Reformatorio de Amurrio, población cercana a las posiciones que principalmente ocuparán, hasta abril del año siguiente, en los montes Txibiarte y Sobrehayas. Ante la inminente llegada de los milicianos ácratas, los religiosos del reformatorio son reubicados en algunas casas de la población cercada de Llodio/Laudio.

El frente alavés se ha estabilizado a finales de septiembre, además de Bizkaia y un reducido pedazo de Gipuzkoa, el gobierno de José Antonio Aguirre tenía jurisdicción sobre una importante franja del norte de Araba: Dando comienzo en Arceniega continua por el límite de la provincia con Burgos para regresar más adelante a Vizcaya por Lendoño de Arriba; continua por Orduña, por la vía del ferrocarril, hasta Lezama y el cruce de Berganza (Aguirregabiria, Tabernilla; 2008).

El batallón está comandado por Isaac Olmos (Peñafiel, Valladolid) y como comandante intendente Julio Martínez “Lenin”. En sus filas cuenta con un numeroso contingente de pecadores gallegos bregados en los combates desarrollados en Gipuzkoa durante el verano. En su mayoría son vecinos de Pasaia y de villas aledañas, aunque también cuentan con algunos paisanos que llegaron a las costas vascas huyendo de Galicia.

Además de la quema de los santos de la ermita de San Prudencio de Lezama para hacer café y chocolate, los milicianos del Bakunin destrozaron la biblioteca del Reformatorio, donde se atesoraban gran número de libros de temática religioso y piadosa (Azkue, 2004).

Al poco tiempo de establecerse en Amurrio, concretamente el 13 de octubre, tuvo lugar un episodio luctuoso en el cual se vieron involucrados milicianos del batallón Bakunin. Nos referimos al asesinato de cinco guardias de asalto que habían llegado al cuartel desde Bilbao. Se trataba de los cabos Jesús Echevarría Prado, Ceferino Fernández Llamas y Domingo Monje Vázquez y los guardias Augusto Rodríguez Ruiz y José María López Pérez.

Oficialidad del Batallón Bakunin CNT nº1

Oficialidad del Batallón Bakunin CNT nº1.
Fotografía en: http://aztarna.es

Los cinco se personaron en el cuartel de El Reformatorio, presentando credenciales conforme llegaban, como Instructores de Infantería del batallón; inmediatamente son alojados en una habitación de uno de los oficiales en espera de la llegada del comandante, que estaba ausente. Llegado éste, da cuenta de la reunión que acaba de abandonar con el teniente coronel Aizpuru, a la sazón jefe del sector, donde se le ha informado de que los guardias de asalto que duermen en su habitación pertenecen a la 5ª columna y tiene órdenes superiores de ejecutarlos. Esa misma noche la oficialidad del batallón Bakunin dilucida quien será el brazo ejecutor; quien nos relata los hechos, Sebastián Mendivil, que había excusado su presencia, se entera por la mañana temprano de la suerte corrida por los guardias. Fueron paseados (Mendivil,1992).

Tras unos días, dos de las esposas de los guardias preguntan por sus maridos y se les dice que hace poco se han pasado al enemigo. La mentira piadosa no convenció a las mujeres; en Amurrio era un secreto a voces que se comentaba en las tabernas, y nada discretamente por cierto. (Aguirregabiria,Tabernilla; 2008).

A principios de febrero de 1937 reciben, los milicianos del batallón Bakunin, la visita de la reportera tolosarra Cecilia García de Guilarte en calidad de reportera del periódico CNT del Norte. Tras visitar las posiciones defendidas en Txibiarte, la reportera y su acompañante tienen tiempo de compartir, en el reformatorio, la cena con los combatientes que permanecen como reserva en el cuartel (CNT del Norte, 02/02/37).

Revista Horizontes del 25 de marzo de 1937

Revista Horizontes nº4 del 25 de marzo de 1937

Los milicianos del Bakunin también tuvieron tiempo de inaugurar el Hogar del Miliciano el 14/03/1937. Espacio para la cultura y el esparcimiento, donde milicianos y los chiquillos de Amurrio y los pueblos de alrededor pueden acudir para disfrutar de su biblioteca y de las diversas actividades y juegos que allí se organizan. La revista Horizontes se hace eco de esta inauguración en su número 4, correspondiente al 25/03/1937.

La inauguración es cubierta por el periódico CNT del Norte, hasta el cuartel acuden autoridades políticas y civiles delante de las cuales desfila el batallón, al que se acaba de hacer entrega de una bandera que los represente: en la que a pesar de destacar el rojo y negro, aparecían hermanados los colores de todas las organizaciones antifascistas. (CNT del Norte 17/03/2017). Los actos estuvieron amenizados en todo momento por la banda de música La Libertad, afecta a la CNT.

El tedio en el frente, salpicado con algún ligero paqueo e intercambio artillero, se ve roto el 24 de marzo de 1937; ese día en Bilbao el Gobierno Vasco presidido por el lehendakari José Antonio Aguirre colisiona con el sindicato anarquista. La CNT había adquirido los talleres del periódico El Noticiero Bilbaíno, dotado de unas instalaciones modernas, para editar su rotativo CNT del Norte. Los sindicalistas supieron entonces de una maniobra por parte del gobierno vasco, en connivencia con el Partido Comunista, que pretendía llevar a cabo una redistribución de los talleres de impresión con la intención de ceder, a éstos últimos, los utilizados por los anarquistas y editar así Euzkadi Roja. Y la CNT pasaría a ocupar los de El Nervión, donde la maquinaria era vieja y de mala calidad. La compra de dichas instalaciones se concreta el 23 de febrero. (Chiapuso-Aberasturi, 2009).

A pesar de ello, y valiéndose del Departamento de Hacienda, se suspenden las tiradas de varios rotativos, entre ellos El Noticiero Bilbaíno, y el 23 de marzo dotaciones de la ertzaña acceden a las instalaciones sitas en Gran Vía donde, ante la pasividad de los allí presentes, los responsables del periódico cenetista son sacados del edificio y conducidos a la Dirección General de Seguridad. En consecuencia, ante estos hechos los batallones de la CNT no permanecen ociosos y se declaran en rebeldía, consideran un atropello y una traición lo acontecido. En Amurrio Isaac Olmos, comandante del Bakunin, no da crédito a lo que ven sus ojos: fuera del cuartel de El Reformatorio, el edificio es cercado por dos batallones nacionalistas; en su interior las dos compañías que permanecen de descanso, se prestan a repeler un posible ataque ocupando ventanas y accesos con las armas a punto.

Hubo largas discusiones entre los comandantes nacionalistas y Olmos, el comandante del Bakunin, quien amenazaba con retirar del frente las dos compañías si los nacionalistas no se volvían a Bilbao. (Chiapuso-Aberasturi,2009).

Ramón Ibarrola, que combatió en el batallón nacionalista Araba, estuvo aquella jornada rodeando el cuartel de los anarquistas junto a efectivos del batallón nacionalista Gordexola (Núñez,1997):
Entonces nos ordenaron de La Muera de Orduña que estábamos en el cuartel nosotros, coger de madrugada y rodeamos el cuartel del Bakunin en Amurrio. (…). Nada, ni un tiro. Lo rodeamos todo, había un campo de fútbol al lado. Y no se si era para las 2 o las 3 de la tarde ya estábamos de vuelta en La Muera. (Entrevista a Ramón Ibarrola, 14/03/2011).

Casa Reformatorio del Salvador de Amurrio en la actualidad

Casa Reformatorio del Salvador de Amurrio (Araba) en la actualidad.
Fotografía de Sergio Balchada

Finalmente, el batallón Bakunin abandonará definitivamente las instalaciones del Reformatorio en mayo del 37, el día 12 de dicho mes releva al batallón asturiano 212 Mario en la cumbre del monte Sollube. La Casa Reformatorio del Salvador de Amurrio recuperó, tras los avatares de la contienda, su función primigenia por muchas décadas después, hasta su cierre a finales de los años 70 del siglo XX.

Sergio Balchada


Bibliografía

  • Aguirregabiria, Josu M.; Tabernilla, Guillermo. El Frente de Álava. I Parte. De la Sublevación a Vísperas de la Batalla de Villarreal. Bilbao, 2008.
  • Azkue, Koldo. Araba, oi Araba! La Lucha en Araba por la Libertad de Euskal Herria. Bilbao, 2004.
  • Chiapuso, Manuel; Jiménez de Aberasturi, Luis Mª. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
  • Madinabeitia, José. El Libro de Amurrio. Diputación Foral de Álava, 2ª edición, 1979.
  • Mendivil Urquijo, Sebastián. Miliciano, Militar y Fugitivo. Memorias de un Baracaldés. Bilbao, 1992.
  • Núñez Uribe, Félix. Amurrianos Ilustres. Ayto. De Amurrio, 1997.
  • Vargas Alonso, F. Manuel. Anarquismo y Milicias de la CNT en Euskadi. Eusko Ikaskuntza, 1996.

Otras Fuentes

  • Periódico CNT del Norte.
  • Compañero Olmos. Blog elgajedeloficio.wordpress.com
  • Entrevista a Ramón Ibarrola, gudari del batallón Araba, realizada en Laudio el 14/03/2011.

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Aquel verano del 36
(II parte)

Hasta el momento, en la primera parte de este artículo, hemos presentado los testimonios de combatientes, de personas implicadas con mayor o menor compromiso en los avatares politico-sociales de aquella época. Militantes que tomaron bien el pulso a los convulsos meses previos al día “D”. Sin embargo para otras personas resulta una desagradable sorpresa con la que tienen que convivir muy a su pesar.


Salvador Usategi y Santos Guinea tienen 12 y 15 años respectivamente. Ambos residen en Lezama (Araba) y, dada su edad y la ubicación del pueblo en una zona agrícola al norte de la provincia alavesa, desconocen lo que se estaba cocinando.

Santos Guinea le lleva, no obstante, ventaja a su vecino. Ya por entonces sus padres regentan, al pie de la carretera que de Amurrio conduce a Gasteiz, un establecimiento hostelero que todavía existe gestionado por la misma familia, se trata del restaurante Bideko. En él se detienen comerciantes de camino a Gasteiz, tratantes de ganado que andan por las aldeas comprando animales… en ocasiones traen noticias que de otro modo no llegarían a sus oídos.

Pues fue el 18 de… julio… ya se hablaba días antes de si iba a haber de si no iba a haber una revolución. Ya la gente mayor comentaba, bueno el que leía el periódico, aquí nos traían todos los días. Pasaba un panadero que comía aquí y solía traer El Noticiero Bilbaíno, (…). Y otro que traía era El Liberal, que era republicano. Y le solían dejar a mi padre para que leería. Le gustaba leer.
EL día 18 se hacía la fiesta ahí en un pueblo, Santa Marina; en Astobiza; un pueblo que ya no existe. Y vivía allí, en la Iglesia donde se hacía la fiesta un tío nuestro. Y yo chaval pues iba allí a… comer y así. Y tenía primos de mi edad, y ya se hablaba que había algo, revolución. Y efectivamente ya al otro día ya empezó a haber gente por Amurrio que había salido o que ya en Vitoria, o por ahí en algunas capitales los militares ya se habían sublevado.

Placa conmemorativa a Jose María Viguri y María Guadalupe

Placa conmemorativa, desaparecida en la actualidad, a Jose María Viguri y María Guadalupe.
Fotografía del autor

El día 25 milicianos ajenos al pueblo vuelan los puentes de la vía del ferrocarril para evitar el desplazamiento de los sublevados. Recuerda a dos hermanos naturales de Basauri entre los dinamiteros y que además protagonizan un episodio negro en Amurrio al “pasear” a un hombre a su hija al día siguiente de la voladura de los puentes.

Se trata de José Mª Viguri y Berganza de 46 años y su hija María Guadalupe de 12 años de edad.

Unos hermanos… que eran de Basauri que luego no se si los fusilaron porque en Amurrio mataron a un padre. Fueron a buscar a un hombre y la hija se agarró al padre y mataron a los dos. Por lo visto acabó la guerra estaban en la calle.
Pero los detuvieron y luego los fusilaron.

Muy pronto se perciben movimientos de requetés en los montes cercanos de San Pedro y Txibiarte y algunos vecinos que comulgaban con sus ideas deciden unirse a ellos. Salvador Usategi lo recuerda bien, pues el caserío de sus padres está muy cerca de Txibiarte y la curiosidad de niño lo empuja a ir a echar un vistazo:

Pues estábamos ahí en esa pieza sallando borona, bueno yo no; yo mirando como sallaban porque con 12 años. Y llegaron dos vecinos uno de abajo y otro de más arriba… y mi hermano estaba ahí…

(señala a través de la ventana)

…eran amigos y le comentaron lo que estaba pasando. Era el día 19. Y ya para entonces en los montes apareció, no se, una compañía o no se cuantos y bastantes mulos y dijeron que iban con cañones. Parece que lo veo ahora como vienen, si. Y los chicos pues tomaron una determinación, no se que hicieron pero cada uno se fue por un “lao” y se que un vecino de ahí abajo, que luego fue alcalde durante la guerra el primer año, y el chico de más allá se vino. Estaban de la iglesia “pacá” metidos en un jaro, escondidos, y alguno dijo: “joer, bah” asomaban las cabezas con miedo a… y yo pues chiquillo pues “na” y fui.

Monte Txibiarte y caseríos cercanos

Monte Txibiarte y caseríos cercanos.
Fotografía del autor

Unos días después algunos muchachos de la zona organizan una partida armada con carabinas y escopetas, suben al monte Txibiarte para tender una emboscada a los carlistas. Saben que los requetés pasan la noche en la cercana población de Uzkiano y cada mañana recorren el mismo camino para ocupar las posiciones de control y vigilancia que han establecido en Txibiarte:

Y venían 4 ó 5 requetés y venían tranquilamente hablando cuando de repente ¡pam!, un tiro y enseguida “tarratata”… tiros bastantes. Y levantaron el vuelo “pa” Lezama.
Pero… los otros se tiraron pronto… eran militares, se tiraron al suelo y les vieron como se levantaban y echaban a correr; ¡Pum!. A uno le, lo… claro se quedó allí.
(…) Dicen que los vecinos de allá oían, porque hay unas casas que están bastante cerca; oían: “Eh venís “pacá” a llevar al muerto”. Claro ellos no oían nada seguramente, ellos estaban ya… Yo me acuerdo que venía uno con dos carabinas al hombro, por ahí pasando por casa…

Salvador nos relata cómo se desarrolló aquella emboscada pero Santos Guinea añade un detalle más:

…era Aniceto Zaldegi (…) Y lo mataron, claro lo dejaron ahí los otros… los otros corrieron y lo dejaron; le llamaban “El Rojo” porque era de cutis muy colorao. Y lo dejaron allí y se conoce que no lo enterraron, lo echaron… porque un día por ahí, del pico de Txibiarte para abajo hicieron fuego y se comentó que le habían quemado allí.


Ángel Durana reside en Belandia (Bizkaia), pueblecito que pertenece al ayuntamiento de Orduña y que linda con el alavés valle de Aiara. A sus 19 años trabaja junto a sus hermanos en el caserío cuidando el rebaño de ovejas familiar. Apenas un par de años antes ha estado trabajando en Deusto y ha sido testigo de las huelgas y movilizaciones obreras, pero no creía que pudiera suceder algo tan terrible como una guerra.

Sierra Sálbada-Gorobel desde Belandia

Sierra Sálbada-Gorobel desde Belandia.
Fotografía en https://www.escapadarural.com

Empezaron a venir por allí milicianos a requisar escopetas y armas porque no había fusiles aquí.
Mientras tanto los otros allá arriba estaban, en la Peña.

(se refiere a la sierra Sálbada/Gorobel).

Ante el cariz que toman los acontecimientos, junto a su hermano Elías, ascienden a la sierra para recuperar el rebaño que, como cada verano, los pastores de la comarca suben para aprovechar los buenos pastos que ésta les ofrece.

Y fuimos el día de Santiago mi hermano Elías que es más joven y yo a ver el “ganao” que teníamos allí en la sierra . Joder! Y nos empezaron a tirar tiros y tuvimos que volver atrás y dejar el ganao y todo, allí quedó el “ganao”. El “ganao” nuestro claro, se lo llevaron los requetés, pero como tenía un hermano allí pues cogió después de… cuando llegó el invierno recogió el “ganao”.


Igualmente ajena a todo permanece nuestra última testigo Encarnación Velasco, con 15 años su vida cambia repentinamente. Su casa muy pronto permanecerá cerca de primera línea y se verá obligada a convivir con milicianos de la UGT. Ajena a la azarosa singladura de la República, Encarnación vive en la Venta de Pozoportillo (Kexaa, Aiara, Araba), una vida sencilla y de duro trabajo en el caserío. No fue hasta el 22 de julio cuando supo que su inmediato futuro.

…teníamos unos familiares aquí en Retes…

(Retes de Llanteno)

…que se hacía la Magdalena, o sea el 22 de eso. Y ya empezaron a decir que había guerra. Y fuimos a cenar, yo fui con mi madre, pues a casa de los familiares. Y entonces “Que hay guerra, que hay guerra”.
Y cuando subíamos por la zona de Lujo pues que oímos “Bum” “Bum” “Bum”. Unas bombas en el puerto Angulo o por ahí era, se oyeron aquella noche. Es lo primero que se oyó. Esto fue el día 22 de julio.

Requetés burgaleses toman el puerto de Angulo y, para evitar que por la carretera puedan circular milicianos y lleguen a sorprenderles, dinamitan un risco y la obstruyen. Tras esta experiencia no vuelven a tener noticias de la guerra y nadie viene a molestarles hasta agosto:

Venta de Pozoportillo

Venta de Pozoportillo.
Fotografía en: http://azai.host22.com/

Los primeros milicianos llegaron en agosto del 36, estábamos trillando a la parte de atrás de la casa. Estábamos limpiando la era para trillar, el 5 de agosto, entraron 3, vinieron 3… Jo, un miedo que pa que…luego tenían los fusiles con una.., o sea bayonetas brillantes que daba…
“Aquí hay guerra, aquí hay guerra”. Empezaron con eso y un miedo que pa que… Llegaron, estuvieron muy simpáticos hablando con nosotros. Eran de San Salvador del Valle; tres y después ya empezaron a venir pues mas. Luego ya se instalaron… pues esto sería ya octubre o por ahí; se instalaron ya aquí.


Testimonios anónimos que poco a poco se van perdiendo y que, como comentábamos al inicio del presente artículo, no pertenecen a grandes personalidades clave en todo el embrollo que traería el 18 de julio de 1936, pero que están imbuidos de la llaneza y, en algunos casos, de la inocencia de los que sufrieron y perdieron mucho más que los grandes nombres. La naturaleza es implacable y nuestra es la responsabilidad de recabar esta memoria para que no caiga en el olvido.

Sergio Balchada


    Entrevistas

  • Salvador Usategi entrevistado en Lezama de Álava (Araba) el 31/05/2010.
  • Santos Guinea entrevistado en Lezama de Álava (Araba) el 03/06/2010.
  • Ángel Durana entrevistado en Orozko (Bizkaia) el 28/12/2012.
  • Encarnación Velasco entrevistada en Beotegi (Araba) el 04/05/2012.

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Aquel verano del 36
(I parte)

El 17 de julio de 1936 salta la chispa, en los territorios africanos españoles, de un pronunciamiento militar que se viene rumiando desde que prácticamente ha nacido la II República y que, posiblemente debido al triunfo del Frente Popular en el mes de febrero de 1936, ha producido el temor suficiente para que los dubitativos se adhieran de una vez por todas a la conspiración y los conjurados aceleren los preparativos para asestar el golpe. El 18 de julio esa chispa salta a la península.

El gobierno republicano conoce los movimientos de muchos de los implicados pero, o bien no sabe abordar la situación con la entereza y la fuerza necesarias ya que considera que se trata de una nueva sanjurjada, o bien hace oídos sordos a quienes auguran que aquella “asonada” va muy en serio creyendo, erróneamente como hoy sabemos, que pueden aplastarla con suma facilidad.

Lejos de las altas instancias gubernamentales o de los despachos, cafés o cuarteles donde se conjura contra el gobierno, muchos ciudadanos viven ajenos a estas circunstancias. Incluso no saben del estallido de la guerra de forma inmediata, y es obvio, puesto que por aquel entonces carecían de los medios a nuestro alcance hoy día para poder mantenerse informados; además, en muchos casos, los núcleos de población rural permanecen prácticamente aislados o pobremente comunicados con los centros urbanos de mayor entidad, donde resulta más sencillo acceder a la información.

Tropas del requeté alavés en Unzá (Araba)

Tropas del requeté alavés en Unzá (Araba).
Fotografía en: Diario de Noticias de Álava

A todo esto debemos sumarle el hecho de que los vecinos de estas entidades de entorno rural están mucho menos politizados que las masas de obreros fabriles residentes en las ciudades; y por lo tanto son ajenas en gran medida a ideologías y eslóganes revolucionarios y/o políticos. Por otro lado opciones más conservadoras se constituyen como las predominantes.

Dejando a un lado manuales, biografías o ensayos que nos hablan de las grandes personalidades políticas o militares que protagonizan este período, hemos querido abordar el asunto desde la perspectiva de la gente de a pie, desde el prisma de cualquier ciudadano alejado de los focos y de los escenarios principales, y narrar lo que sucedió en su entorno los primeros días de caos e indecisiones. A través de diversas entrevistas efectuadas en los últimos años a personas que sobrevivieron a la tragedia fratricida, vamos a conocer de primera mano sus impresiones sobre los hechos desplegados ante sus ojos; cuando y como llegaron a sus oídos los ecos de la contienda; cual fue su comportamiento inicial; sus acciones,… Algunos apenas son unos niños, otros en cambio militan en alguno de los partidos o sindicatos que se oponen a los sublevados y a algunos otros les sorprende el aluvión de acontecimientos. Demos comienzo entonces.


Manuel Ibarrola, natural de Laudio (Araba), está cumpliendo el servicio militar en Santander durante aquellos días en el Regimiento Valencia Nº 21. No obstante, cuando da comienzo la guerra se encuentra en Alcalá de Henares (Madrid), siguiendo órdenes de su capitán Francisco Álvarez, donde debe recoger un caballo de éste en los cuarteles que hasta hace poco ha ocupado el Regimiento de Caballería Calatrava y transportarlo a Santander:

En Alcalá de Henares si, ya, ya en la guerra ya con todo y claro entonces yo pues me encontré solo en Madrid, no había salido de casa. La primera vez que había salido era a las fiestas del 9 de mayo en Orduña.

Su única idea es regresar a Santander, pero para ello necesita hacerse con la cebada que el equino precisa para afrontar el largo viaje en tren hacia el norte y en los cuarteles no hay quien pueda ayudarle, todo son carreras e idas y venidas.

Y fui ante un jefe de estación y claro iba de militar yo, un cuartel de intendencia buscaba yo en Madrid, fíjate para encontrar un cuartel de intendencia en Madrid… Y se portó muy bien el hombre y me dijo: “Vaya usted al palacio real en tal dirección y allí al lado del palacio real está el cuartel de eso, del Pacífico”. Y efectivamente, voy al palacio real y estaban allí dos centinelas a la entrada, (…) me dieron 20 kgs de cebada para el caballo y yo a pasarlas como Dios, pasando hambre. Y así me pasó hasta que llegué a Santander.

Una vez entregado el caballo y tras echar un vistazo a la situación, piensa que la mejor opción es solicitar un pequeño permiso y regresar a su casa a la espera del devenir de los acontecimientos. Se presenta entonces ante el capitán Francisco Álvarez:

Y yo le dije: “Oiga mi capitán si me daría permiso para ir a Castro que ahí tengo un familiar” Pues yo ya sabía que no se podía, andaba mal el asunto y me dijo: “No se, eso va a ser difícil. Yo quisiera llevarle a Burgos”. Quería que vaya yo con él a Burgos. Pero yo le insistí “Oiga mi capitán es que he pasao mal por ahí durmiendo entre paja en el tren”. Porque había que ir con el caballo. “Bueno, bueno vaya usted donde el brigada que le haga un pase”.
Me hizo el pase. ¿Y sabes que hice yo? Al llegar a eso (Castro) seguí hasta Sodupe y en Sodupe en un camión de vacas de Arbide me vine a casa.

Manuel Ibarrola con Ikurriña del Batallón Araba

Manuel Ibarrola (derecha), con la Ikurriña de la 4ª Compañía del Batallón Araba.
Fotografía del autor

Manuel desconoce que pasa con este capitán y si finalmente consigue llegar a Burgos y como es de esperar unirse a los sublevados.

Una vez a salvo en Laudio, se presenta en el cuartel de la Guardia Civil por su condición de soldado de reemplazo para ayudar en lo que sea menester, mas no requieren de sus servicios hasta nuevo aviso. Finalmente lo llaman y equipado con un Mausser y sus respectivas cartucheras, acaba integrándose en el batallón Araba de adscripción nacionalista (PNV). Para ello se dirige al palacio del marqués de Urquijo, que había sido incautado por la Junta de Defensa local.


La experiencia de Mateo Balbuena es completamente distinta. Mateo es oriundo de León y vive desde febrero del 36 en Basauri. Persona inquieta y fuertemente ideologizada que milita en el Partido Comunista desde que es un adolescente, de hecho es secretario de las JSU desde mayo del 36. Ya el 18 de julio, cuando se entera del comienzo de la sublevación, se reúne en el local del partido con los demás compañeros para intentar organizarse de cara a la situación que se avecina y que consideran adversa.

Nos reunimos la directiva y acordamos formar grupos. Grupos que no llevaban armas, si no un punto de vigilancia. La dirección me encarga a mi como secretario que organice, y yo organizo grupos de 10 hombres; a estos 10 hombres les decía: “Bueno a ver, nombrad uno que tenga la responsabilidad de yo conocerle y tener relación conmigo. Lo que haya, las directivas que tengamos que dar pues que las recibe él por parte de esta”.
(…) Unos acontecimientos de una velocidad y de una, a veces de una oscuridad total; pero bueno los acontecimientos obligaban a hacer…a tomar partido. Pero claro tenga en cuenta que nosotros ya cuando a los…antes ya habíamos asaltado fábricas para…que tenían esto…los guardias, tenían un mosquetón; había unas…carabinas (…), yo recuerdo que cogimos, en la fábrica de… en Lutxana… una especie de fusil más reducido de procedencia inglesa. Y que por cierto el grupo que yo dirigía salió uno de la fábrica de “Cementos Anda”.

No lo duda ni un instante y cuando se solicitan voluntarios para acudir a Donostia se alista. Combate duramente en el asalto del hotel María Cristina y posteriormente en el asedio a los cuarteles de Loyola. Durante los combates para rendir el María Cristina, Mateo Balbuena se aposta en el teatro Victoria Eugenia anexo al hotel:

Se conoce que ellos por algún medio pidieron parlamento,(…) y ya, yo no se quien o como; se acercó a nosotros y dijo que se habían rendido. Y al poco tiempo entré con otros, a sacarles de allí. Que por cierto en un salón, un salón de entrada, la escalera y allí aparece una enorme paellera. Cago en diez, paella! Con esto…con todo lo necesario, con todo de una paella. Y perplejidad! A ver si va a estar envenenada. Pues vamos a ver, tenía un hambre y a comer. Y aparece mientras allí uno: “Hombre, yo soy tal” y sacó unas llaves, era el llavero de la bodega y fue a traer vino.

Mateo Balbuena y milicianos del Leandro Carro

Mateo Balbuena (izquierda), junto a otros milicianos del Batallón Leandro Carro.
Fotografía en: http://guerraenlauniversidad.
blogspot.com.es/

Después de la pitanza, exhaustos y con los rebeldes en retirada, deciden descansar para retomar la lucha con renovadas fuerzas:

Nos llevan a dormir al Casino; dormimos junto a cadáveres de facciosos, tanto guardias civiles como soldados.

Una vez los cuarteles de Loyola caen en manos leales a la República, Mateo regresa a Bilbao con lo puesto, cansado y con la ropa sucia y rota. No tiene ni un céntimo para tomar un tranvía que le pueda dejar en Basauri, donde tiene el domicilio. El revisor lo observa, Mateo duda si subirse o no pero acaba tomando asiento. El revisor se aproxima y sonriendo le dice: “No se preocupe, para los combatientes es gratis”. Todavía se emociona al recodar la anécdota.

Después ejercerá de teniente en el batallón comunista Leandro Carro, y una vez caído el frente norte continuará combatiendo en la 65ª Brigada de Carabineros.


Félix Padín no se queda atrás. Desde bien joven está afiliado a la CNT junto a sus hermanos, es uno de sus miembros más activos y concienciados; y como es de esperar, es consciente de que un pronunciamiento de los sectores más reaccionarios de la sociedad es cuestión de tiempo. Es testigo de primera mano de la táctica de Falange Española, la de crear alboroto y desasosiego en las calles bilbainas a base de algaradas y pistoleros contra miembros de la CNT. Actúan fundamentalmente en los barrios obreros de San Francisco y Las Cortes.

Vimos cuando ya salió la Falange el plan que traían. Porque por allí por Bilbao por la calle de Las Cortes; San Francisco, por allí; venían pistola en mano y armaban unos alborotos…
Y en la CNT pues entre 4 nos formamos un grupo… Porque cuando salías a vender el periódico; que solíamos salir nosotros a vender el periódico, te juntabas con ellos y ellos venían con pistoleros a provocar. Pues nosotros tuvimos que hacer una cosa parecida. Iba un compañero vendiendo el periódico y nosotros 3 detrás pues protegiéndolo por si acaso estos daban.

Llega el día de la sublevación, el local del sindicato es un hervidero de afiliados entre los que se encuentra Padín, porque allí disponen de una radio a través de la que se van enterando de los acontecimientos.

Junto con unos compañeros se dirigen a su casa y hacen acopio armas que han ido escondiendo en el alero del tejado, por si llega la fatídica fecha que están viviendo en esos momentos.

Y ya sacamos todo eso y fuimos al sindicato y el primer día nos dedicamos a recorrer Bilbao a ver lo que pasaba; porque ese día pues salió todo Bilbao; una manifestación pidiendo armas. Salió en Bilbao una cosa que… digno de ver era eso. Allí no había ideas, ni había banderas ni había más que un pueblo que pedía armas.

No obstante, su grupo se une a quienes previsoramente rodean los cuarteles de Garellano, donde se acuartela el Batallón de Montaña Nº 6. Más tarde consideran que allí no es necesario su concierto y deciden recorrer las armerías de la ciudad para requisar todo el armamento posible, incluso toman una camioneta para dirigirse al almacén de dinamita de Galdakao (Bizkaia):

…nos salió la guardia civil y se enfrentó a nosotros. Nosotros íbamos 4 y ellos estaban 4 ó 5; se enfrentaron a nosotros y dijeron que si queríamos dinamita teníamos que pasar por el cadáver de ellos. Y nosotros nos volvimos, recuerdo que fuimos al gobierno civil; nos presentamos allí, nos dieron unos papeles. Y volvimos a la fábrica y cargamos la furgoneta de dinamita sin tropiezos ya.

Félix Padín, retrato

Félix Padín en un retrato anterior al conflicto.
Fotografía de I. Gorriti.
Fotografía en: http://mugalari.info/

El día 20 de julio, el mismo grupo de compañeros enfila la carretera que les lleva a Otxandio (Bizkaia), población cercana a la capital alavesa en donde saben que han triunfado sin resistencia los militares rebeldes. Pretenden recabar toda la información posible, enterarse por donde se mueven los insurrectos y calibrar las fuerzas de las que disponen.

Junto al ayuntamiento conversan con algunos milicianos socialistas y comunistas, éstos creen que los militares pronto intentarán entrar en la villa, por lo que les piden que se queden ya que disponen de pocos hombres y mal armados.

Y nosotros dijimos “Mira nosotros bajamos a Bilbao, vamos al sindicato y pedimos voluntarios y en cuanto estén los voluntarios y nos pongan coches para venir, venimos”.
Y así fue, fuimos al sindicato… dijeron que querían que no nos marcharíamos pero ya se convencieron. Nos juntamos unos 30 y tantos; entre ellos me parece 4 ó 5 compañeras. Y llegamos a Ochandiano pues por la mañana del 21. Y luego hacia el mediodía llegó la columna de Ochandiano; y en esa venían guardias de asalto, venían militares, venía una agrupación de la UGT, otra de… comunista y luego venían algunos otros compañeros nuestros que ya nos juntamos allí unos 70 y tantos. En cada agrupación de eso estaríamos esa cantidad de hombres.

Sonríe al recordar una anécdota que les acontece camino de Otxandio; durante el trayecto alguien exclama que no portan bandera alguna que los identifique como milicianos de la CNT.

…Uno sacó allí un; no se si era un pañuelo, rojo y lo puso. Y dice “pues falta lo negro”, y dice una compañera, “Pues lo negro lo pongo yo” y hace así por el traje…

(imita como si se metiera la mano por debajo de una falda)

…y las puso allí.

(obviamente se refiere a las bragas).

Las risas y las chanzas duran poco. Al día siguiente presencia horrorizado la masacre producida por el bombardeo perpetrado por dos aviones Breguet XIX que han despegado de Logroño, la dantesca escena que queda luego de esta acción nunca se borró de entre sus recuerdos.

Al otro día recuerdo yo que llevaba una cajita así pequeña…

(con las manos simula una caja como para un niño de muy corta edad)

…un niño así llevaba yo al cementerio…y lloraba, lloraba y decía “Esta gente no tiene perdón”.

La guerra fue transcurriendo y Félix Padín pasa por los batallones anarquistas Durruti e Isaac Puente, después llegaron la cárcel y los campos de concentración.

Sergio Balchada


    Entrevistas

  • Manuel Ibarrola, entrevistado en Laudio (Araba) el 14/03/2011.
  • Mateo Balbuena, entrevistado en Lezama de Álava (Araba) el 03/06/2010.
  • Félix Padín, entrevistado en Miranda de Ebro (Burgos) el 07/07/2011.

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La amarga trastienda de los documentos

EL DOCUMENTO

Cuando estamos enfrascados en una investigación consultamos multitud de documentos. Normalmente son fríos papeles redactados en una oficina de un Estado Mayor en base a un requerimiento del frente. Pero esos documentos, muchas veces, encierran nombres o circunstancias que dejan entrever el drama que arrastra una guerra.

Escrito del Batallón 122 sobre las condiciones del alojamiento de las tropas. 15-5-1937

Escrito del Batallón 122.
Archivo Nacional de Euskadi. IRARGI

El documento que nos ocupa participa de ambas premisas: nos informa de una penosa situación en la que se encuentran los milicianos y, por otra parte, nos suministra una serie de nombres que en el devenir de la contienda sufrieron las consecuencias de la misma de diferente manera. En este caso aparecen los nombres de Fidel Fervenza, que expone el problema relativo a las lamentables condiciones de habitabilidad de los alojamientos asignados a su batallón; la firma de José Luis Arenillas, como Inspector General de Sanidad y, por último, el conocimiento de Tomás Mendicoa como Comandante – Jefe de Sanidad de la 1ª División Vasca. Tres nombres, tres destinos trágicos.


EL CONTEXTO

El escrito está fechado el día 16 de Mayo de 1937 en Maruri, en aquella época un pequeño núcleo de la Bizkaia rural, donde la guerra se empezó a sentir desde el día 8 de mayo, cuando por sus calles aparecieron los primeros combatientes, dispuestos a asegurar una nueva línea de defensa ante la previsible caída del monte Sollube. El batallón que refiere las lastimosas condiciones en las que se encuentra es el 122, perteneciente a la 2ª Brigada de Santander. Esta brigada, junto con la 1ª de Santander, había llegado a Bizkaia a finales de Abril como apoyo a las tropas del ejército de Euzkadi que, en esas fechas, se encontraba batiéndose contra las tropas franquistas. Las dos Brigadas santanderinas fueron posicionadas en la zona de Sollube y alrededores en los cruentos combates que tuvieron lugar en dicho monte para, una vez finalizados estos, pasar a la defensa del monte Jata y valle de Butrón.

Milicianos de la Columna cántabra Villarías

Milicianos de la Columna Villarías, formada por voluntarios cántabros y organizada desde Santoña (Cantabria). Parte de sus miembros pasaron a integrarse en el batallón 102, que combatió en la zona de Maruri (Bizkaia).
Fotografía en: https://lasmerindadesenlamemoria.
wordpress.com/

Asignadas a la 1ª División Vasca, cuya jefatura ostentaba Ricardo Gómez, el día 16 de Mayo reciben la orden de ocupar posiciones en los combates que, desde el día 13, se están desarrollando en la zona. La 1ª Brigada será asignada a la defensa del cordal del monte Gondramendi, junto a Mungia, y la 2ª lo hará en el Jata, en cuyas faldas se asienta Maruri.

El 19, ambas brigadas, ahora integradas en la 5ª división de Pablo Beldarrain, fueron arrolladas por las fuerzas italianas de Flechas Negras en Jata y por la Agrupación XXIII de Marzo en Gondramendi. Para descargo de las fuerzas santanderinas debemos decir que el relevo en ambos lugares se desarrolló de forma apresurada, efectuándose el cambio en algunos casos prácticamente la misma madrugada de los combates.

Tras la derrota fueron ubicados en la zona de Butrón: la 1ª en la franja Gatika – Mungia y la 2ª entre Maruri y Lemoiz. A primeros de Junio son enviados a la zona de las Encartaciones donde son encuadrados en la División de Enlace. Tras combatir en suelo bizkaino, sus batallones corrieron diversa suerte, algunos combatieron en suelo cántabro y asturiano, mientras otros, al poco tiempo fueron disueltos o integrados en otras unidades.


LOS PROTAGONISTAS

FIDEL FERVENZA FERNÁNDEZ (1892 – 1941)

Es el comisario político del batallón 122. Este batallón estaba formado por militantes y gente afín a las tesis libertarias de la CNT-FAI de Santander. Esta unidad se formó en Noviembre de 1936 con dos batallones anarquistas denominados “Libertad”. Agregados a la 12ª Brigada Mixta, lucharan en suelo cántabro para, en febrero de 1937, ser enviados a Asturias donde combatirán en la ofensiva sobre Oviedo. Una vez en Bizkaia, como se ha comentado arriba, se unieron a la 2ª Brigada de Santander, junto a los batallones 101 y 102.

Fidel Fervenza se adhirió a las tesis anarquistas desde muy joven. Siempre creyó que el sindicato debía conformar la base de la sociedad. De todas formas nunca fue amigo del uso de la violencia. De hecho era seguidor de las tesis de Ángel Pestaña (representante del ala moderada de la CNT).

Junto a su hermano Francisco(1), comandante de la Brigada y al que inculcó sus ideas, combatió en suelo cántabro, asturiano y bizkaino. Con la caída de Bizkaia continuó luchando en Cantabria hasta la caída de Santander, donde su unidad quedó prácticamente disuelta.

Desde Santander consigue huir a Francia junto a sus hermanas Carmen, Emilia y Sagrario, y su cuñado Emilio Oller, compañero de Sagrario. Residiendo en Francia, son detenidos por los alemanes que devuelven a España a sus hermanas. Sin embargo, Fidel, junto con su cuñado, es trasladado al campo de concentración de Mauthausen, donde debido a las penosas condiciones en las que se hallaba internado fallecería el 15 de febrero de 1941. El documento finaliza con el lema “Salud y triunfo”, desgraciadamente para Fidel no hubo ni una cosa ni la otra.


JOSE LUIS ARENILLAS OJINAGA (1904 – 1937)

Jose Luis Arenillas Ojinaga

Jose Luis Arenillas Ojinaga, Inspector General de Sanidad Militar del Euzkadiko Gudarostea (Ejército de Euzkadi), durante la Guerra Civil Española

El compromiso político de Arenillas le viene de muy joven. Era médico de la cofradía de pescadores de Bilbao. Desde Izquierda Comunista pasó en 1935 a pertenecer al POUM, de ideas trotskistas, del que fue miembro en su Comité Central. Al igual que sucedía con otros dirigentes comunistas de aquellos años, caso del consejero de transportes del gabinete de Aguirre, Juan Astigarrabia, vinculado al PC de Euzkadi, reconocía la existencia de una nacionalidad vasca, tratando de buscar un equilibrio entre las tesis comunistas y la cuestión nacional vasca, como lo reflejó en varios de sus trabajos escritos.

Cuando estalló la sublevación no dudó en incorporarse a las primeras columnas de milicianos que, partiendo de la capital bizkaina, se dirigían hacia la muga con Gipuzkoa. Su profesión médica le llevo a trabajar en hospitales como Urkiola, Ubidea y Otxandiano. Parece que sus dotes como médico y organizador fueron apreciados por el recién constituido Gobierno Vasco, que le nombra Inspector General de Sanidad. Poco antes de la caída de Bilbao, el 19 de junio de 1937, el lendakari Aguirre le designa Jefe de Sanidad. El periplo de Ojinaga siguió los pasos del gabinete de Aguirre en su éxodo por las Encartaciones para finalizar en Santander, donde es detenido en agosto.

Una vez en prisión, tras juicio sumarísimo celebrado en el mes de septiembre, es condenado a muerte acusado por el juez instructor, comandante Montero, de “Auxilio a la rebelión, con la agravante de peligrosidad y la trascendencia de los hechos realizados.”

Fue fusilado el 18 de diciembre de 1937. Junto a él, ese mismo día y en el mismo lugar, compartieron el mismo funesto destino otros insignes personajes del ámbito militar que también habían servido al Gobierno de Euzkadi, como los coroneles Gumersindo Azcárate y Daniel Irezábal, así como el comandante Ernesto Lafuente, jefe de Estado Mayor.


TOMÁS MENDICOA LANZAGORTA (1907 – 1984)

Tomás Mendicoa Lanzagorta

Tomás Mendicoa Lanzagorta, Comandante – Jefe de Sanidad de la 1ª División del Euzkadiko Gudarostea (Ejército de Euzkadi)

Aunque nació en México D.F., pronto arribó a tierras vascas. Estudió medicina en Zaragoza y Salamanca, especializándose en otorrinaringología. Antes de la guerra trabajó en el hospital de Basurto. Al estallar aquella se unió al cuerpo sanitario del Ejército de Euzkadi. Desde el inicio del conflicto se adhiere a la defensa de la República, de hecho, el 21 de julio ingresaba en la sanidad militar, actuando desde el frente de Gipuzkoa hasta el de Asturias, pasando de la graduación de teniente a la de capitán para acabar ostentando el grado de comandante.

Comenzó su andadura como médico del batallón nº 31 “Zabalbide”, en el que también estaba integrado como miliciano su hermano Baldomero. Este batallón, comandado en un principio por Ricardo Gómez y compuesto en su mayoría por gente cercana a Izquierda Republicana, pasó a defender posiciones en el sector de Elorrio en noviembre de 1936. Allí ejercía como teniente médico, encomendándosele la misión, por parte de la jefatura de Sanidad, de hacerse cargo del Hospital de Ganondo situado en la misma villa y, que, a partir de su nombramiento, pasaría a ser considerado hospital de primera línea, como primer centro sanitario al que llegaban los heridos en combate. No debió resultar fácil la gestión de este hospital pues, a finales de este mes, se conmina a Mendicoa para que ponga orden entre el personal sanitario debido a cierta dejadez en el desarrollo de sus labores, amenazando, incluso, desde la más alta instancia sanitaria con aplicar el código militar a quien no cumpliera con sus obligaciones.

Con la ofensiva sobre Bizkaia, , Mendicoa asume el cargo de Comandante médico de la 1ª División, a la que le toco bregar en Mayo del 37 en escenarios complicados como la batalla del Sollube y el Jata. Durante los combates de este último monte está fechada esta carta.

Mendicoa organizó un hospital divisionario, el de Bentades, con personal de la 17 Brigada vasca. Personal escaso, ya que en Mayo pedía un médico, enfermeros y practicantes.

En julio del 37 se encontraba en la zona de Castro Urdiales siguiendo la retirada del ejército de Euzkadi. En agosto es nombrado jefe de sanidad de la 54 División, adscrita al sector de Reinosa, del XV Cuerpo del Ejército. Y en septiembre, ya en tierras asturianas, le vemos organizando, como jefe, los Grupos de Evacuación. A partir de esta fecha se pierde su rastro. Es posible que huyera embarcado en alguno de los navíos de todo tipo que en octubre y desde las costas asturianas transportaron en su huida a dirigentes, entre ellos los vascos que continuaron la lucha, del desbaratado Ejercito del Norte.

Acabada la guerra se encuentra en Francia. El 24 de junio de 1939, desde el puerto de Le Havre, parte en el buque Cuba(2), junto a su esposa Mª Rosario Bacaicoa y otros 82 pasajeros, rumbo al exilio. En este caso Venezuela. El Cuba, tras escalas en Gran Bretaña y la isla de Guadalupe, arribó al puerto venezolano de La Guaira el 9 de julio.

Exiliados vascos en el buque Cuba a su llegada a Venezuela

Pasajeros vascos del buque Cuba a su llegada a Venezuela. Entre los que se encontraba Mendicoa y su esposa.
El pie de foto reza: “Los vascos del «Cuba» rodean a Monseñor Salabria, obispo de la Alajueja (Costa Rica).
Fotografía en: http://jazoera.blogspot.com.es/

Llama la atención que entre el pasaje había 10 médicos, sin embargo, era lógico ese destino para esta profesión. El país caribeño se encontraba desarrollando un programa sanitario en las regiones rurales, prácticamente deshabitadas. Para poner en marcha este proyecto necesitaba erradicar las enfermedades de índole tropical, como el paludismo, la tuberculosis, la antiquilostomasis, etc. que afectaban a esas zonas, antes de repoblarlas. Muchos de estos médicos acabarían poniendo en práctica sus conocimientos en un mundo rural con problemáticas sanitarias desconocidas para ellos.

También debían solventar las restricciones de orden político que el gobierno venezolano, presidido por el general López Contreras, ponía para evitar la entrada de ideas comunistas en su país. Por ello los exiliados españoles eran mirados, por parte de las autoridades, con cierto recelo a su llegada.

Mendicoa desarrolló parte su labor en la zona de Táchira, en la región de Los Andes, al Suroeste del país. En estas zonas agrícola-ganaderas participó en las campañas de lucha contra la malaria. También trabajó para la Central Azucarera venezolana.

Mendicoa no volvió del exilio, falleciendo en Caracas en 1984.


EPÍLOGO

Tres trayectorias vitales trágicas y que resumen el drama de una guerra. Personas que dieron un paso al frente en su compromiso en defensa de sus ideas, desde el desarrollo de sus profesiones en el caso de Arenillas y Mendicoa, y desde el plano militar aun no siéndolo, en el caso de Fervenza. Desplegando su labor en las difíciles condiciones que supone una guerra. Un compromiso que, por avatares del final de la guerra y sus consecuencias políticas, cayó en el olvido, obligado por la dictadura franquista. Es el triste sino de los perdedores.

Merece la pena rescatar del olvido personajes que contribuyeron con su esfuerzo a defender unos ideales que, para ellos, encarnaba la defensa de la República. No son conocidos, no son esos grandes nombres que llenan los libros de historia de la guerra civil, llevaron su trabajo y su esfuerzo desde el anonimato. Sirvan estas líneas para tributarles un pequeño homenaje.

Plácido Ugarte


(1) Francisco Fervenza fue un destacado militante de la CNT de Cantabria. Combatió en Cantabria, Burgos y Asturias antes de recalar en Bizkaia con el grado de comandante-jefe de la 2ª Brigada de Santander. Con la caída del frente norte siguió combatiendo, al mando de diversas unidades, en diversos escenarios bélicos como Teruel, Levante y Extremadura. Detenido en el puerto de Alicante al finalizar la guerra, sufrió cárcel hasta el año 1945. Cuando salió de prisión aun desconocía el trágico final de su hermano.
(2) Este navío partió gracias a las negociaciones del Gobierno Vasco en el exilio, en las personas de Jesús Mª Leizaola y el director de inmigración Julio Jáuregui, con las autoridades venezolanas.


    Fuentes

  • IRARGI.
  • Blog “Las Merindades en la memoria”.
  • Centro Documental de la Memoria Histórica. Salamanca. Documentación de los archivos P.S. Bilbao, Santander y Gijón.
    Bibliografía

  • Cuatro derroteros de la guerra civil en Cantabria. J. Gutiérrez Flórez – Enrique Gudín de la Lama. J. Gutiérrez 2007.
  • Guerra civil en Cantabria y pueblos de Castilla. Jesús Gutiérrez Flórez. Libros en red.
  • Gudaris y rehenes de Franco 1936 – 1943. Diarios. Ed. Alberdania. 2006.
  • La sanidad militar en Euzkadi. Euzko Jaurlaritza. 1937.
    Artículos

  • Jazoera.blogspot.com
  • Los médicos del exilio republicano en Venezuela. José F. Tinao Martin – Peña. HAOL nº 7.
  • Las Brigadas Asturianas y Santanderinas en el frente vasco. Francisco M. Vargas Alonso. Eusko Ikaskuntza. 1997.
  • Médicos vascos exiliados en América en 1937. A.Ercoreca. UPV –EHU.
  • Vuestro y de la causa obrera. Juan Ramon Garai Bengoa. Gara. 2004.

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Dionisio Rentería, las vicisitudes de un niño de la guerra

Cuando nos dedicamos al rescate de la memoria de los terribles acontecimientos vividos en la pasada guerra civil española, uno de los trabajos más satisfactorios, a la vez que doloroso, es el de la recogida de los testimonios de aquellas personas que vivieron aquellos funestos sucesos. Cada vez son menos los protagonistas que lo vivieron luchando en cualquiera de los dos bandos, nos queda sacar del olvido los testimonios de aquellos que lo sufrieron siendo niños.

Dionisio Rentería evacuado en Girona

Dionisio Rentería, fotografiado en Girona durante su evacuación

Este es el caso de Dionisio Rentería, niño en la guerra, que vivió de manera trágica aquellos días y que lo hizo por diferentes escenarios, arrastrando las penalidades de un refugiado.

Nació en Mundaka el 11 de Octubre de 1924. Con seis años se traslada a vivir a Basauri, populosa localidad cercana a Bilbao, al quedar huérfano de madre, junto a sus tres hermanos. El inicio de la guerra sorprende a Dionisio en esta localidad, donde recuerda los camiones cargados de milicianos y gudaris que del Ayuntamiento partían para el frente, algunos armados con simples escopetas de caza pero la mayoría con la simple voluntad de detener al fascismo.

Como las clases se encontraban suspendidas, su padre le envía a casa de una hermana de su abuela que residía en un caserío situado en el barrio mungitarra de Billela, a medio camino entre Mungia y Maruri, enclavada en la Bizkaia rural. La vida se le torna dura, ya que comenzará a conocer lo que son los difíciles trabajos del caserío, calzado con unas simples alpargatas, Dionisio subía a los montes cercanos a realizar trabajos de pastoreo y recogida de leña; aún recuerda los pinchazos que la argoma le producían en sus piernas.

Pero la guerra seguía su imparable progreso y las tropas de Franco se aproximan a la zona del monte Jata(1). Un día que nuestro protagonista se hallaba cuidando las vacas de sus parientes de acogida, observó como un avión se acercaba a la zona donde pastoreaba el ganado, “volaba muy bajo, podía ver al piloto perfectamente” refiere, el ganado salió despavorido y al acercarse a su altura el piloto arrojó una granada de piña cerca de la zanja en la que Dionisio se ocultó para protegerse. No llegó a estallar y, en su inocencia, la recogió y la llevó al caserío donde el marido de su tía abuela, horrorizado, le conminó a que la arrojara al río adonde la echó. Ante la gravedad que suponía la proximidad del frente(2), el padre de Dionisio decide recoger a su vástago y llevarlo de nuevo a Basauri. Sin embargo, los acontecimientos se precipitaban y Basauri también sentía cercano los rigores de la guerra, casi todos los días los pasaba metido en los refugios, sobre todo en el de Bolintxu.

Refugiadas vascas en 1937

Refugiadas vascas en 1937
Fotografía en: http://www.iniciados.com

Nuevo éxodo con su familia compuesta por su madrastra, con la que se había casado su padre al quedar viudo y que aportaba un hijo a la familia, más los tres hermanos de nuestro testigo. Su padre se quedará en Basauri y estará preso de la justicia franquista durante unos meses. Esta vez el destino será Arcentales, localidad encartada, donde se alojará en el caserío de su abuela. Allí también, el conflicto armado se hará sentir rápidamente puesto que la batalla de San Roque o monte Kolitza(3) alcanzará esos parajes vizcaínos, sumiendo la zona en campo de batalla. El caserío donde se alojaba sufrió cercanos los bombardeos al estar localizado en las proximidades de una vía férrea que era objetivo de la aviación y la artillería franquista; “dos bombas cayeron cercanas al caserío de mi abuela, a apenas 30 metros, produciendo dos grandes boquetes que aun hoy en día son visibles” rememora Dionisio. El miedo se apodera de la familia pasando muchas noches metidos en una alcantarilla cercana al caserío, durmiendo sobre hierba seca que acomodaban dentro de la misma.

El frente avanza y con la pérdida de Bizkaia la peregrinación de la familia Rentería prosigue hacia Santander, alojándose en el teatro Pereda, donde las autoridades les dan para comer queso de bola. Al día siguiente son trasladados a Renedo de Piélagos, municipio situado a unos 20 kms. de la capital. Allí son albergados en un chalet ocupado anteriormente por milicianos y que se encontraba infestado de parásitos: “Allí nos llenamos de piojos y, de un cuartel próximo, nos traían un arroz seco, seco… a cada uno un cazo”. También hacían trueque con el jabón que les daban por aceite, cambiándolo en Torrelavega, adonde iban andando.

La inminente caída de Santander(4) en manos franquistas propició la huida de muchos refugiados que se encontraban en ella. La salida natural de aquel contingente humano era la vía marítima y en su puerto se agolparon numerosos ciudadanos que buscaban escapar del infierno que se aproximaba. La familia de Dionisio al completo consigue plaza en un barco inglés que sale del puerto de Santander. Al poco de zarpar, son interceptados por el crucero franquista “Almirante Cervera” que, tras una larga negociación y tras revisar el pasaje, les permite continuar rumbo a Francia.

En el país galo, una vez desembarcados, son enviados a Bayona, centro de acogida de refugiados, donde son examinados sanitariamente y enviados casi de inmediato, por vía férrea, a Caldas de Malavella (Girona), donde son alojados en un balneario(5) situado en dicha localidad. Aquí permanecen durante dos meses, hasta octubre, cuando la madre de Dionisio cae enferma de tifus. Las autoridades sanitarias deciden su traslado a Girona capital para su recuperación, aunque finalmente son acogidos por una familia en Santa Eufemia, localidad situada a escasos kms. de la capital, hoy en día absorbida por la urbe.

Economato para refugiados vascos en Catalunya

Economato para refugiados vascos en Catalunya
Fotografía en: http://getxosarri.blogspot.com.es

En este lugar permanecieron hasta enero de 1939. En Girona la vida para Dionisio y su familia se hizo más llevadera pues el Gobierno Vasco, a través de un economato, repartía alimentos entre los vascos residentes en la zona, lo que provocaba que el excedente de los mismos les sirviera para el intercambio de productos que los catalanes carecían, sobre todo aceite y azúcar.

El derrumbe del ejército republicano con la ofensiva franquista sobre Cataluña(6), va a suponer para Dionisio un nuevo desplazamiento, esta vez el más duro en la odisea vivida por la familia Rentería: el éxodo hacia la frontera francesa(7).

De Girona a Figueres caminando, durante aproximadamente 65 kms., junto a miles refugiados. Pero la tragedia no solo era andar esa enorme distancia, también tenía el drama añadido de los continuos ametrallamientos que la aviación franquista efectuaba sobre aquella caravana de indefensos seres. “…íbamos todos cargados, a mí me toco llevar seis mantas y andábamos noche y día. La aviación nos ametrallaba por la carretera, menos mal que había bastantes pinares y allí nos podíamos guarecer” todavía recuerda Dionisio como si hubiera sido ayer mismo. A medida que la macabra multitud avanzaba, disminuida por los heridos y muertos, iban abandonado multitud de objetos por las cunetas: maletas, ropas, enseres… con el fin de progresar más rápido y ligero y para poder ocultarse con celeridad de los ataques de los cazas nacionales. A Jesús(8), el hermano pequeño de Dionisio, que contaba con tan solo cuatro años, una camioneta de la Cruz Roja lo recoge para llevarlo a Figueras. Una vez allí son incapaces de encontrarlo pese a recorrer albergues, escuelas y hospitales, hasta que lo ven caminando integrado en una fila de niños cuyo destino era la Unión Soviética; al ver a su familia, el pequeño Juan abandona corriendo la fila para juntarse con sus familiares.

En Figueras lo que se vivía era indescriptible, miles de refugiados intentando subirse a los trenes que llevaban a la frontera. Pero a ese horror se añadían los bombardeos de la aviación fascista sobre la estación atestada de gente. Mareas humanas desplazándose horrorizadas cada vez que los bombarderos asomaban por el cielo. A Dionisio le desaparecieron las seis mantas que desde Girona custodiaba, así que en el siguiente bombardeo se ocultó debajo de un tren, guardando las maletas de la familia con la intención de evitar su robo, desde ese refugio improvisado veía los bombardeos que se sucedían sobre la estación.

Le Perthus principios de 1939

Refugiados llegados a Le Perthus a principios de 1939
Fotografía en: http://www.capcatalogne.com

Por fin pueden acceder a un tren que les transporta hasta Portbou(9), en esta población fronteriza permanecen tres días, durmiendo en los vagones y alimentándose de harina de maíz. Pese a estar tan cerca de la frontera las sombrías visitas de la aviación franquista eran continuas. El camino hacia el fin del terror de este hormiguero humano era de trescientos metros, distancia que separa la estación de Portbou del túnel del mismo nombre que marca la frontera hispano-gala. Una carrera a vida o muerte pues el recorrido era objetivo de los cazas rebeldes. “Yo tenía 14 años y llegaba fácil pero los niños con sus madres y los ancianos, esos, no llegaban al túnel, allí morían ametrallados, aquello cuando lo recuerdo todavía me dan ganas de llorar” revive con una mezcla de impotencia y tristeza nuestro personaje.

El éxodo de Dionisio continuó en Francia. Una vez en la frontera, la familia es enviada por las autoridades francesas a Rennes, capital de Bretaña, donde sus recuerdos son contradictorios: recuerda la buena comida, pero el alojamiento era en barracones de madera donde paso mucho frio. Además le reubicaron en la zona destinada a soldados, conviviendo con mutilados de guerra y donde cogió sarna y piojos.

La terrible odisea de nuestro basauritarra de adopción llega a su fin al cabo de dos meses de estancia en Rennes, cuando es repatriado junto a su familia.

A la frontera llegó con el miedo metido en el cuerpo después de las experiencias vividas durante la guerra, su paso por el puesto fronterizo va asociado al despojo, pues les arrebataron las pocas cosas de valor que aun poseían. Entraban en la “nueva España”.

Plácido Ugarte


(1) Cima costera situada en las proximidades de Bakio y Maruri. Los combates para su dominio se iniciaron el 14 de mayo de 1937, aunque desde el día 12 la zona ya era bombardeada, acabando el día 19 con su conquista por parte de las brigadas mixtas de Flechas Negras.
(2) Bilbao cae en manos franquistas el 19 de Junio de 1937.
(3) Cima perteneciente a la localidad de Balmaseda. El 30 de junio de 1937 la IV Brigada de Navarra se apoderó del monte Kolitza. Los días 27-28 y 29 de julio las tropas de la 12ª Brigada del Cuerpo del Ejército de Euzkadi intentaron infructuosamente su reconquista.
(4) El 26 de Agosto de 1937 la VI Brigada de Navarra y la División Littorio italiana hacían la entrada en Santander capital.
(5) Se trataría del balneario Vichy, célebre por su agua mineral envasada.
(6) La ofensiva sobre Cataluña se inició a finales de diciembre de 1938 finalizando el 11 de febrero con la conquista del pueblo gerundense de Llivia.
(7) Entre finales de enero y el mes de febrero ceca de 350.000personas huyeron a Francia a través de los pasos de Pertús, Portbou y otros puntos del Alt Empordá.
(8) Como curiosidad, Jesús Rentería llegaría a militar en las filas del Athletic club de Bilbao entre los años 1958 – 1964.
(9) Aproximadamente unos 150.000 refugiados cruzaron la frontera por este lugar.


    Fuente

  • Testimonio oral de Dionisio Rentería Aguirresarobe. Basauri 2015
    Bibliografía

  • Gudaris. Sancho de Beurko. Editorial La Gran Enciclopedia Vasca. 1977.
  • Guerra civil en Cantabria y pueblos del norte de Castilla. Jesus Gutierrez Flores. Libros en red. 2006.
  • IRARGI. Sistema Nacional de Archivos de Euskadi.
  • Vizcaya. José Manuel Martínez Bande. Editorial San Martin. 1971.
  • Museu Memorial de l’Exili. www.museuexlili.cat
  • 1937 Los niños evacuados a Francia y Belgica. Jesus J. Alonso Carballés. Asociación niños evacuados del 37. 1998.

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Un ejército heterogéneo: El Cuerpo de Ejército de Euzkadi
(Parte II)

6. La producción simbólica: banderas, insignias, uniformes y culto al mártir.

La Revolución Francesa supuso el acceso de la masa política europea a la invención y despliegue de un universo simbólico por parte de movimientos políticos y sociales, convirtiéndose éstos en elementos que no solo manifiestan la postura política de un individuo sino en el medio por el que la gente se hacía consciente de su postura ideológica posibilitando la adhesión, oposición o indiferencia respecto a otras manifestaciones políticas (Casquete y Mees, 2012).

Por símbolos entenderé “cualquier objeto, acto, acontecimiento, cualidad o relación que sirve como vehículo a una concepción” (Clifford Geertz, 1988). En esta categoría entran banderas, himnos, gestos corporales, colores, indumentaria, emblemas, fechas, personajes… Respecto a las propiedades de éstos se pueden destacar las siguientes: marcador de la identidad grupal, activador emocional, conectividad, condensación e invitación a la acción. Sin duda, los símbolos permiten a un individuo reconocerse dentro de un grupo y diferenciarse de otros, generando sentimientos de adhesión o animadversión en función de la identificación del individuo con el símbolo. Además los símbolos permiten conectar y simplificar algo abstracto y ausente como la ideología, posibilitando la movilización y acción colectiva de los individuos (Casquete, 2003 y 2006).

Aunque algunos símbolos ya han sido tratados en este trabajo (fechas, himnos o gestos), ahora trataré la materialización de los símbolos en las insignias, banderas, uniformes, colores, personajes y la martirología del Cuerpo de Ejército de Euzkadi.

Los signos más antiguos empleados en la Guerra Civil en el País Vasco responden a los adaptados por el movimiento obrero en el color, el himno y la festividad. El color rojo, adoptado por el movimiento obrero en 1848 con la Comuna de París, será situado en las banderas e insignias de los diferentes batallones anarquistas, socialistas y comunistas. Es frecuente encontrar este color rojo combinado en banderas e insignias con otros elementos del horizonte simbólico comunista como la hoz y el martillo, coronas de laurel, el sol naciente, la estrella de cinco puntas, la estrella de tres puntas o el puño cerrado. El símbolo más recurrido por los comunistas de todo el mundo, y por ende de los comunistas vascos del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, es el martillo superpuesto a la hoz. Este símbolo fue diseñado por L. V. Rudnev durante la celebración del Día de Mayo de 1917 en Rusia (Figes y Kolonitskii, 2001) y representa la unión del trabajador industrial y campesino. También es frecuente encontrar en las banderas y emblemas elementos orlados que remiten a la corona de laurel, en la que cada hoja representa una parte étnica de la URSS, empleada por primera vez por el social revolucionario D. O. Khelaev en lo que fue el anticipo del escudo de armas de la URSS (Figes y Kolonitskii, 2001). Es probable que el significado de la corona de laurel aplicado por los revolucionarios en 1917 no sea el mismo que asimilaron los comunistas españoles/vascos, adquiriendo la connotación de victoria y gloria que ya se aplicaba en la antigua Roma (Salazar, 2010). Otros símbolos empleados dentro de la simbología comunista vasca y española, que se materializa en las banderas e insignias, es el sol naciente. En la retórica de los líderes de la revolución identificaron al Zar con la oscura opresión de la antigua Rusia, mientras los símbolos y emblemas de la revolución, que eran impresos en los documentos literarios y periodísticos, identificaban la revolución con un sol radiante abriéndose paso a través de las nubes, cadenas rotas o un trono y una corona derrocados (Figes y Kolonitskii, 2001). Por último, realizar una referencia a la utilización de la estrella de cinco puntas que después adaptaría la República Española para el Ejército Popular de la República y que supone el fin de las milicias populares. No solo la estrella de cinco puntas será utilizada por los comunistas, también fue empleada la estrella de tres puntas símbolo del internacionalismo y solidaridad proletaria que popularizaron las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil. Otros símbolos del comunismo y el socialismo que se encuentran en los emblemas y banderas son los puños cerrados, adoptándose éste a partir de que el Partido Comunista Alemán creara un saludo en respuesta al saludo romano adoptado por los fascistas italianos y nazis alemanes (Allert, 2005).

Carta de identidad del Batallón Karl Liebknecht

Carta de identidad del Batallón comunista Karl Liebknecht
Fotografía en: https://
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Respecto a la combinación de estos símbolos comunistas, algunos como el color rojo o el sol naciente compartidos por los socialistas también, es muy variada en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi. Todas las banderas comunistas conocidas presentan el color rojo de fondo y generalmente se observa el texto del grupo (GRUPO DE DINAMITEROS VASCOS) que la porta acompañado de la superposición del martillo con la hoz. Algunas banderas, como la comunista del Batallón Salsamendi, presentaban el texto correspondiente al grupo (Bllón Salsamendi) junto con una imagen de Esteban Salsamendi laureada y el martillo no superpuesto a la hoz. Otras banderas combinan el texto del grupo (LAS MUJERES PROLETARIAS / DE / RECALDE BERRI / RADIO NORTE COMUNISTA / BILBAO) con una estrella de cinco puntas, orlada con una corona de laurel, que alberga en su interior un martillo superpuesto a una hoz. Por último, también se puede observar la combinación de todos estos símbolos en una bandera que presenta el texto del grupo (PARTIDO COMUNISTA / EUZKADI / ARRIGORRIAGA) con un martillo sobre una hoz superpuestos sobre el sol naciente, todo ello orlado con una corona de laurel, y coronando el conjunto una estrella de cinco puntas. En lo que concierne al empleo de la estrella de tres puntas en el País Vasco, símbolo del internacionalismo obrero, solo se tiene referencia de ella en una bandera roja de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC) de Guipúzcoa durante un desfile en Bilbao. Respecto a los emblemas metálicos comunistas, lo más común es encontrar el símbolo del martillo superpuesto a la hoz realizadas en chapa por troquelado y que era portado en la boina o txapela de los combatientes. En las hebillas también se expresaba el mundo simbólico de los soldados, por ejemplo, en la hebilla del Batallón Stalin aparece el texto referente al batallón acompañado de una estrella de cinco puntas con una hoz y martillo cruzados en su interior junto con una orla de laurel que rodea completamente todo el conjunto. Por último, reseñar los membretes de la documentación, donde también se expresa un importante universo simbólico, en los que se puede observar comúnmente la estrella de cinco puntas, con una hoz y martillo en su interior, o simplemente la hoz y el martillo entrecruzados como en la cabecera de Euzkadi Roja.

Si bien ya he me he referido al color rojo o al sol naciente como un elemento compartido entre comunistas y socialistas, existen algunos elementos propios de los últimos. En sus insignias metálicas y membretes de documentación se puede observar la composición de un yunque con un libro abierto y una pluma con tintero en la parte superior del yunque. Aunque no he encontrado referencias al origen de toda esta simbología, sí corresponde al universo simbólico empleado por el partido socialista de Pablo Iglesias, anterior a la Guerra Civil, continuando su uso hasta la actualidad junto con otros símbolos recientes como el puño sosteniendo una rosa. Sin embargo, mi hipótesis sobre el símbolo es la unión de la intelectualidad (representado por el libro abierto junto con el tintero y la pluma) con la clase trabajadora (reflejado en el yunque). En insignias metálicas socialistas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se puede observar un emblema circular que contiene el yunque junto al libro y el tintero con la pluma, sirviendo la parte superior del yunque para establecer un sol naciente y completando el conjunto la ubicación de un martillo (izquierda) y una tenaza (derecha) a ambos lados del yunque. En la parte inferior de la composición se percibe un texto (MILICIAS SOCIALISTAS) que realiza una referencia explícita al horizonte ideológico del portador. Entre otros elementos simbólicos plenamente socialistas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se encuentra una hebilla del Batallón Pablo Iglesias, hebilla que presenta en la zona central una representación del fundador del PSOE con su nombre en la parte inferior de la figura.

En marzo de 1936 se crean las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), fruto de la unión de las Juventudes Comunistas de España (PCE) y de las Juventudes Socialistas de España (PSOE). Si bien en un inicio son más numerosas las juventudes socialistas, los jóvenes comunistas conseguirán hacerse con el control de las JSU con relativa facilidad (Graham, 2005). Este control por parte de las juventudes comunistas queda patente en la clara preponderancia simbólica de los comunistas en las JSU frente a los referentes simbólicos socialistas, como expondré a continuación, adoptando ya antes de la Guerra Civil un símbolo compuesto por un círculo blanco que contiene una estrella de cinco puntas roja con las letras JSU en su interior. Este símbolo será empleado en los membretes de cartas, documentos, postales… del Cuerpo de Ejército de Euzkadi y en los parches de tela cosidos en el pecho de algunos de sus miembros. Respecto a los emblemas metálicos empleados por los miembros de las JSU está la combinación de una estrella de cinco puntas en relieve con dos manos, que se sitúan en la parte inferior de la estrella formando un ángulo de 90°, portando una de las manos el martillo y la otra una hoz que se entrecruzan en la zona central de la estrella. En los antebrazos de cada una de las manos está escrito respectivamente comunistas y socialistas. Por último, destacar otros emblemas metálicos como el del Batallón Amuategui, insignia que combina la figura de un combatiente con fusil en posición de disparo con una estrella roja y un puño cerrado con el texto que hace alusión al propio batallón.

Batallón Sacco y Vanzetti 4º de CNT

Batallón Sacco y Vanzetti 4º de CNT, con la bandera confederal
Fotografía en: http://www.cob-ait.net/

Siguiendo con la simbología adoptada por la izquierda me referiré ahora a los símbolos empleados por los anarquistas, representados por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), del Cuerpo de Ejército de Euzkadi. Antes de abordar este horizonte simbólico cabe destacar la pobreza de éste, debido a las propias convicciones de los anarquistas y, por ende, su escasez convierte en las banderas de los batallones anarquistas y los membretes de la documentación de época en los únicos ejemplos de simbología ácrata existentes a día de hoy. La bandera anarquista, que se caracteriza por la combinación del color rojo y negro, nace según Abel Paz el 27 de abril de 1931 en el Sindicato de la Construcción de Barcelona con motivo de la disputa de dos grupos anarquistas, Bandera Roja y Bandera Negra, en una controversia por elegir qué bandera emplear para manifestarse el uno de mayo de ese año. Si bien unos incidían en la cuestión obrera y los segundos mantenían posturas más radicales, la cuestión fue resuelta con la fusión de las banderas por la diagonal a propuesta de García Oliver que militaba en Bandera Negra (Paz, 1996). Lo que sí está claro es el origen y significado del color rojo adoptado por el movimiento obrero, ya explicado anteriormente, y del color negro característico de la ideología anarquista empleado desde finales del siglo XIX como símbolo de pureza, rebeldía, resistencia o insumisión. La división de los colores en diagonal parece también la labor anarquista por diferenciarse de las banderas nacionales donde predominan las líneas horizontales. Los escasos ejemplos de simbología anarquista en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, que se basan en unas fotografías que muestran una bandera anarquista del Batallón Malatesta en las posiciones de Udala y los miembros del Batallón Sacco y Vanzetti posando con la bandera del batallón, ponen en evidencia el color rojinegro divididos por una línea horizontal. Aunque esta división de los colores no es la referida anteriormente, cabe destacar la utilización de la línea horizontal en las primeras banderas del movimiento anarquista. Sin embargo, los membretes de la documentación de época sí se puede percibir la utilización de una línea diagonal en la división de los colores en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi.

El universo simbólico adoptado por los nacionalistas vascos del Cuerpo de Ejército de Euzkadi no es muy antiguo si lo comparamos con el empleado por los partidos y sindicatos de izquierda. Los nacionalistas vascos adaptaran su simbología de preguerra a las circunstancias bélicas en los membretes de la documentación, las insignias metálicas, los parches de tela o las ikurriñas de sus batallones. Una de las características de esta simbología nacionalista vasca es la gran cantidad de testimonios sobre ella que han llegado hasta hoy, consecuencia directa del número de batallones con esta ideología que existían en el ejército leal a la república y a la utilización de éste horizonte simbólico por parte del Gobierno Provisional de Euzkadi. Aunque estoy hablando de nacionalistas vascos en general, hay que destacar las diferentes corrientes ideológicas que pueden convivir bajo esta denominación.

El simbolismo del nacionalismo vasco está estrechamente ligado al Partido Nacionalista Vasco (PNV) y a su gran ideólogo: Sabino Arana Goiri. Sería muy osado realizar en este trabajo una referencia a todo el universo simbólico empleado por los gudaris del PNV en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, por tanto, solamente me remitiré a los elementos más significativos como la ikurriña, el zazpiak bat, la cruz de San Andrés o la svástica y la figura Sabino Arana.

Batallón Lenago Il del Jagi-Jagi

Batallón Lenago Il del Jagi-Jagi en el monte Gorbeia
Fotografía en: https://zepolitte.wordpress.com/

La ikurriña junto con el zazpiak bat es el símbolo más empleado en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi. La bandera ikurriña, ikurriña en euskera es literalmente bandera, fue concebida por Luis y Sabino Arana en julio de 1894. A la ikurriña también se le conoce con el nombre de bicrucífera por que lleva la cruz blanca de la fe cristiana y la cruz verde de San Andrés, por señalar Sabino en su libro de Bizkaya por su independencia ese día del año 888 la batalla apócrifa en el que los vizcaínos derrotan a las huestes leonesas. Todo ello se sitúa sobre un fondo rojo que muestra la pureza de la sangre. Aunque para sus creadores fue la bandera de Vizcaya, durante el primer tercio del siglo XX se popularizó primero en Vizcaya expandiéndose posteriormente a los demás territorios vascos (Casquete y De Pablo, 2012). La ikurriña no solo fue empleada como la bandera de los batallones nacionalistas vascos del PNV, sino también como bandera del Gobierno Provisional de Euzkadi (BOPV, 21/09/1936). Aunque la ikurriña fue la bandera oficial del Gobierno Provisional de Euzkadi, ésta solamente se empleó en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi en los batallones de afiliación jeltzale. También este símbolo estaba presente en otros elementos como las insignias metálicas, los parches de tela e incluso cinturones. Las ikurriñas en parches de tela, con diferentes formas y tamaños, se portaban en el pecho izquierdo y también se encuentran éstas combinadas con svásticas en cinturones sobre la efigie de Sabino Arana. Muchas de las ikurriñas presentes en las fotografías de la Guerra Civil fueron confeccionadas y empleadas durante la actividad política de preguerra, así lo atestiguan las fotografías de la Guerra Civil en las que el texto presente en ellas hace alusión al Uri Buru Batzar (Junta Municipal) al que pertenecía. Las ikurriñas de los batallones vascos fueron creadas y bordadas ex profeso por las emakumes (mujeres) del partido como queda patente en las numerosas noticias del diario Euzkadi. Aunque existen algunas excepciones, generalmente las banderas de las compañías o los batallones del PNV presentan por ambos lados la bicrucífera acompañada del texto bordado que hace referencia a la unidad militar en euzkera. Esto permitió que palabras de escaso empleo en el lenguaje cotidiano de la población se popularizaran.

El siguiente símbolo más empleado por los gudaris del PNV fue el zazpiak bat. La necesidad del nacionalismo vasco en reflejar una Vasconia formada por los siete territorios llevó a la creación del lema Zazpiak Bat, muy presente desde la década de 1890 en poemas, cancioneros, fiestas, periódicos… Este lema fue el que dio lugar al diseño por Sabino Arana del escudo heráldico que unía, por orden alfabético y en varios cuarteles, los escudos de armas de cada territorio. Dado que las dos Navarras tenían el mismo escudo de armas, aparece representado solamente una vez existiendo seis cuarteles en vez de siete. El escudo fue utilizado por primera vez en 1896 en el anagrama de la editorial que publicó una de sus obras y en los años posteriores se fueron presentando algunas modificaciones respecto al orden de representación y los símbolos acorde al credo del PNV (De Pablo, 2012). En el escudo de Vizcaya no se presentaban los lobos de la familia López de Haro pero mantenían la cruz que simbolizaba la religión cristiana. Los leones fueron sustituidos por las cruces de San Andrés, en recuerdo a la apócrifa batalla, situadas alrededor del árbol que simbolizaba el roble de las libertades vascas de Guernica. Respecto al escudo de Guipúzcoa también se vio modificado con la supresión del rey y los cañones de la batalla de Velate, permaneciendo solo los tres tejos/fresnos sobre las olas marinas. En lo que concierne al escudo de Navarra, se produjo la supresión de la corona monárquica que remataba las cadenas de Navarra. Como explicaré posteriormente con los símbolos del Gobierno Provisional de Euzkadi, los nacionalistas vascos pretendían con estos cambios “eliminando de ellas los atributos de institución monárquica o señorial y de luchas fratricidas entre vascos” (BOPV, 21/10/1936). Sin embargo, todos los elementos de procedencia monárquica/señorial no fueron suprimidos ya que en el escudo de Lapurdi aparece el león, símbolo de los vizcondes de Labourd, y la flor de lis como donación de algún rey francés. En lo que concierne al escudo de Zuberoa quedó representado tras la adopción en 1897 del escudo del señor Mauleon. Entre otros elementos de clara procedencia monárquica también se encuentran las cadenas del escudo de Navarra que tienen su origen en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) tras la victoria del rey cristiano Sancho VII El Fuerte contra los musulmanes. Quizá este elemento, las cadenas de Navarra, fue adoptado por el nacionalismo vasco por el componente religioso y étnico de victoria frente a un enemigo exterior y con una concepción religiosa distinta. En definitiva, el Zazpiak Bat es un claro ejemplo de la resignificación o eliminación de antiguos símbolos monárquicos/señoriales según los intereses del propio partido que no dudó en utilizar esos símbolos para la movilización y creación de un sentido de pertenencia entre sus afiliados.

Insignia Zazpiak Bat

Insignia Zazpiak Bat
Fotografía en: http://www.todocoleccion.net/

El Zazpiak Bat, empleado por los nacionalistas vascos del PNV durante la Guerra Civil, se materializó sobretodo en los parches de tela cosidos a la txapela o en la parte izquierda del pecho. Entre los ejemplos más claros de su empleo están las series fotográficas realizadas por el fotógrafo David Seymour “Chim”, recientemente recuperadas en la denominada “Maleta Mexicana”, o los documentos gráficos que aporta la revista nacionalista vasca Gudari. Es probable que algunos de estos parches fueran ya producción de preguerra, utilizados luego durante el momento bélico, confeccionados artesanalmente por las emakumes de la casa. También existen algunos ejemplos de emblemas metálicos del momento bélico donde se combina el Zazpiak Bat con un abanderado portando la ikurriña en la parte superior del escudo, apareciendo en la parte inferior del Zazpiak Bat las palabras Euzko Gudari.

Otro elemento simbólico importante del nacionalismo vasco empleado por sus gudaris en la Guerra Civil fue la cruz o aspa de San Andrés. La adopción de este símbolo por el nacionalismo vasco, que se debe a la ya referenciada batalla de Arrigorriaga o Padura, es muy temprana y se reconoce en símbolos tan importantes para éste como son la ikurriña o en el Zazpiak Bat ya referenciados. Concretamente será el Euzko Mendigoixale Batza, sección de montañeros del PNV, y posteriormente con el Jagi-Jagi, “escisión” sabiniana del PNV, los que emplearán este símbolo de forma más profusa. Se puede apreciar la utilización del símbolo en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi de dos formas: sintetizado o sin sintetizar. Cuando me refiero a sintetizado es cuando la cruz se representa con los brazos en aspa sin poseer éstos los nudos que representan las ramas cortadas al construir la cruz, esta representación sería la empleada en la ikurriña, las cruces/aspas del escudo de armas de Bizkaia en el Zazpiak Bat o las cruces/aspas que aluden a la oficialidad de los miembros del Euzko Gudarostea durante los primeros meses de la guerra. En el caso de representación de la cruz sin sintetizar, un aspa con los nudos en los brazos, se reprodujo en banderas, pañuelos, parches de tela o membretes. En lo que concierne a las banderas y los pañuelos, estaban formadas por una cruz de San Andrés en color verde sobre fondo blanco y rodeada ésta por un rectángulo rojo, correspondía ya a la actividad y universo simbólico de preguerra del Euzko Mendigoixale Batza. En el caso de las banderas se puede hacer alusión con un texto escrito, ocupando un rectángulo en la parte superior izquierda de la bandera, en el que se hace alusión al herrialde que pertenece el grupo. En los parches de tela se tomaban los mismos elementos de la bandera y se combinaban con una montaña proporcionando al conjunto una forma de escudo que podía variar en tamaño o forma según el modelo, un ejemplo claro de este tipo de escudo se encuentra en un cartel del Aberri Eguna de 1932 en el que se muestra una representación iconográfica del mendigoixale con el escudo ya mencionado en la parte derecha. Aunque el aspa de San Andrés constituye uno de los símbolos más importantes de los jeltzales, las fuerzas tradicionalistas/carlistas que permanecieron junto a los sublevados también emplearon este símbolo entre sus filas.(1) Las principales diferencias en la representación del aspa de San Andrés por los nacionalistas vascos del PNV y los carlistas estaba en el color, verde para los primeros y rojo para los segundos, así como en la cantidad y disposición de los nudos en los distintos brazos del aspa. Por norma general cada brazo de la cruz de San Andrés adoptada por los carlistas presentaba cuatro nudos dispuestos a la misma altura en dos pares, sin embargo, la cruz nacionalista vasca poseía en cada brazo dos nudos en un lado y un tercero al otro.

Gudari vasco en Bilbao en Enero de 1937

Gudari vasco en Bilbao en Enero de 1937
Fotografía de Chim (David Seymour)
Fotografía en: http://museologiaupr2009.
blogspot.com.es/

El ejemplo más claro en el que los símbolos adquieren un significado determinado por un contexto y un grupo concreto lo constituye el empleo de la svástica por los nacionalistas vascos durante la preguerra y guerra. En un informe ruso, referido a la llegada del barco y la tripulación del Andréiev a Bilbao durante el conflicto bélico, se puede leer que la población vasca era buena, bondadosa y confiada, aunque poseían poca organización y falta de atención, pues la tripulación del barco pudo observar en la calle un comunista con la estrella roja en el ojal y a un fascista a su lado con su insignia (Tabernilla y Lezamiz, 2012). Los vascos no fueron poco organizados a esas alturas de la guerra, sino que esa tripulación rusa desconocía el empleo de la svástica por los nacionalistas vascos y que ellos asociaban a la incipiente Alemania nazi. También hay que destacar fotografías, me refiero a una fotografía del ya citado David Seymour “Chim”, en la que se observa la utilización de la svástica por parte de un gudari durante la guerra y que probablemente “Chim” decidió retratar a ese gudari por llamarle la atención la utilización de este símbolo por los vascos.

No todos los nacionalistas vascos fueron del PNV en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, por ello no todos emplearon los mismos símbolos. El partido Acción Nacionalista Vasca (ANV), fundado en 1930, se distanció del PNV mediante la defensa de un nacionalismo vasco moderado de carácter aconfesional y republicano. Durante su primera Asamblea Nacional celebrada en Éibar, en junio de 1932, se adoptó la bandera que llevarían sus batallones durante la Guerra Civil: una de fondo rojo con una estrella verde de seis puntas en su centro y una svástica blanca rectilínea (sustituida años después por el lauburu curvilíneo) (De la Granja, 2008). Aunque no se proporcionó la interpretación oficial de esta simbología, está claro que utilizaron colores propios del horizonte simbólico del PNV (verde, rojo y blanco) y no se representaron figuras como la cruz de San Andrés o de Cristo que podían recordar la confesionalidad católica del PNV. Aunque autores como Santiago de Pablo hablan sobre la proliferación del uso, por el nacionalismo vasco, del lauburu frente a la svástica durante la contienda bélica (De Pablo, 2012), las imágenes de época vienen a confirmar la sustitución de la svástica por el lauburu de forma casi completa entre los miembros de ANV. El empleo del lauburu en la simbología jeltzale durante la guerra fue inexistente o muy marginal, manteniendo el empleo de la svástica ya referido. El símbolo por excelencia de ANV se manifestó no solamente en las banderas sino también en los membretes de los documentos, los parches de tela que se portaban en el pecho izquierdo, en la txapela o también en brazaletes.

Respecto a la uniformidad del Ejército de Euzkadi no hay que olvidar que su base de partida fueron las milicias populares y de ahí la profusión en la utilización del mono o buzo de trabajo azul. El Gobierno Provisional de Euzkadi se esforzó en intentar sustituir el “mono” o buzo característico de éstas por un uniforme mediante decreto:

“se hace preciso proveer a las unidades milicianas de una prenda exterior uniforme y adecuada a la inclemencia del tiempo en nuestro territorio, sustituyendo al actual “mono”, impropio para la crudeza de la estación que atravesamos y que sea distintivo del Ejército popular y de su exclusivo uso. (…) Dicho uniforme sustituirá al llamado “mono” y no podrá ser vestido sino por los individuos de tropa y Milicias organizadas.”
(BOPV, 18/10/1936).

Batallón Euzko Indara ANV nº2

Batallón Euzko Indara ANV nº2
Fotografía en: http://www.euskolurra.eu/

Sin embargo, las circunstancias de la guerra imponían una carencia de materia prima que imposibilitaba crear un Ejército de Euzkadi uniformemente ataviado. A partir de aquí la proliferación de prendas civiles en el ejército me permite establecer diferencias entre los batallones de diferente ideología. Un análisis de las diferentes prendas que podían diferenciar a los individuos/grupos entre sí supondría un trabajo muy largo por lo que me centraré solo en las prendas de cabeza como un ejemplo ilustrativo. En lo que respecta a prendas de cabeza los periódicos El Liberal y Euzkadi se hicieron eco de la falta de visibilidad de sombreros tras el golpe militar de julio en sustitución de la boina (El Liberal, 21/05/1937; Euzkadi, 28/01/1937), viniendo a significar sendos artículos la importancia de la indumentaria no solo para la adscripción a una clase social sino también a una ideología. Por ejemplo, el empleo de la boina por parte de los civiles era generalizado y la portaron individuos de toda ideología al ser una prenda popular. Sin embargo, entre muchos individuos de la izquierda se empleó con amplia profusión otro tipo de prendas en la cabeza como gorras tipo madrileña o gorrillos militares de inspiración rusa que los nacionalistas vascos no emplearon.

Lejos del universo simbólico expresado en la materialidad con las insignias, hebillas, banderas, membretes de documentación, uniformes… encontramos el culto a los mártires. El culto a los mártires fue común a todas las ideologías políticas del Cuerpo de Ejército de Euzkadi y permitía establecer entre los diferentes grupos unos lazos internos muy fuertes al existir un derramamiento de sangre por la causa. El mártir se identificaba así con una causa y no con la nación. En los nombres de los batallones o compañías del Cuerpo de Ejército de Euzkadi encontramos referencias a los mártires caídos por sus ideas en el pasado (Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht, Nicola Sacco, Bartolome Vanzetti, Jean Jaurès, Ángel García Hernández…) o durante la contienda civil (José de Ariztimuño, Cándido Saseta, Fulgencio Mateos, José María Korta, Esteban Elgezabal, Joseba Korbarria, Primitivo Ángel Estabillo…). Todos los órganos periodísticos de la época, diarios y revistas gráficas, también hacían continuo hincapié en la cuestión del derramamiento de sangre para consolidar los lazos entre los miembros de un grupo. La revista nacionalista vasca Gudari se manifestaba al respecto:

“Elgezabal, Kortabarria y Estabillo van a la cabeza de esa larga hilera de jóvenes que han sucumbido en el cumplimiento del deber más sagrado e incomovible. El morir por la patria, Euzkadi, es un honor para aquel que ha sentido la voz de la sangre y de la justicia. (…) Fueron vidas inmoladas con plena conciencia y sabemos que su sacrificio no será estéril.”
(Gudari, 06/03/1937).

Aunque las palabras aquí reproducidas se refieren a los mártires del PNV, también se pueden hacer extensibles al resto de ideologías del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, radicando la única diferencia entre el PNV y otras ideologías en la celebración de misas por los mártires provenientes de las filas de los jeltzales.

7. Conclusiones

El proceso modernizador que vivió el País Vasco desde el último tercio del siglo XIX, especialmente Bilbao y su comarca, dio lugar a una inimaginable cantidad de variables y combinaciones identitarias personales donde la expresión de matices roza el infinito. Sin embargo, no se debe analizar la construcción de la identidad personal como un fenómeno aislado pues los individuos construyen ésta a partir de su relación con otros individuos o grupos. Cuando los miembros de una sociedad se perciben así mismo como similares y realizan una definición colectiva interna, nos encontramos ante otro nivel identitario: la identidad colectiva o también llamada cultural. El proceso de modernización supuso la ruptura de la homogenización social y con ello la adscripción de los individuos a diferentes grupos culturales, complicando la construcción de la identidad colectiva al ser mucho más complejas las relaciones sociales.

Pañuelo-bandera del Euzko Gudaroztea

Pañuelo con la bandera del Euzko Gudarostea
Fotografía en: http://www.wikiwand.com

Con el estallido de la Guerra Civil Española (1936-1939), tras el golpe militar de julio, se formarán las milicias populares constituidas en su mayoría por elementos civiles y voluntarios de la población. Estas milicias populares fueron la base del futuro Ejército de Euzkadi en el País Vasco tras su progresiva “militarización” e incorporación de civiles llamados a filas. Si bien esta idea de un ejército puede transmitir una percepción de homogeneidad, ésta no existió por no poseer el Gobierno Provisional de Euzkadi los recursos materiales suficientes en el contexto bélico para conseguirla o por mantener dentro del ejército los diferentes grupos identitarios que practicaban aún sus creencias, ritos colectivos, símbolos o el lenguaje de preguerra adaptados a la marcialidad que implicaba un ejército. Se podría así diferenciar varios grupos identitarios dentro del ejército que dividiéndolos en categorías sociales según su ideología quedarían así: nacionalistas vascos jeltzales, nacionalistas vascos no jeltzales, socialistas, comunistas, republicanos y anarquistas. El grupo con mayor peso identitario serían los nacionalistas vascos del PNV, resultando de tal importancia que hoy en día se asocia al Ejército de Euzkadi con la figura del gudari o la ikurriña. Aunque todos los grupos combatieron bajo la denominación de Ejército de Euzkadi, también todos ellos mantuvieron independencia absoluta en los referentes identitarios analizados. Parece que tampoco existió un intercambio de símbolos, creencias o rituales colectivos; la existencia de alguno de estos elementos en común, como puede ser la martirología, responde más bien a una pauta social que repiten los diferentes grupos con independencia unos de otros que al intercambio o establecimiento de unos símbolos compartidos por todos.

A pesar de los esfuerzos desde arriba por crear un ejército uniforme, por ejemplo dotándolo de un himno y una bandera única, supondrá solamente un rotundo fracaso para el Gobierno Provisional de Euzkadi. Con toda probabilidad el fracaso de conseguir este ejército uniforme fue debido a los intentos de imposición de referentes identitarios propios del PNV y no compartidos por sus compañeros de armas que empezarían a verse desplazados por tal elección. También hay que tener en cuenta la construcción de la identidad desde abajo, como pasó en el proceso nacionalizador de España se pueden imponer referentes identitarios desde arriba pero de poco servirán si la población no los asimila y los convierte en propios.

Xabier Herrero


(1) Tras la reorganización del Requeté los tradicionalistas adoptaron el aspa de San Andrés como símbolo el 24 de abril de 1935.


    Bibliografía

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  • Casquete, Jesús (2003): From Imagination to Visualization: Protest Rituals in the Basque Country. Discussion Paper SP IV 2003-401, Wissenschaftszentrum Berlin für Sozialforschung (WZB).
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  • Archivo Fundación Sabino Arana.
  • Archivo Fundación Sancho el Sabio.
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  • Biblioteca Nacional de España.
  • Archivo Histórico de Euskadi.
  • Centro Documental de la Memoria Histórica.
  • Fundación Sancho el Sabio.
    Materialidad

  • Archivo de la Sociedad Cultural Amigos de Laguardia.
  • Archivo Documental de la Memoria Histórica.
  • Centro de Interpretación de Eibar.
  • Centro de Interpretación del Cinturón de Hierro.
  • Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica.
  • Colección Privada José Manuel Campesino.
  • Museo Arqueológico, etnográfico e histórico vasco.
  • Museo de la Batalla del Ebro.
  • Museo de la Industria Armera de Eibar.
  • Museo del Ejército de Toledo.
  • Museo Histórico Militar de Burgos.
  • Museo Militar de Valencia.

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Un ejército heterogéneo: El Cuerpo de Ejército de Euzkadi
(Parte I)

1. Introducción

El presente trabajo tiene como objetivo identificar las diferentes identidades colectivas que coexistían en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi durante la última contienda civil en el País Vasco (1936-1937). Para ello, realizaré una aproximación teórica sobre la identidad y su construcción al ser el concepto de la identidad ampliamente discutido en los últimos años en el ámbito de las ciencias sociales. A partir de la reflexión teórica pasaré a examinar en diferentes puntos los referentes identitarios, elementos culturales propios de un grupo, que considero importantes en la construcción e identificación de la identidad: la historia y prácticas colectivas, el lenguaje, las creencias y la producción simbólica. En un último punto expondré las conclusiones.

La hipótesis inicial de trabajo es la siguiente: frente a la idea de uniformidad que nos transmite el concepto ejército, el Cuerpo de Ejército de Euzkadi se caracterizó por su heterogeneidad a todos los niveles: uniformes, banderas, creencias…. La heterogeneidad ya venía marcada con el proceso modernizador que vivía el País Vasco desde el último tercio del siglo XIX y que conformaba entre la población una multitud inimaginable de combinaciones en matices y variables identitarias personales/colectivas. Al constituir una gran parte importante de esta población las milicias populares, tras el golpe militar de julio de 1936, y que con el paso de la guerra será el Cuerpo de Ejército de Euzkadi, me espero encontrar con la existencia de grupos identitarios diferenciados dentro del ejército. Los individuos de los grupos tendrán elementos identitarios de preguerra, con algunos toques militares, comunes que les diferenciará del resto de conjuntos. Frente a los esfuerzos del Gobierno Provisional de Euzkadi en dotar de uniformidad identitaria al ejército (bandera, himno, uniforme…) éste fracasará rotundamente en su intento.

Combatientes vascos con las enseñas del Euzko Gudaroztea

Combatientes vascos con las enseñas del Euzko Gudaroztea
Fotografía de Chim (David Seymour)
En: http://laimagendelsiglo.blogspot.com.es

Un trabajo como éste presenta una relevancia social pero también científica. La relevancia social es clara pues la historia nos ayuda a comprender las estructuras actuales de lo social, por lo tanto, al planteamiento del futuro. Respecto a la importancia científica, el trabajo busca cubrir una laguna de desconocimiento en un episodio histórico reciente que ha carecido de estudios monográficos. Esto último implica también cierta originalidad a la hora en la elección del tema.

También reseñar que algunos topónimos, términos o nombres siguen la grafía según los documentos de época o se han visto modificados a la terminología actual en euskera. Señalar que por socialistas se entiende al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en su conjunto, independientemente del ala moderada de Indalecio Prieto o la revolucionaria de Largo Caballero. Por último, aunque las fuentes documentales y bibliográficas constituyen una parte importante del trabajo, hay otras fuentes como las fotográficas o materiales que son fundamentales para entender aspectos como la producción simbólica o los uniformes.

2. De la identidad personal (yo) a la identidad colectiva (nosotros)

A pesar de ser un concepto muy empleado el de la identidad en las ciencias sociales como en política, especialmente en el caso vasco, no se suele precisar qué se entiende por ésta. En los últimos años desde el ámbito de las ciencias sociales ha sido ampliamente discutido, por ello, este trabajo implica precisar qué es lo que yo entiendo por el término de identidad según mis lecturas.

La identidad se podría definir como “un sentimiento de mismidad y continuidad que experimenta un individuo en cuanto tal” (Erickson, 1977), es decir, “la conceptualización que la persona realiza de su continuidad como sujeto y de los atributos que la caracterizan y la diferencian con relación a otros seres humanos. Es un producto de la actividad reflexiva. Es el concepto que el individuo tiene de sí mismo como un ser físico, social, espiritual y moral” (Carozzi, 1992). Sin embargo, la construcción de sí mismo es en base a la interacción con otros individuos, dentro de un marco histórico concreto, adquiriendo el artificio un carácter social relevante. Precisamente es este carácter social lo que ha llevado a teorizar sobre la identidad social (Tajfel y Turner, 1979) y la identidad colectiva.

La identidad social se define como “la categoría de persona adjudicada a un individuo mediante mecanismos de autoatribución y atribución por otros, en el curso de la interacción” (Carozzi, 1992). Se produce así la ordenación del entorno a través de categorías o estereotipos reconocidos y compartidos por los miembros de la sociedad agrupando a los individuos de ésta con alguna característica similar; aludiendo “a rasgos de personalidad como simpáticos, huraños, sinceros, características físicas –altos, fuertes, rechochos-, conducta social como; trabajadores, vagos, responsables, al género; los hombres, las mujeres y sobre todo, a los grupos étnicos; gitanos, judíos, polacos y a los grupos nacionales; alemanes, franceses, italianos” (Aguirre, 1999). Sin embargo, los estereotipos no dejan de ser categorías simplistas, porque no contienen siempre los rasgos reales de los grupos, porque son solo creencias y también porque el hecho de clasificar a los grupos implica una discriminación (Maldonado y Hernández, 2010).

Recorte de Gudari del 27-3-1937

Texto publicado en la revista nacionalista Gudari del 27 de marzo de 1937, página 29

Sin embargo, cuando los miembros de una sociedad se perciben así mismo como similares y realizan una definición colectiva interna, nos encontramos ante otro nivel identitario: la identidad colectiva o también llamada cultural. La identidad colectiva es “la definición que los actores sociales hacen de sí mismos en cuanto que grupo, etnia, nación, en términos de un conjunto de rasgos que supuestamente comparten todos sus miembros y que se presentan por tanto, objetivados, debido a que uno de los procesos de formación y perpetuación de la identidad colectiva radica precisamente en que se expresa en contraposición a otro u otros, con respecto a los cuales se marcan las diferencias.” (Piqueras, 1996). La identidad colectiva se nos presenta entonces como una construcción sociocultural, no es una esencia que existe por sí misma, que “solo cobra existencia y se verifica a través de la interacción: es en el ámbito relacional, en el de inter-reconocimiento, donde las distintas identidades personales que vienen delineadas por una determinada estructura social se consensuan –se reconocen mutuamente, terminándose de conformar-. Y se enfrentan a su aceptación o rechazo” (Piqueras, 1996). La cultura, entendida como “un sistema de creencias, valores, normas, símbolos y prácticas colectivas aprendidas y compartidas por los miembros de una colectividad” (Maldonado y Hernández, 2010), el marco de las relaciones sociales de los individuos que la forman y juega un papel fundamental en la construcción de la identidad colectiva al nutrir de mencionados elementos a ésta.

En el proceso de construcción de la identidad (personal, social, colectiva/cultural) hay que destacar la creación de ésta a partir del enfrentamiento de lo ajeno con lo propio. La construcción del yo o nosotros es en base a la afirmación de lo propio y la negación de lo ajeno. También es importante reseñar que el tema de la identidad no se puede tratar de forma aislada al conformar los individuos los diferentes niveles de identidad en relación a individuos/grupos ajenos a ellos. El contexto social tanto micro como macro juega un papel muy importante al condicionar los niveles de identificación en función de la coyuntura histórica.

En lo que concierne a los referentes identitarios, los elementos culturales propios de un grupo, destacaré los siguientes en mi trabajo: la historia, las prácticas colectivas, la lengua, las creencias y los símbolos.

3. Utilización de la historia y prácticas colectivas

“Toda comunidad humana tiene un pasado que excede al pasado individual, a la memoria biográfica de cada uno de sus miembros, a la que envuelve y conforma en gran medida. Y la conciencia y concepción de tal pasado comunitario del grupo constituye un elemento inevitable de sus instituciones, valores, ideas, ceremonias y relaciones con el medio físico y otros grupos humanos circundantes. Aquí reside la necesidad de tener una conciencia del pasado comunitario y la función social de esa misma conciencia en el seno del grupo, como elemento de identificación y de orientación dentro del contexto natural y social donde se encuentre emplazado” (Moradiellos, 2009).

Un elemento esencial para entender la importancia de la historia en la conformación y sustentación de las diversas identidades que coexisten en el Cuerpo de Ejército de Euzkadi fueron los nombres de sus batallones. Aunque los batallones socialistas, republicanos, anarquistas o comunistas tenían una denominación que hacía referencia a personajes históricos actuales (Rosa Luxemburgo, Buenaventura Durruti, Fermín y Galán, Sacco y Vanzetti, Isaac Puente, Martínez Aragón, Enrico Malatesta…), esto respondía más en su contexto histórico a un homenaje de sus mártires, tratado en el último punto de este trabajo, o a sus grandes teóricos políticos. Sin embargo, en los batallones nacionalistas vascos se añadió a la martirología y culto a sus teóricos el nombre de diferentes sucesos, lugares o construcciones medievales del pasado importantes para los jeltzales. Así encontramos entre sus nombres los episodios históricos, verídicos o inventados pero que conformaban el horizonte identitario de aquellas personas, relacionados con los enfrentamientos bélicos de las tropas bizkainas o navarras ante la invasión de los ejércitos castellanos: Padura/Arrigorriaga, Gordexola, Otxandiano, Mungia o Amayur. Por ejemplo, el periódico jeltzale por excelencia, Euzkadi, presentaba una sección titulada Efemérides Patrióticas y comentaba lo siguiente respecto al 467 aniversario de la batalla de Mungia durante la última contienda civil:

“Que nuestros gudaris tengan los ojos fijos y el pensamiento puesto en el heroico proceder de nuestros mayores que en el año 1470 escribieron una de las más brillantes páginas de nuestra historia patria. Y con ello, fuerte el brazo y animosos todos para la lucha, con la ayuda de Jaungoikua, de Euzkadi eterno Señor, lograremos demostrar que los gudaris del siglo XX son dignos sucesores y saben honrar la memoria de aquellos esforzados vascos que derrotaron al enemigo sobre los campos de Mungia.”
(Euzkadi, 24/07/1937).

Otros batallones conformados por miembros del Partido Nacionalista Vasco (PNV) harían referencia a construcciones defensivas medievales del País Vasco con especial significación para la ideología nacionalista (Muñatones, Martiartu, Avellaneda, Aralar) o episodios históricos que muestran el carácter subversivo de los bizkainos ante las pretensiones del poder centralizador de la corona española (Rebelión de la Sal). Esta diferencia entre los batallones de conjunción republicano-socialistas frente a los nacionalistas vascos viene a mostrar la importancia que juega la historia en la conformación de la identidad nacional, una historia que puede ser inventada o reinterpretada pero que adquiere especial significación en las ideologías nacionalistas que requieren de ella para la construcción de una nación y de un sentimiento de pertenencia a ésta (Anderson, 1993; Hobsbawm y Ranger, 2002).

Lejos de los nombres de los batallones, que indican una preeminencia de los nacionalistas vascos por el empleo de la historia, sus compañeros de armas también harían uso del pasado para alentar a sus hombres. Por ejemplo, en una alocución del General Miaja a los vizcaínos se alude al sitio de Bilbao, acaecido unos 100 años antes, en el que se expresó lo siguiente:

“darles aliento en la pelea, que tengo la seguridad de que descendiendo de los que lucharon contra Zumalacárregui por la libertad, no teméis las balondradas lanzadas en su proclama por el general faccioso Mola”
(El Liberal, 09/04/1937).

Se recurría así a la profusión y consolidación del mito de la ciudad liberal e invicta de Bilbao que ya se enfrentó contra el tradicionalismo, suceso histórico que en la época presentaba un gran calado social e identitario manifestado en la conmemoración anual del suceso analizado por Luis Castell (Castell, 2012).

Gudaris asistiendo a una misa de campaña

Gudaris asistiendo a una misa de campaña en el caserío Alipasua de Berriatua, Markina (Bizkaia), invierno 1936-37
Fotografía de Chim (David Seymour)
Fotografía en: http://laimagendelsiglo.
blogspot.com.es

La historia y las fechas dan lugar a una serie de prácticas colectivas, “actos pautados, repetitivos, que cohesionan y vertebran al grupo” (Aguirre, 1999), que también juegan un papel fundamental a la hora de conformar y sustentar las diferentes identidades que coexistieron en el ejército vasco: conmemoraciones, concentraciones… En este caso también el nacionalismo vasco destacó en comparación con sus compañeros de armas. El periódico Euzkadi y La Tarde reproducen numerosas noticias que aluden a prácticas colectivas católicas (misas, funerales y procesiones) o las concentraciones propias del nacionalismo vasco (Aberri Eguna) que vienen a mostrar la importancia del componente católico en el País Vasco frente a otras partes de la República Española. A las prácticas colectivas católicas mencionadas se sumaría la celebración de la Navidad y la Semana Santa. En lo que concierne a los soldados republicano-izquierdistas el componente católico no jugó un papel tan importante pero no por ello dejaron de celebrar, por ejemplo, la conmemoración del uno de mayo o del 14 de abril de 1931.

4. El lenguaje

La cuestión lingüística es considerada un referente identitario esencial, ya que el lenguaje es un sistema de comunicación entre los seres humanos que “implica el empleo de signos, señales, sonidos, símbolos, estructuras pronunciadas. Entre los animales por ejemplo, también hay un sistema de lenguaje, sin embargo la diferencia sustancial entre la comunicación de los animales y la del ser humano es la capacidad por parte del ser humano de producir e incrementar los artificios racionales que mejoren la capacidad de comunicación entre los seres humanos” (Zuñiga, 2010). En esta definición hay que destacar dos elementos: la comunicación interna/externa del grupo y la creación de un entramado simbólico. Las comunidades van generando un lenguaje escrito, hablado y gestual para la interacción de los miembros del grupo tanto de forma interna como externa que condiciona el ser de cada individuo, creando un entramado simbólico que se expresa en elementos como la narración, la poesía o la música.

Debido a la trayectoria histórica del País Vasco encontramos dos lenguas, el castellano y el euzkera, que coexisten de forma diferenciada por la geografía vasca a la altura del golpe militar del 18 de julio. La lengua era tan importante en el ejército y la sociedad que periódicos como El Liberal se preguntaba:

“¿No sería cosa de ir pensando en el saludo único? Ya parece que hay mando único, disciplina única y plato único. Convendría, además, unificar el saludo, que todavía es diverso y no está sometido a disciplina; como se dice ahora con evidente abuso está sin controlar. (…) Los nacionalistas –repito, reanudando la ilación de esta nota- dicen “!abur!”; los marxistas, “!salud!”, y los demás, republicanos y público en general, el tradicional “!adiós!”.”
(El Liberal, 27/02/1937).

Ya con la llegada de la guerra se popularizarían términos vinculados a ésta y poco empleados hasta entonces, por ejemplo, el término gudari para referirse a los combatientes nacionalistas vascos milicianos, frente a la palabra tradicional de soldatu (soldado), que en su conjunto formaron el Euzko Gudaroztea (Ejército Vasco). Por el contrario, el resto de componentes no nacionalistas vascos prefirieron definirse como milicianos, conformando tiempo después con los batallones nacionalistas vascos el Euzkadiko Gudaroztea (Ejército de Euzkadi). El euzkera solo fue preceptivo en las unidades nacionalistas vascas del Euzkadiko Gudaroztea, hasta un cierto punto en unidades con predominio de componentes castellano-parlantes, y en los demás grupos se desconocía o se hablaba a uso particular (Talón, 1988). Por último, señalar que durante la Guerra Civil apareció por primera vez el primer diario íntegro en euzkera: Eguna.

Lendakaritza - Presidencia. Sede del Gobierno Vasco en 1936

Lendakaritza – Presidencia
Sede del Gobierno Vasco, Bilbao 1936
Lendakari Jose Antonio Aguirre y demás autoridades
Fotografía en: http://ianasagasti.blogs.com

Desde el golpe militar del 18 de julio de 1936 hasta la constitución del Gobierno Provisional de Euzkadi, en octubre del mismo año, la utilización del euzkera en la administración fue escasa como demuestran los documentos. No será hasta la formación del Gobierno Provisional de Euzkadi, con el jeltzale José Antonio Aguirre como lendakari y consejero de defensa del mismo, cuando se impone el bilingüismo desde arriba. “El euzkera será como el castellano lengua oficial en el País Vasco, y, en consecuencia, las disposiciones oficiales de carácter general que emanen de los Poderes autónomos serán redactadas en ambos idiomas. En las relaciones con el Estado español o sus autoridades el idioma oficial será el castellano” (BOPV, 09/10/1936). Esta cooficialidad de ambos idiomas quedó regulada con las siguientes normas: la publicación y notificación en ambos idiomas de las resoluciones oficiales, reconocimiento del derecho de los vascos a elegir el idioma en su relación con la administración, la obligación de traducir al castellano los documentos redactados en vascuence cuando lo solicite un interesado o deba surtir efecto fuera, la regulación de la lengua castellana/vasca en la enseñanza y la obligación del conocimiento del euzkera por parte de los funcionarios que presten servicios en el territorio vasco (BOPV, 09/10/1936). La materialización de estos objetivos queda manifestada en la creación del Colegio Oficial de Profesores de Euzkera con el objetivo de “propagar e intensificar el uso del idioma vasco, otorgándole en la vida política y social el relieve a que, como lengua oficial de Euzkadi, es acreedor” (BOPV, 26/03/1937), la creación de la sección Lengua y Literatura Vasca en el Consejo del Departamento de Cultura (BOPV, 30/01/1937) o la inclusión de la lengua vernácula en diferentes ámbitos de la educación primaria y terciaria (BOPV, 31/01/1937; 12/10/1936; 18/11/1936).

La imposición desde arriba del bilingüismo quedó reflejada materialmente en los membretes de la documentación de los batallones del Cuerpo de Ejército de Euzkadi: Cuerpo de Ejército de Euzkadi, Euzkadiko Gudaroztea; Departamento de Defensa, Guda Zaingoa; Reclutamiento-Movilización, Galdaketa-Gertuketa; Marina de Guerra de Euzkadi, Euzkadiko Itxas-Guda; Estado-Mayor, Guda Goi-Agintaritza… Si bien no hay una imposición explícita del euzkera en los batallones castellano-parlantes desde la administración, fue a través de pequeños elementos de la vida cotidiana del soldado (correspondencia, notificaciones oficiales…) donde se produjo una obligación velada de la lengua vernácula desde arriba.

Si tenemos en cuenta el lenguaje no hablado o escrito, me refiero al entramado simbólico que se expresa con los gestos, la narración, la poesía o la música, también se encuentran diferencias entre los batallones. El análisis de estos cuatro elementos resultaría muy extenso para este trabajo así que me ceñiré solamente al lenguaje musical.

El estallido de la guerra civil supuso la creación de una música marcial que ya existía en el País Vasco gracias a las guarniciones militares aquí afincadas. La música de las fuerzas del nacionalismo vasco, que tenían su propia música, la mayoría en euzkera, procedía de la tradición folklórika local recuperada o adaptada por el nacionalismo y en la que se produce una identificación plena entre la música y el territorio (Vargas, 2010). También encontramos la música revolucionaria e internacionalista de las fuerzas republicano-izquierdistas que proporcionan un componente folklórico del País Vasco a su música. El distintivo lo proporcionó una música militante de signo político, conexa al republicanismo y a los movimientos político-sindicales de izquierda. En muchos casos se trataban de signos extranjeros, de la vieja Europa revolucionaria, adaptados al castellano o euzkera en los que se reivindica ante todo una mejoría de la clase obrera (Vargas, 2010). Esta diferenciación en el lenguaje musical solo acentuó la división existente entre los miembros de un mismo ejército, convirtiéndose así en un elemento de cohesión o diferenciación de los miembros de éste. La música dotaba a los individuos de un fuerte sentido de pertenencia a un grupo ideológico o causa política determinada que solo les alejaba/diferenciaba de sus compañeros de armas. Este aspecto lo evidencia un suceso acaecido el 25 de noviembre de 1936 con ocasión de un desfile, ante el gobierno autónomo, por parte de las fuerzas que marchaban al frente. Según manifestaron algunos testigos, desfilaron en primer lugar los batallones del Euzkadiko Gudaroztea a los acordes del Euzko Gudariak y, cuando aparecieron los del Frente Popular,

“la banda tuvo que cambiar el himno por una marcha militar. Aducían que el Euzko Gudariak era y había nacido del Partido Nacionalista Vasco y ellos no estaban dispuestos a secundarlo”
(Euzkadi, 05/07/1979).

Aunque con el tema lingüístico se observa una imposición de la administración autonómica, no ocurre lo mismo en el caso musical donde no se percibe en el Boletín Oficial del País Vasco la adopción de un himno autonómico. A pesar de ello, autores como José Luís de la Granja indican que el himno oficial del Gobierno Provisional de Euzkadi fue el Gora ta Gora o también llamado Euzko Abendaren Eserkija (De la Granja, 2007). Si esto fuera cierto, aquí se encajaría otra imposición velada de una administración autonómica, desde arriba, conformada por fuerzas de diferente cariz político pero con una clara mayoría nacionalista vasca ocupando las consejerías más importantes como la de defensa o cultura. En el himno Euzko Abendaren Eserkija que fue escrito por Sabino Arana, gran ideólogo del nacionalismo vasco, plasmó éste con letra euskérica su base ideológica política haciendo alusión a las tradiciones vascas, el foralismo, Dios y la cruz. Todo este universo simbólico e ideológico no era compartido por una parte importante del Ejército de Euzkadi, también conformado por republicanos-izquierdistas con una clara vocación universalista y no religiosa, que tendrían que desfilar bajo sus acordes al ser el himno del gobierno autonómico al que se adscriben, constituyendo una fuente de conflicto y mayor distanciamiento identitario como quedó patente en los sucesos del desfile ya citado.

5. Las creencias

Por creencias hay que entender los “sistemas de ideas sobre Dios, el mundo y el hombre, que tiene una comunidad, y desde las que interpreta la realidad; por eso se incluyen como creencias, la religión, los mitos, las tradiciones, las costumbres, la filosofía y la ideología; es la cosmovisión de una comunidad. En este sentido, las creencias o convicciones formadoras de conciencia son elementos importantes para la construcción de la identidad; no sólo porque a partir de ellas los sujetos entienden su realidad, sino porque dan sentido a la vida y formas de comportamiento de los sujetos y aceptación de los roles sociales y normativos, que propiamente integran su identidad, sustentada en valores” (Maldonado y Hernández, 2010). En este trabajo solamente se destacarán las creencias religiosas e ideológicas por ser las más fáciles de analizar.

Revista Gudari del 20-3-1937

Publicado en la revista nacionalista Gudari del 20 de marzo de 1937, páginas 10 y 11

George Steer, corresponsal británico del diario The Times en el País Vasco durante la Guerra Civil, definía así la catolicidad de los vascos: “Católicos hasta el último hombre, no hasta la última mujer, como en otras partes de España; sin embargo, apreciaban tanto su libertad, en contraposición a la tradición clasista y superretórica de Castilla, que estaban dispuestos a entablar negociaciones con el agnóstico Madrid” (Steer, 2004). Aunque el relato de G. Steer resulta una clara exageración de la catolicidad de los vascos, “hasta el último hombre”, sí resulta un análisis muy lúcido por dos razones: la diferenciación que se establece entre el País Vasco-España en materia religiosa durante la Guerra Civil y por la importancia que adquiere el componente religioso en la población del País Vasco.

El distanciamiento del País Vasco respecto a España en materia religiosa habría que buscarlo en los años republicanos y en la lucha estatutaria que enfrenta al principal promotor de ésta, el católico Partido Nacionalista Vasco, con una España que por primera vez en la historia pone fin a la confesionalidad del estado en 1931. Fue durante estos años republicanos y el desarrollo de la Guerra Civil cuando se empieza a hablar del Oasis Vasco (De la Granja, 2007), convirtiéndose el territorio vasco durante la Guerra Civil en el único lugar leal a la república donde se respetó el culto religioso católico como resultado de la hegemonía política de un partido católico y moderado. El panorama que se presentaba en otras zonas de España, por ejemplo, en la Cataluña revolucionaria hasta mayo de 1937, había dado como resultado la quema y saqueo de iglesias o conventos con la proscripción del culto en casas particulares. El profundo respeto a la catolicidad, y en definitiva una forma de entenderse a uno mismo y el mundo, se materializó en la celebración de misas en retaguardia o en el frente de combate, los acercamientos del Gobierno Provisional de Euzkadi al Vaticano, la formación del Cuerpo de Capellanes del Ejército de Euzkadi o el entierro de su Comandante José María Korta Uribarren.

Sin este contexto previo no se podría entender algunas especificidades del Cuerpo de Ejército de Euzkadi respecto a los demás Cuerpos de Ejército de la República Española. Muchos fueron los sacerdotes que prestaron servicios religiosos a los jóvenes nacionalistas que se desplazaban al frente y se hizo necesario improvisar la ayuda sacerdotal a las milicias iniciales. A medida que se conformaba el Cuerpo de Ejército de Euzkadi se vio la necesidad de organizar la Sección de Capellanes, situando a su cabeza una directiva compuesta por un Jefe Superior –sacerdote con grado de Comandante- y jefes subalternos. Cada batallón contaría con un Capellán Jefe, con grado de Capitán, y dos capellanes subalternos con grado de Teniente. Por supuesto, cada compañía del batallón tendría su correspondiente capellán. Las misiones de este Cuerpo eran celebrar la Santa Misa para los jóvenes soldados (incluso en las trincheras), cuidar la moralidad del gudari, asistirle espiritualmente en sus últimos momentos y fomentar la doctrina cristiana en los jóvenes movilizados. Todo esto daba lugar a una muestra de devoción cristiana muy poco común en la zona republicana, que incluía la celebración de misas en el frente de combate, solamente equiparable a los carlistas del bando rebelde. Estos capellanes únicamente se encontraban en los batallones nacionalistas vascos del PNV, ya que los de Acción Nacionalista Vasca (ANV) se caracterizaban por su aconfesionalidad, convirtiendo el componente religioso en un referente identitario que cohesionaba a un grupo determinado del ejército que además les acercaba al sentir del enemigo. Los esfuerzos de la política del bando rebelde por establecer la metáfora de la cruzada, presentando el enfrentamiento de la Guerra Civil como una guerra de los católicos contra el ateísmo, quedará refutada con la presencia católica vasca en el bando leal a la República Española.

Respecto al resto de componentes del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, los no nacionalistas vascos del PNV, no existen muchas referencias a su confesionalidad durante la Guerra Civil en la prensa vasca de época. Aunque las diferencias religiosas jugaron un papel fundamental durante los años republicanos, siendo el máximo representante de oposición a la catolicidad vasca el socialista Indalecio Prieto y su denuncia del “Gibraltar Vaticanista“, durante la Guerra Civil se atenuó el enfrentamiento de la concepción religiosa en pro de una buena convivencia. A pesar de ello, son numerosos los testimonios de supervivientes de la época que nos muestran la catolicidad de los gudaris enfrentada al ateísmo o agnosticismo de sus compañeros de armas en episodios de falta de respeto, de los últimos, a las creencias católicas de los primeros.

Recorte de CNT del Norte del 27-12-1936

Imagen aparecida en la portada del periódico anarquista CNT del Norte, el 27 de diciembre de 1936

Una rápida aproximación a las distintas concepciones ideológicas que existían en el seno del Cuerpo de Ejército de Euzkadi se puede realizar a través de la prensa vasca de época y los batallones que formaron los partidos políticos o sindicales. Prácticamente todas las líneas ideológicas presentes entre los miembros del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, conformadas al final del siglo XIX y consolidadas durante los años republicanos, tuvieron sus órganos de expresión en la prensa vasca en forma de diario o revista gráfica durante la Guerra Civil: nacionalistas vascos (Euzkadi, Gudari), comunistas (Euzkadi Roja, Erri), anarquistas (CNT del Norte, Horizontes), socialistas (La Lucha de Clases) y republicanos (El Liberal, Creación). La prensa también permite establecer corrientes ideológicas concretas dentro de estas concepciones ideológicas, por ejemplo, en el nacionalismo vasco se encontraba la vertiente jeltzale y la conformada por ANV. En la vertiente jeltzale del nacionalismo vasco se diferencia la visión férreamente sabiniana, radical e independentista (Jagi-Jagi) enfrentada a la línea política más posibilista liderada por José Antonio Aguirre (Euzkadi). A estas dos grandes vertientes del nacionalismo vasco jeltzale habría que añadir el ámbito propiamente sindical (Euzko Langille). Confrontada con la vertiente jeltzale se encontraba la concepción republicana, laica y reformista (Tierra Vasca) del nacionalismo vasco de ANV.

No solo la prensa permite aproximarse a las diferentes ideologías que convivían en el seno del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, las reconocidas socialmente, ya que se tiene constancia del número de batallones que conformó cada partido político o sindicato: Partido Nacionalista Vasco (25 Batallones), Partido Socialista Español/Unión General de Trabajadores (11 Batallones), Juventudes Socialistas Unificadas (9 Batallones), Partido Comunista de España (8 Batallones), Confederación Nacional del Trabajo (7 Batallones), Izquierda Republicana (8 Batallones), Acción Nacionalista Vasca (4 Batallones), Jagi-Jagi (2 Batallones), Solidaridad de Trabajadores Vascos (1 Batallón), Republicanos (1 Batallón) y sin filiación (7 Batallones). A partir de esta relación se puede establecer una clara preponderancia de la ideología nacionalista jeltzale a la que sigue de cerca los socialistas y continúa en menor proporción los batallones comunistas, republicanos y anarquistas. Aunque con toda probabilidad estas proporciones resultan acertadas, existe una serie de problemas como el establecimiento de la incorporación civil obligatoria a filas, acabando con la voluntariedad que caracterizó a los primeros milicianos, que pueden transmitirnos una visión distorsionada del componente ideológico del Cuerpo de Ejército Vasco. Sin embargo, también se tiene constancia que se permitió a los movilizados elegir el batallón con el que mayor afinidad sentía, atracción que podría ser territorial (los amigos del pueblo) o ideológica.

Xabier Herrero


    Bibliografía

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  • Talón, Vicente (1988): Memoria de la guerra de euzkadi, Plaza y Janes, Barcelona.
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  • Zuñiga, Jorge (2010): Lenguaje e identidad: implicaciones teóricas y prácticas, y su problematización en los Estados latinoamericanos. Ciudad de México.
    Fondos fotográficos

  • Archivo Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo.
  • Archivo Fundación Sabino Arana.
  • Archivo Fundación Sancho el Sabio.
  • Archivo General Militar de Ávila.
  • Biblioteca Nacional de España.
  • Archivo Histórico de Euskadi.
  • Centro Documental de la Memoria Histórica.
  • Fundación Sancho el Sabio.
    Materialidad

  • Archivo de la Sociedad Cultural Amigos de Laguardia.
  • Archivo Documental de la Memoria Histórica.
  • Centro de Interpretación de Eibar.
  • Centro de Interpretación del Cinturón de Hierro.
  • Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica.
  • Colección Privada José Manuel Campesino.
  • Museo Arqueológico, etnográfico e histórico vasco.
  • Museo de la Batalla del Ebro.
  • Museo de la Industria Armera de Eibar.
  • Museo del Ejército de Toledo.
  • Museo Histórico Militar de Burgos.
  • Museo Militar de Valencia.

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Gallegos en los Frentes Guipuzcoanos
(II Parte)

La Batalla por Irún.

Estabilizado el frente, a principios de agosto en la zona del Bidasoa después de los combates acontecidos en Rentería, el coronel Beorlegui considera que es llegado el momento de caer sobre Irún. Para que la población pase de manos, primero debe rebasar las dos líneas defensivas que los republicanos han establecido para detenerlos. La primera barrera la componen los montes Pikoketa, Gorostiaga, Erlaitz y Pagogaña, contando también con las posiciones de Peñas de Aya y Endarlaza. La segunda línea tiene como bastión el monte San Marcial, acompañado de los altos de Elaiza y Zubelzu, así como también con el cuartel de carabineros de Puntza.(1)

Teniente Coronel José Solchaga

Teniente Coronel José Solchaga, Brigadas Navarras
Fotografía en www.euskomedia.org

El 7 de agosto, el teniente coronel José Solchaga, decide que es imperioso eliminar los reductos desde los cuales hostigan la línea de suministros y, de paso, posibilitar la progresión hacia la frontera. Para ello comienza la operación con una acción sorpresa que consigue arrebatar Pikoketa. Seguidamente, la madrugada del 15 de agosto, la columna Ortiz de Zárate asalta Erlaitz y Pagogaña; el combate es feroz y los milicianos gallegos se defienden con unos “cañoncitos” y blindados artesanales(2), posiblemente fabricados en Trintxerpe. En Erlaitz encontramos como jefe de centuria al socialista ferrolano José Suárez Hermida(3), que había llegado en el Arkale. En el ataque participa el regimiento América que debe retirarse con cuantiosas bajas; esa tarde se realiza por segunda vez un asalto, esta vez a cargo de las 2ª y 3ª Cías. del Tercio de Lacar, que se ve coronado por el éxito. Simultáneamente, García Valiño despliega 3.000 hombres ante Peñas de Aya y toma la posición.(4)

A partir de este momento la guerra toma otro rumbo, otro cariz; sobretodo con la llegada de refuerzos del ejército africano y de los primeros aviones y tanques ligeros italianos. Para completar el cerco, ya desde principios de agosto, los cañones del crucero Almirante Cervera, el destructor Velasco y el acorazado España, no dejan de castigar a la población, junto con algunos aviones italianos que bombardean Pasajes, Irún y Hondarribia.

El día 19, los rebeldes reinician la ofensiva castigando el flanco izquierdo republicano, Elaiza y Zubelzu; este sufre la embestida de la columna García Valiño, que consigue desalojar a sus ocupantes. Será por poco tiempo, un contraataque leal echa por tierra el triunfo rebelde. Fracasados estos intentos, la aviación se ensaña con el monte San Marcial, como preludio de los asaltos que no modifican el statu quo.(5)

El 31 amanece con una lluvia de obuses y granadas sobre las posiciones en San Marcial, se persigue el ablandamiento tanto físico como moral de los combatientes. El asalto da comienzo cuando cesa el bombardeo, distribuidas las fuerzas en dos columnas:

  • Columna del coronel Utrilla: 4 Cías. del requeté; 2 Centurias de Falange y 1 Cía. del VII Bon. de Montaña de Flandes.
  • Columna del teniente coronel Los Arcos: 5 Cías. del Regimiento América; 5 Cías del Requeté y la II Bandera del Tercio de la Legión.(6)

El objetivo no es tomado y las fuerzas deben retirarse a los puntos de partida. En la defensa de San Marcial, la Centuria del ferrolano José Suárez Hermida, a buen seguro está exhausta y satisfecha por la exitosa defensa, pero no saben lo que les viene encima.

Milicianos en San Marcial

Milicianos en el monte San Marcial (Gipuzkoa).
Fotografía en www.asociacionrepublicanairunesa.org

Se repite el mismo guión el día 1 de septiembre: los bombardeos se suceden mañana y tarde acompañados de aviones italianos; en uno de los ataques García Valiño es herido y evacuado. Las milicias populares aguantan el chaparrón una vez más.

Al día siguiente nuevamente se repite el bombardeo que precede el avance de la infantería; la refriega se extiende a lo largo de toda la mañana y a las 15 hrs los legionarios ocupan la cumbre de San Marcial.(7) Simultáneamente, tanques italianos desalojan el cuartel de carabineros de Puntza; las milicias se repliegan sobre la ermita donde resisten el embate hasta las primeras sombras de la noche, momento en que los rebeldes consiguen al fin el control del monte.(8)

El 4 de septiembre la República pierde Behobia y el puente Internacional, el cerco sobre Irún es asfixiante y nadie confía en un desenlace venturoso.

El 5 Irún cae en manos de los sublevados, pero todavía se resiste en el puente internacional; por ello, el propio Beorlegui acompaña a una columna de tanques, con el fin de observar la situación e impartir las órdenes pertinentes. Mientras estudia los reductos del enemigo es herido e una pierna. Tras ser atendido con una cura de urgencia, prosigue realizando sus funciones en primera línea; lo que en un principio parece una herida sin importancia, derivará en el fallecimiento del militar a los pocos días.

En la retirada, milicianos anarquistas incendian algunos edificios de la villa, algunas voces en los sectores más conservadores culpan a gallegos y asturianos de los incendios.(9)

En los combates de Irún, José Cadabal Cadabal, afiliado a Avance Marino, es dado por desaparecido(10); otros consiguen llegar a Francia y regresar a territorio republicano, gracias a un tren fletado por el gobierno de León Blum.

La Toma de Donostia.

Las milicias del Frente Popular se repliegan para defender la capital. Se establece la nueva línea defensiva entre el Jaizkibel y el alto de Gaintziruzketa; por el sector de Hernani-Astigarraga se encastilla Santiagomendi. Precisamente, esta última posición es responsabilidad de la CNT, y ésta la pone bajo la batuta de los gallegos de Trintxerpe, comandados por un asturiano, hasta totalizar casi a 50 milicianos de origen galaico en Santiagomendi; algunos de ellos son: Los hermanos Juan y Donato Armental de Corrubedo (A Coruña); Manuel Parada Rosendo de Posmarcos (A Coruña); Juan Miguez Esteiro de Redondela (Pontevedra); o Manuel Cervo Maceda de Viveiro (Lugo).

Civiles vascos evacuados observan los combates y bombardeos en Irún

Civiles vascos evacuados observan los combates y bombardeos en Irún desde la orilla francesa.
Fotografía en http://hendayetxingudi.canalblog.com

La moral se había derrumbado con la pérdida de Irún y el poderío técnico del enemigo era claramente superior al propio; la carencia de medios en el lado republicano era desesperada:

Teníamos orden de permanecer agachados y vigilantes sin disparar ni un solo tiro, porque teníamos poca munición.(11)

La posesión de Santiagomendi se hace vital porque controla unos de los accesos a la capital y además, su captura puede actuar de efecto dominó para el derrumbe del frente en Rentería y la toma de Hernani y Astigarraga.

El 7 de septiembre la columna Los Arcos conquista Gaintzirusketa, enlazando de este modo con sus camaradas en Oiartzun. Como era previsible, cuatro días después, los combates se trasladan a Hernani y Santiago mendi, donde revisten dureza. Será el 12 cuando se tomen al asalto las posiciones guarecidas por los muchachos de Avance Marino. Jesús Carballo testigo excepcional de los combates nos cuenta

“..vimos que desde unos caseríos situados a nuestra derecha, estaban pasando soldados en dirección a la ermita. El jefe ordenó disparar con el alza del fusil a seiscientos metros, (…). Se les veía pasar de uno en uno, y la orden era de disparar cuando se les viera bien porque teníamos poca munición. El asturiano, cogió uno de los morteros y lo instaló por delante del parapeto.” (12)

La Junta de Defensa de San Sebastián convoca una reunión de urgencia, el cariz de los hechos insta a tomar una complicada decisión. La ciudad se ve rodeada por tres cuartas partes; Lezo y Pasajes cañoneadas desde el Jaizkibel, los rebeldes han cortado el suministro de agua y electricidad; se pretende sondear a cada grupo político en la conveniencia de persistir la lucha en la ciudad, con su consecuente destrucción, o evacuarla mientras todavía haya tiempo a Bizkaia, porque el enemigo parece no darse prisa en cortar la carretera a Bilbao.

Finalmente se concluye evacuar de Donostia, de la forma más ordenada posible, a la población. De una población de unos 80.000 habitantes, alrededor de 50.000 donostiarras eligen el destierro(13); los pescadores gallegos ponen a disposición de las autoridades los bous de pesca, para transportar a los miles de evacuados; otros huyen por la carretera con sus enseres personales a pie, en coches, camionetas, en los camiones blindados, autobuses; el abanico es amplio porque los trenes también fueron utilizados como medio de evacuación.

Requetés entrando en Donostia

Requetés entrando en Donostia (Gipuzkoa).
Fotografía en Fondo Pascual Marín de la Fototeka Kutxa

Jesús Carballo, tras sortear diversas vicisitudes, consigue llegar a Pasaia por la noche. Lo recibe una villa silenciosa, desierta y a oscuras. Acude al puerto y constata que la mayor parte de la flota ha zarpado y algunos pescadores de Trintxerpe tratan de hundir un barco en “Punta Cruces“, con el objeto de bloquear la entrada al puerto.(14) El navío en cuestión es el vapor “Jata Mendi“, y los pescadores que se afanan en su hundimiento son pescadores afiliados al sindicato “Alianza Marítima”(15). Jesús Carballo será uno de los últimos milicianos en evacuar Pasaia.

A la mañana siguiente, los pasos de los requetés alteran el silencio reinante, ocupan Pasaia sin resistencia, parece que todos se han ido.

“Trintxerpe, cuando las tropas de Franco, al frente de Beorlegui, entraron, se fue toda la gente y también se llevaron todos los barcos. Sólo quedó un barco en construcción que lo estábamos haciendo nosotros. Por la calle sólo se oía el maullar de los gatos que salían a los balcones. El hecho de que dejen Trintxerpe hay que tener en cuenta que era un foco de CNT – FAI, tipo comunistoide, y de allí la huída. Con el tiempo fueron regresando.” (16)

A su paso, las milicias en retirada van volando los puentes para dificultar la marcha del enemigo que le pisa los talones. En las alturas próximas a Eibar se establecerá el nuevo frente a principios de octubre. Agotadas las fuerzas tras los combates en el Kalamua y sus inmediaciones, el sector se estabiliza hasta el año próximo.

El éxodo de guipuzcoanos es continuo y pronto supondrán un serio problema para el naciente Gobierno de Euzkadi.

Sergio Balchada


(1) Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
(2) Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
(3) Información facilitada al autor por el investigador gallego Dionisio Pereira.
(4) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(5) Ibídem.
(6) Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
(7) Ibídem.
(8) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(9) Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
(10) Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
(11) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(12) Ibídem.
(13) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(14) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(15) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(16) Ibídem.


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  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras Fuentes

  • Testimonio de Mateo Balbuena en entrevista realizada en su domicilio el día 3/06/2010.
  • Periódico “Frente Popular”.
  • Archivo Irargi.

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Gallegos en los Frentes Guipuzcoanos
(I Parte)

En artículos anteriores publicados, pudimos ser testigos de los combates urbanos que tuvieron lugar en el mes de julio de 1936 en la capital donostiarra, conducentes a frenar a los sediciosos que se habían alzado en la ciudad. En dichos combates participaron en primera línea numerosos gallegos anarquistas, muchos de ellos integrantes del sindicato trintxerpetarra de la CNT Avance Marino.

Una vez sofocada la intentona en la ciudad, los esfuerzos se encaminaron a detener a las fuerzas del requeté carlista que, divididas en tres columnas, llegaban de Navarra con la intención de dominar la provincia y sobre todo, hacerse con Donostia.

Colaboración de Avance Marino en el Esfuerzo de Retaguardia.

El entusiasmo por las victorias obtenidas propició que los sindicatos ganaran prestigio y hasta sus sedes se acercase la ciudadanía para dirimir los problemas más cotidianos. En la provincia nacen tres Juntas de Defensa con “jurisprudencia” en determinado territorio, cada una de diferente signo político. Así tenemos una en Eibar de claro signo socialista, otra en Azpeitia bajo la batuta del PNV y una tercera en Donostia presidida por el socialista Miguel Amilibia y donde conviven las diferentes sensibilidades leales al gobierno republicano.

Milicianos de Pasaia

Milicianos de Pasaia antes de salir hacia el frente.
Fotografía en http://www.antxo.com/

En Pasaia también se crea una Junta de Defensa con cuatro comisarías: Orden Público, Guerra, Finanzas y Abastos. La CNT, con protagonismo de Avance Marino, controlará las comisarías de Guerra y Orden Público. El sindicato moviliza enseguida a sus afiliados y simpatizantes en cuadrillas de trabajo que intentan paliar las necesidades básicas de la población. Como primera medida se coordinan turnos de trabajo de 30 hombres con la tarea de repartir el bacalao estibado en los almacenes de la PYSBE, lugar en el que permanecían debido a la huelga que desde mayo mantenían los trabajadores del mar. Colectivizan la flota pesquera en ausencia de los armadores, cuadrillas de marineros se dedican a la puesta a punto de navíos y aperos de pesca; luego estos mismos bous saldrán a faenar, las capturas son entregadas a los hospitales y comedores populares. Como receptor de los fusiles obtenidos en los cuarteles, se encargará de armar a las partidas de milicianos que marchan al frente. Además de armarlos, hacen entrega al miliciano de sus correspondientes cartucheras y correaje, manta, toalla y buzo azul(1).

Los testimonios que Xavier Portugal recoge del padre Gelasio Aramburu en su obra(2), nos aclaran como era el día a día en Pasaia bajo la autoridad de los anarquistas gallegos; afirma el sacerdote que el templo continuó abierto al culto con toda normalidad, el padre caminaba en sotana por las calles sin temor a represalias, asevera también que no cometieron asesinatos ni atropellos. La única cosa que desaprueba es que “blasfemaban horriblemente”.

El periódico Frente Popular se hace eco de la labor desarrollada por los marineros gallegos bajo un sonoro titular: Cómo cooperan los entusiastas pescadores de Trincherpe a la obra común.

“Esta sufrida gente de mar ha sido la primera que se ha puesto en plan de lucha. Acudieron a la capital en cuanto tuvieron noticia de que su presencia era necesaria,.
Hicieron otros trabajos de metalurgia a los que no se habían dedicado nunca. (…).
Por otra parte, dos parejas de pesca salen a la mar con objeto de procurar pescado para los hospitales de sangre y enfermos, así como para los compañeros que lo necesitan.
Otros dos turnos de treinta hombres trabajan e los barcos de la “Pysbe” descargando el bacalao almacenado en las bodegas. (…).” (3)

Con la ciudad bajo control, ahora la atención se dirige a las columnas navarras que avanzan por la provincia. El doble esfuerzo de organizar de la nada un ejército carente de disciplina y en ocasiones de lo más básico, junto con el abastecimiento y ordenación de la retaguardia después de resquebrajarse el poder republicano, supuso un esfuerzo titánico para la recién creada Junta de Defensa.

La presencia de milicianos gallegos en los diferentes frentes abiertos en la provincia es notoria en Rentería, Peñas de Aya y Erlaitz, así como también en la defensa de Irún. La importancia demográfica del sindicato Avance Marino, junto con el carácter revolucionario del que venían haciendo gala sus afiliados, lo situaron como principal apoyo de la CNT en la lucha. Se confiaba en su capacidad y en la valía de sus hombres. La organización anarquista será la última en encuadrar a sus afiliados y simpatizantes en milicias propiamente dichas:

La CNT dándose perfecta cuenta de lo que las determinadas circunstancias del momento, e reunión de Comités y delegados de los pueblos de la provincia, ha estimado, con absoluta unanimidad, la imperiosa necesidad de unificar la acción de todas las actividades guerreras de cuantos confederados y simpatizantes estén dispuestos a luchar bajo las siglas de la CNT. (…) A este respecto se ha nombrado un Comité de Alistamiento y Control al objeto de constituir rápidamente las milicias de la CNT.(4)

En los listados confeccionados por la CNT gipuzkoana, encontramos una relación de gallegos afincados en Pasaia que combatieron en la provincia; sirvan como pequeño ejemplo: Ricardo Pastoriza Cao y Manuel Recamán Recamán (ambos de Marín, Pontevedra), Juan García Cambeiro y Juan Maneiro Folgar (ambos de Ribeira, A Coruña), Francisco Caamaño Fernández (A Pobra do Caramiñal, A Coruña), o José Creo Mayo (Tal, Muros, A Coruña).(5)

Según estimaciones vertidas por Manuel Chiapuso, el sindicato Avance Marino contaba al inicio de la sublevación con los “gallegos de Pasajes” (6), que rondaban los “dos mil y pico afiliados” (7).

A este contingente hay que añadir, como ya se ha dicho con anterioridad, los compatriotas huidos de Galicia por vía marítima. Además de los dos pesqueros mencionados, tenemos también noticia de la huída de un bonitero, el Arkale, que la noche del 23 de julio sale del puerto de Cariño (A Coruña) con 38 hombres a bordo: cuadros relevantes del SIP de Cariño, cenetistas de la comarca y socialistas de O Ferrol (A Coruña). Son los hermanos José, Manuel y Vicente Pita Armada, este último secretario del sindicato de pescadores; José Suárez Hermida, secretario de la Federación Coruñesa del PSOE, junto con su paisano y camarada el maestro Marcial Fernández; el líder de la CNT de Viveiro (Lugo), Manuel Rodríguez, O Roxo de Viveiro(8).

Arriban a Saint Nazaire 36 horas después de haber zarpado; son acogidos con los brazos abiertos y será un sindicato local el que se ocupe de su manutención; en agradecimiento a las atenciones dispensadas y en un gran gesto de solidaridad, ofrecen los 2.500 kgs de bonito que guardan en las bodegas, a un hospicio y a los trabajadores del astillero que llevan en huelga desde finales de junio(9). El 1 de agosto entran a territorio republicano por Hendaya para engrosar las milicias populares.

Requetés desfilando en Pamplona

Requetés desfilando en Pamplona camino a los frentes, el 19 de julio de 1936.
Fotografía en http://premindeiruna.blogspot.com.es/

El 19 de julio se produce en Navarra el alzamiento, las milicias del Requeté apenas se topan con oposición y ya ese mismo día parten columnas a los límites con Gipuzkoa. Tres son las columnas que parten de Pamplona siguiendo los pasos naturales; el coronel Beorlegui comanda una de estas columnas, en origen, su misión principal es auxiliar a los rebeldes donostiarras. La rendición de los cuarteles dará al traste con el cometido, pero abre la puerta para que los rebeldes fijen su atención en el cierre de la frontera, los esfuerzos de Beorlegui se encaminarán a conseguirlo.

El 20 de julio el capitán Cabello llega a Bera de Bidasoa, se hace con el control de la villa fácilmente y aguarda la venida de su relevo: El coronel Beorlegui. Será esta columna la que libre los combates contra milicianos de origen gallego y de la que nos interesa seguir el itinerario. Beorlegui tiene instrucciones de tomar Irún y cerrar la frontera y tomar también la capital de provincia. El cierre de la frontera complicaría mucho la situación de los republicanos, el peligro del aislamiento era realmente serio.

Para ello, en primera instancia avanza hacia el puente de Endarlaza, que lo colocaría a las puertas de Irún; se encuentra éste volado y decide volver sobre sus pasos para tomar el puerto de Arritxulegi(10), rodeando así las Peñas de Aya para caer sobre Oiartzun.

El 23 de julio, Beorlegui ataca Oiartzun defendida por 250 guardias civiles, 70 carabineros y un número indeterminado de milicianos(11), entre los que podría haber algunos de origen gallego. El militar cuenta con escasas fuerzas y, a pesar del éxito inicial con la conquista del barrio de Alcívar, la superioridad numérica del enemigo le obliga a hacerse fuerte en una loma cercana y es aislado de su línea de suministros.

El sitio transcurre sin cambios hasta el 26, cuando la columna del coronel Joaquín Ortiz de Zárate acude en auxilio de los requetés y consiguen además que los republicanos se retiren hacia Rentería.(12)

En Rentería, Pérez Garmendia se hace cargo de la defensa y establece ésta en el barrio de Ugaldetxo, ya que desde sus caseríos controla la carretera de Oiartzun; también sitúa una ametralladora en el campanario de la iglesia. Los milicianos toman posiciones en los caseríos, entre ellos hay un grupo de gallegos pasaitarras.(13)

Los requetés son rechazados en primera instancia y se repliegan a posiciones próximas al núcleo urbano; a mediodía comienza el ataque. Sobre el campo se despliegan la 1ª Cía. de Guías de Navarra al mando del capitán Villanova, la Cía. Morlán de Escopeteros de Lacar y la Cía. del teniente García del Pino.(14)

El avance es lento, condicionado por la ametralladora del campanario y la resistencia que ofrecen los leales; inexorablemente, se van imponiendo los navarros y ocupan el barrio de Las Agustinas avanzando hacia el puente de Santa Clara. Llegados a este punto, los requetés dudan si cruzar el puente, creen posible que vayan camino de una celada. En el ínterin hace aparición el “Tren Blindado” y consigue hacerlos retroceder con algunas bajas vistas, refugiándose en el convento de Las Agustinas y en algunos caseríos, donde son arrinconados por la citada ametralladora emplazada en el campanario(15), uno de estos caseríos es el de Lecumberri. Con la llegada de la anochecida los combates van decayendo en intensidad, reduciéndose al intermitente paqueo entre posiciones.

Las milicias leales al gobierno montan un puesto avanzado en una casa próxima al convento, donde se guarecen los navarros, conocida como Elizegi. El turno de guardia corre a cargo de un grupo de carabineros, un puñado de anarquistas de Trintxerpe y tres muchachos nacionalistas entre los que se encuentra Koldo Mitxelena. Estos muchachos, por ser vecinos de Rentería, saben que en la casa existe un oratorio perteneciente al confesor de la familia, pero finalmente es hallado y saqueado por los anarquistas:

Aparecieron revestidos de sotanas y capas pluviales, esgrimiendo hisopos e incensarios. Después de largos debates sobre la tolerancia cuando la necesidad es virtud depusieron por fin los bagajes.(16)

Para aquellos muchachos, debió suponer un verdadero sacrilegio la frivolidad de la que probablemente hicieron gala los milicianos, pero no dejaban de ser sus aliados en la lucha contra los alzados.

El 28 de julio, milicianos procedentes de Donostia traen la noticia de la rendición de los militares; una partida de milicianos gallegos esgrime fusiles del botín obtenido en los cuarteles. El entusiasmo se desborda, enciende la mecha de la moral de los combatientes que se lanzan en tromba contra las posiciones defendidas por los requetés. Estos abandonan las posiciones dejando atrás a seis heridos que son rematados en sus lechos, un nuevo episodio de la “justicia caliente”. En el transcurso de los combates fallece el comandante Augusto Pérez Garmendia.

La acción sobre Peñas de Aya.

Estabilizado el frente en Rentería a finales de julio, el peligro sobre la villa es todavía grande. Félix Liquiniano, histórico de la CNT donostiarra, concibe un plan por el cual acometer al enemigo por retaguardia y al mismo tiempo hostigar su línea de suministros. Consultadas las autoridades militares, que ven viable la iniciativa, se arma a una partida de 100 pescadores gallegos a los que se suman más milicianos donostiarras(17). En el batzoki de Irún solicitan el concurso de algún mendigozaile que les guíe por las trochas del monte, lamentablemente no llegan a un entendimiento y no consiguen el guía deseado. Aún así la operación continua en marcha y esa noche pernoctan en unas escuelas; a las 4 de las mañana parte un convoy compuesto por 3 coches y 10 camiones en un ambiente de euforia y camaradería:

Milicianos en Alegia

Milicianos en Alegia (Gipuzkoa).
Fotografía en http://vehiculosblindadosdelaguerracivil
.blogspot.com.es/

Donostiarras y gallegos simpatizaron rápidamente. El mismo ideal les unía.(18)

La comitiva es cañoneada desde el monte Arkale por fuerzas del Requeté bajo las órdenes de García del Pino, que lo habían ocupado el pasado día 28. La columna no sufre contratiempo alguno y consigue cruzar, de hecho serán los últimos vehículos en cruzar la carretera de Donostia-Irún.

Una vez dejan los vehículos, una partida de milicianos gallegos se destaca como avanzadilla, topándose con el teniente de carabineros Ortega, que había desplegado a sus hombres en las proximidades de Peñas de Aya(19). Más tarde al grueso de la columna le proporcionará un guía y una ametralladora.

Pronto, la excursión pasa factura a los marineros gallegos, poco habituados a caminatas por los vericuetos del monte; además hay que añadir que calzan katiuskas. Quejas, bufidos y juramentos en su idioma natal acompañan cada trecho.

Se decide dividir la avanzadilla en dos grupos para abarcar más terreno; uno de estos grupos llega a la ermita de San Antón, que permanece ocupada por fuerzas del Requeté; después de un intercambio de disparos los milicianos se retiran ante la llegada de refuerzos enemigos. El otro grupo ha tenido más fortuna, traen a unos requetés a los que han sorprendido en tareas de batida. Los prisioneros son conducidos a Pasaia para ser interrogados en los locales de Avance Marino. Así averiguan que ruta utiliza el enemigo para abastecer a las columnas que combaten en Oiartzun.

Ocupadas las Peñas de Aya y las alturas de Pikoketa y Pagogaña, enseguida los milicianos arriman el hombro para cavar trincheras y levantar parapetos. Al día siguiente se realiza una descubierta en dirección Oiartzun y en el paso de Arritxelugi descubren la reata de mulos que suministran víveres y municiones a Beorlegui. Se toma la determinación de preparar una emboscada, para lo cual, una partida intenta cruzar al otro lado de la trocha dando un rodeo, encontrando en el camino un caserío ocupado por los requetés que tirotean a los milicianos; a su vez la otra parte de la partida hace lo propio sobre la reata de mulos. Ésta es dispersada y los milicianos gallegos se hacen con cinco mulas como botín.

La segunda noche al raso es demasiado para los gallegos trintxerpetarras, deciden abandonar las posiciones y regresar llevándose consigo los fusiles. Se les intenta convencer de lo contrario pero no hay nada que hacer; afortunadamente se consigue contactar con el secretario de Avance Marino, Juan Varela, para que devuelvan las armas y así poder enviar hombres que cubran el hueco.

Se conforma de este modo, la primera línea defensiva para hacer frente a las columnas navarras. Apoyándose en Endarlaza por un lado y continuando por las alturas de Pagogaña, Pikoketa, Peñas de Aya y el monte Erlaitz, cuya cumbre alberga las ruinas de un pequeño fuerte que había prestado sus servicios en la última guerra carlista. Desde el fuerte se hostiga la línea de suministros que cubre la ruta Lesaka-Oiartzun(20), donde se han emplazado unos cañones. En Pikoketa se emplaza una ametralladora en un caserío con escasa guarnición.

Sergio Balchada


(1) Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
(2) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(3) Frente Popular, 1/08/1936.
(4) Frente Popular, 17/08/1936.
(5) Control de Milicias de la CNT.
(6) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
(7) Ibídem.
(8) Los entresijos de la huída del Arkale en Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(9) Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
(10) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(11) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(12) La columna de Ortiz de Zárate estaba compuesta por las siguientes fuerzas: El tercio de Lacar: Cía. Gil de Arévalo, Cía. Ferriz, Cía. Morlán (Escopeteros de Lacar); Una Cía. del Regimiento América; una sección de Ametralladoras y otra de Morteros; más algunas piezas de artillería. En Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(13) Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
(14) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
(15) Estévez, Xosé; Otaegui, Marta. Protagonistas de la Historia Vasca (1923-1950). Ciclo de mesas abiertas 21-31 de mayo de 1984. San Sebastián, 1985.
(16) Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
(17) Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007. Los donostiarras estaban capitaneados por Liquiniano y Rivera.
(18) Chiapuso, Luis Mª; Jiménez de Aberasturi, Manuel. Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. San Sebastián, 2009.
(19) Jiménez de Aberasturi, J.C.; Luis Mª. Crónica de la Guerra en el Norte (1936-1937). San Sebastián, 2003.
(20) Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.


    Bibliografía

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  • Azurki, Aitor. Maizales Bajo la Lluvia. Testimonios de los últimos Gudaris y Milicianos de la Guerra Civil en Euskadi. Irún, 2011.
  • Baroja, Pío. La Guerra Civil en la Frontera. Memorias VIII, Madrid, 2005.
  • Barruso Barés, Pedro. Verano y Revolución. La Guerra Civil en Guipúzcoa. Donostia, 1996.
  • Barruso Barés, Pedro. Violencia Política y Represión durante la Guerra Civil y el primer Franquismo (1936-1945). San Sebastián, 2005.
  • Carballo Quiroga, Jesús. Memorias. Inéditas.
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  • Ibarzabal, Eugenio. Koldo Mitxelena. Donostia, 2001.
  • Iparragirre, Pilar. Félix Likiniano. Miliciano de la Libertad. Tafalla, 1994.
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  • Jiménez de Aberasturi, J.C. (Dir.). Historia de Rentería. Ayto. de Rentería, 1996.
  • Jiménez de Aberasturi, J. C.; Luis Mª ; Juan Carlos. La Guerra en Euskadi. 1936-1937. Editorial Txertoa, 2007.
  • Martínez Bande, José Manuel. Nueve meses de guerra en el norte. En Monografías de la guerra de España, nº4. Madrid, 1980.
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  • Pereira, Dionisio. El Trintxerpe Republicano: Génesis de la Denominada “Quinta Provincia Gallega”. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco, nº5, pp. 737-743. Donostia, 2006.
  • Pereira, Dionisio. Loita de Clases e Represión Franquista no Mar (1864-1939). Vigo, 2010.
  • Pereira, Dionisio; Fernández, Eliseo. O Movemento Libertario en Galiza. (1936-1976). Vigo, 2006.
  • Portugal Arteaga, Xavier. Pasaia 1931-1939. La Memoria de los Vencidos. Pasaia, 2007.
  • Tabernilla, Guillermo; Lezamiz, Julen. Cecilia G. De Guilarte, Reporter de la CNT. Bilbao, 2007.
  • Talón, Vicente (Dir.). Vizcaya, Guipúzcoa, Álava. La Hora de la Verdad. En Memoria de la Guerra en Euzkadi, nº13; extras Defensa, Nº 39. Madrid, 1978.
    Otras fuentes

  • Testimonio de Mateo Balbuena en entrevista realizada en su domicilio el día 3/06/2010.
  • Periódico “Frente Popular”.
  • Archivo Irargi.

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