Batallón Rakosi, Brigadas Internacionales

El batallón Mathias Rakosi fue creado en abril de 1937 y estaba compuesto mayoritariamente por voluntarios húngaros. No fue encuadrado inicialmente en ninguna Brigada Internacional, mientras combatía durante la ofensiva republicana de Huesca.
A finales de mayo del 37 pasó a formar parte de la recién contituída 150ª Brigada Internacional.
Participó en julio en la Batalla de Brunete, encuadrado ya en la XIII Brigada Internacional. Allí junto al resto de la Brigada, no tuvo una gran actuación en los combates, pero sufrió numerosas bajas, quedando muy maltrecho al finalizar las operaciones en la zona. En el transcurso de esta batalla, debido a la dureza de la lucha y a las pérdidas sufridas, grupos de brigadistas se retiraron del frente sin autorización de sus mandos. La XIII Brigada Internacional fue disuelta para, renovada en sus mandos, volverla a reconstituir de nuevo.
La nueva XIII Brigada Internacional renació, el 4 de agosto, con los batallones Dombrowski, Palafox y Rakosi. Y el 25 de ese mes toda la Brigada, y con ella el Rakosi, volvió al frente de batalla en Belchite. Tras avanzar hasta estar a solo 4 kilómetros de Zaragoza, fue parada por los contraataques del bando sublevado. Tras tres días resistiendo en terreno llano y sin protecciones la Brigada fue diezmada de nuevo. En octubre entró debilitado de nuevo en combate y fracasando de nuevo la operación fue retirado para reorganizarse.
A principios de febrero de 1938 se desplazó a Extremadura para intervenir en la ofensiva de Sierras Quemadas, que acabó en otro fracaso.
El Rakosi fue nuevamente trasladado, junto al resto de la Brigada, al frente de Aragón en marzo del 38. Allí intentó contener el avance sublevado que rompió el frente en Belchite. Sin conseguirlo, tuvo que retirarse hasta Alcañiz. Desde allí fue posicionado para defender Calpe, donde de nuevo se le ordenaba resistir. Allí fue practicamente aniquilada toda la Brigada.
Retirado del frente y sin tiempo para reorganizarse fue envíado a defender Lérida. Ofreció una férrea resistencia pero no pudieron evitar la caida de la ciudad.
El 25 de julio, intervino en la Batalla del Ebro, cruzando el río en vanguardia por Ascó. Participó en muy duros combates hasta el 22 de septiembre, en que toda la Brigada fue relevada de sus posiciones cumpliendo la orden del gobierno republicano de retirar del frente a los combatientes extranjeros. El 25 de septiembre se ordenó la disolución de todas las Brigadas Internacionales.
Muchas de las tropas Internacionales no acataron dicha orden y continuaron combatiendo en la guerra ante la imposibilidad de regresar a sus países. Ese fue el caso del Batallón Rakosi, el que, junto al Dombrowski, resucita a la XIII Brigada Internacional el 23 de enero de 1939 en La Garriga. La nueva Brigada intentó presentar resistencia en Cassá de la Selva, durante dos días, pero ya era inútil. La retirada llevó a la XIII Brigada Internacional a Gerona y, el 7 de febrero sus restos cruzaban la frontera por El Pertús.


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