La guerra en Euskadi.

Trascendentales revelaciones de unos testigos de excepción acerca de la guerra del 36 en el País Vasco

La guerra en Euskadi
Luis María y Juan Carlos Jiménez de Aberásturi
Plaza & Janés, 1978

Luis María y Juan Carlos Jiménez de Aberásturi, autores de «La guerra en Euskadi», nos ofrecen un impresionante abanico de datos y hechos completamente desconocidos por el gran público, acerca de cómo se desarrolló la guerra del 36 en el País Vasco. Buscando los testimonios personales de los que, desde distintas posiciones, desempeñaron un papel significativo en dicha contienda, los autores han intentado dar un panorama lo más exacto posible de aquella realidad, contradictoria y compleja y tan difícil de encerrar en unos cuantos tópicos o interpretaciones míticas. Han tenido que recurrir a menudo a desempeñar el papel de “abogados del diablo”, con el fin de que los entrevistados intentaran resolver sobre la marcha las evidentes contradicciones de las distintas versiones de los hechos, como, por ejemplo, el famoso Pacto de Santoña, la utilidad o ineficacia del Cinturón de Hierro, el bombardeo de Guernica… hechos todos de trascendental importancia y sobre los cuales no siempre concuerdan las opiniones registradas en el libro.

Ir al listado alfabético

Crónica X Recreación Histórica de la Batalla del Ebro, “Memorial Enric Jara”

Me llamo Cándido y pertenezco al 903º batallón de la 226 Brigada Mixta. Estoy escribiendo desde una trinchera a la luz de un pequeño farol encubierto para no delatarme al enemigo. Quiero contar brevemente lo que he vivido hoy.
Hemos llegado Divisiones de muchos puntos de la España leal con la misión de cambiar el rumbo de la guerra. Se trata de posicionarse en la margen derecha del rio Ebro. Antes de la operación, el comisario nos ha estado aleccionando sobre la importancia que para la España republicana significaba la operación que íbamos a ejecutar: nada menos que cruzar el Ebro y sorprender a las tropas rebeldes que se encontraban al otro lado del rio.
Tras la arenga, nos dirigimos al borde del agua donde nos hemos ido embarcando en unos inestables botes, remando con suavidad para no delatarnos, íbamos aproximándonos a la orilla opuesta. Las caras de mis camaradas reflejaban la angustia del momento, no solo por el hecho de entrar en combate, sino porque muchos de ellos no sabían nadar, entrando en pánico cada vez que el bote se bamboleaba más de lo normal.
Llegados a los cañaverales, comenzamos a distribuirnos entre los arbustos y árboles de la ribera; mientras, unos compañeros se deshacían de los centinelas pasándoles a cuchillo por sorpresa. Un miliciano que estaba junto a mí me comentaba que los que cortaban el cuello eran hombres de campo acostumbrados a degollar cerdos y ovejas.
Tras esto, avanzamos hasta una primera línea de trincheras, llamada Punta Quemada, pero fuimos descubiertos por el enemigo entablando combate. Los que ocupaban las trincheras parecían regulares y nos freían a morterazos y granadas consiguiendo detener nuestro avance. Malamente, nos acomodamos en el terreno para intentar un nuevo asalto más tarde.
Al de unas horas apareció la aviación con la intención de ablandar las posiciones enemigas y debilitar su defensa. Cuando acabó su trabajo salimos nuevamente a intentar desalojar a los fascistas de sus posiciones. El combate fue duro, hubo intercambio de disparos y las granadas volaban alrededor nuestro provocando multitud de bajas entre nuestras filas. Al final, llegó la orden de asalto, iba con el pánico en el cuerpo, no sabiendo lo que me deparaba esa cuesta final, mientras disparaba mi fusil y me arrastraba por el polvo. Cuando salté a la trinchera veía entre el humo multitud de cadáveres y unos pocos soldados ofreciendo resistencia a nuestra tropa. Al poco rato vi ondear la bandera republicana en la posición… ¡Habíamos ganado!
Ahora, en la serenidad de la noche, viendo los cuerpos agotados y heridos de mis camaradas, pienso si este triunfo será como dice nuestro comisario, el inicio del camino de la Republica hacia la victoria. Cuando veo los rostros cansados y la mirada triste de mis compañeros pese al éxito obtenido, me invade una profunda congoja. El tiempo nos llevará a la gloria o nos sumergirá en el infierno.

Plácido Ugarte

Ir a Eventos

Crónica Homenaje a Baltasar Delgado “Tarín” en Txibiarte

La tarde del pasado día 15 de julio, en el monte Txibiarte (Amurrio, Araba), se llevó a cabo un sencillo pero sentido homenaje al miliciano Baltasar Delgado “Tarín”. Precisamente fue herido en este monte en diciembre de 1936, en los ataques que finalmente conquistaron para la República los montes Txibiarte y Sobrehayas, encuadrado en el batallón UGT Nº3 “González Peña”. Una pequeña representación de Lubakikoak Elkartea participó en el evento, gracias a la invitación de los organizadores Burdin Hesia Ugaon-El Cinturon de Hierro en Miraballes y Grupo de Recreación Frentes de Euzkadi.
Iñaki García Uribe, de Burdin Hesia Ugaon-El Cinturon de Hierro en Miraballes, fue el maestro de ceremonias acompañado de la alcaldesa de Amurrio, Josune Irabien, y del miliciano, con la friolera de 104 años, Mateo Balbuena que llegó a ser teniente del batallón comunista Leandro Carro.
Después de las consabidas palabras recordando acerca del combatiente socialista y, por extensión, a todos aquellos luchadores que por la libertad lo empeñaron todo, incluso la vida, miembros de la asociación Frentes de Euzkadi y de Lubakikoak, ataviados como milicianos socialistas de entonces y recreando a una escuadra del batallón González Peña, hicieron los honores y realizaron unas salvas en honor del finado.
Al finalizar los actos, el público allí congregado pudo disfrutar de una merendola y de buena conversación. Agradecer una vez más la invitación cursada tanto por Frentes de Euzkadi como por Burdin hesia Ugaon-El Cinturon de Hierro en Miraballes. Salud!!

Sergio Balchada

Ir a Eventos

Ruta posiciones defensivas de Las Tetas.
Serra d’Espadà (Castelló)

Posiciones defensivas de Las Tetas en la Serra d'Espadà - 00

Posiciones defensivas de Las Tetas.
Serra d’Espadà (Castelló)

Sierra de Espadán, julio de 1938. En plena ofensiva del Levante por parte sublevada, se encuentra la última línea de defensa republicana para proteger la provincia de Valencia y la misma capital, sede, desde noviembre de 1936, del gobierno de la Segunda República Española. Es la llamada Línea XYZ, que se ubica entre los límites de ambas provincias, en un terreno montañoso y agreste, de cimas secas y abrasadas por el sol en esta época del año. En pleno centro del macizo y formando parte de la línea defensiva se encuentran dos cotas de 871 y 875 metros de altura conocidas, por sus formas, con el nombre de “Las Tetas” o “Las Gemelas”.
Las tropas republicanas allí apostadas tienen ordenes de no retroceder, de no abandonar sus posiciones; dichas órdenes del gobierno de Valencia, a través de un Informe redactado por el Jefe de Estado Mayor del Grupo de Ejércitos y enviado a las tropas el 9 de julio de 1938, son claras: “defender a toda costa las posiciones que se les confían, sin pensar en repliegue de ninguna clase, teniendo en cuenta que su resistencia ha de permitir al Ejército de Levante retirarse al amparo de la línea, con lo que dispondrá del tiempo necesario para reorganizar sus Unidades desgastadas”.
Pero a su vez, la toma de estas colinas supone, para el mando sublevado, una de las claves para la posesión total de la sierra y con ello, una puerta abierta hacia la conquista de Valencia. En pleno avance que parece imparable, los sublevados piensan que aquí tampoco serán detenidos. Pero aquí, la resistencia republicana además de ser feroz es efectiva y el avance para las tropas de Franco va a resultar inviable.
Con todo esto, el 10 de julio de 1938 comienza el ataque sublevado con el objetivo de tomar ambas posiciones. Las tropas en el sector son las pertenecientes al Destacamento de Enlace, a cuyo mando se encuentra el teniente coronel García Valiño. El Tercio de Lácar, con el apoyo del Tercio de Montejurra, intentan el asalto de las posiciones republicanas en tres ocasiones. Son rechazados cada vez contando con numerosas bajas al final del día. Hasta el día 18 no se realiza un nuevo intento de asalto por parte del bando sublevado tras concentrar un mayor número de tropas. En esta ocasión, al final del día se ha conseguido tomar una de las dos Tetas, a casi tiro de piedra de la otra.
Esa misma noche del 18 al 19 de julio, el bando republicano lanza una serie de contrataques para recuperar la posición perdida. Estos asaltos los realizan las brigadas mixtas 129 y 207, que defienden la zona y que forman parte del Cuerpo de Ejército A, mandado por el coronel Güemes. En estos asaltos se llega al combate cuerpo a cuerpo por la cima. Al final, las tropas republicanas son rechazadas por la 5ª Bandera de la Legión y el 2º Batallón de San Marcial, apostados en la posición.
Los combates se prolongan durante varios días más, con nuevos intentos por parte republicana de recuperar el terreno perdido en los que se llega de nuevo a los combates cuerpo a cuerpo en la misma cumbre, y durísimos ataques contra las defensas republicanas, por parte sublevada, pero todos ellos fueron repelidos y solo siguieron causando gran número de bajas en ambos bandos.
A partir del día 25 de julio los ataques sublevados empezaron a ser menores hasta casi desaparecer. El gobierno de la República había lanzado la ofensiva del Ebro, con la que se buscaba liberar presión de este frente e intentar volver a unir el terrirorio republicano reciéntemente partido en dos, con la llegada del ejército sublevado al Mediterráneo en Vinaroz. Por este motivo importantes fuerzas del bando sublevado fueron desplazadas a ese sector.
Todavía durante el mes de agosto se vuelven a registrar nuevos intentos republicanos por recuperar la cota perdida, pero también son rechazados.
Tras estos últimos combates, el frente quedó estabilizado en toda esta zona, ocupando cada bando una de las colinas hasta el final de la guerra. Las tropas sublevadas se encontraban detenidas a unos 50 kilómetros de Valencia.

Las posiciones de Las Tetas se encuentran en la Sierra de Espadán, al sur de la provincia de Castelló, en la Comunidad de Valencia. A medio camino de la carretera entre las localidades de Algimia de Almonacid y Alcudia de Veo, existe un pequeño aparcamiento desde donde se accede a ‘La Nevera’. Al otro lado de la carretera sale una pista que asciende la ladera del monte(imagen 1) y que tomaremos hasta una bifurcación en la que hay un letrero de madera indicando el camino al pico de La Rápita(imágenes 2 y 3), el cual sale a la izquierda y el que seguiremos. Un trecho más adelante llegaremos a otra bifurcación que también tomaremos a la izquierda. Siguiendo en esta dirección, encontraremos más adelante, a mano derecha, un camino de acceso a una casa visible a simple vista(imagen 4). Dejando la casa a mano izquierda tomamos el camino que asciende por al lado de esta(imagen 5), el cual nos va a conducir ya hasta la primera Teta. La senda es empinada y nos conduce hasta la cima de La Teta que permaneció en manos republicanas, en la cual no hay ninguna fortificación y desde la que ya se observa a escasa distancia La Teta del bando sublevado. Seguiremos el camino que desde aquí desciende a un cercano collado entre ambas colinas. Continuando la marcha deberemos estar pendientes para tomar una pequeña senda, a mano derecha, que asciende, por una pendiente también bastante empinada, hacia la segunda Teta(imagen 6). Esta es la que fue tomada y mantenida del lado sublevado y que se fortificó debido a la vulnerabilidad a la que estaba sometida bajo el fuego republicano.
Desde el principio de la ruta, este camino está marcado con los colores de señalización de senderos blanco y amarillo (sendero de pequeño recorrido), hasta la última bifurcación que sube a la segunda Teta.
Como curiosidad se puede observar, en el techo de uno de los búnkeres de La Teta sublevada, la inscripción realizada por alguno de sus constructores que, con gran ironía reza: “Viva la muerte a los 95 años”.

Dani García

Más información sobre esta ruta aquí.


Ir a Rutas y Visitas

La guerra como aventura.

La Legión Cóndor en la Guerra Civil Española 1936-1939

La guerra como aventura
Stefanie Schüler-Springorum
Alianza Editorial, 2014

La intervención de la Legión Cóndor en la Guerra Civil española fue crucial en la victoria de Franco. Los pilotos alemanes participaban es casi todas las batallas importantes llevando a cabo la primera guerra aérea contra la población civil de un país europeo. La autora no solo se detiene en operaciones de tanta relevancia simbólica como los bombardeos de Durango o Guernica sino que nos habla también de los crímenes de guerra cometidos contra pueblos como Bujalance, en Andalucía, o Granollers, en Cataluña.
Pero ¿cómo lo vivieron los pilotos mismos? ¿De dónde vinieron, cual era su trasfondo social y familiar, sus aspiraciones y experiencias en esta guerra no-declarada? ¿Cómo percibían la realidad que se les presentaba en las tierras españolas, qué imagen tenían de sus amigos y enemigos, cómo vivieron la lucha aérea y qué pensaban de las destrucciones y de la represión franquista? Sobre todo nos cuenta cómo vivieron la “aventura española” los voluntarios de la Luftwaffe.
“Hace sesenta años recibimos una visita inesperada en Gernika. Muchos de nosotros éramos aún niños, y vinieron hombres de un país extranjero que no nos conocían y a los que no conocíamos. Ni siquiera nos odiaban, porque no les habíamos hecho nada, pero tampoco nos veían como éramos realmente. Porque ellos estaban arriba y nosotros abajo”.
Declaración de testigos supervivientes de Gernika, publicada en el periódico alemán Pforzheimer Zeitung el 28 de abril de 1997.

Ir al listado alfabético

Crónica “Burdin Hesia Ugaon” VI. Historia Astea /
VI Semana Histórica “Cinturón de Hierro en Ugao”

2º año del glorioso movimiento, después de la victoriosa ruptura del Cinturón de Hierro por parte de nuestros compañeros del tercio, nos dirigimos a la toma del pueblo de Miravalles, donde nos han informado los baserritarras cercanos, se encuentra un batallón guipuzcoano, el “Loyola”.
Después de entrar en el pueblo y encontrarlo libre de tropas enemigas y con la población huida al ser zona de combate, decidimos ir hacia el monte, donde intuimos que podrían encontrarse los gudaris. Siguiendo las indicaciones del teniente y con el cristoforo con nosotros, emprendimos el ascenso dispuestos a luchar hasta el fin, cuando de repente oímos una fuerte explosión, en ese momento nos paramos pensando que podría ser nuestra artillería o alguna granada; al ver que no seguían otras explosiones a la anterior, proseguimos la marcha, empezamos a oír voces y una discusión y fuimos subiendo lentamente, para cogerlos por sorpresa.
De repente oímos una 2ª explosión y a la orden del teniente, asaltamos la posición, los dos gudaris que discutían huyeron, perseguidos de cerca de dos compañeros mientras que el resto nos quedábamos rodeados de una gente extraña que se encontraba allí. Por lo que pudimos saber, se trataban de “turistas”, y que era una cosa “normal” subir al monte en fin…, el caso es que nos presentamos explicándoles quienes éramos y como nos vestíamos (cara a que cuando bajaran, supieran a quien tenían en frente y saber que estaban a salvo).
Mientras ocurría todo esto, interrogué a dos mujeres que se hallaban con el grupo y pude saber que toda esta congregación comenzó su viaje en el pueblo, donde les pusieron al cargo de la situación (la caída de Bilbao) y que no se asustaran por si oían alguna explosión, de repente sonó una sirena antiaérea y, junto a un grupo de lugareñas, se fueron del pueblo para evitar el ataque aéreo. Entonces subieron al monte buscando la protección del bosque y fue cuando dieron con el bunker, momento en el cual oyeron la fuerte explosión que nosotros también alcanzamos a oír mientras subíamos; de una zona cercana, les salieron al paso dos gudaris (al parecer zapadores), tosiendo y discutiendo sobre que si se había pasado con la carga de dinamita a la hora de hacer una construcción. Como es normal, estos como nosotros después, se sorprendieron de ese gentío y hasta les quisieron hacer trabajar, para poder frenar nuestro imparable avance por las vascongadas!!!, pero al enseñarles otra explosión atacamos, abortando sus intentos y poniéndolos en fuga.
El teniente, decidió seguirles la pista por otro camino, como preocupación mandamos a Garmendia a que explorase la zona y así evitar posibles emboscadas, este nos informó que vio otra vez a ese grupo tan pintoresco de gente en otro bunker junto con un par de gudaris.
Les estuvo espiando y pudo averiguar sus técnicas de construcción de bunkers y del armamento que tenían, después de las explicaciones se fueron hacia otro bunker por lo que pudo oír y volvió a nuestra zona a informarnos. Con toda esa información que teníamos, nos preparamos para asaltarles con granadas y tomarles la posición, así que avanzamos por una trinchera que parecía haber sido abandonada recientemente y nos acercamos al máximo.
Al oír tiros y creyendo que nos habían visto atacamos con granadas de mano, pero de repente nos increparon que porque atacábamos por ese lado!!! Habrase visto, decirnos el enemigo por donde atacar!!! Después de un poco de discusión, el teniente les indicó que debían girar el bunker hacia nuestra zona o no los atacaríamos hasta que lo hicieran. Ante nuestra negativa a atacar en ese momento, nos dijeron para jugárnosla a una partida de mus y accedimos, a sabiendas de que los compañeros Daniel y Zenekorta eran los campeones de su pueblo y en varios cercanos.
Según nos comentaron estos gudaris, en el pueblo se iba a proceder a una triste acción, la evacuación de los niños hacia Inglaterra para impedir que caigan en nuestras manos…como si no les fuésemos a educar en los buenos y cristianos valores!!!
Al final nos juntamos tanto nosotros como los gudaris y nos despedimos de los turistas… también decidimos proseguir con nuestro avance más tarde.

Mario Luque

Ir a Eventos

Crónica del Homenaje a los gudaris guipuzcoanos enterrados en Gernika

El pasado día 17 de junio se celebro un acto de homenaje organizado por la Diputación Foral de Gipuzkoa a los 82 gudaris guipuzcoanos enterrados en la fosa común del cementerio de Zallo de Gernika-Lumo.
El acto ha reunido a 300 personas en el cementerio de Gernika-Lumo, entre las que se encontraban Markel Olano, Diputado foral de Gipuzkoa, han tomado la palabra también el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, y el alcalde de Gernika-Lumo, José María Gorroño, el presidente de Sabino Arana Fundazioa, Juan Mari Atutxa entre otras autoridades.
Las investigaciones han determinado que la mayoría de gudaris pertenecían a los batallones Loiola, Amaiur, Itxarkundia y Saseta, cuyo origen estaba en Gipuzkoa. Tras la toma de Irún y la conquista del resto del territorio por los franquistas, establecieron sus cuarteles en Gernika-Lumo. Los cuatro batallones pertenecían a EAJ/PNV. Durante la contienda fueron enterrados varios de ellos en diferentes nichos en el cementerio de Gernika. No obstante, en la misma fosa también hay gudaris de otros batallones, así como de otras filiaciones políticas (CNT, EAE/ANV y ELA/STV).
En 1947, el alcalde de entonces ordenó desenterrarlos y que fuesen expulsados del cementerio, el empleado del cementerio Julián Elorrieta, sin embargo, desobedeció la orden y los enterró en una fosa común dentro del cementerio permaneciendo en el anonimato desde entonces. Finalmente, La investigación iniciada en el año 1995 por los compañeros de Gernikazarra Historia Taldea permitió localizar los restos permitiendo realizar un merecido homenaje 80 años mas tarde.
Cómo ya se ha citado, son 82 los gudaris enterrados en dicha fosa común, en su mayoría guipuzcoanos, provenientes de 28 localidades del territorio: Antzuola, Aretxabaleta, Arrasate, Bergara, Eskoriatza, Oñati, Eibar, Elgoibar, Deba, Soraluze, Azkoitia, Azpeitia, Zestoa, Getaria, Zarautz, Zumaia, Legazpi, Urretxu, Zumarraga, Donostia, Gabiria, Errenteria, Pasaia, Astigarraga, Andoain, Hernani, Usurbil y Hondarribia.
En el homenaje, también han participado una sección de gudaris de Euzko Gudarostea representados por los grupos de Recreación Frentes de Euzkadi, Museo Cinturón de Hierro de Berango y Lubakikoak.

Ion Ibarguengoitia

Fotografías de Mauro Saravia


    Fuente

  • Gernikazarra Historia Taldea.

Ir a Eventos

Maruri-Jatabe
memoria histórica / memoria historikoa 1937-2017

Maruri-Jatabe memoria histórica / memoria historikoa 1937-2017
Plácido Ugarte
Maruri-Jatabeko Udala, 2017

Para conmemorar el 80 aniversario de la Guerra Civil en Maruri-jatabe, el Ayuntamiento ha organizado una serie de actividades entre las que se han encontrado la señalización y visita guiada a los restos de la contienda, una recreación de época, exposición de materiales…y la edición de un folleto explicativo de lo que supuso la república y la guerra en el municipio.
Mediante esta publicación se ha querido rescatar una parte de la historia de los y las maruritarras. Historia prácticamente caída en el olvido pese a que Maruri-Jatabe tuvo el triste honor de ser frente de combate durante casi un mes. Como relata su párroco en un informe redactado tras la ocupación franquista: “…el 8 de mayo del presente año (1937) llegaron las tropas rojas que acudían a reforzar los puestos del monte Jata y establecieron en el pueblo el centro militar de sus operaciones con gran cantidad de material guerrero.” A la batalla del Jata que se dejó sentir en el pueblo entre el 12 y el 19 de mayo de 1937, vino a posteriori ser frente estabilizado entre los dos ejércitos hasta el 14 de junio, quedando entre ambos fuegos. Prueba de ello es la aparición de Maruri o San Lorenzo de Maruri, que de las dos formas se le denomina, en abundantes partes de guerra tanto del bando faccioso, Flechas negras italianas, como en los del Ejercito de Euzkadi: 9ª Brigada vasca, Brigadas santanderinas, Batallones Octubre, Bakunin, Saseta…
En este folleto, limitado en extensión, se ha querido reflejar lo que supuso una época convulsa en lo político como fue la Republica y el drama de la guerra con sus bombardeos, destrucciones, jóvenes llamados al frente, etc.
Lo limitado del texto sirve para una pequeña aproximación de aquellos años, no pudiendo extenderse la narración en muchos datos, historias, documentos…rescatados de los archivos tanto estatales como del ámbito vasco. Sin embargo, se ha tratado de que nada importante quede fuera.
Esta publicación, distribuida de manera gratuita, está a disposición del público, tanto de los habitantes de Maruri, que serán los más interesados, como de cualquier persona interesada en estos temas.

Plácido Ugarte

Ir al listado alfabético

Crónica “Burdin Hesia Larrabetzu 1937-2017”

El pasado sábado 10 de junio se celebró, en Larrabetzu (Bizkaia), la ruta guiada a las posiciones del Cinturón de hierro en la zona, dentro de las Jornadas “Burdin Hesia Larrabetzu 1937-2017”. Hubo gran asistencia de visitantes que disfrutaron de una instructiva y entretenida jornada acompañada de un tiempo excelente.
El acto consistía en un paseo por algunos puntos del pueblo y de los montes cercanos. Los asistentes fueron acompañados de un guía que iba explicando cada punto de interés y se contó con la presencia de recreadores que ocuparon dichos puntos de interés, ayudaron al guía en las explicaciones e interactuaron con los visitantes. Además, toda la ruta estaba organizada a modo de visita teatralizada, haciendo sentir a los asistentes partícipes de la situación vivida en el pueblo de Larrabetzu en 1937.
Rebuscando en hemerotecas de viejas publicaciones de guerra, encontramos esta crónica al respecto:

“Por nuestro corresponsal de guerra en la zona:
Extraño suceso en el frente de Larrabetzu.

Larrabatzu, diez y media de la mañana del 10 de junio de 1937.

Todo empezó, en la plaza del pueblo, donde un teniente de la XII Brigada, las tropas que ocupan el pueblo, descubrió un extraño grupo de personas vestidos con aún más extraños atuendos. Decían ser un grupo que venía a visitar las posiciones del Cinturón de Hierro en Larrabetzu y su guía, que participaban en una ruta organizada para ello. El teniente, perplejo, llamó al sargento administrativo del Estado Mayor de la Brigada para informarle de la situación, y de la pretensión de los visitantes. Ambos, sin salir de su perplejidad, decidieron acceder a enseñar al extraño grupo el sistema defensivo en la zona, ya que estaban allí.
Junto al teniente y el sargento del Estado Mayor de la Brigada, en la misma plaza del pueblo, los raros civiles pudieron observar como eran un puesto médico, un puesto de comunicaciones del Ejército de Euzkadi y una posición de Artillería con varias piezas de las que se explicó su funcionamiento.
Tras esto, el teniente pidió al sargento que les condujera a las posiciones en el pueblo y sus cercanías para que las conocieran las personas que habían venido de visita.
En primer lugar, se encaminaron hacia un caserío en las afueras del pueblo, que cuenta en su arquitectura con un pequeño bunker adosado a la pared del mismo y un muro aspillerado que lo une con el caserío contiguo, todo ello a modo de posición defensiva. Los recibieron las tropas del Batallón Abellaneda, nacionalista vasco del PNV, que estaban allí desplegadas. Los participantes en la ruta, como ellos la llamaban, pudieron visitar la posición acompañados por los gudaris.
Más tarde, la excursión acompañada ya, por seguridad ante la cercanía del frente, por las tropas del Abellaneda, se dirigió hacia la serrería del pueblo. Es esta una nave cercana al centro del pueblo que cuenta también con un alto muro aspillerado adosado a su estructura. Un impresionante muro con dos alturas de aspilleras, que lo convierten en una sólida posición defensiva.
La comitiva partió hacia la zona ocupada por el Batallón Celta de la CNT, que compartía posiciones con la II Brigada Asturiana, posiciones que ya se situan en el monte cercano y que serían la siguiente parada. Todos juntos se pusieron en camino hacia allí.
Al acercarse el grupo a las posiciones anarquistas, por un error de identificación, se produjo tiroteo entre las dos tropas que, afortunadamente, no produjo ningún herido entre los combatientes ni entre los civiles.
Tras esta violenta toma de contacto, y tras unos gritos que identificaron a cada batallón, la situación se calmó y los participantes en la “ruta” pudieron observar y hablar con los integrantes del Batallón Celta y de la Brigada Asturiana, visitando también la posición, que consiste en una amplia galería de cemento con aspilleras que termina, en uno de sus extremos, en una posición abierta en la que se ha situado una ametralladora. A la luz de las velas, los asistentes recorrieron la galería y observaron desde donde disparan defendiéndose los combatientes, ante el ataque de los facciosos.
Tras esta última visita, todos los combatientes junto a los civiles visitantes, se encaminaron de nuevo a la plaza del pueblo. Allí, tras formar las tropas y expresar unas palabras de agradecimiento a todas las personas que habían acudido a esta cita, a esta ruta desde otro tiempo, se dio por finalizada la jornada.
Las tropas volvieron a sus posiciones para estar alertas en espera del previsible y ya inminente ataque enemigo, y los extraños visitantes volvieron a sus mundos, allá donde estuvieran.”

Sin duda un gran día en el que los recreadores pudimos disfrutar de lo que nos gusta hacer, y en el que además, lo pudimos compartir con todas las personas que se acercaron para participar en la ruta. Para Lubakikoak, un día disfrutado en la buena compañía de nuestros amigos de Frentes de Euzkadi, de Aitor Miñambres del Museo Memorial Cinturón de Hierro, de nuestros compañeros Miguel Ángel Mendoza y Juan Manuel Guerrero, de todos los demás compañeros y compañeras recreacionistas y de los miembros del Partido Comunista de Euskadi, que nos permitieron disfrutar de las piezas de artillería.

Dani García

Ir a Eventos

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

Historia oral de la guerra civil española

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros
Ronald Fraser
Crítica, 2016

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,
cuando asqueados de la bajeza humana,
cuando iracundos de la dureza humana:
este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.
(Luis Cernuda, “1936”, Desolación de la Quimera)
“Cuando ya en la historia de la guerra civil española parecía que todo estaba ya dicho y escrito, el hispanista inglés Ronald Fraser recupera de la memoria popular una visión enteramente renovada: la de las gentes comunes que lucharon en uno y otro bando o que, simplemente, sufrieron las consecuencias del conflicto. Este libro debería significar el fin de una etapa en los estudios sobre la guerra civil española -la de la historia política y militar- y el inicio de otra -la de la historia social-. En él descubrimos que es mucho lo que nos queda por conocer, y mucho lo que conviene no olvidar.” (Josep Fontana).
Hace más de cuarenta años se publicó por primera vez este libro que ofrece una narración distinta de la guerra civil española. Hasta entonces habíamos dispuesto de memorias personales, testimonios y recuerdos, por un lado, y obras de erudición y ensayos académicos, por otro, que, en su inmensa mayoría, estudiaban el conflicto desde la historia política y militar. El libro de Fraser brinda el “testimonio colectivo” de quienes participaron en la contienda o la sufrieron en sus carnes. Para el autor, lo que hacía sobresalir a su libro de entre la enorme riqueza bibliográfica a que ha dado lugar la guerra civil española, era su carácter subjetivo, la recreación de un ambiente, de un clima, de una memoria personal no siempre coincidente con la “verdad” histórica, pero que nos acercaba a la “realidad” del conflicto con una viveza estremecedora. Esa aproximación dotaba al libro de una fuerza y un frescor que se mantienen intactos más de cuarenta años después, cuando tantos otros libros sobre la guerra civil nos parecen irremediablemente condenados al olvido.

Ir al listado alfabético