La Pirámide de los Italianos.
Puerto del Escudo (Burgos/Cantabria)

La Pirámide de los Italianos - 01

La Pirámide de los Italianos
Puerto del Escudo, Burgos/Cantabria

Se construye entre 1937 y 1938 bajo financiación italiana. De hecho hasta la exhumación de los cuerpos que el mausoleo guardaba en los años 70, se consideraba suelo italiano. El mausoleo se ubica junto a la carretera N-623, en lo alto del puerto de El Escudo (1.011 metros). Perfectamente visible desde la carretera.
La pirámide se alza en una campa de titularidad privada (coto de caza) pero no es impedimento para acercarse hasta él. Una alameda que conoció tiempos mejores conduce directamente a la entrada de la pirámide. Se trata de una mole de hormigón recubierta con placas de 20 metros de altura. Se accede a través de una puerta encastrada en una enorme M que nos recuerda a Benito Mussolini.
Una vez dentro se pueden observar nichos vacíos que cubren toda la cúpula y que contenían los restos de 360 soldados del CTV (Corpo Truppe Volontarie). En el sótano todavía alberga 12 tumbas más, se trata de la oficialidad fallecida en combate. Todos fallecidos durante la ofensiva de Santander de agosto de 1937. Como ya se ha dicho los cuerpos fueron trasladados unos allá por los 70 a su tierra de origen y otros a la iglesia italiana de San Antonio (Torrero, Zaragoza).
El altar del interior ha desaparecido y hoy en día todo se ve cubierto de basura y escombros. En la pared que uno se topa cuando entra hay escrito en grandes trazos el típico lema falangista: “Presente”.
Se echa en falta un panel explicativo que contextualice este edificio y oriente un poco a los visitantes para que sepan qué están viendo. Por otro lado caben destacar las maravillosas vistas al pantano de Corconte.

Sergio Balchada

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Una derrota prevista.
El espionaje militar republicano en la Guerra Civil española (1936-1939)

Una derrota prevista
Hernán Rodríguez Velasco
Editorial Comares, 2012

Por primera vez en la hitoriografía y de manera monográfica, se trata un aspecto casi desconocido de la Guerra Civil Española: el papel que los servicios de información y espionaje militares tuvieron durante dicha contienda. ¿Cómo eran y cómo funcionaban? ¿Sirvieron para algo? ¿Fueron decisivos? ¿Qué responsabilidad se les atribuye en el resultado final de cada batalla? ¿Pudieron cambiar el signo de la guerra?
Una derrota prevista es un libro riguroso, basado en una copiosa documentación de fuentes primarias, que narra cronológicamente la creación, formación y desarrollo de los servicios de espionaje del Ejército Popular de la República. Todas las batallas más importamtes son analizadas desde una nueva óptica, con el fin de descubrir la utilidad de la información militar en campaña.
A lo largo del texto se descubre la figura casi desconocida del coronel Manuel Estrada Manchón, jefe y alma mater del Servicio de Inteligencia Militar republicano, y planean otras cuestiones secundarias que, gracias a la aportación de material inédito, requieren una relectura de hechos ya conocidos. En estas páginas se cuestionan y refutan algunos de los lugares comunes hasta ahora más asumidos por la historiografía: desde la creación del SIM por Indalecio Prieto hasta la capacidad táctica y estratégica del general Vicente Rojo.
Un libro que, según Ángel Viñas, “se lee como una novela” y que ayuda a comprender un poco mejor la historia militar de la Guerra Civil Española.

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Crónica “Berangoko Burdin Hesiaren Oroimenaren Museoa VII. Urteurrena / Museo Memorial del Cinturón de Hierro de Berango VII Aniversario”

Con motivo de la celebración del 7º aniversario de la fundación del Museo Memorial del Cinturón de Hierro que, con tanto éxito, dirige Aitor Miñambres, fuimos invitados a asistir al evento que se organizó el día 22 de septiembre. El acto consistía en la realización de un museo viviente que representase la vida en retaguardia durante el periodo de la guerra civil en Bizkaia. Para ello se montaron una serie de displays representando diferentes situaciones de la guerra. Junto a nuestros amigos de Frentes de Euzkadi, la asociación Lubakikoak fue una de las invitadas a participar en dicha jornada. Se nos pidió recrear un puesto de la “ertzaña” de 1937 en fechas cercanas a la caída de Bizkaia.
Para ello varios componentes de dicha asociación, uniformados como policías autonómicos de aquellas fechas: pantalón azul “mil rayas”, camisa caqui, correajes y emblemas del Gobierno Vasco, recrearon un puesto policial de guerra.
La “ertzaña”, como se le denominaba en aquella época, fue una policía al servicio del Gobierno de José Antonio Aguirre, dependiente de la consejería de Gobernación, bajo las órdenes de Telesforo de Monzón, creada tras la aprobación del estatuto de autonomía vasco de 1936. Entre sus funciones tenía asignada labores de seguridad y orden, participando, incluso, en las evacuaciones de civiles. Disponía de varias compañías de fusileros e incluso una motorizada.
El stand preparado por nuestra asociación dispuso de varios “ertzañas” ataviados de época, un oficial e incluso un asociado recreando a un miembro de la sección motorizada. También se colocaron diversos materiales para la realización de salvoconductos y permisos. Así mismo, se trasladó hasta el recinto una ambulancia Chevrolet, original de época, propiedad de uno de los asociados.
Junto a nuestro grupo de recreadores participaron otras asociaciones vascas dedicadas al recreacionismo histórico como Frentes de Euzkadi e Intxota Kultur Taldea que desplegaron sus fondos para representar la artillería vasca, la sanidad militar de Euzkadi o la asistencia social. Como curiosidad también se representó un pequeño altar con su capellán de campaña repartiendo bendiciones a gudaris y asistentes.
El director del museo memorial acompañó por los diferentes puestos al numeroso público que se acercó a Berango atraídos por la curiosidad, dando las consabidas explicaciones de lo que representaban.
Una jornada avalada por el éxito que esperamos sea inicio de otras actividades del Museo Memorial dentro del ámbito del recreacionismo.

Plácido Ugarte

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Crónica “Candamo 36-37”
VIII Jornadas de Recreación Histórica

Ya son dos días desde que salimos del cuartel de Lugo para socorrer a nuestros compañeros de Oviedo, los cuales estaban sitiados por los frentes populistas, cuando llegamos a las afueras de la zona de la capital asturiana.
Mientras avanzábamos a la cabeza de la columna, un miliciano alcanzó a vernos, intentamos abatirlo, pero huyo en una bicicleta. El sargento Outerial informó al teniente, y nos ordenó avanzar en prevengan. Después de minutos avanzando, divisamos las primeras casas y hórreos, con lo que extremamos la atención. Al torcer la esquina de la primera vivienda nos empezaron a hacer fuego, tras lo que nos cubrimos detrás de un hórreo y un muro de una huerta cercana, devolviendo el fuego, mientras el resto de la columna llegaba a nuestra posición.
Tras valorar la situación entre el capitán y nuestro teniente, nos ordenaron tanto a nuestra escuadra, como a las otras avanzar para tomar la posición desde la que los marxistas nos disparaban. Avanzando en cabeza de mi sección empezamos a cubrir el avance de nuestros compañeros, una vez estábamos las escuadras desplegadas, sometimos la posición a un fuego graneado, tras lo cual, los milicianos se retiraron al ver nuestra superioridad. Ante esto tomamos rápidamente la posición y conseguimos abatir un par de los que se retiraban.
Cuando estábamos abriendo fuego, de una de las casas, salió una niña pequeña (entiendo que al desconocer a que se deberían esos ruidos que sonaban en la calle) y tras ella salió su madre, debido a la tensión del momento los soldados no se dieron cuenta y entre los cabos y el sargento Outerial, gritando ¡alto el fuego!, conseguimos que dejaran de abrir fuego, salvándolas de morir en el cruce de disparos, aunque con ello perdiéramos la oportunidad de acabar con los rojos, preferíamos eso a que murieran inocentes.
Tras mandarlas hacia nuestra retaguardia, proseguimos con el avance durante unos cuantos metros y no vimos a ningún miliciano más, pero durante este trayecto localizamos lo que a la postre era la casa que usaban como oficina del “comité de guerra´’, aunque a nuestra llegada habían procedido a quemar muchos papeles vitales para ellos. Seguimos avanzando hasta que vimos otra posición; mientras las otras escuadras nos cubrían el avance, apareció un vehículo blindado del enemigo, con lo que tuvimos que saltar a un parapeto que nos imposibilitó apoyar a nuestros compañeros, y tuvimos que ver impasibles como la ametralladora del vehículo barría a nuestros camaradas, matando a muchos de ellos.
Parecía todo perdido, pero por suerte para nosotros, la otra columna que avanzaba muy cercana a la nuestra, y en la que estaba nuestra sección de artillería, apareció y consiguió abatir del maldito vehículo.
Tras revisar el interior del blindado, recuperar la ametralladora de éste y atender a los heridos, tuvimos que desmontar el parapeto enemigo, debido a que al encontrarse entre dos edificios, y con el vehículo destruido en el medio, imposibilitaba el paso del cañón, el cual nos vendría bien más adelante ya que topamos con otro parapeto nuevamente en nuestro avance.
El parapeto se encontraba junto a una campa elevada que le protegía un lateral, y por detrás del nido de sacos, en una colina baja, un hórreo fortificado que cubría y dominaba todo el lugar.
Los milicianos que nos acompañaban, milicia que estaba formada por los Caballeros de la Coruña y mandados por un teniente de la guardia civil, subieron a la campa elevada para disparar al hórreo y así cubrirnos. Tras un intercambio de fuego con el parapeto, finalmente llegó la pieza de artillería mandada por el Sargento Zarate, que batió la posición hasta que acabó con los milicianos allí apostados.
Pero se nos presentó un problema al intentar acabar con el Hórreo, ya que al encontrarse en posición elevada, y el cañón tratarse de un modelo de tiro tenso, según nos dijo el sargento Zarate, no se le podía batir.
Mientras los sargentos hablaban con los oficiales intentando encontrar una solución, el cabo Castro (cabo de la pieza de artillería) y yo, convenimos que lo mejor que se podía hacer era proteger la pieza de artillería con un parapeto usando los sacos de la antigua posición roja, y utilizando unos troncos y piedras de un cercado cercano, haríamos una pequeña rampa para elevar el cañón.
Tras hablarlo con los sargentos y estos con los oficiales, aceptaron nuestra propuesta. El alférez Torres posicionó sus ametralladoras, los milicianos del teniente de la guardia civil se colocaron en la elevación, y entre ambas unidades batieron el hórreo, dándonos la cobertura necesaria a varios miembros (entre ellos yo) de las distintas secciones, para que desmontásemos parte del parapeto, y montáramos otro nuevo para el cañón. Esta acción provoco heridos, en mi sección resulto herido el soldado Novoa, Dios lo guarde a tan valeroso soldado y compañero, y algunos muertos más.
Tras conseguir acabar el parapeto, el soldado Varela (sirviente de la de pieza de artillería) que fue el artífice de la idea de la rampa, con la ayuda de Lendoiro (otro miembro de mi sección que había sido agregado recientemente), trajeron lo necesario para hacer la rampa.
Una vez dispuesto todo, El sargento Zarate comenzó a batir el Hórreo, a la vez que las ametralladoras cubrían nuestro avance. En la unidad de asalto avanzamos el sargento Outerial, los soldados Mendez , García, Lendoiro y yo. Una vez conseguimos llegar a la distancia de carga y tras comprobar como los milicianos del Teniente Ivan Roma habían conseguido reptar al muro del final del terraplén, esperamos a que la pieza artillera destruyera el fortín en el que se había convertido el Hórreo. Al 5 disparo, destruyó el frontal de este, lo que aprovechamos las dos secciones para tomar el fortín.
Creyendo que ya había acabado todo, descubrimos como más adelante, había otro parapeto, el cual, lo montaron mientras nos había mantenido frenados el Hórreo, dando tiempo a que fortificaran la carretera. Cabe decir que de nada les sirvió, porque aunque los militares habíamos sufrido muchas bajas dejándonos mermados, los Caballeros mantenían un buen número, y estaban con el ánimo muy alto, por lo que procedieron a atacar el baluarte, y tras un intercambio de disparos, lo tomaron.
Tanto los milicianos rojos, como los militares del regimiento de cazadores que habían seguido del lado del gobierno marxista se retiraron, sin tratar de frenarnos pero con paqueo esporádico, lo que nos puso en alerta. Ante esto el capitán ordenó que los milicianos rodearan la zona mientras nosotros avanzábamos por la carretera y ascendíamos a una loma cercana, dejando atrás a la sección de artillería, la cual tendría que localizar un camino mejor para acompañarnos, debido a la pronunciada pendiente.
Para nuestra sorpresa en cuanto asomamos la cabeza por el terraplén, empezamos a recibir un denso fuego, al que respondimos lo mejor que pudimos, dadas la condiciones de estar pocos en la cima de la loma. Durante el fuego cruzado pude observar como un capitán se dirigía a alguien en los parapetos indicándole que debían retirarse, pero al ver que no le hacían caso (aunque el oficial le apunto con su arma), se retiraron un número importante de soldados, dejando a algunos milicianos. Al ver esto e informarle a mi sargento, este ordenó un asalto que se realizó entre mi mermada sección y la 2ª. La idea era avanzar y pegarnos al terreno, y que nuestra posición en la rampa la cubrieran la sección de ametralladoras para darnos fuego de cobertura. La idea era buena pero no contamos con que los milicianos de enfrente nos dispararan con tal intensidad que solo podíamos reptar como serpientes, mientras la sección de ametralladoras montaba la posición como podían.
En este avance fue gravemente herido mi querido hermano Daniel, quien se había unido a nosotros después de que toda su sección cayera muerta tras el ataque del vehículo blindado. Pero si quería salvarlo antes tenía que acabar con esas defensas; así que empezamos a disparar y el fuego de los milicianos bajo la intensidad al tener que cubrirse, pero no en precisión, ya que provocaron varios heridos más antes de que la sección 4 del alférez Torres asaltara la posición con la cobertura de ametralladoras y fusiles.
Para nuestra sorpresa, los que consideramos que habían sido los milicianos más duros de lo que llevábamos de combates, había sido una escuadra formada íntegramente por mujeres, y que habíamos confundido con hombres debido a que junto a ellas había dos hombres, los cuales descubrimos después, que no se habían retirado, ya que si lo hubieran intentado les habríamos cazado como a conejos.
De las 10 mujeres que estaba compuesta la unidad, conseguimos capturar con vida a 4 de ellas, no sin antes una de ellas (la que más tarde supe que se llamaba Lucia, gracias a que la identificamos), forcejeara con un soldado, tratando de derribarlo y dispararle, pero por suerte para este, había más miembros de su sección que lo socorrieron y redujeron a la miliciana sin abatirla.
Una vez que se quedó media sección del 4º con las prisioneras para llevarlas a la retaguardia y custodiarlas, seguimos el avance hacia la Ermita del pueblo, topando allí la posición final. Se les dijo que se rindieran, que éramos más y con más material, pero no atendieron a razones y comenzaron a dispararnos con todo lo que tenían, haciendo lo propio nosotros. Entre el fuego de nuestras distintas secciones, la de artillería que se había conseguido reincorporar y la llegada de los Caballeros de la Coruña que aparecieron por uno de los flancos, conseguimos hacer una tenaza sobre los rojos acabando finalmente con su posición.
Habíamos conseguido tomar otro pueblo en nuestro avance hacia Oviedo, ¡¡pero a qué precio!! Tantos buenos patriotas habían caído heridos o muertos, el sargento Outerial muerto, mi hermano Daniel, Novoa y Lendoiro y yo heridos, además de muchos otros en las distintas escuadras…

Extracto del libro de Mario Souto

Mario Luque

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El oasis vasco.
El nacimiento de Euskadi en la República y la Guerra Civil

El oasis vasco
José Luis de la Granja Sainz
Tecnos, 2007

Este libro estudia el período histórico comprendido entre dos oasis vascos en la República y la Guerra Civil. El primero fue el oasis católico de 1931, cuando el PNV y el carlismo aprobaron el Estatuto de Estella para aislar a Vasconia de la República española anticlerical mediante un Concordato con la Santa Sede. Fue el famoso Gibraltar vaticanista, denunciado por las izquierdas, que fracasó en las Cortes de 1931. El segundo oasis se dio durante la Guerra Civil en Euskadi, desde la aprobación del Estatuto y la formación del primer Gobierno vasco en octubre de 1936 hasta la conquista de Vizcaya por el ejército de Franco en junio de 1937. Este oasis se manifestó en la ausencia de revolución social y en el respeto a la Iglesia, como consecuencia de la hegemonía del PNV en el Gobierno de Aguirre. El libro abarca también dos famosos pactos, que fueron el prólogo y el epílogo de dicho período: el Pacto de San Sebastián (1930), en el que se gestó la II República en ausencia del PNV, y el Pacto de Santoña (1937), con la rendición de los batallones nacionalistas a las tropas italianas que luchaban en el bando franquista. Fue una coyuntura histórica crucial, pues en ella nació Euskadi como una realidad institucional con el Estatuto de 1936 y el Gobierno vasco, gracias a la alianza entre el nacionalismo de Aguirre y el socialismo de Prieto, artífices de dicho Estatuto. El objeto principal del libro es analizar el proceso de nacimiento de Euskadi en la República y su breve vida en la Guerra Civil. El oasis vasco se publica coincidiendo con el septuagésimo aniversario del bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor y la toma de Bilbao por el ejército de Franco. Ofrece una visión coherente y objetiva de la República y la guerra, alejada tanto del revisionismo histórico de unos como de la mitificación de la historia por otros.

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Crónica “Balmaseda Hartu Izanaren / La Toma de Balmaseda”

El pasado domingo 18 tuvo lugar en la Kuktur Etxea de Balmaseda la presentación del libro “Memoria Histórica de Balmaseda (1925-1940)” a cargo de sus autores Javier Barrio Marro y Juan Tomás Sáez Iturbe “Pikizu”. El libro editado por el Ayuntamiento de Balmaseda y Harresi Kulturala Elkartea.
A lo largo de aproximadamente una hora sus autores fueron desgranando los entresijos de la publicación. Las numerosas entrevistas que a lo largo de estos años han realizado a los testigos de aquella época, han ayudado a conformar el texto y recuperar la memoria de nuestros mayores, que como es obvio y natural, lamentablemente se van perdiendo.
Como complemento a la presentación, en la plaza de San Juan tuvo también lugar una recreación histórica sobre la toma de la villa por las tropas sublevadas el 29/06/1937. Dicha recreación corrió a cargo de la Asociación Frentes de Euskadi, Lubakikoak Elkartea así como por el Museo memorial del Cinturón de Hierro de Berango/Berangoko Burdin Hesiaren Oroimenaren Museoa.
Pare ello se montaron tres displays: Un hospital de campaña, un puesto de mando del Ejército de Euskadi y una pequeña posición defensiva que cuenta con una ametralladora.
Desde las 11 horas los vecinos de Balmaseda tuvieron ocasión de visitarlos y satisfacer su curiosidad charlando con los recreadores dispuestos en los diferentes displays.
Posteriormente, tras la presentación del libro, Juan Tomás Sáez Iturbe “Pikizu” fue explicando a todos los asistentes el momento histórico que se estaba reviviendo. Los recreadores también dieron unos apuntes sobre los diferentes displays. A continuación se pasó a representar la toma de la villa. Una amalgama de gudaris y milicianos de diferentes unidades en retirada permanecen en el casco urbano coordinando la evacuación de la población civil así como en tareas de orden público.
Los últimos civiles tratan de huir pero la aviación enemiga entra en escena, y una de las bombas arrojadas por ésta impacta en la plaza produciendo algunos heridos que rápidamente son trasladados al puesto médico. Apenas unos minutos después una avanzadilla enemiga hace aparición por una de las calles adyacentes. Se trata de una escuadra de soldados del 3ª batallón del Regimiento Flandes Nº 5. Después de un intercambio d disparos con los defensores la escuadra se retira para regresar con los refuerzos necesarios para lograr expulsar a milicianos y gudaris de sus posiciones.
Sin embargo el cuerpo médico se niega a abandonar a su suerte a los heridos y son tomados prisioneros. Las tropas Nacionales forman en la plaza y el alférez provisional al mando anuncia a los vecinos la ocupación de la villa.
Aplauso de la concurrencia y la consabida sesión de fotos con los espectadores que así lo solicitaron. Fue el broche a una jornada dominical de la que disfrutaron a grandes y a pequeños.

Sergio Balchada

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Docentes depurados por el franquismo en Maruri-Jatabe* (1937-1939)

1. INTRODUCCIÓN

Con el advenimiento de la República en 1931, el tema de la educación pasó a convertirse en materia prioritaria para el nuevo gobierno que trataba de corregir el secular abandono en que se encontraba. Nuevas propuestas como la escuela mixta, no separada por sexos, la laicidad, una formación más adecuada al profesorado, nuevas pedagogías, el incremento salarial… suponían una revolución dentro del sistema educativo conocido hasta entonces. Estas reformas sufrieron los vaivenes que marcó la política. Así, durante el bienio de gobierno de las derechas (1933-1936) muchas de esas renovaciones sufrieron un claro retroceso que el Frente Popular quiso recuperar a partir de 1936. La contienda civil acabó con este proceso.

La enseñanza en Maruri seguía los parámetros de cualquier centro educativo del resto de la Bizkaia rural. Suponemos que su relativo aislamiento impediría que muchas de las nuevas reformas llegasen a ponerse en práctica. No olvidemos, además, que la sociedad maruritarra era claramente conservadora en sus ideas, pues estaba dominada políticamente por el nacionalismo y el tradicionalismo.

Maruri a principios del siglo XX

Maruri a principios del s.XX.
Cliché Ojanguren. Coleccion particular.

Los niños y niñas procedían en su inmensa mayoría de caseríos donde las labores agrícola-ganaderas eran la principal ocupación de sus moradores y, en la que los y las menores, debían compaginar la enseñanza con los trabajos del caserío. La situación de las escuelas junto a la iglesia parroquial de San Lorenzo y el carácter disperso de la población, con abundantes caminos carretiles y senderos, suponían para los menores un perjuicio para su asistencia a clase.

En Maruri, el centro escolar estaba dividido en aulas para niños y niñas abarcando un arco de edades que podían ir desde los 4 hasta los 12 años, como correspondía a un centro de enseñanza primaria. Debía de encontrarse en un lamentable estado, según se deduce de una visita que realizó al pueblo la inspectora de 1ª enseñanza en diciembre de 1934. También, la maestra de niñas, Pilar Pereda, y por el mismo motivo, sugirió su traslado al edificio del Sindicato Agrícola, siendo desechada la idea por el Ayuntamiento debido al alto costo de su alquiler (250 ptas. anuales), inviable para las exiguas arcas municipales.

El Ayuntamiento, en enero de 1936, consciente del mal estado de las escuelas, reactiva un antiguo plan para la construcción de un nuevo edificio escolar mediante subvención pedida al Estado y que ya había sido proyectado el año anterior por el arquitecto Antonio Araluce(1). Mientras tanto, el Consistorio accede al traslado de la escuela de niñas a los locales del Sindicato Agrícola. Desgraciadamente también la guerra echó por tierra todos estos planes.

La plaza de maestro rural no debía ser del agrado de muchos docentes, de ahí las vacantes que se producían en las escuelas. En el caso de Maruri, a los inconvenientes propios del aislamiento, había que añadir el desconocimiento del idioma castellano que tenía la práctica totalidad del alumnado a enseñar. Dificultad que se hacía mayor en aquellos educadores procedentes de otras regiones del Estado. Disponemos al respecto de las anotaciones de carácter etnográfico que en el año 1936 envió un vecino de Maruri, de apellido Madariaga, al reputado antropólogo y etnólogo José Miguel de Barandiaran, entre las que incluye la vida escolar del pueblo, en ellas se decía:

“Comienzan a ir a la escuela a la edad de 6 años, para abandonarla a los 10. El tiempo que duran las clases es de 5 horas; tres a la mañana y dos a la tarde. Lo que aprenden se reduce a leer y escribir, y algo de matemáticas. El que regenta posee título oficial y es natural de países castellanos. La lengua que habla a los niños no puede ser otra que la castellana, ya que ignora el baskuenze (sic). Como los niños ignoran absolutamente la lengua castellana, es frecuente el caso de no poder entenderse el maestro con el chiquillo y viceversa. La localidad de Maruri posee también maestra oficial, a la cual se puede aplicar todo lo dicho para el maestro.” (2)

Todo esto se corroboraba en el hecho de que mientras las niñas tenían a su maestra desde 1930, la asignación del maestro había sido más problemática. En 1931 se nombró como titular interino a Elíseo Gonzalo Arriba, que no llegó a presentarse, como tampoco lo hizo su sucesor, Felipe Izarra Ijalba. En 1932, asumió el cargo Juan Arceluz, al que sustituyó, ya con plaza en propiedad, Luis Hernández de Palacio en 1934.

2. GUERRA Y DEPURACIÓN

La sublevación militar, encabezada por Franco, contra la legitimidad republicana se inició en julio de 1936. En Bizkaia, es a partir del 31 de Marzo del año siguiente, con la ofensiva del general Mola, cuando los rigores de la guerra se hacen sentir de manera más intensa. En Maruri, los combates que se desarrollaron en el monte Sollube(3) entre el 6 y el 14 de mayo, significaban para los maruritarras que la guerra estaba próxima. Muchos abandonarán sus caseríos para iniciar el éxodo hacia el oeste de Bizkaia. Tras la conquista del monte Jata(4), en cuyas faldas se asienta el pueblo, por las tropas italianas de Flechas Negras el 19 de mayo, era cuestión de tiempo la caída de Maruri en manos de los sublevados, como así ocurrió el 14 de junio de 1937.

Las nuevas autoridades, impuestas por los vencedores, inician un proceso de cambios en el Ayuntamiento. Los legítimos representantes serán encarcelados y los trabajadores desafectos al “Régimen“, depurados.

Expediente depurativo de Luis Hernández

Expediente depurativo de Luis Hernández

Los y las docentes con plaza en el pueblo sufrirán la depuración correspondiente a los funcionarios estatales. En junio de 1937, una vez que Bizkaia ha sucumbido prácticamente en su totalidad a las fuerzas franquistas, se inició el proceso depurativo de los maestros y maestras con plaza en el territorio histórico, consistente en la separación del docente de su plaza y su petición, a través del Rectorado de Valladolid del que dependía la enseñanza en Bizkaia, de reingreso en su puesto. Todos, sin excepción, debían demostrar que su carrera profesional se había regido por los parámetros que marcaba el nuevo Estado.

Los expedientes de depuración en territorio bizkaino alcanzaron la cifra de 1.010 y abarcaban todos los niveles de enseñanza, desde la universidad hasta la enseñanza primaria. Maruri solo disponía de escuelas para esta última, así que sus docentes fueron calificados dentro de la Comisión Depuradora D.(5)

Las nuevas fuerzas vivas del pueblo, afines a los fascistas, como el Alcalde, el cura, miembros de FET y de las JONS(6), la Guardia Civil o los padres de familia se encargaron de elevar los informes pertinentes sobre la vida laboral, moral y política del docente, realizándose a través de unos formularios cuyos apartados eran los siguientes:

  • Deberes religiosos.
  • Conducta privada.
  • Conducta política.
  • Actuación profesional.
  • Actuación durante el “Movimiento“.
  • Juicio personal.

Basándose en las respuestas, la Comisión Depuradora de Vizcaya proponía al Ministerio o a la Junta Técnica del Estado(7) la reposición, o no, en el puesto del expedientado. A su vez, el depurado podía formular las alegaciones que considerase necesarias y buscar el aval de su comportamiento entre personas afines a los vencedores. Una vez “escuchadas” todas las partes se emitía el dictamen definitivo.

Pilar Pereda Cámara, maestra de las niñas, y Luis Hernández de Palacio educador de los niños, serán los docentes a los que alcanzó el proceso depurativo, pues eran los que ocupaban las plazas de enseñanza primaria en Maruri cuando fue “liberada” por los “nacionales“.

2.1. PILAR PEREDA CÁMARA

Había nacido en Santiago de Tudela, pequeña localidad perteneciente al Valle de Mena, el 23 de mayo del año 1897. Ingresó en la Escuela de Magisterio en el año 1919 y tuvo su primer destino como maestra en 1925, en la escuela de párvulos de Sebastián de Ballesteros (Córdoba), hasta el curso 1929-30. El 15 de septiembre de 1930, ya con plaza fija, fue destinada a la escuela de niñas de Maruri. Estaba casada con Ángel Braceras Presa, militante del Partido Republicano Radical(8) y que, intermitentemente, ocupó el puesto de secretario del Ayuntamiento, cargo que se hizo oficial a partir de la entrada de los nuevos poderes locales franquistas. El 21 de mayo de 1937, Pilar y su hijo Ángel, se pasaron al lado “nacional” por el monte Jata siendo realojados en Bermeo. Su marido lo había hecho unos días antes.

Pilar Pereda con sus alumnas en 1930

Pilar Pereda con sus alumnas en 1930

A diferencia de los docentes para niños, Pilar Pereda se mantuvo en su puesto durante todo el periodo republicano. Vivía en el pueblo, siendo su residencia uno de los pisos del Sindicato Agrícola, lo que le hizo más cercana y conocida en el pueblo. Como curiosidad, el Ayuntamiento le destinaba una partida trimestral de 39,06 pesetas como “retribución escolar” que se sumaba a las 3.000 ptas. que tenía de sueldo anual abonado por el Estado. Durante la república, fue nombrada concejala en representación del Estado, dentro de la comisión gestora que gobernó el municipio entre enero y mayo de 1933 para servir de puente entre el Ayuntamiento elegido en 1931 y el resultante de las elecciones municipales de 1933.(9)

Una vez instalado el nuevo poder municipal, la Comisión Depuradora envió la correspondiente hoja informativa a rellenar por los poderes fácticos de Maruri.

Las valoraciones hacia la maestra que se hicieron relativas a su depuración fueron todas altamente positivas, como correspondía a una mujer muy vinculada al pensamiento católico y derechista. Los responsables de dictaminar su comportamiento durante el periodo republicano y de guerra fueron: el alcalde José Eguia Unibaso; el sacerdote Juan Aguirre Larrauri; el guardia civil de la comandancia de Mungia Primitivo Benito Gallego; Luciano Bengoechea Larrauri, que se presentaba como padre de familia aunque también era concejal del Ayuntamiento; Sabino Aguirre Unibaso que ostentaba los cargos de juez municipal, vocal de la junta municipal procombatientes(10) y encargado del Sindicato Católico Agrícola; Ignacio Garay Lopategui que, a partir del 17 de septiembre, sería nuevo alcalde en sustitución de José Eguía; y Nemesio Aguirre, hermano del párroco. Las declaraciones iban desde el 18 de agosto que lo hizo José Eguía al 27 de septiembre que lo completó Luciano Bengoechea.

Los informes evaluadores destacaban que cumplía con “exactitud” sus deberes religiosos, siendo “ejemplo para sus vecinos y modelo a imitar”. Ella misma declaraba que pertenecía a la asociación de la “Adoración real y perpetua al Santísimo Sacramento“. En su labor como docente su calificación es buena, aportando los informantes, coletillas como “Cumplía con su deber manifestando sentimientos patrióticos, morales y religiosos.” o “Buena educación a las niñas pese al ambiente separatista que infectaba estos pueblos ella dio siempre prueba de un españolismo arraigado”. En cuanto a su vida privada se señalaba que era persona buena y de derechas, cuyas candidaturas votaba, siendo “Muy afecta al movimiento” y lectora de la “Gaceta del Norte”(11). En cuanto a su actuación durante la guerra, todos destacaban su huida a las posiciones ocupadas por los fascistas; también se señalaba cómo se negó a obedecer las órdenes de dos emisarios del Gobierno Vasco para que se pusiera a su disposición. Como es de suponer, el juicio personal para todos los evaluadores se resume en palabras como: “inmejorable”, “de confianza” e incluso “una de las personas llamadas para la reconstrucción espiritual de la nueva España”.

Hoja informativa realizada por Jose Eguia

Hoja informativa realizada por Jose Eguia sobre Pilar Pereda

Pilar Pereda, en su escrito de declaración jurada para solicitar su reingreso al magisterio, aportaba pruebas de su afinidad con las nuevas autoridades manifestando, por una parte, que “al estallar el Movimiento a pesar del ambiente rojo separatista supo hacerle frente, manifestando su amor por la España única no sin grave riesgo de su cargo” y por otra, su escapatoria de Maruri hacia las líneas franquistas. También declaraba que “trabajó para que algunos vecinos que en momentos de órdenes de evacuación por los dirigentes rojo separatistas desobedecieran dichas órdenes trasladándose con sus ganados al lado de la España nacional”. En otro documento añade que “siempre procuré a pesar de las leyes laicas dictadas por las autoridades republicanas, trabajar por conservar la moral y los principios religiosos, patrióticos, etc.”

Con todos estos juicios estaba claro que el dictamen iba a ser positivo.

La Comisión Depuradora al examinar su expediente de petición de reingreso como maestra, observando los favorables informes y que no se habían presentado cargos contra ella, propuso su reposición en el cargo, siendo confirmada esta propuesta por la Comisión de Cultura y Enseñanza el 13 de enero de 1938.

Pilar Pereda regresó a Maruri donde continuó ejerciendo su labor como educadora durante un largo periodo de tiempo.

2.2. LUIS HERNÁNDEZ DE PALACIO

Era natural de Toledo, donde había nacido en 1909. No tenía cargas familiares durante su estancia en Maruri, pues se hallaba soltero, y residía en Mungia(12) en casa de unos familiares.

Obtuvo el título de maestro de primera enseñanza en 1927, iniciando su carrera docente en 1931 en la localidad de Burguillos, provincia de Toledo, continuando su carrera como maestro interino en otras localidades de la misma provincia como Las Ventas con Peña Aguilera, Navahermosa y Santiago de la Fuente, hasta el año 1934, en el que obtuvo plaza en propiedad en la escuela de niños de Maruri.

Cuando se produjo el “Alzamiento” se encontraba en su Toledo natal de vacaciones, permaneciendo en la misma hasta el 28 de septiembre de 1936, fecha de la entrada de las tropas franquistas en dicha localidad.

El 1 de octubre se afilia al requeté de Toledo siendo destinado al Tercio “El Alcázar“, partiendo al frente de Madrid, donde prestó servicio hasta finales de noviembre en que se le asigna el puesto de maestro en la escuela de niños de Santa Isabel, en la capital toledana. El 6 de abril de 1937 se incorpora nuevamente al Tercio “El Alcázar“, donde trabajó como escribiente en la Jefatura de Milicias Nacionales. En este destino se encontraba cuando en junio de 1937 dio comienzo su expediente de depuración.

Las contestaciones en el proceso depurativo de Luis Hernández fueron realizadas por el nuevo alcalde Ignacio Garay Lopategui, el párroco Juan Aguirre y Sabino Aguirre, personas que ya habían declarado con Pilar Pereda. Ahora se añadían el secretario del Ayuntamiento, Ángel Braceras Presa y el jefe local de FET y de las JONS, Esteban Laraudogoitia.

En todos los casos la valoración respecto al maestro es buena en cuanto a comportamiento personal y profesional, aunque coinciden en que desconocen datos de otra índole ya que, como apuntan los informantes, vivía en Mungia y al acabar las clases regresaba a dicho pueblo, no haciendo vida en Maruri.

Debido a esta última circunstancia, la Comisión Depuradora envía el cuestionario al municipio de Mungia para ser rellenado por el cura, Juan Mardaras, el comandante del puesto de la Guardia Civil, Honorio Miñambres y el jefe local de las FET y de las JONS, Eduardo Arruza.

Las respuestas en este caso fueron más duras. Así, el párroco apuntaba que era “frío en materia religiosa”, “era derechista pero sus tíos residentes en el pueblo eran de significación roja”. El comandante de la Guardia Civil declaraba que no frecuentaba la iglesia, su conducta privada era “algo indeseable”, no pertenecía a ningún partido político y que frecuentaba las tabernas, llegando a estar en varias ocasiones en “estado lastimoso”. Por último el jefe local de la FET y de las JONS manifestaba que estaba “contaminado por las izquierdas”, siendo de filiación republicana, que se embriagaba y que “últimamente se había descarriado debido a malas compañías”.

Un tercer informe es elevado por la Comisión de Depuración de Toledo en la que se le acusaba de pertenecer a Socorro Rojo Internacional(13), pasearse por la calles con el brazalete de dicha organización, e incluso, de dar conferencias en su apoyo.

El depurado tenía derecho a una contestación a los cargos que se le imputaban, que en este caso eran: ser simpatizante de izquierdas y mala conducta privada. Hernández de Palacio proclamaba en su defensa que no era simpatizante de izquierdas, ni pertenecía a ningún partido político. El brazalete de SRI lo justificaba aseverando que lo usaba para poder salir de casa sin ser molestado. En cuanto a su vida privada, declaraba que en Maruri siempre había dado ejemplo tanto como docente como en la defensa de los intereses de España, no negaba que fuera de Maruri pudo usar de su “derecho propio de un joven de mi edad, divirtiéndome honestamente y sin escándalo para mi profesión”.

Luis Hernández con sus alumnos en 1934

Luis Hernández con sus alumnos en 1934

Vistos los informes, la comisión superior dictaminadora de expedientes de depuración propuso al Ministerio de Educación la confirmación en su cargo de maestro pero inhabilitándole a perpetuidad para el ejercicio de cargos directivos y de confianza en instituciones culturales y de enseñanza. Al final, pesaron para emitir ese dictamen aspectos de su vida privada, como el ser “Frío en materia religiosa. Conducta privada algo deficiente pero sin escándalo para sus alumnos puesto que residía en pueblo distante a la escuela.”

Falta en su expediente la confirmación de dicha propuesta pero no dudamos que el Ministerio asumió en su totalidad la propuesta realizada hacia el educador.

Desconocemos que fue de Luis Hernández de Palacio al acabar la guerra, a su plaza de Maruri no regresó, siendo sustituido por Visitación Leiva de Nicolás como maestra interina de niños.

Los dos educadores de Maruri tuvieron “suerte” en sus respectivos enjuiciamientos, más Pilar Pereda que Luis Hernández al que se condenaba, dentro del ámbito educativo, a no pasar de la condición de maestro para toda su vida. Viendo sus expedientes comprobamos lo que significaba la “Nueva España“: rigidez tanto política como moral. El hecho de que ambos resaltasen sus fervores patrióticos o que una persona pierda parte de sus derechos como funcionario por llevar una vida no ajustada a los nuevos patrones de moralidad y religiosidad auguraba tiempos difíciles para el pueblo. El tiempo se encargaría de corroborarlo.

Plácido Ugarte

* Nota: hemos preferido utilizar para el texto el término Maruri en lugar de Maruri-Jatabe por ser el vocablo que se utilizaba en toda la documentación de la época. En algunos casos también se le denominaba como San Lorenzo de Maruri. El nombre de Maruri-Jatabe se hizo oficial a partir del año 1997.


(1) Arquitecto getxotarra responsable de trabajos como el ayuntamiento de Mungia, o el balneario de Igeretxe en Algorta, entre otros. Fue uno de los arquitectos que asumió durante la guerra la construcción del Cinturón de hierro lo que le acarreó el exilio y su depuración como arquitecto.
(2) Archivo Histórico de Euskadi. Fundación José Miguel de Barandiaran. Archivo personal.
(3) Cima situada en la margen izquierda de la ría de Urdaibai, cercana a la villa de Bermeo.
(4) Monte ubicado entre las poblaciones de Maruri, Bakio y Mungia, distante unos 7 kms. aproximadamente al oeste del Sollube.
(5) Existían cuatro comisiones la A (Universidad), B (Escuelas Especiales), C (Enseñanza Secundaria) y D (Enseñanza Primaria).
(6) Único partido del régimen de Franco nacido en abril de 1937 mediante la unión dentro de su seno de falangistas, tradicionalistas y partidos derechistas afines al “movimiento”.
(7) La Junta Técnica del Estado, dividida en varias comisiones, entre ellas la de Cultura y Enseñanza, fue creada por Franco como forma de gobierno desde octubre de 1936 hasta el 31 de enero de 1938, fecha esta última que marcó el inicio del nuevo Estado franquista estructurada en ministerios. Pilar Pereda fue repuesta en su cargo por la Junta Técnica pues su expediente fue resuelto el 18 de enero de 1938, mientras que el de Luis Hernández fue sancionado por el Ministerio de Educación el 30 de diciembre de 1939.
(8) Formación política de carácter conservador fundada por Alejandro Lerroux.
(9) Por la ley electoral de 20 de diciembre de 1932, cesaban los ayuntamientos elegidos a través del artículo 29 de la ley de Maura que posibilitaba la constitución de ayuntamientos sin haberse celebrado elecciones, como había sucedido en Maruri en 1931.
(10) La junta local procombatiente, presidida por José Eguia, se encargaba de la recaudación de un impuesto especial, establecido por el régimen franquista, destinado a ayudar a los familiares de los vecinos que se hallaban en el frente.
(11) Periódico bilbaíno fundado en 1901 y de tendencia católica y conservadora.
(12) Mungia o Munguia (término castellanizado), municipio distante a unos 3,5 kms. de Maruri.
(13) El SRI era un servicio social y asistencial de carácter comunista., presente en España desde la revolución de octubre de 1934.


    Fuentes

  • AGA Archivo General de la Administración. Alcalá de Henares (Madrid).
  • Archivo Ayuntamiento de Maruri-Jatabe.
  • Archivo Histórico Foral de Bizkaia. Bizkaiko Foru Agiritegi Historikoa.
  • Archivo Histórico de Euskadi.
    Bibliografía

  • De Pablo Lobo, Carlos: La depuración de la escuela española durante el franquismo 1936-1975. Institucionalizacion de una represión. Foro de Educación. 2009.
  • Egaña, Iñaki: 1936 Guerra civil en Euskal Herria. Aralar liburuak. 2000.
  • Paia, Fredi: Maruri-Jatabe: bizimodua eta ohiturak. Labayru Ikastegia. 2009.
  • Prieto Cascón, Patricia: La escuela rural en la II República: luces y sombras. Publicaciones didácticas. 2017.
  • Eusko Jaurlaritza / Eusko Ikaskuntza: Guía de fuentes documentales y bibliográficas sobre la guerra civil en el País Vasco. 2009.
  • Maruri-Jatabe Udala: Maruri-Jatabe: memoria histórica 1937-2017. 2017

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Crónica Candamo 36-37.
VII Jornadas de Recreación Histórica

A pesar de los ruegos de madre. A pesar de sus lágrimas y de que se aferraba a padre con todas sus fuerzas no puede evitar que se lance a la calle. Le dice para convencerla que sus compañeros se están partiendo la cara con los fascistas y que ahí está su puesto, en la barricadas, aportando su granito de arena para la revolución.
Hemos pasado unos días angustiosos sin recibir noticias de él. Encerrados en casa de mi tía Marisa que parece haberse mudado junto a la radio. Mi madre parece ausente y es la prima Estrellina quien ha tomado las riendas de la casa y se hace cargo de los guajes. De la calle sólo nos llega el sonido de disparos y explosiones.
Hoy nos ha visitado al fin padre. Se presenta sucio y cansado. Un tosco vendaje igual de sucio en una de sus manos. Trae bajo el brazo algo de comida y chocolate para los más pequeños. Revolotean como pajarillos piando a su alrededor. Mientras los mayores hablan, la Estrellina se afana en la cocina para guisar las viandas que ha traído padre. Yo me acerco silencioso a la sala para oír las nuevas que nos trae padre. A través de la puerta entreabierta lo puedo ver despanzurrado en el butacón, jugueteando con una mano con un pistolón y con un vaso de vino en la otra. Desgrana a las dos mujeres las vicisitudes de los ataques al cuartel de Simancas donde se atrincheran los fascistas. La cantidad de compañeros fallecidos y la escasez de medios con los que cuentan. No obstante es optimista y cree que pronto van a poder darles su merecido. Después de comer y una buena siesta regresa a la lucha.
De las calles nos llegan gritos de júbilo. Ya no se oyen explosiones, si disparos, pero suenan diferentes a los de otros días. Salimos al balcón y vemos pasar un tropel de gente exultante. Se ríen, se abrazan, cantan,… Los puños crispados sobre sus cabezas sobre las que ondean algunas banderas rojas y negras de la CNT. ¡Simancas ha caído!.
No existe el descanso. Ahora toca dar una patada el trasero a los facciosos que todavía resisten en Oviedo. Padre ha llegado precipitadamente, no cabe en sí de gozo y parece que va a comerse el mundo. La visita es rápida. Aseo, ropa limpia… Engulle el plato de lentejas mientras trata de contarnos que se va a Oviedo. Madre vuelve a romper a llorar y yo, coitado de mi, le digo que quiero unirme a la lucha. “Todavía eres muy joven” me dice sonriendo. Creo que un atisbo de orgullo ha brillado en sus ojos.
La normalidad, si se le puede llamar así, regresa a Gijón. Las jornadas pasan envueltas en rumores sobre lo que sucede en Oviedo. De padre no sabemos absolutamente nada.
No sé que día es. No consigo recordarlo después de tantos años como han pasado, lo que si estoy seguro que nos enteramos a principios de septiembre. Nos enteramos a través de Quico, el hermano del novio de Estrellina. Estaba allí cuando padre fallece.
Avanzan, comienza Quico, en abigarrado grupo detrás de un blindado contra las posiciones enemigas. Sobre sus cabezas silban las balas. El blindado consigue hacer brecha en las alambradas y los milicianos se lanzan aullando sobre las trincheras defendidas por guardias civiles y soldados. No pueden frenar a las milicias y optan por abandonarlas. Nuestros bravos milicianos consideran poco botín el premio y nuevamente a la carrera atacan la segunda línea de defensa que los traidores han pergeñado. A Quico se le quiebra más, si cabe, la voz. Sabemos que ahora va a vomitar la mala noticia, aquello por lo que realmente viene a visitarnos.
Cuando tan sólo han recorrido unos pocos metros las ametralladoras comienzan a tabletear. A su alrededor caen compañeros mordidos por el plomo. Entre éstos, padre. Madre se desmaya y se forma en torno a ella un pequeño revuelo. Yo no puedo articular palabra.
Quico acaba el relato confirmando que después de cuantiosas bajas han tenido que rendirse a la evidencia y retirarse. No pudieron recuperar su cadáver ni tampoco el de docenas de compañeros.
Se marcha. Va a ser una guerra muy larga y jodida.

Sergio Balchada

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Crónica La Batalla del Ebro. XI Recreación (Memorial Enric Jara)

La narración de Josep María Estartit del Bon 903 de la 42ª división del asalto a los AUTS. Julio 25 – Agosto 5 de 1938.

Esta es la carta, la última misiva a su hermano, ficticia, que un combatiente republicano del ejército del Ebro escribió en los primeros días de la batalla en torno a los Auts. 
Fue hallada y guardada como souvenir de guerra por un alférez del 17 de Burgos con manchas de su sangre. 
Su hermano convaleciente en el hospital de retaguardia supo que algo le había pasado a Josep María cuando dejó de recibir cartas de él a mediados de julio. Al principio se enfadó. Luego supo que estaba en el fregado del Ebro. Como tanta otra gente. Ya le escribiría mas adelante. El se moría de aburrimiento y su hermano en la mayor ofensiva de los leales. Se lo tenía que contar. Nunca llegó a leerlo.

Estimado Manel:
Hoy me viene mejor que nunca escribirte, me ayudará a olvidarme del nudo que me aprieta las tripas desde hace ya unos días. Algo gordo se esta preparando y pienso además que importante. Llevamos tres días agazapados a nuestra orilla del río Ebro sin casi movernos para no ser descubiertos entre las riberas, sin movernos apenas y sin fumar. Ya sabes tú lo que me cuesta esto último pero las ordenes son las ordenes. Como entenderás no puedo contar mucho pero la cosa parece viene gorda ya que los de intendencia nos dicen que no paran de ver gente y material desde aquí hasta retaguardia. Tampoco dan más detalles pero nosotros que tenemos mucha guerra ya sabemos lo que significa. Ahora te he de dejar pues ni un candil nos dejan encender. Se echa la noche encima y este calor y los mosquitos dan ganas de que uno desobedezca y se eche a dar un baño en el río. Cuanto me acuerdo de nuestros veranos en Calonge tú. Quien volviera a esos años felices.

Ayer estuve todo el día raro. Por eso no escribí. Nervioso como los compañeros. Fumamos en corrillos bajo las arboledas. Se oye un murmullo pero no hacemos ruido.
No me lo tomes a mal hermano pero preferiría estar donde estas tú, con tus dolores y heridas que con esta congoja. Mis sospechas son un rumor que corre todo el frente. Estamos a punto de algo gordo y nosotros vamos los primeros. La aviación facciosa nos pasa por encima pero no nos bombardean. Señal de que no se han dado cuenta que si no ya los conoces. Nos han prohibido dispararles para no delatar nuestra posición. No puedo estar más tiempo quieto, son cuatro días más. Si ves a Miguel Ángel, salúdale de mi parte y cuídate tú también.

Hermano, hoy por fin dimos el salto. Te escribo porque pese al enorme cansancio, las emociones, el calor que hemos pasado, los tiros y explosiones, la lucha, he de sacarme todo esto del pecho.
El comisario nos dijo cuando cruzamos al amanecer en esas barcas, ¡había una de Calonge tú!, que han traído de toda nuestra Cataluña: camaradas hoy la República avanza para echar a los facciosos de la tierra catalana y con el objetivo de desbaratarles los planes en Levante. ¡Quizá te vea pronto en Valencia!
Ha sido increíble, les hemos pillado por sorpresa y hemos ido como un aluvión de Mequinensa. Solo hemos visto pocos muertos. Nuestras avanzadillas los han cogido por sorpresa. Han sido nadadores de nuestra tierra Manel, gente dura. A lo largo de la mañana nos hemos desplegado toda la 42ª división en un estrecho espacio y hemos tomado los Auts. Estábamos pletóricos. Nunca antes en la guerra, excepto en aquellos primerísimos días, habíamos avanzado tanto. No somos los mismos.

Hoy te vuelvo a escribir. No se si alguna vez terminaré esta carta. No hemos parado construyendo atrincheramientos. Hoy parece que nos hemos llevado nosotros todas las bombas de los facciosos aunque dicen que hemos cruzado en todo el frente hasta Amposta. ¿Te haces idea hermano de lo que es esto?. Somos lo mejor del ejército de la República. Eso dice el comisario que anda ufano entre los bombardeos. Eso si, en el asalto nadie le vio disparar. Es un hombre muy politizado de Reus.

Ahora estoy en una cueva. Estamos al abrigo de la artillería, en cuevas y refugios, todo el batallón 903. Descansando. En grupos ayer bajamos al río a bañarnos. Que gusto tú. La ensalada de tiros y los obuses se oyen cerca pero es a los pobres del 902 y 901 que están en primera línea, a pocos kilómetros de aquí. 
Hemos tenido pocas bajas. Si esto va así nos plantamos en Teruel pronto. Se que queda lejos pero, ¿te haces idea de la operación?. Hay un cambio enorme desde la batalla de Aragón donde fuimos retrocediendo desordenadamente y hasta con vergüenza. Hoy la disciplina y organización son bien diferentes Manel.

Perdona hoy la letra. Tengo las manos doloridas de golpes y arañazos. Nos tocó hoy rechazar contra ataques facciosos. Parece que están todos enfrente nuestro aunque sabemos que esto es general. Dicen que hemos tomado Gandesa pero nosotros no avanzamos. Estamos aquí con el río a nuestras espaldas y entre peñascosa desnudos y tierra seca. El único pueblo cercano es Fayón. Aquí las gentes hablan nuestra lengua pero lo hacen bien raro. A veces no entiendo a los paisanos. Hay algunos escondidos mas abajo cerca del río. Les cogimos de sorpresa a ellos también.

Ayer me quedé dormido con la pluma en la mano. Alguien me la cogió y hoy solo tengo un lapicero. Perdona la letra Manel. Entre esto y el cansancio. Estoy manchado de sangre de los arañazos. Combatimos bien. Sudados y sucios de polvo.
Estamos en Punta Quemada. Y ahora aun más porque creo que no ha habido un metro sin batir. No han parado con la artillería. La nuestra hace fuego pero no a los de enfrente nuestro. ¿Porque no les tiran a los que tenemos enfrente?
Siempre lo mismo. Bombardeo y asalto. Parece hemos cogido una buena tunda. Nuestra zona esta un poco mas atrás pero viendo los sanitarios llevando a toda esa gente de vuelta al río nos da una idea. A veces querría ir en una camilla de esas a donde estás tú. Estamos nerviosos. He de apagar el candil. Bona nit.

Llevamos ya más de una semana igual desde que pasamos. La carta de ayer Manel quedó empapada de sudor y la tuve que echar. Me la dejé en el bolsillo. El agua que tenemos escasa se nos va en sudar. Sudar de calor y de miedo. Ya no tenemos reservas y no nos dan cuartel. Carles y su hermano no se han retirado de la posición antes de que cayera frente al enemigo. Que habrá sido de ellos. El Sargento castellano nuestro murió de un tiro a la espalda. Mientras yacía en el suelo juraba de esa manera que solo ellos saben hacer. Igual por eso nadie intentó sacarle del cráter del obús mientras corríamos por nuestras vidas saltando de cráter en cráter. Huele ya mal, a pólvora ya y carne putrefacta. Las moscas tú. Son más que todos nosotros juntos en cada metros cuando baja el sol. Durante el día ni se atreven ellas tampoco. Me dedico a observarlas. Solo así me distraigo. Recordaros solo me entristece. Casi no hablamos entre nosotros. Hemos pasado de la euforia al abatimiento. Pero dicen que no hay retirada posible.

Hoy los he visto de frente; sus caras. Tenían tanto miedo como nosotros pero se echaban encima. Creo que he matado a varios. Me he quedado varias veces sin munición. He vaciado todas las cartucheras de los caídos que me he cruzado. No se cuanto más aguantaremos así.

Hoy más de lo mismo. Estamos agotados y dicen que no recibiremos refuerzos, que el esfuerzo principal esta en Gandesa, ¿pero es que no la habíamos tomado ya?.
La aviación se ha cebado en nosotros, ¿porque no se irán a Gandesa?. Todo el día agazapados rechazándolos en la distancia. Hoy nos tanteaban. Al teniente dice que nos toman la medida. Parece que mañana es el día en que nos asaltarán pero es que no han parado de hacerlo desde el segundo día. Hay muchas caras que ya no veo. Era un buen consejo el tuyo el de no hacer amistades en el batallón. Se echa menos en falta a la gente. 
Un payés del Urgell no para de llorar. Ha perdido a sus amigos hoy. Él no lo sabe pero los demás vimos quedar su posición tapada bajo un manto de tierra y piedras tras un ataque aéreo. Nadie le dice nada. Le quisimos decir que habían sido cogido prisioneros pero el teniente lo prohibió. Era malo para la moral de combate dijo. No nos rendimos. Sabemos que no es verdad. En los primeros días vimos como cogieron a unos muchachos que andaban sin munición cuando nos retirábamos.

Hermano, hoy creía que era el último día. Del 903 no quedamos ni la mitad. El acoso es constante. Nuestra situación insostenible. Hasta el teniente anda abatido. Nos han encajonado con el río a nuestras espaldas. Ya no llega la munición abundante como hasta ahora. ¿Querrá decir que nos dan por perdidos?.
A la noche se sigue oyendo ruido. Mucho ruido aquí. Y cuando para aquí se oye más allá. Todo arde, hasta el Río.

Han abierto las compuertas del Pirineo y la riada se ha llevado los puentes. Un desastre. Si ya teníamos poca munición ahora dicen que no nos podrá llegar nada. Los que estaban abajo en el río, muchos, se han ido con él. Hasta los buenos nadadores. Imagínate. 
Por no tener no tenemos ni agua. Algunos beben del río pero dicen que lo han envenenado. Yo mas bien creo que es el fondo que se ha revuelto. Lo que nos faltaba. La gente con cagalera. Yo prefiero la sed. Maldita sed.
Más de lo mismo, sed y lucha en las trinchera. Hoy les hemos rechazado varios ataques pero no podemos más. Mataron a un chico joven que se volvía como sonámbulo para atrás. Decía que se iba a su casa. Que no le gustaba la guerra. Se lo llevaron hacia el río. Oímos un tiro. Todos supimos que había pasado. 
Los mandos andan muy tensos. Se habla de que nos deberíamos de retirar. Las órdenes son otras. Me voy a dormir. Si no vuelvo dales un abrazo la madre y nuestras hermanas. Otro abrazo para Montse. Me acuerdo mucho de ella.

Te escribo hoy desde un agujero. Llevo toda la mañana aquí. Me tiemblan las manos. No oigo nada. Tengo un regusto en la boca que no se va y ya ni siento la sed. Soy parte de ella. Creo que no saldré de aquí. De tanto en tanto la tierra tiembla con un ruido que creo que me ha dejado sordo, ya no lo oigo, solo lo siento.
Estoy solo. me asomé antes y no quedaba nada de nuestro atrincheramiento hasta donde llega la vista. He visto algunos cuerpos. No me preocupo por ellos. No se mueven. Alguno debe de quedar pues se oyen paqueos nuestros. Yo no disparo. Casi no tengo fuerzas ni para escribir. Para mi sorpresa los facciosos no avanzan. ¿Será que quieren que nos muramos de sed?.
Tengo todas las cuartillas en el macuto. No se cuando te las mandaré. No tengo mucho mas papel. ¿Será una señal?.
Igual que el cepillo y la pasta dentífrica. De que me vale eso aquí. No tengo ni hambre pero he enflaquecido ya que me he apretado el cinturón un par de veces.
A la noche saldré para bajar hacia el río. Nos siguen bombardeando. No aguanto más. Por lo menos el sol no quema pero el calor abrasa. Solo quiero volver a veros.

El cuerpo de Josep María Estartit fue hallado por zapadores de la 17 de Burgos agazapado y cubierto de tierra. Estaba abrazado a un cuaderno sucio y no llevaba arma. Uno más. Otro más. Habían caído como chinchillas. Para la 17 de Burgos no era más que un capítulo más. Los moverían a los dos días como reserva para continuar por otros dos meses y medio más. Así todos los días. Era el nunca acabar. Fue la batalla del Ebro.

Etxegarai

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Museo Memorial del Cinturón de Hierro.
Berango (Bizkaia)

Museo Memorial del Cinturón de Hierro - 01

Museo Memorial del Cinturón de Hierro.
Berango (Bizkaia)

En la Casa de Cultura Berangoeta podemos encontrar este interesante museo. En él tenemos acceso a toda la información relativa a la famosa línea defensiva que circundaba Bilbao para evitar que la ciudad cayese en manos de las tropas sublevadas.
A través de diversos paneles informativos se van desgranando sus características, fases de construcción, sectores en los que estaba dividido; así como también asistimos a los duros combates que finalmente dieron al traste con tan formidable entramado defensivo.
En sus vitrinas también podemos descubrir objetos y uniformes utilizados por los gudaris y milicianos que, parapetados tras sus muros, trataron de frenar el avance rebelde. Objetos de la vida cotidiana, periódicos, armas, documentación, banderas,…
Además, periódicamente se realizan visitas guiadas a esta sala de exposiciones y a los vestigios de este cinturón defensivo en Berango. Se trata de una trinchera de comunicación recuperada a un nido de ametralladoras situados en Mendibe-Areneburu.
Para asistir a las citadas visitas es necesario apuntarse con anterioridad a la misma. Las explicaciones corren a cargo del director del museo Aitor Miñambres, gran conocedor de la Guerra Civil y especialista en lo que concierne al conocimiento del Cinturón de Hierro.
En el año 2016 el museo también ha puesto en marcha el proyecto educativo: Educar para la Paz. Un programa de visitas al museo y a las fortificaciones orientado para alumn@s de la ESO y Bachillerato.

DIRECCIÓN
Simon Otxandategi 64.
48640 Berango (Bizkaia).
Tel: 946682143
Email: burdinhesia@berango.org

HORARIO
Lunes-Viernes: 12-14 y de 17-20 horas.
HORARIO DE VERANO
Julio: 8:00 – 15:00.
Agosto: cerrado.

Museo Memorial del Cinturón de Hierro - 02

Museo Memorial del Cinturón de Hierro.
Berango (Bizkaia)

Fotografías en http://www.berango.net y http://www.uribefm.com.

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